Notas al final.


Marca de afección

.

Capítulo 6: Luna menguante.


El agua deslizándose por los tejados hacía un eco maravilloso. Ese sonido siempre le agradó, a pesar de que la misma lluvia no lo hiciese mucho. Era pacífico, halagador, como un susurro de la naturaleza que podía darle paz, reflexión y hasta sabiduría. Estar encerrados hacía que los ruidos de la calle se escucharan a un menor volumen, pero seguían ahí, como una ambientación confabulada por el destino. La noche fría se volvía lentamente cálida y bajo ninguna circunstancia los dos cuerpos abrigados el uno por el otro pudieron sentir la soledad.

La luna menguante reflejaba el brillo característico de su presencia, que a pesar de los nubarrones grises y soberbios que se apoderaron del cielo, pudo dejarse ver; traviesa, cómplice, la espectadora más fiel de los amates y de la tragedia que podía llegar a envolverlos.

Una suave caricia se deslizó por su antebrazo, y ella lo sintió como una gota de lluvia recorriendo su dermis. Pero la caricia era hilarante para su piel, y la delicadeza dejaba un espacio donde la temperatura aumentaba y todo lo demás se escapaba por cada pequeño poro.

Su cuello se sentía húmedo, igual que sus mejillas, pero sabía que ya no eran las gotas de lluvia, mucho menos las lágrimas. Era un líquido más tibio, más espeso, menos frío y menos salado. La humedad se sentía y luego era remplazada por la suavidad de unos labios, para después volver a sentirse húmedo.

Cerró los ojos sonrojada, intentando no suspirar, le avergonzaba su tono de voz, y lo sensible que era su piel al temblar cada vez que sentía los blancos dientes simular mordidas en su tráquea. Sus manos presas de otras más grandes querían ser libres, aunque no tuviera ni idea de dónde ponerlas. Los pies bajo el cuerpo de su compañero se quedaron tiesos, su pecho subía y bajaba como si apenas estuviera respirando.

Pero no podría avanzar más. Sasuke era hermoso, fuerte, capaz de hacer temblar a cualquier persona que tuviera un alma, y ella no era la excepción. Pero no había corrido contra la lluvia y contra la humanidad, para venir y servirse en un plato con una manzana en la boca, ella había venido a hablar.

— Sasuke-kun, espera.

Y quizá si Sasuke no se hubiera apretado más a ella su voluntad no hubiese temblado, y sus deseos de ser besada no hubieran reemplazado los de ser escuchada.

Él la besó en la boca, tan despacio y agradable que se sintió ser besada por un algodón de azúcar. Los suaves sonidos que provocan los besos gentiles le sedujeron, al igual que el tacto suave que dejaba su nariz al contornear la de él.

— Sa…

— ¿Por qué me haces sentir esto Sakura?

¿Por qué? ¿En qué momento lo permitió? ¿Fue la situación? ¿Fue su presencia? ¿Fueron las palabras? ¿En qué momento Sasuke Uchiha se convirtió en el esclavo de los besos de alguien?

¿Por qué le gustaba tanto tocar su boca? ¿Por qué ansiaba acariciar su piel? La corriente eléctrica que viaja desde su espalda, nuca y a veces, su vergonzosa entrepierna, no dejaban de someterlo cada vez que pensaba en ella, cada vez que la imaginaba exponiendo su corazón ante él. Sus ojos estaban en su dirección, sus pensamientos igual. No podía sacarse de la cabeza que se estaba convirtiendo en un adulto, que hacía cosas de adultos, que anhelaba el cuerpo de una sola mujer cuando supo lo bien que era tenerlo a su lado.

¿Así empezaba el amor? Siempre se preguntó como un hombre tan frío y sin sentido del humor como su propio padre pudo casarse y hasta tener dos hijos con alguien como Mikoto. Pensar que no la amaba era absurdo, pues ella sonreía, era feliz, contagiando esa felicidad a sus propios hijos cuando incluso ellos sentían dudas sobre el cariño de su padre.

¿Ese era su caso? ¿Ser frío para el mundo, pero capaz de amar como cualquier hombre que encuentra a la mujer de su vida? ¿Sakura lo era?

