N/A: Este capítulo contiene lemon Eruren.
Capítulo 16: Mister Dangerous with a Golden Touch
"Me gusta mi dinero justo donde pueda verlo: colgado en mi clóset." —Carrie Bradshaw
—Una mujer llamada Kelsea llamó, quería que supieras que ella estaba, y cito, "pensando en ti en la bañera hoy. Nunca olvidaré la manera en que tus manos me hicieron sentir esa noche."
Oí a Levi dejar caer el bolígrafo con el que estaba escribiendo y este repiqueteó ruidosamente sobre su escritorio capturando mi atención. Le di mi mejor mirada de "ya estoy harto de esta mierda" y él solo me la regresó con su habitual impasibilidad. La única señal de sorpresa al escucharme leyendo sus mensajes privados en voz alta en medio de su oficina fue el bolígrafo que cayó de su agarre. Se aclaró la garganta y yo simplemente rodé mis ojos.
—¿Quieres que continúe? —pregunté con una sonrisa sardónica y Levi siseó por lo bajo.
—Tch, ya entendí. Basta con el maldito sarcasmo —gruñó mientras volvía a los papeles que estaba examinando en ese momento. También tenía varias muestras de la maqueta del libro esparcidas delante de él.
—¿Sabes? —empecé mientras cerraba mi libreta donde había escrito todos sus mensajes, agradeciendo en silencio por no tener que seguir leyendo los embarazosos mensajes de sus revolcones de una noche que estaba más que seguro de que nunca los llamaría otra vez. Esos pobres cabrones—. Estoy pensando a creer que tienes problemas de miedo al compromiso.
Levi resopló y sus ojos grises y azules me lanzaron una mirada aburrida.
—¿Qué te dio esa impresión?
Me encogí de hombros con aire casual.
—Oh, no lo sé. Tal vez es la serie de no-realmente-amantes-no-realmente-rollos-de-una-noche de los que tengo que seguir recibiendo mensajes. Solo una loca suposición —me sorprendía lo sarcástico que podía ser con Levi y aun así salirme con la mía. Estaba casi seguro de que si hubiera sido alguien más tratándolo como yo lo hacía diariamente, habrían sido despedidos el primer día. Aunque yo estuve bastante cerca.
—Jaeger —advirtió en un gruñido bajo, pero me di cuenta de que no había ninguna amenaza real detrás de su tono, mientras mantenía sus ojos puestos en el desorden de papeles desparramado sobre su escritorio.
No pude evitar sonreír y encogerme de hombros una vez más cuando estaba a punto de dar la vuelta para irme. Sorprendentemente, choqué con Erwin Smith. Mierda. Pensamientos puros, Eren. Piensa en Jesús. No pienses en sexo gay en una iglesia, oh carajo, eso es en realidad un poco caliente. ¡Joder, no! Okay. No pienses en lo jodidamente sensual que se ve en ese traje hoy. ¡Maldita sea! Precisamente tuve que recorrer su cuerpo con mis ojos. Putamente genial, Jaeger. ¿No puedo hacer algo que mi cerebro me dice por una vez en la vida en lugar de ser siempre un pequeño rebelde y hacer exactamente lo contrario?
Erwin llevaba (1) un traje gris de raya finas, cruzado, con un bolsillo cuadrado de raso y una corbata de satén a juego de color azul real junto a una camisa blanca. Casi choqué de cara contra su amplio pecho, pero afortunadamente me las arreglé para no avergonzarme delante de mi jefe justo a tiempo. Mierda, bien, haz como si nada, Jaeger. Por fin logré arrancar mis ojos del traje de Erwin lo suficiente para encontrarme con esos familiares y calculadores ojos azules suyos. Como de costumbre, su cabello dorado estaba impecablemente peinado sin una sola hebra fuera de lugar.
—¡Oh, señor Smith! —expresé mi asombro por su presencia en la oficina de Levi de todos los lugares, no es que fuera realmente extraño, pero por lo general no venía así sin anunciarse—. Discúlpeme, no lo vi parado allí —me disculpé de inmediato, sintiendo un ligero calor subir por mi cuello hasta posarse en mis mejillas. Contrólate de una puta vez, Eren.
Erwin se rio entre dientes. Un grave retumbo, y cálido de alguna manera, pudo oírse desde lo más profundo de su pecho.
—No pasa nada, Eren.
—Tch, Cejotas —oí a Levi murmurar en voz baja y estaba más que seguro de que Erwin probablemente lo había oído también, pero si estaba ofendido, no lo mostró—. ¿Qué diablos quieres, Erwin?
"Típico de Levi. Nunca se andaba con rodeos." Resoplé internamente.
—Buenas tardes para ti también, Levi —dijo Erwin con sonrisa tremendamente educada. Oh, él no se quedaba atrás tampoco—. ¿No puedo venir a visitar a mi Editor en Jefe favorito sin ser acusado de querer algo de ti?
No pude evitar esbozar una ligera sonrisa ante la charla infantil y juguetona entre los dos. Era divertido, ver a estos dos adultos sacar al otro de quicio. En mi opinión, Erwin estaba ganando por el momento, si el tic en el ojo de Levi era alguna indicación.
—Erwin —dijo Levi con calma, a pesar de la ligera amenaza subyacente en sus disparejos ojos—. Qué. Mierda. Quieres —soltó cada palabra enfáticamente.
Fue en este punto, que una expresión cruzó el rostro de Erwin. Fue una mezcla entre juguetona y seria y era lo más confuso que había visto. No podía decir si Erwin iba a seguir con su jueguito de "fastidiar a Levi hasta que patee el trasero de alguien" o si solo iba a soltar algún tipo de información relacionada con el trabajo. Esperé incómodamente, inseguro de si debería estar excusándome ya que no era realmente mi lugar el quedarme de pie aquí con mi jefe y empleador.
