Notas al final


Marca de afección

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Capítulo 10: Agraciado y fresco.


Su intuición le decía que debían de ser entre las cuatro y cinco de la mañana. Estaba agotada física y mentalmente, pero fue Kabuto quien les había despertado con unos toques en la puerta anunciándole a Sasuke que Orochimaru quería verle y que ella no era la importante. Podría quedarse dormida si le apetecía, pero estaba segura de que apenas su compañero se marchara no podría ni cerrar un párpado.

Su compañero no murmuró nada ni hizo ninguna mueca, su rostro parecía perdido y no se trataba solamente por recién levantarse. Tal vez estaba pensando en el nuevo y exigente entrenamiento que le esperaba y que seguro esta vez sí le daría resultados en su lucha contra su hermano. Cualquier cosa, pero no creía que estuviera extrañando Konoha. Independientemente de Orochimaru y todo lo demás, había intentado marcharse bastante enfadado, sobre todo con Naruto. Sasuke reconocía a su amigo como alguien fuerte y cuando le pidió un enfrentamiento en las preliminares de los exámenes chunnin parecía bastante confiado, en su mirada se leía que a pesar de reconocer su fuerza no lo creía capaz de tocarle un pelo. En cambio, esa mañana en la azotea del hospital, la rabia podía sentirse en cada poro, parecía que Sasuke había llegado a la conclusión de que Naruto se estaba haciendo tan fuerte que le estaba dejando atrás.

Ella sabía que Sasuke se estaba llenando de inseguridades y que era más susceptible a la manipulación, y ahora que se encontraban en el nido de la serpiente, no quería que por esas mismas inseguridades Sasuke terminara odiando su hogar y a sus amigos por no comprenderle.

Tenía ganas de comentarle que quería acompañarlo a ver a Orochimaru, ser su sombra si se lo permitía. Sin embargo, estaba bastante segura de que Sasuke la mandaría de paseo antes de dejarse perseguir como si fuera su niñera.

Cuando Sasuke estuvo listo salió de la habitación viendo que Kabuto no se había marchado, él tipo echó una vista bastante rápida a la habitación encontrándola en mallas, pero no le dio tiempo a que viera su cara avergonzada porque Sasuke inmediatamente cerró la puerta y escuchó los pasos alejarse.

Lo cierto es que hacía bastante calor y ambos habían dormido con pocas ropas, pero no desnudos. De cualquier forma, eso se malinterpretaba un montón para dos chicos, pero en este punto tanto Kabuto como Orochimaru ya deberían suponer que, para haberla traído a un sitio como ese, debían tener algo más que un simple compañerismo.

No esperó mucho para levantarse y tomar una ducha. Se puso el uniforme ninja de siempre y se sentó en la cama a esperar. No había nada más que hacer aparte de eso.

Aproximadamente habían pasado tres horas cuando volvieron a tocar a la puerta.

— Soy yo, Kabuto.

Eso no era nada reconfortante.

— ¿Sucede algo? — preguntó.

— Orochimaru-sama quiere verte a ti también.

Sabía que tarde o temprano pasaría, y aun así no pudo evitar sentir un escalofrío.

— Voy.

Abrió la puerta lo más calmada posible. Kabuto seguía con esa miradita de considerarla indeseada en el sitio, y sin Sasuke ahí debía de tomar en cuenta que sí le daba bastante mala espina hasta qué punto él querría deshacerse de ella.

— Sígueme.

Los pasillos eran largos y laberinticos. Intuía que después de tanto tiempo transcurrido Sasuke ya no estaría con el legendario ninja, así que se quedaría sola con dos monstruos dispuestos a todo y el color de su piel palideció.

Llegar apenas les tomó tiempo y con el mismo toque de saludo, Sakura entró a una sala muy grande y obscura, donde se mostraban grandes calabozos y muchas personas dentro. Algunos ni siquiera parecían humanos.

— Orochimaru-sama — advirtió Kabuto su llegada.

El ninja la miró de abajo para arriba intentando recordar.

— ¿Tu nombre?

Ella tragó.

— Sakura Haruno.

Estaba segura de que ese hombre trataría de relacionarla con algún clan poderoso del que pudiera sacar provecho, pero lo cierto era que la familia Haruno eran sólo civiles desde hace años salvo excepciones como ella. No había nada de especial en su persona, ni clanes legendarios, ni líneas sucesorias, ni una bestia dentro, absolutamente nada.

— No perteneces a ningún clan ninja — No tardó en resaltar lo que ya había pensado — Kabuto…

El ninja dio un paso adelante.

