Era básicamente increíble el hecho de que ya hubiesen pasado tantos años y se tuviesen que enfrentar a los TIMOS. Como de costumbre, los cuatro amigos caminaban por los pasillos dirigiéndose a la siguiente clase. Todos habían cambiado mucho, del primero al último.
Severus solía marcharse a hablar con Lily pero, al notar que la pelirroja quería estar con sus amigas y se marchaba a la sala común cuando se acercaba demasiado, se volvía con sus tres "amigos". Generalmente y con su comportamiento habitual de gruñidos, quejas y suposiciones se sentía admitido entre esos tres. No se acercaba demasiado a Seleria por puro respeto a Tom Riddle, quién parecía tener la necesidad de protegerla de todo el mundo, además de no querer perder la amistad que había forjado con el Slytherin. Por otra parte Regulus también le resultaba una compañía agradable: callada y dispuesta a trabajar.
Andrómeda por su parte no era muy dada al silencio y los buenos modales, cualidades que le había costado alguna que otra pelea con su familia. Su amistad con Seleria era muy fuerte y no se molestaba en dejarle a Tom las cosas claras aunque le infundía un miedo inhumano. Tenía totalmente enterrado en su cabeza el hecho de que el Slytherin sentía atracción por su mejor amiga y aunque no dejaba de repetírselo no le hacía el menor de los casos. La compañía de su primo la tranquilizaba la mayoría de las veces y con Severus prácticamente no se dirigía la palabra.
Regulus no podía estar más a gusto con los amigos que había tenido la suerte de conocer tantos años atrás. Andrómeda era el alma buena y comprensiva; Severus le resultaba tranquilo, perfecto para el estudio y Seleria...Seleria se había convertido en la mujer que le había robado el corazón. El único poblema eran las continuas interferencia de Riddle o de su serpiente. Al ser un tipo tranquilo, evitaba continuamente cualquier tipo de problemas.
Seleria por su parte estaba más que harta del comportamiento de su hermano. Sobreprotector. A sus primeros años había sido la típica rata de biblioteca horrible a la que nadie - exceptuando, claro está, a sus amigos - quería ver ni en pintura. Varios motes habían recorrido por aquel entonces el castillo durante unos días hasta que habían sido acallados por la rígida mano de su hermano. Ahora todo había cambiado para ella. La palidez resaltaba sus facciones, su pelo había dejado de estar encrespado para pasar a uno sedoso y brillante y sus ojos brillaban con una vida de la que carecían, por no hablar de las curvas que el tiempo le había entregado. Ahora, aunque no había dejado atrás su pasión por los libros, era una de las chicas más deseadas de todo Hogwarts aunque nadie lo admitiría. Tom Riddle, único alumno que albergaba un club de fans, hacía lo imposible para que nadie se le acercase.
Entrando al aula de pociones algo rezagados, Andrómeda tira de la manga de Regulus para no quedarse sola. El hombre no parece muy contento aunque no dice nada y se deja arrastrar. Seleria se fija en Severus, que ya había localizado a Lily entre los leones. La pelirroja le esperaba con un sitio vacío junto a ella, claramente reservado para el Slytherin. Su amiga suspira y va hacia su hermano, sentándose junto a él a esperar la llegada de Slughorn. Varias chicas bufan por lo bajo y lanzan miradas de profundo odio a la pareja deseosas de ser ellas quienes estuviesen junto al prefecto más deseado.
- Curioso que no vea a Nagini por aquí - comenta Seleria echándose hacia atrás en el asiento.
- ¿Qué te preocupa? - la voz varonil de su hermano y sus ojos la escrutaban deseoso de saber qué era lo que tanto mal producía en ella ese fenómeno desconocido del que debía protegerla.
- No es nada Tom...
- No me mientas, odio cuando me mientes - casi sisea sin apartar los ojos del cuerpo de su hermana - Recuérdame que hay que alargar esa falda
- No quiero parecerme a McGonagall - responde en un bufido - Estoy enfadada por Severus...¿Estás contento ya?
- ¿Te ha hecho algo? - sus ojos reflejan su instinto asesino, escondido día tras día en capas de alumno perfecto que tan solo su hermana había descubierto.
- Jamás me haría nada - niega con la cabeza cuidadosamente - Es solo que no se da cuenta de que esa Gryffindor para lo único que le quiere es para sacar Extraordinarios en pociones... - El cuerpo de Tom, tenso hasta entonces, recupera un poco la compostura.
- Ya se dará cuenta. Snape no es idiota.
- El amor ciega y lo que él empieza a sentir por Lily comienza a ser obsesivo.
