13 de octubre de 2022

Se han comenzado a difundir rumores falsos sobre el primer ministro Kai Chisaki haciendo contacto con un grupo de peligrosos delincuentes.

Incluso hay quienes han hecho el atrevimiento de difundir imágenes alteradas de él en un encuentro con un hombre encapuchado y a quien señalan como el líder de esta organización, otro muy alto que las sombras no dejan diferenciar a detalle, uno con cabello negro y lo que parecen ser costuras que pasan por sus brazos, una colegiala rubia peinada con dos coletas y otro sujeto que porta un traje y una máscara negra ceñidos al cuerpo.

Obviamente, todo esto ha sido negado.

Y para calmar a todas las personas que alegan que la purga es un método únicamente utilizado para deshacerse de aquellos con bajos recursos en lugar de una purificación en igualdad de condiciones, se ha dado el anuncio de que la regla que excluía a los políticos nivel diez será revocada este año.

150 días para la siguiente purga

—Este año no participaré con el grupo rebelde —le dijo Todoroki mientras regresaban a sus habitaciones después de cenar.

Iida se detuvo de inmediato provocando que el otro lo hiciera también.

—¿Por qué? —le preguntó. Aunque se hacía una ligera idea, esperaba que el otro se lo esclareciera.

—Me quedaré protegiendo a mi padre —Todoroki observó la pared con una mueca antes de volver a mirarlo—. A pesar de lo que hayan declarado, es obvio que la revocación de la regla fue para poder asesinarlo. Y él es necesario, por fin tenemos números decentes. Ya existe la posibilidad de que gane, ya es posible terminar con la purga de raíz.

Iida suavizó la mirada preguntándose si Todoroki trataba de convencerse a sí mismo de eso porque se negaba a aceptar que estaba preocupado, o si en verdad podía ver a su padre como una mera representación de un objetivo que no debía morir.

—Habrá que avisarle a King Explosion. Y esperar que no se ponga loco.

—Ya le dije. Apoya la idea. Puede ver las ventajas de esta. Y de hecho, lo volvió prioridad. Quería mandar equipo, pero no sería bueno que los rebeldes se involucraran con el candidato aun si el objetivo es similar y la mayoría de los posibles votantes están de acuerdo con sus acciones. Midnight se encargará de todos los planes de protección, posibles rutas de evacuación y de seleccionar equipo de confianza.

—Midnight es la oficial que siempre lo acompaña ¿Verdad?

—Sí. También será su primer guardaespaldas, yo seré el segundo. Fuyumi y Natsuo saldrán del país desde una semana antes. Y supongo que tú te unirás al equipo de King Explosion Murder.

—No. Yo me quedaré contigo, Todoroki.

—Pero-

—No. Tienes razón. King Explosion también. Mantener a salvo al candidato Todoroki tiene un peso mayor para nuestras acciones que internarnos en la purga. A pesar de que una vida no debe estar sobre otra, a largo plazo esta vida vladrá más la pena.

Todoroki asintió y siguió caminando. Iida supuso que ya sería un poco raro agregar que también prefería permanecer a su lado.

—Llámame Shouto —le dijo mientras seguía avanzando provocando una sonrisa en él.

100 días para la siguiente purga

—¡Eres un maldito estafador! —fue el grito que retumbó por toda la oficina y que hizo que Izuku y todos sus compañeros miraran hacia la oficina de Aizawa. A través de los cristales diferenciaban a su jefe sentado en su escritorio que, con un rostro harto y cansado, trataba de tranquilizar a un hombre que manoteaba y caminaba cual león enjaulado, mientras seguía alegando cosas que ya no podían entender.

Ninguno de los presentes se movió mientras observaban como el hombre ajeno señalaba al otro mientras daba unos pasos hacia atrás. Cuando abrió la puerta volvieron a escuchar su voz.

—...todo lo que he despilfarrado para sus servicios inútiles y que solo entorpecieron mi trabajo. Deberían pagarme por haber soportado todas sus mierdas. Pero esto no se quedará así, Aizawa ¿Entiendes?

