Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo IV

"La Experiencia Que Da El Tiempo"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

~0~0~

—Yo no creo que hayas puesto tu nombre en el Cáliz de Fuego. —dijo Luna sin que nadie le preguntara a Harry mientras desayunaban los tres juntos en la mesa de Gryffindor.

Aun que un ceño enojado y un mal humor habían aparecido en Harry es día, el siguiente a la selección de capeones, sabiendo todo lo que iba a tener que soportar durante el transcurso del ese año, su expresión y ánimo, al menos para la atenta mirada de Hermione que se volvió dulce y cálida, como si de una madre se tratara, cambió completamente cuando Luna le dijo a él que no creía que había puesto su nombre en el Cáliz de Fuego.

—Gracias, Luna —dijo Harry con una sonrisa revolviéndole el pelo a Luna haciendo que se riera —. De verdad es muy importante saber que tengo tu apoyo —agregó rodeándole los hombros con su brazo. Le besó la frente con cariño y mirándole con una sonrisa dijo —. Vas a prestarme ese enorme e inteligente cerebro para poder pasar las pruebas que vengan ¿No?

Luna, mostrando sus blancos dientes, sonrió en forma de respuesta con las mejillas totalmente teñidas de rojo.

—Creo que vamos a tener que utilizar nuestros cerebros para evitar que se mate con alguna tontería, ¿No crees, Luna? —preguntó Hermione con una sonrisa cálida.

Ella asintió. El desayuno transcurrió con cierta lentitud y mientras todos parecían estar en un cómodo silencio Luna preguntó.

—¿Hace cuánto que están juntos? —y sin esperar respuesta y con cierta suavidad agregó—. Es como si se conocieran de siempre, me hacen acordar a cuando mi mamá estaba viva… antes de que ella se fuera; junto con mi papá actuaban igual que ustedes.

Harry sonrió.

—¿Nos creerías si te dijera que hace mucho tiempo que estamos juntos? Más del que todo el mundo cree —dijo Harry con una sonrisa —. Y con respecto a lo otro… bueno, creo que te ganaste con creces el que te tratemos de la forma más amorosa posible.

—¿Me lo gané con creces? —preguntó Luna sin entender —. Pero yo no hice nada, ustedes fueron los que hicieron…

Hermione le tapó los labios con el dedo índice y con una sonrisa dijo.

—Confía en nosotros, no hiciste nada, ahora. Pero estoy segura de que vas a hacer más que todos los demás. Puedo ver a través de tus ojos, Luna, se que sos una buena persona y que nunca nos dañarías ni traicionarías, por eso es por lo que queríamos que fueras nuestra amiga. Porque sabemos que sos una gran persona y en talentosa bruja. Confía en mí.

Luna no supo qué decir.

—Confía en ella —dijo Harry, Luna lo miró —. Hace mucho tiempo aprendí que ella siempre tiene la razón, aun cuando está equivocada, siempre tiene la razón. —agregó guiñándole el ojo.

Mientras caminaban hacia las mazmorras, lograron divisar como las insignias grades y verdes con letras rojas y brillantes. No tardaron mucho en bajar las escaleras y encontrar a un grupo de Slytherin que esperaba fuera del aula; cada uno con una de las insignias; ya lo habían hablado y habían decidido no hacerle caso, pero eso no quería decir que no se iban a poder divertir mientras tanto.

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—¿Te gustan Potter? —preguntó Malfoy en voz muy alta, Harry lo miró de forma divertida al igual que Hermione —. Y eso no es todo, ¡Mira!

POTTER APESTA

—Son ciertamente ingeniosas, Draco —contestó Harry divertido haciendo que Malfoy quedará completamente paralizado —. Debo decir que te recomendaría que gastaras tu tiempo en mejorar, pero cada uno hace lo que quiere con su vida. Y… ciertamente, debería disculparme; cuando nos conocimos te traté de una forma despectiva y los siguientes años, sé que no tuvimos la mejor relación, pero tenías razón al decirme que no debía hacerme amigo de determinadas personas; sigo sin estar de acuerdo con lo de la clase de familias, pero tenías razón de que no debía haberme hecho amigo de Ron Weasley…

Hermione le sonrió a Draco divertida y tomó el brazo de Harry y ambos se encaminaron a la puerta. Nadie entendía absolutamente nada de lo que estaba.

—Yo…, ¿Por qué…? —balbuceó Draco sorprendido.

Harry y Hermione se detuvieron, él miró hacia el Slytherin.

—¿Por qué te estoy diciendo esto? —preguntó Harry de forma retórica —. Porque se que en el fondo sos una buena persona —Draco abrió grande los ojos —. Se que queres a tu familia; respetas a tu padre, pero le tenes miedo, aunque yo también le tendría miedo, siempre está con esa expresión de seriedad. Pero estoy seguro de que se preocupa por su familia por sobre todas las cosas. También se que amas a tu madre con locura y que ella se preocupa mucho por vos y que harías cualquier cosa por tal de que estuviera a salvo… Se que haces idioteces, Draco, pero en el fondo si tuvieras que tomar una decisión, se que elegirías hacer lo correcto… Pero todo eso no quita que no crea que tu pensamiento de pureza racial es una idiotez.

Harry no dijo más nada y entró al aula junto con Hermione; se sentaron en el lugar que siempre utilizaban, mientras veían a Ron ir lo más lejos posible de ellos y entonces Snape entró por la puerta haciendo ondear su túnica de manera teatral.

—¡Antídotos! —dijo Snape, mirándolos a todos con sus fríos ojos negros —. Ahora deben preparar sus recetas. Quiero que la elaboren con mucho cuidado, y luego elegiremos a alguien en quien probarlas…

Los ojos de Snape se posaron en Harry que solo le sonrió haciendo que el hombree se arqueara una ceja. Lentamente todos comenzaron a trabajar, pero a mitad de la clase llamaron a la puerta. Era Colín Creevey, entró en el aula, sonrió a Harry y fue hacia la mesa de Snape.

