Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.

Summary: A veces la realidad y el tiempo pueden ser muy extraños. A veces el futuro es tu pasado y el pasado tu presente, porque la línea que los divide en el fondo se volvió extremadamente difusa. Pero gracias a esto, ahora pueden cambiar las cosas. Pueden elegir algo distinto, algo que no lleve al mundo a su aniquilación total…


Días De Nuestro Futuro Pasado.

Capítulo XVI

"Una Vida Ya Vivida – Parte II"

~0~0~

—DIALOGO NORMAL—

—(PENSAMIENTO)—

—"PARSEL"—

~0~0~

El día siguiente pasó como si fuera una tortura. Se habían mantenido en silencio y no habían hablado acerca de lo que había sucedido durante todo el transcurso de ese día, solo eran ellos; sus yo de 14 años, nada más. Hasta que tuvieron un momento a solas esa noche en la Sala Común de Gryffindor, sentados lado a lado con un pequeño espacio entre ellos.

Solo la chimenea los alumbraba. Solo la chimenea rompía el silencio que se había formado con su chisporroteo.

—Yo… la extraño mucho. —murmuró Harry, antes de quedarse en silencio. De nuevo, sólo se oyó el estruendo del fuego mientras que las llamas se movían de un lado a otro soltando chispas. Los minutos pasando sin que se dijera una sola palabra —. Al… al menos ahora podemos estar seguros, de que realmente, de alguna forma, volvimos en el tiempo… digo… todo sigue sucediendo tal y como recuerdo. Incluso magia se siente diferente.

—¿Crees que algo lo bastante poderoso como para crear semejante mundo hasta el más mínimo detalle no sería capaz de emular la sensación que provoca la magia? —respondió ella con tono monocorde.

—Para ser honesto: No. La magia se siente como se sentía cuando era más grande. Esta más presente en mí… supongo que era lo que el Profesor Dumbledore podía sentir.

Hermione se tragó el sollozo que se estaba formando en su garganta. Ella sabía. Ella sabía que él tenía razón. Pero eso no lo hacía más fácil. Ya había estado segura, pero todavía había habido algo de esperanza. Pero ya no más. No podía evitar los hechos, porque ella también lo sentía.

Un enemigo con el que tal vez pudieran ser capaces de pelear de alguna forma. Pero el tiempo era un enemigo contra el que no tenía armas.

¿Un enemigo…?

—Ayer Ojo loco Moody transformó a Malfoy en un hurón —recordó ella —. Eso quiere decir que mañana tenemos su clase, y nos va a enseñar las maldiciones imperdonables… eso significa que estamos en nuestro 4to año.

—Sí, lo sé. En poco más de un mes va a llegar Beauxbatons y Durmstrang y a fin del Torneo de Los Tres Magos…

—Voldemort va a volver…

Ambos guardaron silencio. Todo parecía aun más horrible que antes.

~0~0~

El día pasó, pero ningún de ellos se había adaptado realmente todavía. Habían ido a clases como les era requerido y tenían que tolerar a su exmejor amigo durante todo el día y aparentemente habían sido suficiente incluso para sus más cercanos amigos no notaran nada demasiado inusual.

Harry sonrió cansadamente para sí mismo. Él y Hermione cuantos estaban ocupados esperando a que la clase llegara igual que el resto de sus compañeros de clase, cuando notó algo que no había notado antes. Snape tal y como recordaba parecía como si hubiera acumulado una cantidad inmensa de rencor y odio. Y por lo general el Profesor, no se esforzaba en disimular el odio a los anteriores titulares de la asignatura de Defensa Contra Las Artes Oscuras, pero, parecía especialmente cauteloso a la hora de mostrar cualquier animosidad contra Ojoloco Moody. Recordaba perfectamente al hombre y sus excéntricas formas.

Miró hacia abajo y actitud casi robótica a las clases se refrenó cuando vio el libro que había sacado: Las Fuerzas Oscuras: Una Guía Para La Autoprotección. Y entonces un profundo temor comenzó a aparecer en su mente, y si recordaba bien lo que iba a suceder las cosas podían comenzar a ponerse extremadamente complicadas. Sin embargo, no le dio tiempo a seguir pensando o siquiera pensar un plan de huida porque no tardó en escuchar el peculiar sonido sordo y seco de los pasos de Moody provenientes del pasillo. Miró a Hermione, que estaba a su lado, casi de forma desesperada y entonces la puerta se abrió.

El sonido comenzó a ser más pesado y entonces lo vieron entrar en el salón, con su habitual y tan extraña aura que traba de aterrorizar a todo el mundo.

—Ya pueden guardar los libros —gruño Moody, caminando, haciendo un sonido sordo con su pata de palo, hasta su mesa y sentándose pesadamente tras ella tal y como recordaba Harry. Hermione estaba completamente petrificada por lo que iba a venir —. No los van a necesitar para nada.

Moody sacó una lista y sacudiendo su larga melena, dejando ver su desfigurado rostro, comenzó a pronunciar los nombres y a anotar los presentes.

—Bien —dijo cuándo el último de la lista contesto -presente- —. Recibí una carta del Profesor Lupin sobre la clase. Parece que ya son bastante diestros en enfrentamiento con criaturas tenebrosas. Estudiaron los boggarts, los gorros rojos, los hinkypunks, los grindylows, los kappas y los hombre lobo, ¿No es así?

Todos asintieron.

—Pero están atrasados, muy atrasados, en lo que se refiera a enfrentamientos contra maldiciones —siguió Moody —. Así que vine para prepararlos contra lo que unos magos pueden hacerles a otros. Así que… vamos a ellos. Maldiciones. Varían mucho en forma y en gravedad. Según el Ministerio de Magia, yo debería enseñarles las contramaldiciones y dejarlo ahí. No tiene que aprender cómo son las maldiciones prohibidas hasta que estén en sexto. Se supone que hasta entonces no son lo bastante mayores para tratar el tema. Pero el Profesor Dumbledore tiene mejor opinión de ustedes y piensa que pueden resistirlo, y yo creo que, cuanto antes sepan a qué se van a enfrentar mejor. ¿Cómo puede defenderse de algo que nunca vieron? Un mago que esté a punto de lanzarles una maldición prohibida no va a avisarles antes. No es probable que se comporte de forma caballerosa. Tienen que estar preparados. Tiene que estar alerta y vigilantes. Y usted, Señorita Brown, tiene que guardar eso cuando estoy hablando.

