Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo II

"Un Infierno Teñido de Rojo"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

~0~0~

El mundo se había ido a la mierda. Todo se había ido a la mierda y ya nada iba a ser igual desde que la Varita de Sauco se había roto y había condenado al mundo a la extinción.

Los gritos de sorpresa, los chillidos y las aclamaciones se cuando lo vieron nuevamente con vida se apagaron enseguida. La tensión se hizo presente junto con un repentino silencio cuando Voldemort y Harry, mirándose a los ojos levantaron varitas.

Las rodillas de Hermione tocaron el suelo mientras lloraba; Ron, la persona que creía amar los había abandonado a ambos en el Bosque de Dean a su suerte. Despechada y dolida buscó consuelo en los brazos de su mejor amigo para finalmente darse cuenta de lo que eran. Siempre habían sido ellos, siempre; desde que eran niños, cada año, ellos dos eran los que realmente movían para poder superar dificultad tras dificultad. Y solos, emocionalmente lastimados, con hambre y con frío las emociones entre ambos fluyeron. Los hombros de la Gryffindor sintieron como una mano le apretaba suavemente el hombro.

Los ojos color chocolate de Hermione vieron como Luna, algo lastimada pero estable la miraba con una sonrisa. Ella había sido la que los había ayudado, era ella la que había decidido ayudarlos a recuperar y destruir los demás Horrocruxes. Habia sido la Ravenclaw la que había estado ahí cuando todos sus amigos más cercanos los habían dejado de lado. Volvió a mirar a Harry con alegría de que estuviera vivo, pero con enojo porque la haya engañado para ir solo al Bosque Prohibido y sacrificarse.

—No quiero que nadie intente ayudarme —dijo Harry con seriedad en medio del profundo silencio que había —. Tiene que ser de esta manera. Tengo que hacerlo yo.

Voldemort sonrió con malicia.

—Dime Potter ¿Qué se siente que los Weasley te hayan traicionada…? Bueno casi todos —dijo Voldemort abriendo mucho sus rasgados ojos —. Me enteré lo que hizo tu amiguito Ron, es ciertamente… despreciable. Vino a pedirme clemencia junto con su hermanita… su información fue muy útil para poder enviar un grupo de hombre a buscarte al igual que la Sangresucia inmunda de Granger.

Ni Harry ni Hermione dijeron nada; pero su corazón y pocas esperanzas de que Ron los hubiera dejado por una buena razón se rompieron en mil pedazos dejándoles un profundo vacío en el pecho. La mirada de Harry dejó a Voldemort y miró fijamente a Hermione y entonces lo supo, ya no había vuelta atrás con el que durante siete largos años habían sido amigos, y lo iban a cazar, aunque fuera lo ultimo que hicieran en su vida. Era la única manera, era lo que ambos habían decidido en privado, era la única manera de que ambos pudieran vivir en paz.

Hermione se tomó el brazo vendado, al igual que como estaba su cuello, en donde Bellatrix la había torturado y correspondiendo la mirada de Harry asintió. Las cosas estaban decididas, necesitaban vivir en paz y capturar a quien los había vendido era la única manera de poder empezar una nueva vida juntos, una vida alejado de todo; de los horrores de la guerra, de las noticias, de la política, del caos, de todo.

—Esta noche no vas a matar a nadie más —sentenció Harry —. Nunca más vas a volver a matar. ¿No lo entendiste? Estaba dispuesto a morir para impedir que le hicieras daño a todos…

—¡Pero no estás muerto! —contestó Voldemort con un grito.

—Tenía la intención de morir, de que dejaras a todos en paz. De salvarlos como lo hizo mi madre conmigo. ¿No te percataste de que ninguno de tus hechizos me hizo daño? No podés torturarlos ni tocarlos ahora. Pero no aprendes de tus errores, Ryddle, ¿No? No… no lo haces. Nunca lo vas a hacer.

—¡Como te atreves a….!

—Sí, me atrevo —afirmó Harry —. Yo sé cosas que vos no sabes, Tom Ryddle. Sé muchas cosas importantes que ignoras. ¿Queres que te diga algunas antes de cometer otro gran, gravísimo error?

Voldemort no contestó.

—¿Estas hablando otra vez del dichoso amor? —preguntó Voldemort con una sonrisa burlona —. El amor, la solución preferida de Dumbledore, que según él derrotaría a la muerte; aunque ese amor no evitó que cayera desde la Torre de Astronomía. Mejor dicho, ese amor ni siquiera él lo utilizó, prefirió manipular a todos los que lo rodeaban para poder orquestar todo como él siempre quiso. ¿Ese es el amor que él profesaba? Y si no es el amor entonces ¿Qué? —le espetó ante la sonrisa burlona de Harry, para luego ver a Hermione —. Ella te ama, ¿No? Al fin y al cabo, se quedó a tu lado… no como Weasley.

