Sentimientos Encontrados

Capítulo 5: Nos vemos mañana.

Los primeros rayos de sol se asomaban por la esquina de la ventana. Poco a poco, el día se vio comenzar como cualquier otro, solo que esta vez en especial, sus colores eran mucho más brillantes y coloridos que las anteriores mañanas. Hoy todo regresaría en el tiempo, a aquella época cuando ambos eran todavía dos jóvenes de 17 años y disfrutaban de su compañía mutua; teniendo como lugar de encuentro: la ventana de la habitación de Kaya en el segundo piso, a la cual solo él podía acceder escalando aquel gran árbol, situado justo junto a la ventana y con una rama perfectamente ubicada a la altura que necesitaba.

Usopp llegó a tiempo al lugar y se sintió tan nostálgico que, no pudo evitar tratar de recrear de nuevo, toda la secuencia por la que él siempre tenía que pasar para verla cada día. Removió el agujero cuadrado de hierbas, que, en su momento, le sirvió de entrada secreta; cuando los tiempos de aquel falso Kurahadol, quien le negaba el paso a la mansión y le prohibía a Kaya socializar con él. Muy malos recuerdos, así que mejor ni acordarse.

Ya una vez adentro del jardín, se apresuraba silenciosamente hacia el árbol y con el mayor cuidado, escalaba hasta aquella rama. Si la ventana estaba cerrada, había que llamar a la propietaria por medio del golpe de una piedra, pero teniendo sumo cuidado de no romper la ventana por ello o terminaría por alertar a los guardias.

Esta sería la primera vez que podía proceder con toda confianza y tranquilidad. Se sentía liberado, pero a la vez algo incompleto, ya que el hecho de se le estuviera prohibido, era una de las razones que lo incentivaba más a ir de nuevo. Pero igual, no tenía nada por lo que preocuparse: ningún problema se le toparía por delante ya con su solo deseo de verla y hablar con ella. Después de años y años navegando, consiguió volver al inicio de todo. Sentía un motín de sentimientos, pero sin duda, el que más se imponía era la emoción y el verla a ella de nuevo esperando en la ventana como en el pasado, hizo que aumentara más su emoción.

Usopp-¿Te hice esperar?

Kaya-No, para nada. Aunque...si te refieres al tiempo que te tardaste en volver: sí, he esperado mucho tiempo.

Usopp soltó una carcajada, quien diría que Kaya se volvería capaz de gastar ese tipo de bromas.

Kaya-Entonces, ¿qué aventura me contarás hoy? -expresó de una manera muy dulce. Cuántos años había añorado volver a decir estas palabras, bajo la misma situación que en el pasado.

Al escuchar aquella frase tan repetida en todas sus antiguas visitas, sintió que de verdad había regresado. Habían cambiado, ya fuera en cuerpo y alma, pero lo único que nunca cambió: fue el hecho de que eran especiales, el uno para el otro. Y así recomenzó una escena única para ambos.

Mediante su buen uso de las palabras y con la magia de la imaginación, Usopp revivió para Kaya las más sorprendentes aventuras que había vivido a lo largo de todos sus viajes. Lugares como: el Baratie, la villa Cocoyashi, Arlong Park, Loguetown, Whiskey Peak, Little Garden, el reino de Arabasta, Mock Town, Skypiea, Long Ring Long Land, Water Seven, Enies Lobby, Thriller Bark, el archipiélago Shabondy, las islas Boin, la isla Gyojin, el castillo Ryuugu, Punk Hazard, Dressrosa, Green Bit, Zou; una interminable lista de recorridos se le describían con tal detalle que parecía estar presenciando frente a sus propios ojos la grandeza de los mismos. Era como si experimentara en carne propia los miedos, las locuras, las risas, las lágrimas y los dolores impregnados en cada historia. Cuanto más avanzaban, más le parecían increíbles estas a Kaya y eso Usopp lo notaba.

Contento por las diversas expresiones de sorpresa que su amiga le brindaba, Usopp se fue esmerando cada vez más en contarlo todo mejor de lo que podía y por ello, algunas veces estuvo a punto de caerse del árbol. Así continuó narrando hasta que por fin terminó con la garganta reseca y tuvo que detenerse.

