Aclaraciones:

*Ningún personaje (ejemsalvouno) me pertenece. Los derechos se reservan a sus respectivos autores y productoras.

*Este fic es un AU con posibles deslices de OoC para calzar a los personajes en el ambiente.

Advertencias:

*Contenido homosexual

*Escenas ligeramente explicitas

*Escenas violentas

*Lenguaje subido de tono.

Si a pesar de esto siguen leyendo, ME CONSIDERO LIBRE DE CULPA Y LO HACEN BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD –huye-


¿Campamento o excursión?

Depende del punto de vista que tengas tú.

En este punto es en donde ustedes se preguntaran: Oh Jack ¿cómo soportaste todo eso?

Bueno la respuesta es más simple de lo que creen. No lo pensé.

Podía tener una vida emocional promedio, en lo material era excelente y todo se esfumo en un abrir y cerrar de ojos junto con mi orgullo y dignidad, pero no tenía mucho tiempo para pensar en lo miserable que se estaba tornando mi vida en menos de veinticuatro horas.

En ese momento solo podía concentrarme en ignorar que mis piernas se estaban durmiendo, el dolor en mi costado aumentaba y las cadenas que cargaba para no atorarme en ninguna roca o rama ya estaban irritando mis manos y el collar mi cuello. ¿En qué más pensaba? Ah sí, en no estamparme con ningún otra rama, tropezarme con ninguna otra piedra y no perder de vista el camino que aún me señalaba la enorme águila que no dejaba de maniobrar entre los arboles como lo haría un pescado en el agua.

Porque imagino que los pescados se mueven de esa manera ¿no?

Volviendo al tema principal, estaba demasiado cansado como para detenerme a pensar: "Esto es una mierda, debería ahorcarme con la cadena y facilitarme las cosas" pero no hizo falta ¿saben por qué? A diferencia de mí, la maldita ave que tenía en frente sí que tenía tiempo para poder pensar en más de una cosa a la vez y vaya que tuvo tiempo para escapar de mi vista y tumbarme a un costado del camino cuando el aire me falto por sexta vez en nuestra carrera y con eso ambos caímos colina abajo hasta unos matorrales donde las ramas parecían pequeños guijarros que se enterraban en mi espalda.

Abrí los ojos lo más rápido que pude. Forcejeando con el chico que había aparecido encima de mí y ahora usaba la cadena como un arma para intentar asfixiarme al apretar con fuerza mi cuello. Me faltaba el aire, si lo lastime con el puñetazo que le dirigí ni siquiera me di cuenta por lo borroso que se estaba poniendo todo a mi alrededor.

—Salimos de ahí gracias a mi ¿oíste? Me debes una.

No estaba en condiciones de pelear y mucho menos resistirme por lo que hice lo más lógico que uno puede hacer en esa situación, solo asentí para que me quitara las cadenas de encima y pudiera toser e inhalar aire fresco de nuevo.

Mis brazos apenas podían sostener mi cuerpo, temblaban a causa del cansancio y el miedo que solo aumentaba mi ritmo cardiaco y mi tos apenas me dejaba escuchar los murmullos que soltaba el chico que asentía enérgicamente con la cabeza, me dirigía una mirada agresiva y descansaba frente a mí con los brazos y piernas temblando igual que los míos.

— ¿E-Era necesario eso? — le pregunte sobándome el cuello aún con la sensación fría del metal en la piel y las pocas lagrimas que la asfixia me causo.

No respondió, pero dejo de verme para distraerse con unos extraños palillos que me pregunté donde lo habría guardado hasta ese momento.

¿Podía transformarse en cualquier animal que quisiera o solo en aves? ¿Solo el águila? ¿Era un cambia pieles? ¿Su magia tenía límite? ¿Qué hacía un chico con semejante talento y habilidad pudriéndose en una celda?

Pudriéndose

Cierto, hace pocas horas él había sido…

—Sígueme viendo así. Y no te voy a ayudar con eso— Er frunció el ceño y yo solo pude mirar a otro lado cuando se acercó a ver los tornillos que mantenían unidas las dos mitades del pesado collar que tenía. —No necesito tu lastima.

