Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo XI

"Una Peticiones A Los Muertos"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

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Marzo había comenzado, y, aunque el tiempo se hizo más seco, todavía persistía un viento, proveniente del norte, extremadamente que hacía helar y entumecer los dedos. Harry sintió como el cuerpo de Hermione se apoyaba aun más sobre su brazo mientras que, sus dedos, debajo de la mesa, se entrelazaban. No habían dicho nada sobre lo que había sucedido en la Oficina del Director, ellos tampoco querían decir algo. Hermione abrió levemente los labios como si quisiera decir algo, pero no dijo nada. Volvió a abrir los labios y casi como si fuera un susurró preguntó.

—¿Ella hubiera sido igual a Luna?

—Ella era lo que deseábamos, era una niña inteligente como ustedes dos, feliz e inocente y amorosa como ella. Pero también curiosa —agregó Harry con una mueca de molestia —, para sus 4 años ya se metía en demasiados problemas…

—Eso lo heredo de tu parte, Harry —agregó Hermione riéndose —. Los problemas la seguían y más de una vez hace que nos de un infarto… ¿Alguna vez te preguntaste por qué era igual a Luna? Nunca lo hablamos.

—Deseábamos, deseaba, que fuera como ella… —contestó Harry con suavidad —. Pero no era ella, a diferencia de Luna, nuestra Luna era testaruda como vos, Mione. Luna es completamente diferente a eso —agregó mirando a su compañera de vida con una sonrisa cómplice —. A pesar de que cuando todas las mentes eran una me dijo que podían volver… no era como ella, no se sentía como ella. Pero…

—En el fondo sabemos que era ella…. Era ella, pero con una madre viva y con un padre que no estaba traumado por la pérdida…. Era ella, pero era la Luna que tenía lo que más deseaba.

—Pero era nuestra Luna…

—Si… lo era, pero tal vez, solo estaba cumpliendo su más profundo deseó… tener una mamá viva y un papá cuerdo…. Tener una familia completa. Ambos sabemos como era Luna… ella debía haberse aburrido de todos; de todos los pensamientos, de todas las mentes, de todas las personas… debe haber elegido vivir. Seguramente eso era más interesante que ser feliz para ella —dijo Hermione. Ambos miraron a la puerta y vieron a Luna acercarse a lo lejos —. Y no importa lo mucho que me esfuerce en negarlo… la única diferencia que había entre nuestra Luna y Luna era la crianza…. No importa lo mucho que intente negarlo… cuando veo a Luna veo a nuestra hija… a quien era… a quien podría haber sido… No me importa que suene enfermo, pero el único consuelo que tengo de este horrible y asqueroso mundo es que estamos juntos y que puedo ver a mi hija una vez más…

—Harry, Hermione —dijo Luna con una sonrisa —. Buenos días, ¿Como están?

—¡Hola cariño! —exclamó Hermione con una sonrisa maternal —, bien, gracias por preguntar… y se supone que soy tu favorita…

Luna comenzó a reírse.

—Hola, Luna… —contestó Harry con una sonrisa —. No le hagas solo esta celosa. —agregó guiñando el ojo con picardía.

Hermione rodó los ojos con fastidio mientras que Luna se reía de las cosas que decía Harry.

—¿Puedo ir con ustedes a Hogsmeade? —preguntó Luna al final del desayuno mientras veía a Harry y Hermione levantarse para ir a la clase del Profesor Snape —. Podríamos salir los tres juntos y…

—Perdón cariño, no podemos —dijo Hermione sintiendo que como si se le estrujara el corazón —. Hay algo muy importante que debemos hacer y tenemos que ir solos…

—Oh… esta bien… —contestó la Ravenclaw con un tono decepcionado.

—Pero —se apresuró a decir Harry —, te prometemos que la próxima salida vamos a ir los tres juntos, ¿Si?

—Está bien, Harry… —dijo Luna con una sonrisa dulce.

Harry quedó paralizado. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que Hermione lo tironeara del brazo para moverse.

—Lo sentiste, ¿No? —preguntó Hermione mientras caminaban por uno de los pasillos que llevaban al aula de Pociones —. Se que lo sentiste; querías que ella te dijera ´está bien, papi´ como lo decía ella… —las manos de ambos se tensaron —. Me suele pasar… a veces deseo profundamente que me vuelva a decir mami o mamá…

—Ambas sonreían igual… mostrando esos hermosos y blancos dientes… —dijo Harry al aire —. Me hubiera gustado tener su primer diente de leche…

Hermione se rio con cierta melancolía y contestó.

—Hubiera sido un verdadero caos si le hubiéramos dicho que existía un hada de los dientes…

—Hubiera salido a buscarla y a intentar cazarla…

—Y habría terminado con todo su vestido blanco lleno de barro…

—Y entonces te hubieras enojado…

—Pero ambos sabemos que no hubiera podido contra su rostro angelical…

Las risas de Crabbe, Goyle y Pansy Parkinson resonaron en el pasillo, ambos los vieron en el marco de la puerta con un silencioso Malfoy que los miró con detenimiento.

—Y volvemos a la realidad —dijo Hermione casi en forma de un susurro.

La cara de Pansy se asomó por detrás de la ancha espalda de Goyle y los vio acercarse.

—¡Ahí están, ahí están! —anunció con una risa tonta y todos se giraron a ver.

