Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo VIII

"Lo Más Importante"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

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Harry y Hermione miraron a Luna con una gigantesca sonrisa, al comienzo del trimestre. Estaban sentados bajo un árbol, Luna en el medio de ambos, mientras veían como la Ravenclaw sacaba un par de libros, un mapa y una serie de objetos que parecían ser extraordinarios. La rubia los miró con una sonrisa que ellos devolvieron y tomando uno de los libros lo abrió en el índice de palabras y comenzó con el dedo a buscar una palabra. Cuando la encontró abrió el libro en la página indicada y dijo.

—Bien, gracias al Huevo de Oro, supimos gracias al canto de los selikes que la ubicación de la prueba es en el Lago Negro —ambos asintieron sonriéndole con ternura —; es el único lugar con una cantidad inmensa de agua dentro de los terrenos de Hogwarts —agregó haciendo comillas con los dedos.

—¿Y porque terrenos de Hogwarts? —preguntó Harry haciendo comillas con los dedos sin entender.

—Porque técnicamente no son terrenos propiamente dichos, porque no están regidos por la magia del castillo ni voluntad del Director, ya que es un canal fluvial publico… sino los Plimpys de Agua Dulce no podrían viajar —contestó Luna como si fuera lo más obvio del mundo —. Continuó, también sabemos que a Harry le van a quitar lo que más valora y apuesto a que se refieren a una persona. En tu caso sería Hermione… —agregó con una sonrisa.

—Pero —interrumpió Harry —, también podrías ser vos, Luna —agregó sonriéndole haciendo que la Ravenclaw se sorprendiera y avergonzada bajó la cabeza intentando esconder una sonrisa que aparecía en sus labios y una extraña emoción se apoderaba de su corazón —. Hermione es mi novia, Luna. Vos sos mi mejor amiga, también sos alguien muy importante y a quien valoro mucho.

—¿De-de verdad? —preguntó Luna con un tono tembloroso.

—Por supuesto, cariño —contestó Hermione abrazándola —. Sos nuestra mejor amiga y te amamos. Sos alguien muy importante para nosotros y perdónanos por no habernos dado cuenta antes de lo sola que estaba; éramos unos tontos y Ron nos limitaba mucho en todos sentidos. Estudios, amistades, pensamientos; no nos dábamos cuenta de que él hacía mucho daño, que nos había encerrado en una espiral en donde solo él quería ser el centro del universo. Y cuando nos alejamos de él nos dimos cuenta de que había personas, mucho, muchísimo mejor que sufrían en soledad y que merecían algo mejor de lo que estaban recibiendo y si se lo podíamos dar, se lo íbamos a dar.

Harry se unió al abrazo y sintieron el cuerpo de Luna temblar levemente; Hermione la sentía llorar en silencio.

—¿N-n-no me van a abandonar? ¿No me van a abandonar como hizo Ginny? —preguntó Luna con un susurró.

Hermione y Harry abrieron grande los ojos. El labio de ella tembló y sin que la Ravenclaw, salvo Harry, lo viera, se lo mordió con pena.

—No, Luna —contestó Hermione con un susurró —. No te vamos a abandonar.

Ninguno de los dos sonrió. No les gustaba mentir, no les gustaba esconderle la verdad.

Con un suspiro pesado Luna se soltó de Hermione y le sonrió y miró a Harry con la misma sonrisa.

—Bien —dijo Luna volviendo a mirar su libro —. La gente de agua son criaturas mágicas con inteligencia semi-humana que viven en el fondo del agua. Hay gente del agua por todo el mundo, pero varían en apariencia tanto como los seres humanos. Sus prácticas y costumbres tienen un halo de misterio equiparable al de los centauros, aunque aquellos magos que aprendieron sirenio hablan de comunidades sumamente organizadas que varían de tamaño según el hábitat y que, en algunos casos disponen de viviendas construidas con mucho esmero. También se sabe que domestican criaturas tales como grindylows e hipocampos —dejó de mirar a el libro y como si estuviera contando con los dedos dijo —. Estan los selikes, que son la gente de agua escocesa y al igual que sus contrapartes irlandesas, los merrows, son considerados los más feos físicamente que las sirenas de los mares. Así que no vas a ver ninguna semi mujer, con grandes pechos —enfatizó moviendo las manos —, o hermosos rostros nadando alrededor tuyo…

—¿Queres ponerme en un aprieto, y que Hermione me haga volver a dormir en el sofá? —preguntó Harry mirando a Luna con diversión.

Luna se rio, miró extrañada a Harry y lo miró a los ojos. Una extraña sensación recorrió la nuca de Harry… era como si un gigantesco escalofrió recorriera toda su columna. Se había equivocado.

—Pero toda la gente de mar ama la música, podrías usar eso en tu favor. Podrías intentar hacer música bajo el agua, tal vez eso podría ayudar.

—Tal vez… —susurró Hermione.

—Harry ¿Sabes nadar? —preguntó Luna con interés.

—Si, Luna, si se. Pero creo que voy a intentar hacer otra cosa, antes que nada —contestó Harry sonriéndole a Luna —. Pero antes hay que pensar donde van a llevar a aquello que más valoro…

—Tal vez…

~0~0~

El día de la visita de Hogsmeade que estaba programa para mediados de enero llegó. Sin embargo, ni Harry, ni Hermione decidieron ir, Luna por su parte si fue a comprar algunas cosas que necesitaba y pasar el tiempo. Ambos bajaron las escaleras con cierta molestia, Harry se tomó el puente de la nariz con frustración mientras se detenían en lo que parecía ser un pasillo desierto. Miró a Hermione suplicando que no fuera verdad, pero ella habló.

—No sé cómo hacerlo, Harry. Es magia demasiado antigua y tampoco es que tengamos conocimiento de cuáles eran los hechizos que colocó Voldemort en la casa de los Gaunt. No puedo detectar la magia como me dijiste que lo hizo Dumbledore para desbloquear la entrada de la caverna donde estaba el falso guardapelo.

Harry maldijo internamente y con cierta frustración contestó.

