Sentimientos Encontrados
Capítulo 10: La propuesta.
Nami-Mañana...dejaremos la isla.
Las palabras de Nami sorprendieron a muchos de los tripulantes del Sunny Go, sobre todo a Usopp.
Chopper-¿¡EH!? ¿Por qué, Nami?
Nami-No tienen por qué sorprenderse, hemos estado en esta isla más tiempo del que teníamos pensado y eso, no les vendrá muy bien que digamos.
Chopper-¿Ah?
Nami-Mientras más tiempo nos quedemos aquí, más peligroso será para los habitantes. Como ya les dije, nos están persiguiendo.
Chopper-Pero si todavía no ha pasado nada.
Nami-Por ahora, pero eso no quiere decir que no vaya a pasar nada. Así que debemos dejar la isla, lo más pronto posible.
Chopper y los demás no pudieron más que aceptar la razón. Había quedado establecido que a las 10:30 am del próximo día, la tripulación dejaría la isla.
Sin embargo, Usopp estaba inconforme, ¿de verdad volvería a irse, así como así, sin haberle expresado nada a Kaya ni tan siquiera saber quién era el rival contra el qué se enfrentaba? No, eso no lo podía soportar.
Después de terminada la conversación, Nami llamó a Usopp con la mano y él, algo confundido, se le acercó.
Nami-Usopp, hoy es el último día. ¿Crees poder hacerlo?
Usopp-¿Eh?
Nami-¡No te hagas el tonto! ¡Te pregunto si eres capaz de confesarle tu amor a Kaya, hoy de una vez por todas, Usopp! ¡Todos sabemos que estás loco por ella!
Usopp-¿¡AHHHHH!?
Nami-(Aunque la misma Kaya no se ha dado cuenta de ello)
Nami-Has esperado mucho tiempo para volver a verla, y estoy segura de que no quieres dejar la isla sin decirle lo que sientes, ¿me equivoco?
Usopp se quedó callado, era muestra de que Nami había dado justo en el blanco.
Nami-Una vez que nos vayamos, puede pasar mucho tiempo hasta que pasemos de nuevo por aquí. ¿Estás seguro de que podrás soportarlo?
Su expresión preocupada demostraba que posiblemente no lo soportaría.
Nami-Por eso mismo, tienes que hacerlo hoy, DEFINITIVAMENTE, ¿OK?-le aclaró, más bien, parecía amenazarlo.
Tras la finalización del asunto, Nami volvió a ejercer sus labores como navegante y dejó solo a Usopp, inmóvil sobre el camino. Antes de seguir con sus tareas, Nami se volvió hacia él y le agregó una propuesta:
Nami-Si quieres puedo ayudarte un poco...
Pero Usopp se lo negó, esto era algo que debía hacer: él solo, sin la ayuda de nadie.
(En la mansión)
Merry-Señorita, tiene visita.
Kaya-¿Quién es?
Merry-Es Usopp-kun-dijo sonriente-Dice que tiene algo muy importante que decirle.
Kaya estaba un poco ocupada con los historiales médicos de algunos de sus pacientes, por lo que sinceramente no tenía el tiempo necesario para ir a atenderlo; pero estaba deseosa de verlo. Merry, notando esto, la tranquilizó:
Merry-Señorita, vaya. Yo me encargaré de organizarlos.
Kaya-P-Pero Merry...
Merry-No tiene de qué preocuparse-le apartó los papeles-Él es el más importante invitado.
Kaya-Merry... ¡Gracias!-se fue corriendo hacia la puerta-¡Volveré pronto!
En la entrada de la mansión, vio la figura que la esperaba.
Kaya-¡Usopp-san!
Paciente y sereno, su amigo giró hacia la voz que lo llamaba y allí, inerte sobre el lugar, la vio bajar a toda velocidad hacia él. Pensó que estaba más bella que nunca.
Kaya-¿Qué es lo que me quieres decir?
Usopp-Espera Kaya, primero vayamos a otro lugar. ¿Está bien?
Kaya-V-Vale.