Sintió como en su lucha contra la razón ella logró liberar sus manos y las puso alrededor de su rostro. Él se había detenido por unos momentos y ella le miró enajenada de su rostro confundido. Sus ojos verdes nunca estuvieron más vivos que en ese momento. La luz de la habitación era cubierta por su propio cuerpo, así que la cara de la kunoichi estaba en plena sombra, pero aun así, sus verdes pupilas brillaron como un campo de primavera que a pesar de cualquier tempestad, vivía y albergaba la vida.

¿Quién más sino Sakura? La persona que con palabras dulces y sentimientos cálidos se había colado en su mente. Dudaba que otra chica pudiera hacer lo que Sakura hizo en él. Su valentía, su inteligencia, su paso en este mundo en nombre del amor. A Sakura parecía olvidársele el peligro cuando se trataba de defenderlo. Le plantó cara a un Orochimaru cuando él había sido herido, le plantó cara a un Gaara cuando sediento de sangre lo buscaba para matarlo; y todo lo hizo con una gran determinación y valentía. Ella no era la más poderosa guerrera, pero podía pararse en medio de él y el mismísimo diablo sin detenerse a pensar, sólo para asegurar su bienestar.

¿Quién más sino Sakura? La persona que desbordaba brillo y personalidad. Podía ser molesta y quisquillosa a veces, inmadura y con comentarios desacertados, pero no ocultaba su malestar ni sus dudas. Ella vivía aprendiendo de sus errores, y lo sabe porque la conoce, y es perfectamente capaz de deducir cuando algo va bien o mal en ella. Era débil ante algunas circunstancias, pero la más poderosa en otras. No había pensado en ella detalladamente hasta que la muy atrevida empezó a colarse en sus pensamientos.

¿Quién más sino Sakura? La única que logró arrancar el corazón de Uchiha Sasuke.

La quería, ¡maldición! Se estaba enamorando de ella. Antes o después que todo esto estallara, que más daba eso, era un hecho que la quería. La lastimaba como un día a él lo habían lastimado, pero eso no le hacía quererla menos.

Aprovechándose del mar de ideas en el que Sasuke se había perdido, las dudas de Sakura volvieron a carcomerle el cerebro y es que, ¿qué es lo que planeaba Sasuke hacer con ella en ese momento? ¿Sólo iba a besarla? ¿Intentaría algo más?

Por su integridad, necesitaba que él hablara ya.

— Entonces… — inició, captando la atención de Sasuke como si volviera a darse cuenta que la tenía entre sus brazos — ¿Qué es lo que sientes Sasuke-kun? Dímelo por favor.

¿Qué sentía? Ahora lo tenía un poco claro. Pero decirlo era demasiado difícil, no quería comprometerse a cosas que tal vez no pudiera cumplir, su prioridad era la venganza de su clan, y después venía todo lo demás. Incluso si entre sus planes estaba el hecho de reconstruir a su línea de sangre, eso vendría después de ver a ese hombre muerto.

Los recuerdos no lo hicieron sentir furioso como siempre pasaba, sino nostálgico, y una pregunta llegó a su mente.

— Sakura — pronunció, como si hasta le costase creer que se llamaba así y que la tenía debajo de su cuerpo — ¿Qué es lo que ves en mí?

«Me gusta tu cara, tu cuerpo, lo genial que eres, que seas un Uchiha, que te llames Sasuke» Cuantas superficialidades podría salir de la boca de una mujer, pensó el Uchiha. Ella lo miró quedita y sonrió.

— La primera vez que te vi, estabas entrenando con las shurikens— comenzó — Mientras los demás hablaban y se distraían con juegos, tú entrenabas con todo tu esfuerzo. No intentabas probarle nada a nadie de la clase, tampoco era un ejercicio que algún maestro nos hubiera puesto, apenas estábamos empezando a aprender sobre armas, pero tú ya tratabas de ir veinte pasos adelante…

«… Tus habilidades eran sorprendentes, muy superior a todos los demás. Desconocía el quien eras, lo que significaba ser un Uchiha, si tenías responsabilidades mayores a cualquier estudiante de nuestra clase por ser quien eras o si todo lo hacías por tu propio gusto. No lo sabía, lo único que sabía, es que estabas ahí dando todo tu espíritu y corazón, aferrándote tanto a algo que yo no podía comprender.

