Sentimientos Encontrados

Capítulo 7: Astros caídos.

Era el momento de que Nami se fuera, ya el cielo estaba oscurecido por completo, fue entonces cuando recordó un algo muy importante.

Nami-Kaya, ¿te gustan las estrellas?

Kaya-¿Eh? Bueno, sí, me gustan mucho, pero… ¿Por qué me preguntas eso?

Nami resaltó una sonrisa.

Nami-Hoy hay una lluvia de estrellas y como el cielo está despejado, ¿te gustaría verlas?

A Kaya le gustó la idea. El hecho de que su amigo no la volviera a visitar aquel día, le había dolido un poco, por eso pensaba que era mejor distraerse de su dolor, de su soledad enamorada. Enseguida se preparó, prometiéndole a Merry de que regresaría lo más temprano posible, se fue andando por el camino junto a Nami. Se les hizo corto el recorrido, pues antes de darse cuenta, estaban llegando a la playa.

Nami-¿Quieres ver el espectáculo desde el punto más alto del barco? Así parecerá que llegas al cielo.

Kaya-Sí, me gustaría... ¡ah!-Kaya se fijó en una particular figura monocromática al otro lado del camino hacia la playa.

Aquella figura la podía reconocer donde fuera: era la figura de Usopp, quien tranquilamente sentado en la hierba, parecía llevar a cabo una tarea en particular. Incluso desde la distancia, podía apreciar con detalle cada uno de sus particulares atributos y no sabía si era porque no lo había visto hoy o por el simple hecho de que ella estaba enamorada de él, pero, no pudo apartarle de su mirada. Al percatarse Nami de esto, le dijo:

Nami-¿Por qué no vas junto a él?

Kaya-N-No debería molestarlo...parece ocupado...

Nami-¿Pero qué dices?-le dio un empujoncito hacia adelante-Para él, tú no eres ninguna molestia.

Estas palabras, le dieron el impulso que necesitaba y casi sin pensarlo, caminó directo hacia él, cuidándose de no hacer el mínimo ruido.

Usopp sintió el susurro de unas pisadas y creyó que era Sanji, quien, cansado de esperar por el ramillete, había ido en busca del francotirador personalmente para, ¿apresurarlo? Bueno, el caso es que se giró para encontrarse con la figura de Sanji; cuál no sería su sorpresa cuando ante sus ojos apareció alguien completamente diferente.

Usopp-¿¡K-K-KAYA!?-exclamó de lo más sorprendido.

Kaya-Buenas noches, Usopp-san...

Usopp-B-Buenas noches...-no supo que más responder-P-Pero Kaya, ¿Qué haces aquí a estas horas?

Kaya-Nami me invito a ver una lluvia de estrellas...-trató de ser lo más sincera posible, ¿qué pasaría si él creyera que era solo una simple excusa para verlo? -...Y tú, ¿qué haces aquí, Usopp-san? ...-entonces se percató de la presencia de las flores-... ¿Y esas flores? ¿Son para alguien?

Usopp-Sí, bueno, son para Nami.

Kaya-¿Nami?

¨¡AH!¨-Se arrepintió de lo que dijo.

Usopp-N-No es lo que piensas, f-fue Sanji el que me mandó a recogerlas.

Kaya-¿Sanji-san?

Usopp-Sí, lo que pasa es que rompí unos cuantos platos y como castigo me encargó hacerle un ramo de flores para Nami.

Kaya-...Y, ¿te encuentras bien, Usopp-san? ...-dijo preocupada, aunque en realidad sus palabras eran en doble sentido.

Usopp-Ah...sí... ¿por qué preguntas?

Kaya-...Por nada...-se giró hacia el otro lado con el objetivo de no cruzar sus miradas y permaneció unos segundos parada junto a él, cuando por fin dijo-... ¿Puedo sentarme a tu lado?...

Usopp-¿EH?

No esperaba esa clase de pedido en un momento como este.

Usopp-Ah...C-Claro.

Kaya se sentó a su lado sutilmente. Estaban bastante cerca, pero ella se le acercó un poco más.

Como acto efecto, Usopp se movió más hacia el otro lado, queriendo marcar distancia. Pensaba que, si se mantenía más cerca de ella, se le volvería a descontrolar sus frenos y terminaría en un nuevo ¨error¨. No aspiraba volver a cometer más arrepentimientos por sus acciones apresuradas ni por su falta de pensamiento al cometerlas; por eso impuso una separación.

Pasaron algunos minutos de silencio. Los dos, aún estando tan cerca, están separados por una barrera invisible que les impedía seguir conversando.

Sin poder seguir soportando la incomodidad de la situación, Usopp estuvo a punto de hablar y decir cualquier bobería, con el fin de verse libre de la tensión y tratar de escapar lo más lejos posible de los hechos del ayer. No obstante, no tuvo tiempo para ello.

Kaya-...Dime...Usopp-san... ¿Por qué ayer trataste de...b-besarme?...

Kaya se le quedó mirando, fijamente, sin apartar la mirada, seria, como nunca antes. Era muestra de que esperaba respuestas y no se rendiría hasta obtenerlas.

No parecía haber salida para el pobre francotirador, quien, intimidado por la pregunta, pensaba desesperadamente en la respuesta que debería dar. ¨ ¿Sería este el momento? ¿Ya debería atreverse a revelarlo todo? ¨-su cabeza se había vuelto un revoltijo de tanto especular entre las dos opciones: decir o no decir, esa era la cuestión.

Kaya-Usopp-san...

Usopp-¡E-Es un malentendido, Kaya!

Kaya-¿Un malentendido?

Usopp-S-Sí, la verdad es que yo ayer no me sentía bien y e-en aquel momento sentí mucho cansancio hasta el punto en que casi me desmayo, por eso...pasó lo que pasó.

Kaya-...Ya entiendo...-dijo apenada de sí misma por haber esperado algo más-...Deberías ser más cuidadoso con tu salud, Usopp-san.

Usopp-Ah...Sí-asintió secamente, no podía creer que esta mentira le hubiera funcionado.

Kaya-...La próxima vez...-murmuró.

Usopp-¿Eh?

Kaya-...La próxima vez que te sientas mal, dímelo...Te ayudaré a recobrar el ánimo.

Usopp-Sí, eso haré...

Se sentía mal por mentirle de esta manera, sin embargo, creía que no había otra mejor opción. Todavía era demasiado pronto para revelar sus verdaderos sentimientos. No quería terminar rompiendo su valiosa amistad con ella, todo por el simple hecho de confesar lo que en realidad deseaba. Para él, este acontecimiento sería más un suicidio que una liberación, así que, con el fin de no dirigir su realidad hacia esa dirección, lo preferible era negar los sucesos pasados y continuar viviendo como si nada.

Kaya-¡Ah! ¡Usopp-san, mira!-emocionada, tendió su mano al cielo nocturno y Usopp la siguió con la vista.

Había empezado el mayor espectáculo de luces del siglo. Cayendo consecutivamente, con sus hermosos destellos, las estrellas fugaces inundaron con brillo las miradas de los espectadores. Cuando una estrella fugaz cae, uno pide un deseo, pero si una lluvia de estrellas fugaces se da, ¿las personas podrán desear de igual manera? Nadie lo sabe, ¿o sí?

Cegado por la efímera belleza de los astros caídos, Usopp no se dio cuenta de que fue acortando la distancia que él mismo había impuesto y para cuando se volvió consciente de esto, su hombro rozaba contra el de ella. Sin embargo, ya no le importaba, solo quería disfrutar de aquel momento, sin pensar en razones ni consecuencias.