Mis ojos se movieron hacia la puerta de la oficina de Levi mientras contemplaba salir y luego se volvieron hacia Erwin Smith cuando este se aclaró la garganta suavemente y colocó una cálida, pesada mano en mi hombro. Me puse rígido de inmediato. La puta madre. Erwin Smith me está tocando y sé que eso no debería ser excitante, pero lo es y carajo, ¿sería incómodo si se me para justo aquí en medio de la habitación? Que mejor alguien me mate.
—En realidad —empezó Erwin, echándome un vistazo con una leve sonrisa—, vine a decirte que estaré pidiendo prestado a Eren por un rato.
—No —Levi gruñó al instante. El agarre en su bolígrafo apretándose—. Eren y yo tenemos mucho trabajo que hacer. Ve a molestar a tu propio asistente por estúpida mierda en vez robarte el mío.
—Armin ya terminó por hoy y se fue a casa. Su abuelo tiene un resfriado. Lo cual me deja sin asistente por el resto del día.
—Pues te jodes. Pídele a Kirstein o Krista que reemplacen a Armin.
Me estaba poniendo cada vez más incómodo. Era extraño ver a mi jefe y a mi empleador discutiendo como niños en lugar de llegar a un acuerdo como los hombres adultos que eran. No es como si fuera la gran cosa que sustituya a Armin, no entendía por qué Levi estaba tan en contra. Y si estaba siendo honesto, no estábamos tan ocupados realmente. Ahora que la Semana de la Moda había terminado, básicamente estaba de vuelta a mi rutina usual de tomar mensajes, llamadas telefónicas y citas para Levi mientras también le llevaba té, desempolvaba su oficina, reservaba más citas y reuniones para mi jefe y le conseguía su almuerzo. No es como si fuera a hacer algo diferente mientras sustituía a Armin. ¿Cierto?
Erwin de alguna manera logró convencer a Levi de que me dejara reemplazar a Armin por el resto del día mientras Jean se hacía cargo de mis llamadas. Era ridículo. Ese maldito caballo tratando de hacer mi trabajo. Definitivamente no quería sonar arrogante o narcisista, pero yo sabía cómo a Levi le gustaban las cosas y ciertamente estaba acostumbrado a cumplir con sus altos estándares.
Aun así, era extraño estar sentado en el último piso demasiado espacioso del edifico de Survey Corps. Estaba acostumbrado a sentarme frente a una ventana de cristal, pero el escritorio de Armin estaba situado de modo que daba la espalda a la oficina de Erwin, lo que significaba que Erwin podía verme, pero yo no a él. Aunque, por supuesto, para eso estaba el intercomunicador.
Trabajar para Erwin fue sorprendentemente fácil. Básicamente estaba haciendo lo mismo que haría como el asistente de Levi. Tomar llamadas, mensajes, organizar reuniones y citas, cancelar ciertas reuniones o citas y manejar el horario de Erwin en general. Nunca me había dado cuenta hasta ahora de lo ocupado que estaba un hombre como Erwin. Echándole una ojeada a su programa diario, me pregunté cuándo el hombre tenía tiempo para ir a casa y descansar. Era como una máquina, sentado en su escritorio durante horas y horas solo revisando pilas y pilas de papeles y firmando dichos papeles que necesitaban su aprobación para ciertas cosas.
Finalmente, ya casi el día terminaba. Dos horas más y podría salir, acabando con este raro, pero extrañamente tranquilo día. Mikasa ya sabía que no iba a estar en mi escritorio usual para el almuerzo, ya que le envié un mensaje avisándole que estaría reemplazando a Armin y trabajando en el último piso hoy. Era extraño no tener que prepararle a Levi su té diario de la tarde y en vez llevarle a Erwin una taza de café. El hombre bebía café de la misma manera que Levi inhalaba té.
"Eren, ¿podrías venir aquí, por favor?" La profunda voz de Erwin resonó desde el altavoz del intercomunicador, haciéndome saltar ligeramente.
—Sí, por supuesto —puse la línea telefónica en espera mientras me levantaba del escritorio de Armin y arreglaba el cárdigan negro con gris y la corbata verde azulado que llevaba (2) ese día.
Pasé a través de las pesadas puertas de cristal de la oficina de Erwin para ver al hombre de pie apoyándose contra su mesa, con los tobillos cruzados y luciendo muy casual en ese traje bien ajustado. Tuve que obligarme a no bajar los ojos por su cuerpo, desnudando a mi jefe con la mente. No tenía ninguna duda de que Erwin se ejercitaba. Sus abultados bíceps mientras cruzaba sus brazos sobre su amplio pecho eran prueba suficiente de ello.
Erwin se aclaró la garganta suavemente, captando mi atención. Mis ojos se apartaron de sus músculos para encontrarse con los suyos azules y él tenía una pequeña sonrisa en su guapo rostro afeitado. Diablos, ¿me había pillado mirándolo?
—¿Disfrutando la vista, Eren? —se rio entre dientes y sentí que las puntas de mis orejas se ponían calientes. Mierda, me había atrapado. Vamos, disimula, Jaeger.
—Uh, lo siento, señor Smith. No pude evitar admirar su traje. Se le ve muy bien, señor —incluso eso sonaba estúpido a mis propios oídos. Dios, ¿por qué no podía estar calmado en una situación así? ¿Era porque es el jefe de mi jefe? ¿O solo era el efecto que un hombre poderoso como Erwin Smith tenía sobre cualquiera que lo conociera? Sentía que lo último era la opción más probable.
