Ladies and Gentlemen!
Lamento por tardar en actualizar esta historia pero por algunas cosas, había estado entretenida. Claro que tengo como actualizar esta historia, hasta de alguna manera, será divertido. Bueno, ya veremos hasta donde nos llevará.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
¿Acaso iba a ser tan normal ver a Ryoken con un parche en su mejilla? Miyu y Kiyoshi creían que eso ya era normal y no tenían porque preocuparse por la violencia, aunque no era tan normal ver a la misma Yusaku con un sonrojo en su rostro, evitaba ver a Ryoken aún cuando este intentaba llamar su atención. Desde que conocían a la chica, esta no mostraba mucho sus emociones, pocas veces la veían sonriendo y cuando era observada, prefería actuar con normalidad, clásico de una kuudere. Iba hablar Miyu cuando sintio la mano del doctor Kiyoshi y como negaba, tal vez en otra ocasión podría preguntarle.
-¿Podrían cuidarlo hoy? -Habló Yusaku.- Tengo que seguir investigando algunas cosas
-Claro -Miyu sonrió.
-Lamento los inconvenientes que puede causar
-No te preocupes -Hablo Miyu feliz.- Ryoken nos ayuda bastante, es bueno tener a un segundo ayudante, incluso es más fácil con el
-Y entiende muy rápido -Habló Kiyoshi.- Puedes irte sin preocupaciones Yusaku
Todos observaron como Yusaku sólo suspiraba, hacia una pequeña reverencia y se iba sin mirar atrás. Tanto Kiyoshi como Miyu observaron a Ryoken, quien se había pegado a la ventana para seguir viendo a Yusaku antes de perderla de vista. Miraron curiosos como sus orejas como su cola blanca, no se movían con ese entusiasmo al que estaban acostumbrados. Incluso se veía un tanto decaído. Lo escucharon suspirar y como se sentaba en las sillas de la clínica para seguir observando la puerta.
Era como si esperará que la chica volteara y que regresará por él pero no fue así. No había rastros de ella. Fue Kiyoshi quien se acercó y posó su mano en su hombro. Inmediatamente, Ryoken alzó su rostro, su nariz roja y sus ojos llorosos. Era curioso verlo pues era muy animado y que ahora sólo estuviera decaído, era algo raro.
-¿Sucedió algo? -Pregunto Kiyoshi
-Yusaku se enojó conmigo -Fue lo único que respondió antes de abrazar a Kiyoshi.
-¿Qué hiciste para que se enojara? -Preguntó Miyu curiosa.- Conocemos a Yusaku desde hace tiempo y es muy difícil que ella se comporte así
Ambos vieron como Ryoken dudaba en hablar. Tal pareciera que ese chico gato había hecho algo que no sólo hizo que Yusaku se molestará, si no también que Ryoken se sintiera tan decaído.
-Le di un beso
-Bueno, no hay problema si fue un beso en la mejilla -Miyu soltó una risita. Pronto, tanto ella como el doctor Kiyoshi volvieron a ver a Ryoken quien sólo negaba.- ¿Si fue un beso en la mejilla?
-Fue un beso en los labios -Fue lo primero que dijo.- ¡Pero fue como muestra de cariño! No creí que se fuera a molestar, quería demostrarle cuán agradecido estoy con ella
-Ryoken -Miyu acaricio su cabeza para agacharse y sonreirle.- Para una humana, un beso en los labios es algo muy diferente, es algo un tanto prohibido
-¿Porqué? -Preguntó curioso.
-Cuando se besa a una persona, es por que la amas, porque la quieres y porque son pareja o algo parecido
-Pero yo amo a Yusaku ¿Acaso hay alguna otra diferencia? Le dije que siempre me iba a quedar con ella
Los dos escucharon como Kiyoshi Kogami soltaba una carcajada. Golpeaba amablemente el hombro de Ryoken. Cuando su risa paro, solo sonrió.
-Aún tienes mucho que aprender Ryoken, deberías preguntarle a Yusaku si te quiere de la misma manera que tu lo haces -Dio unas palmadas más.- Y de paso disculparte, fue algo sorpresivo para ella ese beso pero si le dices cuáles fueron tus verdaderas intenciones ella comprenderá
Ryoken miro al doctor Kiyoshi, miro a Miyu y después subió su mano a su collar. Suspiró. Sólo esperaría a que Yusaku regresará por el para pedirle disculpas, se sentía bastante mal porque no pudo ver esa sonrisa de Yusaku cuando se despido de él.
.o.
Yusaku intentaba leer aquellos libros aburridos de la biblioteca, seguía buscando información alguna a lo que le había pasado a Ryoken pero realmente no podia concentrarse con lo sucedido en la mañana.
Suspiró. Esa mañana ella había despertado y hacia el quehacer de su casa mientras intentaba que Ai y Ryoken no se pelearan e intentarán destruir alguna otra cosa. Era su día libre pero realmente le gustaba tener una casa limpia y ordenada. Después de encargo de preparar el desayuno, quería empezar a preparar otras comidas para Ryoken. Quería saber que otra cosa le podía dar a parte de latas de atún y alguna que otra fruta.
