Notas al final.


Marca de afección.

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Capítulo 4: La ilusión en un día triste.

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Cuando Sakura abrió sus ojos, sólo bastaron unos segundos para que la información acerca de todos los eventos que ocurrirían ese mismo día aparecieran en su mente como un bombazo y se levantara muy rápido de la cama. Era el día de la ronda final, y a pesar de que eso le crispaba los nervios de sobremanera, también lo hacía el hecho de su –casi– cita con Sasuke. Confiaba en él demasiado como para dar por hecho que se libraría de todos sus enemigos sólo para poder reunirse con ella atrás del estadio. Incluso si lo miraba de un ángulo diferente, hasta romántico le parecía el hecho.

Suspiró enamorada. Otra vez la embargaban sus ilusiones románticas que le hacían flotar en el aire. Necesitaba evitarlo para resguardar su corazón, pero no podía simplemente hacer como si no pasara un hecho tan evidente.

Ella había traspasado cualquier barrera que Sasuke le ponía a las relaciones con las demás personas, incluso si lo hacía dejándose llevar por sus emociones, aun así, Sakura siempre albergaría en su corazón que ella fue la primera en la vida de Sasuke para muchas cosas, incluso, en provocarle emociones que lo cegaran de la realidad para sumergirlo en un mundo totalmente loco.

Se miró al espejo. Ya no habría miedos, ni se culparía o se sentiría menos por lo que había pasado. Después de todo, era su Sasuke, la persona a la que su corazón había elegido eternamente para amar. Y sabía muy bien que Sasuke no le habría seguido el paso si no la quisiera por lo menos un poco, algo en su alma se lo decía.

Se bañó y se vistió, aunque era muy temprano. No sabía si arreglarse un poco más sólo para ese día. Ella había dejado atrás las superficialidades, pero también debía considerar que era una ocasión especial para ambos.

¿Qué es lo que él le diría? Anoche había ido a verla y pudo habérselo dicho ahí mismo, pero si no lo hizo, es porque era algo muy importante para él. Tal vez ya se había dado cuenta de sus sentimientos y le pediría ser su novia. Sonaba demasiado fantasioso, irreal, que podría provocar la burla de cualquier persona que conociera mínimamente a Sasuke. Pero si hace unos meses atrás alguien le hubiera dicho que lograría avanzar con él de la manera en que lo hizo, eso sí habría sonado desquiciado.

La ansiedad estaba empezando a carcomerla y no habían pasado ni treinta minutos que despertó. Su madre le llamó para comer, pero en su estómago tenía un gran bulto de emociones mezcladas que no había cabida para un gramo de comida. Con tanta presión, casi sentía que podría vomitar.

Tocó sus mejillas con ambas manos. ¡Maldición, qué nerviosa estaba! No podía sentir otra cosa, ni distraerse. Inhaló, exhalo y dijo un firme «basta» frente al espejo, pero a los pocos segundos, sus piernas volvieron a ser de gelatina. Rendida ante su descarriada e infantil actitud, miró sus ojos verdes en el espejo, como si no fueran los suyos. Esos ojos que reflejaban el amor que sentía hacia su compañero, y que brillaban con tan sólo pensar en él. Esperaba que ese día, el mismo Sasuke que tanto se escabullía de sus sentimientos, pudiera verlo también.

—Ay Sasuke-kun…

La pequeña mujer entonces miró encima del buró donde firmemente reposaba aquel cuadro con la fotografía de su equipo. La única foto que tenía de Sasuke y de sí misma juntos. Incluso si salía con esa cara de pocos amigos hacia Naruto, él no podía ser menos encantador.

—… cómo te quiero.

Faltaba media hora para el inicio del examen cuando salió de casa. Su padre le deseó un buen día como siempre, su madre le dijo que regresara antes de la cena.

Sakura caminó hasta el lugar donde se desarrollarían las finales, tratando de encontrar a Sasuke y tal vez a Naruto para desearles éxito en su pelea. Se sentía un poco mal en ser la única en no clasificar para las finales, pero a la vez, estaba aliviada de no tener que enfrentarse con alguno de sus compañeros ni esos ninjas de habilidades más que únicas, como el mismísimo Gaara, por ejemplo.

Pero obviamente esto no se quedaría así, ella les alcanzaría, aunque se convirtieran en chunnins antes que ella, se esforzaría al máximo para poder estar al nivel de su gran equipo, lo había decidido ya.