Eras sólo un niño, igual que yo, pero tu presencia era como un imán ante mis ojos. Yo era una niña con muchas inseguridades y naturalmente las personas fuertes llamaban mi atención inmediatamente, porque ansiaba ser como esas personas y poder enfrentar al mundo tal y como ellos lo hacían. La primera persona fue Ino, la segunda fuiste tú. En cuanto supe tu nombre, no esperé nada para decirle a quienes consideraba mis amigas que había alguien que me gustaba, me sorprendí cuando me dijeron que eras el chico más popular. ¿Tonto no crees? ¿Quién más sino tú? Eclipsabas a cualquier persona que tan siquiera lo intentara, pero ni siquiera te mofabas por eso, porque esas no eran tus intensiones. Tampoco te vanagloriabas de la atención femenina que recibías, porque no estabas interesado en ser el centro de atención, y eso hacía que te admirara aún más. Yo no podía ver la soledad ni las penas que te agobiaban, no sabía nada sobre tu venganza. Me quedé absorta en lo impresionante que eras.

La competencia estaba por todos lados y me pinté como otra tonta que te reclamaba como suyo. Entré en ese grupo sin pensar demasiado, porque yo también quería que me notaras, también ansiaba felicitarte y expresarte mi admiración cuando resultabas victorioso, porque había decidido enterrar a la Sakura tímida, y sacar a la Sakura que expresaba lo que sentía. No más sentimientos guardados, no más silencio, y no más dejarme menospreciar por las demás…

Fui inmadura y negligente con mis sentimientos y la manera de expresarlos, pero cuando quedamos como un equipo, mientras más te conocía, y mientras más convivía contigo, fui capaz de verte en realidad, y comprenderte al menos un poco más. Te amo Sasuke-kun, con todas las penas y el dolor, con toda la responsabilidad. Te amo, por enseñarme tantas cosas, por ser directo y hacerme reflexionar, por hacerme más valiente, por dejarme ver que el mundo es más complicado de lo que parece, pero que siempre hay que tener fuerzas para seguir luchando. Te amo por inspirarme a ser una mejor persona, más fuerte y más decidida. Te amo por tantas cosas, Sasuke-kun, que podría quedarme toda la noche hablando de ello y me faltarían las horas.

Por eso, déjame amarte. Déjame regresar todo lo que me haces sentir, y lo que me has enseñado. Déjame proteger tu corazón, déjame acompañarte en tus objetivos. No volveré a pedirte que renuncies a tus metas como aquella vez, si me permites estar a tu lado y asegurarme de que todo estará bien contigo. Creo que esto que siento por ti merece la pena ser cuidado, realmente creo que tú mereces todos estos sentimientos.»

Esta vez no lloró, sólo abrió su corazón rebosante de poder expresar lo que sentía por él. No mintió en ninguna de sus palabras y no necesitó pensarlas demasiado porque siempre habían estado ahí, en su alma.

Lo que le dijo, fue más de lo que él espero. ¿Acaso Sakura podía ver algo en él que ni él mismo notaba? No era una persona amable, claro que no. Maldición, tantas preguntas, tantas dudas, ¿por qué se esforzaba en confundirlo? La quería, ya le había quedado claro eso, pero la forma en la que ella lo quería a él y como podía hacerlo sentir el máximo hombre sobre la tierra le tenían intrigado.

— ¿Realmente significo todo eso para ti?

La kunoichi respondió afirmativamente, y soltó una sonrisa. Sin pena, sin llanto, le mostró todos los dientes en una sonrisa grande y blanca, simpática, tratando de salirse con la suya. Entonces Sasuke sonrió, no cabrían las dudas entre su cuerpo y el de ella. No esta noche.

La vida de un shinobi es rápida y a veces muy corta. Desde pequeños tienen que aprender a usar armas, atacar a un enemigo, realizar técnicas que logren destrucción a corto alcance o a escalas masivas. Los niños se convierten en adultos cuando toman su primera shuriken, en el campo de batalla son tratados como tal.

