Seleria se encontraba en un completo estado de shock. Había estado días rebuscando entre los papeles del orfanato y nada... Seleria Riddle no existía. Nadie la recordaba. Algunas de las responsables que en su tiempo estuvieron junto a ella únicamente recordaban a Tom. Le recordaban como un niño solitario...Si se les preguntaba sobre una niña bajita, pálida y de pelo oscuro que siempre estaba junto a él, todas negaban. Un nudo se forma en la garganta de la mujer cuando sale del orfanato. Severus y Albus se miran, temerosos de que por la mente de la muchacha pasasen ideas alocadas. No iban muy desencaminados.
- Tengo que hablar con Tom...tengo que... - suspira conteniendo las lágrimas - Esto no puede ser, no lo entiendo...¿Qué está pasando?
Albus asiente levemente...debía existir alguna explicación y veía conveniente averiguar todo lo posible. Si era lo que él pensaba, quizá había encontrado el punto débil de Tom Riddle.
- ¿Qué? - Severus no entendía lo que pasaba por la mente del anciano - Si vamos allí nos matará a los tres, Potter no tendrá nada que hacer Albus, no debemos ...
- Creo que comprendo lo que ha pasado - habla con tranquilidad el anciano recolocando sus gafas de media luna - Con la confirmación de Tom podríamos vencer al fin. Solo debemos premeditarlo...
- Debemos hablarlo con la orden... - Severus seguía insistiendo - No merece la pena. Podemos basarnos en teorías Albus
- No - Seleria interrumpe con voz fuerte, totalmente convencida - Voy a hablar con mi hermano.
- Comprenderás que sería una imprudencia que alguno de los dos te acompañásemos Seleria... - razona Albus - Aunque sigue siendo una que vayas tú sola
- Lo entiendo perfectamente. Solo voy a ver a mi hermano - replica de nuevo.
- No pienso dejarte sola - Snape se cruza de brazos - ¿Estás loca? Es un monstruo
- Quizá sería conveniente pensar una estrategia... - Albus tampoco parecía convencido del todo - Es osado, sin duda. Quizá...
- Es mi hermano - susurra antes de desaparecerse sin que Dumbledore o Snape pudiesen hacer nada por evitarlo
Tom nota rápidamente la presencia de una mujer en su territorio...¿Cómo no iba a sentirla? Cada uno de sus pasos sobre la nieve del jardín. A su lado, Hermione deja de hablar al no sentirse escuchada.
- ¿Te ocurre algo? - pregunta la chica observando el rostro serenado y sonriente del hombre al que había conseguido transformar.
- Solo me alegro de que estés aquí - susurra Tom.
Desde que se habían fundido en un abrazo, los dos no se separaban. Tom encontraba en la pequeña sangre sucia un sosiego para su alma inquieta y Hermione notaba que estaba haciendo un bien aunque jamás olvidase que el corazón del hombre perteneciese a otra.
- Se te ve feliz - Tom la mira con ojos...¿Tiernos? - ¿En qué piensas?
- En nada - se apresura a contestar la chica. "Quizá con el tiempo" pensaba la muchacha de pelos rizados sin dejar de observar los perfectos rasgos del hombre y los brillantes rubíes que tenía por ojos. El orgullo la embargaba. Había conseguido que un monstruo se convirtiese en un buen hombre.
Ella siempre había pensado, a pesar de su pésima infancia encerrada, que todos los hombres tienen algo bueno. Algunos solamente necesitan cariño para sacarlo al exterior y eso era lo que había hecho ella con el más temido de todos. Había probado su teoría... Todos los hombres son buenos.
La mente de Tom, mientras, prestaba atención a todo a su alrededor. Era su momento.
La puerta se abre de una manera tremendamente brusca, dejando paso a Seleria. Su cara descompuesta y sus ojos empañados ponen en alerta rápidamente a Riddle. Ella, por su parte, al ver a la joven adolescente sobre su hermano deja que un tartamudeo escape de sus labios.