—No lo podés entender… —dijo Harry con suavidad y apuntó, al igual de Voldemort, con su varita a su enemigo —. No lo vas a entender, ya no hay más Horrocruxes Tom, la Varita de Sauco no te responde correctamente, tu mayor aliado era un traidor y es imposible que me asesines… y esto termina hoy…

La expresión de Voldemort se ensombreció; su pecho subía y bajaba como si intentara contener una poderosa ira. Ambos se miraron fijamente y entonces Harry lo sintió, Voldemort estaba concentrándose para lanzar la Maldición Asesina; el hechizo que había marcado toda su vida y el que iba a terminarlo todo, él también lo iba usar. El silencio que reinaba fue rotó el ruido de que generaron Voldemort y Harry al mover sus pies del suelo mientras se ponían en posición de ataque.

—¡AVADA KEDAVRA! —gritaron Harry y Voldemort al mismo tiempo.

Dos rayos verdes salieron de ambas varitas. El primero que iba contra Harry se deshizo antes de llegar a tocar el cuerpo del muchacho, mientras que el otro cruzó con velocidad la distancia que separaba a ambos magos e impactó directamente en la Varita de Sauco. El rayo verde traspasó los treinta y cuatro centímetros de largo como una flecha e impactó directamente en el cuerpo de Voldemort haciéndolo caer hacia atrás junto con la legendaria varita que rodó por el suelo hasta quedar no muy lejos de donde estaba Harry.

Nadie hizo ningún movimiento ante la sorpresa de ver al Lord Tenebroso caer. Nadie dijo nada; ninguna exclamación, ni gritos, ni comentarios. Y antes de que cualquiera pudiera decir o hacer algo, un grito agudo y frio junto con rayos negros y blancos que salieron de la destruida varita y entonces, el fin del mundo comenzó. Hermione gritó y corrió hasta donde estaba Harry; estiró su mano para alcanzar al Gryffindor y él se dio vuelta para hacer lo mismo. Ambos estiraron sus manos y sus dedos llegaron a tocarse y entonces el tiempo se detuvo.

El fin comenzó.

La Varita de Sauco terminó de romperse y en un mundo, en una realidad, en donde el tiempo se había detenido, y de esta una pequeña esfera negra surgió. Se elevó hacia el techo mágico del Gran Comedor y entonces se expandió y atravesó el techo como si no tuviera materia. Cualquiera que viera desde afuera del castillo, vería como una esfera negra de 8 metros de diámetro comenzaba a elevarse y a medida que ascendía iba haciéndose cada vez más y más grande.

La forma tranquila, hermosa y delicada se vio opacada por un punto negro que apareció en órbita y que se expandió a al menos una décima parte del planeta. Si el tiempo no se hubiera detenido, si todos los seres pensantes que habitaban en ese planeta estuvieran viendo en ese momento verían como la esfera negra, que opacaba el cielo azulado. Una onda expansiva salió aquella esfera colosal y todas las nubes que podían haber dibujando algodonosamente el cielo desaparecieron. Una segunda onda expansiva, junto con una especie de gruñido grave, salió y el cielo, a medida que la onda se movía por el lugar lo tiñó de rojo.

Un gruñido se escuchó del interior de la esfera, era grave, metálico, horrible; era el sonido del final, del inicio de todo. Era el fin de la existencia misma buscando hacer que todo volviese al origen. La esfera se subió más hasta quedar en el limite de la estratosfera a medida que deformaba la troposfera con una forma cónica.

Y entonces el fin del mundo comenzó.

Con cientos de millones de gritos, el planeta se cubrió de un color rojizo a medida que pequeñas esferas azules de todas partes del mundo comenzaban a elevarse girando de forma cónica hacia donde estaba la colosal esfera negra. Todos estos destellos azulados giraron y giraron a su alrededor; de la nada, sobre la superficie negra apareció una protuberancia alargada y rosada como un puro que se abrió como si fueran labios dejando visibles un agujero húmedo, y una pequeña montaña con forma circular en el extremo superior. Todas las esferas azules, como si siguieran una fila, comenzaron a entrar por el húmedo y hasta casi muscular orificio con pliegues; cuando todas entraron, la abertura casi semejante a una vulva humana se cerró y desapareció. Nuevamente, la esfera, era completamente negra y lisa.

—(Le advertí a Antioch Peverell que tuviera cuidado… —dijo una voz dentro de la mente de Harry que abrió los ojos y solo vio oscuridad —. Le advertí que la humanidad no estaba preparada para cuidar el poder de la muerte y ahora todos están muertos.)

—¿Quién esta ahí? —preguntó Harry a la nada —. ¿Hermione? ¿Hermione…?

