"Tu propia felicidad depende de tus propias acciones, cuando la realidad misma te consuma, las leyes te opriman y la soledad finalmente te derrumbe. En ese momento, el amor sera todo lo que tengas y tu única escapatoria, pero… ¿Qué mejor amor que uno prohibido?"
Issei Hyoudou x Serafall Sitri
– ¡Issei!, debemos ver si o si esta maratón. – un calvo vitoreaba en medio de la calle como si fuera su propia casa.
– Exactamente Issei, esto no pasa a menudo y ver cosas ecchis en pantalla gigante no tiene comparación – un cuatro ojos asentía a las palabras del calvo con los lentes brillando, sí. Matsuda y Motohama.
¿Por qué termine juntándome con gente asi?
Ni idea.
Pero gracias a ellos tengo esta perversión incontrolable que salía a flote en algunos momentos.
Y ahora era una de esos.
– ¡YOUSH!, ¡disfrutaremos cada día de toda la maratón!, ¿Están conmigo chicos? – ambos jóvenes asintieron a las palabras de su líder, emocionado o nervioso, pero finamente un pervertido.
Sin importar las miradas que recibían de los transeúntes, seguían en lo suyo.
Habían pasado unos días desde que se les aceptaron en la prestigiosa academia de Kuoh, antes de mujeres y ahora mixto. Obviamente apenas lo anunciaron dejaron su antigua academia para probar en esa. Semanas de estudio en la casa de uno de ellos, con escenas porno de por medio, el trio finalmente fue aceptado.
Ahora para mejorar las cosas, una maratón de Chica Mágica hacia presente en el cine de Kuoh, empezando el primer día de clases justamente, por suerte del mundo podían llegar a tiempo si salían corriendo de su academia.
Asi, ya teniendo sus planes por lo menos para esta semana. Los tres se fueron felices con sus entradas en mano, aullando al cielo por ser bendecidos ante tal acto de ecchisidad.
Faltaban unos dos días para que empezaran las clases, fueron a comprar sus entradas anticipadas un viernes, para estar con todas las pilas el lunes.
Querían ver las hermosas Diosas que estarían en su nueva academia, y no dudarían en aprovechar cada oportunidad de ver lo prohibido.
Aunque Issei no estaba tan convencido en eso, cuando hablo con sus padres sobre eso, ellos hablaron claro sobre "borrón y cuenta nueva".
¿La razón?
Era una paria en su academia pasada asi como sus dos amigos.
Por esa razón, quería una reputación al menos honorable de solo un pervertido más del montón, no el Rey Pervertido de Japón.
Aunque no quería arruinar sus experiencias pervertidas, quería hacerlas fuera de la academia.
Quien sabe, capaz encuentre una novia de verdad si cambiaba su actitud.
Eso sí, cuando no estaba con ellos y no había nada ecchi por la vista, se concentraba en su actitud formada por los años, con esos dos podía liberarse de eso, pero al no estar desaparecía.
– Issei, voy con Motohama a mi casa para nuestra propia maratónsi deseas entrar. – Matsuda, el calvo incitaba a su líder.
– No chicos, debo ayudarle a mi padre en algunos trabajos, ya saben…– los chicos asintieron a sus palabras un tanto contrariados.
– ¡Oye!, tengo que hacerlo o como pagare las demás entradas. – protestando a la reacción de sus amigos, el líder comenzó a recriminarlos.
– Claro Issei, tu ve a traducir unos papeles mientras nosotros disfrutamos nuestros últimos días libres. Nos vemos. – ambos despidiéndose, dejando triste al otro ya que tanto como ellos deseaba estar ahí.
Pero, el deber es el deber.
Al final todo tiene recompensas, las cosas nuevas que aparecerán en la academia serán de lo mejor, ¿No?
La realidad y el amor
Coincidencias.
Las clases comenzaron y como no empezar esto con un Issei caminando alegremente al lado de sus amigos del alma, en dirección a la academia de sus sueños.
– Ya no espero para poder tocar unas buenas Oppais…– haciendo gestos con las manos, el calvo mencionaba emocionado sus propios pensamientos pervertidos en voz alta.
– Umh, con estos lentes analizare cada mujer y a la mejor le daré caza como un gato a un ratón furtivo. – Motohama movía sus gafas haciéndolo brillar sin ninguna luz prominente que lo reflectara.
– Realmente solo espero conseguir novia este año, relajarme el resto y sacar buenas calificaciones. – ambos jóvenes a sus costados lo miraron con el ojo crispado, haciéndolo sudar.
– ¡No te adelantes a los hechos Issei!, la apuesta sigue en pie y el primero que consiga una novia gana. No pierdas el toque. – Motohama codeaba a su amigo, con una mirada de satisfacción en su rostro.
– Exacto, no te hagas en importarte Issei porque te las veras con nosotros. – Matsuda apoyando al de lentes, pudo mirarlo amenazadoramente por unos segundos para luego sonreír.
– Es cierto, no debemos olvidar la razón principal por la cual ingresamos a esta academia. – asintiendo a lo dicho por el, ambos con la mirada decidida alzaron los puños.
– ¡POR LAS OPPAIS! – felices por lograr uno de sus sueños más húmedos.
Ya pasando las presentaciones, la charla de bienvenida de la presidenta del consejo estudiantil.
La cual, llamo su atención, se notaba la forma directa y fría que hablo en algunas partes, especialmente en "la conducta que los hombres deben tener", si no fuera paranoico diría que hasta asco salía de esas palabras.
Ahora se dirigían a su salón, el 2-b, entraron en un grupo aparentemente sin muchos hombres que solo ellos tres y dos más.
Eso para sus lucidas mentes significaba más diversión. No se defraudaron al descubrir que sus compañeras eran sumamente dotadas.
Los cinco fueron presentados uno a uno, no pudo evitar palmearse la cara al ver como se presentaron sus amigos, el calvo con la mirada lasciva pura mirando a cada una de las mujeres y su amigo cuatro ojos diciendo abiertamente las medidas de algunas chicas.
Ahora deseaba no poner su rostro de "OPPAIS", ya que era el último en presentarse y cagarla estrepitosamente.
– Pasa. – ahí venia la llamada del diablo, en busca de su querida alma para torturarlo durante toda su muerte.
JÁ
Como si esas cosas fueran reales.
Pasando la puerta, mirando de reojo a las mujeres que estaban en su salón, sumamente dotadas unas que otras. Haciendo el doscientos por ciento de esfuerzo para evitar mirarlas directamente a los pechos, especialmente a las que estaban en el frente mismo.
Vamos Issei, esfuérzate para dar una buena primera impresión para todas… – tratando de sonreír forzosamente al verse atrapado ante tal problema, volteo la mirada al profesor que le daba un pincel.
Mirandolo unos segundos, apunto con el pincel a la pizarra que estaba actualmente escrita por los nombres de sus dos amigos más los otros.
¿Naruto Uzumaki y Kakaroto?, ¿Qué son esos nombres? – una risa escapo de sus labios al mirar los nombres de los mencionados, agarrando el suyo para luego escribir el suyo.
Al terminar, el profesor seguía mirándolo e instándolo a presentarse él mismo.
– Eh…Me llamo Hyoudou Issei, soy un natal de Kuoh. Espero poder llevarnos bien, muchas gracias. – haciendo una ligera reverencia para todos, volteo de nuevo al profesor entregándole el pincel.
Murmullos fueron escuchados, y miradas duras dirigidas hacia él.
