Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo XIV

"Necesidades del Corazón"

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—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

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Los ojos verdes de Harry vagaron lentamente por el cielo, de una forma casi aburrida; la mezcla entre celeste y gris de la mañana era casi un recordatorio de como era su vida antes. Se levantaba temprano y comenzaba a trabajar, no sin antes prepararle el desayuno a sus dos amadas reinas. Pero de eso ya hace tiempo que no sucedía y era solo un gris y hasta triste recuerdo en su mente.

Bajó la vista y delante suyo se extendió un angosto sendero flanqueado a la izquierda por setos pulcramente recortados y a la derecha por matorrales salvajes de corto crecimiento que desembocaba en un amplio camino que estaba cortado por un par de impresionantes verjas de hierro forjado que marcaban los límites de los terrenos de la mansión. Suspiró tratando de ocultar los viejos recuerdos que había en su mente y comenzó a caminar hasta que llegó a las imponentes verjas.

Solo tuvo que tocarlas con la punta de su varita para que las puertas de hierro, las barras de metal se retorcieran formando un espantosa y hasta tenebrosa cara que preguntó.

—¿Motivo de su visita?

—Mi nombre es Harry Potter y vengo solicitar el poder hablar con Lucius y Narcisa Malfoy. —dijo Harry con seguridad.

Las puertas, con la misma facilidad que se habían deformado, volvieron a su estado primigenio. Nada sucedió. Un nuevo suspiró salió de los labios de Harry y apuntó con su varita a las puertas para tirarlas abajo si fuera necesario, sin embargo, estas se abrieron. Un nuevo suspiro salió de sus labios y comenzó a caminar.

Dentro de los terrenos había, tal y como recordaba, aunque no tanto porque aquella vez era todo demasiado oscuro, grandes arbustos y pavos reales que rondaban por el lugar y detrás de unos setos, una hermosa y ornamentada fuente. El camino era recto y de grava que llegaba hasta el pórtico de la mansión.

Subió por unas grandes escaleras de piedra hasta la puerta y pudo divisar las ventanas en forma de diamante; cuando llegó a estar enfrente tocó con fuerza y ambas se abrieron con algún tipo de encantamiento. Rodó los ojos ante la exageración y nada más entrar fue recibido por un vestíbulo. En el medio Lucius y Narcisa Malfoy mirándolo estoicamente.

—Buenos días —dijo Harry de forma amigable acercándose y sonriéndoles a ambos que no dejaron de mirar de forma seria. Hizo una mueca y continuó —. Ciertamente creo que toda esta demostración de poder era completamente innecesaria, pero supongo que es algo normal entre los sangrepuras… —volvió a hacer una mueca y en voz baja, pero lo suficientemente alta para que lo escucharan agregó —. Espero que ni mi padre, ni la familia Potter hayan hecho toda esta actuación alguna vez…

—Deberías estar en Hogwarts…Potter —dijo Lucius Malfoy mirando a Harry en su uniforme de Gryffindor como si fuera algo completamente inverosímil lo que estaba sucediendo. Como si no reconociera al Harry que no parecía temeroso o intimidado como antes.

—Si… en eso tienen razón —confirmó él casi como si fuera un chiste —. Pero el tiempo apremia y tampoco podía traer a Hermione a este lugar… Así que tuve que venir solo…

—¿A qué viniste, Potter? —preguntó Malfoy nuevamente con asco —. Deja de hacer toda esta actuación y habla…

Harry sonrió de forma amigable, pero al mismo tiempo sarcástica.

—No deberías hablarle así a la persona que puede salvar a tú familia, Lucius —dijo Harry en tono frío, para luego sonreír nuevamente —. A mi no me agrada en lo más mínimo estar en este lugar…pero tengo una deuda con tu esposa, Narcisa.

Lucius, lentamente miró a su esposa con una ceja levantada.

—No se de que esta hablando, Lucius. —dijo ella ignorando la situación.

—Oh, no, claro, por supuesto que no lo sabe, ya que todavía no sucedió, pero —agregó Harry haciendo un leve gesto con la mano —. Va a suceder y ya sucedió, así que… obviando que todavía no estoy ligado a ella por esa deuda…, se podría decir que esto lo hago de forma persona —hizo un momento de silencio y volvió a hablar —. Pero, ya que seguramente son personas pragmáticas e inteligentes lo voy a poner en estos términos, pueden escuchar mi propuesta y salvar su familia y quedar completamente impunes de todas las cosas que hiciste —dijo mirando a Lucius —. O… tener a Voldemort viviendo en esta casa en el próximo año y medio —entrecerró los ojos mirando la cara de sorpresa de ambos —, por no decir a Bellatrix y su esposo…. Se que no te llevas bien con ella, Lucius.

