Desperté, había sentido como si hubiera dormido días, bostecé con ganas y me estiré en la cama mientras me quitaba la pereza del cuerpo, pero cuando me había quitado la ensoñación, me di cuenta, que esta no era mi cama, que esta no era la pintura de mi cuarto, y que el tamaño del cuarto era muy chiquita a la que estaba acostumbrada, me dio un ataque de ansiedad y empecé a gritar con todas mis fuerzas, mientras trataba de salir por la puerta del cuarto pero no podía, la desesperación y la intranquilidad pasaba por mi cuerpo, tenía una idea de lo que pasaba, pero no quería creerlo me lo negaba, al notar que nadie abría, me limité a llorar, a llorar fuertemente, no podían haberme secuestrado, no a mí, después de unas horas de llorar sin descanso me dormí.
Al pasar dos horas, me desperté de nuevo, esperando que lo que acababa de presenciar era una pesadilla y no mi realidad, pero al abrir los ojos no me quedó de otra que aceptarlo, volví a gritar con todas mis fuerzas.
Y al primer grito, la puerta se abrió, se abrió junto a un hombre de aproximadamente 18 años tal vez, se veía demasiado joven, no dudaba que tuviera esa corta edad, no era muy alto, pero no era tan chaparro, diría que mediría 1.75, es algo chaparro, pero no tanto como mi Papá, su cabello era rojizo un color rojo muy llamativo e imponente, su cara era tan fina y delicada que si se disfrazaba de una mujer, podría pasar desapercibido, pero aun así se veía jodidamente sexy y masculino, pude notar que tenía una cicatriz en toda su mejilla en forma de cruz, era impactante, pero hasta se veía como un accesorio en su exótica y bella cara.
-¿Qué quieres?, ¿No puedes dejar de gritar un rato?, acabo de regresar del trabajo.
Y toda su belleza se fue al carajo con su personalidad fría y grosera.
-¿Disculpa?, ME ACABAN DE SECUESTRAR Y LO ÚNICO QUE DICES ES ESO
El chico me miró fríamente, sentí que estaba planeando como matarme con esa mirada, pero lo ignoré.
-Amigo creo que me secuestraron, ayúdame a salir, ¿Sí?
-No eres muy inteligente por lo que veo, yo te secuestré, porque mi cliente me lo pidió.
Me enojó que dijera eso, pero lo ignoré, lo que me impresionó fue que él me secuestrara, y todavía por encargo.
-Amigo mis padres tienen más dinero, te conviene más llamarles a ellos y pedirles el dinero a ellos, literal soy la gallina de huevos de oro.
El chico me siguió mirando fríamente, y se fue, dejándome sola y con la palabra en la boca.
Al cabo de una hora volvió a abrir y me trajo una comida.
-¿Por qué me traes esto?
-Porque si no comes te morirás de hambre, y supongo que tampoco has tocado la cocina alguna vez en tu vida.
Cuando él estaba hablando me limitaba a comer todo lo que estaba en el plato, como si mi vida dependiera de eso, al acabarlo le extendí el plato.
-Quiero más.
-No soy tu sirviente, esa es tu ración de comida, te tocará otra vez en la noche.
-Quiero más por favor.
Él chico se llevó el plato y el vaso de agua, yo esperaba que volviera a traerme comida, pero nunca volvió, sino hasta horas después y con más comida.
-¿Por qué tardaste mucho? te pedí hace horas otra ración
-Y yo te dije hace horas que no te tocaba hasta la noche.
Inflé mis cachetes molesta, hice un puchero y me limité a comer de nuevo, al final y al cabo no soy una chica rencorosa ni vengativa.
-¿Cómo te llamas? hasta el momento no sé tu nombre, yo me llamo Kaoru, tengo 17 años, nunca he tenido novio porque ningún chico me ha gustado en la vida, ¿Son muy inmaduros sabes? y luego súper superficiales, ni he besado nunca en mi vida, pero no me importa, lo único que me importa es terminar la universidad, bueno, aún no entro en la universidad porque estoy en mi último año de bachillerato, y todavía no sé...
-Cállate, hablas mucho, cierra la boca, me estresas.
Ignoré lo que dijo.
-Contesta, yo ya me presenté, quiero que me digas todo lo que dije pero con tu vida.
