Aclaraciones:
*Ningún personaje (ejemsalvouno) me pertenece. Los derechos se reservan a sus respectivos autores y productoras.
*Este fic es un AU con posibles deslices de OoC para calzar a los personajes en el ambiente.
Advertencias:
*Contenido homosexual
*Escenas ligeramente explicitas
*Escenas violentas
*Lenguaje subido de tono.
Si a pesar de esto siguen leyendo, ME CONSIDERO LIBRE DE CULPA Y LO HACEN BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD –huye-
¿Miedo? ¿Yo? No.
Aterrado diría yo
¿Saben lo horrible que es despertar en un lugar que no conocen, rodeado de insectos y oscuro? No, seguramente no lo saben y de haber respondido que "si" no es lo mismo que me sucedió en ese momento.
Simplemente no es lo mismo.
— ¿Hay alguien aquí?
Si, búrlense si quieren pero cuando te encuentras en mitad del bosque, tosiendo por el humo que te ahoga desde la garganta hasta los pulmones y no puedes ver bien a tu alrededor, lo único que quieres saber es que no hay nadie a tu alrededor y los ruidos de ramas y hojas es por algún animal que no pueda amenazar tu salud de ninguna forma posible.
Me gustaría decirles que me recupere rápido, que estudie mí alrededor y busque un lugar donde resguardarme de los peligros que la noche y el bosque ofrecían a cualquiera.
Pero no, no lo hice porque hasta ese momento yo no tenía idea de que el bosque era peligroso. No pueden culparme cuando lo más lejos que llegue fuera de mi hogar fueron las afueras del castillo donde lo más peligroso que con lo que me tope fue una ardilla rabiosa, un ganso enorme que me persiguió por más de una hora y un cuervo que me picoteo hasta que Elsa lo congelo a medio vuelo.
Estando a mitad de la noche los riesgos a ser atacado por una ardilla loca, un ganso desquiciado y un cuervo vengativo eran muy bajos, entonces ¿Por qué no? Un paseo nocturno parecía pan comido si uno pensaba que la mayoría de la vida salvaje se encontraba dormida en sus respectivos agujeros.
Aprendí por las malas que las cosas no eran tan sencillas. Camine sin un destino fijo mientras los mosquitos daban paso a polillas gigantes, las ratas se alejaban y murmullos en los arbustos empezaban a mostrar ojos rojos, amarillos y azules brillando en la oscuridad, algo que solo se veía tétrico aunque muy interesante a la vez.
¿Qué tipo de animales eran y como se verían?
Tampoco tuve respuesta a esa pregunta, o al menos no de inmediato y quizá nunca debí formularla en mi cabeza.
Como si las preguntas atrajeran la mala suerte, un extraño lagarto me mordió cuando casi aplastaba el nido donde estaba durmiendo. Mi pierna se durmió y mis pasos se volvieron más lentos.
Luego me topé con un extraño conejo que parecía tener cuernos y colmillos que intento clavarme en el brazo, pero yo valientemente lo evite al correr con saltos y tropiezos hasta que se cansó de perseguirme y volví a estar en la calma de un sendero tenebroso.
"Cualquier lugar es mejor que regresar a casa"
Aunque todo fuera extraño, mi pierna fuera una carga, mis pulmones se quejaran como los de un anciano de cincuenta años; en ese momento solo podía pensar que cualquier lugar era mejor que mi hogar.
Bueno, si podía seguir llamándolo mi hogar.
Si antes me veían como una carga, si daba marcha atrás y pedía indicaciones para volver al palacio del sur, solo terminaría caminando a mi propio funeral. En ese momento era seguro que mi madre me mandaría a la horca o algo peor si ponía un pie en la casa, eso suponiendo que aún existiera. No quería ser pesimista pero me convenía que todo se hubiese derrumbado, pero era probable que mi hermana y progenitores congelaran el fuego para poner a todos a salvo.
Ese era otro punto que tenía para pensar con todo el tiempo de la noche a mi favor. Tenía la oportunidad de pensar en la razón de que en ese momento me encontrara caminando como un lisiado desamparado: Hiccup Haddock.
Lo odiaba.
No al grado de ordenar que le congelaran el cerebro, pero al menos si lo suficiente para desearle diarrea por el resto de sus días.
Oh bueno, al menos todo el mes.