—Bien, gracias, Eren. Tú tampoco te ves mal hoy —Erwin lentamente descruzó uno de sus brazos y se inclinó para tocar la corbata verde azulado que estaba usando—. Estaba corbata coincide con el color de tu ojo izquierdo. El color del océano —ronroneó y sentí que todo mi rostro se calentaba mientras tragaba saliva.
Puta mierda, ¿Erwin Smith estaba coqueteando conmigo? Sé que probablemente no era un experto en el campo de la seducción e insinuaciones, pero no era tan inocente. Sabía cuándo alguien estaba interesado en mí, y si el dedo índice de Erwin Smith bajando lentamente por la tela de mi corbata no era un enorme letrero de neón que me decía eso, sí, que de hecho estaba coqueteando conmigo, entonces no sabía qué era. (X)
Tragué otra vez y lamí mis labios resecos. Los ojos azules de Erwin observaron el movimiento con cuidado y sentí un calor disparar directamente a mi entrepierna. ¿En serio esto estaba ocurriendo? ¿Un hombre poderoso y guapo como Erwin Smith estaba interesado en mí? ¿Un simple y humilde asistente? Definitivamente era difícil de creer, pero en algún lugar en lo profundo de mí también quería provocar al hombre. Okay, tal vez no tan profundo como pensé. Por supuesto que quería provocar a este hombre. Ya lo había hecho varias veces antes, así que, ¿qué me detenía ahora? La respuesta era simple: absolutamente nada.
Levanté mi mano y acaricié la corbata azul oscuro de Erwin. Dando un pequeño paso hacia él, dejé que mis párpados bajaran ligeramente, mirándolo seductoramente detrás de mis gafas mientras una esquina de mis labios se elevaba en una sonrisita.
—¿Es de puro satén, señor? —pregunté, con una voz más baja de lo necesario, pero Erwin claramente estaba reaccionando.
—Por supuesto —dijo. Una de sus pobladas cejas se alzó mientras yo daba otro paso hacia él, la distancia entre nosotros cada vez más pequeña.
—Mmm —un sonido indeciso salió de mi garganta mientras mi nariz era asaltada por la familiar colonia de Erwin que me volvía loco.
—Eren —dijo suavemente—. Eres un chico muy hermoso —antes de que incluso registrara sus palabras, Erwin estaba acariciando una de mis mejillas en sus grandes y cálidas manos y me derretí ante su toque. Dios, este hombre me ponía demasiado caliente.
Estaba más que seguro de que Erwin podía ver lo enrojecido que estaba mi rostro por sus palabras si sus suaves acciones eran alguna indicación. Luego mi mundo entero se detuvo cuando Erwin tiró repentinamente de mi corbata hacia adelante y presionó sus labios contra los míos. Mi corazón hecho un caos de confusión en mi pecho mientras sentía una de sus manos recorrer lentamente uno de mis brazos, de manera provocativa, con toques como plumas que me hacían temblar ante el contacto. Esa misma mano se arrastró hasta hacerme cosquillas en la nuca, enredándose en los mechones más largos de mi cabello mientras Erwin profundizaba el beso.
Sentí la punta de su caliente y húmeda lengua deslizarse lentamente por mi labio inferior, pidiéndome permiso silenciosamente y, ¿cómo podría negarle? Separé mis labios lentamente y pude sentir a Erwin sonreír en el beso. Mis ojos ya se habían cerrado cuando permití que Erwin trazara su boca con la mía. Sin duda alguna, él era el que estaba al mando en esto. No había forma de que siquiera pudiera pensar en dominar a este hombre que exudaba poder y control, pero eso no significaba que no pudiera mostrarle un poco del desafiante Eren Jaeger que todos conocían. Estaba simplemente en mi naturaleza el desafiar, presionar, nunca echarme hacia atrás o someterme.
Incliné mi cabeza hacia un lado ligeramente, encajando nuestros labios más cómodamente mientras metía mi propia lengua en su boca para explorar un poco. Escuché a Erwin soltar una risita que fue tragada al instante por mi boca a la vez que nuestras lenguas chocaban con desesperación. Erwin claramente ganando la batalla, pero aun así seguí dándole pelea. Podía saborear el ligero rastro de café que le hice hace un rato en la parte de atrás de sus dientes, mezclado con otro sabor que me recordaba a la goma de hierbabuena tal vez. No fue hasta que me puse un poco audaz y mordí bruscamente su labio inferior que Erwin gruñó en mi boca y entonces nos separamos por aire, jadeando con fuerza tratando de recuperar el aliento.
La mirada que Erwin me estaba dando era simplemente pecaminosa. Sus brillantes ojos azules me observaban hambrientos, nublados de lujuria y puro deseo e hizo que mi polla despertara en mis pantalones. No había dormido con nadie desde esa noche ebrio con Reiner hace un mes. Decir que estaba frustrado sexualmente sería un eufemismo. En especial considerando que la última vez que casi tuve sexo fue el día de Navidad y fui interrumpido cuando tuve que ir a recoger a Levi porque estaba varado.
Estaba seguro de que mi propio rostro reflejaba la expresión de Erwin, sino un poco más sonrojado y ansioso. Entonces, una de sus manos me agarró de la muñeca para llevarme hacia una puerta a la derecha de su oficina, dando largos y rápidos pasos. No lo cuestioné y simplemente lo seguí. Una vez detrás de la puerta, me di cuenta de que era otra oficina, más pequeña y privada que la anterior con un gran y lujoso sofá de cuero, un escritorio más pequeño lleno de papeles entre otras cosas. En comparación con la gran e intimidante oficina en el frente, esta era mucho más personal. Podía decirlo por las diferentes fotografías enmarcadas en las paredes de Erwin con quien asumí eran familia y amigos.