—¿Y que podemos hacer? Solo tenemos asegurada la Diadema de Ravenclaw y nos estamos confiando de que Sirius por el poder que tiene como Jefe de la Casa Black pueda enviar una lechuza que exija que registren la bóveda de Bellatrix y que pueda acceder a Grimmauld Place para quitar el maldito Guardapelo…

—Harry… —susurró Hermione con dolor —. Sé que es difícil, sé que es complicado, volvimos solo con incertidumbres y dolor… y ahora…

—El plan no va a fallar, nos vamos a deshacer de Voldemort… nos arrebataron a Luna, no van a arrebatarle a todos el futuro. Yo lo hicieron con nosotros… Tenemos que acelerar las cosas, ¿No, Mione?

—Si… se lo vamos a tener que decir, son los únicos que pueden ayudarnos.

—Eso parece…

Ambos se soltaron y comenzaron a caminar hacia el Lago Negro. Sabían que la mayor parte del tiempo que estaban fuera del Hogwarts eran vigilados, estaban seguros de eso. Cuando llegaron, pusieron en marcha parte de su plan, lo único que habían podido pensar luego de haber llorado por la muerte de ella. Mientras que Hermione se sentaba bajo un árbol a mirar a Harry, él se paró delante del agua. Sacó su varita y apuntando al agua conjuró.

—¡AQUA VOLATEM!

Un gigantesco cilindro serpenteante se extendió en el aire y con una fuerza atronadora impactó contra el lago, para luego como si fuera una masa viva y deforme, controlada por Harry, se levantó en el aire formando una esfera que parecía moverse continuamente. Con un esfuerzo visible trató de mantenerla el mayor tiempo posible, pero entonces una voz hizo que perdiera la concentración… o al menos eso parecía.

—Un hechizo inusualmente poderoso, estas preparando, Harry —dijo la voz de Dumbledore detrás de ellos —. Hasta diría que poco práctico para la tarea que vas a tener que enfrentar…

—Si, lo sé, Director Dumbledore. —contestó Harry dándose vuelta y mirando al Director.

—¿Quién te enseñó ese hechizo? —preguntó Dumbledore con interés.

—La verdad es que nadie, lo leí de un libro, pero una vez vi a un hombre usarlo durante un duelo… fue algo simplemente sorprendente.

—¡Oh, ya veo! ¿Y quién era ese hombre?

—Usted…

—¿Yo? —preguntó Dumbledore confundido —. Yo nunca participé en un duelo delante de ti, Harry…

—No todavía… —interrumpió Harry —. Pero lo va a hacer… o tal vez no… depende de como se desarrollen las cosas.

—Creo no estar entendiendo, Harry…

Hermione sonrió.

—No, yo creo que tiene muchas teorías en la cabeza y solo espera que me equivoque en algo para poder ir descartando y hasta diría que la más presente es… mmm —Harry miró un momento al cielo y luego miró a Dumbledore fijamente —. Que el sueño que tuve, que fue informado a usted por Sirius, sea la prueba de que Voldemort me controla, y que Hermione seguramente está bajo la maldición Imperio y que me puse a investigar sobre todos para poder aparentar tener conocimiento. ¿Tengo razón?

—Si, Harry, creo que la tenes… —contestó Dumbledore con una sonrisa —. Pero dependen de lo que me digan que yo no piense eso.

—Si no fuera porque es un experto en maldiciones, un gran duelista y no está muriendo en este momento —dijo Harry con frialdad al ver al hombre que lo había manipulado durante tanto tiempo —, le quitaría la Varita de Sauco y me encargaría de los problemas yo mismo. Pero el tiempo apremia, y el mundo se va a terminar sumiendo en el infierno si no hago algo.

—Como es que sabes…

—Que se dé su relación con la Varita de Sauco, que la tiene escondida bajo el brazo, que fue amigo del Señor Oscuro Gellert Grindelwald, que esta encerrado en Nurmengard lamentándose del triple duelo entre usted, su hermano Aberforth, y él, en la que falleció Ariana, que ambos se hacían llamar los Señores de la Muerte y que planeaban dominar a los muggle, que lo amaba, que se lamenta la muerte de su hermana…

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó Dumbledore nervioso sacando su varita, la Varita de Sauco y apuntándolos.

—Yo que ustedes guardaría muy bien esa Varita, la última vez que se rompió todos murieron… no quiero que vuelva a suceder lo mismo.

—¡¿Qué?! ¡¿Murieron?! ¿De qué estás hablando?

Hermione se paró y miró a Harry que ya tenía al Director donde quería. Harry guardó su varita y miró a Dumbledore fijamente a los ojos.

—¿Quiere usted, la Profesora McGonagall y el Profesor Snape saberlo todo? —preguntó Harry con simpleza y sin miedo —. El 24 de febrero acompáñenos a buscar un objeto no muy lejos de Little Hangleton y le prometo que le vamos a mostrar una parte de como matar a Voldemort de forma definitiva. Si todo salé como Hermione y yo planeamos el 24 de junio al final de la tercera prueba Voldemort muere de forma definitiva.

Ambos comenzaron a caminar con cierta paciencia pasaron por al lado de un atontado Dumbledore y este, antes de que se fueran aún más lejos, dijo.

—Tienen hasta el 24 de febrero… si es una mentira voy a entrar personalmente a sus mentes y voy a sacarles toda la información sin importar el costo.

—Esta bien, Profesor Dumbledore —dijo Hermione con una sonrisa triste —. No se preocupe, tampoco es como si tuviéramos algo que perder y le mintiéramos; porque ya lo perdimos todo. Solo queremos que todo acabe, pero no podemos decirlo todo porque tenemos ciertas limitaciones. Confié en nosotros, de verdad, podemos hacer que todo esté mejor y al menos que algo valga la pena de todo esto.

~0~0~

Los días continuaron y pasaron rápidamente, Harry, Hermione y Luna continuaron con todas las cosas que podía hacer y anotaron una larga lista de posibles hechizos a utilizar. Sin embargo, él prefería hacerlo todo de la forma más rápida posible, no tenía muchas ganas, o al menos así se lo transmitió a Luna de cansarse. Para el final de la primera sama, Harry tenía suficientes planes de contingencia como para no volverse loco y asegurarse que a Hermione o Luna no le iba a pasar nada. Cuando el retumbar de la campana resonó en todas las aulas, todos se levantaron y comenzaron a salir. Harry y Hermione se levantaron y vieron como la Profeosra McGonagall los miraba fijamente casi de forma penetrante como si intentara descubrir el mayor secreto del universo. El salón estaba vacío.