Lucius no dijo nada, pero sus labios estaban levemente abiertos, mientras que Narcisa, aunque parecía shockeada se mantenía inexpresiva.

—Se que la Marca Tenebrosa se volvió aun más mmm —dijo el Gryffindor dudando —… dolorosa ¿Tal vez? Se lo del ataque durante la Copa Mundial de Quidditch; Lucius Malfoy, Narcissa Malfoy, John Nott, Charles Goyle, Montgomery Crabbe. Todos con túnicas negras atormentando muggles… pero huyeron cuando la Marca Tenebrosa apareció en el cielo. No vengo a chantajearlos —agregó forma seria —, porque no me interesa; no me interesa su influencia, su dinero, sus vidas. No tienen nada que puedan darme, porque yo cuanto amaba lo perdí. Pero Narcissa me ayudó una vez y siento que estoy en deuda con ella y por eso quiero evitar que su familia caiga en desgracia… quiero evitar que Draco tenga esa maldita Marca Tenebrosa en su antebrazo como lo tenes vos, Lucius, que irónicamente Narcissa no tiene….

—¿Qué es lo que nos estas ofreciendo? —preguntó Malfoy en un intento de parecer tranquilo.

—¿Podemos sentarnos?

—Sí…

Ninguno dijo nada durante el pequeño trayecto hasta los sofás, en donde Harry se sentó en uno individual y el matrimonio igual, pero en el lado opuesto.

—Voldemort va a volver —dijo Harry haciendo que ambos se tensaran —. Ambos lo saben ¿No? Y cuando lo haga… el infierno se va a desatar y va a estar muy… enojado. Muy enojado con aquellos que no lo fueron a buscar, que lo dejaron pudrirse en un bosque en Albania como una simple sombra… Pero, no importa que vuelva, puedo matarlo y terminar con todo, esa misma noche. Tenemos un plan, tengo lo recursos, se dónde está y dónde va a estar y voy a exterminarlo de la faz de la tierra…

—No tenes pruebas de nada de lo que estés diciendo, Potter —dijo Malfoy mirando fijamente a Harry —. No podés probar ninguna de tus acusaciones… ni de que vas a volver a matar al Señor Tenebroso.

Harry abrió levemente la boca, la cerró juntos con sus ojos y suspiró. Con un leve movimiento se tocó las sienes y volvió a abrir los parpados mirando a una estatua que estaba detrás.

—A ella no le gusta esta casa… —dijo Harry como si fuera algo normal —. Cuando dormíamos juntos muchas veces tenía que consolarla luego de que Bellatrix la hubiera torturado con ese hechizo de fuego…. No lo quería decir, pero le afectaba de sobre manera tener un pecho con las deformaciones propias de quemaduras. Pero cuando las marcas se fueron, en sus sueños repetía una y otra vez como había sido torturada… Tardó mucho tiempo en recuperarse y se podía decir que fue algo que tardó. No creo que estuviera muy feliz de que esté acá, pero se lo debía a Narcissa. Ciertamente mientras los años pasaban pensaba que, no sé qué hubiera pasado si ella no le hubiera mentido a Voldemort cuando estábamos en el Bosque Prohibido… Pero, sin importar nada, prefiero devolverle el favor y salvar a la Familia Malfoy, antes de dejarlos pudrirse.

—Estas completamente loco, Potter… —susurró Malfoy. Harry miró a Narcissa y ella sintió como su mente cientos de imágenes pasaban una atrás de la otra —, venís a mi casa, abusas de mi hospitalidad y… —cada sensación se expandió cada recuerdo, cada momento.

—Silencio, Lucius. —dijo Narcissa en un tono imponente.

Harry se levantó y miró ambos Malfoy.

—El 24 de junio Voldemort tiene planeado volver a la vida por medio de un ritual en el cementerio de la villa donde esta la casa que era su padre muggle, Tom Ryddle, cuando vuelva, va a estar muy enojado… sobre todo con aquellos que no lo buscaron porque lo creyeron acabado. Si vos, Lucius, asistís a la reunión, me voy a encargar de que todos se pudran en Azkaban. Si no, ustedes nunca fueron partidarios del Señor Tenebroso… El destino de su Familia depende de esa decisión. Hagan lo que quieran.

Harry comenzó a caminar hacia la puerta, la abrió y miró a los atónitos huéspedes que lo miraban.

