Capítulo 1
Harry corrió escaleras arriba y cerró la puerta de su habitación... Dobby, el elfo doméstico había desaparecido antes de que alguien pudiera verlo. Aunque supuso que era lo mejor, no estaba nada contento con el hecho de que fuera el culpable de dejar caer el gran pudín sobre la cabeza de la esposa del jefe de Vernon.
Estaba furioso con Dobby por esconder todas las cartas de Ron, Eliana y Hermione y por intentar que se quedara en 4 Privet Drive en lugar de volver a Hogwarts... Realmente no le importaba si estaba o no en «grave peligro» como lo había dicho Dobby, porque Hogwarts era su hogar y no renunciaría a el.
Dejándose caer enojado sobre su dura cama, vió algo en el suelo... Una pila de sobres sin abrir atados con un trozo de cuerda. Una sonrisa se extendió por su rostro por primera vez en un mes; ¡Dobby había dejado todas las cartas!
Recogiéndolas, se acercó a la ventana... Tenía que haber al menos cincuenta cartas de Ron, Eliana y Hermione... Una por una las abrió y leyó cuidadosamente. Al principio, todas eran bastante cortas, ya que no hubieran podido decir mucho sin una respuesta de su parte... Luego, éstas se alargaron cuando comenzaron a preguntar por qué no estaba respondiendo.
Se dio cuenta de que en ese momento, Ron hacía mucho que había dejado de escribirle, ya que las cartas restantes eran todas de Hermione y Eliana... Decidió pensar que Ron se había quedado sin pergamino en lugar de simplemente renunciar a recibir una respuesta.
Después de eso sin embargo, las cartas de Eliana se volvieron muy urgentes. Ella seguía preguntando si estaba bien y parecía muy preocupada por su falta de respuesta... La carta más reciente decía que de alguna manera había obtenido el permiso de su abuelo para ir y quedarse con Ron durante la última parte de las vacaciones y que allí era bastante aburrido sin él.
Frunciendo el ceño se dirigió a su escritorio para escribir una carta... No hubo llegado más lejos solo escribió: «Querida Eliana» cuando se dio cuenta de que no podía enviarle la carta... El tío Vernon había encerrado a Hedwig y le había cerrado la ventana con fuerza para evitar que escapara. Éste le había dicho que nunca más volvería a «esa maldita escuela»
Arrugando el pequeño trozo de pergamino que él y Ron habían robado del salón de clases de Encantamientos para escribir cartas lo tiró en la papelera antes de meterse en la cama... No le tomó mucho tiempo quedarse dormido, pero cuando lo hizo, tuvo un sueño muy extraño.
Estaba en una jaula y la gente estaba en todas partes, mirándolo boquiabierta. Podía ver a Dobby en la multitud diciendo: «¡Harry Potter está a salvo allí, señor!»
Luego aparecieron los Dursleys quienes comenzaron a sacudir los barrotes de su jaula... Algunas de las otras personas se acercaron más a él, mirándolo con asombro a través de los barrotes.
Cuando una vez más abrió los ojos en la realidad una luz cegadora brilló a través de su ventana, junto con alguien de cabello castaño y ojos azules que lo miraba... Para su asombro y alegría Eliana Ross se encontraba fuera de su ventana.
"¿Eliana?" susurró poniéndose los lentes antes de caminar hacia la ventana. Casi saltó de su piel cuando vió en lo que estaba sentada: un Ford Anglia grande y turquesa flotaba fuera de la ventana de su habitación.
"Hola Harry." saludó Eliana mirandolo con preocupación. "¿Estás bien? ¿Por qué no has respondido mis cartas?"
Enseguida Harry frunció el ceño. "Primero que nada, no había estado recibiendo-"
"¡Oigan! ¡No hay tiempo para charlar!" un chico pelirrojo se asomó al lado de Eliana y miró por la ventana abierta. "¡Esta es una misión de rescate!"
"¡Ron!" Harry sonrió al ver a su mejor amigo.
