*** La historia no es más que una adaptación al final, el nombre del autor y el nombre original de la historia ****
**** Los personajes son propiedad de Stephanie Meyer ****
Epilogo 1
Bella
Cuatro años después
La casa es estilo rancho artesanal de color verde salvia con ornamentas color crema, rodeada de árboles. Su garaje para tres carros guarda la Tahoe de Edward, su camioneta del trabajo y mi Nissan Pathfinder blanca, casi imposible de mantener limpia cuando se vive en una calle de grava. Hay un estudio con puertas francesas cerca de la gran cocina y una de sus paredes es un librero del suelo al techo. Normalmente me pueden encontrar ahí, acurrucada en la acolchonada silla con mis pies en el otomano.
Hay dos porches, uno al frente y otro atrás. El de atrás está cubierto con mosquitero y Edward y yo pasamos mucho tiempo ahí, sin preocuparnos por los insectos, en especial por los mosquitos. Bo tiene todo el patio para correr y cuando no está cazando conejos está feliz durmiendo a nuestros pies.
Nuestra casa de cuatro habitaciones tiene todas las comodidades modernas que pudieras desear. Aunque no tenemos ninguna chimenea. Tampoco tenemos una parrilla.
Esta noche tenemos la casa llena. Todos se han juntado para celebrar mi cumpleaños número treinta y ocho. Todos ellos son bienvenidos en cualquier momento.
En la cocina, mi suegra y mi hermana están sentadas en la isla, intercambiando recetas y tomando vino. Nadie me deja cocinar en mi cumpleaños, así que Carslie va a traer la cena de la ciudad. Llegará pronto así que no hay mucho que hacer más que relajarse.
Las hermanas de Edward, Jane y Kate, ahora de diecisiete y diecinueve años, están sentadas en el porche de enfrente con Joe y Chloe. Joe de trece años desea que hubiera al menos un chico por aquí pero está tan enamorado de Jane que en realidad no le importa andar con las chicas.
Agarro dos cervezas del refrigerador y voy a la sala de estar. Edward está en el sillón viendo la televisión, me agacho y lo beso, después abro la cerveza y la pongo en la mesita cercana. —¿Cómo está la chica del cumpleaños? —Habla por lo bajo porque nuestra hija está durmiendo en su pecho, con su pulgar en la boca. Ambos sabemos que si Reneesme Carlie "Nessi" Cullen se despierta antes de que haya dormido lo suficiente habrá penitencias que pagar.
—La puedo poner en su cuna —le susurro.
Menea su cabeza. —Ella está bien. —Esa niñita tiene a Edward agarrado de su dedito.
Le doy la segunda cerveza a Emmet que está sentado en la silla a un lado del sillón, se ve muy a gusto con Edward Anthony Cullen III dormido en su regazo. Sorprendente, porque cuando Emmet llegó al hospital después de que tuvimos a los gemelos, me dijo que nunca antes había cargado a un bebé.
—¿Cómo lo vas a llamar? —preguntó después de que Edward lo sentara en una silla y le diera cuidadosamente a nuestro hijo—. Si hay dos Edward me confundiré.
—Lo llamaremos Harry —dijo Edward.
—¿Llamaras a tu hijo como Harry Jagger? ¡Eso está genial!
Edward y yo nos reímos y sonreímos el uno al otro.
—Otro Harry —dijo Edward.
No tratábamos de tener un bebé tan pronto. Yo estaba firme en que no apresuráramos nada, y si sucedía que esperamos mucho, bueno, hay otras formas de tener una familia. Al final de seis meses de tratamiento y un estímulo de medicina para la fertilidad, la concepción tuvo lugar en la oficina del doctor, de la forma en que siempre supimos que sucedería, usando la esperma que Edward guardó cuando tenía quince años.
Quiero pensar que las cosas pasan por una razón, y creo que los gemelos llegaron justo en el momento en que estábamos listos para ellos. "Dos será difícil" todos decían, pero Edward y yo sabíamos qué es difícil y, ser bendecidos con dos saludables bebés no lo era. Aunque no digo que es fácil. Tenemos nuestros días.
