Nada más salir del tren un hombre delgado con cara de pocos amigos les espera con un farol junto a su gata.

- Los de primer año...¡Por aquí inútiles! - exclama con un tono poco afable.

Tom frunce el ceño. No le gustaba que lo tratasen de esa manera. Por otro lado su hermana, conociéndolo, le agarra de la mano para evitar... disturbios innecesarios. Caminan durante un rato hasta llegar a unas pequeñas barcas. El conserje se para frente a estas para evitar que los más rezagados no le escuchen

- ¡Escuchadme mocosos! ¡Solo cuatro por barca!

Tom se apresura a sentarse en una junto a su hermana, evitando así los malos roces del tren. No tiene tanta suerte de todas maneras, porque una cabellera pelirroja y su perrito faldero se sientan enfrente.

- ¡Hola! - comenta Lily por lo que parece emocionadísima. Severus solo da un ligero toque de cabeza en señal de saludo - Antes os habéis ido muy rápido del vagón... ¿No os parece? - la barca se empieza a mover - La verdad es que tengo muchas ganas de ver el colegio, ya sabéis. En el carrito de chuches del tren había unas ranas de chocolate ¡Qué saltaban! Es increíble...

Tom ruedo los ojos y se cruza de brazos con una aptitud claramente molesta aunque no tiene que esperar mucho hasta que la chica cierra el pico. Con curiosidad, levanta la vista para descubrir qué ser maravilloso había conseguido que la pelirroja se cruzara de brazos y se sonrojase; mientras que Severus apretaba los puños con rabia. Al parecer los dos hermanos piensan lo mismo porque se giran a la vez con los ojos brillantes de pura curiosidad.

Desde una de las barcas alejadas, un joven con gafas y pelo revoltoso levanta las cejas. El de al lado, de pelo oscuro, le lanza a Seleria una sonrisa radiante produciendo la ira en su hermano, que le pasa el brazo por los hombros y se gira de nuevo hacia la pelirroja.

- ¿Quiénes son? - pregunta venenoso

- Los que nos obligaron a cambiar de compartimento. - comenta Lily con bastante repulsión - Empezaron a insultar a Severus por querer ser de Slytherin...

- La mejor casa, sin duda - interviene Tom ganándose una mirada por parte de su hermana preguntándole indirectamente cómo se ha enterado de eso. - Estuve hablando con Black, no lo olvides.

Terminan por llegar a un enorme castillo que deja a los jóvenes con la boca totalmente abierta. Bajan de las barcas casi echados a patadas por el conserje y entran sonrientes, llegando al lado de una mujer de mediana edad.

- Buenas tardes, mi nombre es Minerva McGonagall - comienza a decir cuando ya estan todos arremolinados a su alrededor. - Y bienvenidos a Hogwarts, la Escuela de Magia y Hechicería. Ahora seréis elegidos para una de las cuatro casas. Gryffindor, donde habitan los valientes y los nobles de corazón. Slytherin, donde habitan los astutos, los que hacen cualquier cosa por conseguir sus metas. Ravenclaw, donde habitan los inteligentes; y Hufflepuff, donde habitan los trabajadores y leales. ¡Procedamos!

Entran al Gran Comedor siguiendo a McGonagall. Los hijos de muggles se quedan con la boca abierta al ver las largas mesas y las velas flotando alrededor de todo el espacio. El techo, una increíble bóveda, iba cambiando a su gusto. Llegan hasta el inicio de las mesas donde, en una tarima, se encontraban los profesores.

- Cuando diga vuestro nombre, subiréis aquí y se os colocará el sombrero sobre vuestra cabeza. - explica - ¡Andrómeda Black!

Una chica de reflejos pelirrojos sube nerviosa y se sienta mientras en la mesa de Slytherin comienzan a vitorear. La familia Black, una larga sucesión de magos de pureza de sangre, siempre iba a parar a esa casa. Seleria la recuerda como una de las tres chicas que se encontraron en la estación.

- ¡Slytherin! - exclama el sombrero entre aplausos y vítores de la casa de las serpientes. La chica se sienta allí con la cabeza gacha.

- ¡Sirius Black! - con una sonrisa arrogante, el chico de la barca que le había lanzado la sonrisa a Seleria sube y se coloca el sombrero mientras las serpientes ya celebraban la nueva inquisición.

- ¡Gryffindor! - exclama el sombrero produciendo un silencio en todo el Gran Comedor justo antes de que la casa de los leones estallen en júbilo por haber dejado a su enemigo aplastado.

