Notas al final.


Marca de afección

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Capítulo 9: Sin arrepentimientos


El día comenzaba ajetreado, sin nada en especial. El sol ardía como siempre, el viento danzaba como siempre, los pájaros cantaban como siempre, los niños soñaban como siempre, las hojas secas caían como siempre. Sakura escuchó un murmullo entre sueños, pasos suaves que se acercaban a ella, y una advertencia vana de su actual condición. Debería de despertar como siempre y salir para reunirse con su amado equipo para hacer misiones tontas como siempre. Naruto elegiría la labor más pesada como siempre, para terminar metiéndose en problemas como siempre. Sasuke se burlaría de él como siempre y terminarían peleando por tonterías como siempre. Ella regañaría a Naruto por meterse con Sasuke como siempre, pero reiría internamente de sus tonterías como siempre. Los miraría avanzar como siempre, y seguiría siendo feliz de compartir esos momentos de felicidad con su equipo como siempre. Compartirían el día juntos, como siempre, y entre peleas sin sentido se llevarían bien, como casi siempre.

— Si te duermes aquí, te podrías resfriar.

Al abrir los ojos todo debería ser como siempre, aunque los sintiera pesados e hinchados con un dolor de cabeza como si hubiera llorado, y los abriría en su cama, aunque su espalda la acribillara como si estuviera dormida en una banca. Sentía frío, sentía dolor, sentía el vacío entre sus dedos. Los parpados le pesaban como piedras, le costaba abrirlos como si su subconsciente no quisiera porque sabía que le esperaba una inhóspita realidad.

«Gracias»

Reaccionó tan rápido que alertó a los ninjas que se habían detenido a su lado. En su mente se repitió todo como si se tratara de una película horrenda que no quería ver. No había sido una pesadilla ¡Sasuke en verdad se había marchado! Ya era de día, para ese entonces él ya estaría muy lejos de la aldea, o peor aún, en las garras de Orochimaru. Los escalofríos recorrieron su espalda y giró rápidamente su rostro en busca de ayuda. Advirtió la presencia de Izumo y Kotetsu y no tardó ni tres segundos en empezar a decirles lo que había pasado. Les explicó alto y fuerte que Sasuke pretendía ir con Orochimaru, temerosa y apresurada, para que rápidamente toda la aldea emprendiera en la búsqueda de su compañero.

Los dos ninjas con paquetes muy pesados se miraron el uno al otro y apresuraron su paso a la oficina de la Hokage. Mientras, Sakura se bajó de la banca con un dolor de cabeza y cuerpo terrible. Necesitaba regresar a casa y darse un buen baño antes de ir con la quinta y preguntar qué es lo que sucedería con su amigo. También necesitaba descansar, pero eso lo haría después de que alguien le diera respuestas acerca de la situación.

Sakura salió de la oficina de la Hokage confundida. La quinta había mandado a un equipo de cinco a una misión catalogada como rescate. Afortunadamente no había tachado a Sasuke como traidor, pero el equipo que había mandado le resultaba un poco… extraño, por no decir otra palabra desalentadora.

Para empezar el encargado era Shikamaru, y él mismo había elegido a Chouji, Kiba, Neji y Naruto para acompañarlo, todos genin. Confiaba en sus compañeros, pero esperaba que mandaran a jounins por lo menos a una búsqueda tan importante y no sólo por tratarse de Sasuke, sino por Orochimaru y todos los peleles que podrían secundarlo.

«Confía más en ellos» Le había dicho la Hokage, pero no podía evitar pensar que ellos no serían lo suficiente para enfrentar a alguien como Orochimaru. Naruto era el más fuerte del equipo y sólo en él podría confiar. Por los demás, no estaba segura en qué pensar o si les importaría en verdad la misión. No estaba en posición de juzgar habilidades cuando ella ni siquiera había podido detener a Sasuke con palabras, pero, en el fondo de su corazón, sentía que faltaba más en ese improvisado equipo formado por ninjas novatos.

