Notas al final.


Marca de afección

.

Capítulo 8: Adiós.


La tienda de frutas estaba abierta desde las siete de la mañana, una hora más que perfecta para que ella pudiera pasar a comprar una buena porción de manzanas de la mejor apariencia. Iría a ver a Sasuke por supuesto, le daría aquellas manzanas e intentaría hablar con él de lo sucedido si es que él se animaba a decir algo.

Se tenían más confianza ahora, eso estaba clarísimo. No lo había visto desde que estuvieron juntos más que en aquella ocasión cuando buscaba fervientemente a Naruto, pero apenas y se habían hablado. Este sería el primer encuentro desde su primera noche compartida.

Cuando había regresado a su casa aquel día, después de encontrarse con Sasuke en medio de una carrera, había caído casi en la tentación de contarle a su madre acerca de todo, porque era una mujer mayor y con experiencia que podría guiarla a pesar de que en teoría le ocultaba muchas más cosas de las que debería. Y es que tenía miedo. Porque sí, lo último que hicieron fue pensar, pero ahora, recordaba que hubo muchos factores de riesgo que los pudieron haber metido en problemas muchísimo más grandes que el simple hecho de ser casi unos niños follando. ¡Ah! Lo repetía en su cabeza y se avergonzaba.

Una de esas cosas era, por ejemplo, que no utilizaron protección. Tampoco se esperaba que Sasuke tuviera provisiones por si acaso y ella mucho menos llevaba entre sus ropas, y aunque hubiera sido la primera vez, recordaba que ni en esos momentos se estaba a salvo y debían ser precavidos.

Ella era lista, sabía que había maneras de prevenir estas cosas después del acto, pero le daba muchísima pena buscar alternativas sola, más con su edad. Podía usar una transformación para verse más adulta, pero si a la persona encargada se le daba por diagnosticarla en base a una consulta completa en la que tendría que revelar datos, seguro se metería en problemas si le descubrían el engaño.

¡Ah!¡No lo sabía! Por eso necesitaba hablar con alguien que supiera de eso y le ayudara, pero sería después de ver a Sasuke. Quién sabe, a lo mejor lo convencía para acompañarla.

— Como una pareja — rio bajito.

Empezó a caminar casi dando saltitos y fantaseando. No quería que Sasuke la volviera a estrellar contra el suelo para decirle alguna cosa hiriente a causa de su pelea, así que por el momento no lo hostigaría con aquello, simplemente iría a verlo para que él se diera cuenta de que ella estaba ahí apoyándole como siempre lo haría.

¿Sasuke por fin se decidiría a pedirle que fuera su novia? Vamos, tenía que proponérselo. Creía que sería una de las primeras cosas que le preguntaría al despertar juntos, aunque no estuvo con ella. O que prepararía alguna cosa medianamente romántica. La verdad ni siquiera ella podía imaginarse el comportamiento de Sasuke con las cosas del amor, pero fuera lo que fuera, poco o mucho, sería de lo mejor.

Llegó al hospital anunciándose en la recepción. Pensaba que Sasuke sería muy visitado por otras personas, pero al parecer muy pocos tenían la oportunidad de verlo. Apuntado a un lado de la lista de habitaciones, Sakura rogó que quien hubiera puesto las restricciones de visita la hubiera agregado a ella como alguien permitido. Eran compañeros de equipo ¿no?

La enfermera encargada de la lista revisó por un momento hasta dar con su nombre.

— Veamos, Haruno Sakura si, puedes pasar.

Sakura le sonrió.

— Gracias.

La primera vez no había existido ninguna lista de restricción. Tal vez el mismo Sasuke la había pedido porque desde su despertar seguro el sitio de llenaba de chicas. Algo extraño porque ella no había visto a ninguna, como si de repente todo ese amor y preocupación para Sasuke se hubiera esfumado, ni siquiera Ino se había aparecido por ahí, pero la cerda era un poco madura como para saber en qué momentos aparecer y hacer un escándalo y en qué momentos no. Pero entonces ¿para qué una lista de restricción? Quizá era idea de Kakashi para que lo dejaran descansar y los otros jounin no le atosigaran con preguntas, porque para eso estaba el señor que acompañaba a Naruto y el mismo Kakashi-sensei. Sí, eso sonaba más probable.