Entre los cuerpos pegados de ambos jóvenes y sus lenguas enredadas en exclamaciones de gozo, cualquiera podía decir que estaban corriendo innecesariamente rápido, pero ambos sabían que no era así. No se podían dar el lujo de ser lentos, porque a la vuelta de la esquina los aguardaban Gaaras, Itachis y Orochimarus que les harían reconsiderar haber tenido más tiempo para sólo dedicarse a sentir.

Al menos así es como, en medio de besos y movimientos bruscos por pegarse más al cuerpo del otro, estaban reconsiderando la vida. Cuando el momento acabara, tal vez podrían pensar mejor en sus actos, pero no ahora.

La ropa de Sasuke era suave, y al haberse empapado toda sin llevar abajo ningún sostén ni las mallas ninja, la fricción en su cuerpo fue más que suficiente para que dos elevaciones se notaran en su pecho, reclamando la atención de quien las había puesto así.

Sasuke se apoyaba en sus propios codos alrededor de ella, mientras las manos se pegaban a su rostro y los pulgares acariciaban por tanto sus pómulos. Las manos de ella viajaban desde sus omoplatos a la curvatura de su espalda, sin atreverse a ir más allá. Sus bocas batallaban furiosas la una contra la otra, respirando y soltando el aire caliente en la cara del otro. Sus rostros estaban sonrojados por la intensidad, sus ojos cerrados y sus lenguas en una danza viva.

Sakura fue la primera que no pudo contener una exclamación después de haberse contenido tanto. Y Sasuke lo agradeció porque entonces él dejó escapar un pequeño gemido que demostraba lo mucho que le gustaba juntar su boca a la de Sakura.

El joven shinobi se alzó sólo un poco para que pudiera recuperar el aire, pero no dejó a su compañera respirar por mucho tiempo cuando volvió a pegarse a ella y prácticamente devorarla.

Sus bocas se movían expertas, como un verdadero arte que representaba al amor, a la juventud y a las travesuras de dos compañeros de la vida. Sasuke abría sus ojos un poco sólo para ver las largas pestañas y las cejas rosadas contraídas de saciedad. Separó sus bocas y alzó el cuello, ansiando sentir sus caricias en una zona demasiado sensible. No importó si Sakura entendió el mensaje o no, porque inmediatamente lo hizo siguiendo sus ansias de probar la piel blanca y descubierta. Lamió, besó, delineó ese lugar como el dulce más delicioso y el chico disfrutó mucho de aquello.

— Dímelo ya por favor — susurró Sakura contra la piel de su mandíbula — ¿Qué es lo que sientes Sasuke-kun?

Sakura se dio la vuelta en la cama, llevándose el cuerpo del moreno con ella. Se inclinó estando ahora sobre él, y le lamió el lóbulo con una tormentosa paciencia que, sin pena, Sasuke dejó escapar un suspiro. Su cuello se embargó de más de un millón de pequeños piquetes que se desenvolvían en una deliciosa sensación. El húmedo músculo delineó todo el contorno de la oreja hasta la hélice, y le acarició toda la anchura hasta llegar a su centro. La punta de su lengua jugaba alrededor de la entrada de sus canales auditivos, tanto que podía escuchar claramente el sonido de la saliva chocando contra su propia piel y la lengua de Sakura.

¿Cómo rayos pensaba Sakura que él podría responderle si no lo dejaba ni pensar con semejantes acciones? La kunoichi le besó alrededor del rostro sonrojado y se sintió tan plena por ponerlo en ese estado. Sasuke era tan adorable sin proponérselo. La hacía sentir acalorada sólo con verle así; con el rostro de lado, la cara roja, las pupilas dilatadas y un brillo sin igual.

— ¿Sasuke-kun?

— Deja ya de preguntar — dijo él sin mirarla — ¿Acaso no es evidente? ¿Crees que haría algo como esto con cualquiera?

Esa se parecía a una de las primeras preguntas que se había hecho a sí misma cuando toda su turbulenta relación sin nombre había empezado. Y la respuesta fue tan clara como el agua. Ella no haría nada de esto con nadie que no fuera Sasuke, porque lo amaba sólo a él y le entregaba todo de sí. Imaginar que Sasuke pensaba lo mismo que ella fue por mucho una gran alegría al corazón, así que buscó sus labios para darle otro beso lleno de felicidad y amor.