"En la carne." dijo Ron sarcásticamente. "Ahora, vamos, ¡salgamos de aquí!"
Una tos indignada vino del asiento delantero. "¿Creo que estas olvidando a alguien?"
"¡Y otro más!" otra voz hizo eco.
"¡Fred! ¡George!" Harry sonrió agradado de verlos también.
"¡En efecto!" ellos corearon, ambos haciendo una media reverencia a Harry, haciéndolos reír a todos.
"De acuerdo, amigo." Ron se estiró sobre el respaldo de su asiento y tiró de una cuerda de la bota del auto. "¡Aléjate!" con eso ato la cuerda alrededor de uno de los barrotes mientras Harry hacía lo que le decían... Pasó la cuerda de modo que todos en el auto sostuvieron una parte de ella. "¿Listo, Fred?"
"Naturalmente." asintió él pelirrojo.
"¡La ruptura de la misión está en marcha!" aclamó George antes de que Fred pisara el pedal con fuerza y el auto saliera disparado hacia el aire, llevándose los barrotes con él... Cuando lo lograron se acercaron nuevamente a la ventana al tiempo que todos dejaron caer suavemente la cuerda con los barrotes colgando de ella hacia el jardín.
"¡Vamos, entonces!" urgió Ron. "¡Busca tus cosas!"
"No puedo, están abajo." dijo Harry.
"¡Las conseguiremos!" los gemelos salieron del auto y entraron a la habitación de Harry. "Es un poco pequeño aquí, ¿no es así? ¿Dónde están estas cosas tuyas, Harry?"
"Encerradas en el armario debajo de las escaleras." Harry suspiró. "No sé cómo van a-"
"¡Déjanoslo a nosotros!" ellos sonrieron, saliendo de la habitación.
"¿Necesitas ayuda, Harry?" preguntó Eliana.
Harry se rascó la cabeza. "Sí, gracias." cuando la vió comenzar a salir del auto poniéndo su pie en el alféizar de la ventana, no dudó en agarrarla de la mano y atraerla.
"Gracias." Eliana sonrió antes de girar de nuevo hacia la ventana. "¿Ron?"
Ron se asomó por la ventanilla del auto y negó con la cabeza, con los ojos abiertos. "De ninguna manera saldré de un auto volador... Nunca."
Con un resoplido tanto Harry como Eliana corrieron por la habitación, recogiendo las cosas necesarias y se las pasaron a Ron... Fred y George no tardaron mucho en conseguir su maletero, pero a los cinco les llevó mucho tiempo subir al auto.
Harry, George y Eliana empujaron el maletero de la habitación, mientras Fred que había vuelto al auto para ayudar a los «débiles» junto con Ron lo colocó en el asiento trasero.
Eliana se acomodó en la parte de atrás, deslizándose en el medio del asiento trasero mientras George se acomodaba en el asiento delantero mientras Harry iba a buscar a Hedwig de su escritorio... Sin embargo, cuando él levantó su jaula, ésta soltó un fuerte chillido.
"¡Ese pájaro!" la voz del tío Vernon los alertó que estaba despierto.
Rápidamente Harry le entregó a Hedwig a Ron y agarró la mano extendida de Eliana que tiró de él quien intentaba subirse, pero el tío Vernon fue más rápido... El irrumpió en la habitación agarrando el pie de Harry... Enseguida Ron se acercó tirando de la otra mano de su amigo.
"¡Conduce!" Harry le gritó a Fred, quien lo hizo de inmediato... La puerta del auto estaba abierta, así que Harry pudo entrar con bastante facilidad una vez que su tío lo soltó.
Vernon se quedó atrás, gritando y maldiciendo, con el zapato derecho de Harry en sus manos.
Cuando cerrando de golpe la puerta detrás de él, Harry se giró hacia Ron y Eliana con una sonrisa aliviada de estar libre. "Hola."
"¡Maldito infierno, Harry!" Ron rió. "¿Qué fue eso?"