Antes de dirigirse a su habitación, giró hasta el baño y lavó muy bien las manzanas. Sacó un cuchillo escondido en sus pantaloncillos y lo lavó también. Regresó al pasillo y después de una pequeña caminata y girar por unos pasillos, entró a la habitación de Sasuke.

Las persianas estaban corridas y el reflejo de la luz llegaba hasta casi media habitación. El día era caluroso, pero a la altura de la habitación de Sasuke corría una brisa que le agitó los cabellos antes de enfocar su vista en él. Sasuke miraba la ventana sin prestar atención a lo demás, después de un momento, la miró a ella.

— Buenos días — saludó la kunoichi con un asentimiento.

Sasuke no respondió al saludo. Su mirada volvió a centrarse en otro punto de la habitación sin ni siquiera mirar realmente, estaba perdiéndose en sus recuerdos de nuevo. La kunoichi lo sabía, sabía que Sasuke estaría renuente al contacto después de lo que había ocurrido, mucho más porque su encuentro y derrota había sido con el hombre que tanto deseaba matar, pero aun así quiso acudir a su habitación para estar con él, y demostrarle que ella siempre estaría ahí, en las buenas y en las malas.

Acercó una silla a la cama y empezó su autodesignada labor.

Él no quería verla, no quería ver a nadie. Era tan difícil que Sasuke reconociera el esfuerzo de los demás hacia él porque su cabeza sólo se nublaba de las desgracias, el odio y el dolor. Él no necesitaba en este momento de ella, lo que necesitaba en realidad era ver a Itachi muerto. Entonces ver a aquella rosada mujer le fastidió. No la odiaba, pero ella era uno de los símbolos de debilidad que le habían hecho perder contra Itachi. Esa molestia rosa que le distraía junto a Naruto y Kakashi, que le endulzaban el oído y le hacían retroceder dejando más lejos su verdadero objetivo en la vida.

Si en lugar de estar jugando hubiera estado entrenando, nada de eso habría pasado. En ese momento Itachi hubiera estado muerto y él festejando de por fin ser libre de la responsabilidad que le seguía. Pero no. Estaba en el hospital, y la muy… descarada acudía a él como si no fuera parte de su culpa.

Sakura pelaba las manzanas delicadamente para llevarse sólo la cascara y dejar mucha pulpa. Incluso picó los pedazos de manzana en un pequeño plato que también tuvo la molestia de traer. Tan cínica, tan molesta. Recordó las palabras de Itachi cuando estaba torturándolo en aquel pasillo, miró a Sakura y también recordó el rostro agradecido que puso cuando le dijo que Naruto la había salvado de Gaara mientras él se quedaba mirando.

Estaba tan irritado de sólo pensar en el nombre de su rubio compañero, tanto que sus dientes se apretaban a medida que las imágenes corrían a su memoria como una película de mal gusto. Podría haber gruñido incluso de la molestia.

Sakura le extendió ese plato tan apetitoso a su rostro que le dio asco. Se sentía desesperado, humillado, enojado. No necesitaba atenciones. ¡No necesitaba nada de eso!

El idiota de Naruto mejoraba como nadie. Había derrotado a Gaara estando uno a uno cuando inclusive él pensó que no tendría oportunidad contra tremendo monstruo. Naruto también llevaba un poder sobrenatural dentro, pero eso no lo hacía sentirse mucho mejor ante su incompetencia. Naruto ¡Naruto! Ese idiota cabeza hueca también estaba humillándolo y dejándole atrás. ¡Todos estaban dejándole atrás! ¿Y qué hacía Sakura? ¡Pelar una manzana para él!

Con un manotazo golpeó el plato de manzanas tirando todo el trabajo de Sakura al suelo y ella le miró confundida y decepcionada. Si, así era como él se sentía. Después de creer trabajar tanto por algo y que de pronto tiren todo su trabajo al suelo humillándolo. ¡Así! ¡Exactamente así se sentía!