Tras terminar de hablar se marchó con la voz del jefe tratando de llamarlo una última vez sin un verdadero esfuerzo. Aizawa se levantó de su asiento y de pie en la puerta de su oficia observó al despacho que estaba inundado en silencio.

—¿Qué esperan para seguir trabajando? —les dijo. Todos de inmediato retomaron su labor. Miró a Izuku que era quien estaba más cerca y a la vista de él y se cruzó de brazos— Y tú Midoriya, no te pago para que estés viendo eventos en internet.

—¡Lo siento! —reaccionó el nombrado poniéndose de pie en posición firme—. Pero está a punto de comenzar la inscripción para la firma de autógrafos de All Might, es cupo limitado, no puedo, ¡No puedo perderlo!

Aizawa lo observó sin empatía y miró la pantalla de su computadora otra vez.

—Oh, no puede ser —dijo—, ¿Ese estúpido va a venir a Japón otra vez?

Izuku observó el monitor. La página tenía una ventana en la parte superior donde iban apareciendo durante algunos segundos los invitados que participarían junto con All Might. En ese momento la imagen de Hizashi Yamada, mejor conocido como Present Mic, un famoso músico y presentador, era el que llenaba la pantalla.

—Uhm ¿Lo conoce?

—Nunca lo había visto —declaró Aizawa de mal humor y se dio la vuelta entrando a su oficina de nuevo.

Esa reacción le pareció a Izuku como que sí lo conocía, pero él no sería quién se inmiscuiría en la vida de su jefe.

Como no lo amenazó con el despido si seguía perdiendo su tiempo, regresó a su posición de cursor sobre el botón de inscripción, que en ese momento estaba apagado, y el otro dedo sobre la tecla que recargaría la página. Estaba listo.

Se aseguraría de conseguir ese autógrafo sin importar qué. Si acaso tenía la milagrosa oportunidad, trataría de sacar un lugar para Kacchan también. Este ya había dejado claro que no le interesaban esas cosas, pero Kirishima le había susurrado que en el fondo era un aficionado y se moría de ganas de ir.

De hecho, era plan de Kirishima llevarlo, aunque sea un día, a la feria de All Might. Pero después de que Izuku dejara escapar su fanatismo, le había encargado a él que lo arrastrara allá toda la semana. Izuku no tenía idea de cómo lograría tal cosa, pero si conseguía boletos para los dos, no podría rechazarlo al menos un día.

Izuku aún tenía bastantes datos que transcribir y nunca había sido el tipo de persona que dejara su trabajo por perder el tiempo en otras cosas, pero en el momento en que el reloj dio la una en punto, recargó y cliqueó con un reflejo veloz. Vio la página cargarse por unos preocupantes segundos, pero sí abrió y de inmediato llenó todos los requerimientos. No se habrá tardado ni cinco segundos en terminar todo el proceso de inscripción con sus ansias y su preocupación como motores. Apretó enviar y su pantalla se llenó con un anuncio:

Felicidades, has quedado inscrito.

Seguido de sus datos correspondientes. Izuku tuvo que apretar el escritorio para no comenzar a hacer festejos extraños en la oficina. Veloz trató de ver si podía sacar otro lugar, pero al recargar la pantalla de inicio, ya había un anuncio que decía que los lugares se habían llenado.

10 de enero de 2023

Durante la última Feria Nacional de Ciencias e Innovaciones se mostraron a la luz una gran cantidad de jóvenes y adultos talentosos y prometedores. Ha sido una de las ferias más halagadas de todos los tiempos. Se confía en que Japón tendrá un futuro brillante si queda en manos de estos genios.

Una de las personas más destacadas por su personalidad, pero definitivamente aún más por sus habilidades y todos los proyectos que mostró, fue Hatsune Mei, probablemente la más joven participante. Con solo 17 años de edad dejó con la boca abierta a la mayoría de los jueces.

Sin embargo, a pesar de todas las criticas positivas que su existencia como persona generó, salieron a la luz quienes consideraron que una genio de su calibre sería también un peligro. Algunos piensan que debe ser vigilada y controlada, otros piensan que debe entregar sus habilidades al gobierno.