Al momento de pisar la entrada del estadio se encontró con varia gente conocida, pero ni Sasuke ni Naruto estaban ahí, por supuesto, mucho menos Kakashi-sensei. Había hecho una caminata lenta para llegar, así que deberían estar un poco más sobre la hora citada.

Uno de los organizadores les pidió a las personas que aguardaban en la entrada subir hasta los palcos y encontrar un lugar. Todo ya se encontraba organizado, incluso el Hokage y el Kazekage se encontraban en su lugar. No faltaba nada para que el evento comenzara y nadie de su equipo aparecía. No le extrañaba de Kakashi y hasta podría esperarlo de Naruto, ¿pero Sasuke? Él no era una persona que se diera el lujo de llegar tarde, mucho menos en un evento tan importante como éste.

De repente, en una entrada escandalosa y casi echando humo Naruto apareció, siendo llamativo como era su costumbre, pero lejos de fastidiarla como lo habría hecho de antaño, sonrió por él, aunque sólo fuese una sombra en su cara. Entonces se formó junto a los otros participantes, dándole la cara al público expectante, sonriendo tan grande y fuerte como sólo él podía hacerlo.

Ino se sentó a su lado, y al notar su rostro decaído, llamó su atención.

— ¡Oye Sakura! — Exclamó la rubia — Entiendo que Sasuke te preocupe, pero Naruto va a pelear en este momento y necesita que también le apoyes.

Sakura le miró y mostró una sonrisa más amplia ante sus palabras. Por supuesto que lo sabía. Naruto en este momento necesitaba de todo su ánimo y ella no se lo negaría.

— Tienes razón.

Ambas dejaron de mirarse la una a la otra cuando el Hokage dio bienvenida e inicio a los exámenes de ascenso, mientras que en el campo, el examinador parecía explicar alguna nueva regla con un pergamino en manos. Desearía poder bajar para preguntarle qué pasaría con Sasuke. Obviamente si no se presentaba quedaría eliminado pero, él había trabajado muy duro, era muy fuerte y capaz. Le costaba creer que sería sacado del camino así como así.

Tanto Naruto como Neji Hyuga se habían quedado en sus mismos lugares, mientras los demás se marchaban a otro lado del lugar. Dieron una batalla muy impresionante y su rubio amigo resultó vencedor. Luego de ellos siguieron Shikamaru y la chica de la arena, Temari; pero su batalla también ya había acabado y Sasuke seguía sin aparecer.

Todo el mundo murmuraba dubitativos sobre las acciones que se tomarían contra Sasuke. El examinador se hallaba a mitad de la zona de combate acompañado de Shikamaru y Naruto. Segurísimamente el rubio estaría abogando por su compañero, pero sabía muy bien que no le tolerarían la ausencia durante más tiempo y sería cuestión de nada para que anunciaran su descalificación.

«Vamos», se repitió en su cabeza. «Aparece ya»

Un viento empezó a alzarse justo en medio del campo, junto a unas hojas que parecían danzar en torno a las ventiscas, conforme se acumulaban en medio del pequeño y débil torbellino, daban lugar a la figura que más deseaban todos ver. Finalmente Sasuke había llegado, y de una forma tan llena de estilo.

Desde su lugar podía verlos conversar. A Sasuke con Naruto y Shikamaru; a Kakashi con el sensor. Sabía que de alguna manera Sasuke lograría librar cualquier sanción que fueran a ponerle, era una de las estrellas principales del lugar y ya que estaba ahí, sólo locos le prohibirían luchar. Y así fue, con unos cuantos segundos para la presentación, todos los que estaban ahí a excepción de Sasuke, y el aparecido Gaara, se retiraron del campo para dejarlos enfrentarse.

El público se veía ansioso y expectante. Los dos mejores, los más temidos. Fue cuestión de tiempo para que los rumores sobre el poder de los ninjas de la arena, sobre todo del pelirrojo, llegaran a los oídos de todos, y al saber que se enfrentaría con nada más y nada menos que el último de los Uchihas, causó en todos unos grandes revuelos de expectación, y era básicamente la razón por la que la mayoría de las personas estaban ahí.

La batalla había empezado, y Sakura lo animó desde el fondo de su corazón, y aunque la mayoría de las personas tuvieran una duda de quién iba a ganar, ella sabía muy bien que Sasuke lo haría. Seguía preocupada por supuesto, no podía tomar la batalla como algo fácil ante la notable mejora de Sasuke. Subestimar a su contrincante era un lujo que no se podía tomar, menos si ese contrincante era Gaara de la aldea de la Arena. Pero, aunque sea con dificultades, Sasuke tomaría la victoria, estaba segurísima de ello. Así que lo miró moverse con audacia, con valentía.