—¿Sí? —preguntó éste de forma seca.

—Disculpe, Señor. Tengo que llevar a Harry Potter arriba.

Snape miró molestó a Colin y clavó sus ojos en Harry. Harry abrió grande los ojos y casi de forma imperceptible negó con la cabeza. Snape levantó una ceja ante esta expresión.

—A Potter todavía le queda otra hora de Pociones —contestó Snape con frialdad —. Subirá cuando la clase haya concluido.

Colin se ruborizó.

—Señor…, el señor Bagman quiere que vaya —dijo muy nervioso —. Tiene que ir todos los campeones. Creo que les quieren hacer unas fotos…

—No te preocupes, Colin —dijo Harry sin mirar a Colin ni a Snape, concentrado en su poción —… la foto va a ser luego de la comprobación de varitas y hasta que llegue Ollivander va a tardar un tiempo. Puedo ir luego.

Snape miró a Harry como si el hijo de su enemigo declarado estuviera completamente loco.

—Muy bien —replicó Snape serió —, Señor Potter, puede retirarse… —Harry se levantó y molestó, guardo sus cosas y con un beso en la mejilla se despidió de Hermione y siguió a Colín.

~0~0~

Harry tocó la puerta y, con cara de aburrimiento, entró.

Era un aula bastante pequeña. Habían retirado hacia el fondo la mayoría de las mesas para dejar un amplio espacio en el medio. La pizarra estaba cubierta por una especie de tela roja de terciopelo. Harry vio a Ludo Bagman que hablaba con una bruja que él no conocía, que llevaba una túnica de color fucsia.

Como siempre, Viktor Krum estaba de pie en un rincón, sin hablar con nadie. Cedric y Fleur conversaban. Bagman vio de pronto a Harry, se levantó rápidamente y avanzó como si estuviera dando saltos.

—¡Ah, acá estas! ¡El campeón número cuatro! Entra, Harry, entra… No hay de qué preocuparse, no es más que la ceremonia de comprobación de varitas. Los demás miembros del tribunal van a llegar enseguida…

—Si, lo sé. —dijo Harry con aburrimiento.

—Oh, bueno. Tenemos que comprobar que sus varitas estén en perfectas condiciones, que no dan ningún problema. Como saben, son las herramientas más importantes con que van a contar en las pruebas que tienen por delante —explicó Bagman —. El experto está arriba en estos momentos, con Dumbledore. Luego va a haber una pequeña sesión fotográfica. Esta es Rita Skeeter —añadió señalando con un gesto a la bruja de túnica de color fucsia —. Va a escribir para El Profeta un pequeño artículo sobre el Torneo.

—A lo mejor no tan pequeño, Ludo. —apuntó Rita Skeeter mirando a Harry.

Ya la conocía, y la seguía odiando, pero esta vez tenía el poder; tenía un peinado lleno de rizos dorados muy elaborados y curiosamente rígidos que ofrecían un extraño contraste con su rostro de fuerte mandíbula; llevaba unas gafas adornadas con piedras preciosas, y los gruesos dedos —que agarraban un bolso de piel de cocodrilo —terminaban en unas uñas largas, pintadas de color rojo.

—Me pregunto si podría hablar un ratito con Harry antes de que empiece la ceremonia —le dijo a Bagman sin a partir los ojos de Harry —. El más joven de los campeones, ya sabes… Por darle un poco más de gracia a la cosa.

A Harry no le hizo ninguna gracia.

—Oh por favor, Señora Skeeter —dijo con un leve dejo de sarcasmo —, comience con Fleur, las damas primero. —agregó Harry con una falsa sonrisa.

—Oh, por supuesto, la caballerosidad, ante todo. —dijo Bagman con una sonrisa.

Rita miró a Bagman con una sonrisa forzosa y asintió. Harry sonrió triunfante y vio como Fleur era arrastrada por Skeeter a otra sala. Quince minutos después una fastidiada Fleur volvió y Rita fue hasta donde estaba Harry, cuando la mujer estaba por agarrar a Harry las puertas de la sala se abrieron, Albus Dumbledore entró y camino hacia Harry.

—¡Dumbledore! —exclamó Rita Skeeter, aparentemente encantada —¿Cómo estás? —saludó ella, tendiéndole la mano a Dumbledore —. Supongo que leíste mi artículo del verano sobre el Congreso de la Confederación Internacional de Magos, ¿No?

—Francamente repugnante —contestó Dumbledore, mirando a Rita con molestia —. Disfruté especialmente la descripción que hiciste de mi como un imbécil obsoleto.

Harry miró fijamente a Dumbledore y subió las barreras mentales que había aprendido hacía ya tantos años con Snape; Dumbledore no podía entrometerse, al menos no todavía. Rita Skeeter no pareció avergonzarse lo más mínimo.

—Sólo me refería a que algunas de tus ideas son un poco anticuadas, Dumbledore, y que muchos magos de la calle…

—Me encantaría oír los razonamientos que justifican tus modales, Rita —la interrumpió Dumbledore, con molestia —, pero me temo que vamos a tenerlo que dejar para más tarde. Está a punto de empezar la comprobación de las varitas, y no puede tener lugar si uno de los campeones está a punto de ser arrastrado a una entrevista…

—Por supuesto señor —dijo Harry —, tenemos que respetar los tiempo y protocolos ¿No?

—Por supuesto Harry, por supuesto. —dijo Dumbledore con una sonrisa.