Los gemelos ya tienen once meses y es cierto lo que dicen, el tiempo se pasa rápido cuando tienes hijos. Parece que fue ayer cuando caminaba con mi mano en mi espalda baja, preguntándome cuanto más tendría que cargarlos y aquí están, gateando por todas partes y casi dando sus primeros pasos. Dejo a Edward y a Emmet y regreso a la cocina. Jasper se les unió a Esme y Alice, y me da un beso en la mejilla.
—Feliz cumpleaños —dice, dándome un ramo de flores. Les corto las puntas de los tallos, los mojo y después las coloco en un florero y lo pongo en la barra a un lado de las rosas rosadas que Edward me dio esta mañana.
—¿Vino? —le pregunto.
—Yo lo tomaré. Tú siéntate y relájate.
Me uno a Alice y a Esme. Angela está aquí también. Ben y los niños tienen infección estomacal así que ha venido sola, porque no quería que nadie más se enfermara. En momentos como este, cuando todos los que amo y los que me importan están bajo un solo techo, me siento completa. Sólo me gustaría que mis padres también estuvieran aquí. Para que conocieran a mi esposo y sostuvieran a sus nietos.
Todavía iba al refugio tres días a la semana hasta hace poco, y el viaje a la ciudad por fin surtió efecto. Esme cuida a los gemelos los días que estoy de voluntaria. Pero ya era tiempo de hacer algo diferente. Eché a andar una fundación de caridad para ayudar a familias sin hogar y la superviso desde la oficina en casa, mientras los gemelos juegan a mis pies. Eso me hace feliz. El refugio de Sam obtiene una gran donación cada año y así seguirá.
También pegué un anuncio en la secundaria local y ahora tengo varios alumnos para tutorías. Vienen a nuestra casa cada tarde y nos sentamos en la mesa de la cocina, tachando cada tarea asignada ya hecha. A veces extraño pararme enfrente de un salón de clases, pero pienso que esto es suficiente, por ahora.
Edward tiene una pequeña compañía de construcción. Construye una o dos casas al año, enmarcándolas junto con sus empleados. Nunca regresó a la escuela después de completar el primer semestre en la escuela comunitaria, pero eso no me importa. No es algo que yo tenga que elegir. Afuera es donde Edward es feliz.
Además dona su tiempo y su dinero al Refugio para la Humanidad. Mike Newton también es voluntario allí, la sexta casa que ayudó a construir fue la suya. Se casó con Jessica, una chica que conoció en el restaurante, y Leo ama ser el hermano mayor de un bebé a la que sus padres llamaron Annie.
Hace unos meses le llevé la comida a Edward a su trabajo. Verlo hacer lo que ama me hace feliz. Un nuevo subcontratista que trabaja en la instalación de cañería silbó y gritó "Oye, nena" cuando me iba, sin saber quién era yo. Edward lo puso en su lugar inmediatamente. Sé que me debería ofender por ver el silbido como una ofensa a las mujeres y todo eso. Aunque estoy bien con eso.
Edward y yo encontramos algo interesante un par de años atrás. Un agente de la policía de Malé nos llamó con algunas preguntas, esperando cerrar un caso de una persona desaparecida. La familia de un hombre desaparecido en mayo de 1999 recientemente descubrió un diario entre sus pertenencias. En él, Jacob Black, un millonario especializado en ordenadores de California, escribió meticulosos detalles sobre un plan para cambiar su estresante estilo de vida por la paz y soledad de vivir en una isla en las Maldivas. Siguieron su pista hasta Malé, pero allí es donde se acaba. El oficial quería saber más acerca del esqueleto que Edward y yo descubrimos. No había manera de estar seguros si era él, pero parecía que sí. Me pregunto si Owen lo hubiera logrado si hubiera tenido algo que ganar, como lo hicimos Edward y yo. Creo que nunca lo sabremos.