Lavander se sobresaltó y se puso colorada. Le había estado mostrando a Parvati por debajo de la mesa su tarea de Adivinación y daba la impresión de que el ojo mágico de Moody podía ver tanto a través de la madera maciza como por la nuca.

—Sin más interrupciones, comencemos —dijo Moody con un ligero gruñido —. ¿Alguno de ustedes sabe cuáles son las maldiciones más castigadas por la ley mágica?

Varias manos se levantaron, incluyendo la de Ron Weasley esta vez la de Hermione no se levantó. Harry la miró por el rabillo del ojo y supo lo que estaba por venir. Lo que debía evitar. O lo que podía llegar a pasar. Moody señaló a Ron, aunque su ojo mágico seguía fijo en Lavander.

—Eh… —dijo Ron, titubeando —, mi padre me hablo de una. Se llama Maldición Imperius, o algo así.

—Así es —aprobó Moody —. Tu padre la conoce bien. En otro tiempo la Maldición Imperius le dio al Ministerio muchos problemas.

Moody se levantó con cierta dificultad, abrió el cajón de la mesa y sacó de él un tarro de cristal. Dentro correteaban tres arañas grandes y negras. Harry notó como Ron Weasley, sentado más adelante, se estremeció y se echaba un poco hacia atrás.

Moody metió la mano en el tarro, agarró una de las arañas y la puso sobre la palma para que todos la pudieran ver. Luego apuntó hacia ella con su varita y murmuró casi como si fuera un gruñido.

—¡Imperio!

La araña se descolgó de la mano de Moody por un fino y sedoso hilo, y empezó a balancearse de atrás a adelante como si fuera un trapecista; luego estiró las patas hasta ponerlas rectas y rígidas, y, de un salto, se soltó del hilo y cayó sobre la mesa, donde empezó a girar en círculos. Moody volvió a apuntarle con la varita y la araña se levantó sobre las dos patas traseras y comenzó a bailar.

Muchos comenzaron a reír. Muchos menos Moody. Harry tampoco lo hacía, solo veía como el cuerpo de Hermione se tensionaba aun más. Sutilmente sacó su varita.

—Les parece divertido, ¿No? —gruño —. ¿Les gustaría que se lo hicieran a ustedes?

La risa ceso en un solo instante.

—Esto supone el control total —dijo Moody en voz baja, mientras la araña se hacía una bola y empezaba a rodar —. Yo podría hacerla saltar por la ventana, ahogarse, meterse por la garganta de cualquiera de ustedes…

Harry entrecerró los ojos.

—Hace años, muchos magos y brujas fueron controlados por medio de la Maldición Imperius. Le dio bastante que hacer al Ministerio, que tenía que averiguar quién actuaba por voluntad propia y quién, obligado por la maldición. Podemos combatir los efectos de la Maldición Imperius, y yo les voy a enseñar cómo, pero se necesita mucha fuerza de voluntad, y no todo el mundo la tiene. Lo mejor, si se puede, es evitar caer víctima de ella. ¡ALERTA PERMANENTE! —gritó, haciendo que todos se sobresaltaran menos ellos dos.

Moody agarró a la araña trapecista y la volvió a meter en el tarro.

—¿Alguien conoce alguna más? ¿Otra maldición prohibida?

Neville levantó la mano para sorpresa de todos. Las únicas veces que Neville levantaba la mano para contestar era en su clase favorita, Herbología.

El momento se acercaba.

—¿Sí? —preguntó Moody, girando su ojo mágico para dirigirlo a Neville.

—Hay una… la maldición cruciatus —dijo Neville casi como si fuera un susurro, pero lo suficientemente alto como para que todos escucharan.

Moody miró fijamente, esta vez con los dos ojos.

—¿Te llamas Longbottom? —preguntó, bajando rápidamente el ojo mágico para consultar la lista.

Neville asintió de forma nerviosa, Moody no hizo ninguna pregunta. Se volvió a la clase general y alcanzó el tarro para agarrar la siguiente araña y ponerla sobre la mesa, donde permaneció quieta, aparentemente demasiado asustada para moverse.

—La Maldición Cruciatus precisa una araña un poco más grande para que puedan apreciarla mejor —explicó Moody, apuntando con su varita dijo —. ¡Engorgio!

La araña creció hasta hacerse más grande que una tarántula. Abandonando todo disimulo. Moody levantó otra vez la varita, señalando nuevamente a la araña y dijo.

—¡Crucio!

De repente, la araña comenzó a rodar y a retorcerse como si una poderosa descarga eléctrica recorriera todo su cuerpo. No es escucho ningún sonido, pero era evidente que, de haber podido hacerlo, estaría gritando. Moody no apartó la varita, y la araña comenzó a estremecerse y a sacudirse más violentamente.

Los ojos de Hermione derraban lagrimas y temblaba. Era un estado casi catatónico.

—¡Alto! —dijo Harry con voz fría, serio y parándose de un golpe.

Todos se dieron vuelta y lo miraban.

Moody levantó la varita. La araña relajó las patas, pero siguió retorciéndose.

—Reducio —murmuró Moody, y la araña volvió a su tamaño natural —. Dolor —dijo con voz suave —. No se necesitan cuchillos ni hierros al rojo vivo para torturar a alguien, si uno sabe hacer correctamente la maldición Cruciatus… También esta maldición fue muy popular en otro tiempo. Bueno, ¿Alguien conoce alguna otra?

Harry miraba a Moody fijamente y su ojo mágico estaba fijó en él. A juzgar por la expresión de todos parecía que todos se preguntaban qué le iba a suceder a la última araña. Sin embargo, era obvio que Moody estaba desafiando a Harry para que la dijera.