—N-No es lastima— bien eso era mentira pero no quería hacer enojar a la persona que me había salvado a mí y mi poca virilidad restante y que mantenía dos palillos de acero cerca de mi cuello —Es... ¿qué es eso?

—Son…lo del traje— me intento explicar con señas que intente interpretar pues no parecía tener un vocabulario muy extenso —Es, algo de metal. Sirve para forzar entonces— y se encogió de hombres para seguir con su tarea, algo que no iba a interrumpir ni seguir con mis preguntas que solo causarían más movimientos de manos con objetos punzocortantes dirigidos a mis ojos o mi cuello.

Una vez libre no me pude callar, esa es la verdad.

— ¿Por qué no habías hecho esto antes? Ya sabes, con los grilletes.

¿Se veía fastidiado? Sí, mucho.

—Lo hice, genio. ¿Por qué crees que me tenía atado de manos? ¿Viste a alguien más que estuviera esposado por la espalda? ¿Grilletes en las piernas?

—Pero te puedes transformar en águila, pudiste haber salido en cualquier momento.

Estuvo a punto de soltar una maldición, lo sé porque parecía buscar una lo suficientemente insultante pero no pareció contento con las opciones que tenía. Eso o quizá era tonto y no se le había ocurrido.

Al menos fue lo que pensé.

—Cállate, tenemos que enterrar esto para que no nos sigan. Buscar un lugar para dormir y luego movernos a otro lugar.

"Movernos"

Quizá era la única cosa que me había alegrado escuchar en todo ese maldito día. Por lo menos no me dejaría a la deriva.

Hiccup PoV

— ¿Quién disparo?

Era la cuarta vez que les preguntaba eso y la respuesta no cambiaba sin importar el jinete al que dirigía la palabra.

—Yo no fui.

Patán fue el último en contestar y mi paciencia estaba al borde. El plan era simple o mejor dicho, en un principio lo era, solo debíamos colarnos a la mansión de los Overland, sabotear la fiesta, sacar a los aldeanos de Berk que estaban en el lugar y retirarnos antes de que pudieran reaccionar al ataque.

Pero nada salió como lo planeamos.

—Le perdí el rastro en uno de los bosques que esta antes de llegar a la provincia catorce, su caballo estaba solo cuando se dirigió al oeste.

—Hiccup tenemos que llevar a los demás a un lugar seguro.

—Sobrevivirá, vámonos.

Quizá estaban en lo correcto y si quería actuar como un buen líder debía ser una persona en quien los demás depositaran su confianza con facilidad. Lo que teníamos en manos no era un simple acto de rebeldía, era un movimiento entero que debía ser planeado con cuidado y sin dejarse llevar por impulsos del momento.

—Astrid, Patapez, lleven a los aldeanos al campamento que tenemos detrás de la montaña. Astrid y Patán se encargaran de registrar los caminos que llevan a las provincias para verificar que no se escapara ningún carruaje con más gente adentro. Viggo estaba ahí y Ryker también, lo más seguro es que tenga algún plan de respaldo…iremos a investigar.

Y eso debía ser. Una figura que inspirara confianza aún si tenía intenciones ocultas para ir a las provincias y con un poco de suerte, dar con Jack a salvo.

Mi primera impresión sobre él no fue buena, de hecho apenas lo vi sentí que me desagradaba por el simple hecho de ser un niño adinerado con el ego por las nubes y lo que parecía una ignorancia sublime. No necesite mucho tiempo para tragarme mis palabras y darme cuenta de que si Jack era un chico ignorante del exterior no era porque no le interesara, sino porque le negaban el conocimiento.

Incluso cuando tuve la oportunidad de hablar a solas con el niño que tenía como esclavo me di cuenta de que no era su intención aportar nada al tráfico de personas ni estaba involucrado con las muertes y torturas que se realizaban en las mazmorras de las torres de vigía que estaban cerca de su casa.

Eso y la forma en que su madre lo trataba fueron suficiente para sentir empatía por él. Lo siguiente fue ver como se expresaba de su caballo, algo que solo veía en los jinetes y en mi al estar con Chimuelo.

Pero aún con horas de búsqueda, era difícil hacerlo a mitad de la noche y más cuando debíamos guiar a los otros a un lugar seguro.