—No se, a que juego estan jugando —dijo McGonagall con brusquedad —, si no fuera porque…

—¡¿Jugando?! —preguntó Hermione con un tono acido y sarcástico que sorprendió a la Profesora McGonagall —. ¿De verdad cree que nosotros estamos jugando a algo? ¿Cree que algo de todo esto nos parece divertido? ¿Acaso no vio suficiente con Oclumancia como para estar segura que no estamos mintiendo ni jugando…?

—Yo… —susurró la Profesora con algo de duda —, perdón… es que… puedo ayudarlos, solo deben permitírmelo… saben que pueden confiar en mí. Yo los puedo ayudar, explíquenme que es lo que esta sucediendo y…

—No lo pueden entender —dijo Hermione con sequedad —, nadie puede entenderlo. Pero le pedimos por favor que nos de el tiempo que necesitamos… de verdad… por favor…

La Profesora McGonagall no dijo nada. El silencio fue sepulcral.

Cerca del final de la segunda semana, más específicamente, el 13 de febrero llegó y algo más serios de lo normal, pero con el mismo amor de siempre Harry y Hermione bajaron por las escaleras de la Torre Principal. Pasaron el vestíbulo de largo y bajaron un piso más, y llegaron a un pasillo largo, a la derecha había un gran bodegon por donde se accedía a la Sala Común de Hufflepuff, mientras que en el fondo se encontraban las puertas de las Cocinas de Hogwarts. Llegaron hasta estas puertas y las abrieron con cierta velocidad, dentro se encontraron a todos los elfos trabajando con diligencia para poder cumplir con el menú del día. Sin embargo, uno de ellos se separó del resto y se acercó a donde estaban.

—Señor Harry Potter, señor —dijo el elfo domestico haciendo una reverencia—. Tengo lo que me pidió, señor. Espero que a la señorita Lovegood le guste. —agregó corriendo rapidamente a buscar un paquete.

—Hola, Dobby, espero que estés bien… —contestó Harry con una gigantesca sonrisa al volver a ver a su viejo amigo. Dobby rápidamente se acercó y le trajo una caja no muy grande, pero tampoco muy pequeña que tenía un listón azul —. Gracias Dobby, sos un gran amigo, realmente te lo agradecemos.

Los ojos del elfo brillaron.

—¿El señor Harry Potter y Dobby son amigos?

—Claro Dobby, somos grandes amigos. ¿O acaso no lo somos?

—Por supuesto —exclamó el elfo sonrojado —. Harry Potter y Dobby son amigos…

Cuando los dos salieron de las cocinas con el paquete lo último que vieron fue a Dobby sonreír. Era una escena que preferían recordar. Sobre todo Harry, no quería volver a enterrarlo, no quería volver a ver alguien sacrificarse.

Volvieron a caminar por el pasillo y subieron las escaleras, entraron al Gran Comedor y vieron a Luna diligentemente esperándolos sentada en la mesa de Griffyndor, sola lejos de todos, en el lado más cercano de la mesa de los Profesores. Ambos fueron hasta adelante y se le acercaron a Luna por detrás. Hermione fue la primera en abrazar a la pequeña Ravenclaw y besarle su mejilla. Harry depositó el paquete delante de Luna y sacando su varita hizo un movimiento circular sobre la cabeza de ella. El Profesor Flitwick sonrió ignorante de que algunos de sus colegas miraban seriamente a ambos estudiantes. Harry también abrazó y besó en la mejilla a su amiga y junto con su esposa lanzaron chispas al aire.

Nadie en el Gran Comedor dijo nada. Salvo un par de pelirrojos que refunfuñaron internamente, ignorantes que estaban pagando los crímenes que habían cometido en otro lugar, en otra época, en otra realidad; pagando el precio de algo que podía ser diferente… Algo que ni siquiera Harry y Hermione sabían o entendían.

Luna, completamente sonrojada, abrió el paquete y dentro había un pastel de chocolate que decía FELIZ CUMPLEAÑOS LUNA. Harry y Hermione se sentaron cada uno al lado de la Ravenclaw y con un movimiento de la varita de él prendió la vela y ambos comenzaron a cantarle el feliz cumpleaños.

—Feliz cumpleaños, Luna. —dijeron Harry y Hermione al mismo tiempo cuando terminaron de cantar y Luna había soplado la velita de cumpleaños.

Mientras la volvían a abrazar y a darle un beso en las mejillas, Luna sonrió colorada y con un brillo de pura felicidad en sus grisáceos ojos. Miró hacía abajo avergonzada por las muestras de cariño que mostraban sus dos mejores amigos. Hermione no la había dejado abrazar y con un movimiento hizo aparecer tres platos, mientras que Harry movía su varita y con una luz blanca se cortaba rápidamente el pastel.

—Toma Luna, tu regalo. —dijo Hermione dándole un paquetito. Dentro había una media luna de plata que estaba unida con una cadena del mismo material que hace que formara una hermosa pulsera.

—Y este es mío —dijo Harry con una sonrisa. Dentro había una hermosa snitch dorada que brillaba reluciente que tenía el nombre grabado en uno de los lados. De pronto, en el momento que los dedos tocaron esta abrió las alas y comenzó a volar alrededor de la muchacha —. Tienen memoria táctil, es tuya y solo tuya, solo se va a abrir a tu toque.

Al día siguiente todas las parejas de Hogwarts emanaban una sensación de amor y cariño que inundaba todos los lugares con sentimientos de enamoramiento. El amor estaba en el aire, estaba por todos los lugares. Sin embargo, para Harry y Hermione este no era un día especial, era simplemente un día más y ambos preferían que fuera así.

—…si este fuera un día normal… si ambos solo estuviéramos ahí… solos… sin que nadie nos molestase… estaríamos haciéndolo todo el tiempo —dijo Harry con Hermione a su lado bajo el roble que crecía al lado del Lago Negro; ella rio —. Esas épocas en donde lo hacíamos en todos lados, a todas horas, como si estuviéramos completamente enloquecidos y adictos a la sensación del otro. Y ahora deberíamos estar haciéndolos como bestias adictas, dejándonos llevar por nuestras hormonas… pero no, estamos acá sentamos mirando el cielo…

Hermione rio.