"El no quiere que me vaya." dijo Harry con un encogimiento de hombros.
"¿Por qué no?" preguntó Eliana confundida.
"No lo sé." Harry negó restándole importancia. "Solo me alegra que no haya logrado detenerme, o de lo contrario todos estaríamos en problemas."
"Eh, un pequeño problema nunca lastimará a nadie." George sonrió.
"Sí, hemos estado en problemas innumerables veces antes, ¿verdad, Georgie?" Fred acotó con diversión.
"Bueno sí, viejo amigo... Hay muchas cosas peores que meterse en problemas, Harry, ¡solo espera!" George miró al chico a través del espejo y le guiñó un ojo.
Harry solo compartió una mirada seria con sus amigos que solo se encogieron de hombros.
"Entonces." Eliana cambió de tema ganándose la atención de Harry. "¿Por qué no contestaste nuestras cartas?"
"¡Manténgan sus voces bajas, no queremos que mamá despierte!"
Acababan de regresar a la casa de los Weasley. El viaje había sido largo, pero muy agradable... Harry le había explicado con pesar a Ron y Eliana por qué no había recibido sus cartas y por qué una vez que las había recibido no podía responder. Les contó todo lo que Dobby le había dicho, lo que provocó que el trío se lanzara a una animada discusión sobre quién era la familia que mantenía a Dobby como esclavo... Su sospecha inicial fue la de los Malfoy. Eliana había recordado con euforia que, junto con el permiso de quedarse en la casa de Ron durante la última parte del verano su abuelo había dicho que también podía quedarse en Hogwarts por Navidad.
"Eso fue casi todo lo que me dijeron durante las vacaciones." le murmuró a Harry sombríamente cuando Ron se unió a una conversación que los gemelos estaban teniendo en los asientos delanteros.
Aunque habían dejado 4 Privet Drive cuando el cielo estuvo completamente oscuro, el sol había salido y Harry supuso que eran alrededor de las siete.
"De acuerdo." susurró uno de los gemelos comenzando a sacar las cosas de Harry de atrás. "Subiremos las escaleras en silencio y cuando bajemos a desayunar, diremos: «¡Mamá, mira quién apareció en la noche!» Entonces podremos seguir con la vida y ella nunca sabrá que tomamos el auto."
"Bueno." asintió Eliana tomando la jaula de Hedwig de Ron.
La cara de Ron se puso de un verde enfermizo cuando se volvió hacia la casa al tiempo que la señora Weasley salía por la puerta principal... Esta se detuvo cuando alcanzó el pequeño letrero de madera que decía «La Madriguera» y se colocó las manos en las caderas de manera mandona. "¡Las palabras no pueden comenzar a describir lo furiosa que estoy! ¡Camas vacías! ¡Sin una nota!"
"P-pero, Sra. Weasley-" tartamudeó Eliana.
"El auto se fue, podría haberse estrellado, fuera de mi mente con preocupación, ¿y les importó?" la mujer continuó furiosa.
Eliana miró desconcertada. "No... no, no estábamos tratando de-"
"¡Esperen a que su padre llegue a casa!" Molly prosiguió sin dejar que nadie hablara.
"¡Por favor, solo escuche-!" Eliana levantó la voz pero una vez más fue interrumpida.
"Podrían haber muerto, podrían haberlos visto, podrían haber despedido a su padre en su trabajo-"
"¡Ellos estaban matando a Harry de hambre!" gritó Eliana logrando callarla por fin. "¡Había barras en su ventana! ¡Su tío tomó su zapato!"
Molly movió la boca, pero no se formaron palabras. Nunca en su vida había pensado que Harry Potter, el Harry Potter que conocía podría haber sido matado de hambre por sus familiares... Después de un minuto de silencio aterrorizado, habló con voz temblorosa: "Yo... entra, H-Harry... He preparado desayuno."
"Gracias, señora Weasley." la voz de Harry fue tan inestable como la de ella.