Contentó de no tener que estar con Rita Skeeter, Harry esperó junto con los demás campeones, cinco minutos pasaron y llegaron los Directores Karkarov y Maxime, junto con el señor Crouch se sentaron en un largo escritorio que tenía un mantel junto con Ludo Bagman. Rita tomó asiento en un rincón y Harry vio como un pergamino y una pluma salía volando.

—Permítanme que les presente al señor Ollivander —dijo Dumbledore ocupando un lugar en donde estaban los demás jueces y dirigiéndose a los campeones —. Se va a encargar de comprobar sus varitas para asegurarse de que están en buenas condiciones antes del Torneo.

Harry sintió a Ollivander entrar por la puerta y sin decir nada se dirigió hacia Fleur.

—Mademoiselle Delacour, ¿Podría venir usted en primer lugar? —dijo Ollivander.

Fleur fue hasta el centro del aula y le dio su varita a Ollivander.

Como si fuera una batuta, el mago la hizo girar entre sus largos dedos, y de ella salieron unas chispas de color oro y rosa. Luego se la acerco a los ojos y la miró detenidamente.

—Si —murmuró —, veinticinco centímetros… rígida… palisandro… y contiene… ¡Dios mío!...

—Un pelo de la cabeza de una vela —dijo Fleur —, una de mis abuelas.

Harry sonrió, ante los recuerdos y luego miró a Dumbledore que estaba anotando los datos de la varita de Fleur.

—Si —confirmó el señor Ollivander —, sí. Nunca use pelo de veela. Me parece que da como resultado unas varitas muy temperamentales. Pero a cada uno la suya, y si ésta le viene bien a usted…

Pasó los dedos por la varita, por lo que parecía estaba tratando de buscar rajaduras o golpes en la madera. Luego dijo.

—¡Orchideous! —de la punta de la varita brotó un ramo de flores —. Bien, muy bien, está en perfectas condiciones de uso —declaró, agarrando las flores y ofreciéndoselas a Fleur junto con la varita —. Señor Diggory, ahora usted.

Fleur volvió a su asiento.

—¡Ah!, veamos, ésta la hice yo, ¿verdad? —dijo el señor Ollivander con mucho entusiasmo —. Si, la recuerdo bien. Contiene un solo pelo de la cola de un excelente ejemplar de unicornio macho. Debía de medir 2 metros. Casi me clava el cuerpo cuando le corté la cola. Treinta centímetros y medio… madera de fresno… agradablemente flexible. Está en muy buenas condiciones… ¿La trata usted con regularidad?

—Le saque brillo anoche —dijo Cedric con una sonrisa.

Harry sonrió cuando vio su propia varita, esta era una de esas cosas que lo habían mortificado cuando había dado el Torneo por primera vez, así que por más frívolo que le pareciera, también le había sacado brillo durante la noche. El señor Ollivander hizo salir de la varita de Cedric una serie de anillos de humo plateado miro satisfecho y devolvió la varita.

—Señor Krum, si tiene usted la bondad…

Krum caminó a paso serio hasta donde estaba Ollivander. Sacó la varita y se quedó allí con el entrecejo fruncido y las manos en los bolsillos de la túnica.

—mmm —dijo Ollivander —, ésta la hizo Gregorovitch, si no me equivoco. Un excelente fabricante, aunque su estilo no acaba de ser lo que yo… sin embargo…

Levantó la varita para examinarla minuciosamente, sin parar de hacer girar ante sus ojos.

—Si… ¿Madera de carpe y fibra sensible de dragón? —preguntó Ollivander a Krum que asintió —. Bastante más gruesa de lo usual… bastante rígida… veintiséis centímetros… ¡Avis!

Una bandada de pájaros salió en un estallido disparado hacia la ventana abierta.

—Bien —dijo el viejo mago, devolviéndole la varita a Krum —. Ahora queda… ah, Señor Potter. Veintiocho centímetros… bonita y flexible, al igual que su contraparte… acebo… acebo… pluma de fénix, imposible olvidar una de mis mejores varitas —Ollivander quedó un largo rato observando la varita y luego lo miró a él; se la devolvió —. Es extraño, esta en perfectas condiciones, pero es como si la varita llorara, no se como explicarlo, como si estuviera triste. Señor Potter, podría hacer un hechizo.

Harry miró desconfiado por un momento, bajó la vista y observó la varita en su mano. Todos lo miraban expectantes y por un momento su mente se sintió confundida; levantó la mano que empuñaba la varita y recitó el primer hechizo que se le había venido a la mente.

—Expecto Patronum…

De la punta de la varita de Harry salió un chorro azul; muchos, como por ejemplo Dumbledore y Harry esperaban un poderoso ciervo, pero nada salió. Una pequeña esfera quedó suspendida en el aire que luego se transformó en un grupo de mariposas que revolotearon alrededor de Harry. Se veían pequeñas, frágiles y azuladas; Harry sintió como sus ojos intentaban llenarse de lágrimas.

Dumbledore miró fijamente a Harry.

—Luna… —susurró Harry con dolor en un tono que solo él pudo escuchar.

—La varita está en perfecto estado y funcionamiento. —dijo Ollivander con una gran sonrisa.

—Gracias a todos —dijo Dumbledore, levantándose —. Ya pueden regresar a clase. O tal vez sería más practico ir directamente a cenar, porque falta poco para que terminen…

—¡Las fotos, Dumbledore, las fotos! —gritó Bagman —. Todos los campeones y los miembros del tribunal.