No era su culpa, pero no podía evitar sentirse furioso con todos a su alrededor. Con todos lo que se esforzaban por dejarle claro que era un niño débil que necesitaba de amor y cuidados. No necesitaba nada de eso, porque él no era débil en lo absoluto.

— Sasuke-kun — la pelirrosa exclamó el nombre de su compañero confundida.

Miró a la ventana sin poder pensar en nada más. Joder, podría saltar ahora mismo para irse a entrenar.

Pero como caído del cielo, o salido del infierno, Naruto apareció con la misma cara de idiota buscándole para enfurecerlo más. No perdió tiempo, le mostró una furiosa y penetrante mirada llena de frialdad.

— ¿Por qué me miras así? — inició Naruto confundido e incluso titubeante.

— Oye, Naruto — dijo entonces, apenas meditando lo que diría.

Sakura, sin entender nada, los miró a ambos.

— ¿Qué pasa?

— Pelea conmigo, ¡ahora! — sentenció.

— ¿Eh? Pero tú apenas estás recuperándote de tu pelea — intentó decir, pero para el Uchiha eso era una cosa insignificante.

— ¡Cállate y pelea conmigo! — gritó más encolerizado.

Tanto Naruto como Sakura se sorprendieron de su reacción. Sasuke estaba decidido a pelear con su compañero que sin importarle si estaba totalmente recuperado o no, salió de la cama para cumplir con su propia orden y pelear con él.

Pensó en Itachi otra vez, confirmó que la ayuda de la quinta Hokage no era nada más que intervenciones sin sentido y le plantó cara a Naruto.

Naruto no pudo leer los verdaderos sentimientos de Sasuke. No pudo ver que detrás de esa repentina decisión de combate había una tormentosa idea en la cabeza de su rival que le volvía loco poco a poco. El sentimiento de inferioridad que estaba asechando a Sasuke y que le empujaba a la batalla le estaba pasando totalmente inadvertido.

— Sasuke-kun ¿qué ocurre? — preguntó Sakura al lado de ambos — Naruto dile que pare.

Pero Naruto no le convenció de nada. Alimentó el deseo de Sasuke, y decidió darle paso a la realidad confesándole que estaba justamente pensando lo mismo.

— Sígueme — ordenó Sasuke.

Sin embargo, Sakura no era tan ingenua. Sabía que detrás de todo se hallaba aquel sujeto que hacía que Sasuke cambiara su actitud por medio de esa marca. No entendía muy bien cómo, pero estaba segurísima que tenía algo que ver con ese sujeto. Y debía hacer algo para pararlo.

Los siguió hasta lo más alto del hospital y los vio enfrentarse como si fueran dos enemigos en lugar de compañeros de equipo. Cada uno daba lo más que podía en la batalla y no se detenían a pensar en las consecuencias que traería esto a su relación. Sasuke literalmente quería hacer arder a Naruto, y cuando ambos desenfundaron sus mejores técnicas, Sakura supo que era el momento de detenerlos.

Les gritó que pararan mientras corría en medio del improvisado campo de batalla antes de que impactaran sus técnicas. Los dos quisieron detenerse, pero era demasiado tarde para ello.

Sasuke vio como el cuerpo de Sakura se movía frente suyo, como si quisiera que su chidori impactara en su cuerpo antes que en el de Naruto. Él estaba aproximándose desde los cielos y no podía detener su caída. ¡Maldita sea! ¡No quería golpearla a ella! ¡No se trataba de eso!

La única opción disponible era desviar su mano para golpear a Sakura sólo con el hombro, pero el atolondrado movimiento provocaría que el chidori los hiriera a ambos, aunque a ella con menor medida. Sin embargo, no tuvo que hacer nada. Kakashi apareció de pronto desviándolos a él y Naruto hasta dos grandes contenedores de agua.

Kakashi no tuvo más remedio que reprenderlos, de alguna manera, con palabras que a los dos les hiciera reflexionar de sus acciones. Antes que cualquier cosa, Sasuke miró a Sakura, esperando no haberle hecho daño, y después a los contenedores sonriendo orgulloso de ver que el suyo había recibido más daño.

