Capítulo 19: If I could be your biggest Mistake
"Emociones puras e intensas. No es cuestión de diseño. Son sentimientos." —Alber Elbaz
Me desperté a la mañana siguiente con la sensación de querer vomitar mis tripas. Me desperté sobresaltado y sentí a mi cabeza girar y gemí en voz alta, mis ojos parecían estar cerrados con pegamento y literalmente me sentía como si me hubiera golpeado un maldito tren y tal vez unos cuantos camiones también. Traté de mover una mano para limpiar la asquerosa costra de mis ojos, pero mi mano estaba siendo retenida por algo y me congelé.
Mierda, ¿qué diablos ocurrió anoche? ¿Dónde me encontraba? Sabía con certeza que salí con Farlan a uno de esos clubes nocturnos de mierda, me emborraché de nuevo y luego… ¿y luego qué? No podía recordar qué rayos pasó después de mi séptima bebida. Y lo que es más importante, ¿dónde carajos me había desmayado? Siempre había tenido la suficiente suerte para regresar a mi departamento justo antes de perder el conocimiento, y esta cama no se sentía como la mía, aunque el hecho de que estaba al menos en una cama era probablemente un milagro.
Las náuseas olvidadas por el momento, finalmente logré abrir un ojo y fui deslumbrado por la luz del sol entrando desde una ventana alta. Entrecerré los ojos mientras la brillante luz los quemaba a medida que empezaba a abrir el otro también. Hice todo lo posible por asimilar mis alrededores a través de ojos borrosos, y por lo que podía ver, la habitación en la que estaba era en su mayoría de ladrillos con un techo alto y había varias fotografías en blanco y negro colgando de las paredes que lucían vagamente familiares. Suaves luces blancas de Navidad colgaban de las paredes, dándole a la ya brillante habitación un ligero resplandor. Si el sol ya no estuviera ingresando por esa maldita ventana, estaba seguro de que las luces de Navidad habrían hecho que el dormitorio se vea más acogedor.
Recordando que una de mis manos estaba todavía incapacitada, finalmente miré mi mano izquierda para encontrarme con familiar cabeza de pelo castaño descansando en el borde de la cama mientras una bronceada mano ligeramente más grande agarraba la mía de manera perezosa. Mis ojos se agrandaron cuando me di cuenta de que era Eren, carajo, quien estaba sosteniendo mi mano y aparentemente dormía a mi lado. Bueno, okay, ahora que me estaba ajustando al shock de esta extraña situación, él técnicamente no estaba dormido junto a mí, pero la parte superior de su cuerpo estaba apoyada en el borde de la cama con su cabeza descansando de lado sobre su antebrazo. Parecía que se había quedado dormido en una silla con el resto de su cuerpo inclinado hacia adelante sobre la cama.
(X)
Mi corazón empezó a golpear en mi pecho mientras asimilaba la situación. Ahora que pensaba en ello, sí recuerdo haber llamado a alguien anoche, pero pensé que estaba llamando a ese maldito idiota de Farlan. Supongo que en cambio llamé a Eren y él debió haber venido y me recogió del club en el que me encontraba. Lentamente, me deslicé debajo de las sábanas y giré a mi lado izquierdo para hacerle frente. No pude evitar quedarme mirándolo mientras dormía y roncaba suavemente. No era como si no lo hubiera visto dormir antes, pero tenía una vista mucho mejor de esta manera.
Su cabello castaño estaba completamente hacia un lado de su rostro, dándome una clara vista de su rostro dormido. Esas largas y gruesas pestañas descansaban ligeras contra las mejillas bronceadas. Sus rosados labios entreabiertos mientras tomaba respiraciones profundas y parejas. Su espalda subiendo y bajando, inclinado hacia adelante. Estaba fascinado por la mera visión de él. Así que esto era cómo sería despertar junto a él en la mañana, incluso si la posición no era la más ideal. No sé cuánto tiempo me quedé simplemente ahí, observándolo mientras dormía. Minutos tal vez, aunque parecían horas.