– Muy bien, silencio. ¿Alguna pregunta que desean hacerle al nuevo alumno? – soñando que sea el único normal de su salón, el profesor esperaba ansiosamente las preguntas.
Una mano levantada rápidamente fue la respuesta, el profesor dándole la autorización para preguntar su duda.
– ¿Eres como los otros? – una pregunta que sin duda saco unas miradas dirigidas a él, el mismo tratando de no equivocarse respondió con una pregunta.
– ¿En qué sentido…? – avergonzado por no saber su nombre, se quedó en silencio un tiempo luego de decir todo lo que podía.
Aclarándose la garganta, la misma lo miro duramente.
– Kiryuu Aika. En el sentido si eres pervertido, duh. – mirándolo perezosamente, pero con interés camuflado, todos prestaban atención a su pregunta y futura respuesta.
Había que sacar su forma de ser principal, ¿No era esa su oportunidad de dar una buena impresión?
– Soy una persona normal como tú o cualquiera, ¿Contenta? – con una leve sonrisa desafiante, encaro a todos ahí en el salón. No quería mentir porque si era pervertido, pero todo sea por estar bien siquiera el primer día y le dejen conocerlo completamente antes de etiquetarlo como una paria.
Asintiendo a lo dicho, la mujer castaña se sentó aparentemente contrariada, no comiéndose totalmente la respuesta.
– ¿Otra pregunta? – el profesor con su sonrisa de satisfacción en su rostro, pareciera que por fin un chico normal estaba en la academia.
Una tímida mano se levantó entre las tantas personas ahí, dándole el voto de hablar el profesor fue a sentarse.
– Emm... ¿Tiene pareja? – una pregunta que descoloco totalmente a Issei, viendo de reojo como sus amigos estaban que lo matan, los otros chicos mirándolo sonriendo.
Un orgullo de macho surgió desde el fondo de su entrepierna.
– No. – una simple respuesta con un rostro divertido, pero nervioso ya que en el fondo quería gritar a los cuatro vientos que estaba dispuesto a hacer cualquier actividad ecchi con alguna mujer dispuesta.
Los murmullos estallaron de nuevo, viendo al profesor tratando de controlar a la fiera.
Chismes de comadres.
– Puedes sentarte en ese lugar. – señalando el mismo, un asiento por la pared por la ventana viendo casi todo el lugar.
Dirigiéndose hacia el lugar correspondiente, su amiga perfecta durante estos años que estará en la academia.
El profesor ya empezando a acomodarse para dar la lección del día, Issei igualmente empezó sacando sus cosas.
Mirando de reojo a su compañera de al lado, una castaña con unas ligas sosteniendo su cabello en su frente.
La misma se dio cuenta de la mirada y solo suspiro despectivamente para luego mirar hacia el profesor en turno.
Sorprendido ante tal situación, solo suspiro lentamente para lo que sería una buenísima experiencia escolar.
Buenísima.
…
La mañana paso volando, fue el día fácil de todos modos, ahora estando a unos minutos de tocar la campana y salir a comer lo que la vida les prepare.
Eso que harían era algo maravilloso.
Al final cuando toco la bendita campana, todos salieron menos tres personas furtivas, preparando su plan de espionaje.
– Bien, asi haremos todo y con mucha suerte podremos ver lo que hay debajo de la ropa de nuestras mejores compañeras. – el planeador, Motohama.
– Y si nos atrapan a correr por la vida, asi como antes, yo en el medio y ustedes a los costados. – el escapista, Matsuda.
– ¡Bien!, ¡ESTAMOS JUNTOS CHICOS? – el animador, Hyoudou Issei.
– "¡VAMOS!" – los tres diciendo al unísono, se prepararon para salir.
Pero se preguntarán, porque Issei está haciendo eso sí dijo que no quería tener mala reputación.
Sencillo. Él los dejaría atrás.
Su plan era izi pizi, pero necesitaba que otra mujer de su sala lo vea.
Va a tratar de llamar la atención de alguien para que los siga, él se quedara en el fondo no viendo nada.
Diciendo cosas para excusarse, asi hacer notar que solo era arrastrado a ese lugar por ambos.
Quería que sus amigos también recapaciten, pero que mejor recapacitación que una bien personal.
Quien diría que su plan sea sumamente perfecto.
Justo cuando se estaban moviendo furtivamente, captaron la atención de dos mujeres. Justamente eran sus compañeras. Justamente eran las mujeres a las cuales querían más observar y justamente eran las líderes de tal club que espiaban.
Como él lo planeo, ambas lo vieron en el fondo, diciendo cosas como "esto no está bien, ultima ves hago esto con ustedes".
Porque de una u otra manera su reputación sera desastrosa por culpa de sus dos amigos pervertidos, mejor tratar de arreglarlo que empeorarlo.
En medio de la paliza que tuvieron los tres, él fue menos golpeado y regañado por los tres. Asi que solo lo enviaron al consejo estudiantil.
Los otros no tuvieron la misma suerte y terminaron con una golpiza de sus vidas.
Ahora eran el trió pervertido, algunos lo llamaban la bestia pervertida por ser aparentemente el líder del grupo. Eran pocos los rumores sobre él, algunas personas decían que fue usado por los otros dos.
Los comentarios eran mixtos. Pero era mejor que ser totalmente una escoria a la vista de los demás.
Ahora estaba siendo llevado por las dos líderes del club de Kendo al consejo estudiantil, amarrado y siendo llevado a rastras.
– ¿Acaso no pueden tener un poco más de humanidad? – tratando de objetar contra sus captores, moviéndose un poco al ser sometido.
– Solo cállate, ya llegaremos y te tiraremos ahí para poder continuar con tus amigos – una pelirosa, Katase objetó siseante.
Suspirando derrotado, solo se dejó llevar para su futuro castigo.
Llegando por fin a la puerta del consejo estudiantil, ambas mujeres tocaron la puerta repetidas veces.
Abriendo la puerta, una mujer con lentes salió, una figura bastante voluptuosa y con clara heterocromia en sus ojos.
– ¿Si, que paso? – al preguntar, ambas mujeres hicieron un movimiento en el cuerpo de su captura.
– Primer día y ya espían…– mirando duramente al castaño, con los brazos cruzados bajo su pecho. El mismo no se inmutaba. – Póngalo en frente de Kaichou. – finalizo la misma, dejándolos entrar.
Entrando por primera vez en esa sala, en su primer día, no era nadabueno eso la verdad. Más aun cuando todos estaban reunidos, en su antigua academia solo le hacían anotar un libro e irse.
Bueno calmados todos, esto se supera fácil. –aunque nervioso, estaba seguro que podía salir de esto con vida, ya vio a la dicha presidenta en el discurso de bienvenida, llamo bastante su atención, que mejor manera de saber más de ella que hablar directamente.
Colocándolo en el lugar, quitándole las cuerdas, él frotándose las muñecas adoloridas y casi entumecidas por estar amarrado con tanta fuerza.
– Aquí te lo dejamos Kaichou, por favor no sea tan gentil con él. – haciendo una pequeña reverencia, ambas mujeres dieron una última mirada de diversión pura a Issei, el mismo solo les sonrió también, pero de forma sarcástica.
La mujer que sería el juez en aquella reunión, seguía mirando hacia afuera con un temblé tranquilo, no giro para nada y siempre se mantuvo en esa posición.
Justo cuando el portazo se escuchó, lo cual significaba que habían salido del lugar, la mujer se giró.
