El final: Primera parte.

Odio, frustración y amor.


7.1~La gran espera

Hay en ocasiones, que las personas encuentran a alguien tan especial y no la sueltan. A esa persona, se adhieren fuertemente con un sentimiento extremadamente intenso, que los hace inseparables. Sin embargo, llega un momento dado en el cual deben alejarse.

Justo ahí es cuando la persona que inició con ese sentimiento, decae fuertemente y todo lo que hacía bien, todo lo que amaba; se derrumba.

Esa es la historia de Serena, una joven de 19 años que está a la espera de una persona a la que ha amado desde los 12 y prometió regresar a sus brazos, pero hasta la fecha… no lo ha hecho.

Pero detrás de eso sucedió algo, una trágica larga historia.

Todo inició esa noche en la partida de Ash. Serena miró ese taxi que se alejaba con lentitud y la gran sonrisa que enamoró a más de un chico, despareció.

Sus padres intentaron consolarla, pero nada funcionó. Fue entonces que tomó una libreta y recordó a detalle cada uno de los sucesos que la llevaron a enamorarse de él.

Al día siguiente, se levantó intentando creer que sería un día común, como cualquier otro. Luego bajo las escaleras y miró a su padre, lo saludo y luego a su madre.

Para ese entonces, ella tenía el uniforme puesto ya, pues debía ir a la escuela. Inició una plática normal con sus padres, para luego terminar su desayuno y marcharse a la escuela.

Y comenzaron a correr los días. Nada era igual, Kalem era distinto con ella, no intentaba decirle algún piropo o guiñarle el ojo, pero se llevaban de maravilla.

Luego estaba Aria, su mejor amiga hasta el final de los días. Nunca la abandonó y ella vio avanzar su relación con Alan. Un tanto agresiva, pero fiel y amorosa. Jamás había un momento en el que no viera a Aria besar a Alan; y Alan besar a Aria.

Todos sus amigos siguieron creciendo con alguien a lado, pero ella no. Y jamás lo haría si no era Ash.

Luego llegó una nueva etapa para su vida, algo que podría cambiarle o darle un giro de 360 grados a toda su existencia; la preparatoria. Y efectivamente lo hizo, pero no del modo en el que ella esperaba.


7.2~ El accidente

"Una de las cosas más tristes de la vida, es decirle adiós a una persona cuando en realidad no quieres que se vaya", una frase tan cierta como la misma teoría de la vida.

La vida es algo maravilloso que a todos nos regalan, solo que siempre tiene un precio que todos debemos pagar. Los golpes.

Fue cuando una mañana, al día siguiente de su graduación de la secundaria, Serena de 15 años despertaba para salir a correr rutinariamente.

Sus padres; Bruce y Grace se sentían orgullosos de ella. Du hija había recibido un reconocimiento por sus excelentes calificaciones. Querían complacerla en algo, pero no sabían que darle.

— ¿Y si lo buscamos?

Decía Bruce con el ceño fruncido y viendo el exterior desde su ventana.

—Dudo que lo encontremos, habló acerca de pueblo paleta, pero nunca hemos dado con él.

—Lo sé, pero quiero compensarla — frustrado, toma asiento en su colchón —. No aguanto más verla de ese modo, ella es tan 'inocente' y 'tierna' que, no merece sufrir.

—Ella no sufre querido, solo madura.

—Pero no sabemos que puede suceder en el futuro.

Coml vio Grace a sus esposo al borde del llanto, decidió tomar su mentón y acercarlo a ella oara que así, pudieran juntar sus labios detenidamente. Para que despué ella hablara.

—Hubo una ocasión que escribí un guión adaptado, era para el UCM, ¿Lo recuerdas?

—Como olvidar el guión de "Dr. Strange", ha sido uno de tus grandes trabajos.

Grace mostró un rubor y luego se puso de pie y de su gabinete, sacó una revista.

—En aquél guión, cuando estaba sentada escribiéndolo, perdí inspiración y las cosas comenzaron a perder sentido, fue cuando decidí reescribir el guión. Tomé un cómic del personaje y lo leí y hubo una frase muy interesante en todo eso.

— ¿Cual era?

—" Lo que hacemos siempre tiene un precio. Un costo. Si pasas mucho tiempo sin pagarlo, la vida encontrará la manera de cobrartelo". Un frase hecha por el personaje 'Monako'.

Aquella revista que sacó, era el cómic perteneciente a dicha frase y ella leyó todo mientras hablaba.

— ¿Quieres decir que si Ash no regresa, el destino podría hacerlo sufrir?

Grace asintió muy contenta.

—Creo que tienes razón.

De repente, la puerta se se oyó cerrarse y una voz dulce afirmaba con gran agotamiento. Seguro era Serena después de haber regresado de correr.

—Creo que tengo una idea.

Dijo Grace guiñando su ojo a Bruce.

Caminaron ambos junto a su hija para poder hablar con ella. La niña que medía muy a fuerzas, 1,35 metros, ahora era una jovencita de 1 metro con 69 centímetros. Ahora era de una figura delgada pero bien formada.

—Mamá me acabo de encontrar a Aria y me decía si iba con ella de vacaciones a Ciudad Romantis, le dije que era buena idea pero debía consultarlo con ustedes primero.

—Creo que es buena idea — decía su madre llegando con ella a la cocina —, pero no será eso posible pues tenemos planes.

— ¿Los tenemos?

Preguntó Bruce algo exaltado por el comentario de su esposa.

—De hecho, solo será entre Serena y yo.

— ¿En serio mamá?

—Por supuesto, dentro de una semana tengo una filmación especial en 'Alola' y no quería ir sola, ahora veo que es mejor ir con mi hija que después de todo, ya es una mujercita.

—Que cosas dices mamá — dijo Serena ruborizada —. Pero creo que 'Alola' será una gran experiencia.

—Si, solo que debo decir que aunque la filmación será dentro de una semana, tu y yo nos iremos antes.

— ¿Pero que será de papá?

—No te preocupes por mi, yo viajo caso todo el tiempo, ahora debo quedarme un tiempo en Kalos para terminar de cerrar un contrato. Tal vez las alcance después.

—Suena bien.

Un viaje hacia 'Alola'. Nunca había visitado ese lugar. Se preguntaba como era. También si habría algo interesante por allá.

Por la tarde, Serena ya tenía todas sus maletas listas ya que su madre había comprado los boletos hacia 'Alola' en la mañana y el avión parte a las 9 de la noche. Sin dudas, la chica de cabellos miel se sentía entusiasmada por salir de vacaciones. Pero en su mente, siempre estaba Ash.

Habían llegado ya al aeropuerto, Aria estaba también ahí porqué Serena le contó acerca de su partida a dicha región.

—Serena, prométeme que me traerás un recuerdo de allá.

Pidió amablemente Aria tomando de las manos de su amiga.

—Por supuesto Aria. Solo que...

—Linda, olvida a Ash por unos días, si el cumple con su promesa, regresará.

—Lo sé, pero no puedo evitarlo.

—Hazme un favor y olvida a Ash por tan sólo estas vacaciones.

Afirmando con la cabeza, se dirige con su madre para abordar el avión, pero antes de eso, abraza a su padre y se despide de él. Aunque algo andaba mal, seguía abrazado de él. No sabía porqué, pero aún lo estaba.