Pero, por supuesto, mi momento de pacífica dicha no pudo durar cuando mis náuseas regresaron pronto y me vi obligado a arrancar mi mano del agarre suelto de Eren para salir apresurado de la cama. Frenéticamente busqué una puerta que pareciera que podría conducir a un baño y por suerte para mí, había una sola puerta de madera cerca de la pared derecha que había sido dejada abierta y pude ver un pequeño cuarto de baño. No vacilé en correr hacia él, tropezando con pies temblorosos en el camino, pero afortunadamente llegué al retrete que ya tenía el asiento levantado. Puta mierda, si Eren ya había planeado todo esto, entonces realmente tenía que darle las gracias, porque estaba tres pasos por delante de mí.
Devolví todo hasta que sentí que había vaciado mi estómago por completo y jalé la cadena rápidamente. Cuando me quedé jadeando, me desplomé contra la porcelana limpia y traté de recuperar el aliento. Mi cabeza seguía girando levemente y mientras intentaba levantarme para lavarme la cara, tuve un ligero mareo y di un traspié hacia el lavabo. Mirando mi reflejo en el espejo, hice una mueca. Mi cabello estaba aplastado a un lado de mi cara, mis ojeras estaban horriblemente pronunciadas y me veía como una completa y total mierda.
Siseé ligeramente antes de hacer correr el agua fría en el grifo y empecé a salpicar un poco en mi cara para espabilarme al fin y después enjuagué mi boca. Mi cabeza seguía palpitando y sabía que necesitaría algunos analgésicos si planeaba sobrevivir a este maldito día. Lo que me recordó… no tenía ni idea de qué hora era. No es como si realmente importara ya que era sábado, sabía al menos eso. Una vez que terminé de echarme agua fría en la cara, encontré una toalla de mano limpia colocada en el borde del lavabo y la usé para secarme el rostro. Bien, tal vez debería haber notado esto primero, pero mientras echaba un vistazo al espejo para tratar de arreglar mi cabello desordenado, tomé nota de mi falta de ropa.
Estaba literalmente en nada más que mi ropa interior. "Puta madre, Levi, este no es el momento para que te excites al pensar en Eren desnudándote mientras estabas inconsciente y hecho mierda." Me maldije internamente cuando sentí un calor familiar subiendo por mi entrepierna. Aun así, debió haber sido jodidamente incómodo para Eren tener que haberle quitado a la ropa a su jefe. Gruñendo ante el dolor sordo en mi cabeza, volví a entrar a lo que supuse era el dormitorio de Eren y eché un vistazo alrededor, ajustándome a la habitación en sí.
Ya había notado las paredes de ladrillo, el techo alto, las fotografías en blanco y negro y las luces de Navidad, pero una cosa que no me había dado cuenta antes; todo estaba sorprendentemente ordenado. Siempre había pensado que Eren era del tipo que era organizado cuando se trataba de cosas relacionadas con el trabajo, pero un bastardo descuidado cuando estaba en casa, pero al parecer estaba equivocado. La habitación de Eren estaba tan organizada como su escritorio en la oficina. Había un par de estantes con libros en una esquina de la pared trasera ordenados por tamaño, del más grande al más pequeño, y luego un escritorio situado no muy lejos de su cama. El escritorio estaba limpio, con la excepción de unas cuantas notas adhesivas de color neón aquí y allá, probablemente solo recordatorios. No había ni una sola prenda de ropa dejada por ahí, bueno, excepto por mi ropa de la noche anterior que había sido doblada y colgada en el borde de la barandilla de su cama y mis botas en el suelo, pero eso era todo.
Tragando con fuerza, me forcé a detener mi inspección del dormitorio de Eren a favor de buscar la cocina para conseguir algo de beber. Pero primero, necesitaba vestirme. No había ninguna puta manera de que me pusiera la misma ropa de anoche, no cuando probablemente apestaba a alcohol, viejo humo de cigarro y sudor. Además, esos pantalones de cuero eran un dolor en el culo para ponérselos, elogio a Eren por haber sido capaz de quitármelos de alguna manera la noche anterior. Quedándome sin otra opción, terminé caminando hacia una cómoda y busqué unas prendas para vestirme por el momento. No parecía que Eren se levantaría pronto y me sentí culpable. Probablemente había estado despierto la mayor parte de la noche cuidando de mi estúpido trasero.