—Hey, estará bien.

Solo Astrid sabía de esa empatía que desarrolle con él y que no dijera nada en contra de la idea fue algo que agradecí en silencio.

Apenas amaneció nos separamos y tardamos poco en llegar a la primera provincia donde los pocos pobladores que había solo nos ofrecieron de los productos que vendían, anunciaban las horas que tenían predeterminadas para sus juntas religiosas de la semana a donde nos invitaban o hablaban sobre lo bien que estaban los pueblos y provincias con la paz pactada.

La historia se repitió en nuestro segundo destino, con la diferencia de que en esa ocasión tuvimos que entrar a una casa por los gritos que se escuchaban desde adentro.

— ¡Oh por todos los- ¿Quiénes son ustedes? — el hombre se tambaleo sin dejar de taparse la mitad de su rostro con un trapo que limpiaba la sangre y su esposa mantenía una pomada en alto para ayudarlo a curar las heridas aún abiertas de su rostro.

—Lo siento mucho, estábamos de paso y cuando escuchamos su grito pensamos que necesitaban ayuda— me disculpe de forma educada, haciéndole una señal a donde Astrid me esperaba fuera de la casa y se iba a revisar que los dragones continuaran ocultos en el lugar donde los habíamos dejado.

—Oh, no te preocupes, no te preocupes— repitió el hombre con una calma que parecía querer infundírsela a sí mismo. —Es solo…ha sido un día difícil chico, un día muy difícil ¿tú sabes?

— ¿Quieres algo de beber? — a pesar de que su señora parecía asustada en un principio, me sonrió con una amabilidad que me fue difícil rechazar. —Solo tenemos agua por ahora pero-

—No se preocupe, con agua está bien ¿necesita ayuda? — Le acerque el tazón con agua donde sumergí la tela cuando me la tendió, agradeciendo más de una vez la ayuda.

Al parecer las noticias del castillo aún no se esparcían a los poblados vecinos.

—Gracias muchacho y perdóname si te hable algo rudo hace unos momentos. Pero con ese traje pareces un soldado y no nos han hecho muchos favores ni han sido muy amables últimamente. Terrible en verdad, terrible.

—Eso y el día que tuvo, no puedo ni imaginar cómo debe sentirse en este momento— cuando termine de exprimirlo se lo tendí y él solo lo uso con demasiado cuidado, algo que me dio tiempo para notar que su parpado estaba cocido y por la apariencia que tenía, que no había globo ocular ahí. — ¿Qué le sucedió?

Luego podía preguntarle por rumores, por ese momento debía entablar conversación con aquel hombre que parecía dispuesto a soltarte un discurso entero.

—Oh muchacho, si te lo dijera no me creerías. Fue una bestia, con enormes garras que me ataco por detrás para robarme a mi presa. Veras, soy un cazador y estoy orgulloso por eso. No por el deporte o matarlos, no. Es todo un ritual chico, para ser un verdadero cazador debes respetar el lugar que tu presa tiene, de ella te mantienes después de todo— el hombre continuo hablando con aquel sermón que solo podía ser un discurso dado por un jubilado promedio, pero no lo interrumpí —Entonces hoy, cuando el sol apenas salía estaba preparándome el desayuno cuando uno de los especímenes que tenía como colección me interrumpió e intento robarme mi comida. Yo luche por supuesto, pero al final— señalo ahora la herida abierta que tenía muy mal aspecto y opacaba las cicatrices que tenía en su cara y cuello —al final parece que la bestia logro vencer al cazador.

—Aquí tienes cielo— la señora interrumpió nuestra platica para dejar el vaso en la mesa de la sala y por un momento mi atención fue robada por las extrañas marcas de garras que tenía la mesa, las manchas de sangre que pintaban el suelo y extraños fragmentos brillantes que estaban atorados entre las vigas de madera.

—Muchas gracias, es usted muy amable— tome el vaso y fingí dar un buen sorbo sin dejar que vieran el nivel de agua que tenía.

Una de las reglas más importantes que aprendes al tener una vida dura es no aceptar ninguna bebida o alimento que los extraños te ofrezcan por más amables que sean. No parecían malas personas, pero algunos hábitos nunca se podían deshacer de uno.