—Serena apresúrate, el avión está apunto de partir.

—Ya voy mamá.

—Hija, nos vemos allá, no te preocupes por mí.

Luego puso una linda sonrisa que hizo a Serena sentir un gran alivio. Subió al avión y partieron directo a 'Alola'.

Por encima de todo, Serena sentía un remordimiento al intentar olvidar unos días a Ash, pero luego se puso a pensar: "¿Él estará pensando en mí?". Esa pregunta la persiguió toda la noche. No sabía de que se trataba, pero lo estaba. Una pregunta tan incierta que era tediosa.

Luego de unas horas, al fin se dejó ver el aeropuerto de 'Alola'.

—Buenos días, les habla su capitán; les informamos que en aproximadamente 15 minutos llegáremos al aeropuerto de la isla 'Melemele'. Ahora, todos abrochen sus cinturones que estaremos llenos de turbulencia.

La voz del capitán no era del todo confiable. Escuchó bien esa voz y se puso ha analizar la situación.

—Si pusiste atención, el capitán copió el asento de "Mario Arvizu" en el doblaje de "Madagascar".

— ¡Sabía que había escuchado ese tono de voz en algún lado!

Ambas rieron por la coincidencia.

Al iniciar el día, cuando el sol por fin salía, Serena ya se encontraba en el Hotel donde se hospedaría. Se encontraba en una habitación independiente a la de su madre. Después tomó una breve siesta.

—Tardaste mucho en bajar.

Decía Grace mientras tomaba un café.

—Lo siento, es que tomé una siesta. Fue algo incómodo el estar 9 horas sentada en el avión.

—Pero era un asiento de primera clase — dijo entre dientes su madre —, al parecer alguien se hizo muy especial con los asientos.

Serena solo se avergonzó y rió por el comentario de su madre.

Luego de haber desayunado algo ligero, salió un rato a la alberca puesto que su madre subiría a descansar un rato para después salir junto con ella.

Ya estando en dicho lugar, tomó asiento en una banca y se recostó mientras era protegida del sol por una sombrilla. Luego miró todo a su alrededor. El hotel estaba ubicado justo al lado del mar, con una vista increíble. Una piscina increíblemente grande y lujosa. Pero algo más que incomodante, era ver a un chico de piel morena guiñarle el ojo.

—No te preocupes, así son la mayoría de los hombres aquí.

Confundida, miró a su costado a una chica de piel blanca y cabellos rubios. Después se quitó sus gafas y se percató de sus ojos verdes.

—Gracias, supongo.

— ¡Alola! Mi nombre es Lillie y tú, ¿como te llamas?

— ¿Alola? Yo soy Serena.

—Cierto, por si no lo sabías Serena, aquí en Alola se acostumbra saludar a las personas con un simple 'Alola' en vez de "Hola".

Con una sonrisa vaga, Serena sube su ceja y comienza a cuestionar su viaje hasta allá.

—...pero bueno, mejor cambiemos de tema. ¿De donde vienes?

—Yo vivo en Pueblo Vaniville, en la región de...

— ¡Kalos! ¡Excelente! Yo también vivo allá, es impresionante que seamos de la misma región y jamás nos hayamos conocido.

—Bueno tal vez es porqué yo vivo en Vaniville.

—Cierto y yo soy de Ciudad Lumiouse. Oye, ¿quieres salir de compras conmigo?

Un poco inquieta por la propuesta de Lillie, Serena lo piensa varias veces. Aunque de todas esas repasadas en su cabeza, cree que su madre no se enfadará con ella por haber salido.

Con una gran sonrisa y llena de satisfacción, acepta la propuesta de Lillie y la rubia emocionada, salta de la banca gritando de emoción. Luego toma de la mano a la peli-miel y corren en seguida hasta donde las compras las esperan.

Ambas chicas se llevaron muy bien, tenían muchas cosas en común y en la que más había coincidencias, el sentido de la moda. Se sentía satisfecha Serena con la amistad de Lillie, tanta era su satisfacción junto a ella, que no recordó por un segundo a Ash.

Fue como pasaban los días, Serena y Lillie se veían en el restaurante y recorrían toda Alola juntas. Su madre vagamente las acompañaba, pues prefería que Serena tuviera más privacidad con su nueva amiga.

Todo marchaba de maravilla, luego llegó el día en que su madre comenzó las grabaciones de la nueva película que estaba grabando.

Por un lado, Grace estaba ansiosa, pues era su debut como directora cinematográfica, pero por el otro estaba Serena, que se moría de vergüenza con Lillie de nunca haberle contado acerca del oficio de sus padres.

—No tienes de que preocuparte Serena — decía la rubia para relajar a su amiga que estaba inclinada pidiendo disculpas.

—De verdad debes de perdonarme, es que eso refleja en mi egoísmo y falta de confianza hacia ti.

—Serena, no importa de verdad, es más: creo que es genial que tu madre sea una directora, novata, pero directora.

— ¿En serio crees eso?

Preguntaba ruborizada Serena por el comentario de Lillie.

—Por supuesto.

Respondió con una sonrisa que llenó de alegría a Serena. Luego de eso, caminaron juntas hasta la locación de las grabaciones de la película de su madre.

La locación era una playa virgen, justo al sur de la isla de Melemele. Este lugar fue decidido puesto que el guion relata la historia de un joven militar que, después de un ataque aéreo, queda naufrago en las orillas de una isla abandonada.

Serena y Lillie quedaron maravilladas al ver la fantástica vista que tenía la locación donde comenzaría a grabar su madre. Luego vieron como varias personas comenzaban a jalar cables desde furgonetas que traían. Uno de ellos traía bastantes lentes que parecían ser muy pesados. Uno de ellos estaba al borde de caer y Serena se dio cuenta de ello, cuando en un movimiento brusco, dicho objeto sale de la caja y la joven corre a atraparlo.

Una vez en sus manos, comienza a curiosear con el lente. Era algo chico, no entendía como podrían grabar con él o para que servía.

—Ese es un lente angular Serena —decía su madre acercándose a ella y tomando el objeto—, se usa básicamente para poder abarcar más exteriores y salgan en el plano.

Lillie comenzó a acercarse llena de curiosidad.

— ¿Y que es un plano señora?

Preguntaba Lillie y Serena vio a su madre con el mismo gesto de pregunta.

—Un plano es la imagen que tenemos centrada para los actores o exteriores que queremos grabar. Estas son hechas más por el director de fotografía, él se encarga de hacer un encuadre perfecto ya que, un plano tiene una narrativa y si no sabes como usarla, signifcan dos cosas; o rompes la regla de los 180 grados o no estas manejando adecuadamente los planos.

—El cine es más complicado de lo que creí.

Dijo Lillie.

—No tanto, si es que te apasiona.

—Yo prefiero ver el guión.

Grace le dio un sonrisa a ambas niñas. Le parecía gracioso el tema que estaban sacando a flote. Nunca antes había visto tanta curiosidad en un par de mentes jóvenes, pero eso era bueno y más si se trataba de su hija, quien casi no habla demostrado interés en el oficio.

