Bandidos prófugos en el Makai.

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- ¿Estás seguro que puedes en esa forma?

- Ya me has visto combatir con este cuerpo.

- Es el Makai. Para colmo…- bufo fastidiado- Nos transportamos al lugar equivocado.

Delante de ellos, se aparecían demonios de clase inferior que querían pelea. Algunos reconocieron a Hiei, uno de los "buscados más peligrosos" en su zona. Para ellos Hiei era un traidor por unirse a los detectives espirituales y querían cobrarle.

- Que fastidio, una total pérdida de tiempo.

- Debemos avanzar- Hizo aparecer su látigo de rosa en mano, dispuesto a dar batalla- No necesito transformarme en Youko o pedir su poder para ocuparme de esto.

- Bien- Hiei revelo su espada con una lentitud mortal- Tiremos la basura.

A Kurama le parecía irónico y curioso. Hacia aproximadamente una hora habían tenido su primera conversación civilizada, exenta de secretos y mentiras, y ahora pelearían no entre ellos como enemigos, sino como compañeros, un equipo. Era extraordinario como las cosas cambiaban a esa magnitud.

Como era de esperar contra ese tipo de yokai, a pesar que Kurama de la desventaja por su cuerpo humano, tenían ganada de primeras la batalla. Hiei era despiadado y rápido con el dolor impuesto, mientras él prefería la evaluación y la estrategia para después hacer su movimiento, seguro de su éxito.

- ¿Piensas que volveremos a ser un matrimonio monótono después de esto?

El cuerpo de un débil demonio cortado a la mitad por el desliz de una espada cayó a sus pies.

- No es el momento para hablar de eso.

- Ellos no importan…- susurro, haciendo girar su largo látigo y provocando la derrota de más de una docena- Tú odias el Ningenkai, que es mi hogar, pero no puedo volver allí. Tampoco puedo esconder a Youko aquí.

Acabaron con los estorbos de ambos lados, ahora quedaban los de enfrente.

- No me hables del futuro, Kurama.

- Precisamente- Choco contra Hiei de espaldas, estaban rodeados. No era problema- Pienso que podemos tenerlo, todavía…

- Me quedare con Mukuro. Haré lo que debo hacer.

- Creo que lo olvidaste…Cuando te casaste conmigo me prometiste cosas que no dijiste nunca pero sabes que son.

El zorro lo escucho gruñir a sus espaldas.

- Esa lealtad fue falsa.

- No era lealtad, Hiei, era compromiso.

- ¡Es igual!

Hiei fue el primero en atacar, con rabia. El otro lo siguió, atrapando con su látigo a unos cuantos y dejándolos morir asfixiados.

- No quiero romper esta cadena.

Hiei lo escucho antes de acometer contra otro demonio.

Kurama toco el suelo y vio la masacre a su alrededor. Habían terminado en dos minutos. Observo como el espadachín guardaba su espada.

- Pienso que todas están reservadas de energía detectable y por eso son imposibles de rastrear. Estoy seguro que se debe a que primero hay que conseguir la Clave para activar los Cuatro.

- ¿De qué hablas?- Hiei lo miro un poco desconfiado cuando Kurama extrajo una piedra azul de su cabellera. No era una semilla o algo de peligro en apariencia. Parecía una piedra preciosa, bañada en lapislázuli.

- Este es uno de los Cuatro Elementos. Estaba en el museo de Tokio. Es una ágata divina con poderes extraordinarios. Por su belleza, la guardaron como tesoro de la Nación.

- No siento ningún poder. ¿Debo tocarla?- miro con recelo a la piedra en la palma abierta de Kurama.

- Su poder no es palpable porque tienen una restricción hasta que se anuncie la Clave.

- ¿Y tú, como sabes eso? ¿Sabes la Clave?

- Sé que es un juego de palabras en latín y que debes tocar los Elementos como si fueran una contraseña de colores. Los Cuatro Elementos se dividen en colores como el color rojo, amarillo, rosado y azul. Cada uno representa una etapa de la Naturaleza en el mundo.

Demasiado informado estaba como para dudar de su capacidad.

- ¿Quieres que te busque la que falta como un perro?