Pensar en eso me mantenía ocupado y me facilitaba caminar aunque mis piernas quisieran llorar, entonces comencé a hacer una lista de "razones para odiar y barrer el suelo con Hiccup" y otra que se titulaba "razones para no odiarlo y barrer el suelo con él"
En la primera estaba el hecho de que me había mentido, me tomo de loco y solo asintió y negó con la cabeza dejando que yo creara sus propias excusas. Algo bajo pero entendible de alguien que no puede ponerse la ropa correctamente sin ayuda. Debajo estaba que utilizo MI túnel secreto que amablemente le mostré, estaba casi seguro de que se reía de mí en todo el medio día que compartimos.
Luego estaba la segunda lista, la más molesta y la que tenía más peso en ese momento.
A pesar de que me había mentido, no es como si tuviera mucha opción si quería entrar a nuestra mansión encubierto (cosa que logro solo gracias a mí, entonces me debe una y debería pagármela al salir de la nada y llevarme a un maldito lugar seguro en lugar de dejarme vagar como idiota), tampoco pareció burlarse de mi e incluso escucho con atención cuando le hable sobre Ventisca. Eso, que curo mis heridas (un tema que NO tocaría como clímax de una conversación) y su discurso fue suficiente para no odiarlo totalmente. Menos cuando pudo pintarle tan bonita cara de desprecio y desesperación a mi madre, algo que hasta el momento yo tenía el record pero él lo superó con creces.
Eso me llevo a otro tema importante: La razón de su intromisión.
Hablo sobre pobladores inocentes convertidos en esclavos, ataques del sur a su pueblo…Si bien solo tenía conocimiento de cosas generales del norte, el discurso que dio, su apariencia y el cómo me ayudo e incluso se arrodillo ante mí…
Eran cosas que no concordaban con lo que yo había escuchado de los barbaros, brutos, violentos e incivilizados norteños.
Su aparición fue más fuerte que cualquier bofetada que mi madre pudiera darme hasta el momento. Un pequeño gran golpe de realidad que solo pude interpretar como un:
"No todos hacen lo que dicen"
¿Ejemplos? Puedo darles muchos.
Mi padre decía ser un mero comerciante entre los reinos del Este y Oeste, un mercader, un negociador que solo ofrece dinero y recibe el producto.
Mi madre presume de grandes riquezas, excelente linaje, puesto de renombre y un futuro prometedor para su familia.
Ryker se pavonea de ser comerciante igual que mi padre.
Viggo no para de hablar sobre cómo tratar con personas para un buen negocio.
Pitch cuando habla solo puede mencionar los múltiples resultados favorables que su magia y medicina da a los habitantes.
Pero ¿y el Norte?
No puedo más que avergonzarme por decirles que para ese momento de mi vida, no tenía ni idea de que rayos pintaba el reino más austero.
La alianza era entre los cuatro reinos y sin embargo nunca escuche o vi al representante de dicho reino, solo rumores acerca del tráfico de personas y las horribles fechorías que hacían con ellos.
Se decía que ninguno salía vivo de ahí.
Si, quizá era cierto pero ¿qué se decía de los tres reinos entonces?
Pude haber continuado con esa caminata filosófica toda la noche hasta que mis piernas se deshicieran, pero una trampa para alces se enrollo en mi pierna y me obligo a comer tierra, césped y…bueno, preferí pensar que solo era tierra y césped.
¿Cómo son las trampas para alces? Oh, lo normal. Solo una enorme enredadera con espinos enrollándose hasta tu rodilla, es encantador, deberían caer en una cuando tengan tiempo.
¿Me queje? Bueno, creo que si un montón de espinas del tamaño de tu dedo pulgar se clavaran en tu pie, también gritarías como una niña de cinco años.
— ¿Quién anda ahí?
Si, esa pregunta es muy común cuando sales a altas horas de la noche. Hice una anotación mental cuando el hombre dejo su hogar para caminar a donde parecía, era su patio principal.
Patio donde estaba yo, tirado con una trampa en la pierna y la dignidad más caída que mi cuerpo en el suelo.
—B-Buenas noches— a pesar de que intente hablar fuerte y claro, apenas pude hacerlo por culpa del humo que aún sentía subir y bajar por mi garganta, congestionando mi nariz e irritando mis ojos que tuve que limpiar con mí manga.