Ya comenzaban a instalar los equipos completos pues las grabaciones estaban a nada de iniciar. Lo único que los detenía demasiado era el retraso del protagonista.

Serena y Lilie estaban sentadas en unas butacas esperando a ver el inicio de la grabación. Serena en sus vagos pensamientos, miraba por todos lados de una forma distraída, cuando a lo lejos miró un rostro un tanto extrovertido. Su piel era blanca, ojos café y un cabello castaño bien peinado. Se trataba del protagonista, su nombre era Josh. Anteriormente salió en una tetralogía de películas juveniles basadas en libros para adolescentes, fue muy amado por muchas, entre ellas Aria.

Intentó acercarse al chico pero su agente no le permitía, hasta que mencionó que era hija de la directora. El actor se dispuso voluntariamente a hablar con ella.

—Dices ser la hija de Grace, ¿cierto?

Era extraño que el actor se dirigía a su madre por su nombre, pero era entendible pues en edad, se llevaban tan solo 5 años.

—Así es, solo quería pedirte un autógrafo, no es para mi, sino para mi amiga.

Josh sonrió bastante, estaba muy complacido que hasta los hijos de los directores pueden ser fanáticos de ellos.

—Claro no hay problema, pero si no te molesta, después de que terminemos de grabar, ya estoy muy retrasado en esto.

Serena asintió ruborizada y Lillie estaba por detrás de ella apenada intentando a querer hablarle. Se notaba era fanática de Josh, pues su emoción de conocerlo era muy notoria.

Regresaron a sus butacas y comenzaron a ver el inicio del rodaje.

Era entretenido ver como se hacía una película. Pero lleno de incógnitas, ya que Grace hizo unos comentarios acerca de una regla de 180 grados, etc. Y el ver como hacían cosas como si fuera algo tan normal, es bastante dudoso.

Eran las 5 de la tarde, ahora grabarían una escena bastante complicada. Según escucharon, grabarían la escena del accidente, al menos hasta su llegada ahí.

Vieron a varios especialistas, montar varias maderas y crearlas en lo que terminó siendo un avión destruido. No acababan de entender que es lo que pasaría pero, las cámaras se centraban en otro punto, en el extremo de la playa para ser exactos. Otros especialistas comenzaban a instalar otras cosas. Explosivos, era lo que eran.

Grace les explicó que hacían esto, para reducir la cantidad de efectos especiales y crear más materiales en crudo, pues ella era más fiel al cine artesanal y poco apegada al tan usado 'CGI'.

Se apartaron, Grace miraba al horizonte seguido, estaba esperando algo. Luego, llegó un punto en donde el cielo se hizo entre azulado y anaranjado, una imagen digna de ver. Fue ahí que las cámaras se centraron en un punto indicado y su madre comenzaba a mirar que todo saliese de maravilla.

— ¡Acción!

Grito a todo pulmón la directora, las cámaras se movieron de manera horizontal sin detenerse, hasta que Grace dio una señal con sus manos a las personas que instalaron los explosivos e hicieron detonar el efecto. Un pequeño impulso las atacó, pero Serena sintió algo totalmente distinto.

Una punzada en su corazón hizo que acelerara su pulso cardíaco. No sabía de que se trataba y comenzó a hiper-ventilarse. Josh y Lilie se percataron de ello y peor, el equipo completo detuvo la escena, aunque había finalizado, notaron que Grace se arrodilló y perdió fuerzas.

¿Que pasaba? Nadie tenía la seguridad para confirmarlo.

—Serena, ¿Que sucede? ¿Que tienes?

Preguntaba Lillie mientras la sostenía de su rostro. Josh por otro lado, miraba sus pupilas, quería verificar si no había entrado en shock, pero para su mala fortuna, se encontraba en ese estado.

Mientras que Grace estaba en un estado frío. No estaba en shock, sabía lo que hacía, tenía el conocimiento estable, solo perdió fuerzas, todas sus fuerzas.

—Niña, despierta, por favor.

Suplicaba Josh, pero al ver que no reaccionaba, no tuvo de otra más que correr con ella en sus brazos y llevarla hasta el médico.

El teléfono sonó, habían transcurrido dos horas desde los ataques a ambas mujeres. Afortunadamente Serena se encontraba mejor, pero aún sin una respuesta a que les había sucedido. Luego prestó mucha atención a algo que sonaba en la radio que tenían prendida.

—...desgraciada mente no se sabe el paradero.

—Pero, ¿saben con exactitud que fue lo que pasó?

—Hasta ahora, solo se sabe que el avión llevaba un pasajero muy importante y peor, subió un equipaje el doble de importante y unos criminales quisieron asaltar el avión a pleno vuelo.

— ¿Que habrá sucedido?

Preguntó Josh en voz baja, él se encontraba sentado en una silla afuera del campamento donde estaba el médico.

Aunque Serena, seguía recibiendo punzadas en su corazón, se comenzaba a desesperar de tanto estrés por culpa de las punzaciones. No sabía que hacer, tal vez solo necesitaba enterarse de una noticia, pero, ¿de cual?

Sí, Grace seguía hablando por teléfono, pero algo más que preocupante era que su mirada se había perdido. El color de su piel se tiñó a color blanco y por los extremos de sus ojos brotaban votaban gotas de lágrimas.

Serena se acercó un poco, Lillie iba detrás de ella. Preocupadas por ver el estado de la adulta, comenzaban a surgir preguntas. Preguntas que solo el teléfono sabia.

Todas esas interrogantes, se disolverían cuando supieran que en la tarde, justo a las 6:43 de la tarde, horario Alola, un vuelo con dirección a Kanto, fue secuestrado por unos ladrones. Dentro del avión, venía un reconocido estafador que transportataba una carga valiosa que tenía un presupuesto de alrededor 2 mil millones de euros.

Los ladrones querían secuestrar el avión completo y ellos recalcaron, que los pasajeros serían más que de sobra y solo serían desechados desde lo más alto del avión. Pero un hombre valiente, con una familia por detrás, se negó a esa osadía. Los ladrones intentaron matarlo, pero se defendió. El sujeto era muy hábil, pero desgraciadamente una bala tomó el rumbo equivocado, dando un tiro de gracia, en la cabeza del capitán. El error de todos, fue haber matado al copiloto antes de tiempo. Nadie de ahí sabía conducir un avión. El resultado fue pésimo entre comillas, pues solo se perdió en el aire, no se sabe si se estrelló o no.

Dentro de ese avión, yacía un hombre de familia, un padre de una linda hija de cabellos miel y ojos azules. También poseía una hermosa esposa de cabello castaño. ¿Sus nombres? Grace y Serena.

Así es, la llamada era para informar que el señor: 'Bruce W. Redford' estaba perdido. Nadie sabía de su paradero o si de mínimo, estaba muerto.

No pasaron ni diez minutos cuando Grace colgó el teléfono e informó a su hija de dicha desgracia.


7.3~El retorno

Después de 5 meses de búsqueda total, seguían sin tener una pista del avión. Se sabía su rumbo del avión, pero se perdió entre las profundidades del mar. Para lástima, nadie sabía que tan hondo se escondieron, pues un equipo de reconocimiento marino fue en busca del avión, pero sin exito alguno.