—Adiós, Lucius, prima…

~0~0~

Durante el resto del mes mayo, parte de la primera y segunda semana de junio Harry se dedicó a aprender y practicar, mientras que Hermione ayudaba a Luna a preparar sus exámenes finales. Aprendió y mejoró, junto con ambas, su amplia gama de maldiciones y encantamientos. Los hechizos de protección eran cada vez más poderosos y tenía la habilidad para lanzar un decente reducto sin tener que pronunciarlo.

El domingo por la mañana, casi mediodía Harry salió de la ducha, se miró un segundo en el espejo y con una leve sonrisa, recordó cuando se bañaba junto a su hija y por lo general este sería el momento en donde ambos peleaban para que la pequeña se pusiera ropa. Lentamente se cambió, y miró fijamente el cielo por la ventana hasta que una voz lo interrumpió.

—¿Nunca más me van a hablar? ¿No me van a decir que les hice para que me odiaran tanto?

—No, Ron… —susurró Harry con una voz quedada —. No te lo vamos a decir, porque no es el hecho de que trataste a Hermione como basura durante cuatro años, sino que… —lo miró fijamente —. Es lo que vas a hacer…

—¡Merezco una explicación! —exclamó Ron con furia —. ¡Mi familia los trató siempre con respeto y siempre te ayudé en cada una de tus locas incursiones, no me podés simplemente desechar, así como así!

Harry caminó en silencio hasta donde estaba Ron parado y lo miró con aburrimiento.

—Me podrías decir, Ron —dijo Harry mientras le acomodaba la corbata al pelirrojo —. ¿Qué vale más, tu propia cabeza, o Hermione y yo? —esperó un momento para que el sorprendido Ron hablar, con la mano hizo un movimiento como si le quitara un poco de polvo y volvió a hablar ante el silencio de él —. Eso suponía. En el fondo fuimos amigos por simple conveniencia, Ron. Yo estaba desesperado por tener amigos y personas que me quisieran a mi alrededor y vos querías destacarte y sobresalir, aunque eso significara seguirme a todos lados.

—Yo…

—Déjame terminar —dijo Harry con un tono imperativo —. Es extraño que te diga esto, pero cuando estábamos en primer año, cuando te mostré el Espejo de Oesed a lo único que viste fuiste a vos mismo con la Copa de Quidditch, mientras que yo vi a mi familia. No me di cuenta en ese momento, era muy joven y estaba aturdido por tantas cosas que no lo pensé bien, pero nunca supiste valorar lo que tenías… Te envidiaba, me molestaba muchísimo que tuviera una madre, un padre y hermanos y que no los valoraras, que no valorabas todo el esfuerzo que hacían por vos y solo te enfocabas en aquello que no poseías…

Palmeó los hombros de Ron y como si sintiera que todo estaba por terminar.

—Ron… si algo aprendí con los años, es que cuando uno forma una familia, sobre todo para mí, que viví sin padres, es lo más placentero y hermoso de la vida. Y no entendemos realmente lo que tenemos hasta que lo perdemos o cuando nunca lo tuvimos… —dijo Harry con una sonrisa triste para comenzar a irse y darse vuelta y hablar nuevamente —. Aunque tengo que admitir que te agradezco que hayas sido un hijo de puta al final, con perdón de Molly, me diste los mejores años de mi vida… —se acercó a la puerta y antes de salir agregó —. Y no me refiera al tiempo en que éramos amigos…. Adiós, Ron.

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El desayuno fue muy ruidoso la mañana de la tercera prueba. Hermione estaba en completo silencio y parecía no querer despegarse de Harry por nada del mundo, sin embargo, la Profesora McGonagall se acercó hasta la mesa de Gryffindor justo antes de que terminara el desayuno. No había ningún Jefe de alguna de las cuatro Casas.

—Harry —dijo la mujer en voz baja —. Los preparativos están hechos y Albus me dijo que consiguieron los objetos… te están esperando, solo falta la Diadema.

Ambos asintieron y se levantaron con cierto pesar; ambos hubieran preferido que las cosas fueran de otra manera, pero no podía ser así. Miraron a Luna que parecía absorta en su propio mundo y le sonrieron.

—Vamos a vernos luego, Cariño. —dijo Hermione con una sonrisa.

—¡Oh, claro! —exclamó la Ravenclaw —. Suerte.

—Gracias. —susurró Harry con una triste sonrisa.

Ambos caminaron por los pasillos, subieron las escaleras con reticencia y cuando llegaron un familiar cuadro con trolls bailando ballet, hicieron lo que sabían. Una gran puerta se abrió y antes de entrar Harry susurró tomando la mano de Hermione.

—Lo hacemos por ella, ¿No?

—Si… lo hacemos por ella.

