Las palabras se le atragantaban en la garganta. Cuando es capaz de reaccionar, aparta a su hermano de un empujón que le tira al suelo. Con los ojos desorbitados por el miedo se fija a su alrededor. Severus aparta la mirada rápidamente, como si eso no fuese con él o no hubiese prestado atención. Andrómeda no podía apartar los ojos de su amiga y le era imposible cerrar la boca. Regulus, por su parte, tampoco apartaba los ojos pero los suyos mostraban sufrimiento. Un sufrimiento tan extremo...

Seleria mira a su hermano entonces, apoyado en el suelo con los brazos y todavía sorprendido por la osadía que había demostrado la chica. A él nadie le tiraba, nadie le dejaba por los suelos. Su mirada llena de odio y de ira acumulada sale al exterior. Ella jamás había visto tantísimo odio en su hermano...¿De dónde había salido? Ya tenía en cuenta que sus ideas eran un poco radicales pero en ese momento parecía que iba a matarla. Sale corriendo de allí antes de que se levante. Podía sentirlo deseoso de perseguirla y hacerle ver lo que ocurría si le dejaba en mal lugar ante los demás.

- ¡Seleria! - la chica se gira al escuchar esa voz y se funde en un abrazo con Remus sollozando. - Tranquilízate... ¿Qué ha pasado exactamente?

- Yo...Tom...

- Mira Sel, no es bueno enfadar a Riddle, todos lo sabemos. Parecía a punto de echar fuego por los ojos - le agarra de la mano - Seguramente esté viniendo hacia aquí. Será mejor que...

- Voy a hablar con Dumbledore. Me han adoptado, no tendré que volver al orfanato...no lo veré más. El curso que viene intentaré...

- No creo que haya sido para tanto Sel, solo un beso

- Es mucho más que eso... - susurra la chica mirándole - No lo veo...yo no soportaría... ¡Es mi hermano, por Merlín! ¡Está enfermo!

- Entiendo que le veas como un hermano - oh no Remus, no entiendes nada... - Pero si quieres ir a ver a Dumbledore date prisa, no creo que Riddle tarde en llegar.

- Gracias... - susurra justo antes de decir la contraseña y subir corriendo al despacho, donde encuentra al director sentado tranquilamente rellenando unos papeles.

- Señorita Blade... ¡Qué sorpresa! Desea un...

- No director, no quiero un caramelo de limón. Y mi apellido no es Blade, es Riddle como bien sabe.

- Señorita Blade, los libros de Hogwarts no se equivocan y...

- Está bien, diga lo que quiera. Solo vengo a comentarle que acepto su propuesta de buen grado y deseo irme ya si es posible.

- Si es eso lo que desea... podemos hacer una excepción - Albus sonríe claramente victorioso.

—-

Tom se levanta del suelo de un salto temblando de ira. ¿Cómo se había atrevido esa...? Con los puños apretados, se obliga a sonreír elegantemente frente a todo el Gran Comedor para después, acercarse hacia la puerta. No se iba a quedar impune. Justo cuando iba a salir, Andrómeda, con los brazos en las caderas, clava sus ojos en él.

- Creo q ue Seleria ya ha dejado claro cuál es su postura, así que déjala.

- ¿Si? ¿Eso piensas? - pregunta venenoso - ¿No crees que ya tienes que lidiar con bastantes cosas además de con tu amiga? Qué pensarán tus padres...tu familia. No eres más que una deshonra estando con ese asqueroso sangre sucia... - sisea - Pero no te equivoques, sigues siendo una serpiente y lo serás durante toda tu vida. Yo solo me pregunto... ¿Cuánto tardará ese impuro en darse cuenta?

Los ojos de Andrómeda se llenan de lágrimas como dos bolas de cristal, brillantes y dolidos. Le pide a su primo apoyo, pero se queda observando a Riddle con la cabeza gacha desde la pared. Hace lo mismo con Severus, que vuelve a centrar su atención en Lily al notar la súplica de su "amiga". Sintiéndolo mucho por Seleria, se da cuenta de que es incapaz de afrontar a Riddle por ella y se aparta. Al fin y al cabo es una serpiente. Con una sonrisa pedante, Tom Riddle sale al pasillo en busca de su hermana.

Al poco se encuentra con el hombre lobo, que parecía tan tranquilo como de costumbre. Ese asqueroso licántropo, ensuciando Hogwarts con su condición... Aún así, su faceta amable sale a relucir. Nagini había estado controlando a la chica todo el tiempo y su hermano ya tenía en cuenta la extraña relación de amistad que le profesaba al lobo.

- Buenas noches Lupin... ¿Has visto pasar por aquí a Seleria Blade? - sonríe con una mueca perfecta.

- Estaba yendo hacia el despacho del director. Se ha despedido de mí. Al parecer su nuevo padre adoptivo ha venido a recogerla.

No, no, no...esto no podía estar pasando.

Olvidando su ira y ya con desesperación, Tom aparta al lobo para continuar su camino. ¿Quién diría que el magnífico Tom Riddle, estudiante modelo y siempre con un porte envidiable, correría por los pasillos? Se encuentra con que la escalera hasta el despacho del director estaba abierta. Eso le da esperanza. Quizá acababa de llegar, quizá aún no se había ido... Cuán equivocado se encontraba. Nada más entrar, Albus le recibe con una sonrisa y un brillo malicioso en los ojos.

- Se acabó Tom

El hombre no puede sino apretar los puños fuertemente y enviarle todo el odio que es capaz a ese anciano a través de su mirada. Ese momento siempre será recordado por el chico como el Nacimiento de Lord Voldemort porque, por primera vez en años, únicamente era capaz de sentir odio.

—-

Seleria llega a su nueva casa a través de polvos flu. Se sentía realmente cobarde por haber dejado a su hermano atrás sin darle tiempo a hablar pero había sentido tantísimo miedo...

Alastor la recibe con una ceja alzada y la chica traga saliva. En el despacho de Dumbledore parecía... más amable.

- Creí que vendrías mañana - comenta con desgana

- Ha habido un...inconveniente.

- Pues sígueme

La conduce por la oscura casa hasta que, escaleras arriba, abre una puerta mostrándole un cuarto un tanto pequeño, aunque acogedor.

- Aquí tienes tu habitación, espero que te sientas a gusto. Yo no estaré la mayor parte del tiempo debido a mi trabajo. Al ser auror solo volveré por la noche. - comenta frío - Si necesitas algo solo tienes que llamar al elfo.

Dicho eso el hombre sale de allí cerrando la puerta de un portazo.

"Bien maldito viejo, si esto es el cariño que necesito házmelo saber"

Se tira sobre la cama mirando al techo y saca su varita con cierto pesar, dibujando un símbolo que empezaba a formarse de manera más y más oscura en su antebrazo izquierdo.

- ¿Por qué ha pasado esto Tom? - le susurra a la oscuridad de la noche