Caminó hasta la entrada donde estarían todos los demás alistándose para partir. Naruto destacó como de costumbre por su revuelto cabello rubio y su inconfundible traje naranja. No chillaba animado como cada vez que salía con el equipo siete, parecía más bien concentrado o incluso dolido de la decisión de su compañero. Se acercó a él antes de que dejara la aldea atrás para rogarle la más sincera de las peticiones.

— Espera.

Llamó la atención de todo el recién integrado equipo y tomó la palabra. Naruto se veía decidido sin ni siquiera necesitar de sus absurdas peticiones, pero de cualquier forma no se podía contener. Necesitaba decirle y que él le dijera que no había nada que temer.

— La Hokage me ha informado acerca de todo — anunció cabizbaja — Lo siento, no podré ir contigo.

Y no era porque Shikamaru no la hubiera elegido, era porque se sentía demasiado débil para hacerle frente a Sasuke y menos capaz de detenerlo si se iba a enfrentar a Naruto.

— Ni siquiera tú pudiste convencerlo ¿eh? — dijo entonces Shikamaru — Parece ser que tendremos que obligarlo a entender. Sakura, tu trabajo aquí está hecho.

Sakura lo entendió, pero ello no lo hacía menos doloroso. Las lágrimas cayeron sin temor a ser expuesta como una chica frágil. Todos sabían que Sakura Haruno tenía un espíritu muy fuerte, casi tanto como el de Naruto, y su entereza era sobresaliente a un montón de shinobis, pero cuando se trataba de Sasuke, ese espíritu y entereza se escondían para dar paso al temor y la desolación. Aunque no hablaran mucho, en el fondo no querían ni siquiera imaginarse lo que sería ver marcharse a la persona que amaban con todo su corazón, menos si esa persona se iba con el asesino de su grandioso líder. Sasuke era un tipo frío y agrio en muchos aspectos y aunque no hubieran convivido con él por demasiado tiempo, era un miembro de la aldea de la hoja, y un ser querido para un puñado de personas. Fue Naruto quien habló, pero el resto del equipo secundó sus palabras con una atenta devoción a lo que eran: ninjas y camaradas.

— Gracias Naruto.

El rubio extendió su dedo hasta ella con emoción.

— ¡Yo lo traeré de vuelta, es una promesa de por vida!

Despejada de toda duda, Sakura realmente agradeció de corazón tener a alguien como Naruto en su vida, a pesar de todos los desprecios y las malas palabras que algún día le dedicó. El rubio en serio iluminaba como un sol y sus juramentos daban esperanza. Lamentó todo y a la vez lo agradeció. Naruto era un tipo en el que se podía confiar.

Los vio marcharse hasta que apresuraron el paso y ya ninguno era distinguible en la lejanía. Confiaría en ellos, y esperaría a Sasuke muy pronto en la aldea.

Regresó a su casa con mejores ánimos de los que había salido. Desearía poder hacer algo más para ayudarlos. El asunto de Sasuke lo terminaría resolviendo Naruto, a pesar de que era una cosa de equipo. Se entristeció nuevamente por no poder ser de ayuda y lamentaba el hecho de que ya se le estaba haciendo costumbre terminar así, de lado, mientras sus compañeros corrían apresurados por la vida.

Preparó su mochila de viaje, aunque no iría a ningún lado. Guardó herramientas básicas de campamento, vendas, medicina y un poco de ropa limpia. Algo que hacía como de costumbre cada vez que salía de misión, aunque no hubiera ninguna preparada para ella. Miró la fotografía de su equipo similar a cada mañana y suspiró pensando en ellos. En Sasuke más que en Naruto y en todas las cosas que le depararían si no lo llegasen a encontrar.

Cepilló su cabello como hace mucho no lo hacía, con cuidado, sintiendo la resequedad y la irregularidad de un improvisado corte. Había cambiado demasiado desde que se convirtió en miembro del equipo siete. La niña vanidosa y engreída ya no estaba más en sus ojos verdes. Ahora se reflejaba una persona que quería valerse por sí misma y seguir trabajando todos los días con honestidad y humildad, eso se lo había enseñado Rock Lee. Veía a una persona que estaba dispuesta a enfrentar con valentía en mundo que se le venía encima para proteger a un ser querido, eso se lo había enseñado su maestro Kakashi. Veía a una persona que lucharía por sus sueños mientras repartía amor y esperanza a los demás, eso se lo había enseñado Naruto. Y también, veía a una persona que no menospreciaba a los demás sin antes comprender sus propias flaquezas y trabajar en ello para llegar alto, eso se lo había enseñado Sasuke.