—Cariño deje tu té en la cocina, iré por las pastillas que te receto el medico no hagas nada que te exija mucho esfuerzo ¿oíste?

—Gracias cariño, eres un cielo— ambos se despidieron de forma corta antes de quedarme a solas con el señor de la casa.

—Si me disculpas, tengo que tomar el té. Si no lo hago mi esposa va a darme lata por ser un irresponsable— me sonrió con aire divertido antes de ponerse de pie a duras penas y cojear hasta la cocina donde su rodilla provoco un golpe sordo al chocar con la esquina de la pared. Piedra con piedra. —Siéntete como en tu casa, aunque no tenemos mucho que ofrecer en este momento.

Le agradecí con un movimiento leve de cabeza y me levante a dar vueltas por el pequeño salón, encontrándome con un curioso juego de tazas viejas, colecciones de figuras de madera y un artefacto de alquimia que despertó mi interés y volvió más amena la espera.

Al parecer el señor se tardaría lo suficiente para darme tiempo de ver un poco sobre el artefacto que tenía fama de tener memoria táctil. Otros decían que funcionaba con el calor corporal y grata fue mi sorpresa cuando encontré el botón que podía activar aquella esfera que tras dos segundos de espera, levanto una pequeña pantalla con un murmullo que termino con mi entusiasmo con la misma fuerza que un fierro al rojo vivo estampándose en mi cara.

Ahora ¿me vas a decir cómo te hiciste las otras marcas que tienes en el cuerpo Jack? ¿En qué casa estabas antes de venir aquí? ¿De dónde te escapaste? ¿Acaso estabas con un dueño que primero te maltrataba y luego te mimaba? ¿Yo también puedo hacerlo?

¿Perdón?

La expresión de sorpresa que Jack reflejó fue algo que no tuve tiempo de procesar cuando la grabación continuo y el hombre lo obligo a hablar, a gemir de dolor mientras tenía una sonrisa en la boca que me dejo un sabor amargo en la garganta y la ira solo incremento con cada segundo que la grabación seguía.

Eran figuras diminutas y no podía verlas con claridad, pero ya fuera por mi imaginación o una buena percepción casi podía jurar que Jack estaba temblando por su tono de voz.

M-Mi madre. C-Cuando hacía algo malo, pero por eso yo…

Sh, sh. Entiendo, lo siento chico. Creí que esto era algo a lo que estabas acostumbrado ¿Te gustaría quedarte aquí? Yo te trataría bien si no te gustan los malos ratos~

Los pasos avanzaron de la cocina hasta la sala pero no voltee, no podía cuando en frente de mi estaba la persona que estuve buscando las últimas horas, retratada en una imagen reflejada por neblina y agua, y no se encontraba en la definición de "bien" a como lo imaginamos Astrid y yo.

—Son pocas las personas que saben para qué sirve este curioso artefacto. Es fascinante, simplemente fascinante ¿no lo crees? Solía utilizarlo cuando mi pequeña mascota no estaba en condiciones para salir a jugar conmigo, algo terrible en realidad.

¡Q-Quítame tus asquerosas manos de encima! ¡J-Jodete! ¡Hijo de p-

Interrumpí la grabación cuando la almohada tapó su rostro y yo sentía todo mi cuerpo arder en una adrenalina que me empujaba a romperle la cara al tipo que acababa de ponerse atrás de mí.

"Conserva la calma, piensa de manera fría, analiza las opciones"

—No te ves muy bien muchacho ¿te sientes bien? Quizá te quieras sentar o salir a tomar un poco de aire fresco.

¿Por qué estaba tan seguro de que me podía suceder algo? El agua, el agua debía tener algo y en ese momento agradecí mi buen juicio para no beber aunque no mi dominio al no poder mantenerme en mi lugar sin hundir mi codo en la boca de su estómago para tumbarlo en el suelo y pisar la rodilla que parecía tener en malas condiciones.

— ¿Dónde está Jack? — cualquier pensamiento frío o análisis de la situación se fue al infierno cuando el enfermo sonrió aún más y negó con la cabeza varias veces.

—E-Escucha muchacho, podemos arreglar esto, yo no sabía que él ya tenía dueño. Quizá si me hubiera dicho la verdad no lo habría...