—Hablas como si tuviéramos 90 años, pero recién tenemos 23 o 24 o 25, realmente no lo sé… —contestó Hermione riéndose y haciendo que Harry riera —. Si las cosas fueran diferentes… te diría que esperásemos uno o dos años a que nuestros cuerpos se desarrollaran más y tener todo el sexo que queramos… no me gusta que mis pechos y mis caderas sean tan pequeñas y además… creo que me dolería, ósea nuestra primera vez no me dolió porque estaba relajada y… bueno el himen no lo tenía porque a los 16 bueno…. —ambos se rieron.

—¡Oh, vamos! No me digas que te da pena decir que a los de 16 te masturbabas. —exclamó Harry divertido, Hermione golpeó el brazo de él con diversión —. Lo hemos hecho en tantos lugares y con tantas posiciones que, que me digas que te da pena decir que te masturbabas me parece divertido.

—Uno no le pregunta a una chica esas cosas… —contestó Hermione en forma de reproche —. Aunque, debo admitir que lo disfrutaba más cuando vos me lo hacías… La época cuando tenía la panza, tus manos eran el mejor regalo del mundo.

—¡Oh! —dijo Harry riéndose —. Te gustaba mucho sentarte entre mis piernas y que te tocara lentamente —agregó acercando lentamente sus labios al oído de Hermione —. Y te masajeaba los hombros, te acariciaba el vientre con lentitud, mientras iba subiendo mis manos con lentitud hasta tus pechos para luego acariciarlos y masajearlos muy suavemente, mientras…

—Mientras me besabas —agregó Hermione con besando suavemente a Harry —. Y luego, esos dedos entrenados por las largas horas de trabajo me masajeaban en lugares mucho más placenteros…

Hermione se rio junto con Harry, y se recostó en el hombro de él. No había grandes regalos no había grandes salidas, ni muestras de afecto completamente desproporcionadas que había en parejas que podían llegar a tener la misma edad real que ellos. No había sexo, no había besos pasionales ni románticas declaraciones. Solo eran ellos, con sus recuerdos personales; dos personas con cientos de experiencias vividas en muy poco tiempo, forzados a crecer de forma muy rápida.

Los dedos de ambos se entrelazaron.

—¡Hola! —dijo una fina a un lado de ellos.

—¡Oh! ¡Hola, cariño! —dijo Hermione mientras se soltaba de Harry, se abrían y dejaban un espacio entre ambos en donde ella se sentó.

—¡Estuve buscando en la biblioteca y encontré esto! —dijo Luna con una sonrisa mostrando con orgullo un pesado libro y abriéndolo en una página y les mostraba dibujos de una increíble criatura marina —. ¡Es un Nargle! ¡Sabían que eran reales! ¡Nadie me creía salvo ustedes…! ¡Pero son reales! —exclamó con gran felicidad.

Tanto Harry como Hermione se miraron sorprendidos. Se suponía que los Nargles eran una invención de Xenophilius Lovegood; pero ahí estaban, perfectamente retratados como ambos habían dicho tantas veces. Ni Harry, ni Hermione entendían el mundo, la realidad. Las cosas habían cambiado sutilmente, lo suficiente como para permitir repetir la historia casi exactamente igual que como había sucedido.

Era un universo de multiversos, un mundo paralelo, una realidad diferente. Algo diferente.

~0~0~

La mañana del día de la prueba, Harry llevaba puesto un pantalón holgado, una remera fina y debajo tenía un traje de baño negro con dos líneas gruesas y rojas en los laterales. Ninguno de los dijo nada, Harry había estado extremadamente silencioso y parecía reacio a despegarse por cualquier motivo de Hermione o Luna. Sin embargo la Profesora McGonagall, tal y como había sucedido hace tantos años atrás. Harry la miró con una mirada desafiante.

—Señorita Granger… podría acompañarme —los ojos de Harry se clavaron firmemente en McGonagall —, necesito que venga conmigo…

Hermione asintió, miró a Harry con una sonrisa reconfortante le dio un suave beso en los labios y ante la mirada de su esposo, desapareció al cruzar el umbral de la puerta del Gran Comedor. La segunda prueba, aunque tuvieran todo resuelto, aunque Harry estuviera nervioso sin saber porque, había comenzado.

Veinte minutos antes de que la prueba comenzara, Harry y Luna bajaron por la explanada, ambos observaron las mismas tribunas que habían rodeado en noviembre al terreno donde habían estado los dragones, ahora estaba a lo largo de una de las orillas del lago. Las gradas, llenas a rebosar, se reflejaban en el agua. El eco de la muchedumbre emocionada se propagaba por todos lados. Antes de llegar a lo que parecía ser la mesa del tribunal, Luna en silencio abrazó a Harry y con un beso en la mejilla haciendo que él sonriera, se fue hasta las tribunas. Sentados tras una mesa cubierta por una tela dorada. Cedric, Fleur y Krum estaban junto a la mesa, y lo miraron acercarse.

Dumbledore sonrió con cierta falsedad, pero Karkarov y Madame Maxime, no parcía nada contentos de verlos… por las caras, debían haber pensado que se iba a retirar. Pero a él no le interesaba y hasta tenía pensado romper unas cuantas reglas para sacar a Hermione del agua, no quería que pasara frío. Ludo Bagman, faltantes solo 5 minutos para la prueba, los llevó, espaciándolos, hasta la orilla del lago con una distancia de tres metro cada uno. Harry quedó en un extremo, al lado de Krum, que se había puesto un bañador y sostenía en la mano su varita.

—¿Todo bien, Harry? —susurró Bagman, distanciándolo un poco más de Krum —. ¿Tenes algún plan? Están en el centro, Lo sabes, ¿No?

—Sí, lo sé… —contestó Harry serio —. Tienen a Hermione…

Bagman le dio un apretón en el hombro y volvió a la mesa del tribunal. Harry mientras tanto se sacó el pantalón, la remera, el calzado y quedó solo con el bañador. Detrás de él escuchó los gritos y silbidos de los gemelos. Tuvo que contener la risa. Con un —¡Sonorus! —Bagman habló hacia las tribunas.

