Rápidamente corrió hacia ella, hasta caerse y terminar dando vueltas por la arena: la noche sin la luz de la luna daba una iluminación muy precaria, y tuvo que calmarse para no lastimarse.

Mientras más se acercaba a la figura, el sonido de su llanto se hacía más claro. 'Lincoln' se levantó, y sin decir nada fue hacia ella. Se sentó a su lado, y miró el océano. Él estaba feliz por haberla encontrado, pero tenía aún algunas cosas que decirle. No tenía idea de cómo iniciar la conversación, pero pensó que podría improvisar sobre la marcha.

La miró a los ojos. No importaba que estén rojos y algo hinchados de tanto llorar, para él les seguían pareciendo hermosos.

"Es genial que hayas decidido quedarte."

'Lynn' sacó un pañuelo del bolsillo y se limpió la nariz. "Mi padre congeló la tarjeta. Con veintisiete dólares, solo pude llegar hasta aquí."

No era exactamente la respuesta que 'Lincoln' esperaba, pero él supuso que ella aún seguía lidiando con sus emociones.

"No puedo escapar de esta ciudad aunque quiera...", ella continuó, frotando sus ojos.

'Lincoln' no perdió más tiempo. Se acercó más y puso su brazo alrededor de ella: ella se dejó caer, poniendo una de sus mejillas en su pecho mientras él ponía la suya en la cabeza de 'Lynn'. Abrazarla fue lo único que él consideró prudente, y en el momento estaba dispuesto a dejar que ella deje salir la frustración que tenía dentro. Con una mano libre, tomó otra de 'Lynn' y entrelazó los dedos.

Sintió unas protuberancias, y él quiso verlas de cerca. Tenía los nudillos rojos e inflamados, y en algunas partes parecía haber habido sangrado.

"¿Qué le pasó a tu mano?", preguntó con delicadeza.

"¿Recuerdas el episodio de la pelea de box?", dijo ella, limpiándose las lágrimas.

Él asintió. Lynn Loud Jr. había llegado con miedo a la final de una competencia: tenía que pelear contra su amiga y no quería hacerle daño. Eventualmente su entrenadora (Lana) le había convencido que su amistad era más fuerte que una pequeña competencia, y Lynn terminó noqueando a su oponente con un golpe fuerte en la mandíbula en el cuarto round.

'Lincoln' no pudo hacer más que sonreír, sabiendo que ella tenía la fuerza como para haber quebrado algún artilugio de vidrio en esa fiesta. Volvió a tomarla de la mano, esta vez con más cuidado. Miró hacia arriba, y pudo ver un avión cruzando por la casi perfecta oscuridad de esa noche, intercalando sus luces con las pocas estrellas visibles. Él no podía culparla de intentar escapar después de todo lo que había pasado.

Un pensamiento le llegó a la mente mientras él protegía a su novia, mientras ella seguía llorando. 'Luan' decía que algunas pocas cosas están destinadas a suceder, y 'Luna' decía que eso era una estupidez, e insistía en que pelear era la única manera de conseguirlas. Ahora él empezó a pensar que esas dos ideas no eran mutuamente exclusivas, y que sí podrían combinarse.

"A veces, cuando no puedo dormir, pienso en todos esos escenarios posibles que dependen de nuestras decisiones. Es decir, me refiero al '¿qué pasaría si no hubiera hecho eso?'". Él jugaba con el cabello de su amada mientras ambos disfrutaban del calor corporal que compartían en la tranquila playa. "Siempre pienso qué habría sido de mi vida si mi mamá no me habría llevado a mi primer casting abierto." Se acercó a ella un poco más. "¿Alguna vez pensaste en eso?", susurró.

'Lynn' se volvió a limpiar las lágrimas. "Supongo... algunas veces."

"A un montón de gente le gusta el show, y a veces pienso en qué sería de mi vida si yo no fuera Lincoln Loud.", contestó suavemente, y relajó sus dedos que entrelazaban las manos de ambos. "Claro, quizás no tendría el dinero o el poco reconocimiento que tengo, pero sabes ¿de qué me he dado cuenta?"

'Lynn' se secó los ojos y lo miró. "¿De qué?"

