Sentimientos Encontrados
Capítulo 4: Sueño de una noche de verano.
Luffy-WOW, esta habitación está INCREÍBLE-miraba todo con estrellitas en los ojos.
Zoro-Pero qué dices, comparada con otras donde nos hemos quedado, está se queda corta.
Sanji-¡Oye maldito MARIMO!¡NO SEAS INGRATO!-le replicó Sanji a gritos.
Zoro-¡CÁLLATE, COCINERO PERVERTIDO!
Sanji y Zoro intercambiaron una mirada asesina seguida de unas incesables ganas de pelearse, ya saben: COMO SIEMPRE. Por suerte, desistieron de la lucha, después de todo estaban en una casa ajena como invitados, por lo que no podían causar problemas. Sin embargo, Sanji le hizo una molesta aclaración a Zoro:
Sanji-Nos estamos quedando a dormir en la mansión de Kaya-chan, así que deberías estar agradecido de que dejen quedarse incluso a un delincuente como tú.
Zoro, obviamente molesto por las palabras de Sanji, estuvo a punto de volver a desenvainar la espada, pero fue detenido justo a tiempo.
Nami-Sanji-kun, quieres dejar de fastidiar a Zoro, porque te juro: si ustedes dos se pelean y en medio del alboroto rompen algo de la mansión...-su ira fue aumentando-...¡YO NO PIENSO PAGAR NI UN SOLO BELI POR ELLO! ¿¡ENTENDIERON!?
Sanji-SÍ, NAMI-SWAAANNNN.
Que clase tipo eres Sanji, incluso bajo amenaza de muerte, te mantienes tan enamoradizo como siempre.
Merry-Bueno, señoritas...-dirigiéndose caballerosamente a las dos mujeres-...yo les mostraré el camino a su habitación.
Así, Nami y Robin dejaron la escena, siguiendo al mayordomo hasta los aposentos que les correspondían a ellas dos. Quedaron solamente los chicos en aquella lujosa y gran habitación, aunque como dijo Zoro, no era demasiado en comparación con los diferentes hospedajes en los que habían estado a lo largo de todos sus viajes. Mira que es difícil cumplir con las expectativas de estos piratas aventureros.
Todos se fueron a dormir. El cansancio que caracteriza el final de alguna fiesta, los impulsaba a descansar hasta poder recuperar la energía perdida entre la diversión de aquella noche.
Ya debía haber pasado alrededor de una media hora con cinco minutos, cuando de repente vino a levantarse la figura de Usopp, quien no importa cómo, no lograba conciliar el sueño entre los ronquidos Luffy y el revoltijo de pensamientos en su cabeza. Salió del cuarto con el mayor silencio posible y se embarcó en un corto viaje en solitario por los pasillos de la mansión, con el objetivo de encontrarse con la paz.
Usopp recorría de nuevo los pasillos de la mansión. En su camino de vuelta a la habitación, se había perdido y ya no reconocía para nada el pasillo por el que había venido en un inicio.
Usopp-(A este paso, voy a estar más perdido que Zoro-y eso es mucho decir-)
Se lamentaba el francotirador. Suspiró queriendo desahogar sus penas.
Usopp-(¿Por qué tuve que aceptar su propuesta?)
(Hace media hora)
Después de aquella maravillosa festividad, todos estaban dispuestos para irse, cuando la señorita les propuso quedarse a descansar esa noche dentro de la mansión. Muchos aceptaron la invitación, otros creyeron que era demasiado pedir, pero aún así accedieron. Los únicos contrarios fueron Franky y Brook. Uno porque estaba preocupado por el Sunny y el segundo porque no quería incordiar a los habitantes de la mansión, pues si de casualidad alguno se lo encontrara vagando por los pasillos a media noche, tened por seguro que sufrirían un ataque cardíaco. Usopp no sabía que hacer, siempre había merodeado por los alrededores de la mansión e incluso una vez llegó a entrar a la habitación de Kaya, pero nunca había visto la mansión en su totalidad. Para empezar, nunca pensó que llegaría el día en el que sería completamente bienvenido allí y de alguna forma, no le gustaban los lujos que esta le procedía. Era como un constante mensaje que le transmitía la abrumadora diferencia entre él y Kaya.
Al ver que la respuesta de su amigo se tardaba, Kaya le preguntó preocupada:
Kaya-¿Te sucede algo Usopp-san? ¿No quieres pasar la noche aquí?
Usopp-¡AH! ¡NO-NO, no es nada K-Kaya! Es solo que...
Trató de encontrar la menor excusa, pero al verla directamente a sus hermosos ojos azules, no pudo más que decir:
Usopp-... ¡Espero dormir bien!
