AVISO

He cambiado el futuro de la historia, con lo que Harry, Ron y Hermione en principio no tienen que conocerse, al igual que el resto de personajes de esa generación.

Y tras salir de la mansión ya casi a la puesta de sol, la chica es capaz de soltar una bocanada de aire. Amaba a su hermano...Por Merlín, ¿Cómo no le iba a amar? ¡Es de su misma sangre! ¡Ha compartido la vida con él! Pero eso no negaba el hecho de que estaba loco, total y absolutamente loco.

Las lágrimas se escapan de sus ojos. Además se había enterado de que Regulus había muerto. Su mejor amigo, muerto. Ella ni siquiera se había enterado. Demasiado ocupada escondiéndose... Cierra los ojos y los recuerdos pasan por sus ojos

Tom sentado tranquilamente junto al fuego con una copa en su mano, removiendo el contenido con una media sonrisa.

- Y... ¿Qué ha sido de mis amigos?

- ¿Los Black? - le da un trago a la bebida - ¿O Severus?

- Todos - ¿Snape podía ser considerado amigo? Además...¿Desde cuándo le llama por su nombre?

- Severus me es fiel, un gran mortífago...buen siervo - Seleria hace una mueca de desagrado - La chica se casó con un sangre sucia, ya no es una Black y Regulus... murió al intentar traicionarme.

- ¿Lo mataste? - pregunta y, por mucho dolor que le causase, lo que más le dolía de la muerte de su amigo es que ni siquiera podía entregarle una lágrima. En ese momento no podía llorar.

- Se mató él solo. - responde cortante - Intentar traicionarme...a mi - deja escapar una risita oscura.

- No eres el rey del mundo... - susurra con cierto temor la chica

- No - la serpiente va subiendo por la pierna de su hermano dándole un aire todavía más peligroso - Pero no te preocupes querida, con tu ayuda, lo seré

Sacude la cabeza con desgana, no quería recordar eso. Lo que debía hacer era buscar a Alastor y contarle todo, podría incluso ser una doble espía... . Solo había un pequeño inconveniente en ese caso: No sabía Oclumancia y no duraría mucho bajo la presión de su hermano. Una cosa estaba clara, debía ser muy cauta con todo lo que hacía. A alguien le debía de mentir. Tenía que elegir entre el miedo y la lealtad. Una decisión fácil teniendo en cuenta de qué casa era.

Se desapareció directamente a casa de Alastor y, al ver que no estaba, lo primero que hizo fue lanzar su varita, coger un buen bol de helado y ponerse a comer tirada en el sofá. No podía evitar sentirse preocupada...¿Quién no se sentiría preocupada? Debía tranquilizarse o Alastor lo notaría. Posiblemente viniese acompañado de Dumbledore y eso era algo que la chica no quería. La puerta se abre bruscamente y está a punto de salir corriendo cuando su "padre" y Albus entran en la casa con aire cansado. El primero que la ve es el director, que sonríe tranquilo.

- Sentémonos Alastor...

El auror se gira hacia el sofá bastante enfadado mientras a la chica se le cae una bola de helado. Sonríe intentando librarse y le saluda. Bufando, el hombre toma asiento.

- Hemos estado preocupados Seleria, ¿Qué ha ocurrido? - pregunta el director acariciándose su preciada barba.

- Me capturó...bueno, fui por mi propio pie movida por amenazas y finalmente me dejó ir.

- Tiene planes para ti... Debemos tener cuidado con él.

- Albus... - la voz de Alastor suena desconfiada, mirando a la chica de reojo.

- Hablaremos de esto en otro momento Alastor. ¿Algo más que quieras decirme Seleria? - pregunta el anciano mirando a la llama de fuego que brotaba en los ojos de la chica.

Durante unos segundos se queda callada. Alastor no se fiaba de ella, eso estaba claro. A eso se debía su mirada desconfiada. ¿De verdad pensaba que era una espía? ¿Cómo podía pensar eso? Llevaba tres años junto a él, se conocían bien, se querían. Era su "padre". Y en ese momento se dio cuenta de que únicamente había una persona que le iba a querer por siempre.

- No señor.

Albus baja un poco las gafas de media luna, desconfiado, aunque finalmente le regala una sonrisa a la chica.

- Nos vemos en breve en ese caso - Seleria le devuelve la sonrisa un tanto forzada. Había decidido.

Voldemort buscaba la mejor manera de encontrar a los Potter. Colagusano había hablado rápido pero sentía algo que le impedía marchar a cumplir su cometido. No era una conciencia, desde luego, era simplemente una advertencia de que algo se le escapaba... algo importante. Se mueve por la sala nervioso. Cada paso, elegantemente dirigido, se hacía más necesario.

- ¿Le ocurre algo ssseñor? - pregunta Nagini alzando la cabeza desde la silla del escritorio - ¿Esss por sssu hermana? ¿Cree que le traicionará?

- Ssseleria es una chica lisssta, sssabrá lo que debe hacer. No dudo de sssu decissión, ssse dará cuenta que no tiene opción - mira a su serpiente - Lo que verdaderamente me preocupa, amiga mía, esss esssta extraña sssensssación...

- ¿Sssensssación?

- No entiendo por qué no essstoy ssseguro de la muerte de los Potter.

- Ssserá inssseguridad infundada mi ssseñor. Fueron compañerosss sssuyosss y ...

- Essso no tiene nada que ver - la corta enfadado - Esss algo másss...

Se acerca a los libros de la biblioteca y pasa la mano sobre ellos, cerrando los ojos, dejándose llevar por su magia y su instinto. Estaba seguro de que algo se le escapaba, algo no muy corriente, pero la magia toma muchos caminos, una ciencia muy extensa...

Nota un cambio al tocar un lomo, uno de los libros más antiguos. Lo saca de la estantería y las páginas se van pasando solas hasta llegar a una en concreto.

"Sacrificio por amor"

Tras leer exhaustivamente la página, Lord Voldemort se levanta y una sonrisa de autosuficiencia se instala en su rostro.

- ¿Ha encontrado ya lo que bussscaba mi ssseñor? - pregunta la serpiente al sentir el cambio de tono en la mirada de su amo.

- Oh sí - comenta agarrando la varita - La hissstoria podría haber sssido muy dissstinta Nagini. Ahora, sssi me disssculpasss, tengo que acabar con un niño.

Comienza la Era de Lord Voldemort