En sus brillantes ojos verdes de emoción, seguía la niña enamorada de la academia que se alegraba con tan sólo ver a su amado Sasuke cruzar una esquina, pero esa niña ahora tenía más armas y más experiencia para enfrentar al mundo por su amor, incluso si el enemigo se tratara del mismísimo Sasuke, no podía quedarse con la cabeza agachada esperando a que se lo trajeran en vuelto hasta la puerta. Aunque no fuera la más poderosa, lucharía por él, porque así se lo habían enseñado.

Ella también podía hacer una diferencia, incluso si su ayuda fuera del tamaño de una gota de agua en el océano, debía y necesitaba hacer algo. Tomó la mochila ya preparada, sujetó la cinta en sus cabellos ya peinados, y puso en la mesa una carta ya escrita donde se despedía de sus padres si no llegase a regresar.

Saltó desde su balcón dispuesta a marcar esa diferencia, donde un pequeño momento de razón inundó su cabeza, pero por algo decían que el mundo era para los locos y estaba dispuesta a hacer locuras por sus amigos.

Dejó su casa a sus espaldas, se hacía más pequeña a cada paso. Dejó la banca donde había despertado en la mañana, tan fría y falta de comodidad. Dejó la aldea a la que llamaba hogar, no regresaría hasta que toda su familia estuviera ahí.

Sus pasos eran firmes y su mirada decidida, no regresaría a menos que fuera con Sasuke Uchiha.

Saltó de rama en rama con rumbo a ninguna parte. En ocasiones escuchaba el indistinguible sonido de los kunais chocando y pensó que se trataría del equipo que mandó Konoha por Sasuke. Intentó todo lo que pudo desviarse hasta que no fuera detectada, pero sin alejarse tanto ni perder el rumbo que le conducirían a Sasuke. Era difícil porque no tenía ningún tipo de guía a la mano, ni perros ninja ni nada, pero en base al terreno y su intuición lograría llegar, vaya que sí.

Dio un par de vueltas por unos terrenos que se veían destruidos hasta que algo llamó su atención. A lo lejos pudo ver como una gran esfera negra de energía crecía hasta lastimar la vista por el increíble destello de luz que desató al final y que cubrió gran parte de la cuenca donde se encontraba. Era el valle del fin que mostraban en los libros, un lugar histórico donde los fundadores de la aldea se habían enfrentado por última vez en una gran batalla y donde alzaron gigantescas estatuas de piedra en su honor, que eran las paredes de una también enorme cascada.

Esos debían ser Naruto y Sasuke ¿quién más sino ellos? Aunque esa no fuera una técnica que ella le hubiera visto antes a alguno de los dos, tenía el presentimiento de que ese era algún tipo de repercusión al chocar el Chidori con el Rasengan. Incluso desde su distancia se notaba que la intensidad de la batalla era impresionante y que el daño que se provocarían podría no tener marcha atrás, sin referirse en su totalidad al daño físico. Transpiraba demasiado por su nerviosismo y los escalofríos no tardaron en llegar. El lugar estaba muy dañado y el agua se agitaba peligrosamente a todas direcciones mientras se desbordaba de su cauce. Las nubes pesadas estaban tapando el cielo dejando que un único rayo de luz iluminara cierto punto hasta desaparecer. La lluvia cayó de manera inevitable, haciendo más peligroso un descenso.

De igual forma lo hizo, descendió para ver lo que acontecía y ser testigo de la magnitud del poder de Sasuke. Vio la espalda con el prestigioso símbolo del clan Uchiha, parado frente a un inconsciente Naruto. Sasuke se había doblado de dolor cerca del rostro de su amigo antes de dejarse perder por sus pensamientos y sólo mirarlo. Estaba muy cansado, herido y consternado.