Erwin me empujó contra la pared en un segundo y sus labios rápidamente encontraron los míos de nuevo mientras sus dedos ágilmente abrían los botones de mi cárdigan. Hice lo mismo con su saco, aunque un poco más lento ya que mi boca estaba siendo atacada en ese momento por esa lengua tan dominante. Trabajó velozmente con mi cárdigan y este pronto cayó al piso alfombrado de su oficina. Finalmente conseguí abrir su chaqueta de punto e hice lo mismo que él había hecho, empujándola por sus anchos hombros hasta que se quedó en nada más que esa ajustada camisa blanca y corbata azul.
Lo jalé por su corbata hasta que estábamos pecho a pecho mientras besaba con hambre sus labios ya hinchados. Sus manos me levantaron fácilmente por la parte de atrás de mis muslos hasta que estaba alzado contra la pared con mis piernas alrededor de su cintura, mis brazos sosteniendo su cuello con fuerza. Mi erección rozó involuntariamente con la suya y tiré mi cabeza hacia atrás en un jadeo sorprendido, Erwin simplemente gruñendo ante la increíble e inesperada fricción.
No estaba seguro de si realmente íbamos a ir hasta el final con esto o no. Si esto incluso estaba pasando o de alguna manera me había quedado dormido en mi escritorio y solo estaba teniendo un realmente vívido sueño húmedo. No sería la primera vez que tuviera uno con Erwin Smith, pero en serio esperaba que este no fuera el caso y que esto realmente esté sucediendo. El hombre era un dios en muchas maneras. No podía negar que quería probar a este hombre, aunque sea una vez.
—Erwin… —jadeé contra sus labios cuando él comenzó a succionar mi sensible cuello, sus dedos rápidamente abriendo los botones de mi camisa hasta que sus manos tuvieron pleno acceso a mi tonificado estómago. Me retorcí ante las lentas y suaves caricias que me estaba dando—. Quiero chupártela… —me las arreglé para susurrar mientras sus dedos rozaban mis pezones.
Lo escuché reírse entre dientes, el sonido proviniendo de su pecho a la vez que recorría mi mandíbula con besos, donde se detuvo para lamer y chupar mis puntos más sensibles.
—¿Esa es la manera de pedirle algo a tu superior, Eren? —murmuró contra mi piel y me estremecí ante la sensación cosquilleando mi oreja mientras continuaba con sus besos hacia mi lóbulo—. Si lo quieres, tienes que pedirlo correctamente, ¿hm? Sé que puedes hacerlo, Eren. Eres un chico inteligente.
No pude evitarlo. Gemí bajito ante las palabras de Erwin. Diablos, ¿cuándo me volví tan pervertido? De repente todo lo que Erwin estaba diciendo me estaba excitando y la idea de rogar por su polla casi fue demasiado para mí. Me mordí el labio mientras volvía la cabeza ligeramente a un lado para mirar a Erwin, quien me observaba expectante con sus oscurecidos ojos cobalto. Sus largas y rubias pestañas enmarcando sus ojos pesadamente.
—Por favor, Erwin. Quiero chupártela. Por favor, déjame —sabía que estaba siendo una pequeña mierda, haciendo pucheros con mis labios y abriendo mis ojos que sabía me hacían parecer tan inocente. Puede que no me encontrara extremadamente hermoso o atractivo en general, pero eso no significaba que no fuera consciente de lo mucho que la gente amaba mis ojos. Incluso cuando todavía llevaba lentes de contacto para esconder su verdadero color, eran ridículamente grandes, dándome un aspecto más aniñado y no voy a negar que usaba mi cara de niño inocente a mi ventaja en ciertas ocasiones.
Algo destelló en los ojos de Erwin, una mirada de puro deseo salvaje mientras dejaba que esas palabras salieran de mis labios y repentinamente, Erwin me estaba quitando de la pared y dejando que mis pies tocaran el suelo otra vez. Había una sonrisita en su guapo rostro y sus siguientes palabras podrían haberme hecho venir justo ahí.
—Ponte de rodillas, Eren —fue una orden, simple y sencilla. Él estaba tan calmado incluso cuando dijo eso, pero había cierta finalidad también que hizo que no deseara ir en contra de sus órdenes.
No necesitaba que me lo dijera dos veces, así que me puse de rodillas inmediatamente. Mis dedos volaron para desabrochar sus pantalones a rayas. Tiré de ellos lentamente hasta que estaban a la mitad de sus muslos y asimilé el hecho de que llevaba unos atractivos bóxers Armani de color azul oscuro. Podía ver claramente el contorno de su dura polla presionando incómodamente contra el material elástico. Erwin ciertamente estaba muy bien dotado, pero no esperaba menos del hombre.
Los dedos de Erwin pasaron por mi cabello ya alborotado y lo miré brevemente, sus ojos vidriosos mientras observaba cómo pasaba mi boca por su polla lentamente. Cuando lamí su verga a través de la tela de sus bóxers, nuestros ojos se encontraron nuevamente por un momento y Erwin frunció las cejas antes de dejar escapar un suave y tembloroso suspiro. Sonreí contra la tela de sus bóxers, amando cómo este poderoso hombre se estaba desmoronando solo porque estaba lamiendo su polla a través de su ropa interior.
—Ngh, Eren… —gruñó, su cabeza echada hacia atrás ligeramente. Sus mechones perfectamente arreglados de cabello rubio caían fuera de lugar y sobre sus ojos. La vista era hermosa.