La mayoría se tensaron al escucharlo, y miraron a Harry con miedo al verlo tan frio…

Sin embargo, sin que nadie lo pudiera sospechar, Harry apuntó con su varita a la araña y con un tono completamente glaciar dijo.

—Avada Kedavra.

Hubo un cegador destello verde y un ruido como si fuera un torrente, como si algo vasto e invisible planeara por el aire. Al instante que la araña recibió el rayo verde se desplomó patas arriba, sin ninguna herida, pero indudablemente muerta. Moody estaba completamente sorprendido, pero barrió con una mano la araña muerta y la dejó caer al suelo.

—Potter la conoce bien… No es tan agradable —dijo mientras que recuperando la calma caminaba lentamente por el pasillo que formaban ambas mesas —. Ni placentero. Y no hay contramaldicion. No hay manera de interceptarla ni detenerla. Sólo se conoce a una persona que haya sobrevivido a esta y está sentada delante de mí. E irónicamente es el que acaba de ejecutarla…

Harry no esperó más, tomó a una Hermione catatónica y ambos salieron del aula ante la vista sorprendida de todos. Sin embargo, mientras Moody los veía, mientras todos los veía siguió hablando.

—Avada Kedavra —volvió hablar —, es una maldición que sólo puede ser hecha por un mago muy poderoso. Todos ustedes podrían sacar las varitas y apuntarme con ellas y lanzarme la maldición, y dudo que entre todos consiguieran siquiera hacerme sangrar la nariz. Pero eso no importa, porque no les voy a enseñar a usarla —sentenció Moody —. Ahora bien, si no existe una contramaldicion para Avada Kedavra. Tienen que conocer lo peor. Ninguno de ustedes creo que quiera encontrase en una situación en que tenga que enfrentarse a ella. ¡ALERTA PERMANENTE! —bramó, y toda la clase volvió a sobresaltarse —. Veamos… esas tres maldiciones, Avada Kedavra, Cruciatus e Imperius, son conocidas como las maldiciones imperdonables. El uso de cualquiera de estas contra un ser humano está castigado con la cadena perpetua en Azkaban. Quiero prevenirlos, quiero enseñarles a combatirlas. Tienen que estar preparados, tienen que armarse contra ellas; pero, por sobre todas las cosas, tiene que practicar la alerta permanente e incesante. Saquen las plumas y copien los siguiente…

~0~0~

Primero fueron unos pasos por el pasillo, lo que luego se convirtió en un trote para luego una carrera. La mientras los temblores en la mano aumentaban, la velocidad con la que corría Harry dirigiéndola por el pasillo aumentaron.

En ningún momento le soltó la mano.

La gran puerta se abrió de un portazo. Ambos entraron con velocidad en la Sala de Menesteres. Con cuidado y algo de nerviosismo la hizo sentar en un cómodo y gran sofá rojo. Harry se arrodilló y le tomó ambas manos que temblaban con una clara expresión de catatonia.

—Hermione… —susurró Harry con delicadeza —. Por favor...trata de concentrarte y olvidar lo que sucedió en la Mansión Malfoy…. Lo habíamos superado. Habíamos superado nuestros miedos. Habíamos superado nuestros pasados por Luna… por favor.

Sin embargo, sin importar la súplica, Hermione, no reaccionó, su mente estaba perdida en sus recuerdos.

~0~0~

Lo primero que observó cuando sus ojos se abrieron fue el color negro. El profundo color azabache de las maderas. Cuando su vista se enfocó un poco más logró ver un pequeño charco de sangre mientras una gota resbalaba por su frente y caía alimentando la rojiza mancha. A los costados pudo ver sus mechones de pelo sucio caer de forma desordenada y fue cuando completamente recobró la conciencia que pudo notar que sus hombros dolían. Que todo su cuerpo dolía.

Que estaba desnuda; solo con la ropa interior puesta.

—Así que al fin despertas, putita —dijo una voz socarrona, histérica y sadica mientras le levantaba la cabeza tirándole de los cabellos para ver a Bellatrix Lestrange con su rostro psicótico —. Ciertamente tengo que decir que fue fácil encontrarte sangresucia inmunda, más cuando tu amiguito Weasley nos dijo donde estabas… —los ojos de Hermione se abrieron sorprendida —. Los integrantes de la familia Weasley siempre fueron unas ratas sarnosas… una decepción de familia sangrepura…

La mente de Hermione había dejado de funcionar, tantos años siendo amigos, todo tirado a la basura; era la venganza del pelirrojo. Era su venganza por haber preferido a Harry, por haber estado siempre enamorada de él. Entonces su rostro dio un cuarto de vuelta de una bofetada.

No lo esperó; no había esperado recibir una bofetada. Su mejilla dolía.

—¡Puta! —gritó Bellatrix nuevamente con un tono completamente histérico —. ¡CUANDO TE ESTOY HABLANDO, ME TENES QUE ESCUCHAR! —una nueva bofetada resonó en toda la sala —. ¿DÓNDE ESTA HARRY POTTER?

Hermione no contestó, solo miró hacia abajo y trató de bloquear su mente para lo que estaba a punto de venir. No podía permitir que supieran que Harry era aquel chico con la cara deformada. No podía permitirse que el futuro de todos desapareciera por una sola vida. Cerró los ojos y trató de ir a su lugar feliz.

No había tal cosa. Todo era una mentira. Nunca tuvo un lugar feliz, ni siquiera su prematura relación con Harry podía tomarla como un lugar feliz. Estaba sola. Sola ante un monstruo.

—Supongo que así van a ser las cosas… —susurró Bellatrix casi con placer al oído de Hermione —. Pero antes… antes de que permita que te violen todos, uno por uno hasta que hables, o tu mente quede desintegrada… me voy a divertir…

No había lugar feliz. No había nada al final.

El cuerpo de Hermione se estremeció al sentir como la lengua de Bellatrix le recorría el rostro. Desde la barbilla, pasando por la comisura de sus labios hasta su mejilla. Como la mano desnuda de ella la acariciaba suavemente; sus costillas, parte de su pecho bajando lentamente por su cintura hasta sus caderas.