— Sigues obsesionado con tu complejo de superioridad ¿eh? — Mencionó Kakashi, pero a él sus conclusiones ya le daban igual.

De reojo vio como Sakura intentaba acercarse a él, lo más seguro era para preguntarle qué demonios había pasado por su cabeza, así que dio un brinco a la cerca para marcharse antes de que esa kunoichi volviera a agitar las pestañar e intentar distraerlo con sus confesiones de amor. Iría a pensar por supuesto, ya había confirmado que seguía siendo más fuerte que Naruto, ni con su nuevo poder ni sus clones de sombra pudo hacerle frente. Lo que había sucedido aquella vez con Gaara había sido sólo suerte y ayuda externa, nada más.

Unas gotas le cayeron encima cuando ya estaba a la espalda del edificio del hospital, miró hacia arriba y sus ojos se abrieron de par en par. Naruto había destruido casi todo el contenedor de la parte trasera. Un daño mucho mayor del que él había hecho.

La situación podría difícilmente describirse como extraña, era más bien, una pesadilla que avanzaba y se convertía en un terror nocturno. Su piel aún se erizaba de sólo pensar que Naruto y Sasuke pudieron haberse hecho un daño importante. Utilizaron sus mejores técnicas para intentar herirse y, ¿sólo por qué? ¿Para demostrar quién era más fuerte? ¿Para eso habían gritado sus nombres con tanta furia y desesperación? Su corazón palpitó tan fuerte que casi se le salía del pecho y lo hubiera dejado ahí mismo donde cayera porque Naruto y Sasuke eran su prioridad. ¿Qué hubiera hecho ella para detenerles? Nada, pero si su cuerpo servía para que los otros dos no pudieran seguir sufriendo, podría interferir una y otra vez hasta el final de todo aquel mal sueño.

Limpió las lágrimas que escurrían hasta su mandíbula. ¿Así de distanciado estaba su equipo en realidad? Kakashi llegó a poner orden, pero él no siempre estaría y ese tipo de cosas llevadas al límite de la sensatez y la locura no eran ni por aproximación algo que pasaría en un equipo común, pero no lo eran. Uno era el jinchuriki y el otro el último descendiente, la única que estaba de más era ella, y como siempre, la única que no hacía nada por los demás.

Kakashi le prometió que las cosas se solucionarían y que todo sería como antes, pero antes ¿de qué? Nunca supo si en verdad Sasuke estaba conectado a ellos. Por supuesto que lo querían y se apoyaban mutuamente como equipo en las misiones, pero siempre existía esa distancia que ponía a Sasuke en un peldaño más alto que cualquier otra persona a su alrededor. A veces le costaba distinguir entre las cosas, ¿Sasuke cooperaba porque los apreciaba? ¿O solamente era así ya que no tenía otra opción?

Sakura sabía que las cosas se pondrían difíciles con la aparición de Orochimaru y todo el tema de la marca de maldición, pero tenía fe en Sasuke y que todo se resolvería, que mientras trabajaran juntos nada malo pasaría porque se tendrían el uno al otro, los tres como un equipo. Hasta Naruto, el tipo que poco toleraban se había vuelto parte importante de sus vidas, y no podía creer que Sasuke fuera inmune a esa conexión, o que pusiera su interés de hacerse más fuerte encima de la gran unión que habían creado.

No. Ella sabía más de Sasuke que cualquier otra persona, más que Kakashi y que Naruto incluso, porque a pesar de tener familia y amigos, Sakura era una persona con un corazón demasiado grande como para no sentir el dolor de los demás. Incluso si no pisaba sus mismos zapatos, Sakura comprendía otro tipo de soledad, una que viene justo detrás del rechazo. Esa vulnerabilidad que en muchos casos podría ser una desventaja le ayudaba a empatizar e intentar entender el sufrimiento de los seres que amaba. Ella sabía que Sasuke los apreciaba más que como equipo, hasta podría apostar su propio pellejo para decir que Uchiha Sasuke apreciaba al equipo siete igual que a una pequeña pero acogedora familia.