La gran mayoría de los familiares dieron por muertos a los pasajeros.

Habían padres, hijos y hasta grandes amigos arriba del aeronave, quienes ahora fueron enterrados 4 metros bajo tierra, aún sabiendo que existía una pequeña probabilidad de esperanza.

Esa pisca, existía en una esposa y una hija, que creían que el hombre de la casa, seguía con vida.

Luego el tiempo pasó y no ocurría nada. Grace seguía buscando, aún usando el dinero de su película, cuya cinta fue bien recibida, tanto en taquilla, como galardonada. Entonces, no sentía dolor en perder unos cuantos miles de dolares para encontrar a su marido.

Mientras que Serena seguía sus estudios, pero no con el mismo rendimiento académico.

Una semana después del accidente, Serena cayó en una fuerte depresión. Esto debido a que se sentía abandonada. No tenía a su padre, no tenía a Ash, no tenía felicidad.

La preparatoria fue brusca, nadie pudo llegar a comprender sus sentimientos y peor, las pocas personas que llegaron a hablar con ella en la escuela, se burlaban de su amor hacia Ash. Un hombre 5 años mayor que ella, y que jamás funcionaría lo suyo.

Además escuchó algo que le partió el corazón, pues era verdad.

—"Si dices que él te ama tanto como lo describes, ¿porqué no ha regresado?"

Ya nada tenía sentido. Antes de comenzar el segundo semestre, abandonó la escuela. Su madre la comprendía, pero de igual modo, se molestaba por su decisión.

—Si regreso, seguiré deprimiendome y no quiero que pase de nuevo. No quiero, ser humillada nuevamente.

—No me interesa hija, debes pensar en tu futuro, en lo mucho que te va a afectar esto .—tomó asiento, miró a su hija que solo miraba la ventana y no hacía algo más y pensó en algo— No creo que Ash hubiese querido esto.

Todo ese tiempo en que guardaba tanto enojo, tanta rabia, la acumuló en un grito ensordecedor que adjuntaba unas serie de letras, cuales eran: "Que importa lo que piense ese idiota".

Miró a su madre, estaba tan sorprendida por el grito que dio, se encontraba paralizada. Por otro lado, Serena tenía los ojos cubiertos de agua y sabía la consecuencia de sus actos, pero los evitó corriendo a su habitación.

Durante la noche, Grace pensaba en las tantas cosas que se juntaban, tantas cargas. Ella sola no podía aguantarlas. La adolescencia de Serena sería un reto muy grande problema.

Aquella niña inocente, que solo vestía vestidos de diseñadores de películas, comenzaba a tener cambios de humor. Ya empezaba a dejar de ser una niña y era la hora de ser una mujer.

Un pequeño apretón en el corazón, hizo toser levemente a Grace. Pero ni era cualquier tos, comenzaba a generarse una enfermedad.

A sus 16 años de edad, casi a cumplir 17. Con una carrera de estudios no finalizados. Serena ahora era una enfermera. A Grace, su madre, había enfermado de influencia. En cualquier momento, necesitaba de su hija. Ya sea para ir al baño, o para comer.

Con anterioridad, Grace cargaba con muchos conflictos, cuyos temas hicieron que el corazón de la mujer dejara de funcionar correctamente. En cada momento estaba hipertensa a un infarto.

¿Que haría con tantos problemas Serena? La mala respuesta era que, perdió su paciencia. Ya todo le molestaba. No le agradaba ni la luz del sol.

Aria, Lillie o Alan, intentaban ayudarle, pero desgraciadamente se hizo muy alejada de sus amigos. Pero una peli-rosa no ha dejado de creer en su amiga. Sabía con exactitud que un día la buscaría, y ese día, ella estaría para su amiga.

— ¿Te sientes bien?

Dijo Serena dando de comer a su madre en la cama.

—Me encantaría decir que si, pero creo sabes como me siento.

La piel de la mujer era más blanca que el hielo, sus ojos estaban tan hinchados, que ver era un logro.

—Mamá, dentro de una semana te harán un nuevo estudio. Tal vez ahora, puedan encontrar la manera de curarte.

—Hija, yo sé cual puede ser mi mejor medicina.

—Mi padre, lo sé.

—Bruce se perdió y si él siguiera con vida, estoy segura que no nos recuerda. Ya casi van a ser dos años desde que se fue, en ese tiempo nos pudo haber contactado.

—También lo sé.

—Pero me conformo con verte entrar de nuevo al colegio. Anda, ya no gastes un centavo en mi y mejor, entra a estudiar nuevamente, te lo pido...

Esto último lo dijo con un sentimiento tan profundo, que a Serena le dolió, pero no haría caso de eso.

—No te dejaré, yo quiero verte conmigo a mi lado para que un día, puedas conocer los nietos que mi padre no verá.

—¿Pero como tendrás hijos, si no buscas a nadie?

—Bueno yo...

—Tu amor por ese chico es tan fuerte. Espero y puedan verse nuevamente.

Recostó su cabeza y comenzó a dormir. Su hija la abrigó bien, hacía frió en ese momento. Salió de la habitación y fue a la cocina. En el comedor, miró los estados de cuenta, los pocos fondos que guardaban y gastos que absorber.

—Me encantaría madre, supieras que lo que sentía por Ash, se desvaneció.

Llorando, se recuesta entre los papeles y parte en un llanto silencioso.

En la noche, Serena se encontraba en su habitación. Leía un poco, pues leer era lo único que no le traía algún tipo de dolor. Solo, sentimiento vagos por las situaciones irreales de cada argumento. Dentro de su lectura, comenzó a imaginar un mundo donde nada fuera como lo es ahora. Donde su padre está junto a su madre, y junto a ella, Ash.

Un estrépito ruido la despertó de sus ilusiones. Era un sueño, algo tan irreal como sus libros. El reloj marcaba 2:30 a.m., eso significaba que debía revisar si su madre estaba bien.

Fue hasta su habitación con un vaso de agua, pero el recipiente cayó al piso al ver a su madre en una posición extraña. No sabía de que se trataba. Se acercó lo más pronto posible.

Revisando que todo se encontrara bien, en un susurro Grace mascullo, "mi brazo izquierdo".

El corazón de Serena se detuvo, eso lo había leído. Cuando una persona siente dormido su brazo izquierdo y pierde aire rápidamente, solo se trataba de una cosa... ¡Estaba a punto de recibir un paro cardíaco!

Tenía que apresurarse. Llamó a una ambulancia, llegaron demasiado rápido y transportaron a Grace al hospital. Ahí adentro, hicieron lo posible a evitar ese ataque.

A la mañana siguiente, la lluvia se hizo presente. Era mala señal, pues a Ash no le gustaba mucho llegar a un lugar en ese estado, le transmitía tristeza. Aunque le fascina el frío combinado con la lluvia, llegar a un destino de ese modo podría ser un problema.

Se encontraba subiendo su equipaje a un auto de renta. Condujo hasta un hotel y luego tomó un ligero baño.

—¿Por donde comenzaré? Digo, no es que Vaniville sea enorme como Lumiouse. Pero será complicado.