– Asi que Hyoudou Issei… – girando lentamente, y leyendo un folio lo cual presumiblemente sea su expediente académico.
– Asi es señorita. – ladeando el rostro, observo a todos los presentes, pocos hacían caso a lo que estaba pasando frente a ellos, la mayoría estaba con sus propias actividades, papeleo, limpieza u organización de libros muy gruesos para su gusto.
– Permítame presentarme, me llamo Souna Shitori. Presidenta del consejo estudiantil. – esbozando una sonrisa victoriosa, tratando de hacer sentir algún malestar en el invitado.
– Lo sé, me he enterado de eso. – ignorando su intento de juego mental, moviendo la mirada a todos lados menos en ella misma, ignorándola. Claro no lo hacía en forma ofensiva, pero todo eso de las charlas de lo bueno y lo malo que pretendía hacer, lo aburría de sobremanera.
Souna, notando los gestos realizados de Issei, solo lo miro inexpresivamente.
– Viendo que poco o nada podre decirte sobre lo cual viniste aquí en primer lugar, ya que se nota a kilómetros que eres un caso perdido. – suspirando, dejando el folio en su escritorio, volviendo a mirar al joven.
El mismo solo estaba ahí mirándola, como si no fuera nadie interesante. De vez en cuando miraba su reloj en su muñeca, para luego volver a mirarla u observar la habitación que podía ver desde su lugar.
Volviendo a mirar su reloj por última vez, el mismo se levantó levemente de su lugar.
– Sabes, me encantaría quedarnos mirándonos durante horas, pero tengo que ir a mi trabajo o me descontaran mi sueldo. No quiero eso. – notando como la mujer no objetaba nada, se dispuso a salir, sin antes contestar la pregunta lanzada por ella a último momento.
– ¿En que trabajas? – volteando para mirarla, estaba con ojos interesados en ese tema.
– Soy ayudante de una oficina de lingüística. – viendo como ella asentía, salió del lugar.
…
– ¿Vio algo en el Kaichou? – la Reina Tsubaki preguntaba a su Rey, que estaba aún mirando la puerta.
– De hecho, tiene algo poderoso, pero a la vez parece como si fuera común. – colocando su palma en su mentón, quedo pensativa.
– Si es ayudante de lingüística supongo que tendrá algo más que tetas en su cabeza, ¿Le ofrecerá espacio en su nobleza? – Tsubaki, cargando un libro pesado, que lo colocaba de nuevo en su lugar. Volviendo a su mismo lugar al lado de Sona.
– Es lo más probable Tsubaki, Rias ni sabe que está aquí asi que podemos intentarlo. – la misma solo miraba por donde salió el joven castaño.
Algo muy poderoso conservaba el chico y ella, no perdería una posible pieza importante.
El mundo depara sorpresas…desagradables.
Tenía poco tiempo para no decir solo un día, la maratón empezaba casi entrando a la noche y ahora recién habían pasado una hora del medio día.
Había que traducir unos documentos antes de ir, dinero rápido para él.
Luego de llegar a su casa, se cambió y se fue directo a la oficina de su padre, donde hacia su trabajo.
Era pasante, pero quería salir a buscar su propio camino, estaba ahí porque su padre era el jefe. Él quería ser el jefe o por lo menos empezar trabajando fuera de sus círculos familiares, que lo ayudaban.
Quería ayudarse a sí mismo.
Al llegar, le esperaba unos cuantos tratados sobre cosas que a él no le interesaba en absoluto.
Veía cosas que no debía divulgar, pero eran pocas cosas. Si por azares del destino trabajaba en el gobierno iba a saber mucho.
Raras veces le dejaban documentos sumamente importantes para traducir, si era el caso era porque el encargado principal tenía mucho más trabajo o estaba indispuesto.
Luego de traducir, se hacia la corrección, algo que él no tocaba más.
Asi que ahora estaba saliendo de las oficinas con dinero en su cartera, ya en una hora o poco menos empezaba el primer día de mataron.
Tenía que encontrarse con esos pervertidos en el parque, en la fuente principal para ir los tres juntos al cine.
Deseaba que ese día fuera muy bueno…
Había pasado un tiempo desde que salió, ya estaba llegando a la fuente, pero no recibía ninguna respuesta sobre sus amigos.
Hasta su última ves era hace horas. No pensando en nada critico en ellos, de igual forma estaba preocupado por sus amigos.
Pero meh, iba a disfrutar la película sin ellos después de todo. Algo le decía desde antes que lo sacarían de ahí a patadas por esos dos.
Llegando al parque, se dispuso a sentarse y esperar para entrar al cine, era a la vuelta asi que no debía preocuparse por eso.
Iba a esperarlos hasta el último minuto, contando con la publicidad de siempre antes de que empiece la película, tenía unos diez minutos máximos de más.
Sacando su celular, viendo sus redes sociales para pasar el rato. Gracias a eso, no pudo notar como una morena con dos coletas pasaba frente a él, casi pisándolo en el momento.
– Disculpa…– una suave voz se escuchó frente a él, alzando la vista perezosamente, no pudo encontrar nada. Dedujendo que solo fue su imaginación o la disculpa no era para él, volvió a su celular.
La mujer, ya se había alejado bastante, sin prestarle mucha atención.
…..
Una morena se veía desde lo lejos, había aparecido en un callejón cercano a su lugar de destino. Una maratón de su anime favorito, Chica mágica.
Hoy era su único día libre y agradecía con todo su corazón que se hacía en un terreno de su propiedad. Más bien de su hermanita.
Luego de mucho tiempo volvió a tener un día libre, era uno de los mejores que había tenido en siglos, no desperdiciaría la oportunidad.
Era solo un día, luego empezar de nuevo todo.
Podía verlo desde la comodidad de su hogar, pero prefería verlo como una mujer normal, como una persona normal, sin lujos, sin sirvientas atrás de ella a cada rato.
Quería por lo menos una vez cada siglo ser ella misma, ser Serafall.
Entrando al parque, el cine estaba a una vuelta del mismo, tenía que cruzar todo el parque desde un extremo a otro para llegar.
Caminando tranquilamente, sin ninguna prisa ya que aún faltaban un tiempo para empezar la película.
Quería disfrutar tanto como podía este día que al final de cuentas, era solo para ella.
Caminando lentamente por el parque, pudo apreciar la fuente central, lo que indicaba que estaba a medio camino de recorrer por completo el parque.
Mirandolo todo con sumo cuidado, no pudo sorprenderse al sentir como casi choca contra una persona sentada en la fuente, fue tal su sorpresa que solo al disculparse fue rápidamente de ahí.
Mirandolo desde atrás, pudo ver como levantaba la cabeza, pero luego de unos segundos volvía a agacharse, suspirando aliviada.
No quería ningún tipo de interrupción en su día, paz y tranquilidad.
Ya llegando al cine en cuestión, pudo ver que había ya una fila, unas pocas personas estaban formándola.
Formando la fila, sin esperar mucho de hecho pudo pasar la caja y comprar unos aperitivos para degustarlos mientras duraba la película.
Subiendo las escaleras iluminadas, con cuidado de no derramar nada en el piso, pudo encontrar un lugar donde sentarse.
Colocando sus aperitivos en los lados correspondientes, se puso los lentes y se recostó esperando.
Con las luces aun prendidas veía como las personas entraban, niños hasta personas mayores.