Me agache lo suficiente para dejar caer un puñetazo en medio de su cara y, aunque no me agrade admitirlo, disfrute escuchar el chasquido que su nariz saco cuando mis nudillos tuvieron contacto con su cara.

— ¿Dónde está Jack?

Suficiente tenía con el enojo que el asesino de mis padres, el saqueo a Berk y…

—E-Escucha, podemos negociar bien esto ¿sí? É-Él no respondió muy bien al trato brusco ¿no es así? En ese caso puedo darte uno mejor.

Deje caer otro golpe, esta vez en la mitad más lastimada de su cara y aun cuando no era la primera vez que estaba en una pelea, si era la primera vez que mi oponente no estaba en condiciones óptimas para regresarme la batalla.

Era frustrante, horrible y sofocante que uno de los últimos recuerdos que tenía de él era una sonrisa tonta y sincera en su rostro y en la grabación no quedaba nada de esa expresión tan noble que él me había mostrado.

— ¿Por qué estás hablando de él en tiempo pasado?

— ¡T-Te lo puedo recompensar!

Un escalofrío desagradable recorrió mi espalda y la imagen mental de Jack tumbado en un suelo manchado de sangre y suciedad se reprodujo en mi cabeza de una manera tan vivida al grado que tuve que descargar la ira y el miedo en otro puñetazo del otro lado de su rostro.

— ¡¿Dónde está?!

— ¡N-No lo sé!

No le creí y esta vez no espere a que se levantara ni siquiera a sentarse cuando mi pie ya estaba en sus costillas. Estaba impaciente y la culpa comenzaba a esparcirse en mi interior como pólvora.

Yo fui el que ataco su hogar.

Yo lo orille a huir.

Yo lo acorrale a llegar a ese lugar.

Si algo le pasaba, si algo le había pasado sería mi culpa.

— ¡¿Dónde está Jack?!

Pise de nuevo su rodilla, dejando que la misma sensación helada avanzara por todo mi cuerpo y la impaciencia incrementaba junto con la impotencia.

— ¡T-Te lo diré! ¡Allá! — cuando por fin pudo hablar, señalo un extraño cuadro que lo obligue a mover aún si tenía que arrastrarse en el proceso. Detrás se encontraba una puerta, escaleras y lo que parecían barrotes en filas distribuidas en orden.

No lo perdería de vista mientras lo buscaba, podía ser una trampa y si eso era excusa suficiente para empujarlo con el pie y obligarlo a caer escalera abajo, entonces la tomaba. Estaba fuera de mi mismo.

—Ya es la segunda vez que cae.

—Creo que ha cambiado de aficiones.

—Miren y trae uno nuevo~

— ¿También cuenta como puta o él podrá ser otro?

—Qué fácil reemplaza a sus juguetes señor~

Mi atención se centró en el chico que soltó la última frase y para evitar que se metiera al fondo de la celda, lo sujete del cuello de su camisón y…

Si, fui brusco al estamparlo contra las rejas al jalarlo pero no tenía completo control de la fuerza que utilizaba en ese momento.

— ¿De qué juguetes hablas? ¿A quiénes reemplazo?

—A pues…trajo uno nuevo, uno nuevo. Era blanco y dijo que le gustaban sus piernas.

— ¡N-No dije eso!

—Claro que sí, no dejaba de verlo con esa mirada pervertida suya.

—Y entonces le abrió las piernas en la celda. Justo a un lado de nosotros— otro de los presos señalo la jaula vacía que se encontraba a un lado y en donde solo quedaban algunas cadenas, un grillete suelto y los demás bien cerrados con vendajes y papeles con escrituras extrañas.

— ¡N-No! ¡NO! No los escuches, ellos mienten yo nunca-yo no, yo no le hice nada malo. Lo único que hice fue-

—Le explico las reglas del lugar.

—Luego lo obligo a ponerse de rodillas y chupársela para que aprendiera a tener la boca cerrada.

—Pero no lo hizo bien y lo castigo.

—Era molesto escucharlo gritar con el eco, nada se escucha allá arriba.

— ¡Le ordeno que abriera las piernas y se la metió sin siquiera usar los dedos!

