Nota:

En las advertencias había puesto que no había ninguna en especial porque era el 'año pacífico entre purgas', pero ya que le avancé a la historia recordé que ¡Eso no es cierto! Habrá flasbacks de purgas anteriores así que esto es actualizado:

-Muerte de personajes y violencia poco necesaria.

1 de agosto de 2022

¡All Might viene a Japón!

El famoso héroe de la serie de películas 'Plus Ultra' interpretado por Yagi Toshinori, regresa a su país natal.

Desde que se fuera a Estados Unidos a interpretar el papel, el famoso actor ha tenido un crecimiento en su fama increíble. Todos sus fanáticos afirman que él nació para el papel, era su destino dar vida al héroe más famoso del momento. En especial porque es como si su personalidad natural se ajustara y siguiera siendo All Might incluso fuera de la pantalla.

La razón por la que vendrá a Japón es porque el próximo año hará su famosa 'feria de ánimo' aquí. El objetivo de esta es crear una semana completa llena de diversión gratuita para el país que pasará por la purga justo previa a esta. Es su forma de decir 'Estoy aquí para ustedes ¡Sonrían!'

Los detalles se revelarán conforme se tengan. Estén al pendiente. Y todos gritemos juntos ¡Plus Ultra!

248 días para la siguiente purga

—¿Midoriya? —preguntó Aizawa entrando a la oficina— ¿Qué estás haciendo aquí tan temprano? —su jefe observó su apariencia y los vasos de café vacíos que lo rodeaban— ¿Acaso pasaste la noche aquí?

—Eh, sí... Quería adelantar algunas cosas que se me habían juntado.

—Sé que con los problemas de la remodelación te he tenido que dar mucho trabajo extra, pero no puedes quedarte en la oficina. Regresa a casa, date una ducha, come algo y ve a seguir evaluando la construcción. Con cada cosa que sale me dan menos confianza.

Izuku asintió y pasó a tirar sus vasos a la basura.

Pero no podía regresar a casa. No tenía tal.

Fue a una estación de autobuses donde sus pertenencias estaban guardadas en los compartimentos que estaban dispuestos al público.

Él le había pedido a Ochako que se llevara la mayoría de cosas en lo referente a muebles. Lo que le había quedado lo había tenido que vender pues no sabía qué más hacer.

Tomó algo de ropa y fue a unos baños públicos. Después de que volviera a dejar su ropa sucia en los cubículos, tendría que esperar a que se juntara algo para llevarlo a una lavandería. Se compró uno de esos desayunos empaquetados y fue comiéndolo mientras se dirigía al lugar. Cerca de quedarse dormido en el tren, seguía sin saber qué hacer.

Era una persona sin casa.

La primera noche la había pasado en un motel, pero no podría costearse eso todo el tiempo si no quería terminarse su sueldo solo en ello, y había sido sumamente incómodo el sonido de personas teniendo sexo en las habitaciones contiguas.

La siguiente la había pasado casi caminando por las calles y entrando de vez en cuando a tiendas o cafeterías de 24 horas. No había dormido nada. En esta ocasión se había quedado en la oficina y se había quedado dormido como una hora recargado en su escritorio, razón por la que en ese momento le dolía la espalda. Era horrible. Pero allí seguía.

Para cuando llegó al centro en remodelación, los trabajos ya habían comenzado. Se dirigió de inmediato a revisar los certificados y recibos de materiales. Las letras se veían demasiado pequeñas y borrosas.

Extrañamente todo parecía ir demasiado rápido, ser demasiado ruidoso y brillante. Además, hacía más frío del que se suponía debería hacer en esas fechas con el sol brillante en lo alto del cielo a medio día. Hubo un par de veces en las que le hablaron, pero las palabras no terminaban de entrar en su cabeza.

Estaba caminando hacia otra sección cuando todo su alrededor tembló y sus piernas le fallaron. Cayó de rodillas al suelo mareado, intentó levantarse, pero todo estaba dando vueltas. Sintió algo escurrir de su nariz y terminó de caer al suelo.

Cuando volvió a abrir los ojos, estaba en una carpa, tenía algo frío en la frente y Kirishima estaba sentado a su lado.

—Hey, Midoriya ¿Estás bien?

—¿Kirishima? ¿Qué pasó?

—Bueno, aparentemente te desmayaste. Y nadie fue a ayudarte, solo porque te vi desde las vigas del tercer piso y decidí bajar. Si no, me temó que seguirías ahí. No son muy amables con los del seguro.

