La verdad es un juego.
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- ¡Eres un inútil, lento, lento! ¡Debiste hacer…!
- Cállate, Youko- Se quitó un alga del zapato, levantándose del suelo al que había caído. El pasillo tan peculiar lo sorprendió. Seguramente se trataba de una ilusión pero tan realista como había sentido todos los obstáculos para llegar- El camino es directo y no hay puertas: debemos ir adelante.
Era una trampa, lo presentía. Había entrado en una ilusión asombrosamente práctica que pocos demonios tenían la habilidad de lograr a esa magnitud y Kurama camino hacia la única ruta que le ofrecían.
Oía las quejas de Youko, de que había sido descuidado y hasta imprudente al entregarse tan fácil a una trampa, pero opaco sus reclamos cavilando en qué hacer si se encontraba con el creador de esa ilusión.
- Esto es interminable…
Pensaba que estaba caminando sin dar un solo paso realmente, porque todo el pasillo, suelo y paredes, eran iguales en todo momento.
Al cabo de cinco minutos, paciente como siempre, encontró una puerta cerrada, común de madera. Cogió la manija y se tomó un respiro antes de abrirla y ver el final de su recorrido. Cuando lo hizo, vio un espectáculo de pesadilla.
Una ventisca de imágenes lo abrumo. Imágenes en movimiento, todas en secuencia como películas y abultadas entre imágenes, imágenes horribles y perversas.
Entro a un salón amplio y majestuoso, de largas y anchas ventanas con cortinas negras corridas. El suelo era un círculo en blanco y negro, tipo para generar ilusión óptica, y por los alrededores colgaban jaulas de ave. El canto lúgubre de los pájaros se entonó más escandaloso cuando las secuencias lo rodearon, cuando volteaba o miraba a otra parte lo acosaban; no podía evitar verlas ni escucharlas.
Apretó duramente los dientes en un intento de sobreponerse de la terrible opresión.
- No es real…Son ilusiones.
- No- Una voz profunda y grave lo sorprendió. Unas pequeñas escaleras llevaban a un escenario proporcionado, justo donde estaba el dueño de esa voz. Daba la sensación de estar en un salón de reyes, porque el demonio que le hubo hablado estaba sentado y dispuesto en una posición presuntuosa- Yo no te conozco. No puedo crear daño más que tú mismo con esto.
- ¡¿De qué hablas?!
No sabía cómo describir el dolor y el odio hacia lo que veía, lo que escuchaba de esas imágenes en movimiento. Por un lado, oía los lamentos de su madre humana y la imagen de ella en el suelo de la cocina, llorando sin consuelo. Apartando la mirada, se encontró con otra secuencia en la que reconoció la figura de Yusuke, su mirada decepcionada y ruda, reclamándole cuantas cosas que ya conocía de él y por las que tendría que matarle. Desvió la vista a otra dirección, cualquiera donde no pudiera ver más esas imágenes. Mas imágenes, innumerables y sin interrupción entre sí, le enseñaron a Hiei atacando con furia a Youko, a Hiei sujetado por el demonio de ilusiones y besándolo, a Hiei observando un jardín marchito y desflorecido.
- ¡Basta! ¡Todo esto es una mentira!
Le dolía la cabeza, sentía una migraña en alguna parte de su cerebro y se apretó el cráneo con las manos. Sentía repugnancia, odio y nauseas de asco.
Las imágenes levitaban por todas partes y cambiaban de escena a una peor o más leve, pero siempre con el mismo resultado: atormentándole.
- ¡Quita del camino!
Se estaba desesperando, estaba preso del pánico. Las imágenes eran sus temores y sus disgustos, lo que no quería y lo que más odiaba. Habían, inclusive, imágenes de la vida anterior de Kurama, Youko, sus momentos de vacilación y sus fracasos, sus primeros comienzos como ladrón.
- ¡Que se detengan!
- Ya me he entretenido- sonrió el demonio, haciendo un gesto con su mano. Las imágenes se alejaron de Kurama y se convirtieron en cuadros blancos flotando en el aire.
Kurama se esforzó por levantar la cabeza y enfrentar al culpable de su pesar, dedicándole una mirada de penetrante odio que ni él había imaginado siquiera que podía tener.
- Eres débil, a él no le afectaron tanto.
- ¡Basta de juegos! ¿Quién eres tú?
- Me conocen como el Demonio de las Cigarras. Pero prefiero los pájaros, tienen una voz menos estrepitosa- Kurama advirtió que habían tantos pájaros como imágenes cuando un ave se acercó al demonio y este la acaricio- Me llamo Higurashi.
Supo que lo había visto antes. Sus pálidas y grandes manos. La ropa oscura que cubría gran parte de su cuerpo. Sus ojos grises.
- ¿Cómo hiciste que la ilusión fuera tan real?
- No es obra mía, realmente. Tengo…- Aparto a la paloma y desnudo su brazo derecho, rodeado por una larga cadena gris- Esto, que ayuda bastante.
- Tú tienes…
- Dicen que se llama "Chain Viola", a mí me gusta llamarla la "Cadena de la Verdad", porque revela el más profundo deseo de todo ser, sus miedos y sus más profundos pesares, a parte de otras facilidades.
- No…"Chain Viola" no funciona para crear ilusiones…
- Es verdad.
- ¿Y lo que pasó cuando entre aquí?