— ¡Si! Lo hizo llorar e incluso sangro.

—¡Creo que incluso se mío en la celda!

—Eres un hijo de puta— Fue lo único coherente que salió de mi boca antes de que desenfundara mi espada y la clavara en medio de las piernas del hombre que grito con el dolor y la desesperación que se igualaba al cinismo y las carcajadas de los esclavos a mi espalda. — ¡¿DÓNDE ÉSTA?!

De ahí en adelante no pudo contestar mi pregunta, no importa cuántas veces se repitiera, el solo gritaba de dolor por la espada que deje clavada en el lugar, por como la movía o el fuego que rodeo la hoja de mi arma y alcanzó a quemarlo a él también.

—Oye, tenemos hambre.

—No hemos comido en muchos días.

—Déjanos salir de aquí.

—Abre la puerta y te diremos donde esta~

—Sacanos solo un rato.

Los esclavos seguían hablando, estirando sus manos como perros hambrientos que ven el mejor platillo del mundo frente a ellos y solo necesitaban que abriera la puerta para tener paso libre.

—Sírvanse ustedes mismos.

Pude escuchar sus plegarias pero las ignore, preferí brindarles la libertad de acción al abrir la cerradura y dejarles el paso para que fueran directo al cuerpo que se retorcía de dolor por las mordidas que comenzaron a arrancar su piel, los dedos que jalaban curiosos su lengua con la suficiente fuerza para arrancársela y otros que buscaban dejar su otro ojo en las mismas condiciones que el herido.

En medio de aquel desastre, su ropa se rasgó y un fragmento de hielo tan duro como la roca, asomo entre la tela desgarrada de los pantalones pero no tenía tiempo que perder, debía

Jack PoV

Viajar en compañía de un sarcástico y gruñón cambia pieles no es algo que les recomiende, menos cuando pueden hacer cosas más interesantes como asistir a tours con guías turísticas o explicaciones históricas que no contengan maldiciones altisonantes acompañadas de comentarios que van dirigidos a tu incompetencia o ignorancia de la vida en el exterior.

Créanme, esa era básicamente la única forma de socializar de Er.

—Entonces ¿qué se siente volar? — aun cuando se burlaba de mi luego de cada pregunta que le hacía no podía quedarme callado. Vamos que no es muy común encontrarse con gente que tenga ese tipo de habilidades — ¿Solo te puedes transformar en un águila? ¿Es cierto que también hay quienes se meten en la mente de los animales para controlarlos?

—Se siente igual de cansado, esta helado allá arriba, hago mucho esfuerzo pero por lo menos no te escucho allá. Si, existe esa gente y me harías un gran favor en cerrar la boca antes de que te abandone aquí.

—Podrías hacerlo en cualquier momento.

Él solo me volteó a ver de reojo con una sonrisa burlona que me hizo pensar dos veces antes de volver a hablar.

—Ganas no me faltan, pero si llegan a atacarnos te puedo lanzar como cebo y huir sin problemas. Eres útil a tu modo.

Aun cuando su comentario era algo hiriente preferí pasarlo de largo. No es como si yo lo acompañara porque fuera de mi agrado o me encargara de cuidarle la espalda, yo también lo estaba usando para mantenerme vivo el mayor tiempo que me fuera posible aun cuando no sabía para qué.

¿Por qué? El propósito vino más rápido de lo que pensé cuando rodeamos una de las provincias para "tomar prestados" algunos víveres y ropa que nos volviera más fácil la tarea de movernos en las orillas del lugar sin ser detectados.

Me encontraba en una de las esquinas del pequeño lugar para evitar que me vieran y por un segundo me paralice al ver que una pareja caminaba en mi dirección, usando la misma vestimenta que Lane y su esposa mientras hablaban sobre las reuniones del condado y la poca comunicación que tenían entre ellos.

Entre en pánico.

Me escondí dentro de un pequeño granero donde solo me acompañaba la alfalfa, grano, otros costales que parecían tener abono para las cosechas y un pequeño animal que me miro con una curiosidad que me saco el aire al tener un pequeño flash back.

Era un potro.

Yo tenía una yegua, sola y perdida que debía seguir galopando a saber dónde para dejar atrás el miedo y buscarme.