—(Y ahora, salvo aquel que tenía los tres objetos que le entregué a los Peverell, volvieron a su estado fundamental volvieron al inicio… al útero materno inicial y solo si sus conciencias son lo suficientemente fuertes van a poder volver… —la voz suspiró con una leve resignación —. No, no lo son)

La esfera negra que se había elevado sobre el Mar de Noruega cayó estrepitosamente contra el éste y de uno de sus costados, como si le hubieran clavado un puñal y hecho un gran corte comenzó a sangrar lanzando un chorro de sangre al cielo. El mar se tiñó de rojo. El mundo estaba teñido con la sangre de todos aquellos que pensaban y/o poseían magia. Todo rastro de ser pensante había desaparecido; el mundo había vuelto a su estado más simple, solo con simples animales viviendo como tal.

—(Y ahora… es momento de salvarlo —susurró la voz; todo se volvió negro para Harry y cayó en la inconsciencia sintiendo que toda su fuerza desaparecía —. Oh… ¿Qué es esto? Si no se hubieran tocado… ahora hay dos.)

~0~0~

El único sonido que retumbó en su cabeza fue el de las olas rojas como la sangre del Lago Negro golpear contra la empedrada orilla.

Cuando sus ojos verdes como las esmeraldas se abrieron, las estrellas brillaban en el cielo titilando, la luna blanca y reluciente y una raya roja que surcaba el cielo. Sus sentidos lentamente regresaron a él, solo para notar como su cuerpo parecía vacío y una vista que lo asustó; el Lago Negro rojo como la sangre.

—Hermione… —susurró Harry.

Lentamente, Harry se comenzó a incorporar sintiendo su cuerpo extraño, como si estuviera vacío. Lentamente, como si hubiera sido un ser que lo veía todo, pudo ver todos los eventos que habían sucedido desde que ambas Maldiciones Asesinas habían sido lanzadas. El conocimiento, el dolor, la muerte; desde que le había quitado la varita a Draco Malfoy se había convertido en el Señor de La Muerte. Pero había algo que estaba mal, algo que no estaba bien en su cabeza. Algo que no podía entender. Sin embargo, su línea de pensamientos fue interrumpida por un gemido lastimero que se escuchó no muy lejos de donde estaba él.

Hermione estaba viva.

—¡Hermione! —exclamó Harry con desesperación.

Rápidamente, se dio vuelta y gateando con velocidad se acercó al cuerpo de su ahora novia y lentamente le tocó la mejilla; Hermione parecía tan cansada, su vista parecía perdida y sus expresiones eran lentas y pesadas. Tragó con algo de desconfianza y lentamente, pasando su brazo por los hombros de Hermione, la levantó lentamente para que estuviera sentada y levemente inclinada. La muchacha miró a Harry y con algo de cansancio sonrió levemente.

—Harry… —susurró Hermione con voz cansada y sin perder la sonrisa.

—¿Si, Mione? —preguntó Harry.

—Tengo nauseas…

Con una velocidad bastante rápida, Hermione se dio vuelta y con una arcada vomitó una sustancia amarillenta; sin soltarla, Harry, rápidamente, con su mano libre comenzó a palmear el bolsillo de su pantalón buscando su varita, pero no la encontró. Acariciando suavemente el cabello de Hermione, lo corrió para que no se manchara con vomito y cuando ésta terminó le limpió la boca con la manga de la remera y, como si fuera una explosión, resonó en la lejanía. Ambos miraron a un costado y se percataron que había una luz anaranjada en la lejanía. Hogwarts estaba en llamas y la que antes era la Torre de Gryffindor se había desmoronado.

—Harry… —dijo Hermione horroriza al ver lo que estaba sucediendo en Hogwarts —. Hogwarts… ¿Qué fue lo que sucedió…?

Harry no respondió. Solo levantó a Hermione en su espalda y con cierta lentitud comenzó a caminar con dirección al castillo. Subieron la colina con la misma velocidad; el olor a humo había comenzado a ser cada vez más fuerte. Pasaron cerca de la cabaña que era de Hagrid ahora completamente destruida y llegaron al umbral posterior.

—Creo que ya estoy mejor Harry… —susurró Hermione.

El muchacho asintió y miró hacia todos lados, no había nadie. Tomando a Hermione por la cintura y haciendo que ella se apoya en él con un brazo por sus hombros entraron al castillo. Todo estaba completamente vacío. Doblaron en una esquina y nada. Siguieron caminando, subieron las escaleras que daban al vestíbulo viendo que no muy lejos parte del lugar ardía en llamas. El suelo estaba mojado con una sustancia coloreada. Harry permitió que Hermione se apoyara en una pared y con algo de esfuerzo empujó la pesada puerta que parecía estar cerrada. Pero nada, era imposible moverla.

—Hermione… —llamó Harry haciendo que la muchacha lo mirara —. ¿Tenes tu varita?

Hermione asintió y con un movimiento lento sacó su varita y se la dio a Harry. El muchacho apuntó con esta a la puerta y dijo.

—Bombarda.