Harry vio que Pansy tenía en las manos una copia de la revista Corazón de Bruja. Unas grandes letras negras que decía —PROBLEMAS EN EL PARAISO—. Harry suspiró ya cansado de la prensa y vio a Hermione que miraba el techo como si estuviera resignada.

—¡Seguro que esto es de su interés! —dijo Pansy en voz alta, y le tiró la revista a Hermione que la tomó en el aire y la miró aburrida.

En ese momento se abrió la puerta de la mazmorra, y Snape les hizo señas para que pasaran. Harry y Hermione caminaron hasta la mitad del salón y tomaron asiento. En cuanto Snape se dio la vuelta y quedo de espadas para escribir en la pizarra los ingredientes de la poción de aquel día, Hermione comenzó a ojear la revista bajo el pupitre. En las páginas centrales, encontró lo que buscaba. Harry se inclinó ligeramente y leyó, junto con ella, el texto. El titulo decía.

Problemas En El Paraíso, La Pena Secreta de Harry Potter.

Por Rita Skeeter.

Tal vez sea diferente. Pero, aun así, es un muchacho que padece todos los sufrimientos típicos de la adolescencia. Privado de amor desde la trágica pérdida de sus padres, a sus catorce años Harry Potter creía haber encontrado consuelo en Hogwarts…

Sin embargo, no pudo leer nuevamente lo que había leído hace años porque Hermione simplemente lo tiró a un lado.

—No importa cuan diferentes sean las cosas… —dijo Hermione —. Volvieron a escribir la misma basura que aquella vez. Pero la verdad es que no es importante…

A mitad de la clase llamaron a la puerta de la mazmorra tal y como hacía años había pasado.

—Pase. —dijo Snape en su tono habitual.

Toda la clase miró hacia la puerta. Entró Karkarov y se dirigió a la mesa de Snape, enroscándose el pelo de la barbilla en el dedo. Parecía nervioso.

—Tenemos que hablar —dijo Karkarov abruptamente, cuando llegó hasta la mesa de Snape. Parecía tan interesado en que nadie entendiera lo que decía, que apenas movía los labios. Hermione y Harry se hicieron los desinteresados y mientras cortaban ingrediente trataron de escuchar.

—Hablaremos después de clase, Karkarov… —susurró Snape, pero Karkarov lo interrumpió.

—Quiero hablar ahora, no quiero que te escabulla, Severus. Me estuviste evitando.

—Después de clase. —repitió Snape.

—¿Qué es eso tan urgente? —preguntó Snape molesto.

—Esto —dijo Karkarov.

Ambos dando un vistazo con disimulo por el borde del caldero, Harry vio que Karkarov se subía la manga izquierda de la túnica y le mostraba a Snape algo situado en la parte interior del antebrazo.

—¿Qué te parece? —añadió Karkarov —. ¿Ves? Nunca había estado tan clara, nunca desde…

—¡Tapa eso! —gruño Snape mirando a toda la clase.

—Pero vos tendrías que haber notado… —comenzó Karkarov con voz agitada.

—¡Podemos hablar después, Karkarov! —lo cortó Snape.

Sin embargo, no amenazó a nadie con Verasiterum…

~0~0~

A la una del día siguiente salieron del castillo bajo un suave sol que brillaba sobre los prados de los terrenos de Hogwarts. El tiempo era más suave de lo que llevaban de ese año, y cuando llegaron a Hogsmeade ambos se habían quitado la capa de invisibilidad.

Llegaron a Dervish y Banges a la una y media y salieron hacia las afueras del pueblo. El ventoso callejón salía del pueblo hacia el campo sin cultivar que cubría Hogsmeade. Las casas estaban por allí más espaciadas y tenían jardines más grandes. Caminaron hacia el pie de la montaña que dominaba el pueblo, mucho más chica que la ladera sobre la que estaba construido Hogwarts, doblaron una curva y vieron al final del camino unas tablas puestas para ayudar a pasar una cerca. Con las patas delanteras apoyadas en la tabla más alta y unos periódicos en la boca, un perro negro, muy grande y lanudo, parecía estar esperándolos. No tardaron mucho en reconocerlo. Iban a volver a ver alguien que para ellos había muerto.

El pecho de Harry se estrujó. No dijo nada.

El perro miró y olfateo a todos y movió la cabeza como si estuviera preguntando donde estaba la comida. Harry intentó sonreír. Solo se formó una mueca triste.

—No te preocupes, en cuanto nos digas, hacemos aparecer la comida —dijo Hermione con una sonrisa al ver que Harry no decía nada y el perro los miraba con la cabeza ladeada —. Harry esta… un tanto distraído… —aclaró sin dejar de sonreír.

El perro meneó la cola y luego se giró sobre sí mismo, estaba por comenzar a trotar, sin embargo, tres POP resonaron a la espalda del animal. Sirius se dio vuelta y sin dejar su forma anima vio al Director Dumbledore, la Profesora McGonagall y el Profesor Snape.

—¿Con que esta es su forma en animago, Señor Black? —preguntó la Profesora McGonagall con una mueca molesta —. Aunque no me debería sorprender de ustedes la verdad…

—Las cosas cambiaron un poco Sirius… —dijo Hermione con un susurro —. Perdón, Sirius, pero ellos tienen que venir…

—Vamos pulgoso… —dijo Snape con un tono mordaz —. El destino de derrotar al Señor Tenebroso depende de que te muevas y que nos lleves a un lugar seguro…

Sirius miró a Harry. La mirada del muchacho era triste, melancólica; lo vio abrir levemente los labios y con un susurro decir.