Llevo una jarra de limonada al porche de enfrente y relleno las bebidas, respirando el olor de las flores y pasto recién cortado. Carslie aparca en el camino de entrada. Nosotros decidimos que un festín de Perry's Dell es perfecto para esta caliente tarde de mayo, Jasper sale de la casa para ayudar a Carslie a llevar todo adentro. Angela y yo ponemos todo en la isla de la cocina y estoy a punto de llamar a todos para que se sirvan cuando Emmet viene hacia mí, sosteniendo a Harry enfrente de él. El olor de un pañal sucio es difícil de no notar.
—Creo que algo salió del trasero de Harry —dice.
—En la mesa para cambiar pañales hay toallitas húmedas y pañales, por favor asegúrate de usar mucha crema porque Harry tiene un poco de sarpullido.
Emmet queda congelado preguntándose cómo salirse de esa cuando Edward, quien ha estado viendo todo, se empieza a reír.
—Oye, te está engañando.
Emmet me mira y sonrío y me encojo de hombros. —Es muy fácil.
El alivio en su cara es tan profundo que hasta es gracioso.
Edward extiende sus brazos hacia Harry. —Nessi también tuvo una descarga. Será mejor que los cambie a los dos.
—Eres un buen hombre —le digo, y lo es. Emmet le da el bebé.
—Miedoso —le dice Edward mientras sale de la habitación con los brazos llenos de sus hijos. Sonrío porque sé que Edward se está burlando pero también porque sé que es feliz por tener a su mejor amigo en nuestras vidas. A los veinticuatro años, Emmet podría fácilmente estar en un bar en vez de estar aquí, sosteniendo a un bebé. Tiene una novia seria llamada Rosalie, y Edward dice que ella es la responsable de cambiar a Emmet en un adulto maduro. Él no está cerca todavía.
Todos llenan un plato y encuentran donde sentarse. Algunos eligen los escalones de enfrente, algunos el porche con mosquitero y otros como Edward y yo, nos quedamos en la cocina.
Ponemos a los gemelos en sus sillas y les damos piececitas de pan y de carne Deli. Yo les doy ensalada de papa en sus boquitas, muerdo mi sándwich y bebo mi té helado. Edward se sienta a mi lado levantando el vasito entrenador que Nessi sigue tirando al piso, solo para ver si él se lo recogerá. Siempre lo hace.
Cuando todos terminan de comer, me cantan feliz cumpleaños. Soplo mis treinta y ocho velas que Chloe insistió en poner en el pastel. Es un infierno, pero todo lo que puedo hacer es reírme. Desde hoy hasta el veinte de septiembre cuando Edward cumpla veinticinco, soy técnicamente catorce años más grande que él, no trece, pero no hay nada que pueda hacer al respecto.
Todos brindan por mí. Estoy tan feliz que quiero llorar.
Más tarde, cuando todos se han ido y ya hemos puesto a los gemelos en la cama, Edward se me une en el porche de mosquitero. Trae dos vasos de agua con hielo y me da uno.
—Gracias —le digo. La novedad de agua fría en un vaso no ha desaparecido para ninguno de nosotros. Tomo un gran trago y lo pongo en la mesita de un lado.
Él se sienta en el sillón raton para dos personas y me sienta en su regazo.
—Ya no podrás hacer eso por un largo tiempo —le digo, besando su cuello, lo cual hago por dos razones: a Edward le gusta y es la forma de ver si tiene bultos.
Gracias a dios nunca he encontrado ninguno. —Claro que sí —dice, sonriendo y acariciando mi vientre.
Decidimos intentar por un hijo más y sucedió el primer mes sorprendiéndonos a ambos. Esta vez sólo hay un bebe y no sabemos si es un niño o una niña. No nos importa, siempre y cuando esté sano.
Estoy embarazada de cuatro meses, así que los gemelos sólo tendrán quince meses cuando dé a luz, pero eso sólo significa una cosa, obtenemos lo que deseamos.
A menudo pienso en la isla. Cuando los niños estén más grandes, tendremos una historia que contarles.
La editaremos, por supuesto.
También les contaremos que esta casa y la propiedad de los suburbios es nuestra isla.
Y que Edward y yo estamos por fin en casa.
bueno este es el final de la primera parte el miercoles actualizar la segunda parte de la historia para continuar muchas agracias a todas por seguir esta adaptacion nos vemos en el siguiente capitulo.