La poca paciencia que poseía finalmente se acabó y enganché mis pulgares en el elástico de sus bóxers. Los bajé lentamente para que la tela se frotase intencionalmente contra la punta de su polla tiesa. Erwin siseó ante la sensación y mordí mi labio inferior con anticipación. Al fin, su impresionante verga fue liberada de sus confines e inconscientemente me lamí los labios al verla. Tenía tanta razón al suponer que Erwin estaba bien dotado, porque maldita sea, tenía una linda polla y eso no es algo que puedas decir de los penes en general.
No me molesté en esperar por la aprobación de Erwin, me metí su polla en la boca con hambre y giré mi lengua alrededor de su glande, probando el líquido preseminal amargo que estaba goteando profusamente. Solté la cabeza de su polla con un mojado e intencional 'pop', y saqué mi lengua antes de pasarla por todo su pene, lamiendo una gruesa vena en la parte inferior. Su erección pesando en mi lengua.
Erwin estaba luchando por mantener sus sonidos a un mínimo, pero podía darme cuenta de que sus esfuerzos estaban fallando. Envolví mis labios alrededor de la verga de Erwin una vez más y ahuequé mis mejillas y relajé mi garganta tanto como pude mientras tragaba cada centímetro lentamente, tratando de no darme arcadas tan pronto. Había pasado un tiempo desde que se la mamé a alguien. Seguramente estaba oxidado, pero no tardaría mucho en cogerle el truco una vez que me pusiera en marcha.
—Eren —dijo Erwin sin aliento—. Tu boca es increíble —elogió, esa mano enredada en mi cabello pronto estaba tirando ligeramente de él y no pude evitar gemir alrededor de su miembro. Que me jalen el cabello siempre ha sido un punto débil para mí, no me pregunten por qué.
Eventualmente, Erwin dejó de contenerse y se inclinó hacia adelante, uno de sus antebrazos contra la pared frente a él, sus fríos ojos azules mirándome, observándome mientras seguía chupando y tragándome su polla. Sus caderas empujaron en mi boca con cuidado al principio, pero luego se volvieron más agresivas mientras agarraba mi pelo con fuerza, haciéndome seguir gimiendo alrededor de su verga.
Sentí lágrimas en las esquinas de mis ojos, amenazando con caer mientras Erwin continuaba guiando mis acciones al empujar y tirar de la parte posterior de mi cabeza con su mano masiva, sus dedos masajeando mi cuero cabelludo cada vez que gemía con su miembro en mi boca, enviando sacudidas placenteras por el cuerpo de Erwin mientras descansaba mis manos contra sus fuertes y musculosas piernas.
El hombre estaba follando mi boca sin piedad y yo estaba desesperadamente tratando de palmear mi propia erección a través de mis pantalones. Ya podía sentir mi polla presionando dolorosamente contra mi ropa interior y gimoteé con la verga de Erwin todavía llenando mi boca. Los ruidos lascivos y húmedos se escuchaban por toda la habitación mientras la saliva escurría por las comisuras de mi boca y goteaba sobre la alfombra desde mi barbilla mientras Erwin seguía frotando su verga contra mi lengua.
—Eren, estoy cerca —advirtió mientras sentía que su cuerpo empezaba a ponerse rígido rápidamente. Eso era todo lo que necesitaba saber antes de separarme de su palpitante miembro, cubierto con un escurridizo brillo de mi saliva mientras jadeaba por aire. Había un fino hilo de saliva aún conectado a mis labios desde la verga hinchada de Erwin, pero se rompió rápido cuando él me alzó por los brazos desde mi posición en el suelo y juntó su boca con la mía en un beso apasionado, probando sus propios fluidos en mis labios.
Antes de que lo supiera, Erwin me dirigió hacia su escritorio donde mi espalda chocó con el borde y caí hacia atrás, botando varios papeles y plumas entre varias cosas al suelo. Erwin impacientemente se encargó de mis pantalones y los bajó junto con mis bóxers hasta que quedaron en mis tobillos. Me estremecí ligeramente mientras el aire frío de la oficina de Erwin tocaba mi húmedo pene y casi grité cuando Erwin se inclinó y tomó la punta de mi polla en su boca, observando cómo daba lengüetazos en la hendidura repetidamente antes de chuparlo rico y apartarse.
Continuó acariciándome lentamente con una mano mientras la otra empezaba a hurgar en uno de los cajones del escritorio. Aquellos calculadores ojos azules suyos desarmándome mientras examinaba mi cuerpo desnudo. Estaba más que seguro de que me veía bastante destrozado a estas alturas, con mis labios hinchados y brillantes por chupar su verga y ahora simplemente a su merced mientras frotaba mi erección con una mano. Me sentí un poco cohibido de que Erwin estuviera mirándome como un animal salvaje y hambriento. Hizo que mi miembro palpitara al mismo tiempo.
—¿Cómo quieres que te tome, Eren? —preguntó en un tono bajo y sensual que me hizo temblar ligeramente.
Me tomó un tiempo encontrar mi voz, pero cuando lo hice, casi no la reconocí como la mía.
—P-por favor, Erwin. Cógeme por detrás —lloriqueé. Todavía estaba respirando superficialmente mientras Erwin seguía bombeando mi polla, pero luego se detuvo y sacó una familiar botella de lubricante y un condón, dejándolos a un lado sobre el escritorio mientras me hacía un gesto para que me dé la vuelta.
Torpemente me deslicé del escritorio y giré para apoyarme boca abajo sobre este, mi camisa abierta permitía que mi estómago sintiera el frescor de la madera debajo de mí, haciéndome temblar ligeramente. Erwin no perdió el tiempo y agarró mi trasero para separar mis nalgas, presionando un dedo frío y resbaladizo contra mi entrada que se contraía. Jadeé un poco ante la sensación y no pude evitar frotarme contra su dedo como si estuviera en celo.