Porque Ventisca era así, estaba seguro que era el único ser viviente que no podía traicionarme.

Bueno mi hermana tampoco pero ella debía creer que yo estaba muerto.

—No te preocupes, ya me voy— me moví con cuidado, sin hacer movimientos bruscos para no asustarlo y le hable en tono amable para que me siguiera con sus ojos hasta la salida y confirmara que solo estaba de paso.

Al salir confirme que la pareja solo eran desconocidos y me aleje al punto de encuentro donde me esperaba un radiante compañero de equipaje con su ceño fruncido y un montón de comentarios que solo hablaban de mi falta de cultura general y sentido común al haber tardado más de la cuenta y exponernos de esa manera a segundos preciosos de retraso que podían ser nuestra perdición.

Er era un dolor en el trasero, pero ese día consiguió "tomar..." bueno, robo incluso capas de viaje y una peluca aparte de los pedazos de pan, miel y agua.

— ¿Para qué es eso?

—Para ti, no espero que lo entiendas pero llamas demasiado la atención con tu pelo.

— ¿Y quieres ocultarme? ¿A mí? ¿Tu escudo humano?

—Eres un as bajo la manga, me sirves más como un recurso a mitad o final del viaje y no que te pierdas al inicio, ahora ponte sabia, barro y ponte esto— la dejo caer en mis manos para ocuparse de llenar la tela con un equipaje igualitario y amarrarlas de modo que fueran mochilas útiles.

Yo solo observaba todo a detalle, grabando sus movimientos en mi cerebro para aprender hasta la más pequeña técnica de supervivencia que pudiera darme antes de arrojarme, como él decía, contra el primer atacante que se nos pusiera en frente.

Nuestro objetivo era llegar al reino que se encontraba en el Este donde según los rumores todo se encontraba en una paz verdadera y no en un falso ideal como el que planteaban en mi hogar.

Claro que yo sabía que Er quería ir solo por las montañas rocosas que se decía eran inalcanzables para la mayoría de las personas, poco exploradas y con un clima extremo que quedaba perfecto para un águila gigante que buscaba alejarse de toda la gente.

¿Y yo? Bueno, solo lo acompañaba en su objetivo hasta dar con Ventisca y luego buscaría a mi hermana, tenía que saber que me encontraba con vida antes de que mi madre me encontrara a mí y se asegurara de terminar el trabajo por mera satisfacción personal.

Eso suponiendo que mi madre se encontrara con vida.

—Entonces ¿huiste de casa por ser un incomprendido o qué?

Deje a un lado lo poco que había alcanzado a formular en mi mente para atizar de nuevo el fuego de aquella pequeña fogata donde se cocinaban mis pescados. Tampoco me fue difícil acostumbrarme a la dieta conforme los días pasaban y era difícil encontrar de que alimentarnos.

También aprendí a racionarme por las malas cuando comí de más y el maldito desgraciado que estaba sentado frente a mí no me compartió ni una miserable migaja de su comida.

"Así aprenderás más rápido"

Podía ser verdad pero no por eso dejaba de molestarme.

—No hui— aunque no negué lo de incomprendido, preferí no mencionarlo para no quedar en ridículo. Sabía que en ese concurso de "premio a la vida más miserable del mundo" Er me llevaba mucha ventaja. —Llegaron, quemaron la casa, tuve que escapar y al final me caí de mi caballo.

Pude sentir como mis manos temblaban al recordar los gritos en el salón, los rugidos de dragones en puntos que no podía alcanzar a distinguir, los empujones que los invitados daban para salir de ahí, los caballos pateando las puertas con sus cascos para intentar salir, los alaridos de Ventisca cuando abrí la puerta, el humo entrando en mi garganta sin dejarme respirar…

Parpadee varias veces para alejar esos recuerdos que siendo rememorados parecían más aterradores cuando tenía tiempo de procesar todo lo que había sucedido. Baje mi mano que puse de forma inconsciente en mi garganta e intente aclararme la garganta por la horrible sensación de humo que volvía a tener como si tuviera una cámara de gas eterna en mi garganta.

—Entonces llegaste a…vaya, bueno creo que en parte es mi culpa que terminaras con el bastardo enfermo.