— Sasuke-kun.

Lo agarró con la guardia baja, tanto que se sobresaltó y dio un giro brusco hacia ella. La impresión en su rostro le hacía entender que no se la esperaba ahí, pero que su presencia era más que indeseada. Seguramente Sasuke estaría pensando que ella había aparecido una vez más para estorbarle, y efectivamente era cierto. Agradecía mucho a Naruto, pero esta vez le tocaba a ella terminar la labor, no le dejaría marchar solo.

Sakura no lo igualaba en fuerza, aunque le superara en inteligencia, eso era obvio, pero con lo cansado física y mentalmente que se sentía, hasta ella tendría una oportunidad contra él. Pero Sasuke no puso en ningún momento una posición de defensa así que tampoco ella lo hizo.

— ¿Qué haces aquí? — preguntó molesto.

— Lo mismo que vino a hacer Naruto.

Sasuke mostró una sonrisa altanera.

— ¿Y crees que tú podrías hacer lo que él no pudo?

La piel de Sasuke empezó a oscurecerse con la marca de maldición que supuestamente Kakashi había contenido. Estaba tomando la apariencia de una cosa muy peligrosa, pero no se permitió sentirse intimidada.

— Si — fue su respuesta seca.

— ¿Sí? — había repetido — ¿Sí qué?

— Sí puedo hacer más que Naruto.

La sonrisa de Sasuke se extendió más, pero inmediatamente se apagó. Los gestos de Sasuke comenzaban a ser volubles.

— No tengo tiempo para esto, Sakura — respondió — Te lo diré una vez más, vete a casa.

Sin embargo, ella ni siquiera pensó en marcharse. Se puso en guardia y aunque Sasuke comprendió que no hallaría otra manera de deshacerse de su equipo sin antes darles una paliza, su cuerpo no respondió ante las acciones de Sakura y se quedó inmóvil. Sin levantar un puño ni poder pensar en estrellar alguna técnica contra su cuerpo, a Sasuke no le provocó ninguna clase de orgullo enfrentarse a ella. Contra Naruto no lo pensó dos veces, pero con Sakura se sentía fuera lugar.

— Sakura, vete a casa.

Necesitaba que la misma Sakura se diera cuenta de que era una batalla sin sentido para ambos y que simplemente debían continuar sus caminos como siempre debió ser. No debería estar ahí con él interfiriendo, no necesitaba que ella estuviera ahí.

— Sólo si vienes conmigo.

Pero al parecer Sakura disfrutaba de los malos tratos y las palabras cortantes, era alguna clase de chica masoquista que desfrutaba poner su vida en juego por un tipo que no la quería. Porque él no lo hacía, había estado confundido jugando a cosas del amor, nada más y nada menos. Amar a alguien era una expresión muy grande y estaba seguro que él jamás la volvería a utilizar después de su familia. Antes, le había admitido a Naruto que él era su mejor amigo, pero con lo que supuestamente sentía con Sakura había una diferencia muy grande.

Él no la amaba, estaba segurísimo de ello, y no desistiría de sus planes sólo porque ella lo quería. Si estaba dispuesta a pelear, entonces así sería. Ella misma se había ganado el que la considerara ahora como un obstáculo que debía derribar para poder pasar.

— Que así sea.

Saltó hasta ella permitiéndole esquivar la patada y frenando con un kunai el impacto que ella intentaba hacer con el suyo. Las peleas con kunais era algo que dominaba muy bien como casi cualquier cosa. Sin embargo, no se dio cuenta que ella le estaba empujando hacia un lodoso pedazo de piedra que le hizo resbalar y poder ser golpeado en el estómago por su pesado puño. Suerte para ella porque él estaba realmente cansado y ahora molesto. Hizo el sello para su jutsu de fuego y lo lanzó salvajemente hasta ella que saltó hacia el rio y se dejó caer, protegiéndose con el agua de sus llamaradas. Un clon salió con más kunais en mano, pero rápidamente lo repelió mientras la original intentaba sumergirlo de los pies y arrastrarlo al fondo del agua para que perdiera más fuerzas intentando liberarse con la densidad del agua en su contra.

