Escrito originalmente por Katrina S. Forest y RaptorRowan. Portada dibujada por onichan-xd. Traducción por SpainDragonWriter.


Ash estaba tirado en un bosque. Al menos, esa era la sensación que tenía. Sus ojos estaban muy cerrados, pero podía notar la fría y húmeda superficie de piedras en su espalda y escuchar un distante murmullo parecido al viento. También goteaba agua en su cara, irritándolo. Levantó una mano para apartarla o bloquearla. Entonces el sonido del viento se hizo más distintivo, y Ash logró escuchar algunas palabras.

—¡Está volviendo! ¡Se está despertando! —Era una voz masculina, pero no pertenecía a Brock.

¿James?, pensó. Sus ojos parpadearon y se abrieron. No estaba fuera, y no había agua cayéndole en la cara. Aquello había sido cosa de Aquafeles, el cual le estaba disparando pequeños torrentes de agua de su Pistola Agua directamente a su rostro. Infló sus mejillas, listo para lanzar otro torrente cuando Ash se levantó y se protegió el rostro con las manos.

—¡Está bien! ¡Está bien! ¡Estoy despierto! —dijo rápidamente.

Aquafeles soltó un resoplido y escupió el agua a un lado, sin percatarse de que había apuntado a alguien que estaba en esa dirección.

—¡Oye! ¡Vigila dónde tiras esa cosa!

Ash se dio la vuelta, emocionado.

—¿Brock? —preguntó.

Y sí, era Brock. Estaba con los brazos cruzados, esperando a un lado, pero ahora los descruzó y se adelantó empujando la enorme cola de serpiente de roca. No estaba sonriente, exactamente, pero sí aliviado. Jessie y James se apartaron, la primera intentando poner su mejor expresión de molestia mientras que James expulsaba un sonoro suspiro.

—Bueno, al menos no nos van a despedir por dejar inconsciente al hijo del jefe —dijo. Luego miró al techo—. Aunque puede que lo hagan por planear este combate.

Ash agachó la cabeza. No había pensado muy bien el coste que tendría para todos este duelo. La mayoría de las veces, nunca lo había hecho con nada. Pero ahora que se había ganado la batalla, tenía que pensar en las ventajas que podía crear para mejorar la situación de todos… mientras desmantelaba al Team Rocket.

Ash se giró hacia Brock.

—¿Estás bien? —le preguntó.

Brock río un poco.

—Eres tú el que se desmayó víctima de un Canto Mortal, ¿Y me preguntas si estoy bien? —sacudió la cabeza de la típica forma de «Ash no tiene remedio» que todos sus amigos parecían conocer—. Estoy todo lo bien que puedo estar. Gracias por preguntar.

—De na… ¡Eh, un momento! —se percató Ash—. ¡Ahora puedo entenderte!

Brock asintió.

—Eso parece. Supongo que tienes suficiente ADN Pokémon corriendo por tus venas para comprender su lenguaje. —Frunció el ceño, sus rasgos se pusieron serios, como si estuviera a punto de dar un discurso—. Te haces a la idea de lo imprudente que fue eso, ¿verdad?

—Sí —admitió Ash, rascándose la nuca.

Miró el gimnasio y observó el impresionante destrozo causado por la intensa batalla que se había librado hacía tan solo unos minutos. El lacayo que había arbitrado la pelea estaba ahora atendiendo a Fi, la cual había perdido el conocimiento por su propio ataque. Ash se lamentó por ella. Obviamente había pasado por mucho. Tal vez había una forma de arreglar las cosas… de amistarse con ella… algún día.

Justo cuando ese pensamiento pasó por su cabeza, en el pasillo de fuera resonaron fuertes pisadas.

La puerta del gimnasio se abrió de golpe, casi estampándose en la cara de James. Como un acto-reflejo, Brock se puso frente a Ash, interponiéndose ante quien fuera el que estaba entrado de verlo completamente. Ash escondió sus manos claramente no humanas en los bolsillos y agachó la cabeza para que el ala de su gorra le oscureciera la cara.

Giovanni entró violentamente en el gimnasio.

—¿Qué está pasando aquí? —exigió saber.

—¡N-Nada, jefe! —contestó rápidamente Jessie, también bloqueando la vista de Giovanni para tener una buena visión de Ash.

—Solo estábamos… esto… supervisando un pequeño combate —explicó James. No debió ser la mejor explicación, pensó Ash.

Cuando Giovanni dio un paso atrás, estudió los daños en el suelo y vio a una inconsciente Fi más al fondo, gruñó como un Ursaring ofendido.