No había lugar feliz. Solo miedo. Solo un cuerpo que temblaba y una mente que lentamente se iba quebrando en pedazos; aun más de lo que ya estaba.

—Tranquila… —dijo Bellatrix con suavidad mientras le delineaba los labios con el pulgar —. Te prometo que no te va a gustar absolutamente nada… o tal vez si… pero… —susurró —. Preferiría que lo odiaras… que toda tu vida recordaras lo que te va a pasar este día… porque te vamos a dejar viva… para que seas la prueba de lo que sucede cuando se desafía al Señor Tenebroso. En este momento… no sos más que mi juguete personal… sos mia… y voy a usarte como quiera….

El dedo de Bellatrix lentamente comenzó a entrar dentro de la boca de Hermione; ella no reaccionó. Su mente dejó de responder solo sentía como el dedo delineaba sus encías de un lado al otro, toqueteaba sus dientes y lentamente se iba adentrando aun más hasta sentir el sabor de su piel cuando tocó su lengua. Cuando retiró el dedo, cuando creyó que su calvario había terminado, todo empeoró. La sensación de un suave mordisqueo apareció en su pezón izquierdo, mientras que el tacto húmedo se sentía en su otro pecho.

No importaba cuanto temblara, no importaba cuanto quisiera morir en ese momento, su mente simplemente no se retraía. No sucedía como antes; las cosas simplemente no desaparecían.

Lo estaba disfrutando. Estaba disfrutando como su mente era desgarrada. Como su deseo de estar con su madre era aún más fuerte.

La manó de la bruja bajó aun más y se comenzó a meter por su ropa interior. Hermione sintió como su vello era removido mientras que los dedos de la mujer se deslizaban por todo el largo de sus labios mayores. Como se acercaban lentamente hacia la entrada de su vagina, para luego volver y dejar de sentir nada.

—Gruesos y carnosos… —susurró Bellatrix al oído de Hermione mientras deslizaba la punta de su varita por el cuerpo de la muchacha —. ¿Queres saber lo que le hacíamos a las brujas durante la segunda guerra mágica a esas putas sangre sucias y traidoras a la sangre? Tenían que ser marcadas, pero…antes de violarlas, antes de torturarlas, antes de usarlas como juguetes me las daban a mí —bajó levemente con la punta de su varita parte de lo que quedaba de la ropa interior y sintió como esta revolvía sus vellos nuevamente. La punta estaba fría —. ¿Sabes por qué me uní al Señor Oscuro…? Todos dirían que es porque soy una Black, mi familia era oscura, yo debía serlo, pero ¡NO! —gritó —. Mi único deseo era ser madre. Tener una hermosa y linda hija a la cual poder criar. Pero no pude tener a ninguna. Todos salían muertos dentro de mí. Algunos hasta llegaron a decir que mi corazón estaba tan podrido que solo podría engendrar a la muerte y entonces, me vi desesperada. Vi como todas las demás, todas las traidoras a la sangre, todas esas sangre sucias y todos esos asquerosos muggles, podían ser felices, pero yo. Yo que solo seguía nuestras más dulces tradiciones, estaba maldita, incapacitada para ser madre. Entonces el Señor Oscuro me prometió que iba a poder tener a muchas hijas, que iban a ser todas para mí. Yo iba a poder ser la madre de la muerte. Iba a ser una madre de la sangre.

Una suave risita salió de sus labios. Hermione abrió los ojos y miró a Bellatrix horrorizada. No tenía que fijarse en la vista de los demás para darse cuenta de que a los demás por más mortifagos que fueran les pasaba lo mismo.

La mujer estaba completamente trastornada.

—Entonces. Mi amado Señor, me enseñó como hacer que la luz de las personas saliera —dijo Bellatrix riéndose como una niña pequeña —. Podía ver ángeles y les podía arrebatar el don de engendrar vida. Y cuando todo ese poder fuera mío, entonces iba a poder tener a mis hijas. Las iba a poder criar como quisiera sin importar cuanto tiempo tardase… Allá abajo hay otra que va a ser una de mis hijas, ese hermoso cabello rubio lleno de rulos… pronto voy a poder tenerla con una correa a mi lado. Para que no se escape.

Solo se necesito un movimiento de varita par que Hermione quedara en una pose crucificada. Lamió el brazo y entonces ambas se miraron. Todo iba a comenzar.

—Ángel mío… ¿Dónde está Harry Potter? —preguntó Bellatrix con un tono completamente diferente al de antes. Un tono casi suave y dulce —. ¿No vas a decir nada? Muy bien…

Con líneas gruesas y dolorosas la palabra SANGRE SUCIA apareció casi de forma instantánea. El cuerpo de Hermione tardó un momento en entender lo que habia pasado y entonces comenzaron los gritos.

—Ángel mío… Te prometo que esto lo hago por tu bien —dijo Bellatrix como si estuviera triste —. Vas a poder ser mi hija cuando terminemos nuestra sesión. Pero para que terminemos más rápido vas a tener que contestarme lo que él quiere… ¿Dónde está Harry Potter?

Hermione solo agachó la cabeza mientras lloraba intentando acallar sus gritos.

—Ángel mío… Estas siendo una mala hija… voy a tener que arrancarte tu habilidad de dar vida… ¿Dónde esta Harry Potter? —volvió a preguntar Bellatrix pero no hubo respuesta —. Bien, esto lo hago por tu bien, cuando todo termine vas a amarme por lo que hice. Te prometo que vas a ser la mejor hija que haya tenido. Aprendí a refinar mi Crucio, aprendí a arrancar el poder dar vida.

Hermione solo miró por un momento la varita de Bellatrix. Estaba apoyada en su vientre. En donde estaba su útero.

—Perdón, ángel mío. CRUCIO.

Los gritos se hicieron gigantescos. Los gritos se hicieron ensordecedores. Nadie dijo nada. Nadie miró. Cuando todo terminó solo sangre era lo que se destacaba de la ropa interior blanca de Hermione. Nadie quiso ver cuando el fuego se desató sobre uno de los pequeños pechos de la muchacha.

Nadie escuchó la explosión que venía de sótano. Una cabellera rubia y otra azabache comenzaron a lanzar hechizos. El daño estaba hecho.