Erwin soltó una risita oscura mientras deslizaba el primer dedo por completo y luego le siguió el segundo, sin darme tiempo para acostumbrarme. Solo sentí una ligera molestia cuando retorció y curvó sus dedos dentro de mí. Era más incómodo que doloroso, pero Erwin al menos estaba tomándose su tiempo para prepararme adecuadamente mientras giraba y hacía tijeras con sus gruesos dedos. Mordí el interior de mi mejilla tratando de contener mis ruidos, pero cuando Erwin comenzó a masturbar mi pene con su mano libre, mi boca se abrió y dejé escapar un sucio gemido.
—¡Ahh! ¡E-Erwin! —moví mis caderas hacia adelante en su mano a la vez que también trataba de meter sus dedos más profundo en mí. Necesitaba tener algo más grande dentro y podía sentir que tendría un orgasmo pronto. Sin embargo, no quería correrme así—. Erwin, por favor. Fóllame —rogué mientras giraba mi cabeza para poder mirarle sobre mi hombro.
Erwin gimió cuando me oyó suplicarle que me follara, luego sentí su polla deslizarse por mi culo y me sonrió sensualmente. Ojos azules entrecerrados, pero podía ver lo dilatadas que estaban sus pupilas, como estoy seguro que estaban las mías.
—Mi nombre suena tan bien viniendo de tu boca, Eren. Quiero oír más —gruñó y luego estaba abriendo el condón y lubricando su pene.
Contoneé mis caderas, instándole a que se diera prisa, pero solo recibí una risa divertida a cambio.
—Paciencia, Eren. Te tendré gritando pronto —prometió con una sonrisa encantadora. Toda dientes blancos perfectamente rectos y hoyuelos y mierda, aún no podía creer que iba a ser follado por mi caliente jefe. Permítanme tachar eso de mi lista de cosas por hacer antes de morir.
Finalmente, sentí a Erwin alinearse con mi entrada y suspiré suavemente mientras él presionaba la punta de su verga en el primer anillo de músculos. Hubo un bajo sonido húmedo que siguió mientras Erwin continuaba adentrándose en mi interior y no pude contener mis gemidos cuando sentí su polla pasar por mi próstata ligeramente, solo lo suficiente para hacerme saber que estaba cerca pero no dándole completamente. Erwin gruñó en voz alta mientras se inclinaba y lamía una larga franja subiendo por mi hombro hasta que alcanzó mi nuca.
Meneé mis caderas de nuevo, avisándole a Erwin que estaba listo para que se moviera y él obedeció contento. Sentí que sus caderas se retiraban por un breve instante, el miembro de Erwin saliendo hasta que solo quedó la punta dentro y luego volvió a meterlo todo de un jalón en mí, causando que el escritorio de madera debajo de nosotros raspara hacia adelante a pesar del suelo alfombrado. Mordí mi propia mano para acallar mis gemidos, pero fue inútil cuando Erwin comenzó a embestirme salvaje y despiadadamente.
—¡Uhnng! P-Por favor, Erwin… ¡M-más rápido! —me estaba ahogando en un mar de placer mientras Erwin inclinaba sus caderas para golpear de lleno mi próstata.
Alternaba su ritmo entre rápido y descuidado, a lento y agonizante. Me llevaba hasta mi límite donde estaba listo para venirme y luego se detenía para empezar a jugar con mis pezones o besar la parte posterior de mi cuello. Yo estaba hecho un desastre, lloriqueando y gimiendo debajo de él mientras mis rodillas chocaban entre sí y temblaba por ser sobre estimulado.
—Erwin, por favor… ¡Déjame correrme, por favor! ¡A-Ahh! ¡Necesito acabar! —jadeé. Erwin estaba acariciando mi polla en ese momento con movimientos lánguidos—. Por favor, por favor, por favor… —mi voz bajó a un susurro desesperado mientras empujaba hacia atrás para encontrarme con otra de las embestidas de Erwin.
—Córrete para mí, Eren —ordenó el hombre mientras se inclinaba, amoldando su gran pecho con mi espalda arqueada a la vez que lamía y chupaba mi oreja.
Fue demasiado para mí. Gemí antes de sentir ese calor apretarse en mi estómago y dejar que el placer me consumiera mientras me venía sobre el escritorio de Erwin. Gruesos chorros de blanco pintaron la madera de caoba oscura y Erwin siguió masturbándome hasta terminar por completo. Tiré mi cabeza hacia atrás mientras sentía que mis piernas temblaban por el cansancio. Sentí las manos de Erwin en mis caderas de nuevo cuando me movió en una posición diferente. Me dio la vuelta y de inmediato me bajé del escritorio para ponerme de rodillas una vez más mientras retiraba el preservativo de la polla aún dura de Erwin y empezaba a mamársela con ansias. Mi mente todavía estaba un poco nublada por mi orgasmo, pero metí su palpitante verga en mi boca y chupé y lamí como si mi vida dependiera de ello.
Erwin gimió suavemente mientras cerraba sus ojos y empujaba mi cabeza contra su entrepierna. La punta de mi nariz rozó los ásperos vellos rubios y sentí la mano de Erwin sujetar mi cabello con fuerza.
—¿Dónde quieres que me venga, Eren? —preguntó Erwin sin aliento. Podía oír la exhausta satisfacción en su voz.
Me separé de su polla para mirarle con ojos llorosos.
—En mi cara —suspiré antes de abrir la boca y sacar la lengua para coger cada gota de semen.