Pero en él siempre estaba esa espina de inconformidad clavada muy cerca del corazón, una que podía, pero no quería estar satisfecha con su amor. Y no importaba cuantas veces Sasuke flaqueara y asomara la cabeza fuera del caparazón, siempre volvía a esconderse para que los sentimientos no pudieran llegar a su ser con una fuerza de voluntad masoquista.

Entonces lo comprendió, Sasuke era el tipo de persona más vulnerable de todas, porque se sacrificaba por aquellas personas que amaba y sufría mucho por ellas y peor aún, lo hacía en silencio. A su familia les debía la paz y el descanso eterno, les debía justicia que quiso tomar en sus propias manos y le llamó venganza. Y no sólo lo hace con su familia, también intentó protegerlos a ellos muchas veces con el autosacrificio. Los lazos hieren a Sasuke, por eso trataba tan desesperadamente de deshacerse de ellos, por eso era cruel, por eso intenta alejarse, porque Sasuke ama y se sacrifica por amor y eso era considerado para él la mayor de las debilidades.

Por eso los quiere alejados. Sasuke era capaz de reconsiderar la ayuda de Orochimaru y sus seguidores antes que las de su equipo porque los quería fuera de todo ese asunto por protegerlos y protegerse a sí mismo ¿verdad? Porque su presencia lo sensibilizaba, ellos eran el punto débil del caparazón. Los protegía a la vez que los hería porque así había aprendido a ser todo este tiempo. Para Sasuke, el amor era llevado de la mano con el dolor, la hermandad con la rivalidad, los sentimientos con la crudeza y la protección con el sacrificio.

Necesitaba hacerle ver que no era así. Sasuke podía amar y ser feliz con ese amor, podía ser amigo de alguien sin tener que reflejar sus temores ni debilidades, él podía ser sólo un chico normal ¡maldita sea! Sasuke no tenía por qué pasar todo esto solo.

Se levantó decidida a decirle todo a Sasuke, a recordarle una vez más que ellos estarían siempre, y lo haría todas las veces que él tuviera dudas si era necesario y hasta el fin de los tiempos. No podían perderlo.

Había decidido contarle todo a Naruto sobre la marca y Kakashi lo sabía de antemano, y aunque ambos le prometieron que no pasaría, ella sabía que sí pasaría. Aquello que tanto temía… que Sasuke se fuera de la villa para buscar a Orochimaru.

Ya había oscurecido, la luna menguante se alcanzaba a ver. Sakura llegó a la entrada de Konoha y no había rastro alguno de su compañero. Menos mal, pero no estaba menos preocupada. Dio media vuelta para poder buscarlo en su casa. Recorrería el camino que se sabía de memoria donde las casas de los tres se conectaban, no debía perder tiempo.

Antes que incluso pudiera pasar del único banco que había en la calle, se detuvo enfocando su vista a la distancia, donde una única sombra se acercaba. A lo lejos podía verlo caminar tan tranquilo, combinando con la noche sin dudar en ni un sólo paso. Cuando estuvo lo suficientemente cerca como para ver su mochila, Sakura entristeció, lo sabía.

Él la había visto ya, y no sabía qué pensar al respecto.

— ¿Qué estás haciendo sola en medio de la noche? — fue Sasuke quien rompió el silencio.

No imaginó verla ahí por supuesto, no imaginó que nadie pudiera adivinar tan pronto lo que él planeaba hacer, aunque si lo pensaba bien, sí debió de habérselo esperado. Sakura era brillante, incluso más que Kakashi y él mismo. A pesar de que en el hospital hizo tantas preguntas acerca de su comportamiento, sabía que ella ataría los cabos y comprendería sus verdaderas intenciones. ¿Quién más sino Sakura? En verdad, esa mujer… era toda una molestia.

Sakura no recompuso su triste semblante, como si Sasuke no lo supiera, ella rectificó.

— Para dejar la villa hay que pasar por aquí — respondió — Siempre por esta calle.

Sin embargo, el Uchiha no tenía tiempo para jugar a los novios ni a las despedidas. Había tomado una decisión y no daría marcha atrás, ni siquiera por ella. Estaba consciente de lo que Sakura había llegado a hacer, pero no hallaría la manera, no existía nada que ella pudiera hacer al respecto para cambiar la situación.