~0~0~

—Hermione… —susurró Harry mientras tiraba de la mano de ella hacia la salida —. Vamos a ese lugar. Vamos a verlos otra vez.

El cuerpo de Hermione no se movió.

—¿Cuál es el sentido de regresar a ese lugar? —preguntó Hermione mirando al suelo —. ¿Cuál es el sentido de regresar a un lugar que no es el mismo que recordamos? ¿Cuál es el sentido de recordar a alguien que no sabemos siquiera si existió?

Una fuerte bofetada se escuchó retumbando por las paredes de la Sala de Menesteres. La mano que tenía Harry se habia soltado y habia ido directamente a la mejilla de su hija.

Era la primera vez que le levantaba la mano a una mujer.

—No vuelvas a decir eso de nuestra hija. —espetó Harry con enojo —. Yo entiendo que la Maldición Cruciatus te haga recordar lo que sucedió aquella vez. Pero no te voy a permitir que vuelvas a negar la existencia de nuestra hija.

—Ella me habia destruido el útero. Yo me estaba desangrando por dentro, no iba a sobrevivir al terminar la batalla final, pero entonces me trajiste de vuelta. Sin embargo, ahora esta todo como si nada; mi cuerpo es el feo de antes, mi pecho es el mismo de antes, tengo hasta mi himen, todo es lo de antes. Solo mi mente es diferente, pero... Todo esta como si no hubiera sucedido nada. ¿Cómo puede ser entonces que tenga que recordar a alguien que ahora ni siquiera sé si existió?

—¿Eso importa? ¿Acaso la inexistencia de toda evidencia te lastima? ¿De verdad queres esto? —siseó él —. ¿Sólo salir y pretender que todo está bien con todos en la escuela y sentir lástima por vos misma cuando estamos solos, hasta que lo que sea que ocurrió aquella vez vuelva a ocurrir? ¡Esto es aún peor que lo hiciste antes!

Supo que había tocado un nervio al verla estremecerse.

—No digas eso.

—¿Por qué no debería? ¿Crees que esto no me afecta del todo? ¡A mí también me duele! Pero no podemos cambiar nada si solamente continuamos con la vana esperanza de que tal vez la volvamos a ver de ese modo.

El sollozo que escapó de su garganta le rompió el corazón y su enojo. Y con un suspiro, su determinación se escapó para ser reemplazada de nuevo por la culpa. ¿A quién quería engañar con que podía sacarla de este estado por la fuerza? Al lastimarla incluso más… Se arrodillo a su lado, abrazándola.

—Lo lamento. Pero… Hermione, por favor no me hagas esto. Duele tanto ya. Verte darte por vencida así… No quiero perderte a vos también. Sé que es difícil, pero… de verdad tenemos una oportunidad de cambiar todo ahora. No puedo simplemente dejar escapar eso. Aún si no es por ella… Aún si eso no la trae de vuelta… Sé que tengo que intentarlo al menos. Porque de lo contrario, si vuelvo a verla otra vez, ya sea en este mundo o en el siguiente, no sé cómo podría verla a la cara si no hice mi mejor esfuerzo. Pero no creo que pueda hacer eso solo —susurró en su oído—. Te necesito, Hermione. Si tenemos que volver a vivir esto entonces, por favor, tratemos de que sea para lo mejor.

Ella no respondió, pero al menos pareció calmarse. Le dio el tiempo que necesitó, manteniendo el tranquilizador abrazo por varios minutos.

—¿Te acordas? —finalmente la escuchó murmurar —. ¿Cuándo volví a casa de estar en el jardín?

—Cuándo le cantaba a Luna —entendió él. Sonriendo cuidadosamente, anticipó su petición —. ¿Queres que lo cante ahora? —ella solamente asintió débilmente en respuesta —. Esta bien…. —besó su cabello, haciendo más fuerte el abrazo poco antes de comenzar a susurrar

—Una canción feliz —un fuerte chillido sonó cuando comenzó a aclarar su voz —. Canta la canción feliz. —rogó ella otra vez, su voz más que un gemido inaudible.

Intentó aclararse la voz una vez más pero no pudo pronunciar palabra ni evocar sonidos. Por supuesto no era porque no pudiera recordarla, era porque la recordaba demasiado bien. La había cantado tan a menudo, que sus labios podían repetirla sin que él siquiera tuviera que pensarla.

La había cantado tan menudo… para Luna…

Dejándola sumirse en el sueño, la melodía bajando de tono cuando la miraba entrar en el reino de los sueños con esa hermosa sonrisa suya, abrazando muy cerca de sí la pequeña muñeca en sus brazos. Acompañándola mientras tarareaba la canción mientras descansaba, tan a menudo, en su estómago en el piso, ocupada haciendo un dibujo.

Temblando, el aire le falló por varios segundos, antes de que lo dejara caer por un simple.

—Yo…

Las manos temblorosas de Hermione de repente se hundieron en sus pantalones.

—¡Por favor…! ¡Por favor toca su – su canción feliz! ¡Necesito escucharla otra vez!

Lo siento. No-no creo poder. Se supone que es una canción feliz después de todo. Pero ahora no le traería felicidad a nadie – porque era suya.

—¡Aliviaría mi tristeza! —gritó Hermione, mirándolo con los ojos en lágrimas —. ¡No tengo nada más de ella! No tengo fotos de ella, no tengo uno de sus dibujos, no tengo a Nenê, n-no tengo… —su arranque fue detenido por un sollozo bloqueando su garganta —. Por favor. Esa canción… esa canción es todo lo que me queda de ella.

—Perdón —alcanzó a repetir, incapaz de cerrar sus ojos de esta escena desgarradora por mucho que sus instintos se lo pedían. Él ya había conocido como era el no tener recordatorios, pero por horrible que había parecido casi no tener memorias, no estaba seguro si había sido mejor de ese modo que tener tantas que los atormentaran —. Tal-tal vez si… cuando los dos estemos listos. Tal vez entonces. Pero no ahora…

Se odió a sí mismo por decir eso. Aún si era la verdad. Pero sabía lo mucho que la lastimó, esta traición involuntaria, mientras se desmoronaba, hundiendo su rostro contra su pierna.