- ¡Regulus Black! - el gemelo de Sirius, totalmente erguido, se sienta sobre la silla.

- ¡Slytherin!

Pasan algunos alumnos de Hufflepuff y Ravenclaw.

- ¡Sybill Trelawney! - sube a la tarima una chica con unas gafas enormes de culo de vaso y una sonrisa extraña. Da un traspiés antes de sentarse en el taburete.

- ¡Ravenclaw!

- Sorprendente... - susurra Tom rodando los ojos. Seleria simplemente le mira como regañándole.

- ¡Seleria Blade!

La chica se queda unos segundos temblando en el sitio hasta que Tom le empuja indicándole que era ella. Sube como si fuese una hoja hasta que se sienta y se coloca el sombrero.

- Ummm

- Oiga señor sombrero - comienza a hablarle en un susurro la chica con cierto temor - ¿Ocurre algo? ¿No tengo magia?

- No... no te preocupes pequeña...eres un caso complicado... ¡Slytherin!

La chica salta del taburete y prácticamente corre hasta la mesa, sentándose entre Regulus y un rubio de mirada grisácea.

- Tienes suerte linda, has acabado en la mejor casa - comenta el rubio - Me llamo Lucius Malfoy...pronto entenderás quiénes merecen la pena por aquí.

- Yo soy Seleria... - traga saliva - Seleria Blade. Es un placer.

- Creo que eres un poco extraña... ¿Hay alguna razón por la que..?

No termina la pregunta. Tom le aparta con cierta rudeza y se sienta junto a su hermana para alejar al rubio de ella, quien no parecía muy contento.

- Disculpa pero estaba hablando.

- No me gusta que toquen lo que es mío - sisea Tom girándose para encarar al hombre, mucho más grande que él - Espero que no tengas inconveniente.

- Vaya, tienes agallas pequeñajo. ¿Cómo te llamas?

- Prefiero conocer el nombre de mi acompañante si no te importa - y por el tono que usa no cabía discursión, era una orden. Lucius traga saliva imperceptiblemente mientras un serpenteo nervioso relampaguea a través de su espalda.

- Lucius Malfoy. ¿Y tú eres?

- Tom Riddle. Espero que no se te olvide.

No hablan más. Ya había terminado incluso el discurso del director. Severus, enfadado por la pérdida de Lily, se había sentado bastante alejado de los demás. Tras comer un poco, Lucius se levanta y les pide a los de primer año que le sigan.

Andrómeda, al ver que sus hermanas no le prestaban atención, corre hasta llegar al lado de Seleria ya que era la única chica de su edad de esa promoción. Tom hace una mueca de disgusto pero, al ver la mirada de su hermana, decide estarse quieto.

- Hola, soy Andrómeda.

- Yo Seleria. Disculpa a Tom, es un poco sobreprotector.

Rodando los ojos y dando a conocer que no, el chico se aleja con las manos en los bolsillos. Al poco, Regulus se acerca con Severus al lado.

- Hola prima, me alegro de que hayas seguido la tradición - al parecer no estaba muy contento con el hecho de que su hermano hubiese quedado en Gryffindor.

- Hola Regulus. No conozco a tu amigo - Severus gruñe en respuesta pero se obliga a levantar la mirada.

- Severus Snape - está a punto de añadir que no es su amigo pero decide contenerse.

- ¡Me alegro de tener amigos! - exclama Andrómeda meciendo sus rizos de un lado para otro con sus saltos de alegría. - Mis hermanas me decían que nadie hablaría conmigo

- Si vamos a ser amigos os aconsejo no acercaros a Tom, es muy sobreprotector. - aclara Seleria. No tenía gana de ver gente retorciéndose en el suelo el primer día.

Severus bufa. ¿Había pedido el tener que soportar a estos tres? Él quería estar solo o con Lily...Qué remedio.

Regulus lanza una tímida sonrisa. No pensaba tener amistades tan rápidamente, aunque es agradable tener con quién hablar. Eso si, sus padres estarían orgullosos de que fuesen de Slytherin.

Andrómeda daba saltos de felicidad. Esperando no encontrar a nadie ya podía hablar y estar con cuatro personas. ¡Cuatro!

Seleria por su parte mira al frente, pensativa. Su hermano, que no quería que se acercase a nadie más que a él, se iba a enfadar de lo lindo. De todas maneras tenía una mala sensación con todo esto...muy mala.