Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J. Rowling.
Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…
Días De Nuestro Futuro Pasado.
Capítulo VII
"El Comienzo De Todo"
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—DIALOGO NORMAL—
—(PENSAMIENTO)—
—"PARSEL"—
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Los dedos con una destreza que sin lugar a duda demostraban que ya tenían mucha práctica, siguieron doblando la hoja perfectamente cuadrada de pergamino. Todos los miraban fijamente, incluida la Profesora McGonagall. Ojos verdes de McGonagall cambiaron de, entre la pequeña figura de origami que parecía ir tomando la forma de una grulla, a los dos conejillos de Indias, los cuales estaban ya guardados en una jaula grande colocada sobre la mesa de su escritorio.
—¿Te acordas? —preguntó Harry suavemente mientras que sentía como el cuerpo de Hermione parecía relajarse aún más de lo que estaba sobre su hombro —. ¿Cuántas hicimos en ese tiempo?
—Cientos… —contestó Hermione con un suspiro —. Todas con papeles de distintos colores, y todas colgadas por todos lados… Eran hermosas.
—Si… —susurró Harry —. Todas cubriendo por todo el techo, brillando con colores y moviéndose con el suave viento de primavera… todo olía a rosas y cuando el sol entraba el cabello le brillaba como si fuera obsidiana… y cuando despertaba somnolienta frotándose los ojos y luego sonreía cuando desayun…
—¡Harry! —susurró Hermione con una leve desesperación.
Harry no miró a Hermione solo se concentró en sus manos; temblaban. Sintió como ella se abrazaba aún más a su cuerpo. Ninguno dijo nada. Miró la mesada y estaba mojada; sintió su rostro frío cuando una brisa entró por la ventana. Se llevó la mano al rostro y lo sintió húmedo; estaba llorando. Casi de forma monocorde no hizo nada, levantó la vista y vio a la Profesora McGonagall que lo miraba fijamente como si estuviera esperando una respuesta a lo que estaba sucediendo. Todo volvió a la realidad. Rápidamente se limpió los ojos y con un movimiento de su varita casi de forma automática e hizo desaparecer la grulla que estaba haciendo.
Había cometido un error muy, muy grave.
Los ojos de la Profesora McGonagall se abrieron completamente iba a decir algo, pero entonces una explosión ocurrió. Su mente funcionaba al ciento por ciento. Nada tenía sentido.
—¡Señor Weasley, Señor Finnigan! ¿Podrían atender lo que hacen? —llamó Minerva irritada al lado desde su escritorio. Tanto Seamos Finnigan como Ron Weasley se sobresaltaron y lanzaron un gemido —. Lo único que han estado haciendo son tonterías mientras que la señorita Granger y el señor Potter terminaron hace ya rato. ¡Podrían poner un poco de atención! —exclamó molesta.
La clase estaba terminando.
—Bien —dijo Minerva como si estuviera refunfuñando luego de esa llamada de atención a dos de sus leones —, antes de que retiren, tienen que saber algo. Se acerca el baile de Navidad: constituye una parte tradicional del Toeo de los tres magos y es al mismo tiempo una buena oportunidad para relacionaos con nuestros invitados extranjeros. Al baile sólo irán los alumnos de cuarto en adelante, aunque si lo desean pueden invitar a un estudiante más joven…
Un par de risitas se escucharon en el fondo del aula, Lavander Brown y Parvati Patil estaban riéndose mientras pensaban con quien iba a ir. La Profesora McGonagall no les hizo mucho caso, lo cual a Ron Weasley y Seamus Finnigan, que parecían refunfuñar por lo bajo, por la supuesta injusticia.
—Va a ser obligatorio la túnica de gala —continuó la Profesora McGonagall —. El baile va a tener lugar en el Gran Comedor, comenzará a las 20:00 en punto del día de Navidad y va a terminar a medianoche. Ahora bien… —la Profesora McGonagall recorrió el aula muy despacio con la mirada —. Ahora bien, como todos saben, cada jefe de casa se va a encargar de instruir a sus alumnos de cómo se realiza un baile tradicional. Por ende, la Casa de Gryffindor se tiene que presentar conmigo, durante la tarde de mañana…
La campana sonó y el habitual revuelo mientras levantaban las cosas. Minerva McGonagall suspiró y caminó hasta su escritorio para, por encima del alboroto, decir.
—Potter, Granger, podrían quedarse me gustaría hablar con ustedes.
Ninguno de los dos, con mucho nerviosismo dijo nada. No se movieron. Cuando el aula estuvo vacía, ambos se acercaron al escritorio de la Profesora McGonagall y ella los miró fijamente.
—Voy a suponer que ustedes dos van a ser pareja para el baile ¿No es así? —preguntó la Profesora con seriedad.