—Oh —respondió Izuku mirando el techo de nuevo.

—¿Qué te sucedió?

—Bueno, solo, no he dormido bien por problemas con una compañía sobre la fidelidad de sus contratos que creo que tratará de demandarnos. Mis vecinos y amigos se fueron. La relación de 6 años con mi prometida se terminó. Mi edificio fue destruido y ahora estoy en la calle.

Izuku frunció el ceño. Diciéndolo en voz alta sonaba muy mal y como una queja. Solo había abierto la boca y todo se había escapado sin su permiso. No quería molestar a Kirishima con eso. Así que se levantó quitándose el trapo húmedo de la frente.

—Pero está bien. No es como que haya perdido mi empleo y esté sin esperanzas. Una vez que esto se arregle podré seguir como antes.

Kirishima se rascó la nuca con una expresión preocupada.

—Me gustaría ofrecerte que vinieras conmigo, pero no es como que me sobre una habitación.

—Está bien, está bien. No lo decía porque buscara algo de ti. Simplemente me quedaré en moteles. No puede ser tan malo.

Kirishima observó todo su alrededor y lo miró de nuevo mordiéndose el labio.

—¿Sabes qué? Intercambiemos números. Solo... por si acaso.

Izuku lo observó un momento antes de asentir.

Durante la última semana que duró ese trabajo, no se volvieron a cruzar.

239 días para la siguiente purga

I

zuku no pudo evitar gemir cuando probó el arroz tan delicioso de su madre. Después de la comida monótona y de poca confianza y calidad de las tiendas, era un placer del cielo para sus papilas.

—Casi parece que no has comido nada en este tiempo —le dijo Inko mostrando preocupación.

—Solo es tu arroz. Es mi favorito de todo el mundo.

—Es la primera vez que escucho eso —le respondió su madre con manos en las caderas.

—No, creí... que fuera... necesario ¿decirlo antes?

—Izuku, ¿Cómo has estado?

Él movió los palillos entre sus dedos, tomando un arroz y observándolo con atención.

No era que estuviera mal, pero no se había puesto a pensar en ello. Tal vez no sentía la ausencia de Ochako porque ya no había una casa que compartieran durante mucho tiempo y luego se llenara con la soledad. Había estado muy ocupado preocupándose por la clase de vida que debería llevar, una casa en donde debería quedarse, y otros problemas. Todo junto había llenado su mente y su tiempo, sin darle la oportunidad de analizar el vacío en su cama.

—Bien —respondió después de unos momentos de silencio—, creo que, a pesar de todo, estoy bien.

Su madre le acarició el cabello y lo abrazó pegando su cabeza a ella, después lo soltó con una sonrisa y lo dejó terminar de comer.

Pasó la tarde ayudándola a pequeñas tareas del hogar, haciendo algunos trabajos pesados, arreglando el DVD que solo estaba sucio, moviendo los sillones de lugar porque a su madre ya no le agradaba la forma en la que entraba el sol por esa parte. Eso lo hacía darse cuenta de lo sola que ella debía estar ahora. Esperaba que, independientemente de lo que hubiera pasado entre él y Ochako, la familia Uraraka mantuviera su amistad con ella. Él estaba en la ciudad a algunas horas de distancia así que no podía ir a visitarla tan seguido. También se preguntaba si estaba demasiado preocupada por su rompimiento con Ochako si acaso eso le recordaba a cuando perdieron a su padre. Cuando los asaltos aún eran comunes en cualquier época del año.

Cuando ya estaban sentados en la noche, bebiendo algo de té con una película actuando como sonido ambiental, su madre comenzó a hablar sobre el tema que se había estado muriendo por tocar.

—Mitsuki y yo fuimos compañeras durante la preparatoria. No particularmente cercanas, pero sí llegamos a tener una pequeña amistad. Cuando ambas terminamos nuestros estudios, simplemente nuestros caminos se separaron. Eso, hasta que los Bakugou se mudaron junto a nuestra casa. Ambas ya estábamos casadas y teníamos un pequeño hijo. Nos reconocimos y decidimos juntarnos para charlar, por eso desde el primer día ustedes se volvieron amigos. Tú eras pequeño y siempre habías sido tímido, pero con él pareció que descubriste un mundo —Inko sonrió rememorando la escena. Izuku deseaba que las memorias regresaran, pero solo parecía una historia ajena a él.