"Nada de eso me importa en realidad. La única cosa que sí me importa de toda esta gran experiencia…", los ojos de ambos se encontraron. 'Lincoln' estaba más que agradecido por la segunda oportunidad que consiguió para hablar con ella, y no la desaprovecharía. "...lo que sí agradezco mucho, es haberte conocido."

"No me importa nada. Por eso te busqué, te seguí, por eso estoy aquí, y por eso es que pienso que debes darte cuenta de que huir nunca es la respuesta."

'Lynn' se separó de él, y empezó a limpiarse los ojos con la mano que estaba sana.

"¿Y qué se supone que deba hacer? No hay por qué decirle a la gente todo lo que está mal aquí, ¡si nadie te escucha!"

'Lincoln' pensó en silencio. Éste era otro momento crítico, donde solo había un argumento perfecto para zanjar la discusión. Rogó para que su mente se ilumine y pueda conseguirlo.

"¿Y qué sería de tus hermanas?"

'Lynn' levantó una ceja: le había sorprendido un poco la contestación, que parecía no tener sentido aparente.

"¿Qué?"

"Si tú huyes, ¿quién podrá prevenirlas o protegerlas si les ocurre algo parecido? ¿cuánto tardarán en encontrarse con un director o productor con las mismas mañas?"

Él podía verla a ella pensando y dándose cuenta. Quizás ella no haya considerado el impacto hacia su familia de irse simple y llanamente. Mientras tanto, él cruzaba los dedos esperando que su razonamiento le aclare el panorama: es más, desde el inicio pensó que el plan de su amada de escapar era más el producto de una reacción instintiva que el de un plan bien pensado, pero no podía asegurar nada.

'Lynn' siguió renegando. "Esto es horrible..."

Él estuvo de acuerdo. ¿Por qué una niña de trece años tenía que irse preocupando por proteger a sus hermanas menores de personas deshonestas o potenciales pervertidos, solo para obtener un trabajo?

'Porque en un mundo perfecto no necesitaríamos cuidarnos de nadie', 'Lincoln' continuó razonando. 'Como el mundo actual no es así, tenemos esta responsabilidad implícita de protegernos a nosotros y a nuestros seres queridos de las cosas malas que puedan llegar a suceder. No es justo, pero no tenemos muchas opciones.'

Él se quedó con ella en la playa un poco más, hasta que empezó a adormecerse. Miró a 'Lynn': ella había reclamado el lugar donde ella se recostó hace un momento, y estaba de nuevo en su regazo. Parecía que ella continuó llorando suavemente hasta dormir, habiendo dejado de hacer sonidos tan lentamente que él no se había dado cuenta. Su cara tan pacífica era tan hermosa, que 'Lincoln' la dejó dormir un poco. Tomó su propio teléfono con cuidado de no deslumbrarla con la pantalla, y vio la hora. Ya eran casi las una de la mañana.

Cuando él estuvo a punto de guardar el teléfono, pudo ver un icono en la esquina superior izquierda y él se asustó: ¡había olvidado enviar su mensaje de disculpa que había escrito empezando la noche! Pudo recordar que se había distraído, probablemente con el microondas. Él continuó sonriendo, viendo a la chica durmiente entre sus brazos.

'Lincoln' decidió enviar el mensaje y esperó. Claro, el mensaje tendría que circular inalámbricamente por bastantes kilómetros y equipamiento complejo antes de llegar a su destino, pero era todo lo que se le ocurría hacer. Y en pocos segundos, el teléfono de 'Lynn' vibró y él pudo ver una luz LED suave que salía del bolsillo de la chamarra de su novia. Ella despertó, se estiró un poco y tomó su teléfono.

'Lincoln' miró de reojo su reacción: anticipó una sonrisa, y eso consiguió. Luego ella se acomodó, y vio su mirada un poco confundida.

"Yo..., eh..., me olvidé de enviarlo...", admitió con un poco de sueño.

'Lynn' lo miró un buen tiempo, tiempo que él consideró demasiado incómodo, antes de que ella le regale una pequeña sonrisa. "Es genial que seas tan tierno".