—Vamos Sirius… vamos a la cueva donde esta Buckbeak…

El perro no dejó de mirar a Harry y su vista se movió momentáneamente hacia el rostro del Director que no dejaba de sonreír. Sin previo aviso los guio a la base misma de la montaña, donde el suelo estaba cubierto de rocas y cantos rodados, y empezó a ascender por la ladera: Un camino fácil para los animales de cuatro patas. Siguieron a Sirius durante casi media hora por el mismo camino pedregoso, empinado y serpenteante. Cuando llegaron arriba, encontraron una cueva en la piedra. Entraron y se encontraron a un gigantesco hipogrifo plateado que miró a todos con cierta reticencia.

Cuando entraron todos Sirius los miró desde la entrada y vieron a un hombre con una túnica gris andrajosa, la misma que llevaba al dejar Azkaban, y estaba muy delgado. Tenía el pelo más largo que cuando se había aparecido en la chimenea, y sucio y enmarañado como el curso anterior. Harry miró, con cierta lastima y pena a su padrino.

Dumbledore hizo mover su varita con un suave movimiento y una mesa con un mantel, sillas y comida aparecieron iluminados por velas.

—Tenemos mucho de que hablar y mucho que hacer, Sirius —dijo Dumbledore con una sonrisa mientras se sentaba y tomaba pastel de limón —, por favor. —agregó señalando para que se sentara.

—Harry… —dijo Sirius mirándolo mientras todos se sentaban —. ¿Qué esta pasando? ¿Dónde está Ron? ¿Por qué están ellos acá?

Harry miró su plato y sintió como la mano de Hermione se posaba sobre la de él. Una extraña calidez apareció en su corazón.

—Mientras el Sol, la Tierra y la Luna sigan existiendo todo va a estar bien… —citó Harry de forma susurrante dándose palabras de aliento —. Hace muchos años se recitó una profecía que decía: El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes... —suspiró y continuó —. Cuando cierto mago oscuro se enteró de esto, mejor dicho, de parte de esto, se lanzó a intentar a eliminar a aquel recién nacido para de esta manera poder evitar que el único ser que podía destruirlo siguiera en pie. Sin embargo, falló, su maldición rebotó gracias al sacrificio que había hecho ella. Gracias a que se pagó con una vida… no había amor, la magia no ama, solo es cuestión de precio. Solo es cuestión de que tanto vamos a sacrificar para lograr algo.

—Harry… —susurró Sirius.

—No me interrumpas hasta que termine —dijo Harry mirando a la nada —. Ese chico creció ajeno e ignorante a todo esto, vivió una vida miserable y se tuvo que enfrentar a muchos peligros, conoció a su padrino durante su tercer año a pesar de que al principio creyó que era el asesino de sus padres… Los años continuaron y cierto señor oscuro encontró la manera de volver con una poción de magia negra el 24 de junio de 1995.

—Pero todavía no es 24 de junio… —volvió a interrumpir Sirius —. ¡No entiendo! ¿Qué está pasando? —preguntó mirándolos a todos.

—Y entonces el terror se cernió nuevamente sobre todos —continuó Harry sin importar la interrupción —. Las personas comenzaron a morir y a desaparecer mientras que el señor tenebroso buscaba la manera de matar a su enemigo. Y entonces le puso una trampa y usando el lazo que compartían —agregó tocándose la frente, la cicatriz —, le hizo creer que su padrino estaba siendo torturado, sin embargo, todo fue una farsa creada para que cayera. Y lo hizo. Fue y peleo y entonces sintió el mas profundo de los dolores cuando el único familiar que quedaba desaparecía tras el Velo de La Muerte. Nublado por la tragedia comenzó a entrenar bajo la tutela de un famoso mago de larga y blanca barba —agregó mirando a Dumbledore haciendo que todos lo miraran —. Pero solo para que al final lo hubiera entrenado para morir sacrificándose… El muchacho peleo y vago por todos los lugares y se enfrentó a todos los peligros; su mejor amigo lo traiciono, su novia lo vendió al enemigo y entonces, cuando todo podía estar mal, a quien habían rechazado y dejado de lado… —miró fijamente a Sirius y continuó —. A veces la ayuda que no nos merecemos viene de las personas a quien lastimamos; y entonces… el mundo se fue a la mierda. Todos murieron… todos habían desaparecido… la magia habia desaparecido… Hermione y yo éramos los únicos.

—Harry… —susurró Sirius sorprendido —. Lo que me estas diciendo es una completa locura… eso es imposible.

—Nada es imposible, Sirius… —dijo Harry con una suave sonrisa —. Nuestra hija decía, se podría decir, que lo que perdemos al final siempre vuelve a nosotros… aunque a veces no del modo que esperamos. Te extrañe mucho Sirius… esta vez no voy a dejar que mueras…

—¿Hija?

—La hija que tuve con Hermione.

—Esto es una broma ¿No? —preguntó Sirius con nerviosismo —. ¡Vienen de la nada y me dicen que el mundo desapareció y que tuviste una hija y que morí y que…!

—Todo es verdad, Sirius —dijo Dumbledore con seriedad —. Harry no está mintiendo.