—Bien, todos los campeones están listos para la segunda prueba, que va comenzar cuando suene el silbato. Tienen exactamente de una hora para recuperar lo que se les ha quitado. Así que, cuando cuente tres: uno… dos… ¡Tres!

El silbato sonó en el aire frío y calmado. Las tribunas se convirtieron en un hervidero de gritos y aplausos. Sin mirar lo que hacían los otros campeones, Harry se quedó parado en el lugar y cerró los ojos como si estuviera intentando tranquilizarse. El silencio y hasta algunas risas se apoderaron de la multitud al ver que Harry no hacía nada. Dumbledore miró atentamente a Harry sin decir nada.

Ante la vista de todos, Harry despareció con un POP. Nadie podía creer lo que estaba sucediendo, pero acaba de suceder algo que hasta podría ser considerado ilegal; pero mientras que personas del Ministerio pensaban como era posible que un muchacho hubiera podido aprender a desaparecerse, Dumbledore trataba con todas sus fuerzas de buscar a donde había ido. Las barreras protectoras antiapariciones no se extendían al lago. De la nada, casi segundos después de escuchar el primer POP, un fuerte chapoteo se escuchó a lo lejos; en el centro del lago.

Inhalando fuertemente, antes de que su cabeza tocara el agua, rápidamente contuvo la respiración. El agua, tal y como lo recordaba estaba fría, no le gustaba la sanación, le hacían recordar las pocas veces que se había enojado con Hermione y había ido a darse una ducha de agua helada para aclarar sus ideas. Odiaba la sensación. Haciendo que con un movimiento su varita brillara iluminó el camino, lentamente se estaba quedando sin aire. Nadó rápidamente hasta que la encontró a Hermione atada y con un fácil hechizo de cortó la liberó de las ataduras. No había tiempo para subir y tampoco quería hacerlo por medio del Encantamiento Ascendio porque no sabía que le podría hacer al cuerpo de Hermione que estaba en estasis; no tenía intenciones de arriesgarse a romperle el cuello.

Con Hermione en brazos, Harry, hizo un par de movimientos con la varita y dentro del agua con un grito sordo conjuró.

—¡AQUA VOLATEM!

Tal y como había sucedido antes, una gigantesca correntada se formó, pero esta vez lo comenzó a rodear a él y a Hermione, rápidamente se formó una capsula redonda que los recubrió. Concentrándose lo mayor posible, Hermione, él y la esfera de agua, desaparecieron haciendo que todos vieran una explosión en el lago por la diferencia de volúmenes. Sin embargo, no quedó todo ahí. Con un nuevo y esta vez gigantesco y sonoro POP vieron como una esfera de agua aparecía e inmediatamente explotaba como si fuera una gota gigante y caótica.

De dentro, dejando que una gran cantidad de agua saliera para todos lados, salieron Harry y Hermione. Ella encima de él abrazándose. Los brazos de Harry cayeron a los costados y Hermione lo miró tirándose el desordenado pelo hacia atrás. Ambos comenzaron a reírse, era una escena extraña. La gryffindor besó a Harry en los labios como si fuera lo mejor que había en la vida; se miraron a los ojos y se sonrieron.

—Me salvaste… —susurró Hermione con dulzura —. ¡Oh gracias mi hermoso caballero de brillante armadura!

—Siempre.

Sin decir nada Hermione, se levantó y ayudó a Harry a pararse. Lentamente caminaron hacia adelante abrazados, no muy lejos ella vio Ginny que los miraba a ambos; su mano fue directamente hacia el trasero de Harry. Lo disfrutaba. La Señora Pomfrey se acercó hasta Harry y Hermione y lanzando maldiciones hizo que él la soltara y la cubrió con una gruesa manta. Harry rio, Dumbledore apareció a su lado y sonrió, sin embargo estaba serio; le dio la ropa que había dejado atrás.

—Gracias, Director. —dijo Harry.

—De nada, Señor Potter. —contestó Dumbledore volviendo con los demás jueces.

Caminando con una sonrisa fue hasta donde estaba Hermione sentada y que, mirándolo con una sonrisa pervertida, lo escrutaba completamente. Harry no era ajeno a esto y se paró delante de ella con las manos en la cintura.

—¿Estás viendo algo interesante? —preguntó Harry.

—No me provoques Potter —contestó Hermione con una sonrisa —. Aunque prefiero los de atrás… hace un poco de frío ¿No? —preguntó mirando a la entrepierna del muchacho.

Harry se rio, se dio vuelta y Hermione sonrió mientras le miraba el trasero a su esposo. El muchacho se puso la remera y agachandóse mientras le daba la espalda a Hermione se puso el pantalón lentamente. Hermione se relamió los labios y luego se rio de forma boba.

—¡Oh, vamos, Harry! ¿Estás intentando provocarme? —exclamó Hermione divertida.

—Claro que si, cariño… —contestó Harry mientras se sentaba al lado de ella.

No tardo mucho tiempo y Krum, Cedric y Fleur salieron con sus respectivos rehenes entonces los miembros del tribunal se juntaron a discutir. No tuvo que pasar mucho tiempo la voz mágicamente amplificada de Ludo Bagman resonó en todos lados. En las gradas, la multitud se quedó de repente en silencio.

—Damas y caballeros, tomamos una decisión. Murcus, la jefa sirena, nos explicó lo que ocurrió exactamente en el fondo del lago, y hemos puntuado en consecuencia. El total de nuestras puntuaciones, que se dan sobre un máximo de cincuenta puntos a cada uno de los campeones, es el siguiente.

Todo contuvieron la respiración.

—La señorita Delacour 40 puntos —las tribunas aplaudieron, Bagman continuó —. El señor Diggory, que fue el segundo en rescatar a su rehén 47 puntos —se escucharon los vítores de Hufflepuff —El señor Viktor Krum 40 puntos —Karkarov aplaudió muy fuerte y de manera arrogante —. El Señor Harry Potter que demostró su habilidad para los encantamientos 50 puntos.

—Excelente Harry. —exclamó Hermione abrazando a Harry por el cuello y le dándole un beso en la mejilla.

—La tercer y última prueba va a tener lugar al anochecer del día veinticuatro de junio —continuó Bagman —. A los campeones se les notificara en qué va consistir la prueba justo un mes antes. Gracias a todos por el apoyo que les dan.