Kaya, sintiéndose algo culpable por llevarlo hasta este estado, buscó dentro de la habitación y a su vuelta a la ventana, apareció con un vaso de agua en las manos.

Kaya-Lo siento Usopp-san, todo ha sido mi culpa.

Usopp-N-NO-NO, tú no has hecho nada malo, Kaya. S-Si alguien tiene la culpa aquí, soy yo. Debería saber cuándo parar...

Le extendió el vaso y Usopp lo aceptó.

Después de saciar su sed, tomó aire y volvió para hablar sobre un tema importante que aún no había puntualizado completamente con ella.

Usopp-La verdad Kaya...es que tengo que disculparme contigo.

Kaya-¿Por qué?-dijo extrañada.

Usopp-El Going Merry...quedó destrozado en medio del viaje...muchas veces...Yo intenté repararlo lo mejor que pude, pero...al final...quedó tan destruido que...ya no podía navegar más...En verdad, lo siento...

Kaya le brindó una mirada compasiva.

Kaya-No te preocupes por ello. Logró guiarte sano y salvo hasta donde pudo, y eso es, suficiente para mí.

Aún después de aquellas palabras, Usopp seguía culpándose y pensando que, si no hubiera sido tan imprudente, quizás podría haber regresado de nuevo en aquel mismo barco que lo vio partir. No hacía más que encerrarse a sí mismo en una cadena de tristeza y negatividad.

Al ver su pesimismo, Kaya sostuvo una de sus manos. Sorprendido y con toda su atención puesta sobre ella, Kaya afirmó:

Kaya-No es tu culpa...No es la culpa de nadie...así que no te deprimas solo, Usopp-san.

Aliviado de sus pesares, Usopp le agradeció de corazón, pero sin expresar palabra alguna; no se sentía lo suficientemente valiente como para hablarle en medio de tal situación.

Entrelazados en un espacio sin sonido, tan solo mirándose fijamente a los espejos del alma, Usopp sintió ganas de hacer algo que normalmente nunca se atrevería a hacer; pero ahora, justo ahora, hipnotizado por el encantamiento del atardecer, estaba dispuesto a tirar el mundo por la ventana por el simple hecho de darse aquel placer tantas veces soñado.

Se fue acercando cada vez más y más hasta que el punto que podía sentir su respiración, el aumento de sus palpitaciones, la intensidad de su calor; todo lo que él mismo le estaba provocando. Fue cerrando lentamente sus párpados y de igual manera lo hizo ella. Y cuando al fin, creyéndose tocando las puertas del cielo, oyó una voz:

Sanji-¡USOPP!-le gritó Sanji desde su posición.

Al ser llamado por su amigo, despertó desconcertado de su trance y al percatarse del desliz que estuvo a punto de cometer, se apresuró separársele y le dio la espalda a Kaya para intercambiar palabras con Sanji desde su lugar.

Usopp-¿Q-Qué pasa Sanji?

Sanji-¿Cómo qué que pasa?-dijo señalando al cielo oscureciéndose-Ya casi es hora de la cena, así que vuelve inmediatamente al barco.

Percatándose de ello, Usopp se disponía a despedirse, pero… ¿Cómo encontrar la fuerza para despedirse en un momento como este?

Sin voltearse de vuelta hacia ella, Usopp dijo:

Usopp-Nos vemos mañana...

Y saltó apurado. Salió corriendo a toda velocidad hasta coincidir por fin con su compañero, con quien siguió el camino de vuelta a la playa. Sin siquiera darle tiempo a responder a su despedida, Usopp se fue alejando cada vez más por el horizonte hasta desaparecer completamente de la vista de la joven doncella.

Kaya pronunció susurrando al viento:

Kaya-Nos vemos mañana...Usopp-san.

Por el camino, Sanji, quien acababa de presenciar la mayor parte de la escena y percibía la preocupación que irradiaba Usopp, decidió rematarlo.

Sanji-Oye, Usopp...

Usopp-¿Eh?-estaba completamente despistado.

Sanji-...la próxima vez que intentes darle un beso, TEN CUIDADO CON ESA NARIZOTA TUYA.

El resto del camino se lo pasaron peleando a palabras.