Primero que nada me gustaría agradecer a la primera persona que leyó y apoyó mi historia, Kaoru Tanuki.

realmente fue más rápido de lo que esperaba, tu comentario me sacó una sonrisa, gracias, y por favor comenta más. Sin más preámbulo, comencemos.

Kyoto, Japón, departamento de Battousai Himura.

Kenshin se levantó a recoger el celular que estaba sonando y contestó.

-¿Qué?, ¿Trabajo?, sí, seguro estaré ahí en 10 minutos.

Kenshin se puso su chaqueta de cuero y salió a toda velocidad para llegar y montarse en su moto que lo llevaría al lugar donde se encontraba su nuevo cliente.

cuando llegó a la casa del susodicho, toco la puerta y fue abierta por la señora del servicio de aquella exuberante casa, el lugar desprendía clase y economía de buen nivel.

-Battousai, quiero que secuestres a Kaoru Kamiya, la hija del empresario de renombre en toda Asia, por ningún motivo la vayas a matar, su vida es muy valiosa, simplemente quiero darle un susto a sus padres.

Battousai lo miró mal, aquella mirada enarcaba molestia y frialdad al mismo tiempo y un toque de desagrado total.

-Me llamo Katsura, te daré un pago de aproximadamente 500 mil dólares por el trabajo, ni en toda tu vida lograrás conseguir esta redundante suma de dinero, piénsalo bien.

Con una voz ruda y cortante Battousai dijo.

-¿Qué tengo que hacer?, antes que nada, todos mis trabajos lo manejo, mitad antes del trabajo, la otra mitad al finalizarlo, si no acepta esa cláusula, tendremos problemas.

-Vaya, un matón inteligente, originalmente pensaba pagarte de esa forma, no tendré problemas con la cláusula, sin embargo de antemano te diré que vas a pasar 2 meses aproximadamente con su hija en tu apartamento preferentemente, no hay nadie que conozca donde vives.

-Soy un asesino, no un niñero, según las noticias la Kamiya tiene 17 años, literalmente debo cuidar a una niña, y no soy paciente con los niños.

-Tienes 28 Battousai, tu igual eres un niño al lado mío. por favor, eres al único que puedo confiarle esta misión.

-Katsura, te conozco, ¿No?, tu cara me recuerda a una persona que me dio trabajo en la adolescencia.

-Sí, nos conocemos, por eso eres la única persona que puede ayudarme con eso, sé que no le harías nada a ella.

-¿Cómo lo sabes?, soy un sicario, tengo muy mal humor, y si algo no me gusta, lo resuelvo siempre a golpes, ¿Por qué sería diferente con ella?

-Solo tienes que convivir con ella alrededor de 2 meses, realmente necesito el apoyo económico de sus padres para mi empresa de Sake. su apoyo económico podría ayudarme a venderlo internacionalmente.

-600,000 mil dólares y lo hago.

-Trato hecho, todos los documentos sobre ella, los lugares que frecuenta más, su hogar, su escuela, todo lo que desees saber de ella y te sirva para el secuestro está acá.

Battousai agarró la carpeta con la documentación y empezó a leer, cuando llegó a ver la mesada que le daban sus padres mensualmente se quedó con los ojos abiertos, ¿300,000 mil dólares? ¿tarjetas sin límite de compras? ¿VVIP en todos los lugares? bueno, su apellido la respalda. al final y al cabo era una Kamiya, heredera de una de las empresas más importantes de Japón, bueno, ella debe culpar a su apellido por las cosas que le pasarán por alrededor de dos meses.

-Ella vive en Tokio, ¿Tendré que vivir allí?, estoy cómodo acá.

-No, de preferencia traerla acá.

-Acepto, pero quiero mi adelanto, antes de ir.

Katsura sacó un contrato y obligó a Battousai a firmar, una vez él firmó le entregó el adelanto que básicamente era la mitad.

Battousai agarró la bolsa de dinero y se lo llevó mientras se dirigía a comprar un boleto para viajar a Tokio, él tenía alrededor de una semana para secuestrarla y luego contaría los días de aquellos dos meses.

Tokio, Japón, Centro comercial de Lotto.