Nada sucedió. Lo intentó nuevamente y nada sucedió. Volvió a intentarlo ante la mirada sorprendida de Hermione y nada paso. Una y otra vez y cuantas veces lo intentó, nada sucedió. Nervioso por lo que estaba sucediendo. Miró la varita buscando daños, pero no tenía ningún desperfecto.

—¡Lumos! —susurró Harry con desesperación.

Nada sucedió. Hermione y Harry se miraron, ella rápidamente, recobrando fuerzas de la nada, tomó su varita y también lo intentó, pero nada sucedió. Ambos con miedo se miraron a los ojos y casi con un susurró Hermione dijo.

—No puedo hacer magia, Harry… ¿Qu-qué está pasando?

—Yo… no sé. —contestó Harry con el mismo tono.

Un fuerte sonido, como si de una explosión se tratarse, se escuchó por todos lados y no muy lejos de donde estaban una gigantesca estructura se vino abajo destruyendo parte de la pared que daba al Gran Comedor. Ambos se sorprendieron y lograron divisar lo que era. La Torre de Ravenclaw. Harry tomó a Hermione de la mano en cuanto sintió un temblor y comenzó a correr con rapidez. Bajaron corriendo los escalones y salieron por las derribadas puertas principales al mismo tiempo que otra parte del castillo se venia abajo. Los recuerdos que contenían ese majestuoso y milenario castillo habían desaparecido.

Ambos se percataron de donde estaban. El patio exterior, más lejos el puente principal que separaba la isla donde estaba el castillo. Sin embargo, la imagen se hizo aun más desoladora cuando ante su vista solo vieron túnicas vacías y varitas tiradas por doquier; una sustancia roja parecida a la sangre estaba por todo el lugar como s fueran charcos.

—¿Qué… fue… lo… que… pasó…? —susurró Hermione con miedo acercándose a una de las túnicas y tomándola. Estaba mojada —. Sangre… —levantó la vista y horrorizada vio que por todos lados había sangre. Miró a Harry y con duda preguntó —. Harry… ¿Qué sucedió?

—Yo no estoy seguro… —contestó Harry —. Cuando la Varita de Sauco se rompió… algo pasó, no me acuerdo claramente. Pero había una esfera negra, gritos, sangre y luego… silencio. Y al final una voz que dijo: Le advertí a Antioch Peverell que tuviera cuidado. Le advertí que la humanidad no estaba preparada para cuidar el poder de la muerte y ahora todos están muertos. Y ahora, salvo aquel que tenía los tres objetos que le entregué a los Peverell, volvieron a su estado fundamental volvieron al inicio… al útero materno inicial y solo si sus conciencias son lo suficientemente fuertes van a poder volver…. No, no lo son.

Completamente aturdida intentó serenarse mientras intentaba unir las ideas para llegar a una conclusión que no le gustaba nada. Miró las paredes del castillo y se percató de algo, se veían viejas, antiguas. La piedra parecida muy deteriorada. Con algo de lentitud, tomó una de las varitas que estaban tiradas al lado de la túnica y ante la mirada incierta de Harry la partió a la mitad. Una especie de polvillo salió de dentro de la madera que cayó al suelo. Repitió el proceso varias veces y ocurrió lo mismo con todas. Hasta que, mirando a Harry, tomó su propia varita y la partió por la mitad; el mismo polvillo de antes cayó. No había núcleos mágicos en las varitas, se habían extinguido.

—Están todos muertos… —dijo Harry con desesperación tomándose la cabeza. Hermione igual de shockeada se sentó encima de unos escombros —. Y todos están muertos por mi culpa… yo… yo…

—No, no, no, no, Harry —dijo Hermione rápidamente parándose, yendo a donde estaba Harry y tomándolo de las mejillas —. No fue tu culpa. Nunca hubieras podido saber que esto iba a pasar. Simplemente es algo que no se podría haber predicho —Harry no dijo nada, solo miró a Hermione que le sonreía; pero él sabía su dolor sabía que, si todos les había pasado esto, entonces sus padres también estaban muertos… al igual que todos los demás —. Ahora… —susurró —, quiero que me escuches, ¿Sí? Estamos juntos en esto ¿Sí?

Harry asintió.

—Vamos a… sobrevivir —dijo Harry con una voz monocorde, encerrando todas sus emociones recientes como lo hacía cuando vivía con los Dursley e intentando pensar con claridad —. (Ella esta… viva.) (Ella esta… viva.) (Ella esta… viva.) —pensó rápidamente, suspiró y miró a Hermione que parecía expectante —. Yo… deberíamos buscar un lugar donde dormir, estamos muy cansados.

Hermione, al igual que él, había desconectado sus emociones, asintió. No era momento de hablar, ya iban a tener tiempo, lo primero era comenzar a planificar que hacer. Se quitó sus tenis y sacó su bolsa encantada. Era una bolsa común y corriente. Se la guardó en un bolsillo con una sonrisa triste y se paró ayudada por Harry que rápidamente la tomó de la cintura y permitió que se apoyara en sobre su cuerpo. Ambos ayudándose y dejando sus emociones de lado, comenzaron a caminar.