Algo que tampoco fue algo inteligente porque estaba lleno de hollín, pero al menos me veía lo suficientemente miserable para que el dueño de la casa no me considerara una amenaza y se acercara a ayudarme con la trampa que apretaba más mi pie.
—Oh chico ¿estás bien? No, claro que no lo estas. No te muevas, te quitare esto rápido o va a hacerte daño.
A pesar de que tardo más de lo que me gustaría admitir, al menos pudo quitarme la trampa y me ofreció ayuda para ponerme de pie.
En un pie, porque si apoyaba el otro terminaría cayendo en otra trampa que pudiera estar a la redonda.
—Camina con cuidado. Cuanto lo siento muchacho, las pusimos apenas hace una semana por problemas con las plagas. Terribles problemas con las plagas— repitió el hombre que ya iluminado por la luz de la casa, parecía rondar por los cuarenta y si no fuera por las cicatrices de garras en su cuello y en la mitad de su cara, pudo aparentar menor edad.
Bueno eso y que tenía el cabello gris. Yo lo tenía blanco pero no era lo mismo.
—Está bien, no se preocupe. Si no caía en esa iba a caer en otra— era mentira, pero como me ayudó lo menos que podía hacer era mantenerme educado y más cuando me llevo a la sala de estar donde se encontraba su mujer.
—Oh mi…Lane ¿Qué sucedió? Pobre criatura, mírala. ¿Cayó en una de tus trampas? Te dije que debías ponerlas más cerca del bosque que al pueblo. Ay dioses, ponlo rápido en el sillón, iré por toallas, una cubeta y veré si aún tenemos algo de pomada.
La mujer ni siquiera espero a que le diera las gracias cuando salió directo a la puerta que estaba al otro lado de la sala. Parecía tan preocupada y apurada por ayudarme que no pude pedirle que se tomara las cosas con calma e informarle que me sentía mejor cuando volvió con toallas húmedas en agua caliente y con ellas envolvió mi pierna lastimada.
—Los dioses nos perdonen ¿Cómo te sientes cielo?
—Bien, mucho mejor que hace unas horas.
—Pero muchacho ¿qué hacías vagando a estas horas de la noche? ¿No sabes lo peligroso que es?
La respuesta era obvia: No, no sabía.
—Si pero…me perdí y como no podía regresar a mi casa, me asuste— intente no mentir conforme hablaba —pero muchas gracias.
—No hay nada que agradecer muchacho y si estás perdido no es bueno seguir tu camino a esta hora. Puedes quedarte a dormir aquí. Mañana no recibiremos visitas y puedes quedarte en la sala.
¿Dormir en el suelo de un bosque o en el cómodo sofá de una sala de estar?
—Muchas gracias entonces.
—Toma esto cielo, va a quitarte el dolor aunque puede que te de sueño, es normal— la mujer me tendió un vaso de agua junto con pequeñas capsulas que había formado con hojas medicinales.
Se lo que estás pensando: ¿Cómo puedes aceptar comida de extraños?
Como dije, nunca salgo y no tenía esas dudas que pudieron haberme detenido a ingerir un medicamento extraño, que venía de gente desconocida que era tan tiernos y amables conmigo.
Algo que no era raro si tomaba en cuenta que si estaba herido era por su culpa.
En fin, pasemos de las minucias del asunto y vayamos al punto importante: funciono. La pierna dejo de dolerme, mi cuerpo detuvo sus quejas e incluso mis pulmones parecían más relajados ahora que estaban en un lugar seguro para descansar.
—Muchas gracias— Le agradecí a la amable señora que me ayudaba a recostarme y su esposo terminaba de limpiarme la pierna para vendarla con un cuidado que no pude seguir al sentir que el cansancio me cegaba los sentidos.
Sabía que no era solo el medicamento, yo me encontraba exhausto y aún no terminaba de procesar y asimilar todo lo que sucedió en una sola noche.
—Mañana iré al pueblo, me quede sin la pomada para cerrar las heridas…
—No te preocupes querida, ya se ve mejor. Iremos después de visitar el santuario del pueblo.
—No, tú te quedas a ver que no necesite nada. No podemos dejar al pobrecito solo.
—Oh mi…buen punto mujer, buen punto.
Considere grosero seguir escuchando su conversación a escondidas, medio dormido medio despierto. Quería aceptar su invitación, descansar hasta la mañana siguiente pero la voz del hombre con nombre de "Lane" me mantuvo despierto por unos segundos más.