—¿Acaso he autorizado un combate? —inquirió tranquilamente, aunque amenazante.

Ash tragó hondo.

—Yo lo autoricé —respondió—. Quería ponerme a prueba contra Fi. —Mantuvo un tono elevado y desafiante. Justo el tipo que enfurecía a Giovanni.

Funcionó.

—¿Y qué le has hecho a este lugar en el proceso? ¡Has destruido la mitad de mi gimnasio, chico! —bramó.

Ash tuvo el impulso de adoptar la natural sonrisa de un Banette y luchó por mantener una expresión neutral para proteger su secreto.

—Sí —replicó—. ¡Y ha sido muy divertido!

Ash deseó poder ver la cara de Giovanni, porque de la manera en la que el hombre se estaba calentando, parecía que estaba cerca de explotar.

—A mi oficina. ¡Ahora! —ordenó, casi perdiendo el control.

Y con eso se dio la vuelta y abandonó la sala cerrando la puerta con una furia desmedida. Ash se estremeció ante el sonido para ver una abolladura en el pomo de la puerta. Demasiado para que Ash fuera el único en dañar el edificio. Pero ahora tenía otras cosas de las que preocuparse. Respiró hondo y dio las gracias a todos los presentes en la sala, a sus amigos, por la ayuda. ¿Eran Jessie y James sus amigos ahora? Se sentía muy extraño, incluso difícil de imaginar. Al menos en ese momento. En cambio, se centró en dirigirse a la oficina de su padre sin darse por vencido.

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Cuando Ash entró en al oficina de Giovanni, El hombre ya mantenía la puerta abierta donde los Pokémon fantasma esperaban en su interior. Ash no levantó la cabeza, procurando verse regañado. La oscuridad en la habitación ocultaría sus características Pokémon mucho mejor que en una oficina bien iluminada. O quizá no le importaba la luz tanto como antes.

En cualquier caso, se apresuró en sentarse en su silla habitual en la parte de atrás, disfrutando de la oscuridad a medida que la puerta se cerraba.

—Bien —comenzó Giovanni, sentándose en la silla en el extremo opuesto de la habitación—. Ahora, ¿por qué no empezamos por ti explicándome cuáles son los motivos por los que crees tener el derecho a disputar un combate en mi gimnasio sin mi permiso?

Sonaba más calmado ahora. El hombre parecía encontrar en el control sobre los demás algo sumamente relajante. Cuando otras personas iban a balnearios de vacaciones, Giovanni se dedicaba a torturar a sus subordinados.

No por mucho tiempo, se dijo Ash. Podía sentir a los Pokémon fantasma acercándose, pero ya no se veía incómodo ante su presencia. El frío toque de sus dedos en su hombro resultaba tan reconfortante como si Pikachu estuviera ahí.

Entonces Ash notó un hilo de tristeza, recordando que Pikachu ya no podría estar en su hombro nunca más. Distracciones. Tenía que centrarse.

—Estoy esperando —instó Giovanni.

—¿Dónde está el punto en hablar? —preguntó Ash—. Meramente vas a utilizar a los Shuppet y a los Banette para que ataquen mi mente de nuevo, ¿verdad? ¿Por qué no empiezas con ello y nos ahorramos algo de tiempo?

Quizá había sido una acción demasiado atrevida. Tal vez había conseguido que Giovanni sospechara. Pero no había nada con lo que poder retractar sus palabras.

Y después de vacilar por un momento, Ash escuchó a Giovanni solar una suave pero malévola risilla.

—Cierto, ¿por qué no? —preguntó—. Es posible que seas un mocoso desafiante, pero al menos eres uno eficiente.

Ash oyó la tela roja del elegante traje de Giovanni se agitaba mientras el hombre levantaba su brazo. Murmuró algo que Ash no pudo captar y más Pokémon fantasma se reunieron a su alrededor. Ash escuchaba los murmullos entre ellos, pero incluso con su reciente habilidad de entender el lenguaje Pokémon, las palabras no eran totalmente claras. Tuvo una sensación de confusión… de saber lo que se les había ordenado hacer pero inseguros de cómo debían hacerlo. Se suponía que debían manipular la mente de un humano. Pero donde se esperaban encontrar al humano, había una criatura como ellos.

Giovanni se rio de nuevo, pero el sonido fue interrumpido por un gruñido de impaciencia. ¿O tal vez de duda? Sí. Esta sería la parte donde normalmente Ash levantaba la cabeza por culpa del dolor que le infligían los Banette mientras invadían su mente. Pero el no se movió; seguía donde estaba como si nada. Aquello debía estar llevando a Giovanni al límite.