—Lo seguías a todos lados con un rostro lleno de admiración y él te guiaba feliz. Al principio no estaba de acuerdo cuando quisieron irse a las montañas que quedaban cerca, pero Mitsuki me convenció de dejarlos divertirse. Siempre regresaban con al menos un escarabajo. Tú eras el orgulloso chico que cargaba la caja —Izuku apretó el té entre sus manos. Eso sí se le hacía familiar—. Tú lo llamabas Kacchan, y él —Inko hizo una mueca— te decía Deku porque así se podía leer tu nombre, aunque tratamos de decirle que se detuviera, nunca pareció molestarte, y con el tiempo solo se volvió una costumbre.

Inko bebió un poco de su té y cerró los ojos. Izuku la observó mientras seguía tratando de recordar. Pero, lo único que tenía en la cabeza era que la casa de al lado había estado vacía hasta que cumplió diez años. Deku, se repitió en la mente. Esa era la manera en la que lo había llamado en cuanto lo vio.

—Un día se te metió a la cabeza que se casarían. Le diste un anillo de juguete y todo. Fue muy adorable —comentó ella bajando el té sobre sus piernas. Izuku de repente se sintió muy avergonzado, a pesar de que no lo recordaba en absoluto, pensar en un pequeño él haciendo tales cosas le encendía el rostro de pena—. Mitsuki y yo planeamos cómo sería la boda —ella rió. Izuku se imaginaba que se lo habrán pasado en grande con aquellas fantasías. Luego su rostro perdió la sonrisa, sin pasar a ninguna emoción preocupante, simplemente perdiendo la alegría—. Después se mudaron otra vez. Solo estuvieron medio año. Y aun así se volvieron tan cercanos que lloraste durante días cuando se fueron. Les llamamos algunas veces, pero se volvió complicado y con el tiempo lo empezaste a superar. No creí que te olvidarías por completo de eso.

Izuku asintió y bebió de su té. Todos esos sucesos le eran desconocidos. Pero tenía vivas en su mente, todas las imágenes de la purga anterior. Se preguntaba si así habría sido cuando eran pequeños, si habrá sentido lo mismo.

Conversaron de otros temas y se fueron a dormir.

Al día siguiente le llegó un mensaje de Kirishima.

"Hey, Midoriya ¿Podemos vernos?" decía.

"No estoy en la ciudad, lo siento, estoy visitando a mi madre ¿Es algo urgente?"

"Oh no" la respuesta llegó de inmediato "Cuando regreses llámame ¿Sí?"

"Claro."

Se quedaría con ella un día más. Tanto porque Aizawa lo había dejado libre luego de tanta presión, a pesar de que el problema con la otra compañía seguía, como porque de todos modos no había ninguna casa a la que estuviera presuroso por regresar, y porque quería pasar todo el tiempo posible con ella.

Inko evitó el tema de Ochako. Izuku tenía duda sobre qué habrá sucedido con la comida que habían estado planeando para anunciar su compromiso. Se preguntaba cómo estaría Ochako en ese momento, y se preguntaba si podrían seguir visitando a su madre a pesar de todo.

En ese tiempo descansó mejor de lo que lo había hecho en todos los días anteriores y se sintió con energía renovada para regresar. Cuando estaba en la puerta con su equipaje, preparado para irse, Inko le entregó una pequeña caja.

—Sabía que la tenía por algún lado. Logré encontrarla antes de que te fueras.

Él la recibió observándola por todos lados antes de decidirse a abrirla. Dentro había un pequeño anillo de juguete. Su madre solo le sonrió una última vez y se abrazaron para despedirse.

238 días para la siguiente purga

Iida acompañó a Todoroki a su habitación como le había pedido. Quería contarle algunas cosas relacionadas con la siguiente purga. Después de todo, Todoroki, su familia, era la principal fuente de información con la que contaban.

A pesar del tiempo que llevaba allí, no podía dejar de sentirse incómodo y entrometido en una casa que no era la suya. Deseaba conseguir un lugar en dónde quedarse por sí mismo, pero cada vez era más difícil tener una vida normal en esa ciudad. En ese país. Las noticias seguían anunciando lo mucho que avanzaban, pero eso claramente solo funcionaba para los ricos que solo se hacían más ricos.