—¿Pero cómo…? —preguntó Sirius nuevamente mirando a Harry que miraba hacia abajo dolido.

—No lo sabemos… —contestó Hermione con frialdad al ver como había quedado Harry —. Pero…

—No importa lo mucho que me esfuerce… —susurró Harry mirando su plato. Se levantó con fuerza se soltó del agarre de Hermione y camino con furia hacia la entrada de la cueva —. ¡Nunca nadie me escucho! —gritó dándose vuelta —. ¡Todos me dejaron solo en el fondo! ¡Cuando pedía que me ayudaran con los sueños con Voldemort nadie lo hizo! ¡Nadie me prestó atención! —pateó una piedra que rebotó en una pared e hizo que Buckbeak se asustara —. ¡Irónicamente el Oh malvado —hizo un gesto irónico —, Profesor Snape me ayudó más que otros! ¡Mientras que los otros no creían en mí, él sí lo hizo!

—Harry tranquilo… —dijo Hermione mirando a su esposo con preocupación —. Estamos muy estresados, tenemos que tranquilizarnos un momento.

—¡NO! —gritó Harry con furia —. ¡ESTOY CANSADO DE PARECER SIEMPRE CALMO! ¡ESTOY CANSADO DE TENER QUE SER SIEMPRE EL QUE MEDIE! ¡EN EL PROCESO DE TODO ESTO PERDIMOS A NUESTRA HIJA, HERMIONE!

—Harry —dijo Dumbledore con suavidad —. Tranquilo, nadie esta dudando de su historia. Entendemos el dolor que están pasando…. Entiendo tu perdida.

—No —dijo Harry con resentimiento —. No lo hace. Cree que porque se lamenta cada día de que Ariana no este viva es igual que mi pena. Usted perdió a su hermana porque dejo que su enamoramiento por Grindelwald lo cegara —los ojos del muchacho se entrecerraron y miraron fijamente al Director —. No puede comparar el hecho que perdí a mi hija por un evento que ni siquiera planificamos, nunca quisimos volver. ¡Era feliz! ¡Vivía una vida tranquila! ¡Una vida en donde no me tenía que preocupar que mi mejor amigo me haya traicionado! ¡Una vida en donde no tenía que preocupar que mi exnovia me hubiera vendido! ¡Una vida en donde no era el salvador del mundo mágico! ¡Una vida en donde no había un mundo que necesitaba que sacrificara mi vida! ¡Una vida en donde tenía una familia!

Hecho una completa furia, Harry, caminó nuevamente hacia la salida de la cueva en donde ya nadie logró verlo. Nadie dijo nada, pero todos vieron como la Profesora McGonagall se levantaba y caminaba hacia la salida.

Dumbledore miró a Hermione que bajó la cabeza con un suspiró y miró fijamente a un estático Sirius, estaba por decir algo. Pero el Profesor Snape habló antes.

—¿No queres acompañarlo? —preguntó con un tono suave —. Podemos informarle a Black lo que hay que hacer...

Hermione sacudió su cabeza, sonriendo tristemente mientras se daba la vuelta y caminaba de regreso a la mesa. Con un suave susurro dijo.

—Conocen como es Harry. Necesita tiempo para si mismo. Con el tiempo fuimos capaces de superar nuestro pasado, pero todavía es muy difícil para él compartir lo que lo perturba realmente en el presente. Demasiada presión sólo causaría que él nos bloqueara, diciendo que todo está bien, como estuvo haciendo desde que volvimos…

—¿Creí que eras a la que más te afectaba? —preguntó Dumbledore con un tono amable.

—Si y no —dijo Hermione con suavidad —. La perdida de Luna fue lo bastante dura y ambos lo afrontamos de formas diferentes, mientras que a mi me cuesta hablar sobre ella… para Harry es diferente; no es el hecho de hablar o no, sino que se le cuestione su existencia… Creo que él se los dijo: no pueden entender como es, cuan doloroso es asumir, solo pensar que no fue real, que nunca sucedió. No, no después de que fuimos forzados a dejar atrás lo que más nos importaba. Harry amaba a Luna como nunca amo a nadie; no en el sentido romántico, sino que era su hija, su pedazo de cielo; vivía por y para ella… ambos lo hacíamos. Pero su relación era especial, era única, porque ambos se entendían de una forma especial única. Y su forma de poder sobrellevar todo esto es fingiendo que está bien… pero por las noches llora, lo único que lo alegra un poco es que puede ver a Luna durante los desayunos, almuerzos y cenas.

—¿Puede… ver…? —preguntó Snape con duda.

—Si… bueno, no, pero de una forma si —contestó Hermione —. Nuestra hija… era muy parecida a Luna Lovegood. Eran idénticas.

—Así que… ¿Luna, hm? —repitió Sirius suavemente algo nervioso con una cuidadosa sonrisa en los labios —. Es un poco difícil de imaginarme a los dos… como padres.

—También fue una pequeña sorpresa para nosotros. Pero pienso que nos acostumbramos bastante rápido. Y Luna la verdad es que nos ayudó con eso también.

—¡Oh! —exclamó Sirius con una sonrisa —. ¿Y cómo fue eso?