Harry dio un gran suspiró y mientras caminaba con Hermione que lo abrazaba por la cintura, guiados por la Señora Pomfrey, nuevamente al castillo, sonrió con alivio.

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La noche era fría, sin embargo las estrellas brillaban como perlas en la negro cielo. Harry y Hermione salieron por el hueco recibiendo una mirada enojada de la Señora Gorda. Ignoraron al retrato de la mujer y con sus uniformes puestos, bajaron las escaleras del vestíbulo, giraron, y caminando por uno de los pasillos que rodeaba el patio central. Siguieron caminando y llegaron hasta las puertas de Hogwarts.

—Me alegro que hayan llegado —dijo Dumbledore con suavidad, pero sin duda una excitación y ansias crecientes —. Ustedes dirán.

—Tenemos que desaparecernos —dijo Harry como si fuera lo más obvio del mundo —, para eso tenemos que salir de las inmediaciones de los Terrenos de Hogwarts. Tenemos que ir al lugar donde empezó todo.

—¿Y ustedes saben aparecerse? —preguntó Dumbledore con una falta clara de humildad mientras comenzaban a caminar.

—¿Eso no es obvio Profesor Dumbledore? —preguntó Hermione como si el Profesor estuviera intentando tomarles el pelo —. Sabemos que es lo suficientemente inteligente como para a ver visto que Harry se apareció durante la prueba.

—Sí, es cierto, señorita Granger —afirmó el anciano con cuidado —. ¿Y cuando aprendieron a aparecerse?

—Cuando estábamos en sexto…

—Pero están en cuarto… —dijo Dumbledore.

—Sí, es cierto, una cosa a la vez, Profesor Dumbledore.

Hasta que dejaron los grandes pilares con los dos cerdos voladores, ninguno dijo nada. No podían desaparecerse cerca del Lago Negro; estaba el barco de Durmstrang. Cuando llegaron, Hermione abrazó a Harry y él le ofreció al Directo el brazo y este lo tomó con cierta desconfianza. Con un POP, desaparecieron en la inmensidad de la noche.

Un pueblo se extendía a la noche, en donde una gran mansión sobre una colina reinaba por sobre todas las demás cosas. El inicio de todo el problema nacía en este lugar, no en otro. Dumbledore miró hacia todos lados como si reconociera donde estaban, pero no estaba completamente seguro. Hermione parecía igual de sorprendida.

—Este es Little Hangleton —dijo Harry, se giró y miró a la mansión y señaló al lugar. Sus dos acompañantes miraron el lugar —. Ahí están Voldemort y Peter Pettigrew viviendo mientras todo su plan para que vuelva con un cuerpo nuevo está en marcha.

—Podriamos acabar con esto ahora —dijo Dumbledore sacando su varita, pero luego la bajó —. Podriamos… no, no podemos, no me trajeron a este lugar solo para decirme donde esta Voldemort, ¿No?

—No, Profesor Dumbledore —contestó Hermione esta vez interviniendo —. No podemos matarlo y si lo intentáramos ahora, todo lo que perdimos seria para nada. Necesitamos su ayuda para poder sacar algo de un lugar cerca de acá algo que es una parte de la clave para asesinar a Voldemort.

—¿Cuál? —preguntó el Director nuevamente —. ¿Cuál es la clave?

—Horrocruxes —contestó Harry con paciencia mientras seguía mirando la cabaña —. El Diario de Tomb Ryddle, La Copa de Helga Hufflepuff, El Guardapelo de Salazar Slytherin, La Diadema de Rowena Ravenclaw, Nagini, El Anillo de Sorvolo Gaunt y el único ser vivo que tenía cerca el día que su cuerpo exploto, su Horrocrux accidental…

—No… —susurró Dumbledore.

—Sí, yo soy el Horrocrux —contestó Harry con una voz monocorde —. Pero ahora debemos preocuparnos por recuperar uno de los Horrocruxes que está guardado no muy lejos de acá.

—¿En donde se encuentra este Horrocrux? —preguntó Dumbledore nuevamente.

—En la cabaña donde vivía los últimos tres descendientes sangrepura de la Familia Gaunt —dijo Harry comenzando a caminar y antes de que Dumbledore pudiera decir algo, é habló antes —. Usted me mostró este lugar, mejor dicho donde estaba el Horrocrux en sexto año. Durante quinto año obtuvo la memoria de Bob Ogden, un trabajador del Ministerio que esta por morir dentro de poco que había venido para poder avisar de que Morfin Gaunt, uno de los hijos de Sorvolo, debía ir al Ministerio de Magia ya que había atacado a un muggle —siguieron caminando por un camino repleto de alta y antigua hierva, plantas y arbustos que hacían muy frondoso y complicado el camino —. Usted vino durante el verano de sexto año y encontró, bajo muchas protecciones que nunca me dijo uno de los Horrocruxes. Y no sabemos cómo destruir estas protecciones, ni sabemos cuáles son o como identificarlos.

—Necesitan que vuelva a destruir estas protecciones…

—Exacto, pero sin matarse en el intento.

—¿Matarme?

—El Horrocrux es el anillo familiar de los Gaunt; en el tiene engarzado una piedra negra, con forma de un octaedro con el sello de la Familia Peverell… Básicamente tiene engarzado la Piedra de la Resurrección.

—Intenté usar la Piedra de la Resurrección, ¿No?

—Sí, quería volver a ver a Ariana para disculparse. Pero, el anillo tenía una maldición que logró retener levemente con la ayuda del Profesor Snape. Pero estamos acá para evitar que no use el anillo, no puede morir, al menos no todavía.

—¿Por qué? —preguntó Dumbledore con una seriedad que nunca habían visto.

—Porque tiene que matar a Voldemort.

Nadie dijo nada. Todos se quedaron en silencio. Una pequeña cabaña se extendía en la noche solo levemente iluminada por el Encantamiento Lumos de los tres. Una pequeña puerta de madera negra muy antigua y maltratada que parecía tener un profundo corte apareció delante de ellos. Ambos miraron a Dumbledore, el anciano se dio cuenta de que ambos muchachos, con todos sus misterios le habían dado el mando de la operación.