Allí todo era toda muy tradicional. Entró justo detrás de él y casi como si resaltara de entre todas las demás cosas en el lugar casi vacío, descubrió en la mesilla junto a su cama la máscara madera que había llevado Creati. Se acercó con intención de tomarla, pero por el movimiento del otro, aunque fue mínimo y casi imperceptible, entendió que él no quería que la tocara. Así que se limitó a verla. Estaba bastante bien cuidada, pero mantenía el pequeño rastro de sangre que la había manchado y que por el tiempo se había tornado café y parecía solo suciedad.

—Momo Yaoyorozu —dijo su nombre algo bajito sin quitar su atención de Todoroki. No le era difícil saber quién era, él había intentado salvarla antes de darse cuenta de que no había forma, se había desangrado demasiado rápido. Y había tenido un momento de intimidad con Todoroki a pesar de su presencia.

—Ella fue increíble —dijo Todoroki en voz baja tomando la máscara con cuidado, como si fuera un tesoro preciado—, mucho más fuerte de lo que se imaginaba y probablemente más entregada a la causa de lo que nosotros lo estamos.

—Eso no es verdad, Todoroki. Tú y King Explosion Murder son la razón por la que todos estemos afuera esas noches. Nadie más que ustedes comenzaron con todo eso. Nadie más que ustedes están más entregados a ello.

—Pero, sabes la razón por la que comencé, Tenya.

—Sí —susurró Iida. No le gustaba pensar en eso. No le gustaba imaginar a Todoroki pasando por todo aquello a pesar de que una cicatriz en su rostro estaba para recordárselos siempre.

—Si yo no hubiera vivido lo de mi madre, si Explosion Murder no hubiera sufrido lo de su familia ¿Nosotros hubiéramos salido a iniciar esto? Si tú hubieras tenido una vida cómoda y a salvo, con todos los que te importan sin riesgo alguno ¿Hubieras hecho algo al respecto?

Iida apretó los labios considerándolo. ¿Qué había hecho sobre la purga antes de que su hermano fuera asesinado en un callejón y él saliera al año siguiente? Nada. Si Todoroki no lo hubiera detenido, si hubiera purgado ¿Qué habría sido de él?

Creati había sido noticia a nivel nacional. Era una mujer acomodada, tenía todo lo que alguien pudiera desear. Dinero, familia, prestigio, un próximo matrimonio. Y aun así no se había vuelto una de esas purgadoras ricas que creen que la vida de los demás les pertenece, si no que entendía que estaba mal.

Era fácil para ellos ver lo negativo de la purga porque los había golpeado directamente. Pero para ella, lo que había hecho era diferente. Era sorprendente.

—Yo no le dije que hiciera algo, solo le mostré que era correcto que hiciera lo que ya deseaba.

—Ella habría sido una gran amiga —dijo de repente Iida, no sabía por qué, pero esperaba que de alguna forma Todoroki lo negara.

—Sí —le dijo, en cambio.

—Probablemente ustedes dos se habrían terminado enamorando.

Todoroki lo miró y se sintió algo azorado. Pero el otro regresó su atención a la máscara y deslizó los dedos suavemente sobre ella hasta dejarlos sobre la pintura de los labios. Iida sintió un malestar en el estómago y apartó la mirada.

—No creo que hubiera sucedido. No me habría podido enamorar de ella.

—¿Por qué no? —se encontró a sí mismo insistiendo— Todo habría sido perfecto entre ustedes. Nadie se hubiera negado a que sus familias se unieran y-

—No me hubiera enamorado de ella —dijo Todoroki interrumpiéndolo, colocando la frente de la máscara contra sus labios y luego dejándola de nuevo en la mesilla—, porque ya estoy enamorado de alguien más.

Terminó mirándolo directo a los ojos. Iida sintió que su corazón se detuvo por un segundo '¿Qué quieres decir? ¿De quién?' Quiso preguntarle, pero un llamado por parte de Fuyumi lo detuvo.

—Shouto, nuestro padre quiere vernos.

Todoroki se dirigió a la puerta y le dio otra mirada.

—Acompáñame.

—Creo que tu padre desea verlos solo a ustedes.

—Lo que sea que quiera decirme, deberá hacerlo frente a ti si quiere que lo escuche.

Iida asintió y decidió seguirlo. Con los pensamientos hechos un lío y su corazón palpitando más de lo debido. Precedidos por Fuyumi entraron a una habitación donde estaban Enji Todoroki y Natsuo Todoroki en un silencio tenso. El jefe de la familia lo miró, unos ojos pesados que estuvieron a punto de hacerlo disculparse y salir, pero solo miró a su hijo y suspiró resignado aceptando su presencia.