Mientras más lo veía, más se maravillaba de él. Sasuke parecía danzar en el campo de batalla. Era una descripción un tanto exagerada, pero sus movimientos tan rápidos, esquivando los ataques de arena como si estuviera en los zapatos de Lee pero con el estilo Uchiha, le hacían verlo de esa manera. No sólo Gaara y Lee estaban sorprendidos, todos lo estaban. Cualquier cosa que Naruto, Neji, Shikamaru y Temari hayan hecho antes de él, había quedado en el olvido ante los espectadores.

Así era Sasuke, esa era su habilidad especial. Él acaparaba todas las miradas sobre sí, incluso si no las quería. Orgullo, sorpresa, admiración o amor, Sasuke Uchiha había nacido para capturar la atención de cualquiera que le conociera.

Sonrió orgullosa de él. Estaba contenta de que Sasuke luciera tan animado y fuerte, a diferencia de las dudas que le habían asaltado a mitad del bosque de la muerte. No supo si en algún momento estaría asustado por enfrentarse a Gaara después de todo lo que seguramente Kakashi le había contado. Le hubiera gustado preguntarle qué era lo que pensaba, o si ya se encontraba bien de su cuello, pero sólo pudo verle pocas veces y en todas ellas terminó por distraerse.

En una de sus cavilaciones, no pudo ver cuando una considerable cúpula de arena había rodeado a Gaara, y Sasuke estaba en una de las murallas con un increíble resplandor en uno de sus brazos. Un resplandor que se le hacía muy similar.

— ¡Increíble! ¿Qué es eso? ¡Incluso puedo ver el chackra de su mano! — exclamó.

Kakashi había llegado hasta hace unos momentos al lado de ellos, mientras sólo sonreía ante el asombro de sus conocidos. Había una perfecta razón por la que él personalmente había querido entrenar a Sasuke, pues ambos eran del mismo estilo.

— ¿Qué es esa técnica? — se cuestionó, pero más parecía hablar para sí misma que para los demás.

Tanto el maestro Gai como el suyo, explicaron en qué consistía la técnica, que pudo escuchar claramente como Chidori, pero inmediatamente concentro su vista de regreso en Sasuke. Él se había levantado para dar carrera hasta la enorme masa de arena que cubría al pelirrojo a gran velocidad. El destello de chackra de su brazo se había convertido en un poco más que eso y los chispazos eléctricos destellaban alrededor dejando una estela de luz azul a medida que avanzaba.

Todo el mundo parecía no querer parpadear antes y después del gran impacto. En el que a sorpresa de todos, la defensa de Gaara había sido penetrada por aquella técnica. Y es que era demasiado sorprendente.

Todos los que estuvieron en la batalla con Rock Lee, sabían todo lo que a él le había costado el tan sólo quebrantar parte de la defensa que cubría el cuerpo del pelirrojo. Pero Sasuke había atravesado no sólo la espesa cúpula, sino que también le había herido por el intenso grito que Gaara soltó desde dentro.

La cara estupefacta de los miembros de la arena, y parte de los ninjas de la hoja resaltaban sobre el clamor de otros, pero fue interrumpido por el propio grito de Sasuke cuando desesperado retiró su brazo. A partir de ahí las cosas fueron extrañas.

Sakura no sólo pudo ver como un brazo totalmente monstruoso, que no había sido creado a partir de arena se asomaba por el mismo agujero que Sasuke había creado, sino que una sensación incómoda y escalofriante pareció apoderarse del estadio y de repente, todos estaban dormidos.

Era una técnica ilusoria, y como buena ninja la disipó. Pero al parecer muy pocos lo habían logrado. Después de eso escuchó estallidos, las instrucciones de Kakashi-sensei, la repentina partida de Sasuke e incluso la suya para llegar con él y ayudarle.

Sakura abrió sus ojos en el hospital, en una de las habitaciones que comúnmente se usaban para los ninjas de poca gravedad que sólo usarían máximo unos dos o tres días. Al lado de su cama había una pequeña flor de narciso, muy segura de que la autora de ese detalle había sido Ino.