—Bueno, nos hizo el trabajo bastante fácil. Ella era tan animada, siempre tan llena de alegría, tal vez… hasta más que Harry y yo juntos. Seguro, hubo algunos momentos en los que ella no se sentía bien, y si de verdad lo quería podía ponerse irritable y exigente. Difícilmente pudimos malcriarla, pero de una forma le dimos el mundo entero para que explorará —dijo Hermione para luego dar una risa ahogada; una risa vacía que pronto se tornó en un aliento sollozado —. Pero… pero la mayor parte del tiempo ella… ella sólo sonreía y reía. Ella tenía… tenía una risa tan hermosa —se interrumpió a sí misma, desesperada por la necesidad de tranquilizarse. Tomando una respiración profunda, se limpió la lágrima que amenazaba con bajar por su mejilla —. Perdón… yo, realmente perdón.

—No, es-está bien —dijo Sirius, pero sabía que ni siquiera sonó la mitad de tranquilizador como quería.

No estaba bien. Tal vez nunca hubiera conocido a Luna, y hasta hace unos minutos el solo pensamiento de la pura posibilidad de su existencia no habría cruzado su mente. Pero ella, su madre, había crecido cerca de Harry. Claro, él muchacho hubiera sido catalogado como loco. Pero verlos a ambos lamentando la pérdida de su hija era absolutamente devastador.

—Harry… —continuó ella eventualmente —. Harry fue el mejor padre que un niño o niña pudo haber deseado jamás. Por supuesto que amaba a Luna con todo su corazón, pero había un vinculo entre ellos dos que ni siquiera yo podía comprender del todo —suspiró con dificultad —. Fue una pelea difícil para mí aceptar que iba a tener una hija y causó muchas discusiones entre ambos. Pero a pesar de todo aprecié la victoria de que formáramos una familia…. Pero para él ahora, lo esta matando por dentro más que cualquier otra cosa.

—¿Como era? —preguntó Sirius —. Físicamente, me refiero. Seguro que heredó el pelo rojizo de Lily.

Hermione sonrió con tristeza.

—No… —susurró Hermione con dolor —. Ella tenía el cabello repleto de rulos, era rubia y tenía los ojos azules…

—¿Cómo es eso posible? —preguntó Dumbledore con duda —. Ninguno de los dos tiene parientes rubios y mucho menos ustedes lo son.

—No… —negó Hermione con mejor animo —. No los tenemos… Pero se podría decir que Luna se aburrió de ser una con todos… —Dumbledore abrió la boca para decir algo —. Cuando Harry asesinó a Voldemort aquel día… no sabemos que sucedió realmente, pero una esfera gigantesca apareció y… todas las personas fueron absorbidas; sus almas o mentes no estamos seguros. Solo que todos desaparecieron y se le dio a Harry la oportunidad de elegir que hacer porque era el Señor de la Muerte… Todas las mentes por lo que entendí se unieron fueron una… salvo que en un momento el lo rechazó todo; su deseo era que todos…, que no existiera el dolor ni la separación… pero cuando lo tuvo todo, cuando podía haber creado el mundo que quería… lo rechazó porque ella lo convenció.

—¿Quién lo convenció? —preguntó Snape.

—Luna… —contestó Hermione con una sonrisa —. Ella le dijo: Pero ahora todo debe ser de esta manera, el corazón de todos, e incluso el mío, están contentos porque finalmente están en paz con los demás; porque no hay un cuerpo que nos separa. Pero cuando dudemos, cuando la imaginación y la inventiva florezca… si nuestros corazones pueden crear su propia imagen… vamos a ser capaces de recuperar sus cuerpos. Pero, todo está bien, Harry. Todas las formas de vida tienen la fuerza para rehacerse… y el volver a desear vivir. Si decidís vivir, cualquier lugar puede ser el paraíso… porque estás vivo. Vas a poder tener la oportunidad de ser feliz en cualquier lugar.

—¿Entonces su hija, en realidad era Luna Lovegood? —preguntó Sirius.

—Si… y no… —respondió ella con una suave y casi melancólico tono —. Supongo que se aburrió de estar con todos y eligió volver de alguna forma… o al menos darle sus mejores cualidades a nuestra hija… —agregó con un tono entrecortado —. Pero creo que lo mejor es que dejemos de hablar de ella y… centrémonos en el hoy.

—Bien —contestó Dumbledore —. Los tramites con la cuenta de Bellatrix Lestrange en Gringotts están en proceso, mientras que, Sirius —lo llamó el anciano mirándolo —, necesitamos que vayas a la vieja Mansión Black… Tenemos que recuperar un objeto del Numero 12 de Grimmauld Place, ahí te vas a encontrar con el último acto desafiante contra Lord Voldemort de Regulus…

~0~0~

Gritó, gritó ante la presión quemante que le rodeó, taladrándolo. A pesar del dolor, de alguna forma pudo resistir el reflejo de despertar y se forzó a sí mismo abrir los ojos. Por egoísta y cruel que pareciera, una parte de él se arrepintió de no haber dejado que el sueño continuara torturándolo.

¿Cómo pudo haber olvidado ese dolor?

El dolor mientras sus defensas mentales eran abiertas a cuchilladas como si ni siquiera estuvieran ahí. El dolor mientras los confines más profundos de su alma eran arrancados y expuestos. El dolor mientras su mente se laceraba aun más por la culpa.

No había clase de Oclumancia que pudiera soportar el dolor.

—¡Papi!

—¡No!

—¡Ayúdame…!

—¿Papi?

—¡Por favor…!

—¿Dónde estás?

Estaba oscuro.

No había nada.

Nada excepto un sonido.

