Número uno; tus ojos.

Al preguntarme las cosas que odio de ti, tus ojos es lo primero que llega a mi mente y es que Hinata, realmente odio tus ojos plata y tu dulce mirada.

Los odio y no porque sean bellos como nungunos, los odio porque me paralizan, porque son cálidos, porque me atraen y no puedo evitar verlos.

No me gustan porque son demasiado puros, tanto que siento que puedes ver a través de mí, porque penetran mi falsa insensibilidad y desapego, porque pueden ver cuándo algo me molesta, porque me leen con facilidad, porque me siguen y me ponen nervioso, por que tienen un curioso brillo de felicidad.

Me disgustan por que son diferentes, son extraños y son muy lindos, porque son grandes y expresivos, porque no puedo evitarlos, porque con ellos me conecto conmigo mismo, porque me gusta perderme en ellos mientras me miras y sonríes.

Odio tus ojos, porque realmente me gustan, porque los veo cada noche en la luna y deseo verlos por las mañanas cuándo despierto.

Hinata, realmente me disgustan tus ojos porque me distraen del resto de tu cuerpo, porque son tuyos y porque tengo celos de ellos, por que quiero ser como ellos, quiero ser parte de ti y de tus sueños.