Escrito originalmente por Katrina S. Forest y RaptorRowan. Portada dibujada por onichan-xd. Traducción por SpainDragonWriter.


Por mucho que Fi deseara destruir a Misty, le permitió un momento para susurrar los movimientos que conocía a Ash, sin duda con algunas interesantes sugerencias también. Patético, la verdad. El hijo del jefe no sabía siquiera cómo combatir sin que alguien le llevara de la mano.

No bajes la guardia, se dijo a sí misma. Noivern era de tipo dragón después de todo. Por suerte, resistía los ataques de tipo agua de un Gyarados, y este no lo era tanto contra los movimientos de tipo dragón. Pero mientras ella golpease rápido y fuerte, daba igual lo que supiera Misty. En realidad, pensó, puede que acceda al uso gratuito de una Máquina Técnica al final. Fi alcanzó su cinturón. Ella siempre se guardaba una Máquina Técnica de repuesto en particular. Nunca se sabía cuándo uno iba a necesitar un poco más de poder, después de todo. Raven agachó la cabeza obedientemente mientras Fi abrió la caja y roció el polvo sobre su pelaje.

—¡Se acabó el descanso! —llamó el lacayo que actuaba de árbitro—. El combate se reanudará de inmediato.

Misty se dirigió de vuelta al centro del campo de batalla. Raven extendió sus alas, demostrando toda su fuerza.

Fi esbozó una sonrisa. Para poder en estado puro, solamente un movimiento tenía sentido.

—¡Raven, Hiperrayo! —ordenó.

A su vez, Ash gritó:

—¡Misty, Rayo Hielo!

Los dos gigantescos rayos de energía volaron directamente hacia sus objetivos, impactando en una enorme bola de luz en el centro del gimnasio. El lacayo soltó un llanto infantil mientras docenas de trozos de piedra volaban por todo el estadio. Fi apretó los dientes de frustración.

¿Esa mocosa conoce un movimiento de tipo hielo? ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! La creciente bola de energía no hacía más que aumentar su tamaño mientras ambos oponentes lo daban todo en sus ataques. Aunque, eventualmente, ninguno de los dos era capaz de mantener la expulsión de tal nivel de energía y los ataques finalizaron, provocando que la bola entre ellos se expandiera y explotara con la fuerza conjunta de ambas partes. Una densa niebla llenó el aire. Raven y Misty fueron empujados hacia atrás. Fi oyó el satisfactorio sonido de Misty llorando de dolor. Pero también sintió un escalofrío cayendo en su lado del gimnasio.

Cuando la niebla se disipó, Misty seguía en pie, aunque sus brazos mostraban quemaduras donde el Hiperrayo había impactado en ella. Raven estaba encogido en una bola, con hielo cubriéndole las alas. Pudo emitir un suave gemido antes de caer derrotado en el suelo, incapaz de seguir peleando.

Fi lanzó un insulto mientras retiraba a su Pokémon. De modo que todo recaía en sus manos. No pasaba nada. Así es como debió haber sido desde el principio. Dio un paso al frente enseñando sus garras.

Misty sonreía. ¿Qué movimiento iba a utilizar ahora? ¿otro Rayo Hielo? ¿Quizá un Hiperrayo de su propia cosecha? Independientemente del que fuera, Fi estaba dispuesta a darle a la mocosa una prueba de su propia medicina. Y conocía el movimiento perfecto para ello.

Ash alzó una mano para dar a Misty su próxima acción.

—¡Misty, Rayo!

Un regocijo palpitó a través de las venas de Fi y ella sonrió abiertamente, enseñando sus afilados colmillos.

—¡Yo primero! —siseó.

Su cuerpo se movió como un relámpago. Incluso aunque la energía ya envolvía el cuerpo de Misty, lo hizo más rápidamente en el de Fi. Podía notar sus garras temblar como si estuvieran impacientes por liberarla, y apuntó hacia MIsty acompañado de un poderoso rugido.

No hubo un choque de poderes esta vez. La fuerza del golpe dio en Misty y ella soltó un grito desgarrador, cayendo al instante al suelo. Fi se enderezó y sonrió ante lo que acababa de hacer. Ash estaba al lado de su novia, gritando entre llantos su nombre.

—¡Misty! ¡Misty! ¿Estás bien? ¡Respóndeme! —Igual que con sus otros Pokémon, él administró velozmente un revivir, aunque Misty parecía estar todavía bastante debilitada. Ella consiguió esbozar una débil sonrisa.

—Lo siento… No pude ayudar más —susurró. Entonces cerró los ojos de nuevo mientras una luz roja la atraía hacia el interior de la Pokéball.

Ash se levantó, calvando sus ojos rojos en Fi. Realmente se veía enfadado. Qué adorable.

—¡Eso ha sido un sucio truco! —bramó.

Fi rio.

—¿Perdona? No me eches la culpa de tu ignorancia cuando usaste un movimiento de tipo eléctrico en un Pokémon súper débil a estos. —Enseñó las garras—. Ahora, creo que todavía me queda un contrincante que vencer.

Ash asintió y dio un paso al frente. Su cara estaba llena de determinación.

—Puedo vencerte, ¿lo sabías? —susurró.

Su autoconfianza enfureció a Fi.

—Sigue soñando —gruñó.