—Si, Profesora McGonagall. —contestó Harry con rapidez.
—Bien, lo suponía —agregó la mujer con cierta suavidad —. Los campeones y sus parejas… tienen que abrir el baile, en este caso los cuatro campeones tienen que abrir el baile principal —ambos asintieron —. Eso es todo.
Ambos sin soltarse las manos volvieron a asentir caminaron con cierta velocidad hacia la puerta de salida. Pero la voz de la Profesora McGonagall lo hizo detenerse.
—Señor Potter —llamó ella. Ambos se giraron —. ¿Por qué estaba llorando? ¿Está bien? ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarlo?
Aunque fuera algo ilegal, aunque fuera algo que no era éticamente valido hacer tenía evidencia de que algo sucedía con Harry Potter y Hermione Granger. La Profesora miró fijamente a Harry y con un suave movimiento de labios lanzó un hechizo de Legeremancia.
Todo estaba oscuro. Todo estaba frío.
Un pequeño vapor salió de entre los labios de la Profesora. Y entonces el dolor. Cayó arrodillada y cientos de emociones aparecieron como si fueran un millar de estacas que se clavaban en su cuerpo; dolor, odio, amor, desdicha, inseguridad, miedo, culpa, cariño. Entonces el peor sentimiento que había sentido hace mucho tiempo, uno que estaba encerrado en lo más profundo de su corazón apareció como si fuera algo que la estuviera desgarrando por dentro; se tomó vientre con dolor y las lágrimas no tardaron en salir.
Casi desesperada salió de la mente de Harry cayó arrodillada. Harry y Hermione rápidamente la ayudaron a levantarla y la acompañaron a su escritorio y la sentaron en su silla.
—¿Potter… —preguntó la Profesora McGonagall con un susurró —, qué fue lo que pasó para que te sintieras así…? ¿Qué fue tan malo para que ambos estén así?
—Perdimos lo que más amábamos en esta vida… —contestó Harry con un susurró —. Algo que nadie va a poder devolveos… Pero no se preocupe, cuando llegue el momento le vamos a contar, no todavía.
Ninguno dijo nada. La segunda semana de diciembre estaba terminando. El viento y las lluvias eran constantes y frían. El cielo no parecía parar de llorar con tristeza.
La mañana del día siguiente tanto Harry como Hermione y Luna estaban desayunando tranquilamente, el 24 de diciembre era viees y durante la noche estaba el baile y al día siguiente iba a ser salida a Hogsmeade y la escuela rápidamente iba a estar prácticamente desierta. Solo tenían que ir al Lago Negro y sumergir el Huevo de Oro bajo el agua para que les dijera lo que ya sabían, pero al menos querían que Luna lo pasara bien, así que iban a hacer como si no supieran nada.
Una gran ave negra entro con un inmenso paquete blanco, atado con un cordel del mismo color. Con algo de torpeza y esfuerzo el búho dejo un paquete justo enfrente de Ron Weasley; todos en la mesa miraron con cierto interés el gran paquete había recibido. Ron miró extrañado el gigantes paquete con algo de entusiasmo lo comenzó a abrir.
Cuando sacó la tapa de lo que parecía ser una caja, miró completamente extrañado su interior y lentamente sacó una especie de tela color rosa pálido con lo que parecían ser una especie de flecos en las mangas y el cuello. Ron lo sacó completamente y parándose lo extendió completamente.
—¿Por qué mamá me envió un vestido? —preguntó para si mismo. Caminó un par de pasos y mirando a Ginevra Weasley mientras le mostraba la prenda le dijo —. Ginny, creo que esto es para vos.
—No me lo voy a poner, es horrible. —exclamó Ginny con cara de disgusto.
Fred y George, que estaban desayunando con Katie Bell y Angelina Johnson, se rieron por lo bajo.
—Ronny —dijo Fred divertido —, eso no es un vestido, es una túnica de gala.
—Y hasta tiene una corbata. —agregó George divertido sacando una corbata blanca de la caja.
—No —exclamó Ron Weasley indignado —. Pero si es horrible.
—A mí me parece linda. —comentó Luna riéndose al igual Hermione y Harry.
En estos momentos ambos se preguntaban si la señora y el señor Weasley se hubieran decantado a su favor como lo hicieron los gemelos, Billy y Charly… no los habían visto durante la batalla.
Durante la tarde, Harry y Hermione se despidieron de Luna con un beso en cada una de sus coloradas mejillas y un abrazo y ésta se fue muy felizmente dando saltitos por un pasillo. Abrieron la puerta de un aula grande en donde solo había sillas de un lado y del otro. Los hombres estaban sentados de un lado y las mujeres del otro. La Profesora McGonagall que durante el desayuno había estado mirando tristemente su plato les sonrió débilmente y él se sentó al lado de los gemelos y Hermione del otro lado. Luego de 5 minutos más mientras llegaban los últimos estudiantes que faltaban Minerva habló.