(Presente)
Lo hecho, hecho estaba. Había aceptado la invitación y por ello, si quería culpar a alguien debía culparse a sí mismo. Sin embargo, estar varado en medio de un enorme laberinto de paredes desconocidas para él, le estaba arruinando la noche; con lo buena que había sido. No quería incomodar a nadie en la mansión y menos a Kaya, solo por preguntarles la forma de regresar a su cuarto, por lo que siguió caminando errante por los caminos de lujo que lo rodeaban. En su recorrido, hizo el mayor esfuerzo por plasmar a detalle cada uno de los muebles y adornos a su alrededor en su mente, pues no encontraba una mejor solución para orientarse; pero no pudo retenerlos en su memoria. Ya cansado de todo esto, empezó a pensar en la forma en la que debería dirigirle la palabra a su amiga; mañana sería el día en el que, cual, si hubiera regresado el tiempo atrás, acataría nuevamente sus labores como contador de historias. Historias las cuales, ya no serían mentiras, si no los relatos de sus verdaderas aventuras. De pronto, se percató de una inusual figura, quien yacía inmóvil frente a la próxima ventana cerrada del pasillo que él recorría. Se fue acercando lentamente hasta que la luz de la propia luna, la cual en un principio se había ocultado detrás de las nubes, le reveló la identidad de aquella misteriosa figura: era Kaya. Al percatarse ella también de la presencia de Usopp, inicio por sí misma la conversación.
Kaya-Buenas noches, Usopp-san.
Usopp-Buenas noches, Kaya. ¿Pasa algo malo? ¿No puedes dormir?
Kaya-Sí...todo lo que ha ocurrido hoy...fue tan maravilloso que creo estar viendo una ilusión...y temo que...si me duermo esta noche...al despertarme mañana...todo habrá desaparecido...tal y como el simple recuerdo del sueño de una noche de verano.
Sus hermosos ojos azules, brillaron intensamente ante el destello de luz de luna; miraban alrededor, con un pequeño rastro de cristal sobre sí. Ese rastro, era señal de que Kaya todavía sentía ganas de llorar, pero no precisamente de tristeza.
Usopp pudo sentir como contenía sus lágrimas y con el fin de mostrarle su realidad, le pellizcó suavemente una de las mejillas. Kaya, un poco sorprendida, fijó su mirada sobre él, a lo que este afirmó:
Usopp-Ves, no es un sueño...Estoy aquí Kaya, junto a ti...y me mantendré a tu lado por un buen tiempo...
Kaya no podía creer lo que escuchaba, pero aquellas palabras calmaron todas sus inseguridades y desaparecieron sus lágrimas como si en un inicio nunca hubieran existido.
Usopp se sorprendió por lo cursi que podía llegar a ser. Había logrado calmar a Kaya, pero era ahora él quien necesitaba un calmante; estaba a punto de estallar por culpa de su propia pena y hacía todo lo posible por ocultarlo, especialmente su cara, la cual con cada segundo se iba tornando de una coloración más fuerte.
Kaya-...Gracias, Usopp-san...
Su agradecimiento le tomó por sorpresa.
Kaya-...Siempre encuentras la manera de animarme...y eso...es una de las cosas que más he extrañado de ti...durante todos estos años...
Usopp se enmudeció completamente.
Kaya-...Estas son las palabras que quería decirte cuando te vi de nuevo frente a mí esta tarde...pero por culpa del shock...no pude expresarte correctamente: ...me alegro de que estés bien, ...gracias por volver a salvo y cumplir con tu promesa.
Kaya le brindó una sonrisa satisfecha al terminar sus palabras.
Usopp se apresuró a corregirla, algo nervioso por culpa de su mensaje.
Usopp-...N-No...To-todavía no he cumplido completamente con mi promesa...Aún no he podido contarte sobre mis aventuras...Así que...
Dirigió su vista hacia ella, pero evitó cruzar sus miradas.
Usopp-...Mañana...A la misma hora y ...en el mismo lugar...Como en los viejos tiempo...
Emocionada, Kaya exclamó:
Kaya-¡Sí! ¡Como en los viejos tiempos! Te estaré esperando sin falta, Usopp-san.
Usopp-Vale, pero por ahora será mejor que nos vayamos a dormir. No dormir mucho es malo para la salud, además: tengo tantas historias, que no creo poder acabar de contarlas todas en el tiempo que dura un solo día.
Dando lugar a la despedida, cada uno se disponía a tomar sus respectivos caminos, cuando de repente, Usopp detuvo toda la acción:
Usopp-¡Kaya!
Se giró de vuelta hacia él.
Kaya-¿Sí?
Usopp-E-Esto...yo...
Kaya se quedó parada en el mismo lugar, esperando pacientemente las palabras de su amigo, con esperanza de que fueran las palabras que ella desea escuchar.
Usopp-... ¿Podrías indicarme el camino de vuelta a la habitación? Es que estoy medio perdido.
Ante la inesperada frase, Kaya no pudo más que soltar una pequeña risa y después de darle las instrucciones necesarias para llegar a su destino, volvieron los dos a despedirse.