Nuevamente se volvieron a encontrar con cientos de objetos por todos lados, algunos apilados formando montañas hasta el techo y delante de ambos. Harry cerró los ojos y suspiró con fuerzo, Hermione apretó aún más su agarre.

—¿Te acordas donde esta? —preguntó Hermione.

—Si…

—¿Dónde?

Harry comenzó a caminar por uno de los callejones que formaban todas las cosas apiladas; Hermione lo siguió. Pasó por delante de un trol de las montañas blanco y horrible disecado y giró por uno de los callejones flanqueando muros de chatarra formadas por botellas, sobreros, cajas, sillas, libros, armas, escobas, bates… Se adentraron aún más en el laberinto hasta que ambos giraron a la derecha y se encontraron con una mesa en donde, a pesar de que había muchas cosas como libros, y otros objetos, una caja de madera negra y perfectamente lustrada se destacaba por entre las demás.

—Siempre en el mismo lugar… —susurró Harry mirando hacia un costado que estaba el Espejo de Oesed —. Siempre igual.

Ambos se acercaron y Hermione con un movimiento de la varita hizo que la tapa de la caja de madera se abriera y dejó visible parte de lo que era una hermosa diadema de plata con una gran esmeralda verde oscura en el centro y encima la cabeza de un agila de perfil con detalles que recorrían los costados de la base como si fueran alas. Bajo la esmeralda un diamante circular unido a otro en forma de gota. Con un nuevo movimiento de varita, a hizo levitar y e hizo otro movimiento y vieron como si una especie de burbuja rodeara la joya.

—Siempre protegiendo, ¿No? —preguntó Harry con una sonrisa.

—Siempre.

Ambos caminaron y salieron de la Sala de Menesteres para caminar por el desierto pasillo. Llegaron a donde estaba la Gárgola que custodiaba la oficina del Director y con un suspiró Harry dijo.

—Caramelo de limón.

La Gárgola giró dejando al descubierto la escalera giratoria. Subieron y comenzaron a ascender. Llegaron ante la gran y pesada puerta de madera del la Dirección y Harry tocó. Casi se abrió al instante dejando ver en su interior a unas cuantas personas. Todos los miraron con cierta preocupación. Sin embargo, ambos entraron con la Diadema. Nadie podía decir mucho. Mejor dicho, no sabían que decir. Un movimiento de la Varita de Sauco fue suficiente para que una mesa apareciera. Para que tanto los miembros de la Orden del Fénix, los Jefes de las Cuatro Casas de Hogwarts, Sirius, los Weasley, inclusive un oculto Alastor Moody luego de ser rescatado sin que Barty Crouch Jr, vieran como la Diadema de Rowena Ravenclaw se depositaba encima.

Un nuevo movimiento de Varita fue necesario para que todos y cada uno de los objetos que estaban escondidos fueron depositados encima de la mesa. Nadie dijo nada, pero la voz aguda de Molly Weasly interrumpió el abrumador silencio.

—¡Harry! —llamó Molly sin entender lo que estaba pasando a Harry. Él no respondió. Estaba estático, casi resiente a mirar a los ojos a la mujer —. Harry… ¿Qué esta pasando? ¡Nadie me dice nada! Cariño, ¿Cómo es que tenías la Diadema de Ravenclaw?

—Molly… por favor. —susurró Dumbledore.

—¡No! —exclamó la mujer con enojo —. ¿En qué metiste a Harry esta vez, Albus? Solo es un niño de 14 años, ¿Acaso no tiene derecho a tener una vida de adolescente por una vez?

Nadie dijo nada. Todo estaban en silencio y los pocos que sabían acerca de quienes eran realmente Harry y Hermione simplemente se quedaron callados. Molly Weasley miró a su esposo que parecía ser tan ignorante como ella, Remus y la mayor parte de la Orden del Fénix. Se giró hacia Harry y abrió los labios al ver la cara completamente neutra de él. Se acercó lentamente y se arrodilló con lágrimas en los ojos.

—Harry… —susurró Molly —. Yo sé que vos y Hermione están enojados con Ron y Ginny, y seguro tienen razón. Pero por favor, no me digas que estas haciendo cosas peligrosas de nuevo.

Los labios de Harry adoptaron una mueca extraña. Se abrieron levemente y miraron a la mujer a los ojos y todos los recuerdos que había vivido en aquella casa en el condado de Devon pasaron todos delante de sus ojos. Sonrió levemente y le sonrió.

—No, Señora Weasley —dijo Harry con una voz suave y casi dulce —. No estoy haciendo nada peligroso, solo que este es el fin del camino…

—¿Eh? —exclamó la mujer sin entender.