Bajaron nuevamente por la colina y nuevamente llegaron al Lago Negro. El color sangre continuaba; con el plan de seguir el rio comenzaron a caminar guiados por la luz de la luna. Tal y como había dicho Hermione hace un tiempo Dufftown no estaba muy lejos y esa era su mejor opción de encontrar cualquier rastro de civilización. Pasaron por Hogsmeade con lentitud y vieron, como sospechaban, que el pequeño poblado mágico estaba completamente destruido; la magia que sostenía las casas durante todo el tiempo que el pueblo había existido había desaparecido. Y ahora, sin magia que pudiera mantener en el tiempo las edificaciones, el verdadero rostro del lugar apareció. Caminaron por las calles por las que alguna vez habían concurrido cientos de miles de alumnos y salieron con la simple idea de que era un pueblo fantasma que había sido preso del tiempo y el mundo.

Sin detenerse, ni decir una sola palabra continuar caminando bordeando nuevamente el rio que conectaba con el Lago Negro. Las horas pasaron y nada parecía aparecer en horizonte; salvo el sol que comenzó a asomarse por su derecha. No muy lejos divisaron un pequeño puente por el que cruzaron dejando atrás finalmente el espeso bosque. Subieron una colina y a lo lejos, lograron ver el poblado.

La visión no era la mejor, algunas casas y edificios habían caído. Caminando por lo que parecía ser una calle principal, Church Street, se dirigieron a la primera casa que encontraron. Las ventanas habían explotado por la onda de choque, pero parecía estar en perfecto estado. Harry dejó a una completamente agotada Hermione a un costado y rápidamente comenzó a intentar forzar la puerta que estaba cerrada. Se arrojó contra la puerta una y otra vez hasta que la sexta o séptima vez logró abrirla y finalmente pudieron entrar.

La casa era pequeña típica de los suburbios y de un estilo ingles muy marcado; Hermione miró junto con Harry el lugar y vieron un pequeño sofá, lamparas, una televisión, no muy lejos una cocina y escaleras que subían a la planta superior. Sin pensarlo en ese momento, intentaron prender la luz, pero no había electricidad; ambos, a oscuras y solo guiados por el sol de la mañana subieron y se encontraron con lo que parecía una habitación matrimonial. Sin pensarlo en ese momento simplemente se acostaron y se quedaron completamente dormidos debido al cansancio.

Harry fue el primero en despertar por la tarde; se levantó y dejó a dormir a Hermione y con la poca luz que quedaba bajó las escaleras y comenzó a buscar cualquier cosa que los pudiera ayudar. Sin embargo, a pesar de todo, todos los eventos que había ocurrido volvían una y otra vez a su mente; ¿Cuándo todo empezó a ir mal? ¿Cuándo tuvo que asesinar mortifagos para sobrevivir? ¿Cuándo supo sobre todo lo que estaba planeado a su alrededor? ¿Cuándo vio morir a Snape? ¿Cuándo Ron dudo y decidió traicionarlos? ¿Cuándo el mundo se había ido a la mierda?

¿O incluso antes, cuando él creía ser feliz?

Pero había habido ocasiones, cuando él fue feliz. Habia sido aceptado; encontró amigos. Encontró un nuevo lugar al que llamar hogar; un mundo el cual pedía ser descubierto. Cuando admiraba a Dumbledore y odiaba a Snape. Cuando solo tenía intensiones de salir con Ginny. Pero ya nada de eso importaba, todo había desaparecido, ahora solo parecían ser débiles memorias de eventos que sucedieron hacia años, en un muy lejano pasado.

Abriendo una gaveta con suspiro se alegró al poder encontrar velas y una caja de fósforos. Caminó hasta llegar a la cocina y abrió el refrigerador. Todavía estaba frio, pero la falta de electricidad iba a hacer que todas las cosas se comenzaran a pudrir y como mucho tenían hasta mañana. Suspiró; era obvio que ahora las cosas iban a ser mucho más complicadas sin magia; sin embargo, la pequeña esperanza de que las cosas muggle funcionaran todavía estaba presente. Al menos ellos si se preparaban para todo, no como los magos que creían eternamente que la magia iba a existir por siempre.

Intentó limpiar el desorden y aunque no pudiera hacer nada. Aunque la TV estuviera roto e incluso si no, no habría nada para sintonizar de ahora en delante de todos modos. Estaban solos.

~0~0~

—(¿Estoy… muerta?)

—(Hermione…)

—(¿Harry…? ¿Dónde estás Harry?)

—(¡Hermione!)