— ¿Por qué?

—Porque él puso esas trampas para evitar que yo escapara.

— ¿En serio?

—Si— sonrió con orgullo —la última vez no resulto porque su mujer me disparo en la pierna, si no, yo no hubiera estado ahí.

— ¿La señora también era así?

Sin duda la conversación se tornaba interesante y de alguna forma, Er se guardó cualquier burla si es que la tenía en mente.

—La mayoría o todos los que están en la provincia son así Jack. Si quieres llegar lejos en esta vida tienes que aprender a ser malpensado— mientras hablaba dejo caer ramas en la fogata que manteníamos oculta gracias a la oscuridad de la noche que no dejaba ver el humo y las rocas de la montaña mantenían la luz más oculta en comparación con un campo abierto. —Piensa mal Jack, si alguien viene y te habla amablemente desconfía, puede ser porque quiere aprovecharse de ti. Si alguien te ofrece algo es porque esta envenenado o echado a perder, si te ofrecen un consejo es por conveniencia propia— se encogió de hombros y mordió el pescado crudo que él tenía. —ten eso en mente y te evitaras muchos problemas.

— ¿Y tú?

— ¿Yo qué?

— ¿Siempre estuviste ahí?

Era denso y podía ser un idiota, pero en ese momento me di cuenta de que había metido la pata al preguntar eso. Él no pausaba su comida o se quedaba en silencio por cosas que no tenían importancia, pero no me dejo corregir mi pregunta cuando ya me respondía.

—No, pero si ha sido el lugar más feo en el que he estado. Cuando era niño vivía en un castillo, mi familia servía por generaciones a los Black…

— ¿Pitch Black? ¿A su familia?

—Si, a ellos. Éramos sirvientes, puesto asegurado donde al menos te mueves con libertad, tienes techo y cosas por el estilo, es una buena vida— añadió sin dejar de mover con ocio la cola del pescado —el problema empezó cuando comencé a desarrollar mis habilidades de transformarme. No podía controlarlo bien y a veces solo tenía el pico, garras, cola, alas…— se mordió el labio y desvió la vista a otro lado, algo que yo hacía cuando intentaba distraerme o evitar el impulso de llorar. —En resumen yo era muy raro, caro y perfecto para darles mejor vida a mis padres. Me vendieron a los diez y de ahí estuve un tiempo con unos traficantes de personas, me vendieron en el mercado negro, me la pasaba haciendo tareas de sirviente siendo tratado como perro— se encogió de hombros mientras yo me preguntaba si todos los esclavos tenían aquel origen de ser robados de su hogar o vendidos por su familia. —Al final me tomaron por atrás a los catorce…o creo que tenía quince. No recuerdo.

Termino su historia sin darle importancia, encogiéndose de nuevo en su lugar para roer los pequeños huesos que tenía en ese momento y yo tuve que buscar una buena respuesta en las escamas de mi pescado asado para no verme como un idiota insensible.

—Lo siento…

—Jack. No soy el primero ni el último que vive así. Quita esa cara de lastima antes de que yo te saque los ojos con este pescado.

Ni siquiera pude sonreír por la amenaza que me daba con su segundo pescado que meneaba con energía antes de volver a comer. Así nos mantuvimos en silencio por unos minutos más hasta que la duda no pudo más en mi cabeza.

— ¿Fue muy malo?

—…No— su voz fue más un murmullo que acompañaba las brasas del fuego —Fue cuidadoso, cómodo y muy bueno.

Con sus dedos temblando y sus ojos entrecerrados, comprendí que era una mentira y también que era mejor dejar las cosas de esa manera.

El resto de la comida fue solo para hablar de cómo la gente tenía conocimiento de lo que Lane hacía, que muchos obraban igual y que aún si escuchaban o veían algo solo pasaban de largo y seguían con sus días tranquilos como si el asunto no fuera de su incumbencia.

En pocas palabras de lo podrido que estaba el lugar.

La forma en que encontré a mi caballo y me entere de que había alguien buscándome, es algo que te debo decir con más detalle y posiblemente tarde un poco más en contártelo. Pero te aseguro que no te vas a arrepentir de escucharme hasta el final.