De una niña llorando.

—¿Qué? ¿De verdad es justo como la última vez? —se preguntó Harry mientras la forma de un niño se materializó, parándose con su espalda hacia él —. Creí que había superado mis antiguos sueños desde hacía ya mucho…

Pero entonces un miedo helado atenazó su corazón al notar que el cabello del niño dejaba de ser como el suyo, y pasaba a ser uno completamente dorado…

Antes de que pudiera decidir si quería dejar que su curiosidad le ganara a sus temores o huir de lo inevitable, la niña de repente dejó de llorar y lentamente se dio la vuelta.

—¿Por qué me dejaste sola?

—¡NOOOOOOO!

El grito fue doloroso en los oídos de la Profesora McGonagall, pero eso no fue nada contra la sensación enfermiza en su estómago. Algo debió de esta muy mal. No había forma de que algo estuviera bien, en el muchacho que estaba delante de ella sentado con la cabeza en las piernas y durmiendo.

Se encontró de vuelta, de vuelta cerca de su jardín, cerca de su hogar. Pero apenas y podía reconocerlo ahora. Varios tablones rotos yacían dispersos en el suelo, o estaban doblados hacia adentro por la fuerza que debió golpearlos, dejando un agujero enorme en la cerca.

Pasando a través, la vista ante él sólo empeoró. La tierra estaba llena de agujeros y llana, sin dar ninguna señal de las plantas y vegetales que habían llenado el vasto espacio. El invernadero también estaba vacío, tablas y cajas arrojadas en el suelo, varios de los paneles de cristal rotos. Estrellándose detrás de ella en el viento, la puerta del gallinero colgaba sólo de la bisagra más baja, dando la vista de plumas y sangre. Parecía como si animales salvajes hubieran entrado, destruyendo sin que nada se los impidiera todo en su camino.

El viento sopló en su cara. Algo fue llevado a su dirección, rodando sobre el suelo y eventualmente se detuvo a sus pies. Retrocedió un paso en horror al darse cuenta de que era la cabeza de la muñeca con brillante cabello rojiizo. Todo lo que quería hacer era mantener sus ojos cerrados, sin ser capaz de soportar más la horrible vista a su alrededor. Pero no pudo, por mucho que temía lo que vendría a continuación. Si siquiera un grito se le escapó del shock cuando sus ojos siguieron el camino que la cabeza había tomado.

El cuerpo yacía apenas a tres metros de distancia, andrajoso y sangriento. Profundos rasguños lo cubrían y casi parecía como si una pierna faltaba. Ahí estaba tirada, los restos de la muñeca aún en sus brazos...

—No...

...sonriendo...

—¡No!

... muerta...

—¡NO!

—Me dejaste...

—¡NOOOOO!

La escena se desvaneció mientras se derrumbaba, pero no se quedó solo. El pequeño cuerpo aún estaba ahí.

—Sabes que algo como esto habría pasado de cualquier forma. Eventualmente me habría lastimado gravemente. O me habría enfermado con algo que no podrías haber curado. Al final habría sido así.

Harry no podía soportar mirar la forma de su hija. Se agachó lloriqueando mientras lentamente se acercaba más.

—Esto no es real. Esto no es real —susurró para sí mismo en un mantra.

—¿Qué? ¿Crees que pudiste haberme protegido? Sabes que eso no es verdad.

—Esto no es real. Luna nunca murió. Esto no es real.

—¿Cómo lo sabes? Tal vez sólo estás en otra dimensión del tiempo mientras que la mía aún existe.

Harry salvajemente sacudió su cabeza, no queriendo oír más esto.

—Esto no es real.

—Sos semejante hipócrita. ¿Diciendo que estás triste porque me perdiste? —la aparición habló, burlándose cruelmente —¡Vos nunca me quisiste para empezar! ¡Hubieras detenido a mamá cuando me intentaba matar…!

Harry trató de cubrir sus oídos, pero no hizo nada para bloquear la horrible acusación, torturando su corazón aún más al saber la verdad detrás de el.

Esto... esto no es... —su voz fue ahogada en sollozos.

—Pero tal vez vos realmente no quisiste dejarme. Tal vez querías verlo de primera mano. Tal vez querías sostenerme...

La niña ahora estaba justo enfrente de él, con cada palabra inclinándose hacia delante un poco más.

—Esto no es real.

—... cuando diera...

—Esto...

—... mi último...

—... no es...

—... aliento...

—¡... REAL!

—¡Harry! —había otra voz alcanzándola, una tranquila, pero la oyó de alguna forma —¡Harry!

—¿Hermione?

Los ojos de Harry comenzaron a abrirse y todos vieron como levantaba la cabeza y todos lo vieron con profundas ojeras.

—¿Hermione?

—Harry… ¿Hace cuánto que no dormis?

—Du-duele tanto, Luna, ella...

Harry, acordate lo que le dijiste a Luna en su primera pesadilla. Lo que te muestra no son más que nuestros temores.

—Pero... Luna... yo... ella debe odiarme...

—Harry, vos siempre fuiste un gran padre. Ella te amó demasiado como para odiarte alguna vez. Lo único que ella odiaba era verte triste.

—¿Ella...?