Al fin, Ash levantó la cabeza. Sabía que Giovanni seguramente podría ver muy bien a pesar de la poca luz, de que podía ver sus ojos rojos brillando de fervor. Los ojos de Giovanni se abrieron de par en par llenos de terror y conmoción.

—No —dijo. Casi sonó tranquilo al principio, para acto seguido dar paso a una ira creciente con la que se puso a gritar—. ¡No, no, no, no!

Ash se levantó de la silla y apunto con el dedo en dirección a Giovanni.

—¡Ya no tienes el control sobre mí! —le dijo a su padre. Entonces, añadió refiriéndose a los Pokémon—. ¿Querías atacar la mente de un humano? Bien, ¡Ahí tenéis uno!

Un escalofrío pasó cerca sus hombros mientras los Banette y los Shuppet corrían en una niebla. Giovanni se encogió en el suelo, suplicando misericordia a Ash. A medida que los Pokémon fantasma se amontonaban a su alrededor como una tormenta salvaje, una parte de Ash se sintió tentada a permitir que el ataque continuase. Probablemente estos podrían afectar la mente de Giovanni de la misma forma que habían afectado la suya. Puede que pudieran eliminar de él todos sus deseos como realizar actos terribles a las personas y a los Pokémon. O tal vez…

O tal vez dejar que estos Pokémon hagan daño a Giovanni no me convierte en alguien mejor que él. Ash alzó la mano otra vez, ordenando a los Pokémon que volvieran a él. Ellos no se alegraron de obedecer, pero igualmente regresaron con él. Algunos d ellos Shuppet más pequeños incluso se frotaron bajo su barbilla. Ash sonrió.

—Habéis hecho bien —les dijo—. No creo que me vuelva a molestar jamás.

El olor del miedo y el sudor pesaba en la habitación, aunque el primero no era un olor que precisamente Ash pudiera adivinar. Solo era una sensación que tenía. Como algo que su lado Pokémon sabía. Se puso en pie y anduvo hacia Giovanni, quien ahora se agarraba la cabeza y lloraba en una esquina de la habitación.

—Tus métodos ya no funcionarán más conmigo —declaró Ash—. Si quieres conseguir que permanezca a tu lado, tendrás que actuar justamente. Sin trucos. ¿Entendido?

Giovanni no le miró, pero asintió y soltó otro pequeño llanto. Aquello era lo más cercano a un acuerdo que Ash podía esperar a recibir.

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Sabrina había estado durmiendo por un largo rato. Cuando su Pokéball se abrió y la luz roja la liberó, era igual que alguien levantando las sábanas y tirándola al suelo a las cinco de la mañana. No es que hubiera alguien tan atrevido como para hacerle eso a otro que podía mandarlos por los aires por toda la habitación.

Mantuvo los ojos cerrados y noto como si flotara antes de tocar delicadamente un suelo áspero de madera. Sus sentidos se habían magnificado. Era capaz de oler el lugar. De captar telepáticamente las auras de la habitación como si escuchara una melodía. Su cuerpo había cambiado. En su mente, vio una imagen de ella misma. Verde, blanco y una mancha roja. Sus brazos se asemejaban a palos terminados en tres dedos en vez de cinco. Desde la distancia, no se la podía distinguir de un Gardevoir. Solamente su cara sobrevivió al cambio. Conservaba el tono de su piel. Seguía siendo humana. De hecho, no sintió que hubiera perdido nada de aquel hecho. Las preocupaciones humanas ahora se sentían triviales para ella.

Escuchó sonidos en la habitación. Voces. Justo al lado. Una era la voz de Gladio y la otra era una voz ronca, más vieja. Lentamente permitió a sus ojos abrirse y, cuando se adaptaron a la luz, vio a Gladio de pie al lado de un hombre que llevaba unas gafas amarillas detestables encima de una maraña de pelo blanco. Fijándose más en detalle en su cara, no era tan viejo como Sabrina pensaba al principio, a pesar de las ojeras bajo sus ojos. Quizá solo era un año mayor que ella.

—Tío, no estabas de coña —dijo el hombre rodeando a Sabrina para tener una mejor vista de ella.

