No vaciles, así es.


- ¡¿Qué sucedió qué?!

Koenma tenía la viva expresión del asombro por todo el rostro. Yusuke no había sido distinto minutos antes, cuando Hiei le informo sin miramientos que el famoso ladrón logro huir en su guardia.

- Que el zorro escapo, bebe sordo.

Hiei estaba furioso. No era muy respetuoso de Koenma pero no solía decirle cosas que sabía que lo molestarían a menos que estuviese en un estado de "no me provoques, no te me acerques". Yusuke pudo ver en sus ojos el orgullo herido y en su rostro la vergüenza, no obstante, la ignominia también tenía el color de la ira.

- ¿Cómo sucedió?

- Un truco. Fin de la historia.

Koenma no se conformó con la respuesta, agito los brazos y empezó a gritar los problemas que tendría si su padre descubría lo ocurrido en esa misión fracasada. A la mención de la gema misteriosa, Yusuke y Koenma miraron al abstraído demonio un largo rato, pues Hiei concentraba el máximo de su imaginación en las una y mil formas de asesinar al Demonio Zorro. Al darse cuenta de la atención que se tenía sobre él, les dirigió a ambos una tosca mueca de suspicacia.

- ¿Qué miran?

- ¿Y la gema, Hiei?- inquirió Yusuke, con suma cautela. Se veía a kilómetros que Koenma no quería enfadar al demonio de fuego, si bien tuviese razones suficientes para reclamarle por más.

- ¿Qué gema?

Eso no era bueno.

- La que intento robar ese demonio…

- Oh, se la habrá llevado- contesto, con suma naturalidad. ¿Para eso le cortaban la inspiración homicida?

Koenma grito, preso de la amargura y la desesperación.

- ¿Y cuándo lo tenías quieto, no le preguntaste por la gema o siquiera se la quitaste?- nuevamente, Yusuke era el que debía hacer ese tipo de preguntas con resultado impredecible. Hiei, si quería, podía incendiarle el cabello con un solo mover de sus dedos.

- No.

Mala respuesta.

- ¿Te olvidaste?

Hiei lo miro con fastidio aumentado. Odiaba ese tipo de insinuaciones. Si, la había olvidado, pensó que no valía la pena.

- A mí no me interesa un accesorio de mujeres.

Yusuke se golpeó la frente con su palma.

...

..

.


Ver su sangre en el agua nunca era alentador, ni cuando estuviera fuera de peligro. La bañera estaba impregnada de agua con arena, suciedad y sangre. Su maratón para regresar al Mundo Humano, a su casa de vuelta, fue una labor bárbara con momentos de intenso dolor. Su brazo izquierdo, cubierto de hierbas y verde mejunje, todavía le ardía.

Gracias a la aportación de las plantas dentro de la casa y en el jardín se le habían cerrado alguna de sus heridas más visibles, hasta el daño de su espalda era invisible aunque el dolor continuase allí. Se obligó a estar en una posición irregular para no recostar su espalda en la bañera. Demasiados daños.

- Realmente necesitamos un cuerpo más fuerte. Para resistir.

- No me hables- le dijo Youko, jugando en el agua con la punta de sus dedos- ¿No piensas que es patético?

- De modo, piensas que soy patético- le dijo Kurama, sin molestarse. La curación de su brazo tardaría unos tres días. Debía continuar el tratamiento, la mejor oportunidad era por las tardes, cuando Hiei no estaba- Cuando Atsi te avise del nuevo objetivo, no me fuerces a mí.

Escucho el bufido malhumorado del zorro.

- ¿Por qué te curas con tu cuerpo? El mío es el que tiene más daño.

- Ambos podemos recuperarnos así.

Se encontraba en la bañera con su cuerpo humano, viendo a su otro yo en cuerpo de demonio. Era un ardid de su mente, porque Youko no estaba realmente con él en la bañera. Podía ver que traspasaba el mármol y que el agua no lo reflejaba

- Continúa siendo molesto.

Kurama estaba de acuerdo.

Un tallo de raíz viva se le acercó. Sostenía un reloj.

- Es realmente tarde- suspiro al ver el artefacto. - El llegara en cualquier momento.

- A no ser…- Youko levanto una mano, en tono de conocedor- Que este muy entretenido fuera de aquí- sonrió burlón ante los ojos súbitamente furiosos de Kurama.

- ¿Qué te he dicho? Deja ese tema.

- Yo no fui quien lo pensó primero. Eres tan suspicaz como yo, pero un terrible sentimental. Deberías tener cuidado cuando se marcha de esa forma y vuelve tarde.

- No opines sobre como manejo mi matrimonio.

Youko le dio una carcajada, señalándole que poco le haría caso y que mucho menos le importaba. Un bulto de ramas se le acercó, abriéndose tal capullo, enseñándole un artículo de brillo rojo. La gema Nogard.

- Esfuerzo compensado- murmuro triunfante, admirando la gema que prefería no tocar. Kurama se inspecciono la mano derecha. Los rastros de sus quemaduras persistían, aun con sus remedios. Había sufrido una descarga poderosa de calor, y todo por una sola gema, debía tener cuidado- No me importa que poder tenga esta cosa- con un gesto de su mano, los tallos se alejaron, cerrándose sobre la gema caliente- Lo que me intriga, muy seriamente, es saber cómo funcionara con las demás, qué sentido tendrá.

- Cuando todo esté en orden lo sabremos. Esa unión debe tener un objetivo. Estoy seguro que debe tenerlo.

- Que no nos mate antes de encontrar la clave.

A Kurama le sorprendió su negativo comentario. Youko era orgulloso e intuitivo, tenía todo pensando antes de actuar. Pocas veces lo vio dudar de algo. O ser más desconfiado de lo normal.

- Dejemos eso por hoy. Tenemos la gema. La guardare.

- No lo hagas en esta casa. Por más que nuestras criaturas estén aquí, en silencio y atentas, no es seguro. Es una casa ordinaria en un mundo insignificante para los demonios, si nos descubren me pregunto qué harán las Fuerzas Especiales para detenernos.

- ¿Piensas que nos descubrirán?- indagó Kurama, asombrado.

- Imagino que sospecharan. ¿Por qué el detective espiritual estaba cerca, como si hubiera estado esperándonos, esperándome a mí? Todos conocen la vaga historia de esa gema, pero que haya un detective del Mundo Espiritual en zona de gárgolas y sirenas mortalmente horribles es sospechoso.

Kurama entendió su punto.

- ¿Piensas que no…no fue casualidad?

- Tu también lo habrías pensado, sino estuvieras ocupado con otros pensamientos cursis- recordó la sensación de ser encerrado en la mente de Kurama y de este emerger, para sucesivamente lograr escapar.

- ¿Será predecible nuestra búsqueda de tesoros?

- No creo. Hemos robado otras cosas, como esa Pluma del Fénix y a los bandidos del norte, para despistar a los curiosos. Es muy pronto para que sospechen del orden o del porqué robamos todo eso.

Youko apoyo su brazo sobre la bañera, con una mano contra la mejilla limpia, mirando a un punto indeterminado, reflexivo.

- Pensemos en eso después- pidió Kurama, sintiendo de nuevo el alud de sus pensamientos conspiradores.- Debo hacer la cena.