— Forma parte del equipo que se le asignó a Sasuke en la academia junto a Naruto Uzumaki. Destacó por ser la numero uno de su generación en inteligencia, análisis y estrategia. Sus notas fueron brillantes. También, según al registro de los exámenes Chunin, ella contestó correctamente todas las preguntas del examen escrito. Debido a su falta de habilidades de recolección de información, supongo que todo lo hizo fruto de sus propios conocimientos.

A Sakura le dio un escalofrío por todo lo que el tipo investigó de ella, creía ser absolutamente irrelevante allí.

— Durante nuestra pelea en el bosque de la muerte no te vi participar — dijo después Orochimaru — Pero si eres del tipo estratega, supongo que serás útil aquí.

Sakura no se atrevió a decir nada.

— Las guaridas son manejadas por personas de mi confianza, organizadas de tal manera que se puedan realizar mis investigaciones sin que ninguna de las villas se entere de éstas ni de su localización.

La kunoichi escuchaba con atención, casi intuyendo lo que Orochimaru estaba intentando sugerir.

— La verdad es que… estamos cortos de personal. La aldea de la hoja acabó con muchos subordinados y estamos en la búsqueda de nueva gente capaz — bisbiseó con su voz serpentina que hacía poner los pelos de punta.

— Quieres ayudar a Sasuke ¿verdad? — interfirió Kabuto — Estamos dispuestos a entrenarte también, aunque de manera diferente, a cambio tú trabajarás para nosotros sin chistar. Nos vendría bien un cerebro como el tuyo.

Casi se sentía alagada, casi. No podía bajar la guardia ni un segundo para pensar que esos dos asesinos en verdad estaban haciéndola prospecto para ser parte de sus malvados planes. Ellos seguro suponían que ella no estaba ahí precisamente porque hubiera traicionado Konoha y ahora quisiera atentar contra ella, por supuesto que no, y ese hecho la debería hacer totalmente una persona a la cual tener desconfianza. Sin embargo, lo que sea que cruzara esas mentes perversas, no tenía otra opción más que obedecer y aceptar el rol que le asignaran. Tampoco se esperaba que la dejaran quedarse ahí gratuitamente.

Pero la verdad detrás de todo aquello era bastante evidente para Kabuto, quien no se sorprendió de que su maestro pensara en incluir a la pequeña e inexperta kunoichi a sus filas. Por muy fiel que le fuera a la villa, esa tal Sakura Haruno era igual a Sasuke, capaz de abandonar su moral e ir en contra de las leyes sólo para seguir a su corazón y hacer su propia voluntad.

Si ella estaba ahí, era porque Sasuke resultaba ser alguien demasiado importante para ella, y trabajaría a su lado en el bando que fuese.

— ¿Qué dices Sakura-chan?

Orochimaru se había dirigido hacía ella por mero formalismo, no creía que en verdad le dejaran opción a declinarse.

— A… Acepto.

Aunque ese no fuera el verdadero motivo por el cual Orochimaru la hubiera aceptado desde un principio en su guarida, serviría, y quien sabe, a lo mejor y esa kunoichi salida de la nada terminaría siendo un miembro excepcional. No siempre los buenos ninjas salían de clanes legendarios y él mismo era un ejemplo de ello.

Además, en sus verdes ojos podía ver la determinación que le recordaba a una mujer muy peculiar.

— Todo está dicho entonces — dijo dándose la vuelta — tengo que seguir con el entrenamiento de Sasuke-kun, pero descuida, Kabuto se encargará de ti. Nos veremos después Sakura-chan.

Kabuto entonces puso una mano en el hombro de la kunoichi mientras el otro sujeto se marchaba.

— Servirás a Orochimaru-sama, pero yo seré tu mentor.

Sakura asintió con falsa quietud atreviéndose a preguntar.

— Exactamente, ¿qué es lo que aprenderé?

— Ya verás — fue todo lo que respondió — sígueme.

Kabuto se alejó de su cuerpo y caminó en la dirección opuesta a la que habían llegado. Le habían dicho que como estratega sería de ayuda, pero seguramente el entrenamiento sería algo más que afinar sus habilidades cognitivas. No había tenido la oportunidad de ver a Kabuto pelear, pero si era la mano derecha de Orochimaru, seguro tendría mucho que aprender de él.

Habían llegado a una sala donde se encontraban bastantes libros muy bien acomodados. ¿En serio la pondrían a estudiar? No creía que fuera cierto, pero todo apuntaba a que sí.