—¿Listos? —preguntó el árbitro—. ¡Comenzad!

Ash se puso a la defensiva. Retrocedió de un salto y colocó sus brazos por delante de su cuerpo. Tan fácil. Estaba claro que usaría su patética Máquina Técnica primero.

—¡Protección! —gritó.

Pero Fi estaba preparada para eso.

—Canto Mortal. —Y alzó la cabeza. Sus cuerda vocales se deformaron, dejando escapar un horrendo y sobrenatural grito. Penetró toda la carne y huesos de su cuerpo, debilitándolos y recordándoles que su tiempo de combate se había limitado. Era el auténtico movimiento del Pokémon catástrofe.

Un mareo la golpeó y se obligó a mantenerse en pie para ver el mismo resultado que había causado a su rival. Ash se dobló, sus manos fantasmales puestas en sus oídos, su cara contrayéndose de dolor.

—Pero…pero… Me había protegido —gimió.

—Protección no bloquea un Canto Mortal —le explicó Fi, entonces levantó la mano con tres dedos alzados—. Tres turnos. La canción está ahora dentro de tu mente y cuerpo, y se volverá más dolorosa con cada uno que transcurra.

Ash puso una mirada engreída.

—Pero la canción también te afecta. Y ninguno de los dos puede cambiar de Pokémon. De modo que si ambos caemos después de tres turnos… —señaló triunfante hacia ella— claramente eres más rápida que yo, y te debilitarás antes. Ganaré el combate.

Fi cruzó los brazos, para nada sorprendida.

—Salvo que no necesito tres turnos para vencerte. Lo conseguiré en dos. ¡Y disfrutaré viéndote sufrir en cada uno de ellos!

Fi se posicionó preparando su próximo ataque, sabiendo que él ahora podría protegerse.

Ash retrocedió su mano cerrada en un puño.

—¿Ah, sí? ¡Golpe bajo!

La velocidad del movimiento pasó volando por su lado y el hombro de Fi estalló de dolor cuando conectó su puño. Impresionante para un movimiento de tipo siniestro. Pero a la vez que el movimiento impactaba, Fi sintió como su poder crecía. Se centró en esa sensación y se deshizo del dolor.

Ash retiró el puño, nervioso.

—¿Qué demo…? —tartamudeó.

—Ah, debí haberlo mencionado antes. Se ve que tengo la habilidad Justiciero de Absol, el cual me otorga un extra de poder después de recibir un ataque de tipo siniestro —alzó las garras—. ¡Tajo Umbrío!

Fi golpeó a Ash. Más bien fue como si lo atravesara, no como si estuviera atacando la carne. Era como arremeter contra una nube densa y nociva. ¿Su cuerpo cambiaba de estado sólido a gaseoso cuando se sentía en peligro? Quizá. Pero el ataque de tipo siniestro claramente había tenido su efecto en él. Ash se tambaleó y retrocedió, llevándose las manos al estómago mientras se quejaba, casi como si realmente hubiera recibido un golpe físico justo ahí. Un movimiento más y él habría…

Fi frunció el ceño. No, el quiere prolongar el combate. Seguramente se vaya a proteger en el próximo turno. Debo prepararme ante eso. Fi respiró hondo, se aguantó la tentación de partirlo en dos donde se había quedado.

—Danza Espada —dijo, tan sutilmente que casi no lo escuchó ni ella misma.

—¡Protección! —gruñó Ash, colocando una vez más la mano delante de él.

Por supuesto, no tuvo efecto alguno.

El viento se elevó alrededor de Fi, llenándola con aún más poder que el que había recibido por la habilidad Justiciero. El combate estaba prácticamente sentenciado. Ash se había quedado sin opciones. El contador de la Canción Mortal estaba en uno. El podía protegerse otra vez, pero solo había la mitad de las probabilidades de salvarse de su efecto. También podía intentar derribarla, pero ¿qué tenía en contra de ella? Otro Golpe Bajo era su mejor baza y, aunque lograra herirla, Fi lo soportaría. Ella sabía que podría. Y solo aumentaría más el poder en su ataque final contra él. Lo golpearía tan severamente que jamás volvería a levantarse. ¡Entonces, el jefe vería al fin quién debería ser su verdadero heredero!

—¡Tajo Umbrío! —rugió y se lanzó hacia el chico.

Ash miró arriba hacia ella con aquellos frágiles y desesperados ojos rojo. Todo su cuerpo tembló presa del miedo. Sus labios se movieron, susurrando su último movimiento:

—Golpe fantasma.

Y acto seguido desapareció. El ataque de Fi voló y cortó nada más que aire. La fuerza del movimiento resquebrajó una enorme grieta en el suelo de piedra. Pero su objetivo se había desvanecido. Podía percibirlo a pesar de no verlo, provocándola. Entonces el poder en su interior empezó a decaer.

—¡No! —lloró—. No, no, no… ¡NO!

Fi chilló de furia y agonía, pero los efectos de la canción no cedieron y continuaron debilitándola. Cayó de rodillas. Ash reapareció después de que su ataque fuera anulado por los efectos de la Canción Mortal en su propio cuerpo. Pero fue tal y como él había dicho… Fi era más rápida. La canción acabó con ella antes, cayendo en la oscuridad. En el fracaso.