Sacando un par de pantalones de chándal, me los puse con rapidez y terminé teniendo que enrollar la parte de abajo porque se arrastraba. Que se joda Eren y su altura. Luego rebusqué entre las camisetas de Eren hasta que encontré un polerón bastante ancho de color borgoña que decía "GEEK" en el pecho en grandes letras blancas. Resoplando con diversión, me lo puse igualmente y fruncí el ceño ante lo ancho que realmente era. Si esta mierda le quedaba grande a Eren, entonces era jodidamente enorme en mí. Pero era cálido y me estaba congelando, por lo que me quedé con él (además, olía como Eren, así que estaba contento). Nunca me atraparían ni muerto usando mierda como pants o polerones en primer lugar, pero estaba dispuesto a hacer este pequeño sacrificio por el bien de no tener que ponerme el mismo atuendo que llevaba anoche. En palabras de Karl Lagerfeld: "Los pantalones de chándal son un signo de derrota. Perdiste el control de tu vida, así que te compraste unos."
Suspirando en derrota ante la ropa que decidí usar, lancé una mirada a la habitación de Eren una vez más y me percaté de una escalera que conducía a lo que suponía era el resto de su casa. Por lo que recordaba, Eren dijo que vivía con su padre y su hermana. Carajo. Realmente esperaba no encontrarme con nadie allá arriba, pero en serio necesitaba tomar algo y en definitiva no quería despertar a Eren cuando estaba durmiendo tan pacíficamente.
De manera calmada, subí las escaleras e hice una mueca cuando la vieja madera crujió bajo mi peso. Con pocas energías salí del sótano y afortunadamente fui llevado directo a la cocina. Era pequeña y las paredes estaban pintadas de un cálido color crema, pero resultaba acogedor. Por suerte, olía como si alguien acabara de preparar café y pude ver la tetera casi llena llamando mi nombre desde la barra de la cocina. Agarrando una taza negra, la enjuagué en el fregadero y me serví el líquido humeante. Normalmente no tomaba café, pero con la forma en que me estaba sintiendo, la cafeína no parecía tan mala y tendría que conformarme al no tener té negro a la vista al menos.
Tomé una inhalación profunda de la bebida caliente en mis manos y un contento suspiro se me escapó. Ahora, si tan solo pudiera encontrar unos malditos analgésicos. La casa de Eren se encontraba sorprendentemente tranquila, y noté una puerta entreabierta que parecía que llevaba a otra habitación. Nunca he sido del tipo al que le gana la curiosidad, pero cuando se trataba de Eren, tendía a tirar las precauciones y razones por la ventana. Además, sería un maldito mentiroso si dijera no estaba al menos un poco curioso por ver el resto de su casa. Mis pies descalzos se arrastraron por la puerta de la cocina y fui llevado a una espaciosa sala de estar.
En comparación con la cocina, las paredes estaban pintadas en colores oscuros y los muebles parecían seguir el mismo esquema. Rojos, marrones y violetas oscuros, incluso un poco de dorado mezclado también, pero sin duda se veía como una sala muy cómoda. Había dos sofás grandes y un solo sillón para dos personas, todos de un color chocolate y el cuero se veía gastado y bien usado. Una larga y estrecha mesa baja en el centro de los tres sofás con varias fotos y marcos puestos sobre ella. Mi interés creció; caminé hacia la pequeña mesa y suspiré de alivio cuando mis pies entraron en contacto con la alfombra, evitando que tuviera que sentir el piso helado debajo de mí.
Cogí una de las fotos con mi mano libre mientras la otra sostenía mi taza de café que ya estaba a la mitad. El marco era pesado y obviamente estaba hecho de algún tipo de hierro, pero pintado para parecer plata con remolinos de dibujos intrincados alrededor del cristal que mostraba el retrato de una mujer que se veía extrañamente similar a Eren. En la foto parecía joven y vivaz, familiar piel bronceada, cabello oscuro cayendo suelto sobre sus esbeltos hombros y cálidos ojos dorados me miraban fijamente, pero fue su sonrisa lo que me llamó más la atención. Tenía la misma sonrisa que Eren.