— Escucha, leerás todo esto y quiero que en menos de dos horas ya lo tengas aprendido — dijo, poniéndole dos libros bastante gruesos en frente — Lo primero que aprenderás aquí será ninjutsu médico

Ni siquiera se le había pasado por la cabeza que Kabuto fuera un ninja médico.

— Lo segundo que aprenderás será lo opuesto: venenos, enfermedades, heridas en puntos vitales, etcétera.

Kabuto planeaba convertirla en un ninja médico como él, y le parecía una opción bastante buena y complementaria. La verdad es que había pensado que le enseñarían a invocar serpientes y alargar el cuello, pero esto estaba mejor.

Aunque dos horas era muy poco tiempo para memorizar dos libros enteros.

— Y lo último lo dejaremos como una sorpresa.

El tipo no reía ni lo decía con simpatía, así que no sabía si sería una sorpresa desagradable, o muy desagradable. Sin nada más que comentar, Kabuto abandonó la habitación dejándole mucho que leer y prepararse.

Cuando el día había acabado, se sentía cansada hasta de cargar su propio cabello. Había utilizado todo su chackra para intentar revivir serpientes y otros animales con lo poco que llevaba estudiando, y era absolutamente cansado ser una novata en eso y tener que aguantar todo lo que demandaba su nuevo mentor. Pero en el fondo de su corazón, no podía negar que se sentía un poco emocionada del nivel que podría llegar a alcanzar trabajando con ese hombre, antes de que, por supuesto, Sasuke cumpliera con su objetivo y regresaran juntos a casa.

Entró a su habitación vacía y aprovechó el tiempo a solas para tomar un baño y relajarse. En verdad le dolían los brazos y la cabeza, se sentía como si hubiera sido drenada de absolutamente todo y sólo quería echarse en la cama y descansar. Escuchó la puerta abrirse, pero no levantó la cabeza, sabía que era Sasuke y le saludó.

— Hola ¿Cómo te fue?

— Bien — contestó mientras la miraba. Estaba bastante sucio y tenía todavía las ropas desgarradas — ¿Estuviste encerrada todo el día?

Sakura negó.

— Estuve con Kabuto — dijo, y Sasuke arrugó la frente — Está entrenándome.

— No me informaron nada.

Sakura se removió en la cama.

— No me lo esperaba, pero está bien ¿verdad? Podré ser de ayuda — comentó.

Sasuke quería decir que eso no le interesaba, que era de mejor ayuda si se quedaba lejos de las personas que podrían rebanarle el cuello con apenas pestañear. No dijo nada en contra porque Sakura parecía querer encontrar un lugar y volverse fuerte. De cierta manera, estaba bien que Orochimaru también la tomara como su pupila y pudiera explotar todo el potencial que él sabía que esa kunoichi tenía, solamente no quería imaginar que bajo cualquier error como excusa, quisieran eliminarla.

— Está bien — mencionó sombrío.

Otro toque en la puerta los hizo desconcentrarse. El que se acercó fue Sasuke y apenas abrió un poco. Era Kabuto, como no, pero con una charola grande con comida.

— Es la cena.

Apenas Sasuke la había tomado cerró la puerta sin agradecer. Sakura debía aprender de eso, ya que entre esas personas los malos tratos imponían respeto ¿no? Claro que lo aplicaría cuando se hiciera más fuerte, ahora no podía irse con tonterías.

— Come — ordenó Sasuke. Bastante hambriento cabía destacar, pues lo primero que hizo al depositar la charola en la cama fue tomar uno de los tazones de arroz y empezar a engullir. Ella también lo hizo.

Dejaron los platos a un lado una vez que habían acabado, ya no se necesitaba hacer o decir nada más que no fueran unas buenas noches y a dormir. Orochimaru y Kabuto eran madrugadores y los traerían cortos a muy tempranas horas, lo más sabio era descansar.

En los pocos dos meses que ya llevaba ahí, había aprendido demasiado de ninjutsu médico, sobre todo en la parte de la teoría, venenos, antídotos, regeneración de tejidos y lo más difícil, órganos internos.

Kabuto y Orochimaru eran escalofriantes, pero hasta entonces la habían tratado bien, incluso el ninja legendario solía soltar halagos que definitivamente no se espera de un poderoso criminal. Su mentor era bastante disciplinado y exigente, pero le tenía paciencia. Hasta entonces todavía no había logrado reanimar a ningún animal, pero avanzaba a grandes pasos y le faltaba poco para encontrar ese algo que le haría merecedora de llamarse ninja médico.