El Albus Dumbledore, por ahora era escéptico de todas las cosas que le decían, pero por ahora muchas cosas parecían ser verosímiles. Con la punta de su varita tocó la puerta y logró detectar un hechizo de bloqueo. Tocó con la varita la parte superior de la puerta y sin despegar esta de la madera, la hizo bajar hasta la parte inferior; la entrada se abrió con una explosión, pero no hubo sonidos. Miró hacia atrás y vio a Hermione con la varita levantada; la muchacha había utilizado un hechizo silenciador. Dumbledore asintió conforme.

Los tres entraron dentro y vieron la vivienda que parecía tener tres habitaciones; la principal que servía de cocina y salón y otras dos puertas. En el salón había una mesa, una cocina, un viejo sillón. Dumbledore se adentró aun más y entonces lo sintió. La magia negra era poderosa.

—Acá vivía Morfin, Sorvolo y Merope Gaunt —dijo Harry como si fuera un susurró —. Merope espiaba a un joven y apuesto Tom Ryddle, a quien luego hechizaría por medio de una poción de amor para que se enamorara de ella. Luego fruto de ese falso amor, nació Tom Ryddle jr. que luego pasaría a llamarse Voldemort. Tiempo después, Tom Ryddle abandona a Merope en Londres en donde, sin dinero y sin un lugar, luego de haber vendido su única posesión de valor, tiene a su hijo un orfanato.

Las piezas encajaban en la mente de Dumbledore.

—Luego de Sorvolo fuera a prisión y Merope escapara, un joven Voldemort de 17 años —continuó Harry —. Llega a Little Hangleton, y por venganza contra su familia muggle, asesina a todos los Ryddle, para luego inculpar Morfin Gaunt modificando su memoria y quedándose con el anillo. Cuando lo convirtió en un Horrocrux, lo escondió en algún lugar de esta casa. O al menos es lo que usted me dijo hace ya tantos años, Profesor…

Dumbledore no dijo nada. Dio un par de pasos por la vieja cabaña y bajo una potente protección que luego de un par de contra hechizo logró destruir. Se agachó en el suelo y tocando tres veces con la varita en un punto especifico, una sección cuadrada del suelo desapareció como por arte de magia. Una caja negra fue lo que quedaba; con un toque de varita Dumbledore pudo ver que no había más hechizos de protección.

—Listo… —susurró Dumbledore.

Sin embargo, no tuvo tiempo a siquiera tocar la caja negra de madera con la punta de los dedos, ya que Harry con un rápido movimiento lo tomó y lo alejó de Dumbledore. El anciano lo miró extrañado.

—No podemos permitir que muera, Profesor —dijo Harry mirando fijamente a Dumbledore —. Debemos volver a Hogwarts para destruirlo, si lo hacemos tan cerca de donde esta Voldemort puede ser que se dé cuenta de lo que está sucediendo y todo se perdería.

Nadie dijo nada. Solo fue silencio, incluso mientras volvían a Hogwarts, mientras Harry usaba la Espada de Gryffindor para destruir el anillo. Nadie dijo nada, todo fue silencioso. Con un suave susurró Snape dijo.

—Creo que deben comenzar por el inicio…

Harry sacó el Mapa del Merodeador de su bolsillo y les mostró la habitación de Muddy. Todos vieron el nombre, la historia tenía que empezar.

—Bartemius Crouch Jr., no esta muerto porque él no murió en Azkaban —dijo Hermione —. La Madre enferma decidió tomar su lugar mientras que Barty Crouch escondía a su desequilibrado hijo. Que luego de escapar durante el Mundial de Quidditch, se reunió con Voldemort. Moody entre tanto, esta inconsciente y oculto dentro del baúl que hay en su habitación. Él fue el que uso un Encantamiento Confundus en el Cáliz de Fuego para poder poner mi nombre dentro y que saliera elegido, para que en el final de la tercera prueba, tocara la Copa de Los Tres Magos, que anteriormente había sido convertida en un traslado al cementerio de Little Hangleton y poder traer de vuelta a Voldemort usando mi sangre para que fuera invulnerable a las protecciones que me dejó mi madre.

—¿Cómo es que saben todo eso…? —preguntó Minerva haciendo la pregunta que todos querían hacer.

—¿No es obvio? —preguntó Harry con ironia.

—Básicamente están diciendo que volvieron en el tiempo… —dijo Snape —. Algo muy difícil de creer.

—Durante los años siguientes —contestó Harry —, luego de que Voldemort vuelva, todo va a irse a la mierda. Y nuevamente desapariciones y asesinatos van a volver a ocurrir. En sexto año, el Profesor Dumbledore basado en la teoría de que Voldemort utilizó Horrocruxes para sobrevivir el día que intentó asesinarme comienza a mostrarme recuerdos y a enseñarme sobre ellos. Con el Anillo de los Gaunt destruidos, queda la Copa de Helga Hufflepuff que está en Gringotts, la Diadema de Rowena Ravenclaw que está en Hogwarts, el Guardapelo de Salazar Slytherin que está en Grimmauld Place, Nagini con Voldemort y yo. Finalmente luego de que logramos destruir a todos e incluido y gracias al sacrificio que hice logro destruir a Voldemort, pero en el proceso a toda la humanidad.

Dumbledore, Snape y McGonagall entraron en la mente de Harry y el les dejó ver todo; como si fueran cientos de flashes, sonidos sensaciones, dolor, odio, amor, todo lo que había pasado e iba a pasar pasó por su mente. Cuando todo terminó, o al menos hasta donde Harry les dejó ver, cayeron sentados.

—¿Ahora lo entienden? —preguntó Harry —. ¿Ahora entienden porque no pudieron entrar a nuestra mente?

—Volvieron en el tiempo… —susurró Dumbledore todavía shockeado al ver la cruda y dura realidad —. ¿Cuánto… Cuánto tiempo estuvieron solos en ese mundo? —preguntó sin poder imaginar todo lo que habían tenido que vivir.

—No lo sabemos exactamente —susurró Hermione con un leve temblor al recordarla —. Los primero pcoso meses, o incluso años, estábamos tan ocupados con otras cosas que no nos molestamos sobre mantenernos al tanto de la fechas. Así que solo podemos suponer que fue casi un año y medio o dos antes de que empezáramos a contar otra vez. Después de eso fueron algo más de cuatro años.