Las fotografías llevaron algo de tiempo. No importaba dónde se pusiera Madame Maxime, le quitaba la luz a todo el mundo, y el fotógrafo no sabía dónde pararse para que ella entrara en la foto. Por último, se tuvo que sentar mientras los demás se quedaban de pie a su alrededor. Karkarov se empeñaba en enroscar su barba con el dedo para que se quedar curvada. Krum, quien supuestamente debería estar acostumbrado, estaba en el lugar más oculto de todo. Harry se había colocado al lado de Dumbledore mientras que Fleur se puso en el centro al lado de Cedric. Rita intentó arrastrar a Harry al centro, pero este se resistió y recibió una mirada furiosa de la bruja. Luego de un tiempo finalmente salió la dichosa foto, Skeeter insistió en fotos individuales, pero cuando buscaron a Harry, él había desaparecido.

Harry bajo rápidamente y algo desesperado hasta el Gran Comedor, cuando llegó Hermione y Luna lo estaban esperando. Su mirada era ausente.

—¿Harry? —preguntó Hermione dudosa cuando se quedaron solos en la Sala Común de Gryffindor.

—Mi… Patronus —susurró Harry a Hermione comenzando a derramar lágrimas —, se cambió. Antes era un ciervo como él de mi padre y ahora… son mariposas, como las que dibujaba Luna…

Hermione se tapó la boca con las manos con sorpresa y vio como Harry hacia el Encantamiento Patronus, viendo ella también las pequeñas mariposas volar por la sala. Instintivamente abrazó a Harry que escondió su rostro en el pecho de la chica. El dolor que ambos sentían explotó en ambos, ninguno fue a dormir esa noche; ninguno podía, solamente se recostaron juntos abrazados en el sofá, solos en la noche.

—La extraño mucho, Hermione… —susurró Harry sin dejar a Hermione.

—Yo también, Harry… —dijo Hermione llorando —. Pero… no podemos, no pudimos hacer nada, no sabíamos que las cosas iban a suceder de esta manera; yo quisiera estar nuevamente allá. Éramos felices a pesar de todo…

~0~0~

El recibir la respuesta de Sirius no le había caído nada bien; al otro día, junto con Hermione luego de haber estado llorando durante toda la noche y emocional y físicamente estaban completamente agotados. Sin embargo, por medio de un hechizo el día 22 de noviembre se iba a comunicar con Sirius, necesitaban reunirse con él en algún momento; había comenzado el tiempo en donde iban a tener que involucrar a distintas personas para poder juntar todos los Horrocruxes y eliminarlos todos al mismo tiempo antes del regreso de Voldemort; ninguno de los dos sabía si él sentía la destrucción de alguno, de alguna manera había dudado la última vez y los fue a revisar y ahora no podían arriesgarse. Sabían dónde estaba la Diadema, el Guardapelo, la Copa, el Anillo, iba a poder asesinar a Nagini cuando estuviera en el Cementerio y él… solo debía morir otra vez.

A pesar de todo, las cosas no fueron mejores gracias al artículo de El Profeta que si Harry lo pudiera resumir seria en un:

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Harry Potter, un muchacho arrogante y pretencioso de su talento mágico no dudo en fanfarronearse de su potencial… Si, a esta humilde reportera le hubiera preguntado cómo pensaría que sería encontrarse con El-Niño-Que-Vivió, hubiera imaginado a un muchacho sensible y golpeado por la vida y no a un muchacho impertinente y maleducado… Hasta sería posible comparar su actitud con aquel que venció…

Sin embargo, según me han contado mis fuentes confidenciales dentro de Hogwarts, toda esta actitud altanera de Harry Potter se debe a su repentino cambio de actitud. Según me han informado Harry Potter tiene como nueva novia a nacida de muggles, Hermione Granger. Una amiga de la infancia que se jacta de su inteligencia; es pretenciosa y maleducada según me informaron mis fuentes ¿Sera acaso esta muchacha la responsable de la actitud y forma de ser actual de Harry Potter y de que haya cortado amistad con su antiguo amigo Ron Weasley? ¿Qué solo esta muchachita lo único que desea es ascender utilizando la fama de su reciente novio?... ciertamente es difícil de saber, pero solo el tiempo lo dirá...

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Los días pasaron con cierta lentitud para Harry, la sorpresa de Hagrid cuando le dijo que ya sabía sobre los dragones que había traído Charly fue tal que el semigigante se dio vuelta y se fue caminando a mitad de semana; había pensado en que hacer y utilizar nuevamente la Saeta de Fuego era una idea válida, pero al mismo tiempo era sencillamente un suicidio, como bien claro se lo había dicho Hermione. Rápidamente comenzó a descartar ideas; hechizos de destrucción como Bombarda, quedaban completamente descartados, era ya conocido la dureza de su piel y su resistencia a la magia, magia ilusoria no iba a ser muy útil, podía llegar a poner nervioso al dragón y podían llegar a hacer que las cosas se pusieran aún más complicadas. Luna, de forma inocente, le dijo que intentara hablar con el dragón, pero esa idea era descabellada y el parsel no iba a funcionar con el gigantesco animal. Al menos así habían puesto en práctica, cuando Hermione invocó una lagartija y no le pudo responder a Harry; al final era básico, el parsel solo servía con serpientes.

Por eso, ahora que Hermione tenía Runa Antiguas, él caminaba pensativo con una sola idea y con una sola persona que le podía recomendar que hacer; Minerva McGonagall. Se detuvo delante de la puerta de la oficina de la Profesora y con algo de duda tocó.

—Adelante. —dijo una voz femenina del otro lado de la puerta.

—Permiso, Profesora McGonagall. —dijo Harry pasando.

La Profesora McGonagall, levantó la mirada y observó a Harry con cierta atención; entre los Profesores, al menos los más allegados a Dumbledore, habían detectado cambios de personalidad y magia en el muchacho y aunque no lo dijera, a él junto con Hermione había sido puestos bajo vigilancia. La mujer dejó lo que estaba haciendo y por un momento dudó si tomar o no su varita, pero decidió no hacerlo.