—Arriba, Señora Weasley —dijo Hermione con una sonrisa particularmente triste —. Ahora le vamos a explicar todo…

Molly miró a Harry sin entender y lentamente se paró recibiendo la sonrisa triste de Harry en el proceso. El muchacho se giró y miró al Profesor Dumbledore y luego a la mesa. La Copa de Helga Hufflepuff, la Diadema de Rowena Ravenclaw, el Guardapelo de Salazar Slytherin… los tres Horrocrux que era conseguibles estaban ahí, al alcance de sus manos.

—¿Cómo lo consiguió? —preguntó Harry mirando la Copa.

—Bueno, ser el Jefe de Magos del Wizengamot, me da la posibilidad de mover algunos hilos... —contestó Dumbledore con sinceridad.

—Tantos años… —susurró Harry con la voz cortada —. Tanto esfuerzo y ahora están delante nuestro… —con cuidado tomó la Espada de Godric Gryffindor del escritorio de Dumbledore y todos lo miraron con atención; incluso los cuadros se acomodaron para ver lo que nuevamente iba a hacer —. Si aquella vez hubiera sido diferente…

—¿Qué es lo que esta por hacer, Señor Potter? —preguntó el Profesor Flitwick que era ajeno a toda lo que había sucedido, solo había sido llamado —. ¿Dónde consiguió la Diadema de Rowena Ravenclaw…

—Hay que destruirlos… —dijo Harry.

—¡¿Qué?! —exclamó Pomona Sprout —. ¡Son las reliquias de los fundadores!

—Y también Horrocruxes de Voldemort —contestó él bajando la espada en una finta encima del Guardapelo de Slytherin. La mesa tembló. Un humo negro salió del objeto seguido por un grito. La mirad de Harry se oscureció. Nadie podía creer lo que estaban viendo —. ¡Son todos Horrocruxes! —exclamó destruyendo la Copa con exactamente el mismo efecto —. ¡EL MUY ENFERMO LOS CREO A TODOS! —gritó levantando la espada nuevamente y haciéndola caer encima de la Diadema. Sus manos temblaban; la espada había caído varias veces más junto con gritos del muchacho —. Tantos años…. Tanto esfuerzo…. Y ahora están destruidos….

—¿Harry? —preguntó Remus que se acercaba lentamente.

—Si no hubieras sido tan arrogante —dijo Harry con enojo mirando a Dumbledore. Todos se quedaron estáticos —. Si no hubieras sido siempre tan jodidamente arrogante nada de esto hubiera pasado…

—¿Harry? —preguntó Sirius esta vez acercándose a Harry —. Tranquilo… —susurró. Dame la espada….

—No lo voy a matar —dijo Harry con un tono molesto tirando la espada encima de la de la mesada haciendo que los objetos rojos saltaron levemente —. Todavía tiene que matar a Voldemort… —la cabeza expresión de Harry parecía casi psicótica. Una sonrisa apareció en sus labios —. Al final… al final todo termina de esta manera, siempre teniendo que salvar el día, ¿No, Dumbledore? —agregó mirando al anciano con molestia.

—Harry yo no…

—No me interesa —interrumpió Harry —. No me interesa… lo más mínimo lo que digas. Solamente decime que pusiste los anti-aparición sin que nadie se diera cuenta…

—Si, Harry…

—Bien… —dijo Harry con un susurró llevando su mano temblando hacia su rostro y masajear sus sienes. La respiración era entre cortada —. Solo es la ultima aventura…, solo es la última aventura…, solo es la última aventura…

—Harry vamos —susurró Hermione tomándolo del brazo —. No tenemos por qué quedarnos más tiempo…

—No… —susurró Harry con una expresión perdida—. No tenemos porque… me gustaría ver a Luna una vez más antes de irme…

—Esta bien, Harry… —respondió suavemente mientras se abrían paso entre todas las personas y salían del lugar —. Vamos…

—¿Qué es lo que esta pasando, Albus? —preguntó Lupin ya no pudiendo contenerse al ver a la Profesora McGonagall derramar silenciosas lagrimas mientras que Snape miraba por una ventana casi de forma triste.

—¿Qué era eso de una ultima aventura? —preguntó esta vez Sirius.

—¡Albus…! —exclamó Molly pero fue interrumpida cuando Albus Dumbledore levantó la mano.

—Harry Potter… —dijo Albus Dumbledore —… él….

Sin embargo, las palabras no salieron del anciano. Su expresión era casi lúgubre.

—¿Albus…?

—Harry Potter se va a sacrificar esta noche —dijo Snape con un tono serio y casi tan lúgubre como el de Dumbledore —. Va a matar a la serpiente de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado para luego permitir que él lo mate y así poder dejarlo vulnerable y que toda la Orden pueda eliminarlo…

—¡¿Qué?! —exclamaron mucho entre ellos Sirius.