—El Baile de Navidad, como ya les había dicho, fue una tradición del Toeo de Los Tres Magos, desde su inicio…
La Profesora McGonagall, agarrándose las manos, comenzó a caminar lentamente hacia el centro del aula. Filch, junto con la señora Norris, entraron por la puerta con lo que parecía un tocadiscos con un altavoz gigante sobre una mesa de madera redonda. Ella asintió cuando los vio entrar.
—En Nochebuena, nosotros y nuestros invitados… —siguió ella caminando a paso lento —… nos juntamos en el Gran Comedor para una noche de frivolidad cortes —la Profesora McGonagall los miró seriamente a todos —. Como representantes de la escuela que es sede, espero que cada uno de ustedes arranque con el pie derecho y lo digo literalmente porque el Baile de Navidad es, primero y antes que nada… un baile.
Muchas de las estudiantes comenzaron a cuchichear entre sí, Harry, se rio por lo bajo cuando escuchó un resoplido molestó que venía de Ron Weasley. Ahora se acercaba la parte que durante mucho tiempo había disfrutado recordar.
—¡Silencio! —exclamó Minerva McGongall seria —. La Casa de Gryffindor a inspirado respeto en el mundo de los magos durante más de diez siglos. No le voy a permitir a ningún de ustedes que, en una noche, manchen ese nombre comportándose como un montón de monos cabeza de chorlito que muchas veces son —agregó mirando sobre todo a algunos chicos de su casa,
—Ahora, el baile… —dijo ella relajando su rostro serio —, es relajar el cuerpo y dejarlo respirar —agregó haciendo un dramático gesto circular de forma ascendente y descendente con las manos —. Dentro de cada muchacha —dijo señalando con las palmas al sexo femenino de la clase —, duerme un cisne secreto que anhela salir y despegar vuelo y dentro de cada muchacho —agregó mirándolos — hay un señorial león preparado para el ataque.
La Profesora McGonagall con su serio semblante caminó rápidamente al centro del aula y miró a Harry.
—Señor Potter, estoy seguro de que la señorita Granger le enseñó a bailar y ya que es uno de los campeones…
Las cosas eran diferentes. Harry se paró, se sacó la túnica solo dejando el uniformé y caminó hacia donde estaba la Profesora.
—Uhhh —exclamaron los gemelos al ver la actitud de su compañero —, esto se puso serio.
Harry se rio. Era imposible no reírse por las cosas que ellos decían.
—¿Tengo que hacer todas las formalidades? —preguntó Harry mientras se acercaba a la profesora.
—Por supuesto que sí, imagínese que soy la señorita Granger. —respondió la Profesora con una leve sonrisa.
Hermione se soltó una risita recordando muchas cosas cuando estaban solos.
Él se paró delante de la Profesora y haciendo una leve reverencia y con una sonrisa dijo.
—¿Sería tan amable usted, dulce señora, de concederme esta pieza?
La Profesora sonrió con algo de tristeza.
—Por supuesto señor Potter. Me encantaría. —respondió ella con formalidad.
Harry sin borrar la sonrisa que tenía en los labios le ofreció la mano a la mujer, ella acepto y el la extendió ligeramente, mientras que la otra la ponía en la cintura de la Profesora.
—Bien, como pueden ver, la mano izquierda de Potter se encuentra en el lateral y extendida, mientras que la derecha se encuentra en mi cintura —dijo la Profesora McGonagall, alguien lanzo un silbido, Harry se rio mientras que Minerva lo ignoró completamente el hecho —. Señor Filch ¿Por favor?
Filch puso a sonar el tocadiscos y la música comenzó a sonar. El Danubio Azul resonó por toda el aula, Harry comenzó con el pie derecho y lentamente comenzaron, en movimientos de tres pasos circulares a bailar Vals Vienes. La música comenzó a ir más fuerte y más rápido, con un poco más de velocidad ambos aceraron el paso del baile.
—Podrá parecer fácil —dijo la Profesora mientras bailaba con Harry —, pero que dos personas bailen, requiere una gran coordinación y confianza entre ambos, incluso si solo son los tres pasos básicos.
Ambos siguieron bailando delante de todo el mundo, la canción comenzó a llegar al final, Harry hizo dar una vuelta a la Profesora sobre si misma haciendo que se riera y sonriera por el atrevimiento de su alumno. Cuando la canción terminó Harry le sonrió a la mujer como si le estuviera agradeciendo todas las cosas que hizo en su vida, se soltaron y con una reverencia dieron por concluido el baile.