Ella parecía especialmente preocupada porque todos sus artefactos funcionaran sin prestar atención a los señalamientos que recibía.

70 días para la siguiente purga

Kirishima tenía curiosidad sobre ese pasado secreto que sus compañeros de piso tenían y no le habían contado. Ni siquiera lo mencionaban casualmente.

Midoriya por un "no creo que pueda decirte nada correctamente" y Bakugou por un "no es de tu incumbencia".

Y es que, no sería tan de inmiscuirse en asuntos que no le corresponden, si no fuera porque parecía que los dos tenían algo por decirse, pero no lo hacían y volvían el silencio de la habitación algo tenso.

Eso aparte de las miradas. Las constantes miradas que se daban. Tan contrastantes cuando se veían y cuando no. Porque cuando Midoriya observaba a Bakugou mientras estaba distraído parecía estar viendo la más increíble y sorprendente creación del universo, pero cuando Bakugou lo miraba de regreso se tornaba a una maraña de nervios torpe, y asustada. Eso claro, podía ser porque el otro lo veía de una manera tan violenta que incluso Kirishima temía que lo fuera a golpear de un momento a otro. Y, sin embargo, cuando Midoriya no se daba cuenta, Bakugou lo veía calmadamente, con nostalgia quizás. No sabría describir qué pasaba por la mente del rubio en esos momentos.

Pero nada se comparaba a la manera en la que se veían cuando Kirishima no estaba o creían que no les estaba prestando atención. Ya los había atrapado un par de veces. Solo mirándose. Tan intensamente como si fueran rivales, o el obstáculo a superar, la meta a alcanzar. O amantes.

De verdad lo ponía algo incómodo y le daba curiosidad si el que se conocieran de antes afectaría o si sería algo que se había generado después.

Al menos sabía que debió ser algo antes de la preparatoria porque fue en ese entonces que él conoció a Bakugou y puede decir que a partir de ahí sabe bastante bien qué sucedía en su vida.

Pero, descontando eso, la vida que llevaban desde que Midoriya se había mudado ahí era bastante más alegre y alborotada.

Bakugou reaccionaba de maneras más explosivas, Midoriya a veces se quedaba quieto y murmurando cosas, Kirishima tenía que evitar que de repente quisieran empezar a pelear. Y ahora, ya nunca les cortaban la luz porque a diferencia de Bakugou que se le hacía una molestia tener que ir a la central que se negaba a usar internet, Midoriya siempre la pagaba a tiempo.

Habían comprado un futón para Midoriya y dormía en la habitación junto con Kirishima. Habían estado discutiendo la posibilidad de mudarse a un lugar con tres habitaciones.

La mayor ventaja de todas era que por fin tenía alguien con quien platicar de cómo habían ido sus días, ya que Bakugou nunca le respondía ni lo escuchaba.

Estaba preparando la comida junto con Midoriya cuando de pronto la puerta de entrada fue abierta tan fuerte que rebotó contra la pared. Ambos salieron rápido y vieron a Bakugou entrar cargando tres grandes cajas en sus brazos. Los dos se acercaron y tomaron una caja cada uno para aligerarle el peso.

—¿Qué es esto? —preguntó Kirishima colocándola en el suelo junto al sofá.

—Balas —respondió Bakugou también dejando la suya en el suelo—, el interior de ellas.

Midoriya observó las cajas y abrió la que él dejó. Estaban llenas de frascos, todos contenían el mismo líquido azul.

—¿Por qué lo trajiste aquí? —preguntó Kirishima. Desde que habían comenzado a usar las armas alteradas, no lo había visto traer nada de eso a su departamento.

—Porque la estúpida mocosa que nos surte ahora está vigilada y puede que revisen el laboratorio en cualquier momento.

—¿Mocosa? —preguntó Midoriya.

—Además de que, por lo mismo, no nos dará armas este año —continuó Bakugou ignorándolo—. Maldita sea.