— ¿Cómo te sientes chico?
"Bien"
Quise contestarle aunque asumí que solo pude murmurar algo apenas entendible que pareció relajarlo de la tensión que tenía antes.
— ¿Te duele aquí?
Apretó mi rodilla donde una de las últimas espinas alcanzo a enterrarse.
De nuevo, otra respuesta miserable de mi parte.
— ¿Aquí?
Yo estaba prácticamente dormido, ni siquiera pude sentir en donde tocaba cuando me pregunto por tercera vez si me dolía en otro lugar y yo termine por rendirme al cansancio que me obligo a dormir como roca.
Al día siguiente el dolor casi había desaparecido. Casi, aún dolían las espinas, los azotes de mi madre y las quemaduras en mis dedos que debí hacerme en los establos al liberar a Ventisca.
Yegua que aún tenía que encontrar si seguía tan asustada como la noche anterior.
— ¿Cómo te sientes? — Lane me saludo desde el marco de la puerta con una sonrisa que tenía cualquier profesor que acababa de aprobar a todos sus alumnos con diez debido a su esfuerzo.
Lo digo porque mi tutor personal ponía esa misma expresión cuando lograba que entendiera los temas que me exponía. Era difícil no pensar en las similitudes que ambos tenían.
—Bien, mucho mejor gracias a ustedes. ¿Dónde está…
—Ah, mi querida esposa. Fue al santuario del pueblo, no tardará en llegar, probablemente en unas horas— me explico poniendo el desayuno en la mesa que estaba frente al sillón donde me había quedado a dormir y me dejaba un par de panes, huevo, frijoles y un pedazo de carne en el plato. —Un hermoso santuario, hermoso. Puedes visitarlo cuando puedas. Pero por ahora come, necesitas energía para poder seguir tu búsqueda ¿no?
—Si.
Le agradecí una última vez antes de embutirme con lo que parecía el mayor manjar de mi vida. Probablemente me sabía mejor por todo el terror que había pasado, pero de nuevo, eran minucias en las que no quería pensar mientras disfrutaba un delicioso desayuno después de la peor noche de mi vida.
—Y dime muchacho ¿cómo te llamas?
—Jack, mucho gusto.
Volví mi atención a los frijoles que parecían gritar por atención, bebí del jugo que tenía a mi lado y regrese al ataque. Habría seguido de esa manera si no mi comida no se hubiera atorado en mi garganta cuando Lane puso su mano sobre mi rodilla.
— ¿Seguro que estas bien Jack?
Trague con dificultad, no me molestaba su preocupación pero era incomodo tenerlo tan cerca y que de pronto su tono dejara de ser jovial a uno más cauto y bajo.
—Am…si, la medicina que me dieron me funciono muy bien.
—Lo se muchacho, lo sé. Hace milagros— insistió con la misma sonrisa agradable que empezaba a incomodarme más cuando su mano subió hasta casi ponerse sobre mi entrepierna.
Bien, ese si fue un momento raro.
—Pero solo fue para la trampa. Dime chico— su voz se volvió un susurro que solo formo un eco en mi cabeza — ¿Cómo te hiciste las otras marcas que tienes en el cuerpo?
Mi primera reacción fue poner distancia entre los dos, algo que no tuvo mucho sentido cuando se aferró a la orilla de mi pantalón y no le tomo mucho esfuerzo tumbarme en el sillón que crujió por el peso de ambos.
— ¡No te muevas muchacho! Eso puede empeorar tu condición y eso sería horrible ¿sabes? Terrible, terrible.
Lo empuje y solo logre moverlo centímetros, no se molestó en inmovilizarme y no hacía falta. Solo tuvo que clavarme la rodilla en mi ingle y apretar mi miembro por encima de mi pantalón y yo ya estaba quieto. Un solo movimiento y me haría gritar otra vez.
—Ahora ¿me vas a decir cómo te hiciste las otras marcas que tienes en el cuerpo Jack? ¿En qué casa estabas antes de venir aquí? ¿De dónde te escapaste? ¿Acaso estabas con un dueño que primero te maltrataba y luego te mimaba? ¿Yo también puedo hacerlo?
Lo mire confundido al no tener ni idea de a qué se refería.
— ¿Perdón?