—(Harry…)

—(No quiero estar solo, Hermione…. Por favor no me dejes solo)

—(Siempre vamos a estar juntos… siempre)

Hermione saltó; respirando pesadamente, cuando despertó de lo que parecía ser una pesadilla o sueño, no sabía como definirlo en ese momento. La camisa que llevaba puesta ahora estaba completamente bañada en sudor. No había forma de que ella pudiera regresar a dormir por ahora. Mientras se calmaba, notó que un conocido y bienvenido aroma estaba en el aire; alcanzado por su nariz. El aroma de alguien cocinando. Desesperada por un solo pensamiento; de que todo hubiera sido un sueño y ahora su madre le estuviera preparando la cena la alarmó. Se levantó rápidamente, olvidándose de sus heridas vendadas y siguiendo el aroma llegó a la cocina.

Dos pensamientos aparecieron en su mente, el primero una profunda decepción al volver a la realidad de que nunca más iba a poder estar con sus padres y segundo el de una profunda tranquilidad por saber que Harry no se había ido. Lentamente se acercó por la espalda de la muchacha y rodeándole la cintura con los brazos lo abrazó. No era tanta como uno esperaría de un hogar que por la forma parecía ser de tres o cuatro personas, pero definitivamente era más de lo que dos personas podían comer sin enfermarse.

—No sabía que tenias tanto apetito. —dijo Hermione con un susurró.

—No ciertamente… ¿Te desperté?

—No, no realmente —contestó ella con suavidad soltando al que había sido su amigo de toda la vida y sentándose en una silla. Apoyó sus codos sobre la mesa y miró a Harry —. ¿Hay gas?

—Si, parece ser que hay un tanque de gas afuera y que alimenta toda la casa, pero no se cuanto va a durar —contestó Harry con suavidad —. Tampoco hay electricidad, ni hay un generador. Es como cuando se cortaba la luz en lo de los Dursley… y dado que no tenemos energía para el refrigerado, la comida que había se habría podrido pronto de todas forma e incluso aún más rápido si está crudo…

Ella sonrió levemente.

—Es una suerte que los Dursley me hubieran obligado a hacer la mayoría de las tareas de la casa.

—Supongo que el que seamos criados con muggles nos da cierta ventaja —susurró Hermione. Miró hacia abajo con cierta molestia —. Y ahora sin magia… supongo que tenemos que vivir como muggles… como personas comunes y corrientes.

—Hermione, sobre lo que paso…

—Harry, por favor no digas nada… —dijo Hermione con un tono suplicante —. No… no se si estoy lista, podemos hablar sobre eso después…

—Pero… nosotros… está bien, Mione….

Cuando terminó de cocinar, comieron algo de comida, no era precisamente una cena, pero algo les dijo que incluso más o menos ingredientes frescos como éstos podían ser un lujo pronto. EL resto fue cuidadosamente guardado, para que pudiera durar lo más posible.

—Entonces… ¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó Hermione —. Creo que deberíamos organizarnos, antes que nada. Y supervivencia básica es lo primero que se me ocurre, además de que tenemos —agregó deambulando por las ideas que les surgían de los programas muggles de la TV que veía durante los veranos —, que asegurarnos de tener comida, agua, suministros médicos. La electricidad sería tan buena como el ag… —pero se interrumpió cuando Harry se levantó y comenzó a caminar —. ¿Harry…?

—Estamos solos… la sociedad está acabada —dijo Harry acercándose a una mesita en donde había dejado un librito —. Vamos a tener que cultivar nuestros propios alimentos y eso va a llevar tiempo y esfuerzo, además de recursos. Este es un poblado que esta relativamente aislado, pero —agregó volviendo y sentándose al lado de Hermione mientras encendía una vela —, hay granjas autosuficientes no muy lejos. También hay un hospital general y esta comida que no queda tarde o temprano se va a echar a perder. En el centro de la ciudad hay mercados que podrían tener víveres para que podamos pasar un tiempo sin ningún problema.

—¿Estas sugiriendo que busquemos alimentos y vayamos a una de estas granjas…? —preguntó Hermione mirando ella también el libro de turismo —. Es una buena idea, podría haber invernaderos… o al menos un lugar donde cultivar…

—Si, además de que hay animales e insectos —dijo Harry con seriedad —. Vi una araña y pájaros volando, eso significa que por alguna razón ellos sobrevivieron. No entiendo que fue lo que sucedió, pero las personas parecen haber desaparecido, al igual que la magia. Pero no los animales, no tiene sentido…

—Son peligrosos… —susurró Hermione con shock —. Todos y cada uno de los animales son peligrosos… Ahora que no hay personas que marquen el territorio, todo va a ser salvaje.

—Deberíamos ir al hospital, tenemos que controlar tus heridas. —dijo Harry tomando el brazo de Hermione que estaba vendado y tocándolo suavemente —. ¿Te duele? ¿Tu cuello está bien?

—Si, Harry… —contestó apoyando su cabeza contra el hombro del muchacho —. Ciertamente me siento mejor de lo que pensaba.