—Excelente señor Potter. Como todo un caballero. —dijo la mujer con una sonrisa
Ron lo miró con odio a Harry, y este le respondió con una sonrisa… le gustaba verlo sufrir. Aunque en el fondo deseaba verlo arder en las mismísimas llamas del infieo, pero le agradecía en una parte de su corazón; si él no los hubiera traicionado no estarían ahí… pero muchas cosas dolorosas no hubieran sucedido.
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Hermione salió de la ducha con una sonrisa suave y dulce; su pelo estaba completamente liso y se sentía extrañamente ligera, como si fuera una adolescente en su primera cita. Se miró en el espejo de cuerpo completo completamente desnuda, y se colocó la ropa interior. Si tenía que decir algo antes de colocarse su brasier era que su cuerpo era más bien feúcho; un cuerpo bastante delgado, al punto que sin poco esfuerzo se notaban las costillas, pechos pequeños y puntiagudos. Sin embargo, a pesar de todo sonrió, cuando creciera esto iba a cambiar; todo iba a ser mucho más armónico y lindo, solo era cuestión de crecer y tal vez comer un poco más.
Pero, lo que más le gustaba, era el otro cuerpo, el que había disfrutado durante su mejor momento; cuando su mente había logrado armarse, centrarse en lo único que importaba; la luz de los ojos de ambos. A pesar de que no extrañaba los dolores, náuseas, cansancio, dolor en los pezones que, de ser, según palabras de Harry, lindos y rosados habían pasado algo más grande y oscuros, o el dolor de espalda o que había traído muchos problemas al inicio entre ambos. El estar en ese estado… era algo mágico para ella.
Con un suspiro trato de alejar todo pensamiento de su cabeza, aunque es no evitaba que se sintiera algo tonta por cuidar tanto su baño. Había pasado un largo rato en la ducha y mucho tiempo dedicándose a que no hubiera un solo pelo de más. Su pelo, que había sido lavado con una poción de pelo Sleekeazy especial que había dejado su largo y descontrolado cabello color chocolate completamente brillante, como si tuviera luz propia, y completamente liso. Se había pasado cerca de una hora en el baño, exfoliando y masajeando su piel. Quizá estaba siendo demasiado exigente, y hubo un momento que hasta se sintió algo idiota por el solo hecho de hacer esto por Harry, pero quería que la velada fuera especial; hacia mucho que no tenían una cita y ambos necesitaban relajarse y divertirse antes de comenzar a hacer lo que tenían que hacer.
Querían que su ultimo baile fuera especial.
Harry salió de la ducha con su túnica verde y forma puesta, todos los demás, que estaban preparándose, lo vieron en silencio. Hasta un extravagante Ron Weasley, que para gracia de Harry había tenido que usar esa túnica rosada y que nuevamente había cercenado las mangas y el cuello quitan las puntillas lo miraban.
—Linda túnica Nev. —dijo Harry mientras caminaba a la puerta mirando con seriedad y burla a Ron Weasley.
—Gracias Harry, la tuya también. —respondió Neville con una sonrisa.
—Gracias.
La Sala Común estaba completamente repleta de gente. Harry solo tuvo que esperar en un costado un par de minutos y entonces la vio bajar. Sus ojos se abrieron completamente y un rostro completamente sorprendido miró a su pareja de pies a cabeza.
La Sala Común estaba en un profundo silencio.
Hermione bajó vestida con el mismo vestido de fiesta estilo evasé de satén rosa corto hasta los hombros y entallado en la parte de la cintura por un listón de ceda roja atado con un moño. Desde la cintura hasta el pecho el vestido era completamente liso con escote ancho y con pliegues de gasa en los hombros. Mientras que de la cintura para abajo estaba adoado con muchos pliegues de gasa de forma escalonada con un degradado, rosa claro en la cintura y roja oscuro en la base. Las muñecas desnudas y las manos solo adoadas con un brillo sutil color piel del esmalte para uñas. Sus labios estaban pintados en un color rojo fuerte que le daban un toque sensualidad y destacaban sobre la piel blanca de la muchacha. Las pestañas resaltadas por rímel negro sobre una ligera y sutil sombra negra que hacía que se destacaran los amarronados ojos de la muchacha. Finalmente, el pelo estaba peinado con dos trenzas que se unían formando un rodete voluminoso. Mientras que sus pies estaban calzados por unos zapatos negros aterciopelados de tacón de 5 centímetros.
Harry tragó y tratando de volver a la realidad abrió y cerró la boca un par de veces. Aunque se sentía algo incomodo por estar sorprendido y mirando a una adolescente de catorce años. Hermione lo miraba expectante y si algo él había entendido es que no hay que hacer esperar a una mujer.