Dejé el retrato en su lugar y agarré el siguiente marco, estudiándolo de la misma manera como lo había hecho con la foto anterior. Esta vez era una foto familiar de los tres. La misma mujer de la imagen anterior, aunque se veía mayor y más cansada, su sonrisa seguía radiante a pesar de las líneas bajo sus ojos, pero parecía feliz. Había un hombre bastante alto de pie junto a ella con gafas redondas, largo cabello castaño que estaba partido al medio de su frente y una cálida sonrisa en su cara. Él tenía ojos verdes. Pero fue el niño con rasguños y moretones que estaba siendo cargado contra la cadera de la mujer quien capturó toda mi atención.
El niño estaba haciendo pucheros hacia la cámara y tenía el cabello castaño hecho un lío a pesar de estar corto. Sus diminutas mejillas estaban hinchadas de aire y tenía los brazos cruzados sobre su pecho con fuerza, lágrimas formándose en las esquinas de sus disparejos ojos. Uno de un vibrante verde azulado, el otro un cálido color dorado. Tenía curitas en sus rodillas raspadas y un leve golpe en su mentón, y no pude evitar sonreírle al niño berrinchudo en la foto. No había ninguna duda en mi mente de que este era Eren con sus padres.
Alguien se aclaró la garganta suavemente detrás de mí y me sobresalté mientras giraba la cabeza para ver al hombre alto de la foto. Estaba más viejo y con muchas arrugas recién formadas alrededor de sus ojos verdes, pero en su mayor parte todavía se veía igual. Llevaba una larga bata y pantuflas y también tenía una taza de café en la mano mientras la otra estaba metida en el bolsillo de su bata.
—Buenas tardes —saludó con una pequeña sonrisa y un gesto con la cabeza.
Asentí de vuelta y coloqué el marco de nuevo en la mesa de centro.
—Perdone la intrusión —dije después de aclarar mi propia garganta incómodamente.
—No es una intrusión en lo absoluto —dijo el hombre mientras daba un paso hacia la sala y extendía una mano hacia mí—. Usted es Levi, el jefe de Eren en Recon, ¿no es así?
Estreché su mano con firmeza, haciendo muecas internamente ya que nunca solía dar apretones de mano con extraños, pero este era el padre de Eren y algo me decía que no quería hacer una mala primera impresión con el hombre. Aunque, creo que era un poco tarde para eso. En ese momento me encontraba de pie en medio de la sala de estar de este hombre, usando la ropa de su hijo después de haber sido atendido por dicho hijo porque estaba borracho y drogado hasta el culo. Sí, jodidamente genial, Levi. Eres el maestro en dar buenas primeras impresiones.
—Sí. Espero que no le moleste, me serví una taza de café —dije.
—Oh, para nada. Por favor, póngase cómodo. Soy Grisha Jaeger por cierto.
El padre de Eren hizo un gesto para que me sentara en uno de los sofás de cuero y vacilé antes de eventualmente optar por tomar asiento. Realmente no estaba en posición de ser el usual jefe mandón y mala leche para protestar.
—Me di cuenta de que estaba mirando las fotos de la mesa —empezó en tono amigable mientras tomaba el sillón frente a mí, ambos cruzamos las piernas y tomamos sorbos lentos de nuestras tazas de café. Mierda, espero que no pensara que yo era un acosador o algo por el estilo.
Asentí con la cabeza.
—Lo estaba. ¿La mujer en las fotos es la madre de Eren? —pregunté. Bien, nada perdía con hacerlo, ya que él estaba tratando de hacer conversación conmigo. Directo al punto, ese era mi lema.
El padre de Eren sonrió con tristeza.
—Sí, lo era.
Alcé una ceja en su dirección.
—¿Era?
Sus ojos verdes se encontraron con los míos, y luego esa triste sonrisa se desvaneció.
—Sí. Ella falleció hace más de diez años cuando Eren era solo un niño. Fue un accidente que se la llevó de repente. Conductor ebrio —explicó brevemente y me sentí fruncir el ceño.
—Lamento su pérdida.
Grisha simplemente negó con la cabeza y volvió a sonreír.
—Gracias, pero ocurrió hace mucho tiempo.
Caímos en un cómodo silencio que no quería romper, pero justo tenía que abrir mi bocota como de costumbre. ¿Cuándo iba a aprender que ya era suficiente? Mi boca me había metido en tanta mierda con Eren a estas alturas.
—Eren se parece mucho a ella.
Grisha soltó un sonido pensativo.