Era una reunión familiar a la que se había inmiscuido.

—La gente no cree en mí —comenzó a decir Enji—, no tengo forma de hacerles llegar mi verdadero sentir respecto a la purga. Así que, aunque esto no es algo que suelo hacer, por esta ocasión quisiera pedirles su apoyo. Sin dar detalles, quiero hacer pública la razón por la que estoy en contra de esto.

Iida dio un respingo ¿Estaba sugiriendo que le diría al mundo lo de su esposa y su hijo mayor? Observó al resto de los Todoroki, todos tenían una mueca de sorpresa.

—¿Cómo puedes decir eso? —respondió Natsuo —¡¿Cómo te atreves a decir eso?!

Enji frunció el ceño y cerró los ojos.

—Yo no sé cómo se debe llegar a las personas. Nunca antes había tenido que hacerlo.

Claro que no, ni siquiera con sus propios hijos. En especial con Shouto. Iida nunca sería el mayor fan del padre de su amigo. Pero entonces fue él quien habló.

—De acuerdo.

—Shouto ¿Qué estás diciendo? —reaccionó Fuyumi de inmediato.

—Es lo que todos queremos. Terminar con la purga. Yo ya entrego todo lo que puedo por tratar de aligerarla, no me importa dejar todo lo que me queda por terminarla. Si eso significa perder mi intimidad, revivir esos recuerdos y hacerlos públicos. Entonces está bien.

Sus hermanos lo vieron unos eternos segundos más antes de regresar la mirada a su padre y asentir.

Todorki Enji no se veía satisfecho, ni aliviado. Todo lo contrario, parecía aún peor que antes. Tal vez, pensó Iida por un momento, tal vez ese hombre merecía una oportunidad más. Y él se la ofrecería si eso servía para ayudar.

237 días para la siguiente purga

Kirishima abrió la puerta con una sonrisa.

—Bienvenido —le dijo.

—Lo siento —fueron las primeras palabras de Izuku. Se habían visto el día anterior que él había regresado y este le había dicho que había convencido a su compañero de piso de que lo recibieran ahí, aunque al principio se había negado, lo había terminado de persuadir y allí estaba—, no quería venir a invadir.

—Está bien, está bien. Mientras más seamos menos es la renta, podríamos mudarnos a un lugar mejor ahora que somos tres.

Le dio un pequeño recorrido por el lugar. Era algo más grande que el apartamento que había tenido con Ochako, y tenía dos habitaciones. Pero, a menos que quisiera compartir habitación con él que, a palabras de Kirishima, no le importaría, le tocaría dormir en el sofá.

Para que se relajara le insistió que pusieran una película antes de cenar. Sirvió bastante porque Izuku se perdió en la trama. Pero también, lamentablemente, fue por eso que no escuchó cuando la puerta abrió y volvió a cerrarse ni se percató de la persona que llegaba.

—¿Qué mierda haces aquí? —Lo espantó la voz del otro inquilino de ese piso. A pesar de que Kirishima ya le había contado, verlo allí de nuevo, después de todo ese tiempo, sin heridas, sin armas, sin sangre, después de descubrir que había un pasado entre ellos, era impactante para él— ¿Era él a quien referías cuando dijiste que querías darle asilo a un vagabundo?

—Nunca dije eso —se apresuró a aclarar Kirishima—, y sí. Midoriya, él es Bakugou. Bakugou él es Midoriya Izuku.

—Deku —lo llamó de tal forma que le dio la sensación de que estaba gruñendo.

—Kacchan —respondió como reflejo y se mordió el interior de la mejilla de inmediato.

—Lo recuerdas.

—Uhm —Izuku no sabía qué contestar. En sí no recordaba. Solo sabía por lo que su madre le había contado.

—¿Se conocen? —preguntó Kirishima mirándolos a ambos— Es decir ¿Se conocían de antes de la purga?

Katsuki le dio una mirada de arriba abajo que lo hizo sentir cohibido. Bufó alejándose a la cocina desapareciendo de su vista.

Izuku lo observó con el corazón palpitándole demasiado sin razón. Ya no sabía cómo sería su vida a partir de ese momento. Pero estaba dispuesto a averiguarlo.