No estaba seguro de qué canción empezó a cantar mientras sentía la humedad de las lágrimas correr por sus mejillas y también mojando sus pantalones. Pero no fue una feliz.

~0~0~

A ninguno le importó el tiempo, pero debió de haber tocado por unas cuantas horas hasta que las campanas empezaron a sonar. La hora de la cena comenzaba. Hermione había protestado instantáneamente, queriendo que lo ignorara dado que ya sabían que era, pero ya había dejado de cantar entonces, rompiendo el momento. Cuando los pensamientos volvieron, Hermione se alejó de Harry una señal obvia de que quería dejarla sola por ahora, quizás incluso sintiéndose traicionada por él. Había tratado de persuadirla de que no era el caso, ofreciéndole cantar para ella de nuevo, pero ella ni siquiera respondió. Rápidamente se dio por vencido.

Así que ahora estaban sentados en direcciones opuestas el uno del otro, ninguno diciendo una palabra. Otra vez.

Mirando el rostro deprimido de Hermione, Harry se maldijo por la que debía de ser la milésima vez en estos últimos días. Sabía que no podían seguir así. No importaba lo mucho que los estaba lastimando, no podían quedarse sufriendo para siempre si querían tener éxito.

El problema era que Hermione ni siquiera parecía querer tener éxito. Tontamente había esperado que ella de alguna forma recuperara su feroz espíritu, que sería ella la que lo guiaría de nuevo. Por supuesto eso era egoísta más allá de toda comprensión. Pretender para todos excepto para sí mismos que todo era justo como siempre había sido era mucho más difícil para ella que para él. Y no podían continuar culpando su inusual estado retraído o estar exhausta por más tiempo.

No había aprendido hacía mucho que él tenía que tomar la iniciativa cuando ella no lo hacía ¿A veces incluso en contra de sus deseos si ese deseo no estaba haciendo más que lastimarla?

La necesitaba. Pero ella lo necesitaba primero. Sólo entonces, juntos, tendría una oportunidad de aliviarse. Entonces se tuvo que forzar a si mismo. Se tuvo que romper.

Si pudiera comenzar a ser

la mitad de lo que crees de mí

cualquier cosa podría hacer

y podría aprender a amar.

Cuando veo que actúas así,

me pregunto cuándo volverás.

Cualquier cosa podría hacer

y podría aprender a amar como tú.

Si pudiera comenzar a ser

la mitad de lo que crees de mí

cualquier cosa podría hacer

y podría aprender a amar como tú.

Como, como tú...

Siempre creí que sería malo,

y ahora sé que es verdad.

Porque, tú eres tan buena

y no soy como tú.

Te has ido hoy

Y yo te adoro

¿Quisiera saber...

Qué te hace pensar que especial soy?

Si pudiera comenzar a hacer

algo que esté bien para ti.

Cualquier cosa podría hacer

y podría aprender a amar...

Cuando veo que actúas así,

me pregunto cuándo volverás.

Cualquier cosa podría hacer

y podría aprender a amar como tú.

Como tú...

Amarme como tú...

—¿Por qué me decís que no la vas a cantar y luego lo haces? —preguntó Hermione dolida. Ahora era él el que estaba roto —. ¿Qué estas tratando de lograr?

—Que, si al menos vamos a abandonarlo todo, no lo hagamos por Luna… Que, si pienso adelantar todo, entonces lo voy a hacer por la Luna que me queda.

Los ojos de Hermione se abrieron de par en par.

—Pero ella no es nuestra hija… —susurró Hermione casi como si se estuviera autoflagelando.

—Pero es lo más cercano que nos queda.

~0~0~

El Sol poniéndose bañaba la calle principal de Hogsmeade en una suave luz naranja, pero Hermione no tenía en cuenta la hora o que ya debía de haber estado ahí por al menos una hora. No se había molestado lo suficiente como para notar a las otras pocas personas y a nadie parecía importarle tampoco. Al menos nadie le había hablado mientras estaba sentada en uno de los columpios, balanceándose atrás y adelante lentamente mientras sus ojos se enfocaban en nada más que sus memorias.

A Harry una vez se le ocurrió la idea de colocar algunos juguetes del campo de juegos como un columpio y una caja de arena en una parte del jardín, quizás como un regalo para el siguiente cumpleaños de Luna, para que pudiera jugar sin que tuvieran que seguir preocupándose por su seguridad. Pero ella había querido pensarlo primero, ya que estas visitas eran un modo para que la niña confinada saliera de la cómoda prisión de su casa de vez en cuando.

Ahora era demasiado tarde.

Hermione ya no podía siquiera decir si aún había lágrimas corriendo por sus mejillas o si sus ojos estaban tan vacíos como ella se sentía. Ya era tan difícil ahora. ¿Cómo podía Harry esperar que ella no solamente jugara, sino fuera su feroz yo de catorce años otra vez, luchando con todo su corazón por un mundo mejor? Por supuesto que podía entender su deseo de ayudar, que quería salvarlos. Él extrañaba a Luna tan o más como ella, pero siempre había parecido tan fácil para él tragarse su propio dolor en favor de los otros. A menudo decía que era simplemente egoísta, queriendo agradarles a todos, y eso es lo que había pensado por un largo tiempo ella misma. Pero comparado con otros, incluida ella misma, él era, incluso con ese motivo en mente, la persona más tierna y compasiva que ella conocía.

No podía comparase con él en ese aspecto. Él parecía tan ansioso de ayudar, de deshacer todo lo que salió mal, y ella apenas había logrado mantener este acto a través de los últimos días. Sabía que tenía que mantener un cierto status quo, ya que las consecuencias no eran muy deseables.

¿Pero qué razón le quedaba a ella para ayudarlos? ¿Qué le quedaba como para molestarse en pelear por ello? Porque Harry se lo había pedido, sí. Y lo haría por él, y no sólo porque no quería decepcionarlo. No sería capaz de soportarlo si él salía lastimado o incluso asesinado mientras trataba de evitar lo que sabía que estaba por venir. ¿Pero qué de ella misma?