—Acordate lo feliz que ella siempre fue. Acordate de su sonrisa. De la canción que le cantabas…

—Si pudiera… comenzar a ser… la mitad… de lo que…

La Varita de Sauco pasó cerca de la cabeza de Harry haciendo que quedara profundamente dormido. Nadie dijo nada de lo que sucedió. Pero el tiempo transcurría y todos, incluida Hermione, sabían que la mente de Harry no podía soportarlo durante mucho tiempo…

Y cuando se rompiera… ya nada iba a ser igual. A pesar de todo, Hermione era la más preocupada… no quería que él intentara volver a hacer que todo sucediera.

~0~0~

La primavera se comenzó a acercar, en años anteriores era el tiempo en donde Harry más entrenaba para la final de Quidditch, pero ese año, era el Torneo de Los Tres Magos y parecía ser que el destino estaba dispuesto a fastidiarlo con la tercera prueba. La última semana de mayo, al final de la clase de Transformaciones, la Profesora McGonagall lo llamó.

—Esta noche a las nueve en punto tenes que ir al campo de Quidditch —le dijo con cierta incomodidad —. El señor Bagman va a estar ahí para hablarles de la tercera prueba.

De esa forma, aquella suave noche, a las ocho y media, dejo a Hermione en la Torre de Gryffindor para acudir a la cita. Al cruzar el vestíbulo se encontró con Cedric que salía de la sala común de Hufflepuff. Ninguno de los dos dijo nada por el camino. Bajaron por la oscura explanada hasta el estadio de Quidditch, entraron a través de una abertura en las gradas y salieron al terreno de juego.

—¿Pero qué…? —exclamó Cedric indignado, parándose de repente.

El campo de quidditch ya no era llano ni liso: parecía que alguien había levantado por todos lados unos muros largos y bajos, que serpenteaban y entrecruzaban en todos sentidos.

—Son setos. —dijo Harry inclinándose para ver mejor como no hubiera vivido esta escena.

—¡Eh, Hola! —los saludó una voz muy alegre.

Ludo Bagman estaba con Krum y Fleur en el centro del terreno de juego. Harry y Cedric se acercaron.

—Bueno, ¿Qué les parece? —dijo Bagman contento —. Están creciendo espléndidamente, ¿No? Dentro de un mes Hagrid va a conseguir que alcancen los seis metros. No se preocupen —añadió sonriente, viendo la expresión de tristeza de Cedric —, ¡En cuanto la prueba finalice el campo de quidditch va a volver a estar como siempre! Bien, supongo que ya se habrán adivinado en que consiste la prueba, ¿No?

Pasó un momento sin que nadie dijera nada. Luego Krum dijo.

—Un laberrinto.

—¡Eso es! —corroboró Bagman —. Un laberinto. La tercera prueba es así de sencilla: La copa de Los Tres Magos va a estar en el centro del laberinto. El primero en llegar va a recibir la máxima puntuación.

—Un momento… ¿Eso quiere decir que todas las demás pruebas fueron una pérdida de tiempo…? —preguntó Harry creyendo haber escuchado mal.

—Bueno… no es así, el objetivo era la cooperación entre las tres escuelas… y para seleccionar el orden de entrada —dijo Bagman nervioso.

—¿Simplemente tenemos que guecogueg el labeguinto? —preguntó Fleur.

—Sí, pero va a haber obstáculos —dijo Bagman, dando saltitos de entusiasmo —. Hagrid está preparando unos cuantos bichos… y van a tener que romper algunos embrujos… Ese tipo de cosas, ya se imagina. Bueno, los campeones que van a la cabeza en puntuación van a salir primero. —Bagman le dio a Cedric y Harry una gran sonrisa —. Luego va a entrar el señor Krum y al final la señorita Delacour. Pero todos van a tener posibilidades de ganar, eso va a depender de lo bien que superen los obstáculos. Parece divertido, ¿No?, ¿Alguno tiene alguna pregunta?

—Sí, yo —dijo Harry levantando ligeramente la mano.

—¿Cuál Harry? —preguntó Bagman.

—¿Puedo prender fuego el laberinto? —preguntó Harry con simpleza, Fleur se le escapo una risita por lo bajo, no era una idea tan descabellada —. Dicen que para buscar una aguja en un pajar hay que separar las espigas una por una, pero yo tengo más bien la filosofía de prender fuego el pajar entero… es más simple.

Bagman pestaño un par de veces con incredulidad.

—No Harry, no podés incendiar el laberinto… ¿Alguna otra pregunta? —preguntó Bagman, nadie hablo —. Muy bien, si no tienen ninguna pregunta, vamos a volver al castillo. Está empezando a hacer frío…

Todos volvieron al castillo, Harry, negándose amablemente a volver a ser ayudado por Bagman volvió a la torre de Gryffindor. Esa noche una suave brisa cálida corría, era agradable y suave. La luna, brillando con un brillo plateado iluminaba todos los terrenos. Harry lentamente se quedó dormido.

Al día siguiente, durante el desayuno, todos se enteraron que Barty Crouch había sido encontrado muerto en las inmediaciones del bosque prohibido… Harry y Hermione se miraron, parte del plan comenzaba a estar en marcha.

~0~0~

Y recordó. ¿Cómo pudo haberlo olvidado? La gran sonrisa de Luna fue la primera imagen que pasó por su cabeza. Y como si una presa se hubiera roto, inundó su mente: La primera vez que la acarició; los primeros pasos de Luna; el peso y calidez de su pequeño cuerpo mientras la sostenía; la forma en que a menudo estaba durmiendo en su cama con sus ropas aún puestas y sus pies habiendo pateado las sábanas; su mirada inocente cuando era atrapada haciendo algo malo; sus primeras palabras y todas las que siguieron...

