La figura lo vio y ambos se congelaron. Solo le tomó un momento a 'Lincoln' reconocer esas pecas.

"¿Qué... qué está pasando? ¿Por qué estás así?"

'Lynn' lo miró con seriedad. No podía hablar, y él notó una lágrima deslizándose por su mejilla, debajo de las gafas de sol.

Se acercó a ella. "¿Estás bien?" preguntó en voz baja.

"¡No! ¡Maldita sea, no lo estoy!", ella gritó hacia atrás, alejándose de él. La capucha se cayó hacia atrás y su pelo se enmarañaba, mientras ella se quitaba las gafas de sol.

'Lincoln' se estremeció ante sus palabras, pero continuó.

"No entiendo, ¿qué pasó?"

"¡Imagínate lo que el productor quería que haga con su hijo para firmar el contrato!", ella gritó. Las lágrimas estaban cayendo a montones. 'Lincoln' estaba conmocionado, al terminar de entender lo que ella dijo. Nunca se hubiera imaginado ni en cien años que algo así le pasaría a las estrellas de cine, ¡y mucho menos a los niños estrellas!

"Si esto es parte de la vida en Hollywood, entonces me largo de ésta ciudad", susurró 'Lynn', muy enojada. Ella lo miró. El dolor y la ira en sus ojos alimentaban una ira creciente en el corazón de 'Lincoln'. La idea de que alguien intentara lastimarla despertó sentimientos de ira, que sólo había sentido cuando peleó con su padre.

"Esta ciudad está llena de lobos. No voy a ser otra oveja."

'Lynn' se dio la vuelta, pero 'Lincoln', que estaba aún entumecido con lo que estaba pasando, le tomó del brazo.

"¡Espera! Por favor, no te vayas..."

'Lynn' le quitó la mano del brazo. "Mi taxi está esperando."

'Lincoln' entró en pánico, siguiéndola mientras ella se dirigía caminando rápidamente a la salida. "Pero, ¿a dónde irás?"

"Iré hasta donde la tarjeta de crédito del imbécil de mi padre me alcance", contestó sin siquiera darse la vuelta. Para 'Lincoln' le era difícil mantener el ritmo, y 'Lynn' se puso su capucha de nuevo. Ya afuera del lote, ellos serían presa fácil para los paparazzi. El conductor del taxi en la puerta los saludó a ambos, cuando 'Lynn' abrió la puerta trasera y lanzó su bolso de lona.

'Lincoln' sabía que tenía que decirle algo. En todas las demás situaciones había podido armar las palabras correctas para hacer que 'Lynn' se sintiera mejor. Pero esta vez, el pozo de ideas se le había quedado seco en el peor momento.

El taxi estaba listo. 'Lynn' se volvió hacia él.

"Yo... lo siento."

'Lincoln' levantó una ceja. Ésas palabras lo sacaron de su sequía verbal.

"¿Por qué?"

"Por todo... yo... siento mucho que termináramos así". 'Lynn' se inclinó, dándole un último beso, pero 'Lincoln' estaba demasiado aturdido como para disfrutarlo. Antes de que se diera cuenta, la puerta de la cabina se cerró, y las luces traseras se alejaron de la acera, y se perdieron en la noche.

'Lincoln' se había quedado atontado en la esquina de la calle, hasta que una voz familiar en su cabeza le habló.

'¡Ve tras ella!'