Una pelota de repente botó en su vista, rodando justo hasta sus pies. Lentamente levantándose del columpio, se agachó para levantar el inesperado objeto. Por un segundo casi había olvidado dónde o cuándo estaba, sus sentidos diciéndole que tenía que haber salido de la nada dado que no quedaba nadie más en el mundo que pudiera haberla arrojado. No fue sino hasta que una tímida voz le recordó que este no era el caso, ya no.

—¡Señogita! —le tomó un momento darse cuenta de que la voz le pertenecía a la pequeña niña a su lado, que estaba estirando sus brazos —. ¿Puedgo tened mi pegota otra vez, pod favod?

Hermione hizo lo que le pidió, pero sus ojos y mente se mantuvieron enfocados más bien en el rostro de la niña que en la tarea. Habría sido una completa mentira decir que se veía justo como Luna. No sólo la niña se veía un año más joven, sus ojos eran azules y pero su cabello completamente negro. Y Luna siempre había odiado que se lo peinaran en coletas (o de cualquier otra forma). Y aun así…

—¿Ezta bien, señogita? —la niña preguntó con curiosidad, aparentemente no como Her,mione mismo notando su mirada fija.

—No. Quiero decir… —tartamudeó, sacudiendo su cabeza —. Sí…

—¡Jane! —una mujer de edad mediana llamó alejada unos pocos metros —. ¡Tenemos que irnos ahora!

—¿Ya?

—¡Sí, corazón, se está haciendo tarde!

Jane hizo un leve puchero y se giró de nuevo a Hermione.

—Tengo que idme, bye señogita.

—Bye… la castaña respondió, pero la niña ya se había apresurado hacia su madre.

Y no era la única. Mientras Hermione miraba alrededor vio a varios padres llamando a sus hijos para irse. Otros que estaban compartiendo el último chisme mientras sus hijos jugaban a la traes alrededor de sus piernas. Algunos que jugaban con sus propios.

Una madre estaba alimentando a su recién nacido, a menudo mirando a la niña que estaba "cocinando" pasteles de arena. Un padre estaba atendiendo la rodilla raspada de su hijo. Niños riendo, sin saber de los peligros que podían caerles encima cualquier día.

Su estómago dio un vuelco por la culpa. ¿Cómo pudo haber sido tan ciega? Había tantas familias. Tantos niños inocentes, justo como Luna, que estarían solos e indefensos si sus padres eran arrancados fuera de sus vidas. Tantas madres y padres, justo como ella, que extrañarían a sus hijos si algo les pasaba.

No le desearía semejante sentimiento ni siquiera a su peor enemigo. Pero con tantos males aún por venir, con semejante gran peligro de un Impacto que – a su manera – podía ser incluso peor que el que ella presenció, era casi seguro que muchos sufrirían como ella.

¿No ella era la Hermione Granger? ¿La mejor bruja de su generación? Estos padres no podían protegerse a sí mismos o a sus hijos de los enemigos y el destino que les esperaba.

Pero ella podía. Por ellos, tenía que.

Confiaban en ella, la necesitaban. ¿Y quién era ella para decepcionarlos? Después de todo, ella era Hermione Jane de Potter… o Granger – eso realmente no importaba.

Determinada, sus manos se convirtieron en puños, se dio la vuelta en la dirección en la que había venido.

—Está bien, Harry. Salvemos este mundo. Salvemos a Luna…

~0~0~

Entraron en el aula de Defensa Contra Las Artes Oscuras la clase siguiente y cuando el Profesor Moody llegó, tal y como habia pasado antes, anunció que les iba a lanzar la Maldición Imperius por turnos, tanto para mostrarles su poder como para ver si podían resistirse a sus efectos.

—Pero… pero usted dijo que eso estaba prohibido, Profesor —dijo Lavander de forma vacilante, al mismo tiempo que Moody movía las mesas con un movimiento de varita, dejando un amplio espacio en medio del aula —. Usted dijo que usarlo contra otro ser humano estaba…

—Dumbledore quiere que les enseñe cómo es —interrumpió Moody, girando hacia Lavander con el ojo mágico y fijándolo sin parpadear —. Si alguno de ustedes prefiere aprenderlo del modo más duro, cuando alguien le lance la maldición para controlarlo completamente, por mí está bien. Puede salir del aula. —dijo señalando la puerta con su nudoso dedo.

Moody empezó a llamar por señas a los alumnos y a lanzarles la Maldición Imperius. Harry vio cómo sus compañeros de clase, uno tras otro, tal y como habia sucedido, hacían las cosas más extrañas bajo su influencia: Dean Thomas dio tres vueltas al aula saltando en una sola pierna cantando el himno nacional de Inglaterra, Lavander Brown imitó una ardilla y Neville hizo movimientos de gimnasia sorprendentes, de los que hubiera sido completamente incapaz en estado normal. Ninguno de ellos parecía capaz de oponer ninguna resistencia a la maldición, y se recobraban sólo cuando Moody la anulaba.

—Potter —llamó Moody —, ahora te toca.

Harry caminó hasta el centro del aula, en el espacio que estaba completamente despejado. Moody levantó la varita mágica, lo apuntó con ella y dijo:

—¡Imperio!

La razón de Harry recibió una sensación maravillosa. Harry sintió como si estuviera en un lugar completamente cómodo y feliz, sin preocupaciones, sin pensamientos, solo dejando nada más que una vaga y dulce felicidad que lo inundaba. Era como estar de nuevo en aquel mundo. Se quedó en el lugar completamente relajado, apenas consiente de que todos lo miraban. Que Hermione lo miraba… La voz de Ojoloco Moody, retumbo en su cabeza y en toda el aula.

—Salta en una pierna.

Una gota de color rojo calló en su frente, abrió los ojos y entonces lo vio. Todo el mundo completamente destruido. La sangre por todos lados. La muerte se habia encargado de arrebatarlo todo, y era su culpa.

—(Salta en una pierna.) —resonó nuevamente en la voz de Harry.