Era astuta, pero había olvidado un importante detalle. Su límite de chidoris había acabado, pero aun así su mano podía acumular la suficiente cantidad de electricidad como para que ella sintiera el choque en su cuerpo y perdiera un poco la fuerza de su agarre. Entonces, con el aire perdiéndose más y más, Sasuke la sujetó del vestido y la miró apenas. No se podía distinguir mucho de ella, pero si podía ver el gesto de dolor que le provocaba, que no tenía nada que ver con la batalla que tenían, sino por él. La llevó de regreso a la superficie donde quedaron flotando intentado recuperar el aire, que se volvía también complicado porque la lluvia apretaba conforme el cielo empezaba a tronar.

— ¡Déjalo ya! — gruñó Sasuke.

— ¡Sólo si tú lo haces!

Si seguía con eso pronto no tendría fuerzas para marchar y era cuestión de tiempo para que más ayuda de Konoha llegara ¿Qué hacer? ¿Cómo se quitaba a su molesto equipo de encima? Siempre tenían que complicarlo todo, incluso cuando los trataba tan mal e intentaba dañarlos. ¿Por qué simplemente no se rendían?

Las palabras de Sakura la noche anterior hicieron eco en su cabeza, cuando ella le había confesado sus sentimientos y esperaba que pudiera quedarse con ellos. Después recordó una de las más atrevidas confesiones donde le pedía que, si no podía quedarse, entonces la llevara con él. Y la misma Sakura había llegado con una mochila de viaje cuando Naruto venía sin nada. Definitivamente no. Orochimaru le regresaría apenas lo viera llegar con ella. Además, no sabía qué tipo de vida les vendría encima con alguien como ese sujeto y Sakura podría no estar preparada para algo así. No podía llevarla, aunque lo quisiera.

— Ya te lo dije, este es el camino que debo seguir.

Pero nada le importaba a ella cuando se trataba de Sasuke. Estaba dispuesta a seguirlo hasta el mismísimo infierno si él se lo pedía.

— ¡Y yo ya te dije que estoy dispuesta a seguirlo contigo!

Ella se lo estaba proponiendo implícitamente en esa oración. Si no podía quedarse, si no soportaba estar en la aldea, si su alma intranquila necesitaba del poder que le ofrecía Orochimaru, al menos podría permitirle acompañarlo para que el dolor se hiciera menos pesado, para que la angustia y la soledad no lo acuchillaran sólo a él. Estaba dispuesta acompañarlo si no podía regresar. Por eso había llevado su mochila, porque estaba segura que el espíritu necio de Sasuke no le permitiría dar marcha atrás, y aunque ella supiera que irse era incorrecto, también su espíritu le haría acompañarle a donde quiera que vaya.

— Te arrepentirás de tu decisión — lanzó su última advertencia.

— No lo haré nunca.

Tan silencioso como la noche, Sasuke no perdió más el tiempo y nadó hasta la orilla, ella le siguió. Tomó sus cosas y ella hizo lo mismo. Caminó hasta el bosque y ella le imitó. Ya las palabras sobraban, y las cosas estaban decididas.

«Ya no hay marcha atrás» se dijo, mientras caminaba detrás de Sasuke por un pasadizo subterráneo en alguna parte del país del fuego, o incluso fuera de él, ya no lo sabía con exactitud. No se retractaría de su decisión, aunque todo el sitio le diera pánico con sus fríos colores y cosas raras goteando por todas partes. Se escuchaban gritos de desesperación y suplica en la lejanía y esperaba que no fueran de personas que habían recurrido a Orochimaru en busca de poder.

Imaginó que sería así de tenebroso pero sus deseos de no dejar solo a Sasuke fueron más poderosos que cualquier otra cosa. Ahora mucho menos que antes se arrepentía, pues que Sasuke pasara por todas esas cosas solo, era algo que no la hubiera dejado dormir nunca más.