~0~0~

Al día siguiente, bien comenzada la mañana ambos, luego de desayunar lo que había sobrado y con algunos bolsos que había encontrado y ropa nueva que ciertamente les quedaba un poco grande, comenzaron a caminar guiados por el mapa. Siguieron por Church Street, viendo todas las pequeñas casas de estilo inglés, grises o anaranjadas hasta que llegaron a una intersección en donde había una casa color beige que dividía la calle; a la izquierda continuaba Church Street, a la derecha Braehead Terrace. Miraron el mapa y decidieron caminar por Braegead Terrace que iba en bajando la colina. Los vidrios de la mayoría de las casas habían estallado y el clima estaba tranquilo. Siguieron bajando por Braehead Terrace hasta que esta, cruzando Fife Street, se transformó en Stephen Ave.

Delante de ellos, como si fuera una pequeña mansión de un estilo muy antiguo hecho con piedra el Hospital Stephne y centro salud de Dufftown. El pequeño hospital parecía estar en perfecta forma, casi seguro que había sido construido para soportar un ataque en guerra.

—El aire acondicionado está encendido… —dijo Hermione cuando entraron.

—¿Huh? ¿Las luces también están prendidas…? —preguntó Harry entrando.

—Debe de tener un generador de energía para los apagones —dijo ella súbitamente y rápidamente lo agarró de la mano —. ¡Vamos! —lo comenzó a arrastrar hacia las escaleras y bajaron lo más profundo posible.

—(Al menos parece estar más animada) —pensó Harry al recordar lo tensa que estaba cuando habían dormido juntos durante la noche.

—¿Dónde estás…? —murmuró ella —¡A-HAA! —exclamó finalmente cuando se detuvo ante una puerta de acero que marcaba ALTO VOLTAJE, ALEJESE —. Harry, ¿Podrías? —agregó ella dando a entender que el muchacho iba a tener que tirarla abajo.

Harry vio con algo de duda aquella tarea y decidió hacer lo más simple posible, jaló de la manija y la puerta se abrió. Ninguno de los dos dijo nada sobre la extraña situación, pero Hermione soltó una leve risita y entró. En el interior fueron saludados por el zumbante sonido del generador. Hermione miró un momento la maquina y movió una palanca en el panel de control a su lado y el zumbido se debilitó; las luces parpadearon un poco, antes de irse hasta que todo, en pocas palabras quedó completamente oscuro.

—Que mal que sea tan grande. —comentó Harry detrás de ella encendiendo una linterna.

—¿Huh? Oh, el generador. Sí, pero esperaba algo como esto. No podríamos usarlo de todas formas, como dije; es para emergencias, no para que funcione las veinticuatro horas —comentó Hermione con algo de molestia y recodando que había visto uno cuando era pequeña y había acompañado a su padre a su trabajo —. Espero que nunca lo necesitemos, pero por el momento no deberíamos gastar el combustible. No creo que quede mucho en él de todas maneras.

—¿Es por eso por lo que te apresuraste?

—Si… —afirmó Hermione con una leve vergüenza —. Perdón por eso…

—Esta bien, no te preocupes. —contestó Harry con una sonrisa.

Los pisos superiores, estaban bastante iluminados con la luz del día que entraba de afuera, así que pudieron dar un buen vistazo por los alrededores, aún sin energía. Los largos pasillos parcialmente incluso yacían incluso fuera del edificio, para que los pacientes fueran capaces de tener algo de aire fresco, sin irse muy lejos de sus habitaciones. Cada cuarto, cada puerta blanca como el marfil estaba marcada, así que no fue mucho problema encontrar el lugar donde la medicina y otros fármacos estaban almacenados. Sin embargo, a diferencia del cuarto del generador, éste si estaba cerrado.

Con algo de fuerza Harry intentó derribar la puerta un par de veces, pero ni la sexta ni la séptima vez fuero fructíferas.

—Esta bien, Harry no te preocupes. Dejalo y vamos —dijo Hermione en tono conciliador, aunque sabía los riesgos que había —. Ahora no necesitamos ningún medicamento. Basta con saber que podemos obtenerlos de acá, cuando la necesitemos.

—¿Y en caso de una emergencia? —chocó otra vez con la puerta, la cual cedió levemente —. ¿Cuándo tengamos que apresurarnos y no podemos entrar? No quiero que te suceda nada —agregó tomando unos cuantos pasos de distancia y salió disparado hacia adelante y se estrelló contra la puerta estaba vez abriéndola y cayendo al suelo —. Y ya que estamos acá podemos revisar tus heridas.

Ella frunció el ceño ante sus vendajes y se acercó a Harry.

—No tenías que hacer tanto esfuerzo, podrías haberte lastimado, y apenas duelen, pero… —se interrumpió, ya que recordaba simplemente demasiado bien, como las obtuvo. Como Bellatrix le escribía SANGRE SUCIA INMUNDA en el brazo, como jugaba a cortarle el cuello, como la quemaba.