— Creo que no.

Sasuke se levantó dejando su pecho muy pegado al de Sakura para quitarse la camisa y volverse a acostar. Deseaba pedirle algo a la pelirrosa, pero no hallaba las palabras menos vergonzosas e indignantes para hacerlo. ¿Cómo empezar? ¿Cómo decirle que le agradaba lo que ella hacía? Le gustaba tener el mando de lo que estaban haciendo, pero también le gustaba sentir sus manos inquietas y su lengua caliente en prácticamente cualquier parte de su cuerpo sin que él tuviera que decirle qué hacer o donde tocar, parecía que simplemente ella lo sabía. Uchiha Sasuke nunca se pondría en una situación que lo hiciese ver vulnerable, pero maldición, no podía controlar a su estúpido cuerpo que parecía tener una mente independiente, y poco a poco hacía que la conciencia y la razón le cedieran el puesto de mando a sus emociones y sensaciones.

Ajena a la lucha de Sasuke, la kunoichi lamió la piel expuesta de su pecho, dando mordidas y deslizando sus labios por las costillas. La piel de Sasuke sabía exquisita, era como un manjar después de la hambruna. Los gemidos de Sasuke aparecieron conforme ella fue subiendo la intensidad de sus acciones con la boca y chupó los pezones de su joven compañero. «Que vergonzoso», ambos no podían dejar de pensarlo, pero tampoco querían que nada se detuviera. Succionó sus pezones con deleite, sintiéndole caliente y moverse ligeramente.

Sakura no era tan atrevida en realidad, pero esta noche se creía capaz de surcar los cielos, dividir los mares y derrumbar montañas sólo por poder hacer temblar a Sasuke como lo estaba haciendo ahora. Porque sus expresiones tan fuera de la cotidianidad eran un tesoro del cual quería saciarse por completo.

Sus manos le acariciaron el abdomen y eliminando cualquier rastro que le hubiera hecho detenerse por el bochorno, acarició sus piernas sobre el pantalón, apretando sus muslos, sintiéndose poderosa al sentirlo estremecerse.

— Sakura — suspiró.

La joven bajó repartiendo besos y sensuales succiones por su piel, hasta que los besos tuvieron que detenerse porque la tela del pantalón estorbaba. Antes de cualquier intentó por retirarlos, la pelirrosa restregó su pecho sobre el bulto que tenía en su entrepierna. Lo había sentido despertar desde hace un buen momento, pero lo mantuvo injustamente preso y compactado hasta que pudiera probar más de su dueño. Sus pechos no eran muy grandes, pero estaban lo suficientemente elevados para que las caricias lentas se sintieran. Le acarició, le besó, aprovechó que Sasuke había puesto su mirada en ella otra vez para jugar con él. Sin ánimos de liberarlo, lo sujetó entre sus manos y le dio una gran lamida desesperante, porque ya deseaba que no se interpusiera nada entre ellos.

— Sakura, por favor.

Sus planes no eran exactamente hacerlo rogar, sólo que ansiara más su contacto. Sin el corazón para torturarlo, bajó los pantalones junto con la ropa interior, y apenas su gran extensión de carne y terminales nerviosas se plantó orgullosa frente a ella, lo tomó entre su boca sin consideraciones ni dilaciones.

El gemido de un derrotado Sasuke por su propio cuerpo se escuchó por toda la casa, pero ni Sakura tuvo tiempo de disfrutarlo ni Sasuke de recriminarse por él, porque los movimientos rápidos y profundos de la kunoichi los distrajeron de todo a su alrededor.

Mejor que la primera vez que sintió su boca alrededor de su virilidad. Tal vez por la introducción repleta de confesiones, o tal vez porque ambos podían sentirse correspondidos y en paz.

Sasuke apretó fuertemente los ojos porque ya no sabía ni a donde mirar. Su cabeza se hizo hacía arriba y después a los lados, soltando jadeos y suspirando el nombre de la persona que lo estaba llevando a las estrellas. Sintió mucha sed, y muchas hormiguitas caminar por su cuerpo. Los gemidos no paraban y sabía que ella también estaba disfrutando de probar su hombría, porque la fuerza de su boca y las manos acariciando sus testículos así se lo hacían ver.