No se esperaba el cambio de escenario, pero lo siguió obedientemente por todo el camino. El destino final al que arribaron fue: al acantilado de la costa, aquel lugar donde Usopp iba a pensar cada vez que se deprimía. La vista era preciosa, el mar se mantenía tranquilo y la brisa marina le refrescaba sutilmente. A Kaya le gustaba aquel paisaje y sentía feliz, porque era junto a Usopp, con quien tenía la oportunidad de verlo.
Usopp-Kaya,...mañana...nosotros dejaremos la isla...
Kaya-¿Eh?
Esas palabras vacías la dejaron impactada. Ya lo sabía, este día llegaría y con él, la triste despedida. Había esperado la tristeza, pero no el dolor, el cual no pudo contener. De sus ojos brotaron lágrimas desordenadas que inquietaron al pobre francotirador, quien se sentía culpable por ser él quien la había hecho llorar.
Usopp-K-Kaya...-trató de hacer algo, lo que fuera para detener esas lágrimas que no dejaban de brotar, pero no tuvo tiempo para hacer nada, ni siquiera para reaccionar a lo que pasaría.
La calidez de aquella mujer le envolvía fuertemente. No había duda: Kaya le abrazaba, con toda la fuerza que tenía, sin querer dejarlo escapar. Sobre él caían sus lágrimas, tibias y puras, el desborde de sus emociones reprimidas durante todo este tiempo.
Kaya-...Por favor...no te vayas...
Usopp-Kaya...
Kaya-...Aquel día...cuando decidiste irte...yo...yo en realidad...quería detenerte...
Usopp-¿Eh?
Kaya-...No quería que te fueras...pero...pensaba que yo...no tenía el derecho para detenerte...pues...por mi culpa...sufriste mucho...Mentí...y te dejé marchar...
Kaya-...Puede que tú me perdonaras por lo que hice...pero yo...no podía perdonarme...Así que decidí volverme doctora...para que así...cuando volvieras...yo pudiera curarte...
Kaya-...Cada día de todos estos años...me esforcé para ser la mejor doctora posible...pero...no importa cómo...no podía dejar de preocuparme por ti...
Kaya-... ¨ ¿En dónde estará ahora? ¨...¨ ¿Estará bien? ¨...Estas preguntas siempre venían a mí...
Kaya-...Solo...de vez en cuando...al leer alguna noticia de ustedes en el periódico...y ver como incrementaban sus recompensas...podía sentir un poco de paz...pues eran las pruebas de que tú estabas vivo...de que seguías bien...y que estaban persiguiendo tu sueño...Sin embargo...no dejaba de preocuparme...
Kaya-...Aquellos dos años...que pasaron sin ninguna noticia sobre ustedes...desde que fueron atacados por un almirante de la Marina...fueron los dos años más dolorosos de mi vida...
Kaya-...Pero...cuando volvieron...cuando llegaron las noticias de vuestro regreso...no sabes cuánto que alegré...
Kaya-...Por eso...tengo miedo...-le apretó con más fuerza-...Tengo miedo de verte partir...para ya entonces...nunca volverte a ver...
Él había la había llamado para confesársele, pero ahora era ella quien se confesaba. Confesaba todas y cada una de sus penas, aquí y ahora, justo frente él. Con sus palabras desesperadas, tristes, envueltas en llanto y deseando de puro corazón, ser escuchadas, había logrado algo: que Usopp comprendiera el sufrimiento por el cual Kaya tuvo que pasar todos estos años. Era de esperarse, seguramente todos los conocidos y familiares de la tripulación de los Sombreros de Paja, se sentían de igual manera. Después de todo, fueron dos años en blanco para el resto del mundo, a pesar de que, para ellos, fueron dos años de progreso y crecimiento.
Kaya-...Lo siento...sé que es algo imposible...pero aún así...no puedo soportarlo más...No quiero perderte...
Por mucho que quisiera, él no podía parar esas lágrimas, esas emociones desmedidas, esa petición imposible. Pero encontró en aquel momento una posible salida:
Usopp-...Entonces,... ¿vendrías con nosotros?...
Kaya-¿Eh?
Alzó su mirada hacia él, de quien cuya propuesta no esperaba. El lagrimal de sus ojos se detuvo momentáneamente.
Kaya-¿A qué te refieres?-preguntó confundida.
Usopp-Kaya,... ¿quisieras ser parte de nuestra tripulación?