Mientras tanto, como si se trataran de prácticas en el hospital, la llevaba con él a unos laboratorios donde había muchos cuerpos tendidos en mesas, algunos vivos otros no, y muchos con bastantes sellos en alguna parte de su cuerpo. Como ninja médico, Kabuto y Orochimaru analizaban a esos hombres y mujeres con características especiales que les habían hecho fruto de su interés y que, de alguna manera u otra, no habían querido cooperar de manera fácil con Orochimaru.

— Fue bueno que Sasuke-kun fuera diferente — soltó el hombre.

Kabuto iba de aquí para allá con ella diciéndole cosas, datos y características. Su mentor era una fuente inagotable de conocimientos y ahora no cabía ni una sola duda de por qué era la mano derecha de Orochimaru con tantas habilidades que poseía.

No es que estuviera llenándose de admiración, pero tampoco podía evitar sentir respeto hacia sus habilidades. Si la quinta Hokage era la mejor ninja médico del mundo, Kabuto seguro sería el segundo mejor.

Seguido de esos meses, Sakura consiguió hacer un veneno a base de sus propias ideas, mezclando sustancias y plantas que contrarrestaban antídotos conocidos, aunque no fueran muy potentes al principio. Después, ella misma aprendió a eliminarlos y hacer que esos métodos le sirvieran para crear venenos más fuertes y de difícil cura.

Logró regenerar el tejido muerto en muy poco tiempo. A diferencia de Kabuto, la actitud de la kunoichi con los prisioneros, que eran sus principales pacientes, le hicieron ser respetada y de preferencia.

Había empezado a escalar poco a poco con la medicina y lo opuesto a ella. También le estaban entrenando en taijutsu, y enseñado algunas técnicas propias de los seguidores de Orochimaru. Su primera invocación fue una serpiente roja que la miró muy mal e incluso la había ofendido, pero ambas tuvieron que tragarse el coraje de trabajar juntas y hacer movimientos ayudándose mutuamente.

— Las serpientes no son amigables — le había dicho Kabuto — A veces ni siquiera respetan a Orochimaru-sama.

Y lo tenía clarísimo.

Un día de repente su entrenamiento había cambiado, y la necesidad de hacer invocaciones y trabajar con serpientes habían quedado relegadas a un segundo lugar. Simplemente Orochimaru le había pedido que intentara concentrar su chakra en algún punto específico de su cuerpo, como sus puños o sus piernas, y luego liberara ese chakra como si fuera una explosión intentando destruir lo que tocara. Fue más fácil decirlo que hacerlo considerando que no tenía un ejemplo y esperaban resultados de algo que no le habían enseñado. Eso le había costado otras dos semanas de mucho esfuerzo, pero finalmente había destrozado el suelo abriendo grietas con apenas cinco metros de radio, pero que ya eran algo.

— Planea que aprenda las mismas técnicas de Tsunade — mencionó Kabuto. No era una pregunta en realidad.

— Pero mucho mejor, ¿acaso no es lo más apropiado?

No pudo seguir desarrollando las técnicas de concentración de chakra porque inmediatamente Kabuto había retomado su entrenamiento original. Más bien, todo había parecido una especie de prueba para ver si podía desarrollarse en cosas diferentes que más tarde tendría que aprender por su propia cuenta.

Apenas veía a Sasuke. Después de un par de meses Sakura finalmente había sido cambiada de habitación a una propia, y como el entrenamiento duraba todo el día para ambos, mientras eran mandados a misiones con otros ninjas y a viajes largos, existían semanas enteras en las que no se veían ni de casualidad.

Este día sería diferente. Había escuchado de Kabuto que tanto él como Orochimaru se irían a la guarida del sur y que podrían tomarse esos tres días como un descanso o bien, seguir entrenando en soledad. Conociendo a Sasuke, él preferiría el entrenamiento a un descanso, así que le tocaría a ella la difícil tarea de convencerlo a que se quedaran un momento a charlar y hacerse preguntas mutuas de sus avances, comer juntos o incluso verlo entrenar si es que se ponía de testarudo.

Se sabía los caminos de memoria y lo buscó por todas partes, pero no podía encontrarlo. Ni en su habitación, ni en el campo que utilizaban para el entrenamiento.