Otro consejo, nunca finjan o respondan que no saben de qué habla la persona que esta sobre ustedes y puede hacerte gemir de forma vergonzosa e impropia.
En serio, solo finjan que sabe de qué habla y síganle el juego si no quieren sufrir la humillación que sentí en ese momento.
Ya era suficiente con tener a un hombre mayor sometiéndome en el sofá de su casa como para agregar la facilidad con la que me obligaba a gemir de dolor con cada apretón que me daba.
—M-Mi madre— pronuncie con lágrimas en los ojos. Asustado pero también enojado al ver que me veía con lastima. —C-Cuando hacía algo malo, pero por eso yo…
—Sh, sh. Entiendo, lo siento chico. Creí que esto era algo a lo que estabas acostumbrado— le presión en mis bajos termino de golpe, algo que no pude celebrar por mucho tiempo cuando aguante las ganas de vomitar lo que acababa de comer y su mano se colaba por debajo de mi pantalón.
¿Quieren detalles? Lo siento, prefiero omitirlos. No me gusta recordar de forma minuciosa como me acaricio en contra de mi voluntad, susurrándome palabras dulces y asquerosas al oído sobre ofrecerme un nuevo hogar con él a cargo de mí y sin que su esposa se enterara, como casi me ahogo al taparme la boca cuando comencé a insultarlo y me faltaba el aire por la almohada que puso en mi cara…
No, en serio. No quiero recordar ese momento.
¿En resumen? Al parecer Lane era uno de los "enfermos" que le atraían los hombres, esperando a que su esposa se fuera para ponerme la mano encima y si no pasó de caricias rápidas fue porque estaba corto de tiempo y yo aún estaba "verde"
Ósea nuevo, virgen, unicornio, llámenlo como quieran.
—Ay muchacho. Eso es algo que no debes hacer— me sermoneo el desgraciado mientras me alejaba del desayuno que termine por devolver antes de venirme a la fuerza en la ropa de Lane. —Creo que no puedo dejarte arriba si te comportas de esa manera, pero no te preocupes. Abajo podrás hacer amigos, incluso puede que seas una buena influencia para mi mascota, una buena influencia— repitió acercándose con un collar que pude ver toda mi vida pero nunca lo probé en mi cuello.
Una cadena.
El maldito bastardo me arrastro por toda la casa jalando la cadena que no se separaba del collar metálico alrededor de mi cuello.
¿Lo peor? Escaleras, ni siquiera me dio tiempo a ponerme de pie cuando me llevo por las escaleras para caer un escalón tras otro hasta un sótano donde solo podía ver barrotes frente a nosotros, huesos roídos de animales y brasas de leña a un lado de los barrotes gigantes que se abrieron con una de las llaves que Lane tenía en el cinturón.
El lugar apestaba a una extraña combinación de drenaje, orines y basura que podían matar tu sentido de olfato con gran facilidad.
—Entra, te presentare a tu nuevo compañero— me arrastro sin darme tiempo de reacción. Atoro las cadenas en un extraño gancho que sobresalía de la pared de cemento y me obligaba a tumbarme frente a un chico que nos ignoraba desde que entramos a la celda.
Algo que pudo ser más agradable por parte de las otras personas que estaban en la segunda celda.
—Miren que tenemos aquí.
—El señor tiene nuevo juguete.
—Una nueva puta a la colección
— ¡Y este es de color blanco!
Estallaron en carcajadas que solo sirvieron para distraerme de todo lo que pude pensar en ese momento: asco, miedo, desesperación, impotencia e ira. Todo al mismo tiempo sin tomar una forma concisa en pensamiento o impulso y solo dejándome congelado en aquella esquina donde podía ver como Lane desencadenaba al otro chico y lo obligaba a avanzar a gatas hasta donde estaba él.
—Querido muchacho, quiero mostrarte cómo funcionan las cosas aquí. Si no me eres útil vas en esa celda de usos múltiples— señalo a donde más de una docena de hombres y mujeres se apilaban a ver el espectáculo de la noche. Algo que solo sirvió para incrementar la ira que lentamente nacía en mi interior y me permitía conocer un sentimiento nuevo.
—A ellos los vendo, presto o rentó a los del pueblo. A veces mi mujer los usa para otras cosas y terminan echados a perder— que me hiciera imaginar a la amable señora actuando de la misma forma en que él lo hacía solo me distrajo por unos segundos —En cambio, si me eres útil, nunca pasaras malos ratos, podrás tener lujos, una vida cómoda y te puedo mimar como tu desees.