—¿Puedo ayudarte en algo, Potter? —preguntó la Profesora McGonagall mirando fijamente a Harry.

—Si, hay algo que creo que me podría ayudar, ¿Puedo? —preguntó pidiendo sentarse.

—Claro.

—La próxima prueba, son Dragones, tengo que enfrentarme a uno —dijo Harry con sinceridad haciendo que la Profesora McGonagall se sorprendiera —. Me enteré que Charly Weasley trajo varios de Rumania; los dragones, reptiles y perteneciente a la familia de las serpientes, son de los animales más grandes y poderosos que hay sobre la faz de la tierra. Increíblemente antiguos y con habilidades mágicas únicas. El Ministerio de Magia los considera como criaturas XXXXX, con fama de asesinar magos, imposibles de domesticar o con requerimientos de mucha experiencia y conocimientos especiales. La piel es increíblemente dura y resistente a la mayoría de los hechizos, su única debilidad son sus ojos.

—Si, Potter, lo sé —afirmó la Profesora McGonagall —. También estudie en Hogwarts —agregó con cierta molestia.

Harry se rio levemente.

—Son cuatro; un Bola de Fuego Chino, que mide aproximadamente ocho metros de alto, nativos de Asia, se los reconoce por sus escamas rojizas y pesan entre tres y cuatro toneladas. Son muy agresivos y sus huevos tienen un color carmesí brillante moteado de amarillo dorado. Un Hocicorto Sueco, mide aproximadamente siete metros de alto, nativos de Suecia en las regiones más montañosas y deshabitadas, se los reconoce por sus escamas azul plateado, pesan entre tres y cuatro toneladas. Es el dragón que menos muertes causo, pero esto es debido a su lugar de origen. Son agresivos y sus huevos tiene un color plateado. Un Gales Verde Común, mide aproximadamente cuatro metros de alto, nativos de las Islas de Gales, se los reconoce por sus escamas verde hoja y pesan entre una y dos toneladas. Es el dragón menos agresivo de todos y por ende el menos peligroso. Sus huevos son de color blanco verdusco. Y por último Colacuerno Hungaro, mide aproximadamente quince metros de alto, nativos de Hungría, se los reconoce por sus escamas negras, una cola con púas, y los cuernos de bronce que sobresalen de su cabeza, pesan entre cuatro y cinco toneladas. Son la especie de dragón más peligroso y agresivos que existe. Sus huevos son de color marrón.

—No voy a preguntarte sobre como te enteraste, pero veo que te encargaste de investigarlos, ¿O fue la señorita Granger? —preguntó la Profesora McGonagall.

—No, no fue Hermione, fue Luna —contestó Harry haciendo que la Profesora arqueara una ceja —. Nadie la toma enserio, pero sabe muchísimo sobre animales mágicos y a pesar de que sus ideas son extravagantes como por ejemplo que hablé con los dragones con parsel, lo cual falló terriblemente cuando lo intentamos con otro reptil, es mucho más inteligente que yo y tiene un pensamiento lateral que Hermione no tiene y…

—Que quede claro, Potter que yo no puedo ayudarte… —interrumpió la Profesora McGonagall.

—Si, ya lo sé. —interrumpió esta vez Harry.

—¿Entonces? ¿Qué es lo que necesitas? —preguntó la Profesora seria.

—Necesito una autorización para entrar a la Sección Prohibida de la Biblioteca.

—¿Por qué? —preguntó la mujer con seriedad y mirando fijamente a su león.

—Hay un hechizo que me puede ayudar a derrotar fácilmente a un dragón.

—¿Cuál?

—Funeral de la Cascada Imperial de la Bomba de Cristal, es un hechizo…

—Conozco el hechizo, Potter —dijo Minerva seria —. Es un hechizo antiguo que se usaba cuando los magos todavía peleaban con los muggles, pertenece a la rama de las transformaciones y no esta bien visto y hasta roza los limites de la magia negra. No es algo que se vea normalmente y es extremadamente peligroso ¿Por qué debería permitirte aprenderlo? ¿Quién te dio la idea?

—Hermione —contestó Harry serio —. Lo escuché de ella cuando estudiábamos para Historia de la Magia; no voy a usarlo para demoler Hogwarts, solo quiero hacer que el dragón caiga en una trampa y no se pueda mover. Sería más fácil para mí asesinarlo apuntándole a los ojos con la Maldición Asesina que nos enseñó el Profesor Moody…

—Voy a serte sincera Potter —dijo Minerva mirando a Harry fijamente a los ojos —. Se en que libro esta ese hechizo, no es algo que te permitiría estudiar, pero estoy seguro de que Granger no te va a dejar hacer ninguna locura. Pero para darte permiso de aprender ese hechizo, antes quiero que me contestes una pregunta —Harry asintió —. ¿Qué fue lo que les sucedió a ambos? Tu patronus cambió y eso solo significa que tuviste un trauma emocional muy grande; se alejaron de Weasley y se acercaron a Lovegood; parecen más centrados en sus estudios, pero al mismo tiempo sus miradas son tristes y ausentes; parecen más maduros, es como si no tuvieran catorce años, sino más; como si hubieran visto muchas cosas en su vida.

Harry titubeó.

—Perdimos algo muy importante, Profesora McGonagall y nos dimos cuenta de que Ron no era la persona que creíamos. —susurró Harry con una sonrisa forzada.

—¿Qué fue lo que perdieron? —preguntó la Profesora McGonagall preocupada —. ¿Puedo ayudarlos en algo para recuperarlo?

—No… —dijo Harry con la voz rota y una mirada terriblemente triste que hizo que la Profesora McGonagall se sintiera miserable —. Nadie puede ayudarnos, ¿Podría darme la autorización, por favor?