—Le dicen eso a menudo. Carla, mi esposa, solía molestarlo un poco por eso —había una mirada afectuosa en los ojos de Grisha mientras recordaba algo—. Eran muy parecidos, Eren y su madre. De hecho, creo que lo único que no compartían eran los cumpleaños —rio ligeramente.
—¿Cumpleaños? —pregunté.
—Sí, el cumpleaños de Eren es el treinta de marzo, pero el de mi esposa Carla pasó hace poco el diez de noviembre. Aunque, este año Eren no pudo pasarla con nosotros ya que tuvo que trabajar hasta tarde ese día. Él estaba molesto por ello, pero siendo el adicto al trabajo que es, estoy seguro de que lo que estaba haciendo esa noche era muy importante si significaba perderse el cumpleaños de su madre —Grisha asintió.
Me quedé en silencio mientras volvía dos meses atrás. Noviembre… Eso fue cuando Eren empezó a trabajar en Recon Magazine como mi asistente. Tomé otro sorbo casual de mi café mientras me carcomía el cerebro por lo que tenía a Eren haciendo ese día para faltar al cumpleaños de su madre. Sonaba como si fuera algo grande, pero nada me venía a la mente. Al menos, no hasta que me acordé de una noche en particular en la que tuve a Eren hasta casi la medianoche en la calle y se había quedado dormido en el exterior del edifico de Recon. Lo había encontrado encorvado sobre sus rodillas con lágrimas secas surcando sus mejillas y de repente todo comenzaba a tener sentido.
La había jodido. La había jodido mucho antes de que siquiera tuviera algo que joder. Ahora todo empezaba a ponerse claro. Por qué Eren me trataba como si yo fuera la misma desgracia de su vida en su primer mes trabajando conmigo. ¿Quién carajos no lo haría cuando por mi culpa hice que se perdiera el cumpleaños de su madre solo para que pudiera follar con un par de modelos en mi oficina? Le había ordenado que se quedara ahí por dos putas horas en el frío. En ese entonces, lo había hecho para quebrar al chico con la esperanza de que solo se levantara y renunciara. Ahora que sabía la verdadera razón por la que él me había tratado con frialdad esa noche después de despertarse y marcharse, rechazando mi ofrecimiento de un aventón, todo tenía puto sentido.
Ahora que pensaba en ello, Eren tenía todas las malditas razones y derecho de haber dejado mi culo en ese callejón de mierda la noche anterior después de todas las pendejadas que le había hecho pasar desde el momento en que lo conocí hasta ahora. Y, sin embargo, él había salido en medio de la noche para recoger al estúpido de su jefe después de una ebria llamada, me trajo de vuelta aquí y me cuidó mientras me daba su propia cama por mi bien. Me sentía como un pedazo de mierda. No me merecía la amabilidad de Eren.
—¿Levi? —oí la cansada voz de Eren llamar a través de la casa antes de que apareciera por la puerta de la cocina. Estaba bostezando y tenía una mano frotando el sueño de sus ojos mientras entraba a la sala.
No pude evitar pensar que se veía absoluta y jodidamente adorable. Su cabello estaba despeinado, luciendo incluso más desordenado de lo usual. La mirada adormilada en sus ojos hacía que sus pupilas se agrandaran de manera inocente mientras miraba a su alrededor y finalmente me vio sentado en el sofá. Sus gruesas cejas se juntaron y sus labios se fruncieron ligeramente, aunque con su estado actual apenas despierto parecía más un puchero infantil, haciendo que yo luchara por esconder mi sonrisa detrás del borde de mi taza. No había manera de que estuviera sonriendo como un idiota por este lindo bastardo con su padre al frente. ¿Acaso todo lo que este mocoso hacía tenía que ser tan putamente adorable o atractivo?
—Buenas tardes, hijo —dijo Grisha mientras se levantaba de su lugar en el sillón y sonreía mientras se acercaba al castaño soñoliento y le daba un abrazo a Eren y un beso en la frente. Bien, eso solo lo hacía ver más adorable. Realmente estaba tratando de no sonreír ahora y puede que incluso haya mordido el interior de mi mejilla para evitar que dicha sonrisa se formara. Maldita sea. ¿Qué diablos pasaba con esta familia siendo linda y toda esta mierda?