- ¿Qué-qué...?
- Seleria... - Tom le sonríe. Ella jamás había visto a su hermano así, tan deslumbrante. Su cara no mostraba maldad alguna...o sí, en Hogwarts, cuando hablaba con los profesores - Déjame averiguar...vienes a amenazarme y a llamarme monstruo por matar a Hermione - le acaricia el pelo a la chica, que le sonríe amorosamente. Seleria estaba aún más confundida.- Sólo se ha quedado conmigo para que tú vinieses. Ahora puede irse, ser libre...Yo siempre cumplo mi palabra.
Justo cuando Hermione iba a decirle que no se marchaba, que se quedaría a su lado, transmitiéndole cariño, ayudándole, siendo el apoyo de sus problemas, nota una varita en su nuca.
- ¿Tom?
- Siempre he odiado ese nombre - sisea sonriendo con malicia - Dime niña...¿De verdad pensabas que podías cambiarme? ¿Crees que esto es la vida de un libro en el que tú, una pobre princesa, es capaz de domar al monstruo que se convierte en príncipe azul? No cariño, no es así.
- Pero Tom...no entiendo... - los ojos de Hermione, lagrimosos, lo entienden todo. La había engañado. Suprimiendo las lágrimas habla lo más dura que es capaz.- Ya tienes a Seleria, cumple tu palabra. ¡Déjame marchar! ¡Ya puedes hablar con ella!
- Es cierto, yo siempre cumplo mis promesas - le acaricia el pelo - ¿Sabes? Si mi corazón no hubiese estado ocupado quizás...asquerosa sangre sucia, podrías haberlo conseguido. Me hiciste sentir una gran calidez...me hiciste sentir...bien - admite - Es un pena que odie ese sentimiento.
- ¡Cumple tu promesa! - exclama Hermione desesperada
- Te prometí libertad - termina Tom con seriedad - Y eso haré. Liberarte de tu triste vida como sangre sucia. ¡AVADA KEDAVRA!
El cuerpo de Hermione se deja caer sobre los brazos del hombre, dejando de oponer resistencia. Seleria se lleva las manos a la boca, completamente en shock después de ese espectáculo. Ni siquiera había sido capaz de mover un dedo. La crueldad de su hermano la había dejado completamente quieta. Jamás pensó que sería capaz de algo así. Tom cierra los ojos, notando la tibieza de la niña una última vez antes de lanzarla al suelo.
Una cena que su serpiente agradecería
- Esto - Tom señala al cadáver - Es lo que pasa cuando me abandonas. No solo los mato, les hago tener esperanza, juego con ellos - Seleria se fija en la mirada de Hermione, ya sin vida. Segundos antes había estado llena de dolor. - Dicen que nada duele más que una traición...
- Eres un monstruo
- Oh, lo soy. Un monstruo que desea a su hermana como su reina - los ojos del hombre destellaban locura - Vamos Seleria...¿Cuántos más quieres que mueran?
- ¡Albus lo sabe! - grita la mujer en desesperación - ¡Él nunca me vió en el orfanato! ¡Yo nunca estuve allí! ¡No nací allí! ¿Qué significa esto? - termina con un sollozo.
Tom la mira soltando una maldición. Sabía que llegaría el día en que ella le traicionase, que contase su secreto más sagrado, su promesa. Lo tenía dentro del plan pero...no debía ser en ese momento. Debían pasar años... .La rabia le consume en pocos segundos.
- Es cierto...jamás crecimos juntos. Ni siquiera tenemos la misma sangre. Te conocí en el tren y te vi. Jamás había sentido nada igual. Supongo que aún siendo un ser sin sentimientos no podía librarme de enamorarme al menos una vez. Al principio te repudié pero luego... empecé a no controlarme. Siempre pensaba en ti, siempre estabas en mi cabeza. Aprendí Oclumancia con el fin de que cesase, pensando que te habías metido en mi cabeza, pero era algo que estaba dentro de mi, de lo que no me podía librar - Seleria le escuchaba sin poder creer las palabras de ¿su hermano? - ¡Te quiero! Y eso no es más que una triste debilidad. Tú siempre has sido tan moral... ¡Pero yo no podía estar lejos de ti! Sabía que me traicionarías, tu conciencia te llevaría a ello, así que no dudé en alargar el tiempo que te llevaría traicionarme
El hombre se levanta jugueteando con su varita mientras la mujer comienza a temblar.