—¡Él no puede hacer eso! —gritó Sirius mirando a Snape para luego mirar a Dumbledore —. ¡No lo voy a permitir! ¡Tiene que haber otra manera! —agregó todavía a los gritos para darse vuelta con dirección a la salida, sin embargo, otro grito lo detuvo.

—¡¿ES QUE ACASO NO PODÉS ENTENDERLO BLACK?! —todos miraron a Snape que había perdido los estribos —. ¡Ya sabes su historia! ¡Sabes todo lo que vivió! ¡Ya sabes todo lo que perdió y sin embargo estas tan empecinado en tratar de resolver todo de forma apresurada y no respetar el silencio que Harry nos está pidiendo!

—¡¿Pero de que silencio me estás hablando, Quejicus?! —exclamó Sirius encarando a Snape de frente.

—¿A que sos tan idiota y tan Gryffindor que no podés darte cuenta de que no podés respetar la decisión de tu ahijado? —respondió Snape casi escupiendo las palabras mientras miraba con desprecio a su enemigo de siempre —. Sos tan estúpido que no te das cuenta ¿No? —Sirius en un completo estado de shock no respondió —. Lo suponía… tu silencio es la prueba de todo…

—¿A que te estas refiriendo Severus? —preguntó Lupin sin entender.

—La mirada de Harry… de Hermione —contestó Snape con un susurro —. Es la mirada de dos muertos. Es la mirada de un hombre y una mujer que lo perdieron todo, y que ya no tienes mas ganas de vivir, que solo quieren dar su ultimo respiro…. Su última aventura y poder descansar de tanto dolor… —Snape comenzó a caminar hacia la puerta, la abrió y antes de salir miró a su enemigo —. Si fuera vos, Black… los dejaría solos, si ellos se quieren acercar lo van a hacer… y sino, déjalos llorar en silencio y respeta su dolus…

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Harry y Hermione caminaron con lentitud por el pasillo del séptimo piso. Giraron hacia la derecha y vieron una enrulada cabellera dorada que daba saltitos por ahí. El corazón de Harry sintió que se detenía ante la expresión de asombro.

—¿Dónde estaban? —preguntó Luna con una sonrisa —. Los busqué por todos…

—Nosotros… —contestó Harry. Su pensamiento de ver a Luna era completamente diferente a este, sin embargo, no podía decirle que no —. Estábamos ultimando los detalles de la prueba con el Profesor Dumbledore —mintió con una sonrisa dulce —. Íbamos a buscarte porque hay algo que queremos mostrarte…

—¡Oh! Entiendo —dijo Luna con una sonrisa —. ¿Qué es lo que querían mostrarme?

Harry sonrió y rodeó a Luna con el brazo por los hombros y los tres comenzaron a caminar y a dar vueltas por el pasillo.

—Una sala muy especial… —dijo Harry —. Puede crear una habitación dependiendo de nuestras necesidades o lo que queramos…

—¿De verdad? —preguntó la Ravenclaw con los ojos brillantes —. ¿Voy a poder ver Nargles?

Harry se rio con suavidad.

—No, Cariño… —negó con una sonrisa —. Pero Hermione y yo te vamos a dar el mayor y más grande tesoro de Hogwarts… Porque cuando tengas dudas… y creas que estas sola, siempre va a haber un lugar en el cual refugiarse… —terminó mostrándole a Luna una gran puerta en la pared.

—Bienvenida —dijo Hermione —… a la Sala de Menesteres.

Una gran sala con sillones y libreros apareció dentro. Entraron y observaron como las antorchas iluminaban todo el lugar, mientras que la chimenea daba un extraño calor tibio al lugar. Luna miró todo con un extraño brillo en los ojos. En el fondo un espejo grande y de dos metros de alto con hermosos detalles ornamentados y unas letras grabadas que decían Espejo Oesed.

Harry soltó a Luna y caminó lentamente hacia el espejo. Hermione, por su parte, tomó de la mano a Luna y la detuvo ante la intención de acercarse junto a él. Ambas se miraron, sin embargo, en la Gryffindor, la mirada era seria, pero amble, casi diciéndole que esperara. Ninguna de las dos se movió.

Las lágrimas comenzaron a caer ante lo que los ojos verdes mientras que en el reflejo del espejo se veía a si mismo pero mayor y con Hermione y Luna, su hija en sus brazos.