7.4~Reencuentro

Aquella chica de cabello rosado, se encontraba limpiando las mesas del café. Ya casi eran las 10 y por ende, era hora de abrir. Su madre no tardaría en bajar para comenzar a prender las computadoras. Ella por otro lado, dejaría de limpiar y comenzaría a preparar todos los ingredientes para café.

Sonó la puerta, ya sabía quien era. Salió a abrir, se trataba de la cocinera. Después de ser un éxito total ese café/internet, decidieron meter un poco de repostería.

Ahora ese negocio familiar, es un lugar donde veían nacer grandes relaciones amorosas. Pero algo que molestaba a Aria, era que su novio Alan fuera a interrumpirla. Aunque de vez en cuando ayudaba, eran más las ocasiones para distraerla.

Saludó a la chef y dejó que entrara. Luego vio como se fue a la cocina, sin embargo, un grito estrépito, hizo que Aria volviera hacia la entrada. Era Alan, se veían entre asustado y ansioso.

— ¿Que sucede Alan? ¿Porqué tantos gritos?

Al estar a la par de Aria, le dio un beso rápido y con mucha energía, comienza a hablar.

—Alguien acaba de regresar, y a que no sabes quien.

—Obvio no lo sé —alzó la ceja en seña de duda—. Es Ash, regresó después de tantos años.

La joven quedó perpleja de la noticia. Era casi imposible de ser verdad, pero había una posibilidad.

—Es que, es casi increíble, ¿Cuando lo viste?

—Hace un rato, estaba por el Kiosko.

— ¿Sabes exactamente que hacía?

—No, solo estaba sentado en una banca haciendo nada.

Aria se extrañó. Si Ash había regresado, debía haber un porqué y una explicación clara. No era coincidencia, debía buscarlo y hablar con él lo más pronto posible. Pero un zumbido la despertó de sus pensamientos.

Se trataba de su celular, al parecer había recibido un mensaje.

Desbloqueando su teléfono, baja la barra de notificaciones, se percata de algo: se trataba de Serena.

— ¿Quien es?

Dijo Alan intrigado.

—Serena y necesita nuestra ayuda.

—Sigo diciendo que es injusto madre, me es de mucha ayuda la casa.

—No Ash, hasta que me confirmes algo serio con esa niña, te dejaré regresar ahí, de otro modo, deberás pagar el hotel.

Ash discutía con su madre. Estaba dentro del auto, no sabía que hacer. Ya había colgado la llamada con Delia, sin embagro, sabía que debía regresar al viejo barrio para buscarla en su casa.

Encendió el coche y piso el acelerador. En su mente divagan muchas cosas, como el imaginar volver a verla. Ya quería verla, no podía imaginar como se debe ver ahora a sus 17 años.

Otra cosa que divagaba su mente, era pensar si ella ya no sentía lo mismo por él. Pues pensando un poco, ya pasaron varios años desde la última vez que se vieron. Era evidente que volverla a ver sería a parte de una gran alegría, nostálgico.

Dentro de tantos pensamientos, no puso atención a un cruce peatonal y estuvo a punto de arrollar a alguien, pero, no fue cualquier persona.

Ese cabello rosa era muy familiar, seguido de un acompañante con cabello azabache como el suyo. Los ojos de ambos, eran algo aún más conocido. ¿Donde los había visto? Pero más extraño, ellos lo miraban del mismo modo.

Cuando de un susurro dijo la mujer de cabello rosa; "Ash". Leyendo sus labios se percató de algo, ellos eran viejos amigos. Pero habían crecido, pensó mucho e intentó buscar a alguien que se pareciera a ella.

Al fin la había encontrado. En voz baja, el azabache murmullo su nombre.

—Aria.

Ambos se impresionaron bastante haciendo que Ash bajara del auto. Con entusiasmo, el joven abrazó a los otros dos.

— ¿En verdad eres tu? ¿Ash?

—Si no soy yo, quien más podría ser.

Ella río un poco junto a Alan por el comentario de Ash, pero estaba impresionada de saber que era cierto acerca del regreso de Ash. Solo que era el momento menos adecuado para que regresase.

Se hicieron a un lado y Ash estacionó inmediatamente el auto para así platicar con ellos. Por otro lado, Aria y Alan estaban a las prisas y no podían platicar con Ash.

—No menciones nada a donde vamos.—dijo Aria para saber con mayor seguridad que hace Ash ahí y porque.

—Entiendo.

Vieron al muchacho acercarse lentamente cruzando la calle. Estaba tan emocionado de verlos que no podía esperar para preguntar acerca de todo en Vaniville. Pero, no era tonto y vio como los chicos murmuraban entre ellos y las expresiones de ambos, no son las mismas que las de él. Sabía que no estaban contentos con su llegada, la pregunta era; ¿Porqué?

—Ha sido un largo tiempo, ¿como han estado?

—Muy bien, bastante bien de hecho. —dijo fríamente Aria.

—Veo que aún son pareja, ¿cuanto tiempo llevan siendo novios?

El par estaba algo avergonzada con la pregunta, pues era bastante tiempo ya su relación amorosa.

—Sin tantas cuentas, el mismo tiempo que te fuiste.

—Vaya que es un largo tiempo entonces. —un silencio incómodo se produjo en ese instante, ninguno sacaba un tema y la forma en que lo miraban no era del todo agradable. Ya no tenía dudas que estaban incómodos con su regreso, ahora más que nunca debía averiguarlo.

—Saben, por el tiempo en que me fui, sucedieron muchas cosas y conocí a muchas personas —Aria se interesó en su comentario fijando así su mirada en él, ahora prestaba atención—. La mayoría de ellas mujeres, todas con el mismo interés hacia mí.

—Entonces, ¿tienes novia?

Preguntó aludida Aria, pero con eso, Ash sabía que estaba sucediendo. Al parecer no han estado las cosas como él pensaba. Todo indicaba que había algo que le querían ocultar y tenía el método perfecto para ello.

—Si, tengo una pareja. Es de cabellos azules, su nombre es Dawn —la mirada de Aria delataba todo, mientras que Alan mostraba un humor no del todo amigable; los tenía donde los quería —. Es una gran pareja, me llevo bien con ella...

—Y con que descaro lo dices, Serena por otro lado ha estado esperando por ti los últimos 5 años y tu se lo pagas teniendo una pareja en otro lado. ¡Eres de lo peor!

Había estallado Aria de la forma que esperaba, con sus comentarios, resolvió la mayoría de sus dudas y ahora podía proceder a terminar con ese asunto.

— ¿Quien dijo que era mi pareja amorosa? Es mi pareja de trabajo, al menos, así le digo pues es mi secretaría. .

Sorprendidos, cerraron la boca e intentaban buscar alguna excusa para salir de ahí o al menos Aria, por otro lado, Alan pensaba aclarar las cosas con Ash.

—Mejor cuenta nos porqué regresaste, no, ¿A que?

—Simple, le prometí a Serena que regresaría por ella en cuanto pudiera, tal vez fue mucho tiempo, pero estoy aquí.