—Estas hermosa, Hermione… —exclamó Harry caminando hacia donde estaba su esposa. Hermione sonrió y se acercó a él —… muy hermosa.
Ella apoyó sus manos en el pecho de él. Suavemente acomodó el cuello del saco de Harry y le palmeó el pecho mientras le sonreía. Ambos se abrazaron con cariño. Nadie decía nada, pero a ellos no le importaban preferían disfrutar de esos pequeños momentos.
—Mi hermosa señora, ¿Me acompaña al baile? —preguntó Harry con una sonrisa.
—Por supuesto mi apuesto caballero. —contestó Hermione
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Extrañamente Harry estaba feliz por Hermione; nunca la habían tomado mucho en cuenta y ahora que estaba radiante finalmente se daban cuenta de quién era.
Todos estaban ahí, ambos llegaron al vestíbulo y esperaron. Por un costado llegaron los alumnos de Durmstrang con Karkarov; Krum iba al frente del grupo, acompañado por una muchacha que ninguno de los dos reconoció. La voz de la Profesora McGonagall resonó por entre las charlas.
—¡Los campeones por acá, por favor!
Sonriendo, Harry respiró hondo y sin soltar a Hermione avanzaron. Sin dejar de hablar, la multitud se apartó para dejar pasar a las cuatro parejas. La Profesora de Transformaciones los miró fijamente y les sonrió con amabilidad; llevaba una túnica de lea escocesa roja y se había puesto una corona de cardos alrededor del sombrero. Cuando los cuatro campeones con sus parejas estuvieron con la Profesora, ella les pidió que esperaran a un lado de la puerta mientras los demás pasaban.
Cuando todos se acomodaron en el Gran Comedor, que estaba decorado con escarcha, destellos de plata y cientos de guialdas de muérdago y hiedra que cruzaban el techo negro lleno de estrellas, comenzaron a entrar cuando la Profesora McGonagall dio la orden. Una pareja tras otra fue entrando siendo recibidos por los aplausos y se dirigían a una amplia mesa redonda con una capacidad para doce personas. Con una leve sonrisa, Harry, continuó caminando junto con Hermione, esta vez era él el que iba con la chica que había dejado a todos sorprendidos.
Dumbledore les sonrió a los campeones y miró fijamente a Harry. Ninguno de los dos dijo una palabra. La visión del anciano director se puso oscura; la oscuridad y un dolor aun más grande que el que había sentido cuando su hermana Ariana había fallecido lo invadió. Pero antes de salir de la mente del muchacho, un sonido, casi una voz aniñada resonó.
—Papi…
Unos segundos pasaron, Dumbledore no reaccionaba, y cuando lo hizo fue muy lentamente. La Profesora McGonagall parecía preocupada. El anciano miró a Harry fijamente; las cosas no estaban bien, la Profesora McGonagall tenía razón en lo que le había informado. Algo había sucedido con Harry Potter y posiblemente Hermione Granger y ese algo era terrorífico; un dolor imposible de describir estaba en el corazón de ambos. Mientras que Dumbledore parecía perdido la expresión de Karkarov, en cambio, parecía más bien de fastidio. Harry vio, que además de Ludo Bagman y Madame Maxime estaba Percy Weasley en el lugar donde debería estar Crouch.
Cuando los campeones y sus parejas llegaron a la mesa, Percy retiró un poco la silla vacía que estaba a su lado, mirando a Harry. Hermione y él entendieron la indirecta y fueron hasta donde estaba.
—Soy el ayudante personal del señor Crouch, y vine en representación suya.
Harry asintió y corrió la silla para que Hermione se pudiera sentar a su derecha, ella le agradeció con una sonrisa y un guiño en el ojo y se sentó. Harry sonrió y también se sentó. Ambos se sumergieron en su propio mundo, cuando escucharon como Karkarov y Dumbledore se peleaban por algo relacionado a secretos de las instituciones, Fleur Delacour se quejaba a un completamente embobado Roger Davies sobre Hogwarts y Viktor Krum trataba de hablar con su pareja.
Ninguno de los dos parecía muy interesado en saber lo que pasaba.
Cuando la cena se terminó, Dumbledore se levantó y pidió a los alumnos que hicieran lo mismo. Entonces, a un movimiento suyo de varita, las mesas se retiraron y alinearon junto a los muros, dejando el suelo completamente despejado, y luego transformo todas las mesas en un escenario en donde aparecieron una batería, varias guitarras, un laúd, un violonchelo y algunas gaitas.
Las brujas de Macbeth subieron al escenario entre aplausos de los alumnos. Todas tenían largos cabellos muy espesos como el de Hermione, e iban vestidas de forma… modea si se podría decir, con túnicas negras llenas de desgarrones y aberturas. Agarraron los instrumentos, las luces de las mesas que quedaban se apagaron completamente y velas encima de lo que parecía ser ahora una pista de baile, se iluminaron junto con la banda.