Eliana articuló, lo siento a él que solo negó con la cabeza. Ella se relajó un poco después de eso.
Molly y los chicos Weasley llevaron a Harry y Eliana a su pequeña pero acogedora cocina. A Harry le sirvieron una cantidad de comida notablemente mayor que cualquier otra persona, lo que finalmente consideró algo bueno, ya que estaba hambriento. Todo estaba tan delicioso y parecía llenar un agujero vacío en su estómago que realmente no sabía que estaba allí... La Sra. Weasley había decidido que todos irían al Callejón Diagon para comprar sus útiles escolares el siguiente miércoles.
El disfrute de Harry se detuvo cuando una pequeña figura familiar y pelirroja apareció en la cocina.
"Mamá, ¿has visto mi jersey?" la pelirroja se detuvo en seco al pie de las escaleras con un largo camisón mirando boquiabierta a Harry.
"Hola." saludó él dandole una sonrisa. Ella abrio mucho los ojos y corrió escaleras arriba. "¿Qué hice?" preguntó mirando a Ron confundido.
"Ginny." dijo Ron en voz baja. "Mi hermana, ha estado hablando de ti todo el verano, Harry... Es un poco molesto en realidad... ¡Pronto querrá tu autógrafo!"
Más tarde esa mañana, Eliana le dio a Harry un regalo de cumpleaños tardío.
"Solo pensé... que como no habías recibido todas nuestras otras cartas... no había ninguna garantía." ella tartamudeó.
Para gran sorpresa de Harry, ella le había comprado dos libros de hechizos defensivos y un libro de Quidditch: Charms of Defense and Diserrence de Catullus Spangle, The Defensive Magical Theory de Wilbert Slinkhard y Beating the Bludgers, Un estudio de estrategias defensivas en Quidditch por Kennilworthy Whisp. "!Woah!" reflexionó. "¡Son geniales! ¡Gracias, Eliana!" con eso le dio un rápido abrazo, sin notar que su amiga se había puesto escarlata al separarse del abrazo ya que era extraño que él comenzara el gesto.
El resto del día lo dedicaron a deshacer el jardín de los Weasley... Aunque ninguno de los chicos Weasley pensó que era divertido Harry y Eliana lo disfrutaron mucho.
Una vez que Arthur Weasley regresó a casa del trabajo, Molly le hozp pasar un mal rato sobre la «aventura» de los niños en su auto... El trío se colo arriba y se prepararon para ir a la cama... Ron estaba compartiendo su habitación con Harry y Eliana siguió durmiendo en la habitación de Ginny al igual que cuando había llegado.
A la mañana siguiente estuvieron todos en la cocina de la madriguera listos para irse
"Bien, aquí estamos." dijo Molly antes de mirar a Harry. "Harry, tú primero querido."
"Pero Harry nunca ha viajado en polvo Floo antes, mamá." Ron intervino.
"¿Polvo floo?" Harry frunció el ceño confundido.
"Oh bueno, ve primero Ron para que Harry pueda ver cómo se hace." dijo Molly señalando la chimenea.
"¡Callejón Diagon!" dijo Ron después de agarrar polvo floo arrojandola antes de envolverse en fuego verde y desaparecer.
"¿Lo ves? Es bastante fácil, querido." Molly le dijo a Harry. "No tengas miedo... Ve. Ve. Eso es, cuida tu cabeza. Está bien." cuando el chico estuvo dentro de la chimenea le acercó el tarro con el polvo. "Ahora toma tu polvo Floo. Eso es todo, muy bien." cuando él agarró el polvo le dio una asentimiento. "Ahora, no te olvides de hablar muy, muy claramente."
"Callejón Diagonal." dijo Harry soltando el polvo se sus manos y desaparecer en fuego verde.
"¿Qué dijo, querido?" Molly le preguntó a su esposo.
"Callejón Diagonal." susurró Arthur frunciendo el ceño.
"Pensé que lo hizo." dijo Molly sacudiendo la cabeza.