— ¿Cómo él? — ni siquiera supe como logre hablar, pero me felicite mentalmente por sonar agresivo. Algo difícil de lograr cuando te encuentras muerto de terror.
—Oh no, no, querido muchacho no malentiendas las cosas. Si este chico esta así— zarandeo la cadena que obligo al pelirrojo a quedar a la altura de su entrepierna y solo entonces note que tenía los ojos vendados y una mordaza en la boca. —es porque así lo quiere.
De nuevo el terror sobrepaso la ira.
¿Cómo podía un ser humano, por más estúpido que fuera, querer estar encadenado, amordazado, vendado y siendo humillado de un lado a otro?
Estaba loco, no había otra razón lógica para eso. Lane estaba loco.
—Pero estoy seguro de que ya aprendió la lección. ¿Qué me dices Er, ya no intentaras escapar otra vez, verdad? ¿Sabes las consecuencias que te trae desobedecerme? —el chico asintió con una lentitud que sentí como golpes bajos al estómago y me pegue a la pared de forma instintiva cuando Lane sujeto su nuca con brusquedad y lo obligo a hundirse más entre sus piernas. —Vas a mostrarle cómo funcionan las cosas a Jack ¿de acuerdo?— intente pegarme más a la pared cuando lo llevo arrastrando hasta medio metro de mi, tan cerca que podía escuchar su respiración agitada y las náuseas volvieron a mi.
No me quería imaginar a mí mismo haciendo lo mismo, no quería ver como el chico de nombre "Er" bajaba el cierre del loco con sus dientes y los otros esclavos lo vitoreaban e insultaban con apodos de idiomas extranjeros pero que no podían significar nada bueno.
Quería salir de ahí, salir del campo de visión del loco Lane que se volvía más aterrador a cada segundo que le sonreía al esclavo sexual que tenía bien sujeto y luego a mí con la misma intensidad que me revolvía el estómago y me daban ganas de vomitar otra vez.
Hubiera dado cualquier cosa para volver al comedor donde mi madre ordenaba que sus sirvientes me golpearan a tener que escuchar los desagradables suspiros que Lane soltaba con las caricias que la lengua ajena le daba.
Fue aterrador y desagradable hasta que "Er" se alejó rápido para estampar su frente con la erección que había provocado, luego se levantó para que su cabeza diera directo a la barbilla de Lane y por último se dejó caer para usar sus piernas como una palanca que lo tumbo en seco en el suelo del piso de la celda.
— ¡Duro menos que la vez pasada! — exclamo uno de los esclavos que daba huesos de pollo a su compañero y se alejaban del borde de su celda para quedar lejos de su captor que se levantó furioso con la lengua sangrando y sus ojos reflejando pura ira sin la amabilidad que pudo fingir momentos antes.
—Nunca aprendes, tú nunca aprendes— Lane cargo contra él sin darle mucha oportunidad a recuperarse cuando ya lo tenía contra el suelo y lo obligaba a darle la espalda donde sus manos estaban bien atadas.
Lo primero que pensé fue en ayudarlo, al menos hablar para argumentar algo a su favor pero las palabras no salieron. Se quedaron atoradas mientras me cubría los oídos e intentaba ignorar los gemidos de dolor que mi nuevo compañero de celda soltaba con sollozos que eran acompañados de risas cínicas de los esclavos a nuestro lado.
— ¡ABRE MÁS LAS PIERNAS!
Ni siquiera pude bloquear los gritos de Lane que se dejaban escuchar por encima de los gemidos que parecieron eternos hasta que escuche un ruido sordo y casi me dio un infarto cuando alguien sujeto mi tobillo.
Voltee rápido para huir del agarre de quien creí era el loco Lane, pero me encontré con la figura quebrada del chico que volvía a intentar aferrarse a mi pie para alejarse del hombre que exhalaba furioso y se acomodaba el pantalón.
Se aclaró la garganta y Er termino arrastrándose a ponerse detrás de mí. Algo que no fue muy sabio de su parte si notaba que yo estaba tan muerto de miedo como él y tenía menos condición física o valor para mover un dedo.
Aún así, no lo quite.