Erwin se rio entre dientes, fue un sonido suave y jadeante, pero sonó jodidamente increíble mientras observaba su forma desaliñada. Su cabello rubio cayendo en sus ojos y se veía tan complacido con toda la situación. Yo no tenía ninguna queja, por cierto. Entonces, comenzó a masturbarse a un ritmo rápido, su mano todavía resbalosa por el lubricante que usó para prepararme antes. Su boca se abrió ligeramente mientras gruñía hasta acabar.
Noté la forma en que su postura se puso rígida y el ritmo que llevaba con su mano flaqueó un poco y luego se estaba corriendo en mi cara. Su semen cubrió uno de mis lentes y mejilla y el resto lo atrapé en mi boca. Erwin jadeó pesadamente mientras exprimía hasta lo último y me aseguré de lamer y succionar la cabeza de su polla, haciendo que Erwin dejara escapar un intenso suspiro.
—Oh, Dios, Eren —susurró mientras pasaba una mano por mi cabello con suavidad. Solté su miembro de mi boca y tragué su semen con avidez.
Tuve que quitarme las gafas y dejarlas a un lado mientras me ponía de pie sobre mis piernas temblorosas, sintiéndome más como un cervatillo recién nacido al ver que mis rodillas se tambaleaban, así que agarré el borde de la mesa para sostenerme. Erwin me sonrió con cansancio y le devolví una tímida mía. Digo, acababa de chupar, follar y tragarme el semen de mi empleador y estaba gritando para que él me cogiera más duro sobre su escritorio. No estaba muy seguro de cómo se suponía que debía actuar justo después de hacer esas cosas tan sucias.
Erwin y yo silenciosamente empezamos a arreglar nuestras ropas desaliñadas, él subiendo sus pantalones y ropa interior antes de abrocharlos, meter la camisa en su lugar y ajustar su corbata. Me puse lentamente mis pantalones y bóxers de nuevo antes de abotonar mi camisa que seguía parcialmente abierta. Erwin recogió su saco y mi cárdigan del piso, y me lo entregó con una sonrisa encantadora antes de tratar de peinar sus cabellos en vano. Un par de hebras no querían obedecer, así que Erwin solo se encogió de hombros y caminó de vuelta a su oficina principal.
Decidí tardarme unos segundos para terminar de arreglar mi propia apariencia, pero era mayormente por el hecho de que acababa de conseguir una de las mejores folladas de mi vida y todavía estaba en las nubes por mi intenso orgasmo. Dios, Erwin era ridículamente bueno en el sexo. Tenía que ser ilegal para alguien ser tan atractivo, exitoso y bueno en la cama. El hombre era un puto dios.
Después de acomodar mi corbata, pasé una mano por mi pelo desordenado con la esperanza de domar algunos mechones rebeldes, pero eventualmente me rendí. Mi cabello siempre era un desastre de todos modos, así que no veía el punto en siquiera intentar. Eché un vistazo a mis gafas que seguían cubiertas de semen que ya se había secado ligeramente y arrugué la nariz mientras fruncía el ceño. Eso no iba a ser fácil de limpiar y temía a la sola idea de tener que hacerlo. Carajo, y encima eran gafas Versace.
Salí hacia la oficina de Erwin, llevando mis gafas cubiertas de semen mientras las miraba con ligero disgusto y Erwin me recibió en el centro de la habitación cerca de su escritorio. Estaba sosteniendo un puñado de papeles sueltos y parpadeé en su dirección mientras él me daba una sonrisa de disculpa. Joder, incluso cuando estaba tratando de lucir arrepentido se veía putamente sexy. Este hombre simplemente no podía ser real. De manera inconsciente alisó su pelo una vez más, pero aún quedaban unos tercos cabellos que se negaban a peinarse.
—Ah, me disculpo por haber ensuciado tus gafas, Eren. Si gustas, solo déjalas aquí conmigo y las haré limpiar profesionalmente y te las regresaré antes de que termines hoy —dijo, lanzándome otra de sus cautivadoras sonrisas y no pude evitar sonrojarme y asentir.
—Um… —comencé vacilante—. ¿Me necesita para algo más, señor Smith? —pregunté al fin mientras jugueteaba con una de las mangas de mi cárdigan. Sentí que mi cara se calentaba cada segundo que Erwin me observaba de arriba abajo y luego sonrió levemente.
—No, Eren. Eso sería todo. Puedes regresar a tu escritorio original y decirle a Levi que hablaré con él mañana.
Asentí con la cabeza rápidamente y dejé mis lentes con Erwin en su mesa antes de salir apresurado de su oficina. Me di cuenta de que mi respiración aún estaba un poco agitada, como si hubiera corrido una puta maratón y mis mejillas se sentían calientes y sonrojadas mientras entraba al ascensor y pensé en lo que había hecho con mi maldito empleador. Acababa de follar con Erwin Smith. Dueño de Survey Corps Publications. Ni siquiera sabía si el tío era gay o bisexual o lo que fuera antes, pero definitivamente estaba seguro de que era uno o lo otro ahora. Y pensar que me deseaba tanto al igual que yo me moría por él. Era un pensamiento alentador.
Ni siquiera me di cuenta cuando el ascensor llegó a ese familiar piso veintiséis hasta que las puertas se abrieron y vi a Krista y un muy enfadado Jean sentados en el escritorio de recepcionista. Krista me notó primero, sonrió y alzó la mano alegremente y le devolví el saludo de manera perezosa antes de dirigirme velozmente a la oficina de Levi y mi escritorio. Estaba tan distraído en mis vagos pensamientos que casi no noté la familiar figura pequeña y enojada retirándose de vuelta a su oficina igual de rápido cuando llegué a mi mesa.