Kirishima hizo una mueca. Él no conocía a la persona que les fabricaba las armas, solo sabía que era una niña genio que trabajaba con Bakugou. Habían tenido una pelea hace tiempo sobre eso de hacer que una pequeña de, en ese entonces, catorce años fabricara armas, pero al parecer nadie más lo veía mal.

Bakugou le había dicho que ella tenía esa habilidad y ni su edad, ni su sexo, ni ninguna regla debería detenerla de aprovecharla. Ice-Fire, con más sensatez, le había explicado que gracias a que ella les proporcionaría un medio para defenderse sin matar a nadie, estarían a salvo, que estaba haciendo un bien para todos.

Pero si ella estaba vigilada, ¿Significaba que la habían atrapado? Y si era así ¿Estarían más cerca de ellos?

—Y el maldito dos caras y su maldita familia perdieron su posición y confianza dentro de la policía así que ya no podrán darnos los datos de qué edificios serán atacados —Bakugou pateó enojado el portafolio de Midoriya quien solo hizo una expresión de sorpresa, pero no se quejó con el mal humor que el rubio traía—. Y el maldito estúpido de nombre estúpido sobre brillos se fue del maldito país así que perdimos nuestro contacto dentro de las casas de subastas y no sabremos en dónde estarán.

Bakugou caminó furioso alrededor de la misma habitación bufando y empujando lo que se le cruzara. Kirishima e Izuku se quitaron de su camino y lo observaron a la distancia.

—Vamos a salir a ciegas, maldita sea. Aun con todos los malditos planes, preparaciones, información y precauciones, aun con eso, nos atrapaban, no podíamos actuar a gusto, perdimos a demasiados de los nuestros. Ahora vamos a ir a pararnos enfrente de las malditas armas sin nada para defendernos y sin saber a dónde vamos. Y ni siquiera podré contar con el desgraciado mitades porque estará haciendo de niñera. Mas le vale que sobreviva y acabe con esto o yo iré a matarlo, idiota.

Kirishima abrió la boca para decirle algo, pero no encontró las palabras así que solo la volvió a cerrar. Midoriya había ido a levantar su maletín ahora que Bakugou se había sentado en el sofá enredando las manos en su cabello con frustración.

De verdad tenían muchas trabas. Ahora no solo correrían más peligro ellos, sino que no lograrían salvar a las personas. Y cada año se había estado poniendo todo más arriesgado. ¿Sería una buena idea que siguieran saliendo? Debía ser la pregunta que Bakugou se hacía en ese momento y no había qué decirle si él mismo se lo cuestionaba también. ¿Sería capaz de mandar a todas esas personas que, aunque desconocía sus nombres y rostros, habían formado equipo con ellos ya tanto tiempo, a una lucha a ciegas y sin medios para defenderse al atacar?

—Kacchan —Midoriya se había acercado a él y lo había tomado con ambas manos de la quijada haciéndolo subir la cara. A Bakugou no le gustaba que lo tocaran, generalmente si alguien lo hacía se alejaba, especialmente parecía ser reacio a que Midoriya lo tocara como si el contacto con este le fuera a generar una enfermedad. Pero había momentos como ese, cuando la situación lo desbordaba, que no hacía nada por evitarlo ni detenerlo. Y, de hecho, parecía incluso cómodo con ello—, yo no sé por qué razón comenzaste con esto...

Kirishima se mordió el labio inferior. Él si lo sabía. Él había llegado cuando la policía seguía ahí y estaban sacando loa cuerpos. Recordaba la mirada perdida de su amigo. Recordaba la desesperación y el miedo que sintió cuando al año siguiente no lo encontraba.

—... y tampoco sé por qué tanta gente se unió a ti. Pero sé que nadie de nosotros se echaría para atrás ahora. No después de lo que hemos visto, no después de saber que hay gente que ha sobrevivido. Si la frustración de no haber podido salvar a tanta gente perdura a pesar de toda la preparación, nuestras razones se intensifican al saber lo que ahora debemos afrontar. Porque creo que tú saldrías corriendo con las manos desnudas y sin saber a dónde dirigirte con tal de demostrar que eres capaz, y por eso yo haría lo mismo.