Kaoru fue con su mejor amiga, y otras chicas que la seguían a ella a la tienda de Prada.

-Quiero esos zapatos negros, aquélla bolsa azul, negra, deme esa chaqueta de cuero importado, uffffff ¿Esa falda es única en existencia? La llevo igual, ¿Cuánto sería?, No me diga, no es necesario saber, sólo cobrarlo.

Kaoru se aplicó más labial rosa y se retocó con el rimel importado de Francia, sus amigas solo esperaban que les comprara algo, Kaoru lo sabía, sólo Tae era la única que estaba con ella por amistad y no interés.

-darle este par de zapatos negros a cada una.

Kaoru le entregó a la empleada su tarjeta negra que decía ilimitado, y obligó a sus amigas a cargar con sus cosas.

Al pasar el rato, todas se empezaron a ir, con el montón de regalos que le había hecho Kaoru a cada una, sólo quedaba Tae.

-¿Por qué les invitas Kaoru? Sabes que solo están contigo por interés?

-No lo sé, tal vez por compañía.

Kaoru se probó su nuevo reloj marca Rolex y chasqueó su lengua mientras guiñaba el ojo.

-¿Verdad que me queda estupendo el Rolex?

Tae miró a Kaoru y suspiró a gran escala, no podía pedir mucho a su mejor amiga superficial y seguidora de la moda.

En eso el chófer se le acercó a Kaoru y le dijo.

-Kaoru, tenemos que irnos, tus padres llegarán en media hora a la casa, y te quieren ver ahí, recibiéndoles.

Kaoru suspiró y agarró un poco de sus bolsas para disminuir la carga de su chófer, lo ayudaba, porque lo consideraba de su familia, otro hubiera sido, y lo hubiera mandado a freír espárragos.

Una vez llegaron a la casa, esperaron pacientemente a que los dueños de la mansión entrarán y fueran bienvenidos a su hogar, una acción algo innecesaria, pero ellos lo exigían.

-Madre, padre, bienvenidos a casa.

-Señor y señora Kamiya bienvenidos a casa.

En eso todos se inclinaron mostrando respeto a los señores Kamiya.

Kaoru no tuvo de otra que comer junto a ellos, escuchando la típica conversación del trabajo, de inversiones, de compra y venta, muchas cosas, que para ser sincera, a ella no le importaba.

Al llegar la noche Kaoru agarró su zorro de peluche apodado Gruñón, porque aquel zorro, tenía un gesto que mostraba enojo y irritación, aquél zorro iba siempre con ella

Era como su amuleto de la suerte.

Tres días después, Tokio, Japón estación de camiones.

Kenshin agarró su pequeña mochila negra y se encaminó a buscar a su presa, la chica Kamiya, la niña rica de mamá y papá.

Supuestamente en estas horas, la chica de apellido redundante, estaría en su clase de Chino Mandarín en la escuela de lenguas de prestigio.

Kenshin chasqueó la lengua y suspiró enormemente, se dirigió a la escuela de lenguas y espero a qué ella saliera, cuál zorro acechando, cuál camaleón camuflandose.

Al momento de ver que Kaoru salía no pudo evitar irritarse al sólo verla, ya se imaginaba lo castrante que sería convivir con ella por dos meses.

La empezó a seguir, lentamente, sin prisa, sin pisadas fuertes, prácticamente era como si Kenshin, el destajador no existiera en ese momento.

Al ver que ella estaba respondiendo unos mensajes de texto, aprovechó la oscuridad de aquella cuadra, le tapó la nariz y la boca con un tranquilizante, o droga para dormir, cómo les guste decir y se la llevó cargando hasta llegar a la estación de camiones donde la metió a ella y a él en aquél camión.

Al ver que ella quería despertar, le dio otra droga más fuerte para que no molestara en todo el camino, una vez llegaron a Kyoto la llevó al apartamento y cerró todo con llave, la colocó en un cuarto que él no ocupaba y la encerró ahí, mientras él se dedicaba a dormir sentado en la puerta de aquel cuarto sosteniendo aquélla Katana que tanto amaba y odiaba a la vez.