— Regresa a la cama — dictó Sasuke y reanudó su camino. Como Sakura se había plantado frente a él, simplemente la rodeó.

No podía evitarlo, no quería llorar, pero su peor temor estaba haciéndose realidad. Sasuke se iba, Sasuke en verdad se iba. Naruto y Kakashi se habían equivocado y sólo ella había podido comprender mejor los sentimientos de Sasuke, y era eso lo que la había llevado hasta ese lugar a detenerlo, pero ¿cómo? Ella no era ni por asomo tan fuerte como él o Naruto. Lo único que podía hacer era hablar, pero sabía que sería demasiado difícil hacerle comprender que lo que hacía no era lo mejor.

— Yo te he hecho enojar ¿Lo recuerdas? — dijo volteando para verle la espalda — El día que nos asignaron como equipo y yo dije esas palabras crueles hacia Naruto. Estábamos solos y tú me regañaste… porque no podía entender la soledad.

Hizo una pausa para dejarlo contestar…

— No lo recuerdo.

… y sintió la decepción.

— Me lo suponía, fue hace mucho tiempo — contestó con una sonrisa triste — Pero desde ese día… tú y yo, y Naruto y Kakashi-sensei. Los cuatro juntos hemos compartido muchas misiones. Fueron cansadas y difíciles, pero también… fueron felices.

Sasuke no respondió nada y ella continuó.

— Yo ahora lo comprendo, lo que me quisiste decir en ese entonces. Sé lo que le pasó a tu familia Sasuke, pero la venganza no te hará sentir mejor, no te regresará nada, ¡justo lo contrario! Terminará por quitarte lo que aún te queda. No te dará felicidad. Pero yo…

— Es tal y como lo supuse — interrumpió — Yo no soy como tú ni como Naruto. Nosotros tenemos caminos diferentes que seguir. Cuando estuve con ustedes, y más, cuando estuve contigo, pensé que podría cambiar mí destino, pero al final mi corazón no pudo decidir otra cosa que no fuera la venganza. Eso es lo que soy, Sakura, soy un vengador. No hay nada que puedas hacer para cambiarlo.

— ¿Quieres estar solo otra vez? — era una pregunta tan obvia que ni el mismo se había hecho — Fuiste tú quien me habló sobre la soledad y el dolor, sobre lo terrible que sentía y ahora eres tú mismo quien lo está eligiendo. Yo también puedo sentir dolor, lo siento en este momento. Tengo familia y amigos, pero si tú no estás… para mí es lo mismo que estar sola.

— Este es el camino que debemos seguir — repitió.

Estaba empezando a comprender que no hallaría las palabras para hacerle retroceder. Sasuke era demasiado necio para dar su brazo a torcer y ella demasiado débil para marcar una diferencia. Utilizaría el último recurso que le quedaba.

— ¿Sabes? La noche que me entregué a ti, fue la mejor de mi vida — mencionó sin un gramo de pena — Creí que desde ese entonces seríamos algo, que… compartiríamos más cosas.

— Sakura…

— ¡Sasuke…!

Ella sabía que Sasuke iniciaría otro duro dialogo destruyendo sus ilusiones, por eso levantó la voz. El chico incapaz de seguir dando la espalda a aquellos comentarios, finalmente se atrevió a dar la vuelta y mirarla.

— Creí que estabas aceptándome a mí, no sólo a lo que yo te hacía, creí que por fin había llegado a tu corazón y no sólo a tu cuerpo. Sasuke ¿sólo estabas mintiendo para poder acostarte conmigo?

El Uchiha aún no estaba acostumbrado a ese tipo de conversaciones tan crudas, ni a que Sakura fuera tan directa. Por supuesto que no había sido por eso, debería de saberlo ya, porque no sería él el que lo dijera. Aun así, Sakura no le dio tiempo a responder o intentar dar una respuesta.

— ¡No me importa que me uses de esa forma si así te sientes mejor! — dijo — ¡Lo único que me importa es que te quedes conmigo!

Esa niña desvergonzada.

— No sabes lo que dices — interrumpió él ante la magnitud de sus palabras.