—Hermione, por favor… podrían ponerse peor, si no las tratamos apropiadamente. —dijo Harry insistiendo con consternación.

Después de unos cuantos silencios, ella asintió con indecisión. Harry tomó algunos vendajes nuevos, guardó la medicación y siguió a su compañera a la siguiente habitación, donde se sentó en una de las camas. Se acercó a Hermione dejando las vendas a un lado y la miró fijamente acercando sus labios a los de ella. Ambos se besaron en silencio y sin decir nada.

Algo más tranquila, Hermione le sonrió a Harry y con un suspiró dejó que él hiciera el trabajo. Harry desabotonó la camisa que tenía ella y vio como Hermione no llevaba sostén, ignorando el seductor y pequeño pecho, se concentró en buscar las heridas, pero no había ninguna. Estaba completamente limpia y lisa la piel.

—Hermione… —susurró Harry —. Tus heridas desaparecieron… —agregó con sorpresa.

—¿QUÉ? —exclamó Hermione mirándose.

No habia nada. Todas las heridas que estaban en su memoria, toda la tortura, todo había desaparecido. Se quitó las vendas y no había absolutamente nada, solo piel joven y perfectamente saludable.

—Creo que lo mejor va a ser que no vayamos… —tartamudearon ambos de forma simultánea.

Con víveres suficientes como para pasar un buen tiempo buscaron una nueva casa en donde quedarse y poder pasar las pocas horas de luz que les quedaban. Ya iban a tener tiempo suficiente para ir a una de las granjas que estaban a varios kilómetros de distancia del poblado.

Ninguno de los dos dijo mucho. Pero Harry cuando la cena había terminado se acercó a Hermione que estaba sentada en un sofá y se sentó con ella. Le rodeó los hombros con el brazo y la abrazó.

—Era tan real… —susurró Hermione —. Ambos las vimos. Ambos vimos lo que me había hecho Bellatrix, pero ahora no están. —agregó mirando a Harry con lágrimas en los ojos.

Harry se miró el brazo y tampoco estaban las cicatrices que le había hecho Dolores Umbridge en su quinto año. Hermione acercó sus labios a los de Harry y ambos cerraron los ojos mientras se besaban. Los labios de la muchacha comenzaron a moverse con cada vez más y más pasión; ambos cayeron acostados en el sofá. Lentamente, los labios, abandonaron la boca de su compañero para ir directamente al cuello del muchacho y detenerse ahí. Ambos estaban abrazados, ambos, en la oscuridad de un mundo solitario y salvaje lloraban.

—Por favor… Harry, no me dejes —susurró Hermione abrazando todo lo posible a Harry —. Tengo miedo… tengo tanto miedo de quedarme sola. Por lo que más quieras Harry, no me dejes nunca.

—Estamos juntos en esto Mione. —susurró Harry como respuesta.

Hermione sonrió, Harry sonrió. Ambos se abrazaron y así como estaban se quedaron dormidos. El infierno estaba teñido de rojo, pero ambos lo iban a intentar. Iban a intentar ser felices de alguna forma…


El próximo capítulo esta titulado: "En El Infierno, Un Hogar"

Bueno, rápidamente tienen un nuevo capitulo, espero que a todos les guste; como siempre digo, cualquier error, problema, o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para comunicarse conmigo si quieren hablar.

Nota 1: La historia como dije se divide en dos partes, la primera es Harry y Hermione es semanas después de haber vuelto del futuro y la segunda es viviendo y sobreviviendo en el futuro que sirve para explicar datos, comentarios o diálogos del presente que es pasado (4to año) en base al futuro que es el pasado (futuro). Se que por ahí es complicado al principio, pero les prometo que con el tiempo todo va a tener sentido.

Nota 2: Va a haber más capítulos en el futuro que en el pasado. Exactamente el doble aproximadamente. EL próximo capitulo es en el futuro osea continuación directa de este.

Nota 3: En este fic, Bellatrix fue mucho más violenta cuando tortura a Hermione, cortándole no solo el brazo, sino que también el cuello y quemándole un pecho. Quería hacerlo más sádico.

Nota 4: La forma en la que esta descripta Dufftown es idéntica a la real, y las calles son reales al igual que las direcciones, pueden buscarlo en Google StreerView si gustan, salvo un par de cosas.

Agradecimiento por los reviews:

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. Como siempre es un placer leer tus reviews. Te agradezco por los halagos, pero las ideas ya esta jajaja. Solo que es difícil explicar. No tardé al final en subir y hablamos por Messenger.

Eindear: Gracias por dejar un review. Oh muchas gracias me alegró que te guste tanto, no te preocupes no voy a tardar tanto en subir.

Dcromeror: Gracias por dejar un review. Siempre incondicional tu, jajaja, me alegro que te guste, sorpresas, bueno, tengo muchas y pienso utilizarlas a todas.