—A veces… —susurró Harry lo suficientemente alto como para que ellas lo escucharan, pero no lo vieran llorar. Su mirada estaba completamente perdida en el reflejo —. A veces, uno quiere decir tantas cosas…. Pero no se puede, me gustaría contarte tantas cosas, Luna… Me ayudaste cuando nadie más lo hizo, cuando más lo necesitaba… Me ayudaste a elegir; a tomar la decisión correcta cuando todo estaba acabado; a elegir amar y ser amado. Se que debes haber pasado muy mal estos tres años que estuviste en Hogwarts… Perdón…, de verdad perdón. Estábamos tan cegados por las tonterías de la vida diaria que no nos dimos cuenta todo el daño que estabas recibiendo… —un profundo y cortado suspiro salió de sus labios —. Cuando el mundo se había acabo… realmente fuiste la única que me ayudó y me ayudó a elegir un mundo por el cual vivir una vida siendo feliz; me hiciste pasar los mejores momentos de mi vida; los mas hermosos y felices…

Harry se dio vuelta y ambas vieron el rostro de un muchacho completamente roto y lastimado. Cayó de rodillas y las lágrimas comenzaron a fluir con mayor intensidad mientras que los brazos caían a los lados de forma pesada.

La mano de Hermione y Luna se soltaron. La rubia dio un par de pasos seguros y se acercó a Harry y ante el asombro de ambos lo abrazó haciendo que él depositara su rostro en el vientre de ella.

Un gemido de exclamación completamente desesperado salió de los labios de Harry.

—¡Perdón Luna! ¡Perdóname! ¡Por favor, perdóname! —exclamó Harry con desesperación. Levantó la mirada y recibió la sonrisa de ella; era idéntica a la de la pequeña niña. Una mueca apareció en sus labios —. Odio con todo mi ser poner triste a las personas, y sobre todo a vos. Sabes que no hay nada más importante en el mundo que hacerlas reír y verlas sonreír, por favor… perdóname.

—Tenes que irte, ¿No, Harry? —preguntó Luna con una expresión triste, éñ asintió. Se dio vuelta a mirar a Hermione que solo bajó la cabeza mirando el suelo —. ¿Vos también, Hermione?

Con un leve esfuerzo, Harry se paró y miró fijamente a Luna que también lo miraba. Le acarició la mejilla y la abrazó contra su pecho.

—Sea cual sea tu pensamiento o filosofía, estoy feliz de que pienses de esa forma, Luna… Nunca cambies porque es lo más hermoso que alguna vez vas a poder tener —su voz bajo de tono —. No digo que haya perdido la batalla… pero realmente ya no puedo sostener mi mente y el no tener a mi hija conmigo… no te quedes con lo trágico de mi historia, sino que este año que vivimos juntos fue el mejor de todos. De verdad me rompe el corazón tener que hacer esto, de decirte adiós. Si te hace sentir tan triste como a mi… me vuelve a romper el corazón. Pero sé que no hay otro modo, porque ya no puedo soportarlo más… Se que estoy, siendo egoísta, se que es muy difícil, pero haceme un último favor, uno que aprendí cuando solo éramos los tres, pero tomate un momento cada día para reconocer lo frágil que es vivir… lo frágil que es todo lo que no rodea… Y no olvides nunca, que la felicidad, solo se alcanza cuando a pesar de todo el dolor que tengamos que soportar, elegimos hacer lo correcto sin traicionarnos a nosotros mismo, sin bajar los brazos. Porque mientras el Sol, la Tierra y la Luna existan, cualquier lugar puede ser el paraíso, siempre que se tenga la voluntad de vivir una vida siendo feliz….

—Mi mamá decía eso… —susurró Luna —. ¿Quién te lo dijo a vos?

—Fuiste vos Luna… fuiste vos cuando todos éramos uno solo. Perdón…

Solo Hermione lo había visto, solo ella había presenciado cuando Harry sacó su varita y con un hechizo aturdidor dejó dormida a la pequeña Ravenclaw. Solo Harry se movió cargándola en brazos y con otro movimiento, algo incomodo, hizo aparecer una cama en donde recostó y tapó a Luna. Ambos se miraron, ninguno dijo nada, solo Harry susurró luego de agacharse y besar en la frente a una dormida Luna.

—Te amo mucho, mi dulce y amada Luna…

Nadie en el gran comedor esa noche podía decir que era lo que sucedía; solo veían a un Harry Potter completamente abstraído en si mismo y con una mirada melancólica y perdida. Mientras que a su lado estaba Hermione abrazada a su brazo sin decir nada más y con una mirada igual de perdida.

No había ninguna alocada Ravenclaw a su lado riéndose y haciéndolos reír.

Estaban solos.