Estaba sumamente contenta de estar disfrutando un día asi, entre tantas personas sin que ninguna la idolatraba, siendo su igual.
La hacia sumamente feliz.
Observando su reloj, correctamente faltaban unos cinco minutos para empezar. Escuchando con sus oídos mejorados, pudo darse cuenta que aún faltaban bastantes personas para ingresar.
Suponiendo que por esa razón aun no empieza, ya que aún estaban prendidas las luces y seguían ingresando al lugar.
Se sentía un tanto cohibida al estar entre tantas personas, a sus lados no había nadie ya que se sentó en el medio de una fila, aun no entraban para sentarse alrededor de ella. Todas las personas estaban en los primeros lugares de cada fila.
Disfrutando poco a poco las palomitas, una a una llevándolas a su boca, masticando suavemente observando a cada persona que ingresaba al lugar.
Pasando los minutos, al parecer no ingresaba más nadie. Suponiendo que ya estaba por empezar, se acomodó mejor en su lugar.
Pero de repente un sonido de unos pasos llamo su atención, mirando en la entrada pudo ver como un joven muy conocido para ella entraba. Era el que casi atropello intencionalmente hace rato.
Viendo como subía poco a poco, luego de quedarse observando el lugar, pudo justamente entrar en su fila.
Mirando de reojo su lugar al lado, pudo ver como estaba vacío. Se acercaba poco a poco más. Hasta que al final se sentó con un sonido de golpe, suspirando pesadamente al hacerlo.
Pareciendo que no la había tomado en cuenta, lo ignoro y miro nuevamente hacia el frente.
Estaba tardando, demasiado. Ya se suponía que el ultimo ya ingreso a la sala, no había nadie más afuera. ¿Mierda porque no empiezan aun?
Oh si Serafall, tienes que ser normal, ¿No? – cansada de esperar, no quería hacer un escándalo en su día libre, para tener más trabajo.
Asi que solamente se conformó en gruñir de inconformidad.
Pero pasaban los minutos, las personas estaban charlando de que sabes mierdas, de sus vaginas al cuadrado o que se yo.
Carajo, en su único día libre que quería salir del inframundo los malditos humanos hacían esto. Le ponían los nervios en alto.
– ¡¿Aun no empiezan la película?!, ¡ya tardan! – llegando al punto máximo de su paciencia en este día, exclamo a la nada al parecer, un tanto más bajo de lo normal para no molestar a las demás personas, asi que solo unas personas alrededor de su lugar pudieron escucharlo claramente.
En su gruñido interior, pudo escuchar con su oído mejorado unas pequeñas risas que provenían de su asiento contiguo.
Viendo de reojo, pudo ver como el chico la miraba, sintiéndose un poco avergonzada por hacer un casi escándalo en medio de la sala de cine, pudo notar que no la miraba de forma negativa, mejor dicho, con una sonrisa.
Volteando mirándolo, el mismo solo se sorprendio y volteo rápidamente hacia otro lado.
Un tanto curiosa por ese hecho, solo pregunto. No quería que la vieran como una loca fanática de anime.
Aunque ya lo soy… – riendo internamente.
– ¿Qué?, ¿Acaso miento? – notando como el joven se sobresaltaba, ella seguía mirándolo tranquilamente con un rostro curioso pero un tanto penetrante, asi que se relajó un poco.
– Por supuesto, realmente se están tardando lo suyo… – viendo como sonreía nerviosamente, lo cual le pareció extrañamente familiar.
Él tenía razón, se tardaban lo suyo. Se sintió agradable compartir una opinión con alguien extraño, dejando salir su personalidad emocionada camuflada en ese momento.
– ¡Ves!, sí que tengo razón…– alzando las manos, en señal de victoria, se sentía agradable como no era criticada o alguien opinaba por la forma que ella se comportaba asi en público, solo seguía mirándola nervioso.
De igual forma cuando hablaba con personas asi en el inframundo. Nerviosas de su estatus.
Sonriendo lánguidamente ante ese hecho, vio como el mismo volteaba a mirar hacia abajo.
Mirando también, pudo ver a dos personas hablando, al parecer un trabajador del lugar con el guardia mismo.
Aun recordaba cómo casi lo atropello en el parque y como lo asusto hace momentos con su momento de arrebato.
Viendo como no tenía nada para comer, a sabiendas que esta película era para rato, solo podía hacer algo para por lo menos sentirse mejor consigo misma y tratar de compensar algo que ocasiono.
Ella era normal como todos ahora, no era el Maou Leviathan, solo una persona más en esa sala de cine observando una película más.
– ¿Quieres?, veo que no tienes nada y al parecer no empezara aún. – levantando y pasándole el tarro de palomitas, llamando su atención, pude ver como miraba extrañado el tarro.
Luego de unos segundos, mirando directamente hacia ella asintió levemente.
– Muchas gracias, no me había dado tiempo para comprar ya que llegue tarde. – viendo como aún seguía nervioso, instándole a agarrar las palomitas al agitar un poco el tarro, al final agarro unos cuantos para llevarlos finalmente a su boca. – Pero ahora que lo pienso hubiera comprado ya que no ponen la película. – era cierto, aun no empezaba y ella ya estaba comiendo demasiado sus aperitivos y ahora compartiéndolo un poco con un extraño era peor en ese sentido. Una sonrisa apareció en la mujer, ya que ni había empezado la película y estaba acabándose sus palomitas.
Luego de repente todo termino, unos segundos más tarde pudo ver de nuevo en la aparente oscuridad, ya que se veía diferente a como era con luz. Ella veía como si fuera casi de día el lugar, pero se notaba cuando era su habilidad de ver en la oscuridad y no era la luz de algún tipo de iluminación.
Eso solo significaba que ya había empezado la película.
– ¡Si! – exclamando un poco fuerte, solo un poco para no hacer de nuevo un numero como antes.
– Por fin empieza… – viendo como él se acomodaba en su lugar para enfocar su vista en la pantalla gigante.
De igual forma, acomodándose en su lugar correspondiente, lista para unas horas de diversión sana.
Pero antes de que los sonidos invadieran el lugar, una pregunta llego a sus oídos.
– Antes de empezar la película… ¿Cómo te llamas? – mirando de reojo, bajando un poco sus lentes pudo ver como él estaba mirando a su lado, con clara ceguera por la oscuridad profunda en que estaban.
Dudaba en responder, podría inventar un nombre para evitar problemas.
¿Pero qué más da?
Ya estaba ahí, se suponía y lo repetía mil veces. Ella era normal ahora.
¿Por qué no?
– Serafall…– terminado asi, con el sonido de la película empezando inundando todos los oídos en la sala.
Decir mi nombre sin ninguna preocupación, nunca…se sintió tan bien.
Tirándose boca abajo en la cama, un castaño se encontraba abatido por todo lo que paso en solo unas pocas horas.
No quería ilusionarse, pero al final de cuentas conoció a una chica muy bonita.
Y su cerebro lucido y pervertido había empezado a trabajar. Eso no era bueno. Se había comportado como un hombre decente durante la película y un poco más cuando salieron de la sala, antes de despedirse.
…
– Eso sí que fue una película bien larga…– murmurando, Issei salía de la sala de cine, al lado de una muy animada Serafall.
– ¿Verdad que sí?, ¡Fue asombrosa! – con ese rostro totalmente animado, Issei solo la miraba un tanto nervioso y divertido. No aguantaba cosas asi, pero podía tolerarlo.