— ¿Lo ves Jack? Si Er hubiera cooperado, nada de esto habría pasado. Lo único que quería era un buen "masaje" en mi pene donde el usara su boca. Pero no, prefirió el camino difícil, como siempre— pasó sus dedos por una de las cicatrices que tenía en la cara y solo pude pensar que eran responsabilidad del pelirrojo a mi espalda. —Te daré un buen trato en los siguientes tres días, si no demuestras disciplina y obediencia…bueno— señalo con la cabeza al de piel chocolatosa que intento esconderse más —Seguirás siendo su compañero de celda. Descansen y tengan dulces sueños.
Aun cuando se fue los demás seguían señalándonos, riéndose y apostando cuanto duraría o que camino elegiría, si el fácil o el difícil. Quería decirles que se callaran, que podía salir de ahí y dejarlos abandonados pero tenía un pequeño gran problema: no sabía cómo hacerlo.
—Síguele el juego— de nuevo estuve a punto de sufrir un par cardiaco con el susurro que Er me soltaba con la mayor calma del mundo a pesar de que sus dedos, aferrados a mi ropa, no dejaban de temblar como locos. —Sus llaves, pasadores, tenedor. Solo síguele el juego, tráelos y adiós cadenas.
Me voltee con calma a intentar verlo a los ojos, quitándole las vendas que solo le estorbaban y por un momento me quede anonado. Bien, quizá entendía porque Lane le había tomado gusto a Er cuando tenía ese color de ojos, tan naranjas como el sol, un atardecer o el fuego cálido de una hoguera familiar. Si, sus ojos estaban en el top tres de mis favoritos. Los primeros eran verdes como…no entremos en detalles.
Volviendo al tema.
Intente preguntarle a que se refería, pero como un ratón en jaula regreso a su esquina donde las cadenas no lo ahorcaban, se podía acomodar su ropa y se ponía en posición fetal para dormir sin responder a ninguna de las preguntas que pude hacerle el resto del día que pude durar despierto.
—Jack, muchacho. No te has portado bien, temo que tendré que castigarte— Lane sonrió mientras todo se incendiaba y me encontraba solo en la celda, con Er a su lado sonriendo como un cómplice de un crimen perfecto.
—Te dije que debías seguirle el juego.
—Voy a sacar tu cuerpo antes de que se queme por completo. Jack, muchacho.
—Muchacho.
Me desperté de golpe, jadeando por la sorpresa de tener aire fresco para inhalar y no el horrible humo color negro que aparecía en mis sueños.
— ¿Tuviste una pesadilla? — y por supuesto, el causante de ella estaba frente a mi, arrodillado en la celda mientras su mano trazaba círculos en mi cintura y sus dedos pasaban cerca de la orilla de mi pantalón.
—Am…s-si. Yo…— voltee rápido a donde Er continuaba durmiendo, pero tenía la sensación de que escuchaba lo que decía —h-hare las cosas por las buenas Lane, no quiero seguir durmiendo aquí— no era difícil decir la verdad.
—Excelente muchacho, excelente. Tomaste una buena decisión.
Me levante lo más torpe que pude, algo no muy difícil con mis heridas y las cadenas entorpeciendo mis pasos y dejándome caer a los brazos del loco Lane que pareció maravillado por no tener que jalarme esta vez.
"Llaves, pasadores, lo que sea"
Apreté los dientes por lo que estaba a punto de hacer, en ese momento no era fácil sostenerme de él, fingir que confiaba en que me levantaría y peor fue el tener que aferrarme a él para que se distrajera en sostener mi figura y no se diera cuenta de los adornos que arrancaba de su traje y dejaba caer a los pies de Er que no se dignó ni un segundo a voltear a verme.
¿No sería suficiente? Bien, en el comedor debían tener más piezas delgadas de metal, tenedores, cuchillos o cualquier cosa que funcionara para forzar una puerta, candado o en este caso, grilletes. Tenía mis dudas como cualquier persona normal (o lo que yo consideraba como una persona normal), pero sabía que al menos por mi cuenta no sería capaz de salir de ese horrible lugar y si lograba que al menos uno de ellos me debiera el favor, podía esperar que solo un poco de su consciencia lo obligara a devolvérmelo.
Más temprano que tarde si era posible.
—Nos vamos a divertir mucho, ya verás Jack. Solo mantén esto en secreto de mi esposa ¿bien?