— Sé muy bien lo que digo — continuó — ¡Yo haría que sea por ti, moriría por ti, mataría por ti! Cualquier cosa que tú me pidas. Sé que si te quedas seríamos muy felices, yo haría que sonrieras todos los días, me entregaría a ti cada noche, haría que olvidaras el dolor. Si lo haces, ¡te juro que no te arrepentirás! Pero por favor quédate, y si no puedes quedarte… llévame contigo a donde vayas.

Sasuke cerró los ojos y los volvió a abrir con una sonrisa de burla. Ahí venía el comentario cruel.

— En verdad eres una molestia.

Lo recordaba…

El ninja volvió a girar su cuerpo con ademán de marcharse, alertando a la kunoichi de toda acción.

— ¡Por favor no te vayas! ¡Si lo haces gritaré…!

En un abrir y cerrar de ojos Sasuke había desaparecido, y entonces sintió la respiración en su nuca. Ella volteó inmediatamente para abrazarlo, pero él se adelantó y la sujetó del rostro para mirarla atentamente, como si fuera una vieja compañera que tenía años sin ver y que le causaba gran curiosidad su cambio, como si estuviera descubriendo algo. Sus ojos estaban llenos de lágrimas que seguían escurriéndose por sus mejillas llegando hasta las manos de su amor.

Entonces Sasuke juntó sus labios sin moverlos, cerrando los ojos y sintiéndola. Un roce suave que le permitía olerla y sentirse relajado. Fue Sakura quien empezó a mover los labios, pero aun así fue lento y para nada exigente ni necesitado. Tranquilidad, como si no estuvieran en medio de una inevitable despedida.

Sasuke se separó con la misma lentitud con la que se había acercado y volvió a mirarla con su mirada más penetrante que era capaz de leerle el alma.

— Gracias — dijo, haciéndole temblar y derretirse entre sus brazos.

Tal vez fue su imaginación, pero en ese momento se sintió más amada que todas las demás veces que estuvieron juntos, ahora sí podía sentirse querida y correspondida. Se permitió sonreír y sentir que le había convencido de quedarse, que el amor había ganado contra el odio y su pequeña familia conformada por el equipo siete era prioridad. Esta vez todo estaba confirmado, no había duda alguna. Las lágrimas caían, pero ya no la lastimaban; sentía que ya podía respirar. Estaba feliz, Sasuke la había elegido a ella.

— Duerme.

Fue extraño escucharle decir eso, mientras acariciaba sus cabellos y le robaba otros besos suaves. Todos eran suyos. Sasuke le estaba besando el cuello.

— Adiós.

«¿Por qué se despedía?» Pensó, mientras todo a su alrededor de estaba desvaneciendo. ¿Por qué?

TBC.


¡Hola! ¿Cómo han estado? En breve, rompí mi computadora. Sé que parece la excusa clásica de toda persona que se tarda, pero es 100% real no fake. Así es, soy subnormal. La pantalla se quebró de una esquina y eso hace que no se vea ni un carajo y se desmonte. Como soy pobre, pero de familia honrada, no tenía presupuesto para arreglarla y lo peor era que ya tenía el capítulo listo. (Algunas personas me preguntaron y sabían que sólo me faltaba corregir y ya) Este capítulo lo escribí en mi teléfono y de verdad les juro que cuesta mucho trabajo, tanto que me fastidiaba a veces, sobre todo con los guiones largos que hay que estarlos copiando y pegando y no se puede teclear rápido (o yo no puedo) porque el teléfono escribe lo que quiere.

Lo que intento decir es que no soy una vaga desconsiderada, sé muy bien que es una pesadez esperar y esperar como si el autor fuera una diva que se da a desear cuando se promete no volver a tardar, pero estuve igual de frustrado por no hallarle todavía solución (barata) a mi PC. Maldita pobreza.

Gracias por la paciencia, espero que nunca se aburran de mí y mientras el armatoste no quiera servir escribiré todo en mí teléfono, ya me estoy resignando. Los quiero mucho.

SM~

PD: No voy a los cybers porque hago de todo menos escribir lol.