Eren soltó un quejido en ligera protesta y fue entonces que me di cuenta de que el chico puede que se parezca a su madre, pero tenía el cabello chocolate de su padre y ambos eran casi de la misma altura. Era entretenido ver la manera en que Grisha se rio suavemente y revolvió el pelo de Eren, dejándolo como un lío más grande que antes, y eso solo me hizo querer pasar mis dedos por él y arreglar todos los cabellos en un estado caótico.
—Estaré en la cocina preparando el desayuno para ustedes, chicos —dijo Grisha mientras desaparecía por la puerta de la cocina.
Ahora que Eren y yo estábamos solos, de repente me sentí muy consciente de mí mismo. Eren me miraba con los ojos entrecerrados, sus cejas todavía fruncidas en confusión mientras veía la sudadera que llevaba y luego de vuelta a mi cara. Suspiré.
—¿Estás usando mi-?
—Sí, estoy usando tu sudadera —completé por él antes de que pudiera hacer un comentario.
Oí a Eren resoplar en voz alta y lo miré solo para verlo frotándose nerviosamente la nuca.
—Uh, ¿esos son mis pants también? —no miraba en mi dirección, sino a sus pies descalzos mientras hablaba y le eché un vistazo a los pantalones que aún estaban enrollados en las piernas.
—Bueno, no podía caminar exactamente en mi ropa interior, sabes —murmuré mientras bebía lo que quedaba de mi café—. Tu papá se ve amable —comencé a hacer plática, por falta de tener algo mejor que hacer.
Eren pareció aliviado por el cambio de tema y finalmente me miró mientras sonreía.
—Sí, es bastante genial —dijo con cariño en su tono e hizo que las comisuras de mis labios se curvaran ligeramente hacia arriba. Eren obviamente amaba a sus padres y eso solo me hizo sentir más mierda acerca de toda esta situación.
—Creo que tenemos que hablar —comencé lentamente mientras colocaba mi taza en la mesa de la sala y mantenía mis ojos enfocados en cualquier cosa menos en Eren—. Probablemente deberías sentarte.
Eren no dijo nada, pero oí los sonidos de sus pies contra el suelo frío mientras caminaba para sentarse en el otro extremo del sofá que ocupaba actualmente. Bien, eso tenía que ser una buena señal, no me estaba evitando completamente. Respiré de forma pausada antes de empezar, no necesitaba alzar la vista para saber que Eren seguramente me observaba expectante.
—Debería estar agradeciéndote por, ya sabes, salir en medio de la noche en este maldito clima helado solo para recoger mi estúpido culo. Así que, sí… —dije torpemente. No estaba acostumbrado a tener que disculparme con nadie, así que quería hacer esto bien, porque, hablo en serio, esta era probablemente la primera y última vez que me disculparía con alguien de buena gana.
—Bueno, no podía dejarte en un callejón cualquiera para que te asalten o apuñalen o algo —se rio levemente y el sonido tenía a mi estómago sintiendo esas mariposas de nuevo. Bueno, hasta ahora todo bien.
—También quería disculparme por lo de ayer… —murmuré—. Realmente no tengo ninguna excusa, pero todavía me encontraba algo loco por los efectos de las drogas que tomé la noche anterior. Aunque, aun así, no tenía ningún derecho a decirte lo que dije… —esperaba que sonara al menos un poco sincero, porque de nuevo, no estaba jodidamente acostumbrado a hacer esta mierda y la suerte no estaba de mi lado, ya que de manera natural mi tono sonaba aburrido y sarcástico todo el tiempo.
Hubo una larga pausa y entonces finalmente escuché a Eren suspirar, rompiendo el grueso silencio que había apaciguado nuestra conversación. Empecé a prepararme para lo peor si Eren decidía no perdonarme. Era lo justo, después de todo.
—Levi —Eren comenzó suavemente—. No voy a mentir. Estaba muy enfadado contigo. No, aún estoy algo enfadado contigo —podía oír la ira subyacente en su voz, pero Eren estaba tratando de mantenerla bajo control—. Sin embargo, tengo mucho respeto por ti como mi jefe para dejar que sentimientos personales interfieran en mi trabajo.
No pude evitar que una risa sin gracia se escapara de mi garganta mientras echaba la cabeza hacia atrás y rodaba los ojos.
