- ¿Cómo estás Tom? ¿Seleria? - pregunta un hombre claramente con bastantes años encima de larga barba y ojos azules ocultos tras unas gafas de media luna.

Sin motivo aparente, fuera comienza a llover y la cuidadora cierra rápidamente la puerta tras el extraño hombre con un miedo terrible a que el pequeño diablo le atacase. Sin miedo alguno, por otra parte, el anciano se sienta en una de las camas sin apartar los ojos de ellos mientras que los chicos se acomodan en la de enfrente, siempre con Tom delante y su hermana escondida tras él.

- Usted es el médico ¿Verdad? - pregunta el niño sin amedrentarse por su presencia.

- No - responde con voz cálida y cariñosa el hombre, consiguiendo que la niña deje aparecer los ojos sobre el hombro de su hermano para observarle atentamente y con curiosidad. - Soy profesor.

- No le creo - responde rápidamente Tom echando una mano hacia atrás para apretar el brazo de su hermana infundándole fuerzas.

Jamás nadie había ido a visitarles. El hecho de que ese hombre se encontrase allí, con esa extraña indumentaria intentando convencerles de que era un profesor, producía en el niño un miedo que nunca había experimentado. Tom no era tonto y sabía que lo que ese "profesor" pretendía era llevárselo, alejarlo de su hermana. Eso era algo que él jamás permitiría.

- Ella quiere que nos vigilen, saben que somos diferentes, quieren separarnos - explica sus pensamientos para dejar claro que él no iba a ceder.

- Tal vez estén en lo cierto.

- No estoy loco - prácticamente sisea esa respuesta, amenazándole.

- Hogwarts no es un lugar para locos, es una escuela, una escuela de magia - le tranquiliza de nuevo con la voz el anciano - Yo soy su director, Albus Dumbledore.

Al ver que ninguno de los dos respondía - aunque de la niña se lo esperaba - prosigue hablando.

- Sabéis hacer cosas ¿verdad? Cosas que otros chicos no pueden hacer.

- Puedo mover cosas sin tocarlas - comienza a admitir mientras su hermana le advertía moviéndole el brazo - Puedo hacer que los animales hagan lo que yo quiera sin que los entrene. Puedo hacer que les pasen cosas malas a las personas que no son buenas conmigo. Puedo lastimarlos si quiero. ¿Y usted?

- También soy diferente - termina por decir Dumbledore tras unos segundos de cavilación ante las duras palabras del chico.

- Demuéstrelo.

Sin previo aviso, el armario comienza a arder y a moverse, como si estuviese nervioso. Seleria ya no puede contenerse más tiempo tras la espalda de su hermano y se levanta con la boca abierta mientras que el otro simplemente abre un poco los ojos durante unos segundos.

- Creo que hay algo en vuestro armario que se muere por salir...

Tom se levanta, indiferente a las súplicas calladas de su hermana de que no se acercase y abre la puerta, descubriendo su viejo baúl moverse violentamente de un lado para otro. Lo agarra con ambas manos haciendo caso omiso al fuego y lo saca de allí, esparciendo su contenido en la cama. El armario rápidamente deja de arder y Albus clava su mirada en una peonza, varias canicas e incluso una navaja.

- No se tolera el robo en Hogwarts. Allí no solo te enseñarán a usar la magia, sino a controlarla - extiende toda su atención en el chico - ¿Me entiendes?

- ¿Y yo podré ir? - se atreve a hablar por primera vez la chica con un susurro.

- Por supuesto pequeña. Desde aquí os iréis directamente al tren, ya que vuestros libros y demás accesorios serán lo que se os entreguen.

- No quiero que se sepa que somos hermanos, ¿podrá ayudarme?

- Está bien - responde entre cavilaciones por la extraña petición del chico.

Dicho esto se levanta y se dirige a la puerta, no sin antes escuchar a Tom hablar.

- Y también podemos hablar con serpientes. Nos buscan y nos susurran cosas. ¿Es eso normal en un chico como yo o una chica como ella?

Dumbledore no puede evitar girarse y que sus ojos muestren miedo durante unos segundos, aunque rápidamente cambia ese sentimiento por indiferencia.

- Lo descubrirás

El chico se acerca a cerrar la puerta y se apoya contra ella algo malhumorado, mirando a su hermana.

- ¿Qué crees que significa todo esto?

- No lo sé - admite sincera observando la foto del día en que fueron a una cueva - Es una explicación convincente... ¿Nagini no estaba en el armario?

- Tengo cerebro ama... - sisea la serpiente subiendo por la pierna de la chica desde debajo de la cama - ¿Los amosss irán a ese colegio?

- Sssería divertido...y ssseguro. Ya no nosss ocurriría nada. No perderíamosss el control.

- Y no tendríamosss que estar aquí - corrobora Tom pensativo - en essste infierno. Sssería buena idea... claro que Nagini vendría con nosssotrosss.

- Graciasss amo.

- Tengo miedo - admite la chica tumbándose para dormirse ya que Dumbledore había llegado bastante tarde.

- Nagini y yo essstamos aquí - le tranquiliza Tom tumbándose junto a ella para abrazarla mostrando de nuevo su posesividad.

- No dejaré que nada le ocurra ama - la tranquiliza también la serpiente quedándose dormida a los pies de los hermanos

Y ambos se quedaron dormidos.

A la mañana siguiente los despertaron bastante temprano. Al parecer las cuidadoras estaban deseando que se marchasen, hecho que a ninguno les sorprendió. De todas maneras ellos tenían amarrado el mismo sentimiento así que sin coger nada - a excepción de Nagini, que se escondió en la manga de Tom - se levantaron y se fueron deseosos. Incluso ya montados en el taxi se giraron para observar las puertas del orfanato Wools con una sonrisa en sus labios.

- ¿Por qué dijiste ayer que no querías que se supiese que somos hermanos? - pregunta Seleria con mirada baja. Tom la abraza.

- ¿Por eso estás tan rara conmigo? - responde con otra pregunta.

- Sí - se rinde la chica.

- Simplemente no quiero que nadie que...no deba se acerque a ti con...intenciones que me hagas torturarlo.

- ¡Tom!

Antes de que la chica tuviese ocasión de darle una buena charla sobre su opinión acerca de las torturas, el taxista les hace salir estando frente a la estación de King Cross. Aclarándose la garganta en un burdo intento de transmitirle a la chica las pocas ganas que tenía de discutir su siguiente gesto, le agarra de la mano y prácticamente le arrastra hasta el interior de la estación buscando el andén 9 y 3/4. Cuando Seleria va a abrir la boca para protestar, su hermano se le adelanta.

- Es una medida de seguridad, no te quejes. Prefiero ser previsor y la primera impresión es la que cuenta.

Quién le iba a decir a la pobre chica que su hermano tendría un complejo sobreprotector en ella. Sin saber por dónde entrar, están a punto de desistir cuando Nagini interviene.

- Una lechuza esss un animal poco corriente para persssonasss sin magia...

Y es en ese momento cuando ambos se giran para observar a un chico de aspecto maltrecho y piel cetrina acercarse a ellos.