Además, por lo que vio o escucho en la función, era una fanática demente sobre Chicas Mágicas. Era entendible esa actitud.
Recordando algo, se apresuró a colocarse al lado de su acompañante que ya había acelerado el paso para salir del cine.
– Se me olvido decirte mi nombre hace rato, la película ya empezó y no se escuchó más nada de lo que dije. – llamando la atención de Serafall, ella girando su cabeza para mirarlo. – Me llamo Issei, Hyoudou Issei. Puedes decirme solamente Ise.
Asintiendo, la mujer sonrió levemente para luego fijar de nuevo su camino al frente.
– ¿Esto dura una semana cierto? – Serafall había dicho sin mirarlo, solo fijándose en su camino.
– Exacto, mañana continua hasta el domingo. Luego cambia de tema para seguir asi por algunas semanas más. – notando como asentía ella nuevamente, a él se le vino algo por la cabeza. – ¿Vendrás mañana verdad?
Viendo que sus hombros temblaban levemente, ella giro su cabeza hacia el con un rostro dubitativo.
– Eh…No lo sé…– riendo tontamente, ella se rascaba la cabeza en señal de vergüenza.
Soltando una pequeña risa ante eso, Issei siguió caminando, ya casi llegando nuevamente al centro del parque.
– Si vuelves mañana, vendré temprano y comprare palomitas para ambos, no te preocupes por el gasto yo lo pongo, fuiste muy amable al compartirme las tuyas hoy, tengo que hacer lo mismo, ¿No lo crees? – llegando ya a la fuente, ambos pararon para despedirse.
– Supongo…– riendo divertida, Serafall le apunto con el dedo en forma de arma de fuego. – Esas palomitas eran pocas hasta para mí, más te vale sufrir lo mismo que yo. – sacando unas risas de ambos, el castaño se dispuso a marcharse en el lado contrario de ella.
– Nos vemos mañana…supongo. – girándose y agitando su mano en señal de despedida.
– Si…– un leve asentimiento fue dicho por ella, sin oportunidad que él lo escuchara, giraba ella en el lado contrario, marchándose.
...
Soñaba despierto, quería seguir encontrándose con ella para tratar de entablar alguna amistad con la misma. El problema era que se notaba cuando le preguntaba si vendría o no en el siguiente día de la maratón, ella se encogía y trataba de ignorar el tema.
No le sorprendería que mañana no apareciera. No había que perder las esperanzas. Aun había muchas, en el colegio por suerte no fue tan drástico su castigo. Aun no sabía del paradero de sus amigos, en ese momento poco o nada le importaba eso.
Había conocido a una chica que no le molesto en hablar con él, eso…no lo iba arruinar.
Caminando por verdes praderas, se encontraba la hoy libre Maou Leviathan. Se había tomado la molestia de visitar a sus padres antes de que su día de descanso acabara.
Llegando a una puerta de la más fina madera posible, tocándolo unas veces y esperando unos segundos para que una Maid atendiera, sorprendida por su presencia, lo cual era normal para ella. Un saludo muy formal para luego dejarla pasar sin objeciones.
Se había olvidado de estas formalidades en su estancia pequeña en el mundo humano con aquella persona.
No era para menos, capaz nunca más lo viera. En lo que tomaría su día libre próximo, ya hubiera muerto o formado una familia.
Mañana seguía la maratón, pero para ella, solo fue esa. Eso era el problema, no lastimaba a nadie que no lo merecía y él no lo merecía.
Pero a veces no se puede evitar.
Capaz en el fondo vino aquí, en busca de alguna respuesta o consejo para esto.
Se sintió tan libre en esas horas, como en tanto tiempo no pudo. Desde su nacimiento llevo las riendas de grandes responsabilidades, ahora en cambio, una demasiado grande para su gusto la estaba dominando.
Caminando por los lujosos y enormes pasillos de la Mansión Sitri, buscando el lugar donde sus padres pasaban la mayor cantidad de tiempo, su sala de estar.
Encontrando la dichosa puerta, abriéndola para encontrar a dos personas tomando té o café, como se vea para ambos.
Llamando su atención aquella puerta abierta, giraron hacia la misma para encontrar a su primera hija.
– Oh…Serafall que agradable sorpresa. – su madre, levantándose apresuradamente fue a recibir a su hija, raras veces podía verla y más raro además verla solamente siendo "Serafall", su hija.
Abrazándola, ella gustosa lo recibió con una sonrisa adornando su hermoso rostro.
– Hola madre…– alejándose de su progenitora, ambas se acercaron a donde originalmente estaban con su padre, ahora él las observaba con una taza humeante en su mano.
– Serafall, tanto tiempo. Ven y siéntate, cuéntanos que tal estas ya que hace un buen tiempo no vuelves por estos lares. – su padre la saludo, asintiendo con cuidado, fue a sentarse en un lugar al costado de su madre.
– Si…primeramente lo siento por no venir más, no tengo mucho tiempo para hacer cosas fuera del trabajo y hoy es mi día libre, cada cierto tiempo lo tengo asi que aproveche antes de termine para venir aquí. – recibiendo una taza igualmente humeante de parte de su madre, continuo. – Entre el papeleo y las reuniones, a veces hasta una charla con Sona, consume todo mi tiempo. Todos los días.
Ambos sabían del deseo de su hija, odiaba su puesto de trabajo, fue obligada por asi decirlo a tomarlo y hasta ahora no podía salirse de él.
Si encontraba un momento entre tanto trabajo para sentirse libre y ser solamente ella, lo tomaría.
– Lo entendemos hija, no es necesario. Además, vivimos milenios y cosas como no vernos en años es poca cosa. Siéntete libre de venir cuando quieras aquí, es tu hogar. – su madre, reconfortarle como siempre le daba su apoyo.
Siempre se apoyó en ella para cualquier problema que tenía, cuando se sentía presionada por su estilo de vida, cuando no sabía qué hacer en alguna cosa. Como ahora.
– Es cierto Serafall, eres un Maou y al serlo ciertas cosas se te privan al tomar el cargo. – no podía sentirse encogida en esa situación, a pesar de ser capaz la mujer más poderosa del inframundo, o unas de las personas más fuertes del inframundo, ella podía sentirse mal, dolida o cansada.
Física o mentalmente. Esta vez, lastimosamente era ambas.
– Lo se padre, es que a veces desearía renunciar, pero sé que no me dejaran. – tomando un sorbo de su taza, mirando el suelo y sintiendo como la bebida calienta pasaba por su cuerpo.
Sin embargo, todos deseaban ser Maous, tener dicho cargo era sinónimo de poder y autoridad. Para ella eso poco o nada importaba, tenía poder, pero no quería autoridad.
Sus padres sabían eso, cuando venía ella solo se sentaba ahí y se desahogaba completamente. Dándole fuerzas, sus padres eran lo suficientemente buenos para ayudarla a ella.
Pero hoy no venía solo a eso, esta vez necesitaba algo más que solo desahogarse.
Llamando la atención de ambas mujeres, al lado del oído del Sitri mayor apareció un círculo mágico rojo. Reconociendo el patrón como Gremory.
Levantándose, colocando su taza ya menguante en la mesa.
– Lo siento mucho, pero debo atender esta llamada. – alejándose un poco apresurado, el Líder Sitri se fue.
– ¿Qué habrá pasado? – un tanto curiosa, la Leviathan dirigía la mirada a su madre.