- Asesiné a tu familia, los Blade, durante las vacaciones de Navidad que te quedaste para estar con tu gran amor, el traidor de Snape - prácticamente gruñe el nombre - y, cuando volví, modifiqué tu memoria - sonríe - Un trabajo arduo, he de admitir. Cambiar 16 años de una persona no es algo que se haga en un momento... Eres mi obra de arte. Yo creé todos tus recuerdos basándome en meros sueños y en mi vida. Aun así, los amigos se separan si sus ideales no son iguales, debía buscar un vínculo más profundo, el de la sangre. Mi hermana, mi mayor secreto, mi mayor creación.
Las lagunas de Seleria comienzan a desaparecer, sus recuerdos emergen entre la mentira, brillando en su mente. La mujer saca su varita presa de la rabia.
- ¡Me engañaste maldito monstruo! - exclama apuntándole - ¡Me robaste mi identidad! ¡Mi familia! ¿¡Por qué!?
- Porque te amo y habría hecho cualquier cosa por ti - la sinceridad que destilaban los ojos del hombre era, simplemente brutal - Aunque eso nunca ha sido suficiente para mi, supongo
Con un simple gesto de varita la deja completamente desarmada y esta vez es él el que apunta hacia ella con la varita.
- Admito que no deseo que esto termine así pero no puedo fiarme de ti - comenta aburrido sin mirarla - Aunque he de darte las gracias. Si no hubieses sacado a la luz mis sentimientos, jamás habría descubierto la treta de Lily Potter y ahora mismo estaría, posiblemente, muerto.
-Tom... - susurra Seleria sabiendo cuál era su última escapatoria - yo jamás quise estar contigo porque siempre pensé que eras mi hermano, era tan inmoral... - susurra dejando que las lágrimas de frustración caigan por sus mejillas - Pensé que estaba loca por quererte como te quiero...sé que no debería...
La mujer se acerca a él con lentitud, quién la mira sin comprender sus intenciones. Cuando Seleria se queda frente a él y se pone de puntillas lo entiende. Le acaricia la mejilla con pura adoración. Llevaba más de treinta años soñando con sus labios, con sus ojos, con su pelo. Ahí la tenía, frente a él.
Ambos se funde en un beso desesperado, uno por la espera, la otra por desesperación. Cuando el aire empieza a faltarles, Seleria gira la cara mirando hacia el suelo y Tom, agarrándola de la barbilla, le obliga a mirarle.
- No te imaginas cuánto tiempo he soñado con esto... - susurra acariciándole la mejilla - Mi venenosa serpiente...¿Intentando engañarme a mi? - la mujer se pone rígida de repente aunque el señor tenebroso seguía hablando con todo el cariño que había estado conteniendo, todo para ella - Eres tan ilusa y apetecible... Odio tanto odiar a los traidores en este momento...- le acaricia levemente el mentón - Solo te has equivocado el una cosa amor, en solo una.
- ¿En qué? - pregunta Seleria resignada. Ya no tenía esperanza. Formula la pregunta con la poca valentía que tenía en el cuerpo
- Yo soy Lord Voldemort
Cerrando los ojos, Tom escucha el sonido seco del cuerpo de la única mujer a la que ha amado chocar contra el suelo. Una lágrima se resbala por sus mejillas y cae sobre el cuerpo muerto de Seleria, dándole así la despedida. Se va hacia la puerta y, antes de salir, se gira para mirarla por última vez, notando a su escaso corazón quedarse acurrucado junto a ella.
- Y tú serás, por toda la eternidad, mi hermana
FIN