—¿Por qué… —preguntó Dumbledore, pero se detuvo con un suspiro —, por qué no dijeron nada? —agregó con una leve frustración.

—¿Cómo íbamos a saber que nos habrían creído? —preguntó Harry con su mayor esfuerzo de mantenerse calmado luego de que hayan revuelto toda su mente.

Sin embargo, Hermione que era la que menos decía, el hablar de todo esto era algo muy complicado, algo terriblemente duro que muy pocas personas estarían dispuestas a hacer.

—¡Ya les dijimos que el riesgo era muy alto! —escupió Hermione casi con desesperación, su mente estaba demasiado lastimada y recordarla y ahora tener que explicar todo la estaba haciendo colapsar. Harry la abrazó —. ¿Qué habría pasado si los hubiéramos contado a ustedes o a alguien más que viajamos en el tiempo sin ninguna prueba? Nos habrían declarado mentalmente inestables enseguida, y hubiéramos terminado en San Mungo sin poder solucionar nada de lo que va a pasar y de esa forma nuestra oportunidad de hacer la diferencia se hubiera esfumado. No nos podíamos ir sin antes arreglarlo todo. Casi seguro también nos habrían separado o encerrado.

—Hermione. —susurró Harry tratando de calmarla en vano.

Los ojos color chocolate de Hermione rápidamente se llenaron de lagrimas mientras abrazaba a Harry.

—Creo que tienen razón en eso —dijo Snape con duda de que tono usar —. Esta historia por completo simplemente es tan… no sabría cómo definirlo realmente suena un poco como a una fantasía de dos locos. Quiero decir, nos están diciendo que ustedes dos vivieron solos en un mundo devastado por varios años, donde eventualmente se abrieron el uno al otro y se enamoraron y regresaron sin ninguna razón aparente —hizo silencio, miró a Harry que seguía consolando a Hermione y volvió a hablar —. Si no fuera por las habilidades sobre desarrolladas de Potter, la forma en que derrotó al dragon, el rescate y todas las cosas que nos contaron, realmente no sería algo fácil de creer, pero yo…

Un golpe resonó por todos lados. Hermione había interrumpido el monologo de Snape golpeando el escritorio con las palmas de sus manos y con rabia soltó.

—¡BIEN! ¡Crean lo que quieran no me importa!

Hermione sin saber lo que Snape o cualquier otro, segada por la ira y la confusión se levantó antes de que Harry pudiera alcanzarla y salió de la Oficina del Director.

—¿Qué es lo que sucedió, Potter? —preguntó Minerva con seriedad y al mismo tiempo lastima —. ¿A qué se refería con que no se podían ir sin antes arreglarlo todo?

Harry no podía hacer nada salvo quedándose parado en el lugar, era un tema tan delicado para ambos, sobre todo para Hermione que no podía hablar de cualquier manera y estos ataques eran perfectamente entendibles.

—Ustedes no…, no pueden entender como es, cuan doloroso es asumir, solo pensar que no fue real, que nunca sucedió —dijo Harry con una profunda melancolía y tristeza, casi al borde de las lagrimas. Respiró con una voz fuerte, sus puños se cerraron firmemente a sus lados mientras que una y otra vez las memorias se repetían en su mente —. No, no después de que fuimos forzados a dejar atrás lo que más nos importaba.

—¿Qué es lo que queres decir, Harry? —preguntó Dumbledore sin entender —. ¿Qué pudo haber sido tan importante en ese mundo que no lo pueden encontrar ahora? Quiero decir, no es como si ustedes —se interrumpió con un jadeo audibles —¿Ustedes? ¿No estarán pensando lo que creo? Quiero decir... no… No pudieron haber… ¿O, si?

—Sí, Profesor Dumbledore —cortó Harry —. Queremos volver con ella, si al menos podemos verla en el otro lado… porque nosotros…, nosotros tuvimos una hija…


El próximo capítulo esta titulado: "Dudas y Temores"

Bueno, más tarde que temprano, les dejo un nuevo capítulo del fic, como siempre cualquier error, problema o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para comunicarse conmigo. Como siempre, leo todo y respondo todo.

Nota 1: Harry y Hermione no solo tratan a Luna porque les recuerda a su hija, sino porque quieren que ella este mejor, luego de tanto abandono.

Nota 2: Si, la idea de Harry y Hermione, es suicidarse cuando todo terminen, se sienten tan devastados porque su hija quedó sola con frio, y que puedo haber muerto extrañándolos, o de alguna forma horrible que eso los carcome por dentro.

Nota 3: Ambos son dos almas en pena y hablan sobre cosas que hicieron y un masaje, llamémoslo erótico, es de lo que hablan durante San Valentín.

Agradecimiento por los review.

Dcromeror: Gracias por dejar un review. Me alegro que te haya parecido interesante.

Anita675: Gracias por dejar un review. Bien y vos? Oh no te preocupes, no estas obligado a dejar un review, pero se agradecen. Creo que están rotos por otro cosa, que es la perdida de su hija, no me podría poner en su lugar pero debe ser devastador para ambos el haber perdido a su hija y no tener idea de cómo murió. Si, tuvieron una hija y era una forma de decir indirectamente que ella pensaba en el tiempo que estaba embarazada. Saludos y abrazos.

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review, esta corregido lo que marcaste. Me alegro que te haya gustado, el resto lo debatimos por privado. Si, lo sé, pero es más fácil decir que llevaba traje de un color X, que todos son exactamente iguales que un vestido que cada uno es diferente. No se si me explico. Solo fue una semana de espera… creo.

Guest: Gracias por dejar un review. Me alegro que te guste la historia, oh, realmente es un alago que digas eso, mi preocupación mayor siempre es el estudio de personajes y que me hayas dicho eso me pone muy feliz.

Tengoku no namida: Gracias por dejar un review. Claro, si leiste mis fics anteriores, no suelen ser blancos o negros, sino que todos los personajes son grandes grieses que se amoldan a lo que sucede. Oh, claro Minerva va a ser mucho más conciliadora y amable con ellos ahora que sabe la verdad. Luna si, es muy tierna y adorable, pero no diría yo que la adoptan como hija sino más bien que quieren redimir las cosas que le hicieron en el pasado y como la ignoraron. Pero ambos la tratan de forma más cariñosa debido a que son padres.