¿Ques ezo?

¡Chimpangcé!

¡Mira, hice todo yo zola!

¡Ahora Papi siempre puede estar conmigo!

Amo.

¡Papá!

—¿Papá?

Las voces se callaron a la vez. Los ojos de Harry se abrieron, todo estaba negro, pero no podía mirar hacia ningún lado, demasiado temeroso de que sus esperanzas la estuvieran engañando.

—No estés triste, papá...

—¿Luna? —preguntó Harry suavemente, alzando su cabeza muy lentamente. Mientras miraba a los brillantes ojos azules enfrente de ella, no había duda. Ésta era la Luna que ella conocía; ésta era su hija. Abruptamente, lanzó sus brazos alrededor de la pequeña niña, tomándola en un fuerte abrazo. Parecía tanto tiempo, demasiado tiempo desde que pudo sostenerla así.

—Perdoname, porfavor —dijo Harry mientras sollozaba libremente, sin importarle sus lágrimas. Sus manos acariciaron lentamente la pequeña espalda, tratando de sentir cada pulgada de ella —. Lo siento tanto.

—¿Por qué?

—¡Qu-que no fui capaz de llevarte conmigo! ¡Que te dejé atrás!

—¿Querías ir?

Harry sacudió su cabeza salvajemente negando.

—Entonces no es tu culpa. ¿O sí?

Ante las palabras de su hija, el corazón de Harry de repente se sintió mil veces más ligero. Pero no lo hizo sentir mejor, sabiendo lo que estaba por venir.

—Es... yo... yo simplemente te extraño tanto... —confesó, acentuando su abrazo, no dispuesta a soltarla otra vez.

Luna retrocedió un poco y lo miró de manera inquisidora.

—¿Por qué?

—Po-porque vos no estás acá conmigo. Porque ya no estamos juntos.

La niña rubia parpadeó, obviamente sin entender.

—Pero estamos juntos ahora —dijo y su sonrisa reapareció —. ¿No quiere decir eso que estoy ahí con vos?

Los ojos de Harry se abrieron como platos ante esa realización. Pudo dar una sonrisa temblorosa mientras miraba a su hija.

—Sí. T-tenes razón. Vas a estar conmigo a dondequiera que vaya —inspiró fuertemente y acarició la mejilla de Luna —. Siempre fuiste una niñita tan inteligente. Sacaste eso de mí. Sólo no dejes que tu madre sepa eso.

La risita pura de la infante hizo eco en el vasto vacío mientras su forma empezaba a desvanecerse.

—Te amo, papi.

Una última lágrima bajó por el rostro de Harry mientras, sonriendo tristemente, extendió la mano a la forma desvaneciéndose de su hija.

—Yo también te amo.

Entonces, Luna desapareció. El dolor en su corazón no era tan malo como esperaba que fuera cuando tuviera que decir adiós, pero aun así dolía.

Cuando abrió los ojos y corrió el dosel… solo quedaba la luna brillando en el cielo.


El próximo capítulo esta titulado: "Una Vida Feliz – Parte 1"

Bueno, más tarde que temprano, les dejo un nuevo capítulo del fic, como siempre cualquier error, problema o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para comunicarse conmigo. Como siempre, leo todo y respondo todo.

Nota 1: Este capítulo está emocionalmente cargado desde el principio al final; ni Harry ni Hermione están bien y a pesar de todo son personajes que no viven por un mundo mejor como normalmente se ve. Sino que están cubiertos por la pena y el dolor.

Nota 2: Sirius al principio no les cree, pero si le cree a Dumbledore y ahí pongo en contexto que como siempre pasó, a Harry no le creen y eso le molesta.

Nota 3: Bueno, este es el capítulo donde se presenta a Luna básicamente, y para Harry este es el recuerdo más complejo.

Nota 4: A Harry siempre se lo mostró como alguien que le dolía la muerte de su hija, pero que seguía adelante, cuando en realidad pasa todo lo contrario, es el más lastimado de ambos.

Nota 5: No soy padre y no estoy en plan de eso todavía, así que esta es mi manera de imaginarme las cosas, ciertamente tuve que preguntar y mirar para poder hacer una idea más redonda y espero que les guste.

Nota 6: Harry duerme poco por el temor a sus sueños.

Agradecimiento por los reviews.

Dcromeror: Gracias por dejar un review. Jajaja, Yey. Me alegro que te haya gustado.

Wowdeshal: Gracias por dejar un review. Oh vamos, que si ambos recuerdan a su hija como hizo para morir. Jajajaja.

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. Es que ese es mi plan malvado, perturbar y dramatizar con traumas y emociones a la mayor cantidad de gente posible. Claro, fue relajante, y lo serán aún más a partir de ahora hasta que llegue a la parte donde vuelven de. De donde, bueno, te lo explique por Messenger, pero lentamente se ira descubriendo básicamente.

Myron63: Gracias por dejar un review. Me alegro que te guste y te parezca entretenido el fic… aunque es algo extraño porque no esta hecho para eso jajajaja, sino para perturbar :/

Kira Potter Jackson: Gracias por dejar un review. Me alegro que te haya gustado el capitulo y que te haya gustado el detalle.