- Un pequeño método enseñado por algún hechicero- respondió Higurashi, desapasionado.
- Tú me esperabas.
- Exacto- Se puso de pie lentamente, abandonando el apoyo de su silla perversa- He querido verte desde hace un tiempo.
- ¿Por qué? Me has encerrado aquí con tus trucos de ilusiones…
- No todas eran ilusiones- Del bolsillo de su chaqueta saco una gema rosada. Kurama quedo incrédulo- Esta es real.
Murmuro unas palabras y la gema brillo intensamente. La alzo hacia su izquierda y una especie de energía eléctrica se lanzó para ese lado. Kurama contemplo como una docena de pájaros se convertían en pequeñas aves, con tamaño de canarios. Una demostración más de aquel poder de la gema y otra variedad de pájaros dentro del salón crecieron como pájaros adultos, fornidos y de aspecto pérfido.
- Encontraste la Clave…
- No. Solo active un poder de los Cuatro. La Clave es necesaria cuando se tienen las cuatro completas y se quiere liberar su poder. Debes saber eso.
-…Esos tesoros los robamos Youko y yo, ¿Cómo los tienes tú?
- Que vergonzoso, ¿no, ladrón? Te han robado.
Kurama sintió la rabia encenderse en sus mejillas. Humillante, denigrante, absurdo. ¡Le habían robado a él, a él! Seguro que uso la Chain Viola para rastrearlos…
- Me gusta esa expresión- comento Higurashi. Se quitó con parsimonia la venda de su rostro- Mis informantes fueron solo tuvieron la oportunidad cuando te descuidaste- Varios pájaros revolotearon a su alrededor y Kurama se mantuvo en silencio- Esta Cadena de la Verdad me ha beneficiado mucho. Pude ver tus secretos como he podido ver todo lo que paso en esta historia.
- ¿De qué hablas, "historia"?
A toda respuesta, Higurashi le mostró nuevamente la cadena de su brazo.
- Yo no creía en la historia del Amo de las Estaciones hasta ver la respuesta en la Chain Viola, luego fue descifrar tus pasos ingeniosos y tus planes maestros…
- Así que sabes.
- Se lo que debo saber. Por más que sean asuntos de mi desagrado- Higurashi dio la media vuelta, con una mirada tan intensa de la que el pelirrojo se extrañó- Por fortuna, acabaran pronto.
El traidor camino a su derecha, dándole la espalda. El kitsune lo siguió con la mirada. Vio una ancha mesa en el camino. Sobre la mesa estaba Hiei, con los ojos cerrados y el yoki debilitado. Kurama tembló.
- ¡¿Qué le has hecho?!
- No presenta ningún daño, te lo aseguro- Kurama lo fulmino al verlo ir hacia la mesa, demasiado cerca del ocupante- Jamás podría lastimarle.
- Aléjate de Hiei. No te atrevas a involucrarlo en esto.
- Muchos dicen que eres inteligente y muy sagaz- Se sentó al borde de la mesa. Hiei no movió ni un musculo, pues dormía profundamente. Y era real. Kurama podía sentirlo y solo se frustraba más- He estado esperando esto con ansias. Tolere estar bajo las órdenes de una mujer por esperar este momento. Ahora, soy libre de hacer mi antojo.
- Robaste los tesoros que tenía guardados; es suficiente con eso- rugió, sabiendo que se expondría si hablaba de la importancia de Hiei en el asunto, aunque aquel ser diese la impresión de saberlo.
- También se cómo usarlos.
Los pájaros acercaron a Higurashi unas cosas de las que Kurama no podía darles lógica. En las manos del demonio estaban las cuatro gemas, los Cuatro Elementos. Una perla azul que había tenido Youko en el pasado y que le impulso a seguir la historia del Amo de las Estaciones; la gema Nogard que robo del Makai, el impresionante rosado que Higurashi le mostró anteriormente. Finalmente, la ágata castaña que robo del Ningenkai.
Dos pájaros se acercaron a su amo, sujetando un cinturón con las patas, y este tomo la prenda. Era el cinturón de Raizen, el mismo que había robado tiempo atrás.
- No lo hagas. ¡No sabes lo que haces!
- Tengo una idea.
En las pequeñas aberturas del cinturón coloco cuidadosamente los cuatro objetos. Estornudo un poco pero mantuvo la serenidad para hacer la labor mientras Kurama le observaba.
- Déjalo. No sabes lo que puede hacerte. La magnitud de su poder…
- Tu tampoco, porque los Cuatro Elementos jamás han funcionado juntos desde su primera vez.
Quería moverse, mas sentía que todo le pesaba en el cuerpo, inclusive las piernas cuando las movía.
- ¿Por qué esta aquí?
El demonio no dejo su tarea al oírlo.
- Así debía ser. Lo estaba esperando. Mukuro también lo sabía, por esa razón ha venido su heredero a por mí.
- ¿Mukuro?- Kurama asimilo y unió los fragmentos de información- Todo esto es un ardid. No oses usar a Hiei.
- Te propongo un trato.
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¡Siempre cortando en el momento más tenso!
¿Y bien? ¿Fue una sorpresa o no descubrir quién era el tipo de la cadena, y que es lo que pretende? ¿Por qué Hiei esta inconsciente y que es lo que hará Kurama, acorralado en su territorio? Si, también los estoy dejando con las ansias… ¡Descúbranlo en el siguiente capítulo!
