Número seis; tus mejillas.
Tengo una lista de las cosas que odio en todo el mundo, las verduras encabezaban la lista pero han descendido al número dos, todo eso porque tus mejillas se han robado la corona en la negra lista.
Me repudia verlas suaves y rosada, pero no es porque sean suaves y rosadas, mi odio procede del hecho de que no puedo apretarlas. Eso si que me enfada.
Deberías hacer algo con ese par de bombones que adornan tu carita, lo digo en serio, no puedo soportar verlos sin derretirme por el deseo férreo de tomarlos entre mis dedos y moverlos de arriba a abajo o tirar de ellos, es tu culpa, tus mejillas son tan bella que dan miedo.
Me disgustan enormemente cuándo haces un puchero de manera inconsciente, me enferma eso porque no me dan ganas de apretujarlas, contrario a ello quiero llenarlas de besos o pellizcarlas con mis labios.
Me enfada de sobre manera ver cuan tierna puedes lucir en invierno, con esas mejillas realmente lindas que se pintan de rosa.
Los odio porque no puedo acariciarlas, porque cuándo lloras no puedo borrar con besos las lágrimas que se posan sobre ellas, las odio porque me gustan, porque no puedo tocarlas, porque te hacen mas encantadoras y porque entre mas las admiro, menos puedo resistirme.
Las odio porque lucen sublimes, porque son lindas, por que me gustan, porque son tuyas.