Tom frunce el ceño, claramente preplejo por la incomodidad de su hermana. ¿Qué le ocurría? ¿Envidia? ¿¡Celos!? Imposible. Ese Snape, aunque inteligente, jamás conseguiría gran cosa. No le da tiempo a preguntar, ya que Slughorn entra en la clasa dándola por comenzada. Aburrido, se pasea recogiendo ingredientes y vuelve junto a su hermana, que estaba siendo observada por ese Black. Le lanza una mirada peligrosa, consiguiendo su objetivo de alejar los ojos de su compañero.
- Black te mira mucho..
- Ya hemos tenido esta conversación Tom. Regulus es solo mi amigo y nunca ha dado muestras de...
- No me refería a ese Black.
Seleria gira la cabeza con velocidad para encarar a Sirius Black que, alejada la amenaza de Riddle, había vuelto a posar sus ojos grises sobre la chica. Al ver que tenía su atención, sonríe con autosuficiencia y se guiña el ojo.
- Deja de mirarle ahora mismo si no quieres que le lance un imperdonable querida...
Ante la amenaza de su hermano se gira, no sin antes ver por el rabillo del ojo la cara enfurecida de Potter clavando sus ojos en Severus.
Nada más terminar la clase y dejando que su hermano entregase la poción para ganarse algo más a Slughorn con sus comentarios encantadores, sale al pasillo rápidamente esperando ver salir a su amigo junto a una cabellera pelirroja. Antes de ellos hace acto de presencia Regulus, que había dejado a Andrómeda entregando la poción.
- ¿Sele?
- Prepara la varita...se acercan problemas.
- ¿Otra vez esos Merodeadores? - la chica asiente - No comprendo qué tienen en contra de Seve...
No le da tiempo a terminar su nombre. Nada más salir junto a la pelirroja Severus había sido rodeado y apuntado por las varitas de James y Sirius.
- Mira Sirius, al parecer Quejicus no es lo suficientemente hombre como para defenderse él solo - se ríe James sin esconder sus carcajadas.
- ¡No te preocupes Quejicus! Vamos a hacer que tu pelo esté limpio y agradable a la vista. De esa manera quizás consigas acercarte algo más a Evans y consiga que no huya de ti por el asco.
- Mi hermano puede llegar a ser tan estúpido... - comenta echándose las manos a la cabeza.
Antes de que pudiesen lanzar ningún hechizo y resultando más útil que Evans enfadada, saca su varita apuntando a la espalda de ambos magos, aclarándose la garganta para llamar la atención.
- ¿Tenéis algún tipo de problema chicos? Creí haberos dicho que dejáseis en paz a Severus, no entiendo qué problema tenéis con él.
- Permíteme el atrevimiento de decirte lo hermosa que te ves hoy Blade...Cada día estás más increíble.
- Permiso denegado Black. Dejad a Severus en paz de una vez. -el único que parecía incómodo con esa situación era Remus que, nervioso, miraba hacia los lados por si llegaba algún profesor. - No lo repetiré dos veces.
- Eres tan maravillosa cuando amenazas... - comenta Sirius - ¿Te gustaría que saliesemos a algún sitio a solas preciosa?
El león no puede decir nada más porque un rayo de magia se impacta directamente contra su pecho, lanzándolo algunos metros por el pasillo. James gira la varita hacia el agresor de su amigo pero antes siquiera de verle Tom le desarma con facilidad. Con paso firme y mirada de basilisco ante la atónita cara de los presentes y los quejidos de Sirius, agarra a Seleria por la cintura pegándola a él con violencia. En cuanto Sirius se levanta observa la escena con cierto asco contra la serpiente.
- No vuelvas a tocar lo que es mío Black o sufrirás las consecuencias - amenaza con casi un siseo, entornando los ojos dándose a sí mismo el aspecto más amenazador que era capaz de componer. Aunque el Gryffindor levanta el pecho, un escalofrío le recorre de los pies a la cabeza notando el odio que despilfarraba la mirada de su enemigo. - Espero que haya sido claro. - se gira hacia su hermana aún enfadado - Coge a tus amigos si es lo que quieres y larguémonos antes de que le haga sufrir como deseo.
Sabiendo que la amenaza de Tom iba en serio echa una rápida mirada hacia sus amigos. Andrómeda ya había salido de la clase y observaba la escena con la boca abierta, corriendo hasta colocarse a una distancia prudencial de la pareja. Regulus la imita, mirando el brazo de Tom alrededor de la cintura de su "mejor amiga" y Severus se les queda mirando, aún junto a Lily. Al notar que el pocionista no se pensaba mover del lado de la pelirroja Tom se pone a caminar sin echar una mirada hacia atrás arrastrando a su hermana con él y a sus dos amigos lanzándose miradas comprensivas. Seleria iba a recibir una charla muy grande.