Se detuvo en medio de su búsqueda al escuchar algo. Era demasiado escándalo que venía de la sala donde estaban las mesas con los "pacientes", por llamarlos de alguna manera y procedió a abrirla. Ahí, encima de la mesa, un hombre se revolvía inquieto tratando de quitarse los tubos que tenía en el cuerpo intentando liberarse. No le correspondía a ella enfrentarse a crisis así porque realmente los asuntos de Orochimaru no le comprometían, pero tampoco permitiría un desastre si es que podía evitarlo.

Antes de que el hombre pudiera quitarse el papel con los sellos que impedían su visión, Sakura se acercó cautelosa por detrás para intentar noquearlo, sin embargo, en la mesa que había detrás aparentemente en calma, otro hombre se movió repentinamente sujetándola con los brazos en el cuello.

— Si haces algún movimiento, voy a romperte el cráneo — amenazó.

Asintió con calma y vio como el primer sujeto, ahora de forma tranquila, quitaba todo de su cuerpo y procedía a liberar a su compañero de atrás. Sakura esperó paciente hasta que los brazos alrededor suyo dejaron de apretar.

- ¿Yuichi? - el otro hombre no tuvo tiempo de preguntar nada antes de caer como peso muerto.

Sakura se removió para quitarse los pesados brazos de encima y acomodó al hombre en su lugar. Después hizo lo mismo con el tipo que se había levantado, costándole horrores, pero lográndolo al fin. Sabía exactamente como volver a conectarlos y activar los sellos que, desde un principio, debieron haberlos mantenido inconscientes. Como si alguien los hubiera desactivado a propósito, pero era ridículo, a ese lugar sólo entraban Kabuto, Orochimaru y ella. ¿Por qué ellos intentarían provocar tal situación? A menos que…

...

— Hoy tuve una prueba.

Sasuke enfocó su mirada en ella mientras tomaba agua.

— ¿Qué clase de prueba?

— Controlar a los presos, más bien recolocar las cosas en su sitio y mantener el orden. Realmente estaba pasando muy cerca antes de que se pusiera peor, así que podríamos decir que también tuve un golpe de suerte, ¡pero no tanta! También se debió a mis habilidades que…

El parloteo incesante de Sakura le hicieron poner el dedo en sus labios para que finalmente se callara. Era una tarde hermosa, de esas que coloreaban el cielo de un maravilloso tono rojizo y todo alrededor lucía sepia, igual a una de esas fotos antiguas.

La mano de Sasuke descansaba en la hierba mientras recargaba la otra en su rodilla doblada. Una de esas poses que ponían los modelos que tanto recordaba. Agraciado y fresco, ese era Sasuke. El mundo podía pensar lo que quisiera, pero ella sabía perfectamente que Sasuke era un buen chico. Un chico que había sufrido penas y que le atormentaba el pasado, que trataba, pero que no podía olvidar. Estando en sus zapatos, quizá ella tampoco hubiese podido ignorar toda la vida un asunto tan importante como el asesinato de todo su clan.

Quien lo comprende mejor que nadie será Naruto, pensó, aunque no fuera una verdad absoluta. Seguro Sasuke pensaba lo mismo, ambos tenían que ver a su alrededor la felicidad de las familias mientras ellos no tenían nada. Eso le hacía pensar en sus propios padres, y en cómo se habrán tomado la noticia. Les informó que se iría por un tiempo a seguir su camino ninja entre otras cosas, porque de lo contrario jamás se lo podría perdonar. Los volvería a ver, de eso estaba segura, y estaba dispuesta a compartir su cariño con Sasuke si tan sólo él se lo permitía.

Deslizó su mano para intentar tocar la de él. Su cabello rosa estaba más largo y pudo acariciar una de las mejillas cubiertas por cabello negro.

Sasuke le dedicó una de esas miradas que le leían el alma. Se preguntaba qué tanto pensaría su amado cuando se quedaba en silencio. ¿La consideraría importante? ¿La creería fuerte? ¿Agradecería su compañía?

— Gracias.

Sakura dio un respingo ante las palabras de su amado. Otra vez él parecía leerle la mente, o incluso tal vez eran paranoias suyas y había agradecido porque sujetarle la mano era una universal señal de apoyo. Lo que sea que fuera, ella le sonrió.

— ¿Por qué?

— Por no dejarme solo.

A Sakura le temblaron las manos y su corazón.

— No tienes nada que agradecerme, yo…

— ¿A sido difícil estar aquí?

Sasuke le preguntó con un cambio de actitud más interesado.

— No… no realmente. He aprendido bastantes cosas, me estoy haciendo fuerte, aunque no tanto como tú. Es algo que tal vez no me hubiera atrevido para hacer en la comodidad de Konoha — argumentó.