Su cuerpo se sentía un poco entumecido, pero no tenía ya rastro de ninguna herida. Lo primero que quiso hacer era bajarse de la cama para preguntar por su equipo. ¿Qué es lo que había pasado? ¿Naruto y Sasuke habrían derrotado a Gaara? Lo más seguro es que ambos se encontraran en el hospital junto con ella.

Poner el primer pie fuera de la cama fue fácil, y el segundo también, pero cuando intentó apoyar su peso en ellos para comenzar a caminar, fue cuando el intenso dolor en la cadera le hizo temblar y volver a caer en la cama de un sentón.

—¿Qué haces?

Sakura giró su rostro hasta la voz de la entrada, sintiéndose dichosa de la presencia de Sasuke. Las mariposas volaron en su estómago, dando rienda suelta a su imaginación. Todo parecía como un cuento en donde la chica estaba herida y su chico iba a cuidar de ella para darle de comer sopa en la boca o dejarle algún presente. Sasuke no llevaba nada en la mano, y no había ninguna una olla de sopa por ningún sitio.

— Sasuke-kun

Sasuke cerró la puerta del cuarto y puso sus manos en los bolsillos. Afortunadamente él se veía muy bien, no tenía vendas ni nada, y se comportaba con regularidad, era un alivio, pero a su mente vino su otro compañero de equipo.

— ¿Cómo se encuentra Naruto?

— Está bien — comentó, con una tranquilidad que logró transmitirle a ella — despertó hace poco. Tenía unas cuantas heridas en la cabeza y mucho cansancio, aunque lo segundo ya se le quitó.

A pesar de que el moreno no había contado ningún chiste, Sakura se permitió reír relajada, no esperaba menos del ninja hiperactivo cabeza hueca número uno en sorprender a los demás. La kunoichi volvió a preguntar más cosas acerca de Gaara y el desenlace de la batalla, y aunque Sasuke no dio muchos detalles al respecto, dejó en claro que fue Naruto quien los había ayudado a salir de ese apuro y que la aldea de la arena se había retirado del ataque.

Mientras su compañero soltaba una que otra información, la sonrisa afable que ella había puesto en su rostro se rendía poco a poco y él lo notó.

— ¿Por qué pones esa cara?

Su repentina decaída se debía a que otra vez no había sido de gran ayuda. Aunque se interpuso entre Gaara y Sasuke para que el primero no le hiciera daño a su compañero, más de la mitad del encuentro se la había pasado atrapada entre la arena y un árbol hasta que perdió la conciencia. Sakura le miró pensando en si realmente debería decirle cómo se sentía, posiblemente no le importara, o tal vez la volvería a regañar como aquella vez.

— ¿Cuál cara? — preguntó entonces viendo como Sasuke, sin responder, se acercaba a ella — ¿A qué te refieres?

Pero Sasuke no contestó nada más, sólo se limitó a moverse hasta parar enfrente de ella, quien todavía estaba sentada en la orilla de la cama, mirándolo.

Ella le amaba tal y como era, pero a veces desearía que Sasuke pudiese decirle un poco más. Él no era tan serio como todos creían, había momentos donde hablaba más de lo normal y sus emociones se salían de control, incluso en las que bromeaba y le tomaba el pelo a alguien. Pero todas esas demostraciones parecían sobresalir en él cuando no se daba cuenta, cuando sólo se dejaba ir en el bullicio y ajetreo que formaba su parlanchín equipo alrededor de él.

Incluso ella, una persona tan observadora cuando se trataba del mundo, y sobre todo, cuando se trataba de Sasuke, podía ver en su expresión como luego se recriminaba a si mismo cuando notaba su comportamiento "inadecuado" volviendo a la cara neutra de siempre.

¿Qué tan difícil era ser Sasuke Uchiha? Se peguntó. Ahí mismo, viéndolo frente a frente, notando como acortaba más la distancia, pensó si sería complicado para él mantener esa imagen de chico frio.

Muchas veces se preguntó si tal vez Sasuke hacía chistes en su cabeza, o quizá apreciaba la belleza de las chicas en silencio, o se deprimía en las noches al recordar a su familia. Se preguntó incluso si tendría la capacidad de llorar.

Quería conocerle, hasta el último rincón.

— Sakura.

Quería ser la persona que le diera la libertad de ser él mismo, porque ella jamás le diría a nadie lo que sea que Sasuke, por muy poco que fuera, compartiera con ella. Le gustaría ser la persona que resguardara sus secretos, que sepa sus sentimientos, que librara todo remordimiento o duda que tuviera en su corazón.