—Aja— solo pude asentir como estúpido mientras el desgraciado pasaba su mano por mi trasero cada metro que avanzábamos.
"Otra vez. Entonces él ha intentado escapar de aquí más de una vez"
Si, sabía que la apuesta era alta si tenía en cuenta que estaba poniendo mis posibilidades de salir de ahí en un chico que no podía escapar en todos sus intentos y estaba más golpeado que una pelota usada por niños de pre-escolar.
—Mira, hoy podemos avanzar más que ayer pero prometo ser gentil esta vez.
Deje de avanzar al ver de nuevo el sofá y sentir que el miedo me empujaba a correr a la salida para no volver a tener sus asquerosas manos sobre mi cuerpo otra vez.
¿Tengo que aclarar que no pensé antes de actuar? Bien, no lo pensé dos veces cuando ya estaba corriendo a la puerta de entrada y Lane jalaba la cadena que aún tenía pegada a mi collar.
Fui un estúpido.
—Oh Jack, Jack. Creo que tú también tendrás que aprender por las malas ¿no es así? — rodé cuando estaba cerca, intente enredarlo con la cadena que sostenía con odio y por puro milagro, logre agarrar el cuchillo que estaba escondido debajo del sillón luego de que la comida cayó al suelo el día anterior. — ¡No hagas esto más difícil!
Hice las cosas más difíciles.
Apenas intento tumbarme me tire al suelo para obligarlo a tropezarse conmigo, enredarse con la cadena y clavarle el cuchillo detrás de la rodilla, un punto que según mis clases de anatomía era un lugar clave para sostener el peso del cuerpo y que serviría para que no caminara en un buen tiempo.
¿Siguiente problema? La cadena.
El maldito bastardo se las arreglo para desenredarse y tumbarme de nuevo en el suelo, algo de lo que ya me estaba hartando cuando sentí que bajaba mis pantalones y el terror me domino más que nunca.
—Abre más las piernas, Jack.
Por unos segundos pude sentir el dolor aun cuando tenía la ropa interior aún puesta. Era un pre-dolor similar al que sientes cuando te tropiezas y ya te está doliendo la cara sin haberte golpeado con el suelo todavía.
— ¡AAAGH!
Me levante de golpe cuando la presión en mi cuerpo se liberó y pude ver a una extraña águila gigante volar a donde estaba Lane tapándose los ojos. Intento darle al águila pero el pánico fue tan grande para usarlo como adrenalina extra y empujarlo escaleras abajo cuando este hubo retrocedido lo suficiente para evitar que las garras del águila lo alcanzaran.
Casi caí con él.
Casi. Hubiera cedido a la gravedad si las garras del ave no hubieran sujetado los eslabones a media caída y los jaló hasta dejarme la enorme cadena en mis manos.
— ¡Tengo que bajar por Er!
El águila chillo con agresividad, tronando su pico y bajando la puerta que daba al sótano para evitar que Lane saliera a alcanzarnos.
—Pero él fue quien-
El águila me pico la oreja, algo innecesario que solo logro mancharme de sangre y arrancarme un pequeño pedazo de piel que tome como un costo por mis preguntas que estaban fuera de lugar.
Quise volver a abrir la puerta, pero me detuve al ver los ojos agresivos del águila, al sentir una corazonada con esos iris anaranjados que me veían con impaciencia antes de salir volando a donde la puerta estaba tan cerca y al cruzarla no volvimos a mirar atrás aun cuando se escucharon gritos de horror y sorpresa femeninos.
No, no queríamos volver y la verdad, en ese momento solo podía pensar en miles de preguntas sin resolver que se juntaban en mi cabeza mientras sujetaba bien la cadena de mi collar y no le quitaba los ojos de encima a la enorme águila marrón que volaba a una altura baja para ser escondida por los arboles pero no de mí.
¿Jack se fumó algo y se imaginó cosas o sus ideas son correctas acerca de su aguilamiga y compañero de celda?
¿Qué pasara con Lane?
¿Jack ahora está realmente a salvo?
¡¿DÓNDE DIABLOS ESTA HICCUP?!
TODAS ESTAS RESPUESTAS SERAN RESPONDIDAS EN EL SIGUIENTE CAPITULO DE "ESLABONES DE FUEGO Y HIELO"
:D
Hasta la próxima amigos