Se sintió tranquila al ver que Ryoken aceptaba todo lo que le daba de comer a pesar de que no era una muy buena cocinera. Todo iba bien hasta que escucho como el mismo se levantaba de su lugar para llegar a su lado. Antes de que pudiera decir alguna otra cosa, tomo su rostro y beso sus labios. Un pequeño beso que hizo a Ryoken feliz pero que para ella, fue algo confuso. Antes de reaccionar, ya había golpeado a Ryoken y sólo tuvo su correr al baño para esconderse. A pesar de que Ryoken tocaba la puerta para preguntarle si se encontraba bien, Yusaku no reaccionó. Se miro en el espejo para lavarse la cara con agua fría pero se sorprendió de verse con las mejillas rojas.
Estúpido problema que no la dejaba concentrarse en su búsqueda. Subió su mano a sus labios. Había sido un pequeño beso pero no pudo evitar entrar en pánico cuando sintió como su corazón golpeaba su pecho.
-Estúpido Ryoken, era mi primer... -Repetía con mala aura pues todas las personas que pasaban por ahí, salían asustadas. Aunque, ahora que pensaba tenía que disculparse por el golpe que le había dado, no tenía porque ser muy ruda.- Soy una estúpida
A lo lejos, Spectre miraba sin poder comprender a Yusaku, le quería preguntar pero tampoco quería morir a manos de la chica, incluso pensaba que si ella quisiera hablar, moriría del aburrimiento o si decía una mala palabra, ese lugar sería su funeral.
-Creó que mejor le preguntaré a Miyu cuando valla por ella
Tuvo que salir de sus pensamientos cuando se acercó una chica a preguntarle por un libro. Al menos podría trabajar e ignorar lo que Yusaku hacia.
Yusaku suspiraba. Al menos había encontrado unos libros pero por lo tarde que era, tuvo que tomarlos prestado. Caminaba a la veterinaria cuando vio una tienda de mascotas. Se detuvo para ver algunos accesorios, aún cuando Ryoken era mitad humano, seguía siendo un gato muy juguetón. Pronto, vio esas pequeñas plaquitas de plata que se pone en los collares de las mascotas. Sonrió cuando se le ocurrió una idea. Entró apresurada y pidió una de esas plaquitas grabadas. Unos minutos después salió feliz de esa tienda. Caminaba a la veterinaria, paso por la puerta de la misma y noto como Miyu le miraba un tanto curiosa.
-¿Sucede algo? -Preguntó Yusaku.-¿Y Ryoken?
-Acaba de salir -Dijo preocupada.- ¿Acaso no habías pasado por el? El me dijo que habías venido por él pero no pude ver porque estuvimos ocupados
Claro, Yusaku se preocupó. Antes de poder responder, empezó a correr. Aún faltaba para que Ryoken se recuperará de aquellas heridas, no podia estar vagando por ahí. Aunque, admitía que no era buena en los deportes, poco le importó tener que chocar con las personas y mirar por algunas calles si se veía a un chico de cabellos blancos. Cuando su cuerpo pidió descanso, tuvo que detenerse, estaba a unas cuantas calles de su casa y ya era de noche. Aunque sólo fuera su primera opción, corrió a su casa. Estaba preocupada. Giró a la esquina, unas cuantas casas y llego a la suya. Abrió con desesperación la puerta. Un delicioso aroma invadía el lugar. Llego a la cocina para encontrarse con Ryoken y con Ai. Ambos voltearon a ver a Yusaku.
-¿Sucede algo Yusaku? -Pregunto Ryoken.
Cuando no pudo resistir más, sus rodillas tocaron el piso. Empezaba a respirar, tratando de que el aire regresará a sus pulmones.
-Estúpido Ryoken -Habló.- ¿Porque no me esperaste?
Ryoken sonrió. Se acercó a Yusaku y la abrazó. Acarició su espalda y se separó despacio de ella. De alguna manera, podía ver a Ryoken un tanto decaído, sus orejas le decía todo.
-Lo lamento -Fue lo primero que dijo. Vio la mirada confundida de ella.- Por lo que sucedió en la mañana, no era mi intención hacerte enojar -Sus mejillas se sonrojaron.- Y por irme sin ti pero quería hacer algo para que me perdonaras
Yusaku comprendió. Sonrió tranquila y acaricio la cabeza de Ryoken con cariño. Escucho como ronroneaba y ocultaba su rostro en su hombro.
-Perdóname a mi por haberte golpeado, no era mi intención -Hablo Yusaku.- Me asusté, te prometí que te dejaría ir cuando estuvieras bien pero aún tienes algunos rasguños, es bueno que estés aquí -Acarició su espalda.- Debí explicarte el porque no debes hacer eso
-Pero Miyu me explicó y realmente me discuto por eso, no sabía que era algo importante
-Esta bien
Yusaku vio la bolsa a su lado. La abrió ante la mirada de Ryoken, saco aquella plaquita que había comprado. Este lo miro un tanto confundido.
-¿Qué es?
