El chico se acerca a ellos mientras Nagini suelta un pequeño silbido de desagrado. El aspecto del joven no era muy...agradable. Vestido con un abrigo negro de varias tallas más grande de lo que debería, ojos como dos pozos oscuros, pelo grasoso a la altura de los hombros y nariz prominente le daban un aspecto desagradable. Sin embargo y sabiendo que era su única esperanza, Tom le corta el paso.
Se quedan clavando la mirada uno en el otro hasta que, al ver que no pensaba decir palabra, Tom termina hablando.
- ¿Vas a Hogwarts?
El niño parpadea durante unos segundos observando a la pareja.
- Sí.
- Bien... - Tom empezaba a perder los nervios - ¿Cómo se llega al tren?
- No seas desagradable Tom - interviene por primera vez en su historia la chica aunque ese extraño le daba un poco de miedo. Lo cierto era que no soportaba los modales de su hermano. - ¿Cómo te llamas? Yo soy Seleria
- Severus - responde igual de cortante que la primera vez y les rodea para señalar a la pared de la columna entre el andén nueve y el diez. - Se entra atravesando esa pared
- En tal caso serás tú el primero - ordena Tom cruzándose de brazos mientras el chico levantaba los hombros dando a entender que no le importaba lo más mínimo. Al ver ese comportamiento, Tom comienza a temblar de la ira contenida mientras su hermana le acariciaba la mano para impedir una masacre.
Antes de poder hacer nada, una familia perfectamente vestida llega hasta ellos mientras tres niñas de diferente edad se sitúan al frente de los otros tres.
- ¡Apartaos inútiles! - pide la mayor, una mujer de piel clara e infinidad de rizos oscuros. Seleria aparta con cuidado - para no declarar una guerra - a su hermano mientras observaba asombrada cómo la chica atravesaba la pared. Seguida de ella, la mediana, una de pelo rubio, ojos azules y mirada de superioridad. Al final, la última, castaña clara de reflejos pelirrojos y pelo tan rizado como la primera, atraviesa la pared junto con sus padres. Severus no le da más importancia a la pareja de hermanos mientras que entra por la pared con una mascara de indiferencia.
- Ni se te ocurra matar a nadie - termina susurrando la chica antes de que su hermano la agarrase fuertemente de la mano y atravesasen la pared.
La estación mágica era preciosa. Miles de niños corriendo de un lado para otro, abrazando a sus familias, entrando a un maravilloso tren pintado de rojo con la palabra "Hogwarts" en cabeza.
- No quiero compartir compartimento - es lo único que dice Tom aún con el mal humor a flor de piel. Se dan prisa en entrar y se sientan en el primer compartimento que encuentran libre, cerrando Tom la puerta tras ellos. Finalmente el chico se sienta frente a su hermana.
- Admito que no sé cuánto aguantaré aquí sin explotar... - susurra Tom dejando libre por el compartimento a Nagini, que se acerca a la ventana justo cuando el tren comienza a moverse. Antes de que Seleria pudiese contestar, el compartimento se abre dejando paso a un chico posiblemente de su edad.
- Disculpad - comienza totalmente erguido, con el pelo oscuro perfectamente peinado y pasando sus ojos azules entre los hermanos - pero no quedan compartimentos libres. ¿Podría quedarme?
- Pasa - accede Tom sorprendido por la educación y el físico del chico. Se sienta colocando su baúl negro, decorado con una brillante B, sobre las estanterías del tren. Justo a él Seleria no podía apartar los ojos del extraño, cosa que provoca cierto malestar en su hermano. - ¿Cómo te llamas?
- Mi nombre es Regulus Arcturus Black - se presenta - ¿Y vosotros?
- Yo soy Tom Riddle y ella es Seleria - se abstiene de decir su apellido hasta descubrir si Dumbledore había accedido a su deseo.
- Un placer - termina la conversación sacando un libro y poniéndose a leer sin hacer caso al resto de personas del lugar. Nagini decide descansar sobre los hombros de Tom, que no apartaba los ojos del intruso.
Parte del viaje Seleria se queda dormida, hasta que su hermano le mueve del hombro para levantarla.
- Será mejor que nos cambiemos estas ropas muggles, pongámonos las túnicas - le ordena saliendo del compartimento agarrándola de la muñeca.
- ¿Muggles?
- He estado hablando con Regulus. Los muggles son las personas sin magia. Ya te contaré - termina entrado él en un vestidor, dejando a su hermana en el otro.
Cuando Seleria termina de vestirse se mira, no demasiado cómoda con su nuevo uniforme. Aún no podía creer que estuviesen allí, lejos de ese maldito orfanato. Al salir Tom está esperándola con Nagini sobre los hombros. Sin duda su hermano estaba mucho más apuesto con el uniforme. La pobre chica esperaba que así, al menos, conociese a alguien de su agrado pronto y dejase de ser tan sobreprotector con ella. Al volver al compartimento se encuentran con que Regulus no está solo, sino que hay dos personas más. Tom bufa, claramente disgustado con el hecho de tener que soportar más intrusos.
- ¡Hola! Me llamo Lily, Lily Evans - al notar la espontaneidad de la chica Tom frunce el ceño molesto. Le gustaban las personas calladas, sumisas, obedientes. Tacha a la pelirroja de ojos verdes nada más verla. Mejor que no se metiese en su camino.
- Yo soy Seleria - se presenta la chica por primera vez - Y este es Tom, un placer Lily. - los ojos de la muchacha se cruzan con unos oscuros que ya conocía de antes aunque ahora el aspecto del chico había cambiado considerablemente tras las túnicas del colegio y no tras ese abrigo horrible.
- Oh, disculpad a mi amigo, no es muy sociable. - sonríe Lily agarrando a la chica para que se siente a su lado, cosa que no agrada ni a Tom ni a Severus, que tiene que separarse de la pelirroja para quedar al lado de una casi extraña. - Se llama...
- Ya me he presentado antes - casi gruñe Severus y la pelirroja sonríe, acercándose al oído de Seleria.
- Lo que te decía - susurra - No es muy sociable - se ríe un poco para clavar sus ojos en Tom con una mueca de desagrado - ¿¡Eso es una serpiente!?
- Sí - responde alargando el brazo para que Nagini se acerque algo más a la chica, que la mira con más repulsión si cabe - Es mi mascota. - sonríe con superioridad al ver el miedo en los ojos de la pelirroja y termina volviendo a colocar a la serpiente sobre sus hombros. - ¿Y por qué habéis venido ahora a este compartimento? No creo que llevéis tantas horas en el pasillo.
- Hemos tenido... un pequeño percance - susurra Lily molesta - Los que han entrado a nuestro anterior compartimento han sido bastante desagradables.
Seleria nota cómo Severus, a su lado, se tensa considerablemente al escuchar hablar a Lily sobre esos chicos. Finalmente suena una bocina por todo el tren mientras se va parando.
- Es hora de bajar - aclara Regulus colocándose correctamente el uniforme que Seleria no comprendía cuándo se lo había puesto.
"Posiblemente mientras dormía" - piensa levantándose por fin para acercarse a su hermano, que le agarra de la mano posesivamente para que todos en ese vagón viesen que no debía acercarse.
- Vamos entonces - Tom, siempre tenía que decir la última palabra. No muy contento con tener a la pelirroja hablando sin parar con Severus, el chico sale de allí casi arrastrando a su hermana para alejarse de resto del mundo.