—Ash, ella no es la de antes —fijo su mirada en él, Ash estaba muy concentrado pero Aria solo lo golpeaba con su codo. No podía detener las cosas, ahora debía decir todo lo que sabía —. Ella a estado esperándote, pero también a estado sufriendo y ha necesitado mucho de ti. Ya no estudia, su padre desapareció en un vuelo hacia Kanto y ahora su madre está internada en el hospital. ¿Piensas que aún te quiere? Ella ya no te recuerda si quiera, ¿pero sabes de quien es la culpa? Es tuya, por haberla ilusionado y haber hecho una promesa que no estabas dispuesto a cumplir.

Su novia no tenía palabras para describir la forma en que se había enfrentado a Ash, era mayor que él y aún así, tuvo el valor para hablarle con la mayor firmeza que se necesitaba. Mientras que Ash estaba en una encrucijada. No sabía si lo que había dicho Alan debía dolerle, o simplemente, ignorarlo. Aunque de cierto modo, tenía razón.

Ahora no sabía si marcharse o ayudarla. Tal vez, preguntar era la opción.

— ¿Que debo hacer?

Frunciendo el ceño, Alan lo tomó del hombro; suspiró y escogió las palabras correctas.

—Debes hacer lo que crees correcto. Digo, viajaste cientos de kilómetros, ¿solo para irte con las manos vacías? Yo que tú, este es el mejor momento para actuar.

—Alan tiene razón —comenzó a hablar Aria y tomando lugar a un lado de Alan—, si realmente quieres a Serena, la ayudarás ahora que necesita de tu apoyo. Ella debe estar destrozada en estos momentos, debes ser el hombro para llorar que no quiso aceptar de nadie más.

Era cierto, amaba a Serena y aunque ella ya no sienta nada por él, deberá hacer que esa llama se prenda de nuevo. Debía estar para ella, así como ella estuvo para él en los peores momentos, eso se lo debía y era egoísta de su parte no devolverle el favor.

Aria y Alan estaban cuestionando si Ash tomaría la decisión de ayudar a Serena, pues la expresión de Ash no era otra más la de pensativo; puede ser una buena o mala señal, pensaba Alan. Pero Aria no dejaba de creer en la posibilidad en que Ash tomaría la mejor decisión.

Luego, en un movimiento brusco, Ash les dio la espalda y camino lejos de ellos. Alan estallaba de furia al ver la decisión que había tomado Ash. Tomó un gran trago de aire y como un rugido, grito al otro; "Idiota".

Mientras que Aria quedó totalmente perpleja de lo que había sucedido. No era posible, o, ¿sí? No lo sabía, pero lo que, si tenía muy en claro, era que Serena jamás se compondría y ahora podría perder su amistad, se ha tardado más de la cuenta y todo para que, para nada obvio era.

Su novio quiso seguir a Ash, pero ella solo lo tomó del brazo y con un gesto, le dio a entender que no valía la pena. Él entendió y mejor comenzaron a caminar a dirección contraria. Llegando a la cera, vieron que el coche de Ash se estacionó frente a ellos y los llenó de furia.

Luego notaron que el cristal se comenzó a bajar, era tentativa la forma en que había llegado a ellos.

— ¿A dónde van? Creí que iríamos juntos con Serena, o creyeron que no me importaba ya Serena —con un tono burlón y una sonrisa en su boca, les hizo cambiar su humor de una forma totalmente positiva—. Suban que seguro a de estar preocupada mi pequeña.

"Su pequeña". Interesante y un tanto tedioso. Aria miró con gran franqueza a Ash y ahora, se permitió a ella misma comenzar a creer en él. Se recostó en el hombro de su novio y guardaron silencio todo el camino hacia el hospital, él único de Vaniville.

¿Dónde estará? ¿Qué le habrá pasado? ¿Será que tengo la culpa por haberme distanciado tanto de ella? Ahora se cuestionaba más que nunca Serena, no sabía qué hacer, necesitaba la ayuda de alguien. Podría haber llamado a Lillie, pero Serena sabe que realmente necesita la ayuda de su mejor amiga, quien la ha apoyado durante tantos años.

Era cierto, ahora que lo reflexionaba; ella siempre intentó ayudarla. Siempre le dijo que se arrepentiría de salirse del colegio e inmediatamente, unos meses después, ese sentimiento surgió. ¿Por qué era tan arrogante? Siempre cree que está haciendo lo correcto y cuestiona los demás, pero, después nota la cruda realidad.

¿Que estaba haciendo con su vida? Ahora solo se mira al espejo y puede ver ese cuerpo que asemeja a un esqueleto, una piel tan blanca que la hacía ver muy solitaria y esas bolsas en los ojos… ¿realmente era ella? No lo sabía con exactitud, pues no tenía a nadie en estos momentos que la corrigiera.

Se estremeció por el frío tan insólito que emanaba el aire acondicionado. Eso le recordaba cuando era una niña, su padre siempre la abrigaba con su suéter o lo que tuviera encima, para no verla con frío. Y recordar a su padre, mientras esperaba la llamada del doctor a la mitad de un tratamiento y evitar que su madre pasase a la otra vida, hacía que profundamente se sintiera miserable.

Más bien, siendo honestos ella es miserable. El chico que le gustaba y que prometió regresar por ella, no lo ha hecho y lo más probable, que no regrese; su padre está perdido y su madre estaba al borde de la muerte, sin mencionar que se encontraba al filo de quebrar económicamente. ¿Qué más razones necesitaba para saber que ella era miserable?

—Señorita…—una enfermera se había acercado a ella y notó que se encontraba en posición fetal, reprimiéndose de todas sus desdichas—… señorita hay unas personas que la buscan.

Abrió los ojos, estaba llorando. Hizo un vago intento de limpiarse las gotas de agua que habían recorrido por todo su rostro; ahora lo veía. Esos ojos cafés y el cabello azabache, eran más que conocidos eran entrañables características que reconocería en cualquier lado. Sus labios del individuo, comenzaron a moverse y divagaron unas palabras con una tesitura de voz muy suave y madura que recitaba lo siguiente; "Serena".

Ash, después de tanto tiempo al fin estaba frente suyo. ¿O será que estaba alucinando? Luego notar que se encontraba a su lado de él, Aria y Alan le confirmaba su presencia. Perdió el aliento y comenzó una guerra de emociones que hacían palpitar su corazón tan fuerte y rápido que era como una carrera de caballos.

Él, por otro lado, se acercó lentamente. Mientras se aproximaba, notó que seguía siendo bajita para él. Sus labios rosas seguían siendo perfectos y aquellos ojos azules cristalinos, lo hipnotizaban como si fuera la primera vez que chocaba con ellos. Algo que tenía a destacar era su increíble y hermosa cabellera tan larga de lo que estaba acostumbrado a ver.

Tocó su hombro de la aludida y de repente una pulsación tan fuerte, semejante a la de un piquetón de abeja, cubría por toda su mejilla derecha. La tocó y comenzó a sentirla tan caliente como agua hirviendo. Luego observó detenidamente y su vista no reflejaba a Serena, sino al azulejo blanco y descuidado del hospital; meditó y regresó a como estaba antes. Luego de encontrarse con una Serena tan confundida, se percató de que había recibido una bofetada por parte suya.

— ¿Qué fue lo que hiciste? —preguntó una Aria tan sorprendida como confundida.