– Oh, seguro es su tonto amigo Zeoticus. Solo ignóralo. – tomando otro sorbo, para luego colocar la taza en la mesa de igual forma como lo hizo su esposo. – Ahora cuéntame, ¿Qué tal te trata la vida?
– Bastante mal para decir verdad…– en eso empezó, aún faltaban horas para que otro día empezara, tenía tiempo de sobra para hablar con su madre. Cada segundo importaba.
Pasando casi toda la noche restante hablando con su madre, como el tiempo en el inframundo y en el mundo humano eran totalmente diferentes, se podía tomar esa molestia. Dormiría algunas horas para luego empezar de nuevo con su aburrida rutina diaria, hasta algún momento de descanso.
En vez de solo desahogarse, ahora preguntaba cosas, camuflando las intenciones reales. Algo que por supuesto no pasó desapercibido por su madre. Parando por unos momentos entre la charla para tomar un poco de su néctar, ya cargado en varias ocasiones.
– Dime Serafall, ¿Qué te está pasando?, te noto exageradamente rara. – haciendo que casi se atragante ella en su bebida, tosió un poco para recuperarse y responder a su madre.
– ¿Por qué madre? – mirándola curiosamente, bueno intentando ya que sabía muy bien a que se refería.
– Mayormente cuando vienes solo te desahogas sin muchas preguntas o razones aparentes, ahora en cambio das razones y preguntas cosas. Noto cuando mi hija actúa diferente. – la mujer, acariciando la mano de su hija, mirándola cariñosamente.
– Soy tu madre después de todo y ahora eres mi hija, no la Maou Leviathan o una Sitri, solo eres Serafall. – una fina línea en la mente de ella se rompió, a pesar de que quería negarlo a todo o nada, ella nunca había disfrutado tanto un día como hoy.
¿Cuál era la razón de eso?
Un simple día en el mundo humano.
Se sentía diferente, se sentía libre en esas horas. Aunque solo habían cruzado pocas palabras, pudo saber lo que sentían las personas normales. Sin ningún cargo en sus hombros, sin ninguna autoridad sobre los demás, sin que la idolatraran…solamente disfrutando su vida como algo normal.
Eso era lo que la hacía sentirse mejor.
Su normalidad, la normalidad de los humanos, de las personas sin grandes pesos en sus hombros. La normalidad de ella era totalmente diferente. Sin nada que pueda disfrutar en su día a día.
No tenía donde ir además de su hogar con sus padres, no podía ir a ver a su hermana en pleno día de colegio o estaba ocupada en sus asuntos. Al final se dio por vencida y prefirió adelantar su trabajo a tomar un día aburrido. Hasta que se encariño por el anime, de ahí en más sus días libres fueron anime y más anime.
Gracias a eso, visitaba solamente a sus padres cuando se sentía abatida en general. Con su hermana, a causa de su encariñamiento obsesivo con el anime, evitaba cada oportunidad que tenía para no verla.
No la molestaba, pero la hacía sentirse mal consigo misma, pero uno de sus pasatiempos favoritos desde ese punto fue avergonzar a su hermana, romper su Póker Face como un cristal fino.
Asi que ahí estaba, esperando algún consejo de su madre para sobrellevar esto.
Suspirando derrotada, no podía ocultar su estado de ánimo mucho tiempo a su madre, la había criado después de todo.
– Supongo que te lo contare…– mirándola con cautela continuo. – Solamente que esto no pase de nosotras…– esperando ante la respuesta de su madre, ella solo asintió un poco confundida pero decidida.
Tenía que ayudar a su hija en apuros después de todo.
– Continua…– tomando un sorbo final en su bebida, lo dejo en la mesa para luego si surgía necesidad, seguir tomando más.
– Veras madre…
Algunas cosas no eran un misterio para su progenitora, pero algunas eran una sorpresa y preocupación en sí mismas.
Empezando desde que quería dejar su trabajo a un lado, disfrutar algo que a ella la hacía feliz.
Pero lo que más la sorprendio fue que ella planeaba algo para dejar su puesto de Maou. Aunque no dijo cómo, supuso que apenas era algo de un plan.
Luego, un incómodo silencio inundo la habitación. Solo el leve sorbo que venía de la Señora Sitri, tratando de colocar sus pensamientos en otro lado.
– Entonces madre, ¿Qué debería hacer? – ella miraba meditabunda a su hija, ella en cambio estaba incomoda y con los ojos suplicantes de escuchar lo que ella quería.
Mayormente, cuando pasaba esto antes ella hacia lo que le recomendaba. Esos ojos suplicantes de algo que, para ella, estaba bien.
Suspirando, bajo su taza y se acomodó para hablar.
– Nuestra vida es muy longeva, tenemos demasiado tiempo para pensar en algo, ponerlo en marcha y al final, lograrlo. Ser un Maou es para toda la vida, te da cosas que nosotros solo nos imaginamos, poder que algunos nunca podrán llegar. – señalándola con un dedo, para enfatizar lo siguiente. – Pero a pesar de todo eso, tu eres una persona más, un demonio más, con sentimientos y sueños más allá de tu puesto. Eres mi amada hija, Serafall Sitri y si esa es tu decisión, yo te apoyare con eso hasta que mi vida se apague…
Entre las tantas calles de una ciudad, caminaba un joven distraídamente con algunas preguntas en su cabeza.
¿Lograría encontrar a la chica?
No quería ilusionarse demasiado con eso, pero no sé.
Disfruto esa película más de lo que pensó.
Y era gracias a sus amigos, lo cual viniendo al caso fueron hospitalizados por algunas lesiones realmente graves.
Riéndose por lo bajo, agradecía a Dios que pasara eso, y más aún que no vayan en toda la maratón. No quería a sus amigos súper pervertidos andando por el lugar mientras hablaba con ella.
Hizo todo lo posible para controlar sus instintos pervertidos al salir del cine y verla completamente. Era una loli tetuda.
Mas con uno de sus amigos fanático de las lolis.
No, no, no y no mierda. Mierda esos dos.
Entre sus desvaríos mentales, llego a la academia ya un poco tarde de lo habitual.
Maldiciendo en su mente por haber roto el despertador y no hacer caso. Puto despertador sexi.
Pasando por el consejo estudiantil, para ver por la ventana a la mujer que lo corrección el día anterior.
Saludándola con la mano alzada, tratando inútilmente de llamar su atención más que solo la mirada dirigida hacia él.
Con la cara crispada, volvió a caminar haca su salón.
No noto finalmente, una sonrisa apareció en la mujer, sosteniendo una pieza de peón entre sus dedos, azul.
…
Al llegar a su salón, fue reprendido un poco por su maestro, pero al final lo dejo pasar y toda la mañana paso sin problemas mayores.
Claro, no pudo ignorar las miradas que las mujeres le dirigían a él, además de no poder entablar de nuevo una conversación siquiera para preguntar algo a sus compañeras de su lado. Agradeció que sus amigos aun no vinieran, por lo que escucho de las conversaciones de algunas mujeres, estarían en reposo unos días más.
Haciendo una fiesta mental, el joven castaño se dispuso a planificar todo su día hasta llegar a la segunda película de la maratón.
Era el almuerzo, ya que no podía hacer muchas cosas con sus amigos y no se animaba a hacer algo estúpido solo, fue a recorrer el colegio mientras comía perezosamente unos sándwiches de tomaco.
Al llegar al final aparentemente, se topó con un edificio grande que ocupaba un gran espacio del colegio que por lo que vio, no se usaba para nada.