Ambos se miraron, 'Lincoln' miró fugazmente a sus labios y volvió a mirar a sus ojos. La distancia disminuyó, y 'Lincoln' agradecía mil y una veces a las estrellas por la oportunidad de poder compartir un beso de despedida. La trajo más cerca suyo, y se tomó el tiempo necesario para saborear este momento: quizás sería uno de los pocos momentos así que disfrutaría en su vida. Él no había podido eliminar el sentimiento de tristeza, pero no quiso que ese sentimiento afecte el momento. Sus labios danzaron juntos, y sus lenguas luchaban una contra otra con frenesí. La pareja se besó por quién sabe cuánto tiempo, y ambos reconocían una cosa: querían que este momento dure el mayor tiempo posible.

Este momento no estaba tan ardiente comparado al momento de su primer beso que se dieron en el remolque de 'Lynn'. Éste tenía más perfección en sus movimientos, era más una muestra de amor puro y sufrido que un ataque fogoso. Eventualmente se separaron, y a 'Lincoln' le apareció levantado un poco de pelo rebelde detrás de su oreja.

Él abrió los ojos lentamente, casi al mismo tiempo que su compañera.

"Creo que debemos volver", susurró él: tenía la esperanza que ella no se resista. Después de todo, ella habría golpeado duramente a una persona que intentó obligarla a hacer algo que ella no quería, y él no quería ser el siguiente.

"No puedo volver a mi remolque, y mamá se llevó a mis hermanas a la casa de mi tía en..."

"Está bien, no tienes que regresar a tu remolque", insistió él. "Mi mamá no se opondrá a que te quedes en el mío."

'Lynn' asintió en silencio mientras se levantaba y se quitaba la arena de la ropa. 'Lincoln' hacía lo mismo. Ella estaba por tomar su bolso, pero él llegó antes, lo tomó y se lo puso en la espalda con una sonrisa. Ambos se movieron por el camino que llevaría a la autopista, y mientras subían los viejos escalones de madera, 'Lincoln' pidió un taxi por teléfono.

Luego de llegar a la cima, 'Lincoln' colocó el bolso junto a sus pies luego de salir a la carretera, sin antes ayudar a 'Lynn' a llegar y acomodarse junto a él.

Más allá, las luces de Los Angeles parpadeaban y tenían de fondo un muy pequeño resplandor.

"La vista es genial desde aquí", habló 'Lincoln'.

"Sí, es muy bonita", respondió 'Lynn'.

'Lincoln' tomó su mano ilesa mientras esperaban el taxi. Él iba a extrañar todo esto. Ella era la única actriz del elenco que tenía más o menos su edad, y ahora tendría que irse. El darse cuenta de ésto lo amenazaba con entristecerlo más y más. Había hecho un buen esfuerzo para evitar que estos pensamientos grises arruinaran su ánimo, pero no podía contenerlos para siempre. Cuanto más crecía esa muy pequeña luz del amanecer, más cerca estaría él de perderla.

Los dos se quedaron mirando las luces de la ciudad en silencio, sin oír nada más que la distante canción de las mareas pacíficas, mientras se apoyaban uno contra el otro. La bonita vista pronto desapareció frente a los faros de su taxi que había llegado al lado de ellos. 'Lincoln' cargó el bolso en el asiento trasero y se subió. 'Lynn' lo miró con ojos cansados, medio cerrados y bostezó.

"Duerme si quieres, tardaremos un poco en regresar", dijo él con suavidad cuando el taxi arrancó. 'Lynn' al instante se desabrochó el cinturón de seguridad y se acomodó en el regazo de 'Lincoln'. Él tomó su teléfono y comprobó la hora: eran casi las dos de la noche. Buscando lentamente en su bolsillo, encontró y desenredó sus auriculares, los conectó a su teléfono y le picó suavemente un codo a 'Lynn'. Ella colocó un auricular en su oído y él puso el otro en el suyo.

Él decidió ver lo que los dioses del botón de "aleatorio" tenían preparado para él.

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'Lincoln' sonrió para sí mismo mientras miraba a 'Lynn'. Se alegró de que ella no hubiera escuchado esta canción antes de que él tuviera la oportunidad de hablar con ella. Se había quedado dormida, con una suave sonrisa en sus labios. Él colocó su brazo con suavidad sobre su cintura, cuidando de no despertarla. Él no fue lo suficientemente cuidadoso, y cuando su mano se estiró, terminó encontrando la mano de 'Lynn', y entrelazaron sus dedos.