—Te largas durante varios años—comenzó a hablar Serena y la expresión confundida desapareció, dándole lugar a una muy enfurecida—, rompes tu promesa, te olvidas de mí, nunca escribiste; ¿¡Y te atreves a intentar tocarme!?

Sorprendido, pierde el discurso que tenía preparado para ella. Buscó una y otra vez dentro de su diccionario, alguna palabra que rompa el silencio tan cruel y desgarrador que se había provocado.

—Serena, no es que…

—No quiero tus excusas, solo quiero que te vayas y me dejes en paz, tal como lo hiciste con anterioridad.

La voz de Serena había subido un tono de voz tan alto, que hizo a la enfermera regresar y pedirle que se calmara. Ella denegó y dijo que esta era platica entre Ash y ella, no de nadie más.

—Amiga, relájate—intervino de inmediato Aria para poder relajar las cosas—. Tal vez hizo algo mal Ash, pero no significa que lo volverá a hacer.

—Aria, te pedí ayuda porque siempre me la brindaste. Estuviste en mis momentos más difíciles, a comparación de él, te veo como mi hermana.

— ¿Dónde me encuentro yo entonces? —agregó Ash con un tono muy serio.

—Tú quedas en mi pasado, en aquel donde solo me ilusionaste y llenabas de tus mentiras.

—Pero nunca te mentí, regresé, tal vez en un tiempo muy fuera de serie, pero aquí estoy. ¿Qué más quieres?

—Yo no quiero nada de ti, mejor dicho, ¿Qué quieres tú de mí?

—Solo quiero monologar, es todo lo que pido.

Frunció el ceño y mandó una mirada asesina hacia el chico, pero de reojo, logró captar a Aria y con un simple gesto, le dio a entender que aceptara. No tuvo de otra y pensarlo dos veces.

—Si quieres hablar, hablemos más tarde. A las 2 en la casa de Aria.

Sin entender bien si estaba feliz o preocupado, aceptó Ash y se marchó.

—Solo te pido una cosa Aria, evitemos este tema por ahora.

Su amiga aceptó sin tener de otra. No quería verla estallar nuevamente y menos, con esas pocas fuerzas que demostraba con su físico; tal vez se desmayé con otro encuentro de emociones igual. Se acercó a ella y la abrazó.

Era casi imposible reconocer a Serena; ¿Qué le había sucedido? Ya no era como antes, esa mirada dulce y tierna que demostraba inocencia, se perdió por una fatigante y despreciable. Estaba desnutrida y cansada. Aria había comentado un par de cosas acerca de ella, pero por más que intentaba recordarlas; se desvanecieron como las cenizas.

De algo no tenía duda, la apoyaría lo más que pudiese, tiene que comprenderla y evitar tocar temas que la hagan estallar como hace un rato.

Abrió la puerta del coche y sube a él. Inmediatamente introduce la llave y da vuelta a ella, haciendo que este se encienda. Tal vez, conducir un poco le limpie la mente y pueda pensar en algo más, en alguna idea que le favorezca a su favor.

Eran las 1:30 p.m., era hora de salir del coche. Dejó el auto en un estacionamiento cerca de la casa de Aria y caminó hasta allá. La lluvia le recordó viejos tiempos, más el día en que estuvo por primera vez en su casa Serena; ese día jamás lo olvidaría.

Tomó asiento en una de las sillas y una mesera se acercó; aunque al hablar con ella, se percató que se trataba de Aria. Eso significaba que Serena debía estar en algún lado. Pero no se quedó con esa tentación y habló.

—Está aquí, ¿cierto?

—En mi habitación.

— ¿Comió algo?

—No quiso nada, aunque fue de mi parte, fue terca y se durmió con el estómago vacío.

—Llámala, debemos hablar seriamente—en un vistazo, notó que la chica hizo un gesto de incomodidad y no pensó en quedarse callado—. Creo que no te gusta la idea.

—No es eso, sino que en dado caso de que hubiese otra pelea, no quiero que la clientela piense mal; sube a mi habitación, ella está ahí.

Un tanto avergonzado y con las mejillas teñidas de rojo; Ash acepta y se levanta de la silla.

—Segundo piso, la tercera puerta a la derecha. —recalcó la chica para que no entrase a alguna otra habitación incorrecta.

Abrió una puerta que estaba junto al mostrador, donde se encontraba la madre de Aria atendiendo a las personas. Subió las escaleras de manera tranquila y se encontró con lo que era la casa de Aria. Cortinas de un diseño de Inglaterra, pisos cubiertos por una alfombra roja y con muebles de madera tallados con un diseño rustico, daba la impresión que eran muebles antiguos y que habían sido heredados y bien cuidados por muchos años.

Camino por la alfombra a la derecha y contó las puertas; 1, 2 y 3, era esa. Tomó un poco de aire y olvidó cualquier problema que tenga del trabajo (que, aunque salió de vacaciones, no dejaba de estar al tanto con lo que sucedía en la oficina), ahora era tiempo de dedicación especial, para una chica especial que lo haría sentir especial.

Levemente golpeó la puerta, luego de eso, procedió a abrirla con gran sutileza. Una vez abierta, miró alrededor de la habitación y se encontró con su silueta sentada en el tocador de Aria. Estaba vestida, tenía el cabello mojado; parecía que se bañó recientemente. Luego se percató de su presencia ella y se volvió a él.

— ¿Por qué subiste?

Podría decirse que su tono de voz era algo confuso; no era despreciable, pero tampoco transmitía que estuviese contenta de verlo.

—Aria dijo que conversáramos aquí arriba. No te culpo, respeto tu espacio personal, pero dijo que, si había alguna discusión, no quería que la clientela hiciera apuestas quien ganase.

Por su sentido del humor ante la situación, provocó una ligera sonrisa en la peli-miel. Tomó asiento en el colchón y espero a que Serena se pusiera a un lado suyo, cosa que nunca sucedió.

—Bueno, por donde comenzar. —habló Ash para romper el silencio.

Por otro lado, Serena se mostraba algo nerviosa ante la situación, no sabía que hacer ni mucho menos, que responder en las preguntas de él.

—Yo lo único que quiero saber es la razón por la que me abandonaste.

—Serena, lo platicamos el día que me fui, hubo una discusión como esta. Nos confesamos nuestros sentimientos y te dije que me tenía que ir durante mucho tiempo, tenía que cumplir con cosas familiares.

—No me refiero a tu partida.

Alzó la ceja y comenzó a cuestionarse a sí mismo, desde lo que hizo en su partida, hasta el día en que decidió regresar por ella. ¿Hizo algo mal? Probablemente, pues algo que se destacaba de Serena era su objetividad y la certeza de sus palabras.

—Platícame entonces, ¿Qué hice mal?

—Está bien. Mencionaste que te irías, no que perderías contacto conmigo, te esconderías y no sabría ni siquiera donde vivías. Solo te creí como una persona muerta, alguien que no regresaría por más que rezara en las noches.

Usualmente tendría un argumento para ello, sin embargo, esta vez no era así. Lo pensó mil veces y fue cierto, nunca le dejó un número para que se comunicara con él.

— ¿Pasaste malos momentos sin mí?