Sakura llevó una de sus manos a su entrepierna y se coló por su pantalón. Sentía las pulsaciones de su centro anhelante de un poco de atención también, pero ya llegaría su turno, ahora lo único que quería era que Sasuke se sintiera querido, y disfrutara al tenerla a su lado en todos los sentidos en lo que se puede disfrutar con una persona.

— Espera Sakura — le detuvo, sacando su miembro empapado de su boca. Sentía que si seguía así pronto se derramaría, y luego no sabía si podría recuperarse para otro intento cuando el orgasmo le hiciera sentir fatigado. Se arrastró hacia atrás y se sentó frente a ella.

La pelirrosa, quien estuvo encogida como una minina, se levantó apoyada de sus manos y le miró esperando a que él sugiriera algo mientras limpiaba la saliva que se había escapado. Aún tenía todas las prendas en su lugar, pero los pantalones se veían arrugados y sus pezones podían verse a través de la ropa como dos pequeñas y curiosas bolitas. Sasuke las acarició, intercambiando su mirada entre éstas y sus ojos brillantes.

Ambos estaban ardiendo. No sabían si seguir con sus juegos quietos que cobraban intensidad cada dos por tres, o pasar directo al principio y fin de su conexión, tanto de cuerpo como de alma. Le retiró la camisa, exponiéndola a su mirada. Ya la había visto antes, pero su mente ahora actuaba en torno a ideas diferentes. Manteniendo en la misma posición, inclinó su rostro para tomarle el pecho con la boca, y repetir los movimientos que ella había hecho en él.

Jaló sus pantalones para intentar quitárselos, así que ella tuvo que acostarse y alzar las piernas para que Sasuke pudiera retirar la inconveniente prenda y cómo ella no usaba nada de ropa interior, quedo finalmente desnuda, igual que él.

Se preguntó cómo se vería si apagaba las luces, y dejaba que sólo la luz de la luna que se colaba a través de las grandes ventanas iluminara su cuerpo. Se levantó rápidamente para comprobarlo, y el resultado le pareció más que satisfactorio. Ella se quedó en la misma posición, sólo observando cómo se levantaba y decidía apagarlo todo. Sakura era tan bonita, de verdad, en su interior no podía dejar de pensarlo. Fue bendecida con colores vivos y un fuerte corazón. Junto a ella, no era más que una nube gris al lado de un arcoíris. ¿Pensamientos cursis? Ni de broma.

Se subió sobre ella otra vez, besándola, mientras se acomodaba entre sus piernas para hacerle sentir su miembro duro y ansioso de entrar en ella. Temblaron ante el primer contacto de sus intimidades y Sasuke movió su cadera de manera circular para sentirla mucho más, restregándose a ella, sudando, y compartiendo esos piquetes suaves que se esparcían por toda su pelvis, espalda, brazos, cuello… y corazón.

— Voy a meterla — le dijo, para ver su expresión sonrojada. Sonrió porque ella también lo hizo y la besó, entrando lentamente en ella.

Era su primera vez. Nadie nunca antes había profanado sus cuerpos, y dudaban que nadie más fuera hacerlo después. La virilidad de Sasuke no era ni por asomo tan grande como la de un adulto, pero las caderas de Sakura tampoco, así que dolía, aun cuando no había conocido la magnificencia que a Sasuke podría dársele mucho después de un gran crecimiento, le dolía mucho.

Contrajo su cara en dolor, y Sasuke le preocupó porque realmente no se esperaba esa reacción. Ambos sudaban por el inmenso calor que se daban el uno al otro, y sus caras estaban sonrojadas como un tomate, pero Sasuke podía sentir la sublime sensación de ser totalmente rodeado por una cavidad apretada y caliente, ¿por qué Sakura no podía sentir lo mismo? ¿La lastimó?

— ¿Qué pasa? — preguntó preocupado — ¿Te hice daño?

Sakura se sintió mejor al ver el interés de Sasuke por su cambio de actitud.