—Ajá, tanto por ese respeto. Apuesto a que probablemente piensas que solo soy un alcohólico drogadicto después de toda la mierda que hice la semana pasada. Llegar a la oficina aún colocado o con una resaca de puta madre.
—Sí, eso fue bastante irresponsable de tu parte —Eren coincidió y lo miré al fin para ver a la pequeña mierda sonriéndome—. Pero eso no cambia el hecho de que sigues siendo Levi Ackerman, lo mejor que le ha sucedido a Recon Magazine. La razón por la que estaba tan molesto por el tabloide en primer lugar es porque estaban arruinando todo por lo que has trabajado tan duro en estos últimos meses. Y pues, te topaste con algunos obstáculos en tu carrera, le sucede a todo el mundo, Levi. Lo importante es que estás asumiendo la responsabilidad y eso es algo que muchas personas nunca llegan a admitir. No estás tratando de buscar excusas ni culpar a alguien más por tus errores. Puede que seas un imbécil, pero si ayuda, eres el único imbécil con el que estaría feliz de trabajar —la expresión de Eren se suavizó en una genuina sonrisa y tuve que forzarme a apartar la vista de su maldita cara atractiva y ese lindo y pequeño hoyuelo en la esquina de su boca.
—Entonces eres un idiota porque yo ya habría renunciado —suspiré.
—Sí, supongo que soy un idiota. Pero este idiota sigue siendo tu asistente y me voy a quedar a tu lado, así que ve acostumbrándote, jefe. Deberías saber a estas alturas que yo no renuncio —Eren se echó a reír y esta vez, no intenté esconder la pequeña sonrisa que apareció en mi rostro—. Además, ambos sabemos que estarías completamente perdido sin mí como tu asistente —dijo de manera dramática.
—Tch. Oi —sonreí mientras lo empujaba juguetonamente en el hombro. La risa de Eren solo aumentó mientras caía sobre su costado.
Esto era agradable. Estar con Eren tan cómodamente de esta manera era agradable y estaba feliz de que lográramos arreglar las cosas de alguna manera. Después de todas las pendejadas que ocasioné los últimos días, me sorprendía que siquiera estemos en la misma habitación juntos. Esto solo era una prueba más de lo increíble que era Eren, podía ser una mierda sarcástica, pero cuando se armaba la gorda, no actuaba como un mocoso al respecto. Realmente temía haberlo perdido para siempre y, en vez de eso, me dieron una segunda oportunidad para hacer las cosas bien. Había dejado que los celos se apoderaran de mí y empecé a jugar un juego peligroso de ir de club en club, beber hasta ponerme enfermo y tomar drogas que podrían joderme seriamente en corto plazo y eso fue suficiente para casi echar a perder mi carrera. Sin embargo, de una cosa estaba seguro: basta de fiestas.
—Oh —Eren de repente se sentó en su lugar y me sonrió otra vez—. Huele bien, creo que papá ya casi termina con el desayuno. Vamos, ¿crees que puedas soportar algo de comida sólida? —se puso de pie y extendió una mano para que yo la tomara. Mi corazón empezó a retumbar salvajemente en mi pecho mientras la tomaba con duda. Era tan cálida y encajaba perfectamente con la mía. Eren rápidamente me ayudó a levantarme.
—No estoy seguro, pero supongo que puedo intentarlo. No te enojes si vomito en tu piso —dije inexpresivamente y Eren hizo una mueca.
—Cierto. Bueno, nos preocuparemos por eso más tarde. Vamos a conseguirte unos analgésicos primero. Estoy seguro de que tu cabeza debe estar matándote.
—Lo apreciaría, mocoso.
Me las arreglé para comer la mayor parte del desayuno que el padre de Eren preparó para los dos, que consistía en huevos revueltos, tocino y tostadas. Mordisqueé el pan con otra taza de café después de tomar los analgésicos que Eren me había dado y mi estómago parecía estar bien con la tostada hasta ahora, así que me arriesgué a comer los huevos y una tira de tocino. Este no era normalmente mi tipo de desayuno, pero Grisha había sido lo suficientemente amable para hacerlo, así que traté de continuar con la buena impresión.