—Claro…

La Profesora Minerva McGonagall escribió una breve nota y puso la punta de su varita sobre el pergamino haciendo que apareciera su firma; se la entregó a Harry que agradeció y lentamente fue hacia la puerta.

—Potter… —llamó la Profesora McGonagall con un tono suave y dulce—, Harry, si hay algo que pueda hacer para ayudarlos a ambos, por favor díganmelo, ¿Sí?

Harry asintió.

~0~0~

Los días pasaron rápido y sin pausa, ambos pudieron hablar con Sirius y le presentaron a Luna que pareció disfrutar de la llamada por la chimenea. Pero como había pasado la primera vez Sirius solo pudo hablar un breve momento; el corazón de Harry estaba partido al volver a escucharlo, era extraño para él, habían pasado muchos años desde su muerte y sin embargo seguía doliendo como la primera vez. Sabía lo que iba a hacer y quería hacerlo rápido, tenía mucho por planificar y eso solo era posible cuando todos se hubieran ido luego del baile de navidad.

Como la primera vez, durmió extremadamente poco. Mentalmente repasaba todos y cada uno de los hechizos que sabía y el que había aprendido que le iba a dar la llave de la victoria; ahora tocaba pensar, no actuar de forma impulsiva. Cada cosa iba a suceder según lo planeado, ellos solo debían actuar con cambios ocultos y si eran a viva luz, debían ser perfectamente irrelevantes y que no afectarán la realidad misma. Ya lo habían reflexionado, y el que hubieran vuelto, el que hubieran hecho cambios significaba dos cosas, o todo el futuro podría cambiar o se había creado una nueva línea temporal cuando habían vuelto, fuera cual fuera la respuesta, no era realmente de su interés, por ahora todas las cosas sucedían según lo habían vivido.

Mientras caminaba hacia el Gran Comedor, completamente sumergido en sus pensamientos, no vio a quien tenía delante, sin querer chocó a Cedric y ambos cayeron al suelo. Los Hufflepuff que estaba a su alrededor lo vieron con molestia, como si intentara sabotear a su campeón, pero él los ignoró completamente y vio a Cedric a los ojos, que al igual que él, estaba completamente sumergido en un estado de pánico silencioso.

—Dragones —dijo Harry, todo debía darse como había sido gestado —. Un Bola de Fuego Chino, un Colacuerno Hungaro, un Hocicorto Sueco y un Galés Verde Común. Hay que burlarlos, esa es la prueba de valor que tenemos. Seguramente Fleur y Viktor ya lo saben creo que hay que equilibrar la balanza.

Cedric quedó completamente paralizado.

—Nunca tuvimos esta conversación. —dijo Harry con rapidez para luego irse.

Ni siquiera le prestó atención a Moody que parecía llamarlo, solo quería pasar el tiempo con Hermione. Salió de las inmediaciones del castillo y rápidamente se dirigió a los bordes del bosque prohibido, detrás de un gran y grueso árbol se encontró a Hermione. No tardó mucho en, con un poco de violencia, comenzar a besarla con una fogosidad que estaba reprimida desde él ultimo tiempo. Las manos de muchacho comenzaron a explorar todo lo que podían tocar, todo era más pequeño de lo que recordaba, pero las ganas no cesaban.

—¿Tantas ganas tenes de hacerlo con mi cuerpo de catorce años? —preguntó Hermione con las piernas enrolladas alrededor de la cintura de Harry y contra el árbol

—No tenes una idea, las ganas que tengo de hacerlo ahora mismo, pero odio este cuerpo, quisiera tener el que tenía cuando teníamos diecisiete o veinte. —dijo Harry con una mano en uno de los glúteos de Hermione y otro en uno de sus pechos, mientras besaba el cuello de la muchacha.

—Si, yo también —susurró Hermione con excitación —, odio que todos los lugares haya gente vigilándonos. Aunque…

—¿Aun qué? —preguntó Harry con desesperación.

—Podríamos usar la Sala de Menesteres… estoy segura de que si le pedimos una habitación podría darnos una, pero no creo que sea prudente abrirla antes de tiempo, alguien podría vernos… además de que Moody nos vigila.

—Odio este maldito lugar —dijo Harry con molestia, Hermione se bajó de él y lo miró fijamente —. Me gustaría que todo volviera a ser como vivíamos, sin preocupaciones, sin un loco detrás de mi cabeza. Es lindo volver a ver a Fred, George, Neville, Luna, pero…

—Yo también la extraño… —interrumpió Hermione abrazando a Harry.

—Minerva ya se dio cuenta de nuestro cambio —dijo Harry —, y por ende también lo debe haber hecho el Director Dumbledore y el Profesor Snape… nos estamos quedando sin tiempo y mi Patronus cambió… ahora es como las mariposas que miraba Luna en el jardín, son idénticas…

Al día siguiente las clases se interrumpieron al medio día, Harry no había ido a ninguna. Todo el tiempo lo pasó meditando consigo mismo en la Sala Común de Gryffindor. Hermione junto con la Profesora McGonagall se acercaron y lo único que pudieron observar fue a Harry ya con el uniforme puesto mirando hacia la nada mientras movía su varita entre los dedos. Sin decir nada, la Gryffindor tomó a Harry del brazo y salieron con la Profesora para encontrarse con Luna que, con una sonrisa, dijo.

—Suerte Harry, estoy segura de que lo vas a hacer muy bien.

—Gracias, Luna. —respondió Harry con una sonrisa.

—Señorita Granger, señorita Lovegood, es hora de que vayan a las gradas, en un momento voy con ustedes. —dijo al Profesora McGonagall.

Ambas asintieron.

—Luna podrías adelantarte. —dijo Hermione, ella con una sonrisa asintió, aunque no lo pareciera la Gryffindor estaba, nuevamente hecha un manojo de nervios.