— Es sólo que mi cuerpo no se acostumbra, pero se me pasará.

Extendió sus labios hacia enfrente porque quería un beso suyo, y él no tardó nada en dárselo. Se besaron lentamente, sintiéndolo todo en cada milímetro de sus cuerpos. Estaban envueltos en un abrazo necesitado, y aunque a Sasuke le ardía la entrepierna por moverse, buscando aumentar esa llama de placer que le embargaba la cordura, esperó por ella.

Sakura también le abrazó con las piernas, y entonces no hubo ninguna clase de espacio entre ellos, estaban completamente unidos.

Sasuke abrió los ojos en medio del beso, porque le encantaba ver sus expresiones mientras literalmente comía de ella. Le evocaba el poder que tenía sobre sus sentidos y le hacían sentir magnánimo por ello. No por la arrogancia de un hombre que tiene a sus pies a una mujer, sino por sus sentimientos y su amor que lo llevaban a lo más alto del firmamento, y lo coronaban como a un rey. Él no lo merecía.

— Estoy lista — pronunció Sakura, separándose con una sonrisa.

Todo pensamiento que no tuviera que ver con él, estrellando su pelvis fuertemente a la entrada de Sakura, desapareció. Se movió deseoso, si ella decía que ya no dolía no esperaría ni un segundo más para hacer sus fantasías una realidad.

Le dio estocadas fuertes y profundas, ambos gimieron extasiados. Las piernas no dejaban de rodearlo y Sasuke se aferró a ellas apretándoles, usándoles como soporte. Después corrió sus manos a sus glúteos y la alzó sólo un poco, pegándola más, hasta que fuera imposible estrecharse un sólo centímetro.

Ni siquiera eran capaces de pensar en sus movimientos, llegaron a un punto en el que no pensaban nada más, le dejaron todo a la necesidad de sus cuerpos y sólo disfrutaron sus resultados. Sasuke se alzó con ella y quedaron sentados, ella sobre él, y empezó a moverla. La pelirrosa intentó ayudar inclinando un poco sus pies en la cama y poder impulsarse, pero Sasuke no la dejó mucho tiempo. Él se acostó, ahora quedando abajo, y la sostuvo de su cadera empujando la suya fervorosamente.

El cabello rosa y los montículos de su pecho temblaban al ritmo de sus movimientos. Era increíble la fuerza física de Sasuke quien, en una posición tan complicada para él, no paraba de moverse y penetrarla. Sus músculos deberían estarse quemando por el esfuerzo, pero ni las llamas del infierno lo detendrían.

Maldición, no duraría mucho tiempo, de hecho, sentía que sólo faltaban unos segundos para acabar. Ambos sintieron esa sensación de que algo se acercaba para hundirlos en otro mundo, mucho mejor que éste. Se esforzaron en durar mucho más y sentirse. Sentir sus movimientos, sentir sus cuerpos, sentir sus corazones vibrar a la par que sus intimidades.

Sasuke incrementó su penetración al notar a los ángeles bajar por él. El orgasmo llegó primero en ella, y gimió su nombre tan alto y fuerte que sólo pudo ser opacado por el de él, cuando se sintió explotar y derramar toda su esencia en su interior. Sakura sintió deslizarse el líquido viscoso entre sus piernas, y sabiendo las consecuencias que podría traerle el permanecer unida a él, siguió enfundando su miembro, esperando a que sacara lo último que tenía por dar y acostarse sobre su pecho.

Se permitieron avergonzarse unos segundos por sus gemidos y gritos de pareja amateur. Sus cuerpos fueron pérfidos con ellos hasta en esos detalles, pero no importaba realmente. Demostrar lo mucho que lo disfrutaron debía ser algo bueno para el otro.

— Te amo, Sasuke-kun — dijo suspirando con sus últimas energías — Te amo mucho.

Sasuke giró el cuerpo para que la pelirrosa callera sobre la cama, pero no se separó. Sólo la abrazó, viendo como soltaba su último suspiro de cansancio para dejarse seducir por el sueño. El moreno miró por la ventana, donde la lluvia había dejado de caer hace rato, pero los nubarrones grises seguían ahí, aunque solemnes le permitían un espacio al cielo, para que la luna menguante pudiera asomarse.