— No lo creo — dijo él, después de un escaso momento.

— ¿El qué?

— Yo sé que tú te hubieras hecho muy fuerte en la villa, sólo necesitabas bajarte de la nube en la que vivías siempre.

Sasuke lo dijo tan seguro que ella se atrevió a preguntar.

— ¿Y tú? ¿Tú no hubieras podido hacerte fuerte allá?

El moreno dejó unos segundos pasar antes de explicar.

— Era imposible, había demasiadas distracciones.

— Me alegra no haber sido una de ellas y que pudieras traerme contigo.

Decir que ella había sido la más grande de las distracciones en ese entonces lo hubiera hecho quedar como un idiota, así que se lo guardó.

— Eras más una molestia.

La kunoichi rio de su comentario, por alguna razón no le molestaba que le dijera así. No lo tomaba como una ofensa, sino como una forma de tomarle el pelo.

— Bueno, pues gracias.

— ¿Y ahora por qué me agradeces tú a mí?

— Por hacerme abrir los ojos ¿Sabes? Eres una de las cuatro personas a las que le agradezco con el corazón por motivarme a cambiar mis malas actitudes. Tú… a veces… podías ser un poco hiriente, pero ese fue el mejor incentivo para hacerme ver la realidad. ¿Recuerdas cuando defendiste a Naruto de mí?

— No lo defendí de ti — dijo — sólo no me agradó lo que dijiste porque me sentí identificado.

— De cualquier forma, un chico tan valioso como él no merecía que lo tratara de aquella manera, lo recuerdo y me da vergüenza — dijo riendo.

— Naruto no me parece muy valioso — mencionó con pesadez mientras Sakura reía más fuerte.

— Lo es, igual que Lee, y Kakashi-sensei. Por lo menos para mí.

Sasuke giró su rostro hacia el frente donde el casi mágico color del atardecer había desaparecido y ahora el cielo se cubría de oscuridad. No sabía qué tenía que ver ahora el ridículo vestido de verde o Kakashi, si era por haberla defendido en el bosque de la muerte, pues no lo había hecho nada bien, Sakura se impresionaba por nada. Después recordó algo.

— Lo lamento.

— ¿El qué?

— Cuando tiré tus manzanas.

— Oh vamos, no te preocupes por eso, además, me habías hecho sentir peor otras veces.

Sasuke volteó lentamente hacia ella sorprendiéndose que se atreviera a decirle aquello. ¿Era tan malo? Se lo preguntó.

— Bueno, malo… malo, no eres. Sólo un poco difícil de tratar — alegó después — Ya sé que en estos momentos no puedes resistirte a mis encantos.

Sakura puso una pose de modelo muy exagerada mientras le guiñaba un ojo. Sasuke no retiró su profunda mirada de ella, hasta sonreír por hacerla sonrojar y sentirse ridícula, tal vez si era malvado. Retiró un mechón de su cabello y lo hizo hacia atrás, antes muerto que decirle que la combinación de sus ojos y cabello le resultaba realmente atractivo.

Hizo un movimiento con la cabeza abriendo sus labios, como si le pidiera a ella que lo besara y se callara de una vez, y así lo hizo. Los labios de Sakura eran suaves y se sentían realmente bien, los había extrañado.

No eran novios ni nada parecido, no le había ofrecido nada por acompañarlo, pero podría permitirle a Sakura pensar que sería la única a la que le permitiría aquello. Una silenciosa muestra de fidelidad a lo que compartían y que dudaba que quisiera hacer con alguien más que no fuera ella, la siempre molesta Sakura.

TBC.


Hola! ¿Cómo están? Espero que bien. No sé ustedes, pero no puedo alejar a Sakura de la medicina cuando se le da tan bien, aunque eso sí, siempre pensé que ella debería aprender como lo opuesto a ello y cosas de muertos, etc, etc. Además el byakugo luce muy bien en ella. Todavía falta ese extra que le "enseñaran" que tal vez ya lo tengan adivinado. Sakura, Kabuto y Orochimaru se portan muy bien entre ellos, bueno, todo es para tener a Sasuke-kun tranquilo.

Por cierto, ahora tengo perfil en face :O y ¿han visto a Noctis de FFXV? Lo shipeo con Sakura y quiero escribir muchos fics, era todo lo que quería decir.

Nos leeremos muy pronto, gracias por leer y los quiero mucho.

SM~

Pd: Vuelve Donna, que sin ti la vida se me va.