La Profesora McGonagall dio unos pasos y hacia adelante y les dio privacidad.

Hermione suspiró y aprontando sus labios miró a Harry a los ojos, levantó la mano y acarició la mejilla de Harry, él tomó la mano y la llevó hasta sus labios dándole un tierno beso en la palma. Ella volvió a suspirar con angustia.

—Te amo Harry. —dijo Hermione en un tono angustiante mientras acercaba sus labios a los del muchacho.

—Yo también te amo. —terminó él rompiendo la distancia.

Ambos solo se besaron tiernamente, como si fueran una pareja de toda la vida. Volvió a besar castamente a Harry y se fue con Luna. ÉL solo caminó hasta donde estaba una nerviosa Profesora y comenzaron a caminar.

—Potter… tené la cabeza serena, todo va a salir bien, estoy segura de que lo vas a hacer excelentemente —dijo la Profesora con nerviosismo —. Si no hiciste explotar Hogwarts estoy segura de que él hechizo te va a salir como esperabas.

Harry asintió.

La Jefa de La Casa lo miró con duda, pero le respondió con un asentimiento. Cuando llegaron a la carpa donde estaban los demás campeones la Profesora con voz temblorosa dijo.

—Tenes que entrar con los demás campeones y esperar tu turno. El señor Bagman está dentro. Él te va a explicar lo que tenes que hacer… Buena suerte.

Dentro Fleur Delacour estaba sentada en un rincón, sobre un pequeño taburete de madera. No parecía ni remotamente a como era antes, se la veía pálida y sudorosa. El aspecto de Viktor Krum era parecido mientras que Cedric paseaba de un lado a otro con nerviosismo. Cuando vio a Harry entrar, le dio una leve sonrisa que el correspondió.

—¡Harry! ¡Bien! —dijo Bagman muy contento, mirándolo —. ¡Veni, veni, ponete cómodo!

De pie, en medio de los pálidos campeones, Bagman dijo.

—Bueno, ahora ya estamos todos… ¡Es hora de ponerlos al corriente! —declaró Bagman con alegría —. Cuando hayan llegado los espectadores, les voy a ofrecer esta bolsa a cada uno para que saquen una miniatura de aquello con lo que se tienen que enfrentar —dijo mostrándoles una bolsa de roja seda —. Hay diferentes… variedades, ya lo van a ver. Y tengo que decirle algo más… Ah, sí… ¡Su objetivo es agarrar un huevo de oro!

Harry y Cedric asintieron. Fleur Delacour y Krum no reaccionaron en absoluto. No paso mucho tiempo para que todos escucharan cientos y cientos de pasos de personas que hablaban emocionada, reían, bromeaban. Bagman abrió la bolsa roja de seda.

—Las damas primero. —dijo tendiéndosela a Fleur.

Ella metió una mano temblorosa y sacó una miniatura perfecta de un dragón: Un Galés Verde. Alrededor del cuello tenía el número dos. Y Harry estuvo seguro, por el hecho de que Fleur no mostró sorpresa que Madame Maxime le había dicho lo que le esperaba. Lo mismo pasó con Krum, que sacó el Bola de Fuego Chino con el número tres. Krum ni siquiera parpadeó. Cedric metió la mano en la bolsa y sacó el Hocicorto Sueco de color azul plateado con el número uno atado al cuello. Harry maldijo a todos los dioses por saber lo que le quedaba. Cuando Harry metió la mano sacó al Colacuerno Húngaro con el número cuatro.

—¡Bueno, ahí lo tienen! —dijo Bagman —. Sacaron cada uno el dragón con el que les tocará enfrentarse, y el número es el orden en que van a salir. Yo voy a tener que dejarlos porque soy el comentador. Diggory, sos el primero. Vas a tener que salir cuando escuches el silbato.

Bagman salió de la tienda y Harry miró a Cedric que salía, con la cara verde. Harry le deseo suerte y él le respondió con una sonrisa nerviosa. Unos segundos después escucharon el bramido de la multitud, señal que Cedric acababa de entrar en el estadio. Harry se sentó con las piernas cruzadas y cerró los ojos comenzando a meditar. Luego de quince minutos, Harry escuchó nuevamente un bramido ensordecedor que solo podía significar que Cedric había conseguido el huevo de oro.

—¡Uno menos, y quedan tres! —gritó Bagman —. ¡Señorita Delacour, si tiene usted la bondad!

Fleur temblaba de arriba abajo. Salió de la tienda erguida y agarrando la varita con firmeza. Se repitió el mismo proceso. Diez minutos después Harry escuchó la multitud que volvía a aplaudir con fuerza. También Fleur debía de haberlo logrado. Se hizo una pausa mientras los jueces punteaban a Fleur.

—¡Y aparece el señor Krum! —anunció Bagman cuando salía Viktor dejando a Harry completamente solo.

Las palabras de aliento y afecto de todos resonaron en su cabeza, estaba seguro. Después de 10 minutos la multitud grito nuevamente. Viktor Krum había logrado agarrar el huevo. Harry con una extraña decisión y seguridad se levantó y salió de la carpa.

Harry escuchó su nombre y salió. Desde las gradas que por arte de magia habían puesto, lo miraban cientos de personas. Y en la otra punta del terreno el Colacuerno Húngaro que lo miraba desafiante y enojado. La multitud gritaba, pero se enlazaban tantos comentarios que lo hacían inentendibles. Harry con seguridad sacó su varita y no muy lejos de una especie de fosa circular que había alrededor de todo el terreno; con un movimiento rápido apuntó a la Dragona y esta lo encaró. Una poderosa llamarada de fuego salió de la boca del animal que se diría rápidamente hacia donde estaba Harry; él por su parte gritó.

—¡Aqua Erupto!