Todo habia sido su culpa. Todo el dolor estaba reprimido. Todo se estaba rompiendo.

—(Salta en una pierna.) —resonó nuevamente la voz de Moody en la mente de Harry.

—(No...) —pensó la mente de Harry

—(No…, es mi culpa. Todo es mi culpa.)

Hermione no podía dejar de ver los ojos completamente angustiados de Harry, todos los veían claramente, era incapaz de hacerlo.

—Salta en una pierna, Potter. —dijo Moody apuntándolo nuevamente con la varita.

—(No…no…no, no, no, no, no.) —la mente de Harry comenzó a revelarse del control.

—(SALTA EN UNA PIERNA) —gritó la voz dentro de su cabeza.

Harry levantó su brazo, Hermione abrió bien grande los ojos.

—(¡No, no, no!... Es tu culpa que Luna este muerta.)

El brazo de Harry, ante la vista sorprendida de todos, con la palma abierta, bajo muy rápido, tomó su varita y se apuntó al cuello.

—Sectu…

Pero no pasó nada, el final nunca llegó. Hermione abrió los ojos y lo vio, los labios de Harry se había detenido completamente justo un centímetro de terminar la frase. La cara de Harry estaba completamente acongojada, las lágrimas se le habían comenzado a formar y los labios formaban una mueca de profundo dolor y tristeza. Hermione no esperó más, agarró la cabeza de Harry y la llevo hasta una de sus clavículas y lo abrazó fuertemente intentando reconfortarlo.

—¡Deshaga el hechizo! —bramó Hermione enojada.

Harry dejó de sentir la sensación de horrible vacío que fue remplazado por el cálido cuerpo de Hermione y recordó perfectamente lo que había hecho…o al menos lo que estaba apunto de hacer.

—¡Vieron todos… —dijo Moody en voz alta sin dejar de mirar a Hermione —, Potter se resistió! Se resistió perfectamente. Este es un ejemplo de lo que un Mago Oscuro les puede llegar a hacer si los encuentra contra y si se enteran que tienen un ser querido. Los va a controlar y los va a hacer matar a quien más quieren para llevarlos al borde la locura. Potter, lo resistió, todos deberían buscar la fuerza de voluntad de cualquier sentimiento o duda que interfiera con la Maldición Imperius… es la única posibilidad que tienen de resistirla…

La mente de Harry se habia roto. Las cosas habían cambiado.


El próximo capítulo esta titulado: "El Inicio, Una Canción Para La Creación"

Bueno más tarde que temprano, les digo, hola y perdón, perdón por haber tardado 5 meses en actualizar, durante este tiempo me han pasado una cantidad grande de cosas y no he estado en posibilidades de poder actualizar, no me justifico, pero la cantidad de cosas que me sucedieron me dejaron mentalmente destrozado. Los que me conocen saben que no dejo nada sin terminar, los que no, bueno, espero que entiendan mi tardanza. En fin, sin más que aburrirlos como siempre pueden hablarme por los medios que ya conocen, dejar un review o lo que ustedes quieran. Como siempre contesto todo.

Nota 1: Bueno, en realidad no hay mucho que explicar, ya saben como es esto. Esta es una historia de personas. Y cierra el circulo en el que Hermione y Harry entran para poder procesar todo lo que sucede. Nuevamente les recuerdo que esto ocurre a lo largo de todo septiembre, si, se que es rápido, pero debía hacer las cosas de esta forma para poder cerrar finalmente la realidad del futuro. Y con estos dos capítulos cronológicamente vuelve a donde comienza el fic.

Nota 2: Por que Harry mata a la araña, por enojo, y para detener todo. Esto no es informado a los profesores y el falso Moody lo toma como si fuera una especie de provocación hacia la maldición.

Nota 3: Si, es algo confuso lo que hace Harry, primero le dice que si, luego que no, pero es parte de ser alguien, él también está dolido por todo, pero decide darlo para que Hermione pueda recobrar las fuerzas por el ya no las tenía. Al menos hace como si las tuviera.

Nota 4: En cualquier caso que alguien tenga problemas con la cronología de los eventos me lo pregunta y les explico. En fin, los próximos capítulos cierran el fic, y tiene lugar en lo que seria la nueva realidad con lo que sucede en el laberinto, Voldemort y el final. Como siempre muchas gracias a todos por leer.

Agradecimiento por los Reviews.

Kira Potter Jackson: Gracias por dejar un review. Me allegro que te guste el capitulo. Jajaja, se que es algo confuso, pero esta hecho para ser así.

Dcromeror: Gracias por dejar un review. Me alegro saber que te gustó el capitulo.

Cotwh: Gracias por dejar un review. Si, da pena, son personas y como supondrás este es un fic de personas. Ambos están en un mundo extraño para ellos, conocido pero que no se sienten parte.

Zer0-Sama: Gracias por dejar un review. Pero en la peli Harry no esta con Hermione y acá si. Y vive porque quiere, no porque no muere por no morir. Dumbledore le dice que el tiene que elegir. No, no van a planear, los planes ya se revelaron, este fic tiende a centrarse en las personas como todos los de mi autoría y en este más que otros se centra en muestra no cuentes.

Shadow Jocker: Gracias por dejar un review. Me alegro que lo consideres perfecto. Si, esta lleno de sufrimiento. Como explico a los demás este es un fic de personas, no un fic de planes y conspiraciones. Harry no es un Harry vengativo, es simplemente un adulto desesperado por querer volver a estar con su hija. Esa es la diferencia, este no es un fic que se centre en lo que sucede sino en quien están involucrados, como me dijiste o me dijieron ya no recuerdo, el mundo es como gris para ellos, algo que ya paso algo. Si me fije y me equivoqué ya esta corregido.

Lucyan Lyall Lacrymae Lycan: Gracias por dejar un review. Dios que nombre, jajajaj, la próxima pongo LLLL, muchas gracias por los halagos, no creo que sepa escribir bien, solo escribo.

Steph-mccc: Gracias por dejar un review. Me alegro que te guste la historia, no te preocupes te prometo que la voy a terminar lo que me tarde, no suelo tardar 5 meses, pero este fue un caso especial.