Él flexionó sus rodillas y curvó un poco su espalda para que sus caras estuvieran a la misma altura, con un sólo propósito.

— Sasuke…

Los labios de Sasuke tocaron los suyos, y por la emoción de sus pensamientos tanto como el afecto que sentía por él, lo tomó por ambos lados de su rostro y lo pegó tanto a ella que sus narices se aplastaron una contra la otra.

Pero eso al moreno ni siquiera le molestó, porque se acomodó mejor para que sus labios pudieran moverse libres.

Aunque ella quiso hacer de su beso algo más aguerrido, el Uchiha se mantuvo calmado, sólo moviéndose lentamente, embragándola con su ritmo, como si en lugar de sólo querer besarla, más bien quisiera acariciarla. Poco a poco Sakura se dejó hacer, casi escurriéndose entre los besos de su amor. Los ojos que antes había apretado, ahora lentamente perdían la fuerza al punto de abrirlos lentamente y notar como él no los había cerrado.

Sus ojos estaban a unos centímetros el uno del otro, mientras más abajo sus labios se entrelazaban haciendo sonidos que le estimulaban. Cada poro de su piel se erizó y le dio mucha vergüenza, y no sólo por eso, sino porque su pecho también vibró y una inquietante sensación se extendió desde su entrepierna por todo su cuerpo. Ya sabía lo que era, lo había sentido anteriormente en situaciones similares con él.

¿Dónde estaba la evidencia de que todo era una ilusión?

Le estaba costando mantener el beso y la mirada al mismo tiempo. Notó muy bien como una de las manos de Sasuke se apoyó en su espalda y también cómo sus ojos se trasformaban en algo diferente mientras la sentía temblar ante su tacto.

Sasuke se separó de sus labios sin soltarla.

— Esta cara.

La kunoichi podía casi jurar que la cara de boba enamorada que tendría ahora sería muy diferente a la cara deprimida que tendría antes, pero le siguió el juego, porque ella seguiría todo lo que él quisiese.

Como si leyera sus pensamientos lo vio sonreír, pero de forma totalmente diferente a las muecas arrogantes y confiadas que solía soltar con anterioridad. Esta sonrisa era tranquila y sincera. Sakura se conmovió por ser justamente ella quien recibiera tal muestra de cariño por parte de Sasuke, porque eso es lo que era, en absolutamente todas sus letras.

— Sasuke — exclamó su nombre, otra vez, y lo abrazó, porque no sabía qué más hacer. Volver a besarlo habría sido también una buena opción, pero eso se sentía mucho mejor cuando era él quien lo empezaba.

Ese abrazo duró más de lo que creía, y significó también mucho más. Un abrazo que le dio el tiempo suficiente como para creerse la chica más afortunada del mundo, y para revolotear en muchas cosas más.

Pero no sólo a ella le había dado tiempo de pensar, sino también a él. Cuando se alejó para volver a mirarlo a los ojos, entonces vio como todo el rastro de emociones afectuosas, o que ella creyó así, se habían esfumado tan rápido como habían aparecido. La mirada de Sasuke ahora parecía perdida ante el fiero recuerdo de algo desagradable, como si se hubiera dado cuenta de un error.

Un error que venía comiéndole la cabeza desde días atrás, porque tampoco era un malnacido que se aprovechaba de los sentimientos de nadie. Porque tenía que decirle a ella de inmediato lo que sentía y dejar las cosas claras, acabando de una buena vez con todo, antes de que sucediera algo peor e irremediable. Tenía que hacerlo ya.

— Escucha, no vine para esto.

La sonrisa de la kunoichi se mantuvo ingenuamente.

— ¿Recuerdas que dije que nos veríamos detrás de estadio? Con todo lo que pasó, ya no pudimos hablar.

Ella asintió. Por supuesto que lo recordaba, no había dejado de pensar en eso desde que se lo dijo.

El Uchiha meditó sus palabras antes de decirlas. Quería ser claro, pero también no quería herirla. La apreciaba, lo había reconocido frente a Naruto y lo reconocía ahora, en su propia mente, frente a ella.

— Sé perfectamente en qué momento empezó "esto" — dijo, haciendo un movimiento con su mano, sabiendo claramente a lo que se refería — lo que no sé es por qué lo dejé continuar. Incluso ahora estoy siendo irracional.

— Sasuke… — fue entonces cuando la sonrisa cayó lentamente, como si el Uchiha le estuviera dando la peor noticia de la vida. Aun con esa cara que no mostraba dolor, su cuerpo reaccionó ante el augurio de una mala noticia.