—Cariño, ¿Te gustaría que bailemos? —preguntó Harry sonriendo suavemente.
Ella sonrió; tantas veces lo habían hecho que ya no se ruborizaba, pero adoraba escuchar que se lo preguntara.
—Por supuesto, mi amor.
Harry y Hermione, junto con los otros campeones, fueron al centro de la pista de baile. Él acarició, de forma descendente, el brazo derecho de Hermione hasta que llegó a su mano y la tomó extendiéndola ligeramente hacía un lateral. Rodeó el cuerpo de Hermione con su brazo a la altura de la cintura, ella su hombro, y tocando ligeramente con la nariz y los labios la cien de su novia, comenzaron a bailar al son de una lenta y hasta se podría decir triste melodía.
Lentamente comenzaron a bailar, Hermione cerró los ojos y ambos juntando sus cuerpos aun más y sintiendo el calor del otro, se dejaron llevar. Mientras que todos hacían un largo paso derecho y un movimiento circular para que todas giraran, ellos lo ignoraron. Todos los observaban. Ambos estaban completamente abstraídos del mundo, sin embargo, tanto Dumbledore como el Profesor Snape y la Profesora McGonagall los vieron a ambos llorando muy disimuladamente.
El rostro de ambos se cubría perfectamente con el cuerpo del otro.
Los chicos hicieron nuevamente girar a las chicas. Ellos giraron muy suavemente juntos… abrazados. Ninguno le prestaba atención a nada. Dumbledore los miró fijamente, ignoraban a todos, inclusive al Profesor Moody que les había hablado, sin embargo, logró escuchar como un casi suave susurró salía de los labios de Harry.
—…Cantado al sol, como la cigarra, después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente. Que vuelve de la guerra…
Ya las formalidades no importaban; el ritmo había perdido sentido. Ambos se abrazaban buscando consuelo, tratando de llenar el vacío que a ambos les faltaba.
La melodía se hizo más lenta y triste. Las gaitas dieron un último sonido grave y dio por terminada por terminada la canción. Las Brujas de Macbeth dejaron de tocar y los aplausos volvieron a retumbar en el Gran Comedor. Ninguno de los dos se despegó del otro. Una canción más rápida y alegre comenzó a sonar.
Ambos se dejaron de mover, los labios de Hermione se acercaron al oído de Harry mientras que se paraba de puntitas de pie.
—No quiero estar más acá, Harry —susurró Hermione con dolor —. Quiero irme, vamos a otro lugar.
—Esta bien… —contestó Harry para luego besarle suavemente los labios —. Hay algo que quiero mostrarte…
Dumbledore vio como ambos partían, se acercó a Snape y le dijo algo al oído que nadie pudo escuchar. El hombre asintió y ambos, luego de que Harry y Hermione habían salido salieron.
˜0˜0˜
El cielo estaba estrellado y el viento susurraba lentamente como si fuera una suave brisa helada. La luna brillaba en el cielo, redonda hermosa y blanca. Las estrellas titilaban.
Harry y Hermione continuaron caminando por uno de los pasillos. Giraron y subieron las escaleras. Llegaron a una puerta en el tercer piso que, con un movimiento de varita, Harry logró abrir. Pasaron la puerta y ambos entraron con calma.
La habitación estaba oscura. Solo un haz de luz traído por la luna iluminaba muy levemente una estructura alta que estaba en el centro. Ambos se adentraron un poco más y entonces lo vieron, el espejo de Oesed. Era alto tenía por lo menos dos metros de alto con un marco de madera de finas terminaciones en oro, la misma inscripción de siempre estaba ahí. Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse.
—Cuando nadie prestaba atención lo traje de la Sala de Menesteres… —susurró Harry —. Quería regalarte esto por navidad… Cuando era pequeño Dumbledore me dijo que el espejo desaparecía solo… era él el que lo hacía desaparecer. Refleja lo que más deseamos en nuestro corazón. Feliz Navidad Mione.
Ella iba a contestar, pero un gemido salió de sus labios cuando vio su reflejo; el deseo de ambos. En el espejo ambos vieron la misma imagen; los dos estaban vestidos de forma informal como lo estaban cuando estaban en la granja, en los brazos de Hermione una pequeña niña, de rubia cabellera y ojos azules que, sonriente, reía con la nariz manchada con pintura roja que llevaba un vestidito amarillo. Ninguno de los dos dijo nada solo se abrazaron fuertemente mientras miraban fijamente la imagen.
—Luna… Te amo tanto, Harry… —susurró Hermione llorando.