- Me gustaría que me indicaras donde podría estar- se explicó, captando la mala manera en la que le insinuó eso- Como no tiene energía significante en este mundo, la "Chain Viola" podía haberme ayudado. Con ella, habría encontrado fácilmente a los Cuatro Elementos, además de ser un valioso tesoro para el repertorio de hurtos de Youko. De verdad es una lástima; habría sido una gran ventaja. Como indica su nombre, se trata de una cadena, tan larga como una serpiente, y de color violeta. "Viola" de "violeta" en latín.

Desvió la vista cuando termino de explicarle eso. Kurama realmente estaba interesado en esa cosa, como todo ser con sentido común lo estaría si supiera que podían ser amos de uno de los dominios más importantes de todos los mundos.

- Sospecho que podría estar en las montañas altas, en los lugares polares- menciono Kurama- Podría ir hasta allí para asegurarme.

La piedra que sostenía Kurama no tenía mucho significado para Hiei, ni podría ubicarla con su Jagan solo por la forma que tenía. Pero si tanto escándalo, episodios de hurto y dedicación le había dedicado Youko/Kurama a esa leyenda debía aportar algo.

- La buscare en camino al castillo de Mukuro- Se ofreció, al verlo perdido en sus pensamientos- Probablemente Mukuro también tenga tesoros, después de todo es una de las gobernantes.

- Hecho. Yo iré a las zonas altas mientras indagas en ese castillo. Pero, ¿No sería sospechoso que fueras allí tan de repente, Hiei?

A toda respuesta, alzo y bajo sus hombros, despreocupado.

- Sabe que mi palabra es sagrada y, además, ese chiflado fue en mi búsqueda al Ningenkai. Debió ser por ella.

- ¿Los pájaros?

- Sí.

Higurashi era el segundo encargado de los deberes más importantes. En cierta forma era la "mano derecha" de Mukuro, su guardaespaldas e informante, por todas las cosas que parecía saber del mundo demoníaco y de la mayoría de sus habitantes.

- Calculo que tardare cinco días- Kurama se acarició el mentón con reflexión- Volveré en una semana y nos encontraremos.

Dudaba el de resolver los pormenores en una semana. Sería favorable que Mukuro lo hubiera mandado a llamar solo para hacerle saber de las estupideces que debía conocer sobre gobernación y autoridad, y no a una misión de esas complicadas que les daba a sus agentes especiales, lo cual Hiei fue en el pasado.

-Hn- acabo por contestarle.

En un momento de distracción, Kurama tomo el hombro del menor al tiempo que se inclinaba a su rostro. Sus labios se mantenían frescos y sabían a hierbas húmedas, a los agradables sabores que se encontraban en el bosque.

El pelirrojo cortó el beso, con una sonrisa más tranquila, de esas honestas que dicen que la tranquilidad no es imposible.

- Si hay oportunidad. Podemos vivir así y empezar de nuevo.

- Continuas siendo iluso- le contesto a su agria manera- No seré ese actor que conociste y tu jamás olvidaras lo que yo hice.

Kurama también lo sabía, pero no evito que en sus ojos se reflejara la decepción. No podrían reconciliarse de verdad sino arreglaban las cosas y se desprendían de ese sentimiento amargo llamado rencor.

- Hiei- Cubrió sus menudas mejillas con sus manos. El susodicho lo miro, expectante- Ya hemos pasado por mucho. Quiero vivir; no me interesa el cómo, si con honestidad o de la manera criminal, pero me gustaría que me acompañases en esta y cualquier otra vida.

"¿Dónde escuche eso antes?", se preguntó Hiei, sintiendo como el pelirrojo dejaba una caricia sobre su rostro.

- Estas loco, si aún quieres que me quede.

- Estoy…Encadenado a ti, como dijiste.

Secretamente, adoraba la expresión que ponía cuando decía cosas como esa. Habría querido decirle "Estoy enamorado" pero Hiei se le hubiera quejado a los gritos.

Inesperadamente, Hiei agarro su mano diestra y la beso, cosa que fue suficiente para Kurama.

"Quisiera que esto durara".

Mirándose fijamente un minuto entero, acabaron por separarse, perdiéndose en el sendero oscuro y marchito del Makai.

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Nota de Autora:

Este capítulo da un pequeño vistazo a los grandes conflictos que tendrían después. Si ya era complicado reconciliarse, ¿Cómo vivirán juntos? Se los dejo a su imaginación, me interesa saber que piensan. Como siempre, el fic está terminado pero me gusta conocer otras teorías. ¿Cómo suponen que resultara este gran drama?

De nuevo, gracias por leer. Nos leeremos pronto.