Sentimientos Encontrados
Capítulo 6: Ojos que no ven.
Usopp-Ahhhhhhh...
Era la decimoquinta vez que suspiraba en el día de hoy y con cada nuevo suspiro, se le escapaba un nuevo arrepentimiento del día anterior.
¨ ¿Pero qué diablos estuve a punto de hacer ayer? ¿Qué pensará ella de mí ahora? ¿Y sí ya no quiere verme nunca más? ¿Cómo debería actuar frente a ella? ¨Estas eran las diversas preguntas que le rondaban por la cabeza y de las cuales le era muy difícil separarse. Los hechos del ayer le tenían tan pero tan preocupado, que apenas pudo dormir la noche anterior y eso se notaba a leguas de distancia.
Usopp-...Ahora debe odiarme, sin duda-dijo creyéndose estar solo dentro de la habitación, pero en realidad no era así.
Al escucharle, Sanji, quien todo lo había presenciado, se sentía el más responsable para tomar cartas en el asunto. Por lo visto, si no intervenía a la fuerza para que se percatara de los sentimientos de la señorita, Usopp seguiría siempre negando la realidad que se le presentaba frente a sí mismo. Pero, ¿cómo debería proceder? No quería resultar metiche, sin embargo, tampoco quería parecer desinteresado en el tema. Como no encontró la respuesta correcta, decidió centrarse en el trabajo que se le presentaba ahora, justo frente a él.
Debido a su estado psicológico, Usopp se abstuvo de ir a verla y por ello se sentía culpable. ¿Qué pensaría ella de esta actitud? Seguro que nada bueno, después de todo, estaba huyendo de enfrentarse contra una simple pregunta, la cual podría resolver absolutamente todas sus dudas.
La tripulación había acabado de cenar, Sanji estaba en su turno para lavar los platos. Ya tenía una considerable cantidad de ellos, apilados, limpios y listos para guardar. Fue entonces cuando Usopp, quien a pesar de moverse y responder a lo que se le preguntaba, no estaba su mente presente en su cuerpo; estaba en la luna de Valencia. Usopp pasó por el lado de la pila de platos y sin darse cuenta de nada, los rozó y en menos de medio segundo, yacían todos destrozados en pedazos sobre el piso. Esto enfureció a Sanji hasta tal punto que, con un solo de sus gritos, hizo que la conciencia del francotirador volviera de sus vacaciones a patadas y golpes. Teniendo que tomar la responsabilidad, Sanji mandó a Usopp por un mandado.
Sanji-Ve y ármame un ramo de flores.
Usopp-¿FLORES?-dijo extrañado, incluso de parte del romanticón de Sanji, era inesperado oír tal petición.
Sanji-Se las quiero regalar a Nami-swan
Usopp-Ahhhh...ya veo-ahora sí todo tenía sentido.
Obedeció la orden y salió rumbo hacia un lugar cercano de la playa del desembarque, donde sabía que florecían algunas buenas flores. Era aquel mismo lugar en el cual él y Luffy escucharon la conversación de Jango con el Capitán Kuro, otro no tan buen recuerdo del pasado, ¿eh? En fin, estaba mucho más sereno después del reciente hecho, pero seguía en el fondo, atormentándose con los mismos problemas. ¿No habría alguna manera de terminar su sufrimiento?
(Por otro lado)
Nami se la estaba pasando de maravilla en la mansión.
Allí todo el mundo le servía a ella mucho más que Kaya, la propia dueña; esa clase de trato de señorita le encantaba. Se sentía millonaria, y por ello, visitaba la mansión tanto como podía.
Se podría decir que, de toda la tripulación de los Sombreros de Paja, Nami era la que más visitaba este lugar, después de Usopp, de quien, por cierto, Nami se había percatado de que no vino hoy. ¿Por qué sería? -se preguntaba a sí misma. Desde esta mañana él actuaba algo extraño, pero no parecía estar enfermo ni nada por el estilo, a pesar de las ojeras que mostraba. De haber estado de verdad enfermo, Chopper sería el primero en hacerle recobrar sus ánimos, no obstante, este no era el caso. Ahora que lo pensaba detenidamente, Kaya también parecía algo desorientada durante las conversaciones que habían tenido a lo largo de este día, ¿Qué diablos les habría pasado a los dos? A Nami le estaban entrando unas ganas de descubrirlo, pues intuía algo interesante y que se sepa: ojos que no ven...sexto sentido de mujer que lo descubre.
Nami-Y...Dime, Kaya... ¿Pasó algo ayer entre tú y Usopp?
Kaya-¿¡EH!?-se sorprendió por la inesperada pregunta de Nami.
En su mente visualizó un corto recuerdo de aquella especial escena, se sonrojó un poco y apartó la mirada.
Kaya-N-Nada en particular...
Nami-Kaya...tú...eres pésima mintiendo-le aclaró Nami a Kaya. Esto lo acababa de descubrir ahora, pero ya se lo esperaba.
Viendo que no podría escapar de la persecución de la verdad que Nami buscaba, Kaya no tuvo más opción que serle sincera.
Kaya-Bueno...la verdad es que...-interrumpió su oración y le pidió a Nami que se acercara más para poder contarle.
Nami acudió inmediatamente, quería escuchar los detalles lo más pronto posible.
Kaya-...Ayer...Usopp-san y yo...
Nami-¿SÍ?
Kaya-...c-casi...
Nami-¿SÍ?
Kaya-...n-nos besamos...
Nami-¿AH?...
A la par que Kaya se iba sonrojando cada vez más por lo sucedido el día anterior y el hecho de que se lo había relatado a Nami, la navegadora pensó:
Nami-(Mira que sonrojarse de esa manera por algo tan simple y encima no es que SE besaron, si no que CASI se besaron. Ay Kaya, tan inocente...)
Kaya-Esto...Nami-san...
Nami-Te dije que puedes llamarme Nami.
Kaya-Ah...N-Nami...
Nami-¿Sí?
Kaya-... ¿Algo le ha pasado a Usopp-san? Es que hoy no ha venido en todo el día.
Nami la miró de forma pícara.
Nami-¿Es que ya no puede pasar un solo día sin él, eh, Señorita Kaya?
Kaya se volvió a sonrojar.
Kaya-¡N-NO-NO, no es eso!...-replicó nerviosa, de forma gesticulada-...lo que pasa es que, ...me preocupa...A-Ayer...yo pude haber hecho algo que le molestó y por eso...hoy se negó a venir...Si es así...creo que debería disculparme con él...
Nami-Nah, no te preocupes. Simplemente hoy estaba muy despistado, estoy segura de que para mañana volverá a aparecer como siempre por tu ventana...Ji, ji-no pudo contener la risita que le provocó el siguiente pensamiento, el cual expresó en palabras-...al estilo Romeo y Julieta.
Ella se sonrojó por cuarta vez en esta conversación.