Mirandolo con curiosidad, pero al final al no encontrar nada que le llame la atención, encogiéndose los hombros siguió caminando.
Echando un último vistazo al edificio antes de alejarse completamente, justo en la ventana del segundo piso pudo ver un destello brillante. Achicando la vista para mirar mejor, vio una silueta aparentemente de una mujer de cabello rojo, desde la distancia pudo apreciar el puro color de su cabello. Sorprendiéndolo un poco ya que ese edificio parecía abandonado, sin vida en su interior.
Ignorando las preguntas que rodeaban esa situación, siguió su camino.
La misma lo observaba alejarse, para luego perderlo en los pasillos.
Lanzando una pequeña pieza de ajedrez roja al aire para luego agarrarla de nuevo, se giró y se dirigió adentro.
…
La tarde paso volando y ahora era momento de trabajar, juntar el dinero del día e ir al lugar donde más quería.
Por ahora aún seguían en reposo sus amigos y agradecía a todos los Dioses por eso, aunque sea mal visto, a él le valía madres.
Las refrescantes calles de Kuoh eran fabulosas, mirar y mirar cada rincón era perfecto y saber cómo la palma de tu mano cada camino, ruta, dirección de la ciudad, era divino.
Llego en hora record a su hogar, y sin perder tiempo se preparó para su trabajo.
Se preguntaba muy seguido, ¿Qué estará haciendo ella?
Mientras tanto…
Vapor inundaba la sala, unos cantos sonaban en cada rincón, una mujer brillaba en el baño.
– ¡This is beginning to feel like the long winded blues of the never! – usando el Javon como microfono, Serafall Leviathan disfrutaba un tremendo baño al son de la musica.
– ¡Eternalized, objectified! – el vapor volvió a tapar la vista completa de todo el show.
– ¡Bahh!, deja de pensar en ella. – concentrándose de nuevo en su trabajo, lo cual hizo volar el tiempo, literaforicamente.
Un corte taza daba órdenes a una mujer, la cual al terminar se convirtió en un pájaro y se fue volando.
Justo atrás de él, un murciélago salió volando en dirección contraria.
Listo y preparado para ir a la guerra, el condón en la billetera, el perfume en el cuello y en la entrepierna, las medias iguales y el peinado rebelde, pero con estilo. Hyoudou Issei salía de su hogar en dirección a su destino.
¿Qué pasara cuando llegue?
¿Estará ella ahí para acompañarlo en la película completa?
Fue un día, unas horas, solo eso. Al final deseaba poder sentarse de nuevo en los mismos lugares, o por lo menos uno al lado del otro.
Una se promesa habían hecho, las promesas no deben romperse.
¿Verdad?
Pasaron los metros, cuadras y calles para por fin llegar a su destino, en el parque de toda la vida, llego unos quince minutos antes de que abrieran la sala de cine, asi que fue a sentarse en un banco con una mesita en frente, con otro banco en el otro extremo.
Al tomar asiento, noto como la mesa tenia dibujos cuadrados pintados en dos colores y colocados uno tras de otro.
Suspirando y colocando sus brazos como almohada, reposando su cabeza por ellos para relajarse y esperar que pasen los minutos. Por supuesto esperando ver alguna señal de ella.
Pero en cambio, apenas al haber colocado su cabeza, oyó y sintió como alguien se sentaba frente a él.
Alzando la cabeza pudo ver a una pelinegra con ojos violetas trayendo con ella una cajita rectangular y colocándola en la mesa.
– ¿Juegas? – agitando la cajita y escuchando unos golpecitos en la misma, se dio cuenta que estaba sentado en una rustica mesa de ajedrez.
Pensando en que una partida rápida aligeraría su tiempo de espera, asintió levemente.
Colocandose correctamente, pudo apreciar que la mujer era especialmente hermosa, unos pechos relativamente grandes y un cabello sedoso.
Viendo como abria la caja, sacando las piezas de ajedrez y colocándolas cuidadosamente en el tablero.
– ¿No me diras tu nombre? – sin mirarla, pregunto a la mujer mientras ella colocaba las piezas.
– Si logras ganarme, te lo dire. – dijo al tiempo que colocaba la última pieza y lo miraba tranquilamente.
Asintiendo con una levísima sonrisa desafiante, con el tablero listo y ambos ya preparados, ella movió la primera pieza.
Luego la siguiente, la siguiente y para cuando el tablero estaba totalmente desordenado ya se veía clara la diferencia en quien ganaría.
Aplastando su última torre y dejando acorralado al rey blanco, Issei se alzaba con la victoria.
Revisando por ultima ves su hora, vio que pasaron los quince minutos de la espera y unos minutos más en la partida.
Viendo como la mujer observaba cuidadosamente el tablero, aun sin haberse dado cuenta que perdió, tosió falsadamente para llamar su atención.
Sonriéndole levemente al alzar su mirada, se dispuso a partir.
– Fue un placer jugar una partida con usted... espero poder compartir otra partida otro día, pero ahora debo partir. – haciendo una leve reverencia, fue directo a su lugar correspondiente.
– Yuma…– grito la mujer, haciendo voltear a Issei.
– Amano Yuma. – comprendiendo lo que decía, Issei realizo una reverencia y sonrió, alejándose con la mano levantada y despidiéndola.
Mientras la chica observaba el tablero fascinada, un murciélago salió volando de la oscuridad y justo atrás de él un pequeño pájaro arribo del árbol cercano.
Apareciendo en el mismo lugar donde lo hizo el día anterior, Serafall Leviathan salía vestida totalmente a la imaginación del lector.
Mientras observaba si no había nadie por los alrededores, se colocó un collar con una gema verde de punta.
– Esto bastara para mezclarme totalmente. – saliendo de su escondite, tratando de actuar normal y caminar rápidamente hacia el lugar donde debería haber llegado hace unos minutos.
Ya estaba retrasada, no tanto, pero no podrá comprar nada. Obvio si quería llegar a tiempo para no perder ningún minuto de la película.
Pasando el umbral del cine, pasando apresuradamente de las personas que aun compraban sus aperitivos, buscando la sala correspondiente.
Encontrándola y parándose frente a la puerta. Sabía que, al entrar, seguiría el consejo de su madre y tal consejo va en contra de todo lo que creía hasta ese momento.
Sonrió, ya no era ese momento, ahora es solamente su momento.
Era el momento de liberarse de sus ataduras.
Al abrirla, vio con claridad, unos destellos rojizos por los bordes de su vista, significando que ya casi empezaba o ya empezó.
A unos pasos estaba la escalera, que llevaba a los lugares para sentarse.
Al llegar y alzar la vista hacia arriba, los lugares superiores y medios para ver si había lugares aun libres.
Lo vio, con un paquete de palomitas extra en su otra mano.
Se sorprendio por eso. ¿Vino solo por ella?
– ¿Vendrás mañana verdad?, vendré temprano y comprare palomitas para ambos, no te preocupes por el gasto yo lo pongo, fuiste muy amable al compartirme las tuyas hoy y tengo que hacer lo mismo, ¿No lo crees? –
Sus ojos se abrieron ante la revelación que su cerebro hizo para ella. Él trajo eso para compartirlo con ella, de la misma forma que ella compartió sus palomitas con él.
Escuchando un bullicio acercándose tras ella, pudo escuchar como la puerta se cerraba y las personas arrasaban el pasillo, empujándola hacia arriba donde se encontraba Issei.