Guzmán, recordó Sabrina. Su nombre es Guzmán. Ella ya tenía una imagen del jefe del Team Skull y lo veía más con un aspecto ridículo que amenazante. Pero le había dado cobijo a Gladio por un tiempo. Y por la forma en la que se había grabado una «X» grande por encima del logotipo de su equipo, sospechaba que ya no estaba tan metido en el mundo del crimen como antes. Aun así, solo para estar seguros…

Veamos como de bien funcionan mis nuevos poderes. Sabrina se concentró y no percibió ninguna intención malévola de su parte como sí lo notaba de Giovanni. Era ambicioso, pero no abusaría de ella o de otros para lograr sus objetivos. Estaba a salvo aquí.

Guzmán sacudió la cabeza, aparentemente casi percatándose de su presencia en su mente. Se volvió a Gladio.

—Puedes quedarte aquí una temporada si lo necesitas, pero si los problemas llaman a la puerta, no nos hemos visto —murmuró—. Yo y Franci hemos empezado de cero aquí, y no necesito nada de ese drama de Kanto.

—Lo entiendo —dijo Gladio—. Te lo agradecemos.

Sabrina desconectó su conversación y miró en derredor del edificio. El lugar era viejo y estaba semiderruido. La lluvia golpeaba desde fuera y, por la forma en la que impactaban contra las ventanas, se sorprendió de que el sitio no se inundara. También olía ligeramente a moho y a pizza de hacía una semana.

Pero… no era el gimnasio de Giovanni. Tan desagradable como resultara el lugar, era seguro. Y por ahora, estaba satisfecha con ello. Ella curiosamente levantó una mano verde y se concentró en el objeto más pesado que pudo encontrar, el cual terminó siendo un sofá destrozado y maltratado. En su mente, se levantó casi sin esfuerzo. Sabrina sonrió. La pérdida de su humanidad había sido un pequeño precio a pagar. Y cuando estuviera lista, arreglaría cuentas con Giovanni por intentar capturarla. Pero, por ahora, lo mejor que podía hacer era esperar y descansar.

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Ash se sentó afuera, contemplando los últimos rayos de sol esconderse por el horizonte. A su lado, Misty descansaba sobre su barriga, meneando el final de su cola de aquí para allá, probablemente disfrutando de la hierba mojada mucho más que él. Había estado lloviendo todo el día, pero las nubes había remitido por fin y se habían separado, incluso cuando el día estaba a punto de dar paso a la noche. Brock, no tan contento por mojarse, se relajaba en los escalones que conducían a la entrada del gimnasio de ciudad Verde. En algún lugar, en un grupo de tréboles húmedos, Pika-Raichu dormía plácidamente. La escena se sentía tanto familiar como extraña para Ash.

—Lo has hecho bien hoy, ¿sabes? —le dijo Misty.

Ash asintió. Todavía tenía la sensación de que si lo hubiera hecho todo correctamente, él no habría puesto a sus amigos en esta situación para empezar.

Como si pudiera leer sus pensamientos, Brock añadió:

—No te haces a la idea de lo que Giovanni estaba tramando. Todo lo que has hecho, lo has hecho por protegernos. Y a los Pokémon.

—Es verdad —apoyó Misty—. Y si crees que te íbamos a abandonar ahora. Eres todavía más estúpido que tu padre.

Ash rio un poco. Era cierto, no sabía lo que le depararía el futuro. Pero fuera cual fuera, independientemente de cuánto hubieran cambiado él y sus amigos, afrontarían el desafío juntos.

FIN


Y así termina este pequeño proyecto de traducción que ha durado un año casi exacto. Ha sido una experiencia maravillosa en la que he aprendido mucho sobre traducciones y he vivido de primera mano lo complicado que es traducir ciertas cosas, sobre todo expresiones y juegos de palabras en inglés, que por desgracia he tenido que eliminar porque hacían más mal que bien. De todas formas, muchas gracias a todos aquellos que han seguido esta historia hasta el final, ya sean por haberle dado follow o no. También a todos los que pusieron esta traducción en su lista de favoritos. Eso significa que al menos mi primera traducción no fue muy desastrosa. Y sobre todo, especiales agradecimientos a TheRedDragonSlayer, akasaku, sanslash332 y TEIET por haberse molestado en escribir como mínimo una review, algo que valoro mucho a la hora de escribir.

Finalmente, doy las gracias (de nuevo), a los autores originales de este fic por permitirme hacer esta traducción y felicitarme por haber hecho un buen trabajo con esta adaptación. Seré repetitivo, pero gracias a vosotros también por esto.

Y sin más que decir, me despido.

¡Nos vemos (quizá) en mis otros fics!

SpainDragonWriter.