Él me ignoró, pero lo tomé de los brazos y lo obligué a sentarse, vi que se sorprendió que lo agarrara de la chaqueta de cuero, hasta me miró amenazante, pero no me importó.
-Anda dime, si me dices dejaré de molestarte.
-¿No tienes miedo que te haga algo?, ¿Ni siquiera te has puesto a pensar si soy un asesino o un depravado?
-No me harías nada, y no me importa lo que eres o como seas, si eres bueno conmigo eres bueno para mí.
Dije con una gran sonrisa, el me miró extrañado, pero se dejó sentar al lado mío de la cama y suspiró muy profundamente.
-¿Cómo sabes que no te haría nada?, Te secuestré, te alejé de tus seres queridos por mi egoísmo.
-Es cierto que tus intenciones son egoístas, al menos al principio, es cierto que me secuestraste, pero también es cierto que fuiste amable conmigo, al menos a tu manera, me diste un cuarto bonito, no un cuarto oscuro y totalmente vacío, me diste cama, no me amarraste, me diste un poco de libertad a lo que normalmente hacen los secuestradores, no te aprovechaste de mí, me has dado de comer cosas muy ricas y grandes cantidades, no me has golpeado y sigues siendo paciente conmigo, a como lo veo eres una oveja disfrazada de lobo, no eres malo, solo aparentas serlo para que no te lastimen.
En eso aquel chico, se levantó molesto, algo confundido con lo que acababa de decir, o creo pensar eso, su cara cambió de su típica seriedad a una cara de enojo total, y me dijo.
-Si no me conoces no hables, te estoy respetando y tratando relativamente bien porque eres mujer, además mi cliente me pidió que te tratara bien, adecuadamente y no te lastimara de ninguna forma. Estoy usando toda mi fuerza de voluntad para no matarte o no golpearte con fuerza, Cálmate mujer, o te voy a calmar.
Le miré y no pude evitar sonreír de manera sincera, definitivamente él era una oveja disfrazada de lobo, pero por el momento no insistiría.
-Está bien, pero, ¿Puedes contestar lo que te pedí?, en son de paz, para llevarnos bien lo que dure mi secuestro.
-Eres una chica muy rara, hubiera jurado que me darías problemas, no estos, pero si otros como gritar, odiarme, aborrecerme, pedir ayuda, y escapar.
-No sirve de nada que haga eso, y el trato bueno que me tienes empeoraría, prefiero estar en son de paz, además esto no será eterno, supongo que será mientras mi papá firma un contrato con una pequeña empresa.
-Eres exageradamente rara y ruidosa, hubiera preferido que me molestaras con esos problemas, que con los que me estás dando ahora mismo.
-Contesta mi pregunta.
-La contestaré para que no me sigas molestando, tienes un exceso de energía, cállate de una vez, mientras hable no me interrumpas.
Yo asentí con una sonrisa sincera.
-Dime Battousai, todo mundo me dice así, no te diré mi nombre, no hay suficiente confianza, además soy tu secuestrador sería tonto decir eso, tengo 28 años, soy un sicario a sueldo, es bien pagado, claro no como tus padres, pero vivo muy bien, con muchos lujos y comodidades, no hablo mucho y no sé cómo logras sacarme plática a mí.
Seguí callada, esperaba que dijera más, fue muy corto y directo, ya sabía que era asesino, ya lo había dicho antes, ya sabía que era muy serio y que es difícil sacarle plática, pero lo único que me dijo fue que tiene 28 años, por cierto se ve mucho más joven de lo que parece, me sorprendió mucho y que su apodo es Battousai, tiene un fuerte significado por cierto pero en fin, no aprendí mucho.
Después de un rato sin que ninguno hablara Battousai empezó a hablar.
-Te dejaré que andes en toda la casa, porque te vez muy inquieta, pero ni pienses que te dejaré salir, ni escapar, tú debes tener una idea de que te pasará si lo haces, no quites la poca libertad que te acabo de otorgar por una tontería.
Después de decir eso, salió del cuarto, dejando la puerta de mi cuarto sin seguro, ni con llave, totalmente abierta.
Después de notar eso y sorprenderme, me limité a dormir otro rato, seguía cansada y no tenía idea del porqué.