Como Issei estaba en el medio de la fila, y justo en el medio de la sala, no se dio cuenta aun de su presencia.
Pasando entre las piernas de los demás que estaban en los primeros lugares, tratando de no tocar a nadie o evitar que la tocaran de más. Llego y se sentó en el lugar libre al lado izquierdo del castaño, sorprendiéndolo levemente.
– ¡Llegue! – suspirando, ella se acomodó mejor en su asiento, para luego voltear y observar al joven sentado al lado de ella, que la miraba con una sonrisa nerviosa.
– Si, me di cuenta. – pasándole el paquete a ella, agitándolo levemente. Accediendo y disfrutando con una sonrisa las palomitas.
– Guau~, ¡Esto es asombroso! – luego de llevar una palomita a su perdición en su boca, llevo otra y otra, para más tarde llevar su puño lleno y masticarlo con una renovada emoción.
Issei al ver eso, se sorprendio ya que las palomitas que había comprado eran las Premium del cine, sabor especial y perfectamente equilibrado con la sal.
– Son especiales, por eso – al notar como la primera publicidad empezaba, notaron que se trataba de la siguiente maratón que empezara la próxima semana.
Se tratará de Gundam. Mechas por doquier, y mierda volando a todo motor.
– ¿Vendrás a verla? – sin mirarla, pregunto, ya que escuchaba las palomitas masticarse rápidamente.
– No lo sé, aunque conozco a alguien que moriría por venir. – ella misma dudaba que sus palomitas, duraran toda la película.
– Estamos igual, mis amigos son fanáticos a muerte por esto, aunque sería mejor dicho su segundo fanatismo.
Riendo por eso, alzo las palomitas al aire y grito.
– ¡Que se jodan las publicidades! – llamando la atención de todos sobre ella y, por lo tanto, yo.
Solo podía frotarme mi cabeza, nervioso.
Y luego de eso, como obra del destino, empezó la película. Colocando los lentes 3D y mirando fijamente a la pantalla, empezó.
– Ya veo… – una mano blanca como la nieve se veía desde la oscuridad, con un pájaro sobre su muñeca.
– ¿Ya empezaron a moverse? – Tsubaki, al lado de su Rey hablo.
– Un ángel caído entablo un juego de ajedrez con él, gano rápidamente y se dirigió al cine.
Comprendiendo la situación, ella sabía que quería reencarnarlo, pero no notaba nada especial en él.
– ¿Por qué? – su Rey volteo para observarla, mirándola con sus ojos fríos.
– Sera útil. – tan simple y tan atroz, no veía nada más que sus propias ambiciones.
…
La misma situación ocurría a unos metros de ahí, pero con un murciélago.
Agitando la mano, el mismo salió volando.
Rias Gremory sentada en su lugar designado como presidenta del club de lo oculto, procesaba la información obtenida sobre su familiar.
– ¿Paso algo Rias? – su fiel reina, acercándose hacia su lugar al lado de su Rey.
– Hyoudou Issei…– recibiendo una mirada confundida de su reina, suspiro.
– El Sekiryuutei de esta generación ha aparecido, pero si no hacemos algo pronto…morirá. –
– ¿Planeas usarlo para solucionar ese asunto? – ella solo asintió con su cabeza para luego levantarse y dirigirse a la ventana.
– Nada más y nada menos. –
Jadeos, murmullos y viroteos eran escuchados en la sala una sala de cine. Logrando opacar la mayoría, Serafall para no saltar de alegría, lo compensaba con unos gritos de bashee.
Aunque no lo escucharían admitirlo, Issei haría eso si estuviera lo suficientemente drogado, porque realmente fue buena.
Tocándole el hombro para llamar su atención, ladeo su cabeza hacia abajo indicando para salir. Aunque ella no lo quería, debían, o lo sacarían antes.
Suspirando derrotada, ella salió primero y seguido de ella Issei, tirando ambos recipientes de palomitas al basurero.
Porque sabía que en algún momento ese paquete seria otro o, mejor dicho, se convertirá en otra cosa. Hasta el condón que usara con ella.
Vendito reciclado.
Al salir, se colocó al lado de ella, hablando variadamente de lo que sintieron y vieron en la película. La mujer por supuesto, estaba excitada por completo, por poco no saltaba a Issei.
Él decía las cosas más tranquilas y con menos exageración, ella en cambio decía con todas las ganas que era "lo mejor que haya existido".
Llamaban la atención de los que pasaban, él dudaba que se llevaran bien, no se parecían nada de nada
Llegaron al final del parque, donde ambos se separaban para ir a sus respectivos cubículos.
– ¿Mañana? – Issei parado frente a la chica más calmada, con un refresco marca coca culo extra que tomaba, para "reponer" fuerzas como ella decía.
Ella solo asintió con una sonrisa y un leve gruñido. Para luego despedirse ambos y partir.
Serafall fue caminando en busca de un lugar seguro para sacar su collar y volver al inframundo, para cuando lo encontró vio una silueta muy conocida para ella. Luego, volvió a ver otro destello azul pasando cerca de ella.
Afilando la mirada, reconoció a ambas, a una de ellas la vio en persona, pero a la otra solo en fotos.
Observando sus movimientos, se dio cuenta que iban al camino de Issei. A sabiendas del porqué, dejo que ambas hagan su trabajo.
Besando su collar con los labios en agradecimiento, lo quito y volvió al inframundo.
…
Con la cara de felicidad absoluta y con las manos en los bolsillos, pensando en cómo pasarla mañana con ella. Como conquistarla y en qué momento coquetearla.
Caminando lentamente, con pesares despejados y sueños por venir. Sea por su falta de atención, sea por su perversión, sea por su inteligencia. No vio venir lo siguiente en su vida.
Las calles parecían interminables, la luna asomándose por el firmamento, la bella melodía que componía las ramas de los arboles al golpeteo del viento.
Paz.
La misma paz que lo seguía entre las sombras, dibujando un sendero falso hacia lugares donde la "felicidad" habita.
Un cosquilleo por mi mano izquierda al tomar el pomo de la puerta, girarla y ver como pasaba mi madre justo en ese momento.
– ¡Issei! – viniendo con la intención de abrazarme, le deje.
No podía negármelo, estaba feliz, demasiado feliz.
– Estaré en mi cuarto mamá, llámame cuando este la cena, ¿sí? – con eso subió las escaleras para llegar a su habitación.
Absolutamente vacía, como siempre estuvo y estará. Por lo menos por ahora.
Sacando una libreta, empezó a escribir diálogos, ideas y varias formas de lograr que ella…sea suya.
¿Me extrañaron perras?
Si, los amo igual.
Aquí otro capitulirijiño de esta historia bien buena y zukulenta que estoy con muchísimas ganas de terminar.
Sera dramática, demasiado dramática para sus gustos de cliché. Issei quedara devastado, hecho mierda. Preparen esas nalgas que los violare.
Ah, ya salió la cosa esa del tomo 25, les juro que quede como wtf. Hablo del traducido de infinit-trad. Se huele esa pelea final de issei vs vali con Ddraig y Albion saliendo de la Sacred Gear para darse madres como los viejos tiempos.
Estoy pensando en escribir una parodia de los clichés que hay ahora en este fandom. 30 CHICAS QUE SALEN DEL CULO EN DOS CAPITULOS, por ejemplo.
¿Lo gracioso es que esa historia es la Diosa del cliché, pero como la aman no?
Te amo joven, tienes talento.
Nos vemos en unas semanas, Cisco fuera.