—Ash, si supieras la mucha falta que me hacías —los ojos de la adolescente se comenzaron a llenar de lágrimas y sobre ellos, se podía ver como repasaba todos esos malos momentos; en la escuela, con su madre y por, sobre todo, su padre—. Yo hablaba con Aria, pero de alguna forma, tú me hacías falta, mucha en verdad. Cada noche pensaba en ti en cómo podría ser nuestra vida si no hubieras partido. Pero cada mañana, con el despertador de mi teléfono, despertaba y veía la cruel y dura realidad; por menos que quisiera evitarla.

—Lo siento, en verdad lo siento, ¿hay alguna forma de que me perdones?

Tal vez sí, o tal vez no. Su cabeza había pasado por un ataque nuclear después del comentario de Ash y ahora no tenía una respuesta concreta para poder resolver todo esto. Comenzó a inclinarse por el lado de un "Sí", solo que había un pequeño inconveniente girando en torno a todo esto; ella ya no amaba a Ash y aunque lo perdonara, no pensaría ya en una relación a su lado entonces optó directamente a pensar en el lado negativo.

—Debo decir que no hay nada que puedas hacer. Enmendaste este error tú y solo tú puedes resolverlo —los ojos de Ash estaban tan exaltados por la respuesta tan fría e inesperada de Serena—. También debes saber que lograr estar conmigo ya no será una opción, yo renuncié a ti y tú debes hacerlo también.

Cerró su puño y meditó las cosas un momento; ¿Será cierto? Digo, realmente tiene la razón, pudo haber estado en contacto con ella, pero su ego lo llevó a no hacerlo y a abandonarla por completo. Desafortunadamente para Serena, Ash tenía una mente abierta y se ingenió un plan alterno.

—Está bien, tú ganas. No haré nada al respecto. —sorprendida en verdad, se quedó congelada y sin palabras ante su correcta y madura reacción.

— ¿Y no harás algo al respecto? Digo, eres Ash, siempre eres muy insolente.

—Lo dejaste en claro, no ganaría aún si hago algo al respecto. Pero no pienso irme tampoco, iniciaré nuevamente aquí y ya no me iré.

Profundamente, muy dentro de sí misma, una alegría despertó al escuchar las palabras de Ash. Solo que ahora había un pequeño problema; que no enterase de que ya no estudia, sino, tendría problemas con… ¿Qué está parloteando? Qué más da si Ash se entera, no le importaba, lo único que está en su mente es estar al pendiente de su madre y ahora mismo debía irse.

Se puso de pie y evito contacto visual con Ash e intentó llegar a la puerta para tomar rumbo hacia el hospital: de nuevo.

— ¿Y ahora donde se supone que te diriges? —exclamó con firmeza y así detener a Serena, aunque con poco efecto.

—Eso ya no te incumbe, ahora hazme un favor y ve a hacer tu vida en donde tengas que hacerla.

Tomó la perilla y lentamente la giró para así salir de ahí. Como un ancla, se quedó inmóvil por la mano que la estaba sujetando en su brazo; era de Ash ese obstáculo. Debía hacer algo al respecto para librarse de él y no estar atada con alguien que en verdad no necesitaba ya.

—Suéltame ahora mismo Ash.

— ¿O, sino que?

—No lo sé. —en verdad se había quedado atónita, no tenía ni idea de que hacer al respecto sino la soltaba.

—Estás huyendo de algo, y no es de mí, ¿hay algo que me estés ocultando?

Ambos se vieron a los ojos, Serena estaba tan nerviosa de querer decir algo, también impresionada de saber que estaba rehuyendo de algo que había dejado en segundo plano, o al menos eso creía.

De improviso, la puerta se abrió estrepitosamente golpeando a Serena ligeramente en el brazo derecho. Se asomó Aria, la causante del susodicho acto.

—Lo lamento, espero no interrumpir nada. Van a dar las 4 y no quiero llegar tarde a la escuela —con una mirada asesina, Serena le dice que evite decir esa palabra, que desafortunadamente, era tarde para evitarlo—. Solo vengo por mi maleta.

Entró tan avergonzada de lo que sucedió, que no pudo mirar a los dos en ese preciso momento. Por otra parte, Ash no tardó en sospechar e hizo una pregunta vaga. — ¿Supongo que entonces también debes irte, no es así Serena? — bajó la mirada y Ash estalló al ver esa expresión, solo podía significar una cosa… ella abandonó la escuela.

En cualquier otro momento, pudo evitar querer gritar, pero esta vez, solo esta vez, hasta llegaba al límite de querer abofetearla.

Aria por otro lado se hizo a un lado y mejor salió de ahí. Evitó cualquier otro incidente y los dejó a solas.

—Por favor Serena, intenta no hacerme perder los estribos y dime, aclárame que por favor estás estudiando.

Mordisqueó su labio inferior y jugueteó con las bolsas de su pantalón. Intentó pensar en algo, pero mentir no era su fuerte y Ash se daba cuenta cuando lo hacía. Con gran temor y un palpitar de 1,000 kilómetros por hora: debía decir la verdad.

—No Ash, dejé la escuela hace ya bastante tiempo.

— ¿Qué año o semestre te quedaste?

—Tercer semestre. Pero te juro que…

—No me lo tienes que jurar a mí —explotó como un volcán en erupción y comenzó a regañar agresivamente a Serena—, tu madre está en el hospital, ella debe estar más preocupada por ti que tú de ella, ¿y no estudias para intentar calmarla? No sé qué más te haya sucedido en mi larga ausencia, pero créeme que si no te veo estudiando….

—Sino me ves estudiando, ¿Qué?

—No lo sé, pero tienes que hacerlo, por ti, por tu madre y tu padre, hazlo por favor.

—No puedo, ya no tengo dinero para eso.

—Olvidas que vengo de un trabajo y de una familia con grandes ingresos, eso no es una excusa, el dinero no te hace ni te hará falta. Ahora que yo te financio, quiero verte en una preparatoria en el transcurso de este mes, o el siguiente. ¿escuchaste?

—No necesito tu ayuda.

—Sino la necesitas, entonces ¿Por qué estás resentida conmigo?

—Porque la necesité, tiempo pasado.

—Es cierto, pero si no vienes, deberás trabajar en un empleo de medio tiempo con un suelo por debajo del mínimo, dejándote a ti y a tu madre en la ruina, pero peor, que ya no podrás verla y seguramente, por la hipoteca, les quitarán la casa. ¿eso es no necesitar mi ayuda?

Indignada, aceptó la ayuda de Ash al haberlo pensado durante un largo rato. Pero es que ella en verdad ya no necesitaba nada por parte de él; tal vez solo hay que aceptarlo por ahora y devolverle todo cuando sea posible, porque esto era inaudito.


Bueno, luego de 9,348 palabras, termina la primera parte del final. Realmente debería ser todo en uno, pero la historia se alargó bastante y aún hacen falta bastantes cosas por tocar; por ello decidí esto.

Les agradezco de verdad que me sigan con esta historia, por ello me he tardado bastante en hacer este último episodio, pues quiero entregarles la calidad que todos ustedes se merecen. Y después hablaremos, ya que pienso hacer un preguntas y respuestas cuando suba la segunda parte que tiene fecha de lanzamiento está previsto para: 20 de mayo del 2017.

Sin más que decir y aclarar, nos vemos después.