-Mientras te curas, tendrás esta placa con tu nombre -Sonrió.- Se que eres más inteligente que Ai y veo que eres capaz de regresar por ti mismo pero por alguna cosa, podrás llegar más rápido si le muestras a alguien esto
-¿Y que dice?
-Fujiki Ryoken -Yusaku tomo la placa para colocarla en el collar.- Ahora eres como de la familia así que te di mi apellido, mientras decidas quedarte, ese será tu nombre -Sonrió. Ryoken subió su mano a su collar. Un poco de nostalgia le llegó a él.- Después me encargaré de algunas cosas para que seas como un ciudadano ¿Te gusta?
No recibió respuesta alguna cuando sintió como volvía a besarla. Se separó con rapidez y sonrió. Ryoken no podia entender como es que el doctor Kiyoshi y Miyu nunca han visto a Yusaku en esas facetas. Tal vez se sentía como un afortunado de ser el único que podía apreciar todo eso.
-Gracias Yusaku -Habló Ryoken.- Sabes, hace tiempo, tenía una familia pero antes de darme cuenta, mis hermanos se habían ido, yo me quedé sólo -Miro a Yusaku, se veía preocupada.- Siempre me pregunté como sería si tuviera algo como esto y gracias a ti lo se
Yusaku comprendió esas palabras. Dejó que Ryoken le abrazara para que siguiera sintiendo esas caricias a sus orejas, era reconfortante escucharle ronronear aunque siguiera sintiendo esa necesidad de que empezará a jugar con sus pechos. Tal vez en otro momento le diría el porque de los besos.
.o.
Yusaku se encontraba cenando lo que curiosamente Ryoken había cocinado. A un lado de ella, este le miraba feliz, la maldita sonrisa de su rostro le indicaba lo mismo. Pronto recordó que Ai hace esa misma cara inocente cuando hizo algo. Suspiro.
-¿Qué rompiste?
-¿Porque aseguras que rompí algo? -Pregunto curioso.
-Por que Ai hace la misma cara de idiota cuando rompió algo y trata de esconderlo -Dejo su vaso en la mesa para ver si algo faltaba en la casa.- ¿Estás seguro?
-Si -Fue su única respuesta.
Yusaku suspiro. Bien, no podia estresarse por que ese era su día de descanso.
Iba a tomar su celular cuando escucho como tocaban la puerta y Ai en lugar de ladrar se acercó a la puerta y empezó a mover su cola contento. Miro su calendario ¿Ya era ese día de la semana? Ryoken miro curioso a Yusaku quien se levantó cansada. Al abrir la puerta vio como otro perro negro y otro de pelaje claro entraba a su casa y empezaba a jugar con Ai.
Ryoken miraba aterrorizado como estos se habían acercado a él. Alzó la vista para encontrarse con chico de cabellos plateados y mechas rojas, unos lentes iguales a los de Yusaku pero de color verde. Le miraba un tanto sorprendido, a su lado otro chico de cabellos morados y ojos del mismo color. Ryoken era el centro de atendió cuando estos entraron.
Ni lento, ni perezoso. Ryoken corrió detrás Yusaku para tratar de ocultarse de esos perros que lo veían como su juguete. Claro, también estaba celoso de que otros machos entrarán a su territorio.
-¿Hola? -Preguntó aquel chico de cabellos morados.
-Es una larga historia -Habló Yusaku.- Su nombre es Ryoken y no soy fetichista -Miro al chico de mechas rojas quien había abierto la boca para hablar.- Y sus orejas como su cola son reales así que no son un accesorio que se pueda quitar
Ambos chicos volvieron a mirar a Yusaku. Alzaba los hombros cansada. La conocían desde hace tiempo y sabían que lo que decía era cierto.
-¿Podrían decirles a esas bestias que no soy un juguete? -Habló Ryoken.
-Flame -Le hablo el chico de las gafas. Se agachó a su altura para golpear la nariz del canino.- No lo muerdas o no saldrás a jugar con Ai
Un ladrido se escucho como respuesta. Aquel de cabellos morados de igual manera habló con su perro de nombre Lightning. Inmediatamente empezó a correr con Ai y ese perro de nombre Flame al patio trasero. Los otros dos solo miraron a Ryoken, sabía que iba a ser el centro de atención pero en ningún momento se alejaría de Yusaku, era suya.
-Ryoken -Yusaku llamo su atención.- Ellos son mis primos, Takeru -El de mechas rojas sonrió.- Y Jin -El de cabellos morados hizo una referencia.
-Ella es mía -Fue lo único que dijo.
Jin y Takeru miraron curiosos como esta suspiraba y empezaba a regañar a ese chico gato. ¿Qué estaba sucediendo? Lo bueno que la noche era larga y tendrían tiempo de escuchar las cosas que ella diría. Mientras tanto, verían a su prima golpeando a ese chico porque no dejaba que pudiera moverse.
¡Muchas gracias por leer!
Realmente me divierto escribiendo esto. ¿Acaso ustedes se imaginaron que esto podía llegar a suceder? Yo no pero aquí estoy escribiendo algo para entretenimiento.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Sábado 12 de Enero de 2019