Bakugou sonrió un poco. Probablemente porque eso era justamente lo que había hecho el primer año. A Kirishima no le daba gracia el recuerdo, pero se daba cuenta que en ese poco tiempo que llevaban juntos, tal vez sumado a ese pasado desconocido, Midoriya comprendía a Bakugou de una manera que él no alcanzaba ni a imaginar. A pesar de haberse jactado de ser su mejor amigo, y de incluso provocar aquella manera ridícula en que Mina los llamaba de ser como un matrimonio.

Siempre había estado esa pequeña barrera invisible que nunca había superado y que Midoriya había atravesado como si solo fuera aire.

—No necesito que me lo digas, estúpido —Bakugou golpeó las manos de Midoriya haciendo que por fin lo soltara—. Yo no le dije a ninguno de esos idiotas que se uniera. Ellos solo llegaron y me siguieron—-diciendo eso volteó a ver a Kirishima quien solo se rascó la nuca.

Pues había sido más que nada instintivo. Cuando descubrió que esa noche que Bakugou había desaparecido había sido por ir a ayudar gente, no pudo quedarse ahí sin hacer nada. Tanto por no dejar a su amigo solo, como porque eso era lo correcto.

—Si, cuando se enteren de cómo iremos, alguien decide ya no unirse, lo lograremos sin ellos.

Bakugou se levantó del sofá y se acercó a las cajas que había traído. Midoriya, con una sonrisa se movió cerca de él para ver lo que hacía. Sacó uno de los frascos con líquido azul y se los enseñó.

—Este es el sedante. Dependiendo de la cantidad usada los dejará inconscientes por seis o doce horas —se estiró y sacó un frasco de otra caja, ese tenía coloración verde—. Este lo contrarresta. Evita que los bastardos se mueran de sobredosis si le disparas varias veces. Esa otra tiene las granadas. Phantom Thief y Battle Fist saben usar armas, se les nota, así que deben ser capaces de obtener más.

—Serían armas reales —dijo de inmediato Kirishima. Balas reales, que matarían gente.

—Ya lo sé. Será decisión de ellos si las buscan y las traen y a quiénes se las dan. Yo haré más granadas y como esto no se volverá balas, haré granadas con esto también. Y sospecho que vigilada y todo, la mocosa loca fabricará un par de armas de todos modos.

Midoriya volvió a hacer una mueca ante la forma en la que Bakugou se refería a ella. También debía preocuparle la posibilidad de involucrar a alguien demasiado joven.

—Y el bastardo mitades debería ser capaz de investigar sobre las familias adineradas que se reunirán. Él no debe tener amigos, pero su familia quizás. Cualquier dato serviría.

Kirishima asintió al mismo tiempo que Midoriya. Bakugou los miró a los dos y luego las cajas que acababa de dejar.

—Será mejor que la primera noche.

20 de febrero de 2023

Los números a favor de Enji Todoroki se dispararon desde aquella declaración que dio acompañado de sus hijos. Fue una sorpresa para más de uno cuando se permitió la libertad de contar lo que había sucedido con ellos durante el segundo año desde que se iniciara la purga.

La empatía de las personas que desean terminar con esa noche, quienes han estado cerca de vivir algo similar, quienes temen el mero hecho de pasar por algo así. Todos se han levantado apoyando al candidato que planea acabar con la purga.

Mientras otros se cuestionan la veracidad de lo sucedido. Por las pocas veces que se había visto a la familia Todoroki antes, nunca se había visto que al padre le interesara especialmente ninguno de ellos. No le creían que de pronto despertara una preocupación verdadera y señalaban que solo se aprovechaba de los deseos y añoranzas de muchos para ganar votos.

Otros decían que no era de extrañar que se diera cuenta del error que había estado viviendo después de vivir aquellos sucesos.

Todo el mundo se pregunta ¿Cuáles serán los detalles detrás de todo? ¿Será Enji Todoroki capaz de ganar?