En silencio y sin hablar con nadie llegaron al campo de quidditch cuando la cina termino, que estaba totalmente irreconocible. Un seto de seis metros de altura lo bordeaba. Había un hueco justo delante de ellos, era la entrada al enorme laberinto. Cinco minutos después empezaron a ocuparse las tribunas. El aire se llenó de voces excitadas y del ruido de pisadas de cientos de alumnos que se dirigían a sus sitios que casi parecían abstractas de la realidad para él. El cielo era de un azul intenso pero claro, y empezaban a aparecer las primeras estrellas. Hagrid, el Profesor Moody, la Profesora McGonagall y el Profesor Flitwick llegaron al estadio y se aproximaron a Bagman y los campeones.

—Vamos a estar haciendo rondas por la parte exterior del laberinto —dijo Minerva a los campeones —. Si tiene dificultades y quieren que los rescatemos, tiren chispas rojas al aire y uno de nosotros va a ir a salvarlos, ¿Entendido?

Todos asintieron menos Harry que no podía dejar de ver el cielo.

—Harry —llamó Hermione casi con un suspiró —. Te amo… y nunca lo voy a dejar de hacer.

—Yo también, Hermione….

~0~0~

—Su mundo estaba acabado… irremediablemente se iba a extinguir, era demasiado inestable para sostenerse a si mismo. Iba a colapsar como todos al final…

En la oscuridad.

En la nada.

La luna, el sol y las estrellas brillaban.

Un lago de color rojo en la inmensidad de la nada estaba imperturbable.

—Y al final él tenía la posibilidad… mis poderes estaban en sus manos…

Una gota roja, cayó.

—…Pero, nuevamente volves a ser la variable independiente que arruina la realidad… Que arruinó que todos pudieran ser un solo ser y trascender y tener un lugar en las estrellas. De salvarse.

Un par de ojos azules miraron hacia la oscuridad. Una mirada roja apareció en la nada.

Una voz rompió el silencio de la nada.

—¿Dónde está mi papá? ¿Dónde está mi mamá?

Todo desapareció.

Todo se volvió completamente oscuro…

Ya no había rastros de vida.


El próximo capítulo esta titulado: "Una Vida Ya Vivida - Parte I"

Bueno, acá tiene un nuevo capítulo, como siempre cualquier error, problema o simple comentario pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otras formas de comunicarse conmigo.

Nota 1: Como ya saben Harry se siente en deuda con Narcissa porque ocultó el hecho que estaba muerte durante su sacrificio en el Bosque Prohibido, por eso les ofrece una oportunidad dejar todo atrás.

Nota 2: Ron respetó el silencio de Harry y Hermione, sin embargo, él tiene un limite y exige saber el porqué, sin embargo, ambo están demasiado segados por el odio y el rencor como para poder reconocer que ese Ron es otro Ron. Y que podrían haber hecho las cosas diferentes.

Nota 3: En este caso, se muestra, espero que, a lo largo del fic se vea como lentamente, sobre todo Harry, se va perdiendo en su dolor y su propia pena. En este caso es el momento último en donde su mente ya esta completamente rota, pero su propia voluntad lo hace seguir adelante.

Nota 4: La pelea de Snape… no la pensaba hacer, pero creo que era necesario, al igual que mostrar que Molly ni Arthur fueron malos en la otra realidad, pero no dejan de seguir a Dumbledore en todo lo que dice.

Agradecimiento por los reviews.

Dcromeror: Gracias por dejar un review. Claro, comienza el final de todo. :D

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. Por supuesto que cambia, porque ambos crecieron, ambos se superaron así mismo y ambos entendieron que ahora su vida gira alrededor de su hija y que nada importa más. Peroooo sí, estas leyendo un Fic de Harry Potter. Me alegro que lo veas así, porque los capitulo son para eso. Para mostrar la vida feliz que tenían y poder mostrar que es lo que pasa si les arrancara todo lo que los hace felices. De esta manera justifico todo el dolor que sienten y al mismo tiempo sirve para poder relajar el fic y poder hacerlo descansar con algo mucho más tranquilo. Se que mis fics son muy densos a veces.

Zer0-sama: Gracias por dejar un review. Una explicación? Que el mundo explotó, BOOM, C´est fini, todo se acabó la realidad colapsó y todo desapareció.

Kira Potter Jackson: Gracias por dejar un review. Me alegro que te guste. No, no escribí mal, lo dice realmente Luna y es una forma de ir mostrando como el lenguaje de ella va creciendo. Si me equivoqué en algún lado te pido que me digas específicamente en donde para corregirlo. En el fic se podría decir que respondo eso, no son ni buenos ni malos, solo son.