Después del desayuno, Eren me dejó tomar prestada su ropa y con mi atuendo de la noche anterior en una bolsa de papel junto con mi billetera y mi teléfono, Eren y yo nos metimos en el coche de su hermana para regresar a mi departamento. Todavía estaba helando afuera a pesar de que eran casi las tres de la tarde y estaba soleado como mierda, pero las calles aún estaban resbaladizas con trozos de hielo y Eren estaba siendo cuidadoso mientras conducía hacia la ciudad y salía por Park Avenue.
Mi tarde con Eren había sido agradable y estaría mintiendo si dijera que no disfruté pasar el rato con Eren y su padre. Grisha era un hombre humilde que amaba a su familia, pero también era un hombre de pocas palabras, lo que apreciaba bastante en realidad. En cuestión de minutos, nos estábamos deteniendo en la acera frente a mi loft de Nueva York y aquí fue cuando Eren decidió hablar después de haber pasado la mayoría del viaje en silencio.
—Estoy seguro de que me dijiste que perdiste las llaves de tu departamento anoche, así que voy a darte el repuesto que me diste para que no tengas que llamar a un cerrajero o algo así.
Después de aparcar el coche, Eren rebuscó en su bolsillo y comenzó a quitar la brillante llave dorada que le había dado como repuesto en caso de que alguna vez tuviera que dejar cosas en mi departamento. Después de deslizarla del aro, la sostuvo para que la agarrara, pero mientras extendía un brazo para cogerla, alejó su mano y me dirigió una mirada severa.
—No más clubes nocturnos —advirtió, lo que hizo que rodara los ojos de inmediato.
—Tch. Ya lo sé, idiota. No estoy en condiciones de salir a ninguna parte, aún me siento como mierda y solo quiero dormir en la comodidad de mi propia cama —me hundí en el asiento de copiloto y crucé los brazos sobre mi pecho mientras resoplaba de forma indignada. No me importaba lo infantil que me veía en ese momento, no necesitaba que Eren me recordara algo que ya sabía.
—Y voy a venir a tu departamento el próximo fin de semana para asegurarme de que no salgas —añadió con una sonrisita satisfecha.
A pesar de que mi corazón estaba haciendo una presentación acrobática entera ante sus palabras, entrecerré los ojos hacia él con recelo.
—¿A dónde quieres llegar exactamente, Eren?
Él rodó los ojos.
—Todavía no te has recuperado por completo, Levi. Podrías recaer fácilmente y regresar a beber e ir de fiesta y nadie lo sabría hasta que sea demasiado tarde. Es por eso que el próximo viernes después del trabajo, te traeré aquí y pasaré la tarde contigo, y luego el sábado vendré en la noche y podemos ver películas o algo así. Tú eliges.
Lo miré fijamente, al principio sin poder creerlo. ¿En serio estaba ofreciendo venir a mi departamento para una maldita noche de películas? Como si fuéramos un par de chicas adolescentes invitándonos casualmente para ver películas cursis y comer palomitas de maíz y chismear y mierda. Si él piensa por un segundo que voy a acepta-
—Okay. Prepárate para una maratón de Audrey Hepburn. Vamos a educar a tu inculto cerebro con uno de los íconos más populares del mundo de la moda —le arrebaté la llave de su mano y agarré la bolsa con mi ropa antes de salir del Jeep rojo y dirigirme hacia las puertas dobles de mi edificio.
Desde la vereda, podía oír la escandalosa risa de Eren desde el coche y cuando me volví a mirarlo para sonreírle, él estaba sacudiendo la cabeza y rodando los ojos, una amplia sonrisa en su cara mientras salía de la calle y regresaba a su casa. Mientras lo observaba alejarse, no pude evitar que el pecho entero se me hinchara de calor y esa sensación de aleteo apareciera en mi estómago. Suspiré y entré al edifico para subir a mi piso. "Eren va a venir a mi departamento el sábado." No pude luchar contra la sonrisa que se formó en mis labios mientras sacudía la cabeza y me dirigía a los ascensores.
Aclaraciones:
(X) Canción del capítulo en mi perfil.
N/T: Creo que este es mi capítulo favorito de todo el fic.
Me gustaría saber qué les pareció, así que dejen un review por favor. :D
Y muchas gracias a todos los que están pendientes de la historia, disfruto mucho trayéndoles este fic.