Vio la mano desnuda de su compañero y con ansias de sentir su calor, estiró su mano izquierda para poder tocar su derecha. Sasuke no se esperaba ese acto de presencia y alejó su mano de ella con un brusco jalón. No es que la estuviera despreciando, aunque era una parte de eso, sino que no era el momento de mostrar afecto delante de dos hombres que esperaban cualquier rastro de debilidad para empezar sus manipulaciones. Sakura necesitaba ese contacto que él había rechazado, y apretó el puño sintiendo solamente el vacío.

No esperó a que la aceptaran tan fácilmente como en un principio, cuando Kabuto había argumentado que lo mejor sería matarla para que no le estorbara a Sasuke, pero en cambio, Orochimaru había visto algo más que resultaba más útil que deshacerse de ella. No sabía con exactitud qué era aquello que necesitaba, si ella era una persona común y corriente, pero fuera lo que fuera, podía estar al lado de Sasuke y eso era algo que agradecía.

— Lo mejor será descansar esta noche — dijo el sujeto — Seguro pasaste por muchas emociones fuertes ¿o no? Sasuke-kun.

Sasuke no pronunció ni una palabra, pero era más que obvio que se desplomaría en cualquier momento.

— Yo les mostraré sus habitaciones — interfirió Kabuto — Usted descanse, Orochimaru-sama.

No quería pensar que probablemente alguien intentaría cortarle el cuello mientras dormía, pero se iría acostumbrando que de ahora en adelante tendría que dormir con un ojo abierto y un kunai bajo la almohada. Cuando llegaron a la primera habitación, que de habitación sólo tenía una cama y un mueble donde guardar ropa y nada más, Sasuke decidió que no era necesario seguir andando, porque ese espacio sería más que suficiente para ambos.

— Ella y yo dormiremos en la misma habitación.

Kabuto alzó una ceja, indeciso.

— ¿Seguro? No hay mucho aquí para los dos, sólo hay una cama.

Eso era lo de menos para Sasuke.

— Sí, estoy seguro.

No se tomó la molestia de preguntarle a Sakura o integrarla en la decisión, pero sabía que por su propia seguridad estaría de acuerdo con él. Kabuto agregó unas cuantas cosas antes de marcharse, como dónde estaba el baño, y que por nada del mundo debían de ir a la sección oeste de la guarida ni molestar a Orochimaru. Había acomodado bien sus gafas y mirado a Sakura como si fuera un objeto fuera de lugar, que no combinaba con nada a su alrededor.

Pues en cierto modo sí se sentía así. Quería preguntarle a Sasuke qué sentía, si se arrepentía de toda la inusitada frialdad del sitio comparado con Konoha. Si acaso no le preocupaba haber dejado a Naruto en un pequeño lugar cubierto de la lluvia, pero solo. Quería saber si es que acaso no tenía un poco de miedo de lo que les fuese a pasar. O si estaba molesto de haberla llevado con él.

— No — dijo repentinamente.

Ella lo miró confundida.

— No estoy arrepentido, pero supongo que tú sí.

Suponía que ella era un libro abierto para él y su cara de angustia reflejaba todo lo que estaba pensando.

— Tampoco me arrepiento de haber venido contigo.

Sasuke se sentó en la cama y dejó su mochila de viaje que había recuperado entre los escombros en el suelo. Puso su antebrazo sobre sus ojos y dejó caer un largo suspiro. No pudo dejar de verle mientras hacía todas esas cosas, y él, sintiéndose hostigado de su atenta visión, le reprendió.

— Deja de hacer eso. Ya tomaste una decisión y no puedes retractarte ahora, te lo advertí.

Sakura sacó un poco de ropa limpia de su mochila y se metió al baño que apenas era un cuarto de cuatro metros cuadrados. No contestó nada a su reclamo y empezó a quitarse la ropa para poder bañarse.