—¿Levi? —llamé sin siquiera pensarlo. Ojalá no lo hubiera hecho, porque cuando él se giró, su expresión era simplemente homicida—. Um, ¿está todo bien? —pregunté con duda.
Levi permaneció en silencio durante un largo momento mientras esos ojos mercurio recorrían toda mi forma. Entrecerró los ojos una vez que miró mi cara y luego frunció el ceño, bueno, más de lo habitual.
—¿Dónde mierda están tus gafas? —gruñó.
Sentí el calor en mis mejillas expandirse al resto de mi cara mientras recordaba lo que Erwin y yo estábamos haciendo hace menos de quince minutos. Mi polla todavía se sentía muy sensible y mi trasero se crispó ante el recuerdo, pero esperaba que Levi no pudiera darse cuenta de la manera en que me retorcía incómodamente en mi lugar.
—Oh, um, se ensuciaron… durante mi hora del almuerzo —fue una patética excusa.
Levi me observó críticamente de nuevo durante un largo rato antes de que eventualmente solo rodara los ojos y me frunciera el ceño. Parecía estar de un humor particularmente horrible desde que regresé y no podía entender por qué.
—Tch. Como sea —dijo con desdén y luego volvió a entrar a su oficina, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria.
Simplemente me encogí de hombros mientras tomaba mi lugar en el escritorio y revisaba el desorden que Jean aparentemente había dejado cuando me reemplazó. Solo podía asumir que por cualquier razón por la que Levi estaba molesto, lo más probable es que tuviera que ver con Jean cagando algo o no cumpliendo con los estándares de Levi. Síp, probablemente era eso. También explicaría por qué Jean se veía tan enojado cuando pasé por la recepción antes. No podía pensar en ninguna otra razón por la que Levi esté así de molesto.
El resto de la hora que quedaba de trabajo pasó con Levi ignorándome rápidamente mientras me sentaba en mi mesa y reorganizaba todo, tomando un par de llamadas al mismo tiempo. Era un poco incómodo y no es como si me gustara tener la ira y enojo de Levi dirigidos a mí en particular, pero estaba demasiado agotado para tratar de indagar y preguntarle a mi jefe como por lo general hubiera hecho si no acabara de ser follado sobre un escritorio.
Levi continuó ignorándome, incluso cuando los dos estábamos empacando y nos preparábamos para salir de la oficina. Levi se colocó su largo abrigo negro y yo estaba guardando mis cosas también cuando oí un conocido y profundo barítono llamarme.
—Eren —saludó Erwin mientras se acercaba. Tenía una sonrisa complacida en su cara y sentí mis mejillas calentarse levemente. Maldita sea, me sentía como un torpe adolescente que acababa de perder su virginidad de nuevo. Aguántate, Jaeger.
—Señor Smith —devolví el saludo, tratando de no parecer demasiado emocionado al ver al jefe de mi jefe de nuevo tan pronto.
Erwin acortó la distancia entre nosotros y me entregó un pequeño estuche negro con lo que supuse eran mis gafas limpias. Me lo pasó con cuidado, las puntas de sus dedos rozando contra el dorso de mi mano mientras la extendía para cogerlo y traté de reprimir un escalofrío.
—Solo te regreso tus gafas antes de que te vayas por el fin de semana —dijo tranquilamente, aún sonriendo.
—Oh, uh, gracias. Perdón por las molestias —intenté sonreír casualmente.
—Disparates —Erwin rio entre dientes. Fue entonces cuando me di cuenta de que al fin había arreglado su cabello correctamente, ninguna hebra fuera de lugar—. No fue ninguna molestia. En lo absoluto —ronroneó en voz baja y tragué con fuerza antes de sonreírle más ampliamente.
—Eren —la fría voz de Levi cortó la cálida atmósfera que nos rodeaba a Erwin y a mí mientras nos volvíamos para mirar al más bajo, quien estaba observando el intercambio entre nosotros como un halcón—. Si ya terminaste de guardar tu mierda, ve a casa —resopló antes de ponerse sus ajustados guantes de cuero y cerrar la puerta de su oscura oficina.
—¿Terminaste por hoy, Levi? No me lo esperaba —comentó Erwin en tono amigable. Sin embargo, casi me encogí ante las duras palabras que salieron de la boca de mi jefe después.
—Vete al carajo, Erwin.
Levi se fue caminando bruscamente hacia los ascensores sin siquiera lanzarnos otra mirada y me pregunté brevemente por qué de repente se mostraba tan hostil hacia su jefe. Quiero decir, claro, era usual que él le faltara el respeto a Erwin hasta cierto punto, pero sonaba realmente cabreado cuando se fue. Bueno, cualquiera que sea la razón de su malhumor, esperaba que cuando viniera a la oficina para la próxima semana se haya olvidado de lo que fuera que le molestó y así todos podamos trabajar más fácil.
Erwin se despidió cálidamente y terminé de empacar mis cosas antes de ponerme mi parka y enviarle un mensaje a Mikasa, avisándole que la vería abajo en el vestíbulo para que pudiéramos volver a casa juntos. Estaba extremadamente exhausto y todo lo que quería hacer al llegar a casa era tomar una buena ducha caliente y dormir hasta el próximo lunes.
Aclaraciones:
(1) Atuendo de Erwin en mi página de Facebook.
(2) Atuendo de Eren en mi página de Facebook.
(X) Canción del capítulo en mi perfil.
N/T: Antes de que alguien se queje por esto, les aseguro que es necesario para la trama del fic y posterior Riren.
…Ugh, este capítulo me sacó canas verdes. Desde aquí las cosas no se van a poner muy bien.
Déjenme un review por favor, necesito saber lo que piensan de todo esto :'D
Nos vemos en el siguiente.