— No pienses que sólo me he dedicado a jugar contigo, en ningún momento fue esa mi intención— continuó entonces — Pero creo que debemos de estar conscientes que lo que hacemos no está bien, y sinceramente, no quiero seguir con ello.

Ya sabía que era demasiado bueno para ser cierto.

— Tenemos un camino que seguir Sakura, y esto es sólo una distracción negativa para ambos, sobre todo para mí.

Que era eso que dolía tanto ¿Su corazón?

— Espero que lo entiendas.

Parecía mentira que hasta hace sólo unos momentos ella se sintiera en el quinto cielo, para aterrizar de lleno contra el pavimento con un terminante golpe en el corazón. El Sasuke frío volvía a aparecer, casi dejando al Sasuke sonriente como principio de una mera ilusión. Las mariposas en su estómago se convirtieron en serpientes, y sus sensaciones agradables en el cuerpo se volvieron espinas machacándola.

— Pero Sasuke…

— No te quiero Sakura, sólo me deje llevar.

Era doloroso y humillante, porque ella le había dejado tocar su cuerpo en zonas donde jamás habría dejado a ningún otro. Porque nuevamente había expuesto su corazón a él como una ilusa enamorada. Patidifusa y descontenta, no sabía si ya estaba llorando o su cuerpo sólo se había quedado tieso sin ni siquiera parpadear. No podía decir que no se lo esperaba, pero tampoco es que por eso le doliese menos. Tampoco sabía qué decir. Ella, Sakura Haruno, que enfrentaba al mundo con su corazón expuesto, por primera vez se había quedado muda.

Y por supuesto, Sasuke ni siquiera esperó a que ella reaccionara con algo para tan siquiera rebatir las duras y precisas palabras que él había dicho, sólo se despidió y se marchó por donde vino. Tal vez no tenía el valor para enfrentar los sentimientos de la kunoichi, o tal vez le daban igual.

Parecía que alguna clase de rutina macabra hacía que lloviera justo el día en el que alguien moría, o era velado. Le dolía en el alma la muerte del tercero, pero se sintió egoísta al encarar que no era precisamente esa noticia la que agobiara su corazón. Era Sasuke, otra vez.

Aunque las gotas de lluvia aún no habían empezado a caer, los truenos ya se escuchaban en el cielo. Pensó en llevarse un paraguas, pero desechó la idea, tenía ganas de mojarse hoy. Vestía de negro por el luto al tercero, como lo harían todos, y caminó un poco hasta acercarse a la calle donde las casas de los tres miembros de su equipo se conectaban.

Sus compañeros y ella habían quedado en encontrarse para ir juntos hasta el lugar donde velarían al tercer hokage. Era consiente que, como de costumbre, sería Sasuke el primero en aparecerse por ahí, y aunque tenía muchas ganas de enfrentarlo, sabía que apenas lo viera las fuerzas se le irían.

Caminó a paso lento y desganado. Vamos, que no era momento para deprimirse por cosas del amor, por muy terribles que fueran, el Hokage había fallecido defendiendo la aldea y ella no hacía más que mortificarse por un chico, como siempre, estaba siendo egoísta y débil. ¿Por qué tenía que ser así?

Cuando se acercó lo suficiente al improvisado punto de encuentro, su mirada se posó inmediatamente en la figura que tanto la atormentaba, y como un imán, la mirada de él se encontró con la de ella. Sus piernas temblaron por una pequeña fracción de nerviosismo, pero no se detuvo, siguió caminando hasta él.

Mentiría si dijera que no esperaba una reacción apenada o una disculpa por su parte, pero no recibió nada, ni una sola mueca o un intento de querer iniciar alguna conversación. Todo estaba "normal", como si entre ellos nunca hubiese sucedido absolutamente nada. No le culpó en realidad, fue ella quien había volado hasta el cielo, pero amargura sí que sentía, porque fue Sasuke quien le había dado las alas.

— Buenos días.

Sasuke solía mover la cabeza en un asentimiento que ella siempre tradujo como un «buenos días también», esta vez tampoco faltó. Al menos aun podía tener eso de su parte.

Se alivió al ver a Naruto llegar e intentar romper ese ambiente pesado sin que se diera cuenta estando desanimado. Era tan extraño ver al ninja hiperactivo número uno de la aldea tan serio, el día gris, y Konoha de luto.

Definitivamente era un día triste.

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TBC

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Huehuehuehue

SM~