—Yo también te amo…
Los ojos de ambos estaban húmedos, las lagrimas caían de forma incontrolable y se abrazaron con mucha más fuerza que antes. Las lagrimas comenzaron a caer violentamente, tratando de relajarse, pero era imposible. Todo el dolor que habían guardado durante todo el tiempo había vuelto ahora estaba libre, que había sido reprimido por una máscara. Todo lo que habían logrado destruido, su mayor y más grande felicidad había desaparecido y ahora estaban solos.
Un ruido de la puerta abriéndose retumbó por toda la habitación. Ambos se tensaron y de forma casi apresurada volvieron a poner su máscara; la que ocultaba sus verdaderas emociones. Suspiraron suavemente y miraron a quienes habían ingresado.
El Profesor Snape, la Profesora McGonagall y el Director Dumbledore estaban mirándolos fijamente.
—Entonces de vuelta otra vez, ¿No, Harry? —preguntó Dumbledore repitiendo las mismas palabras que le había dicho hacia años atrás —. Creí que te había pedido que no lo buscaras otra vez. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir… —Harry no contestó. Dumbledore suspiró y volvió a hablar —. Los Profesora me informaron que sus avances en sus estudios fueron extremadamente alto, sospechosamente alto. Los vieron hacer hechizos de nivel TIMO y EXTASIS sin pronunciar palabra… ¿Hay algo que quieran contarme?
—No, Profesor Dumbledore… —contestó Harry con Hermione abrazada.
—¿Entonces que es lo que está sucediendo, Potter? —preguntó la Profesora McGonagall con un tono conciliador.
—No podemos decirles todavía… —susurró Hermione.
—¿A que se refiere, señorita Granger? —preguntó Dumbledore serio.
—Tenemos que hacer muchas cosas todavía, antes de decirles algo… pero les prometemos que se los vamos a decir…
—¡¿Qué es lo que esta sucediendo, Potter?! ¡¿Qué están tramando?! —exclamó Snape perdiendo la paciencia —. Nada de lo que están haciendo tiene sentido, de un día para el otro se vuelven excelentes en todas las materias y destruyen la relación que tenían con los menores Weasley…
—Y tampoco que pueden entrar a nuestra mente por medio de la Legeremancia, ¿No es así? —preguntó Harry con suavidad. Los tres abrieron los ojos ampliamente —. ¿De verdad creen que no lo sabemos?, ¿Qué no nos dimos cuenta como lo intentaron? —miró al Profesor Snape fijamente y volvió a hablar —. Les vamos a explicar lo que sucede a ustedes y a la Orden del Fénix en general cuando tengamos todo listo… mientras tanto les pedimos por favor que confíen en nosotros.
—¿Cómo saben de la Orden…? —preguntó Dumbledore sorprendido.
—Lo sabemos todo de todos —dijo Harry con seriedad sin dejar de mirar a Snape —. Por eso, Profesor Snape, quiero pedirle perdón por las cosas que le hizo mi padre, era un idiota al igual que Remus, Sirius y Peter… pero yo no soy él y prefiero quedarme en el pobre y leve recuerdo que tengo de ellos. En el espejo de Osesed puede ver a mi madre si quiere, seguramente le va a gustar verla… al igual que usted Profesor Dumbledore —dijo Harry —, va a poder ver a Ariana y usted Profesora a Elphinstone…
Harry y Hermione comenzaron a caminar hacia la salida; ninguno de ellos los detuvo. No podían, estaban demasiado shockeados para hacer eso. Pero antes de que se fueran Harry se giró y vio al trió que seguía parado sin hacer nada.
—Les prometo que vamos a llevarles un plan para derrotar a Voldemort de una vez por todas… Sabemos como hacerlo. —dijo Harry mirándolos antes de perderlos en la noche.
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Al día siguiente Harry y Luna, jugaban tirándose bolas de nieve mutuamente como si dos niños se tratasen. Todo había comenzado mientras los tres caminaban hacia uno de los lares de los terrenos de Hogwarts; Luna lanzó una bola de nieve juntos en la cabeza de Harry haciéndolo trastabillar y haciendo que cayera con la cara al suelo. Hermione sonrió con suavidad mientras caminaba dejándolos atrás. Harry acostado en la nieve, se giró y abrió los ojos y vio a la rubia riéndose de forma juguetona.
—¡Vamos niños…! —gritó Hermione con diversión.
Unos sonrientes Harry y Luna, miraron divertidos a Hermione y ambos se prepararon y comenzaron a lanzar bolas de nieve que ella con facilidad esquivó. Cuando los juegos cesaron ambo se acercaron un terreno alejado y miraron el huevo fijamente.
—¿Alguna idea, Luna? —preguntó Harry divertido.