Un inmenso chorro de agua salió disparado contra la llamarada y cuando ambos impactaron una explosión de vapor cubrió todo el lugar. Nadie era capaz de ver nada; Harry aprovechando el vapor tomó la primera roca que encontró y tocándola con la punta de su varita comenzó a recitar un encantamiento inentendible. Lo había practicado varias veces y todas había salido como quería, pero siempre lo había hecho bajo las protecciones de Hermione, estaba vez era diferente. Rápidamente se concentró y sintió como una ráfaga de aire formada por las alas de la Dragona hacia desaparecer todo el vapor; el animal se acercó rápidamente y, alejándose del huevo, se preparó para lanzar una nueva llamarada.

Nadie supo realmente lo que pasó, todos vieron como la dragona retiraba el cuerpo hacia atrás, con su boca repleta de dientes abierta mientras que una poderosa luz anaranjada aparecía de dentro de su garganta y entonces el caos. Los ojos de Harry se dilataron, y todo pareció moverse en cámara lenta; estiró el brazo y lanzó la roca que comenzó a brilla con un color blanquecino mientras se comenzaba a cristalizar como si se estuviera congelando. La roca cristalizada voló, Harry se dio vuelta y se tapó con su uniforme. La roca tocó el suelo y entonces, el suelo, elevando grandes pilares de tierra estalló; el agarre de la dragona al suelo se debilitó y esta trastabilló cayendo hacia un costado. El polvo se elevó y con cientos de destellos blancos gigantesco animal cayó en una especie de pozo que se había formado. Al mismo tiempo, la tierra comenzó a juntarse y el pozo comenzó a cerrarse encima de la dragona.

Lo único que quedó fue una dragona semi enterrada y que estaba completamente inmóvil y miraba a Harry con ira. Intentó moverse una, otra y otra vez, pero era imposible, no iba a poder zafarse de su prisión. Caminando rápidamente mientras su túnica ondeaba de forma teatral tomó el huevo y la prueba había concluido.

Harry entró en la tienda y lo primero que vio fue a Hermione que se lanzaba a sus brazos mientras lo besaba. La Profesora McGonagall lo miraba con una sonrisa y una expresión de no saber que decir.

—¡Muy buen trabajo, Potter! —exclamó la Profesora.

—Gracias.

—Felicidades Harry —dijo Luna. Harry le sonrió le dio el huevo que acepto con gusto.

—¡Vamos, Harry, vamos con la Señora Pomfrey! —dijo Minerva volviendo a la realidad.

Moody lo miraba a Harry desde la lejanía y parecía extrañamente complacido. Harry entró en la una improvisada enfermería y escuchó a Poppy exclamar con indignación.

—¡Dragones… primero dementores y ahora dragones!

Poppy comenzó a inspeccionar a Harry por todos lados y suspiró cuando no le encontró ninguna herida, solo un poco de agotamiento mágico.

—No soy tan delicado como dijo. —comentó Harry con una mueca mientras miraba a la enfermera.

—Sí, sí, lo que digas, Potter. —dijo Poppy rodando los ojos.

Cuando llegaron el momento de los puntajes Harry recibió un diez de parte de Dumbledore que lo miraba con una sonrisa, un diez de Bagman, un diez de Crouch, un nueve de parte de Madame Maxime y un cinco de parte de Karkarov… a pesar de todo Harry había quedado primero. Cuando entraron Bagman informó que la segunda prueba iba a ser a las 9:30am el día 24 de febrero y que los huevos tenían un enigma que resolver que les iba a indicar en qué consistía la segunda prueba, y de esta forma prepararse; sin embargo, para ellos llegaba una prueba mucho más compleja, mucho más difícil. La caza de los Horrocruxes comenzaba.


El próximo capítulo esta titulado: "¿A qué le tenes miedo?"

Bueno, más tarde que temprano, les dejo un nuevo capitulo del fic, como siempre cualquier error, problema o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para comunicarse conmigo. Como siempre, leo todo y respondo todo.

Nota 1: Como saben y leen, Harry y Hermione no son adolescentes, ósea tienen cuerpo catorce, pero mente de una persona de más de 20. Quería alejarme de lo típico que es vuelve en el tiempo un Harry adulto que termina comportándose como adolescente; aquí son adultos, con experiencias y vivencias y nada cambia eso.

Nota 2: ¿Por qué le dice eso a Malfoy? Porque en el fondo siente que necesita agradecerle por lo que hizo por ellos en su momento.

Nota 3: Si, ambos, tanto Hermione como Harry sufrieron un evento traumático y es por eso por lo que el Patronus de Harry cambió; esto fue debido a algo que sucedió que se va a desvelar en el capítulo 8. ¿Qué es? No puedo decirlo, pero es lo suficientemente doloroso como para que ambos estén rotos.

Nota 4: Como es obvio la gente cuando las cosas suceden se dan cuenta y que una persona cambie su Patronus es algo muy significativo y eso es algo que Dumbledore no deja pasar por alto, y que es comunicado como es obvio Minerva y a Snape.

Nota 5: El Hechizo es de mi invención, pero en teoría se utilizaría para lanzárselo a ejércitos y hacer que estos murieran; en este fic se toma como que los magos en algún momento antes de la edad media lucharon junto con los hombres.

Agradecimiento por los reviews:

Dcromeror: Gracias por dejar un review. Exacto, hay muchas cosas que les pasan en el pasado y muchas otras que suceden en el futuro; me alegró que te guste que los haya desaparecido, como siempre me gusta el desarrollo de personajes por, realmente sobre la historia.

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. Si, nunca se habían dicho que se amaban, nunca mostraban emociones reales, todo era por pura inercia. Jajaja, si, sabes que adoro Evangelion y que mis fics tienen esa esencia, mesclada con un poco de Alan Moore.