Si agudizaba el oído, los gritos de furia y desesperación todavía podían escucharse como murmullos fantasmales. La guarida era una especie de prisión también, y quienes la custodiaban eran ninjas crueles y asesinos. Sasuke resplandeció por su agria indiferencia a ese hecho y ella por el temblor que todo generaba en su falso sosiego. Una vez que sintió la fría agua caer sobre su espalda, en un baño pequeño y mohoso muy lejos de su hogar, sus amigos y su familia, Sakura empezó a llorar ahogando sus exclamaciones y esperaba que el agua chocando contra el suelo fuera lo suficientemente ruidosa para que Sasuke no pudiera escuchar sus gemidos de angustia. ¿Qué había hecho? ¿En dónde se había metido? ¿Cuándo regresaría?

¿Sasuke se sentiría igual?

Se lavó esperando que así también se fueran sus preocupaciones y sus miedos, pero estos no se marchaban. Esperaba que en cualquier momento se escuchara una explosión anunciando la llegada de Kakashi-sensei y Naruto que habían llegado a rescatarlos. O de Rock Lee o Shikamaru, o incluso de Ino, pero el tiempo pasaba dentro de ese baño y nada estaba cambiando. Esta vez no pensó en contener un gran gemido que se escapó y la hizo consciente de lo tonta que era. Tenía frío, tenía miedo, se sentía sola.

La puerta empezó a forcejearse hasta que la debilidad del viejo pestillo la hizo ceder y abrirse para mostrar todo su cuerpo tembloroso. Sasuke había entrado completamente desnudo y lleno de la suciedad que había dejado su encuentro con Naruto. Volvió a cerrar la puerta que simplemente quedó montada y la miró. Sus ojos estaban llenos de deseos ocultos y la voluntad de cumplirlos, hipnotizándola al punto de hacerle olvidar la razón por la que lloraba. Caminó hasta ella y la abrazó desde la cintura, poniendo su rostro húmedo en su hombro y acomodándolo en su cuello. Ella lo abrazó por los hombros mientras temblaba de frío y de amor por él. Sonrió sintiéndolo cerca, sonrió porque un simple tacto suyo bastaba para hacer que cobrara fuerzas. Sasuke sujetó su rostro y tomó sus labios con calma, mientras saboreaba el agua fría y las lágrimas de la kunoichi.

— No tengas miedo — susurró — No te dejaré morir.

Aunque fueran cortas, sus palabras significaban mucho para ella. Su principal miedo no era morir, era perderlo todo.

—Yo tampoco te dejaré morir — prometió.

No sabía cómo ni de qué forma le sería útil, pero hallaría la manera de serlo, esa sería su nueva motivación. Tal y como alguien similar a Kabuto había terminado siendo útil para alguien igual a Orochimaru, ella encontraría la manera de ayudar. No le importaba ya cómo la juzgarían en su hogar. Tenía familia, tenía amigos, pero jamás se perdonaría si una de las personas que más amaba en toda la vida se perdía solo en la oscuridad. Ella no le debía nada a nadie, pero estaría dispuesta a sacrificar tantos años de comodidad para darle algo a él, por muy poco que se tratase.

Viviría una vida con él, cubriendo su espalda y motivándole a no perder el rumbo mientras cumplía su obscura misión, y más temprano que tarde, regresaría de su mano a casa. Al final de sus días, si fuera mañana o en cincuenta años, teniendo de esa manera a Sasuke, manejaría las consecuencias de sus actos y no se dejaría alcanzar por los arrepentimientos.

..

TBC

..


¡Hola! Esta parte se suponía que estaría en el capítulo pasado, pero me dije a mí mismo: "dejemos que piensen que Sakura se queda en la aldea huehuehue". Gracias por sus comentarios, me hacen muy feliz. Esperaba más desprecio, pero recibí comprensión y me siento mejor.

Por cierto, bendito yisus que por fin se acabaron las partes del manga y ahora podré escribir sin pegarme tanto al guion original porque a partir de aquí pues todo se despega. ¿Qué pasará con Sakura-chan? ¿Acaso no recibirá el entrenamiento de Tsunade y será otro tipo de ninja? ¿Acaso podrá invocar serpientes rosas? ¿Sasuke la del barrio hallará la felicidad? Pues lo sabremos muy pronto en el siguiente capítulo.

Los quiero mucho y gracias por leer.

SM~

PD: Vuelve DonnaKey