—¿mmm y si los sumergimos en agua caliente y lo abrimos como si fuera un huevo cocido? —preguntó Luna divertida.
—¡Oh! —exclamó Hermione —. Esa es una muy buena idea Luna.
Con un movimiento de varita Hermione creó una vasija profunda y pusieron el huevo dentro y con otro esta se llenó de agua.
—¡Incendio! —conjuraron los tres con fuerza haciendo que tres poderosas llamas salieran de las puntas de sus varitas.
Con lentitud el agua comenzó a entrar en hervor. Y cuando las burbujas burbujeaban por toda la superficie, con un movimiento de varita Harry abrió el huevo nada sucedió.
Pero cada vez que una burbuja explotaba en la superficie una frase salía.
Donde nuestras voces suenan,
ven a buscaos,
que sobre la tierra no se escuchan nuestros cantos.
Y estas palabras medita mientras tanto,
pues son importantes,
¡no sabes cuánto!:
Nos hemos llevado lo que más valoras,
y para encontrarlo tienes una hora.
Pasado este tiempo
¡negras perspectivas!
demasiado tarde,
ya no habrá salida.
Ya ha pasado media hora,
así que más vale que te apresures
porque lo que se queda aquí siempre se pudre.
—Excelente cariño. —dijo Hermione abrazando a Luna.
—Estaba seguro de que ibas a poder descifrarlo —comentó Harry divertido mirando a Luna —. Lo hiciste muy bien, muy inteligente de tu parte. No por nada sos toda una Ravenclaw.
El próximo capítulo esta titulado: "Lo Más Importante"
Bueno, más tarde que temprano, les dejo un nuevo capítulo del fic, como siempre cualquier error, problema o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para comunicarse conmigo. Como siempre, leo todo y respondo todo.
Nota 1: Ellos no van a resolver las cosas ellos solos, no solamente porque no pueden, sino porque es poco inteligente, no tener aliados y van a trabajar junto con los Profesores y la Orden del Fénix.
Nota 2: ¿Por qué ninguno pudo entrar a la mente de Harry y por ende a la de Hermione? Porque el dolor que sienten es tan grande y fuerte que invade todos los pensamientos de ambos.
Nota 3: ¿Por qué Minerva le pide a Harry que baile con ella? Esto es debido a que ella quería comprobar que clase de persona era. Ósea, un adolescente común de catorce años, le daría vergüenza bailar. Sin embargo Harry no se comporta de esta manera y ella puede deducir que la edad es mayor de lo que aparenta por lo que puede significar que, para ella o esta siendo controlado por alguien mayor o tiene que haber madurado de forma acelerada de un momento para el otro.
Nota 4: Si, Minerva se da cuenta de que Harry hace magia sin varita y un hechizo que todavía ella no enseñó, eso le hace dudar aún más.
Nota 5: Como siempre, odio describir ropa de mujer jajaja.
Nota 6: Como siempre saben que me gusta empoderar a mis personajes femeninos y Hermione no es la excepción, trato de siempre mostrar a un personaje que puede ser realmente un ejemplo para todas aquellas que lo lean y se puedan sentir identificadas. Y por eso es la breve descripción de como es su cuerpo y los comentarios de estos. De cómo todavía su cuerpo crece, de como la delgadez extrema no es buena y como los estereotipos no son buenos, trato de poner mi granito por el mundo.
Agradecimiento por los reviews.
Tengoku no namida: Gracias por dejar un review. Me alegro de que te haya gustado el capitulo anterior y espero que te guste este también. Me encantaría saber cual es el curso que crees que va a tomar, adoro que armen teorías conspirativas sobre mis fics y contestarlas. También puedes enviarlo por un PM.
Dcromeror: Gracias por dejar un review, como siempre amiga. Exacto, ya lo dije, pero adoro decirlo, amo el hacer desarrollo de personajes. No se si son comprensibles muchas veces porque seguramente no todos viven muchas vivencias, pero trato de hacerlos reales, de que sean en el fondo un reflejo de todos. Adoro la deconstrucción de personajes jajaja.
Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. Gracias por las correcciones, ya lo corregí como te dije por Messenger. Si, la rompí porque así debía ser, lo importante es la deconstrucción del personaje basado en las vivencias que tuvo. Si, lo sé, tomé a uno de los mejores personajes de los libros y lo dejé hecho nada, pero ese era el objetivo, tenía que ser así. No creo que Alan Moore me rogaría un autógrafo al fin y al cabo aprendí de él jajaja. Si, yo también opiné lo mismo, pensaba hacer algo más explicito, pero simplemente lo consideré fuera de lugar con respecto a lo denso y pesado que era el fic y hubiera pasado fácilmente como fanservice barato y no quiero eso.