Su único testigo.

Sasuke cerró los ojos cansado, era demasiado tarde, tal vez ya pasarían de las dos. En la mañana tenían que reanudar sus actividades como ninjas así que era mejor dormirse ya, sino quería que el cansancio se las cobrara en medio de sus labores.

El último pensamiento que tuvo esa noche, fue el nombre de su compañera.

La neblina cubría todo el camino, pero era insuficiente para preocuparlos de alguna desventaja. Caminaron normalmente hacía la entrada que lograba verse a pesar de la contingencia, donde un único ninja resguardaba.

No se detuvieron ni por un segundo, ni pareció generar alguna clase de peligro en ellos, sólo caminaron hasta estar lado a lado del ninja vigía. Cuando éste intentó pronunciar algo, bastó con una mirada de uno de los dos hombres encapuchados para que cayera en un sueño profundo, y finalmente nada pudiera estorbar.

Avanzaron sin más, abriéndose paso entre la aldea oculta entre las hojas.

Abrió los ojos cuando sintió la luz del sol chocar contra ellos. Estaba increíblemente sudado y pegajoso. Al advertir unos cabellos rosas en su boca y un abrazo de oso había recordado porqué.

Se separó lentamente del cuerpo dormido de su compañera que aún entre sueños se rehusaba a dejarlo ir. Un pájaro picoteaba su ventana atentó a que él se moviera para dejarlo entrar.

— ¿Kakashi? ¿Qué es lo que quiere? — pensó, seguro de que era obra suya.

Se levantó y se bañó, sacando la ropa limpia que usaba para sus entrenamientos. Cuando estuvo preparado y frente a la cama, no supo si despertar a la pelirrosa o dejarla dormir en lo que él salía.

Creía que Sakura aun quería escuchar una gran confesión de su parte. De hecho, sino hubieran empezado a hacer, eso que hicieron, tal vez y lo hubiera dicho. Pero sus entrenamientos volvían a ponerse en primer lugar, y si Kakashi tenía decidido enseñarle algo nuevo, aprovechando que no se retrasaría esta vez porque él mismo lo había citado, se propuso a marcharse, dejándole una nota entre sus dedos.

Miró atrás para verla dormir cubierta por sólo una sábana, y salió esta vez, esperando poder regresar temprano, si es que ella decía quedarse a esperarlo.

.

TBC.

.


¡¿Nani?! ¡¿Actualización en menos de una semana?!

Ajajajajajaja ¿Qué dijeron? Esta se va a tardar y terminará eliminando el fic. ¡Pero sorpresa!, porque tenía este capítulo avanzado incluso antes que el anterior, y mi principal problema fue conectarlos. Así que aquí esta, recién terminado. Espero haberte sorprendido Sakura vh porque siempre estás ahí animándome con tus palabras y siempre estoy yo, retrasándome.

¿Cómo ven al cursi de Sasuke-kun? ¿O las razones de Sakura? La primera y fundamental razón por la que decidí hacer este pervertido fic siendo ellos niños, era por la facilidad de hacer que Sasuke reconsiderara las cosas a comparación de su yo shippuden. Se supone que el capítulo sería más largo, porque escribí unas cosas con Naruto y Konohamaru que ni al caso y al final dije: "¿y estos qué?" así que lo borré. También me planteé la confesión de Sasuke-kun después que la de Sakura, pero no, todavía falta. Y quiero advertir que hasta aquí llega la felicidad, porque ya saben que las cosas se ponen turbias con la aparición de cierta persona, pero no por eso se acabaran los besitos a Sasuke-kun. De igual forma no era un secreto, el propio manga me delata.

Muchas gracias por sus comentarios. Yo soy Sakura y ustedes mi Sasuke-kun cuando los leo. A los que viven en México les deseo felices fiestas, yo me voy de vacaciones aprovechando los dos días que nos dan, ¡y espero regresar con todo para dejarles el siguiente capítulo muy pronto!

Perdón si se me escapa alguna falta y como siempre, les agradezco por leer mis delirios. Los quiero mucho y hasta la próxima.

SM~