Hola amigos, les traigo un nuevo capítulo y también un anunció:
Lo más probable es que no haya capítulos por estas dos semanas de vacaciones por que al menos mi familia piensa salir de viaje y lo único con lo que cuento es con un teléfono para hacer los fics y ya después subirlos desde mi PC de escritorio, pero les aseguro que recién regrese a mi casa subiré lo que haya hecho a donde vaya de viaje. Lo más probable es que también haga mi primer ONE-SHOT y tengo una gran idea para ese. También si ustedes gustan pueden visitar mi página de Facebook, el nombre con que me pueden encontrarme es como "BGB" solo así y aparece que soy un "escritor" sabiendo que apenas si textos puedo hacer XD.
Bueno sin más preámbulos, nos vemos después de vacaciones BYE.
Divididos Caeremos.
Ahora que conocen que cosas están sucediendo alrededor del reino Lumiouse nos estableceremos nuevamente en el día en que Ash empezó a ser inculpado.
1 pm. Las nubes no dejaban cesar a la lluvia, el agua creaba grandes charcos de lodo y no dejaba a los trabajadores hacer sus deberes, de ese modo nos dirigimos hacia el palacio del reino en donde unos caballeros iban llegando con muchos encapuchados y entre ellos iba nuestro querido herrero. Serena no iba a dejar que metieran a su amado al calabozo así de sencillo sin saber la verdad y fue directamente con su padre a su trono en donde el peor que enojado.
-Padre, padre. Ash es inocente yo lo sé porque lo vi, el me salvo-dijo con mucho miedo la princesa.
-Y cómo es que puedes justificarlo, yo ordene que nadie saliera y tú no obedeciste-respondió con firmeza el rey.
-Porque yo no lo sabía y nadie me dijo nada solo me habían mandado a llamar-agregó Serena intentando convencer al rey mientras centraba su mirada en ella.
-Lo viste, él te mando a llamar para acabar contigo-dijo el rey perdiendo la cordura y con sus dos manos sujeto a su hija con gran fuerza.
-Padre no fue el quien me mando a llamar fue...-fue interrumpida por su padre.
-No lo entiendes, te mando a llamar pero no por el sino por alguien más, seguro una de tus hermanas-dijo aun sin cordura el rey mientras Serena solo se quedó callada y reflexionando el momento.
-No padre él no fue...-fue interrumpida por una bofetada proveniente de su padre.
-¡No me debéis de contradecir! Tu estas cegada por el amor hija mía por eso lo defiendes-grito el rey mientras veía a su hija en el piso sobándose de aquel bofetón en su cachete izquierdo y de ese modo recobro la cordura y miro su mano derecha la cual había golpeado a su hija e intento arreglar el momento-lo lamento hija yo no... No sé qué me...
-¡Déjame en paz!-grito la princesa poniéndose de pie y saliendo de la habitación del trono derramando lágrimas del primer golpe que le había dado su padre.
El rey se quedó petrificado al saber que por primera vez le había pegado a su hija consentida, el solo se dejó caer sobre sus rodillas al suelo y perdió el aliento. Se sentía miserable, él no era así que le sucedió y lo más importante ¿Qué es lo que hará? Así fue cuando el sonido de la puerta abriéndose lo despertó y miro hacia la puerta para saber de quien se trataba.
-Mi señor, los infiltrados del reino Laverre han sido llevados al calabozo en lo más profundo, al igual que... El herrero-dijo con timidez el caballero quien parecía el caballero que arresto al azabache.
-Te lo agradezco Grant pero ahora no sé qué hacer, no sé qué les debamos hacer... Aw mejor olvida lo que te dije, quisiera saber si ya mandaron llamar al príncipe Alan-respondió el rey levantándose del piso y del mismo modo se fue acercando hacia su caballero quien este tenía una piel muy morena junto a un cabello negro muy alborotado.
-Lo que usted diga señor, pero debo informaros que el príncipe no ha respondido a nuestra carta y no ha mandado a decir que vendría-respondió Grant.
-Bueno puede y este ocupado, también quiero saber más acerca de los reclutas hacia los nuevos puestos de arquería, no sabemos en qué momento debamos volver a atacar ademas que quedare de brazos cruzados con lo que hicieron ayer, debemos dar una respuesta inmediata, esa ingrata de Valerie cree que podrá vencernos así de fácil-comentó el rey al caballero quien puede deducirse es el jefe «Nota: si yo ya había dicho que Grant es el jefe, perdonen pero no lo puedo recordar».
-Acerca de ello, ya tenemos a 230 aspirantes y todos ellos quieren prepararse lo más rápido posible-contestó Grant mientras salían de la habitación.
-Por supuesto que lo harán pronto pero primero debemos entrenarlos para después atacar.
-Tiene razón.
-Ahora con los infiltrados, quiero que los lleven a la horca y que sea público, por si hay algún infiltrado y vea cuál es su destino y de paso quiero más seguridad ante los infiltrados *empiezan a bajar escaleras* porque no quiero ningún otro susto como el de hoy.
-Muy bien señor y en la horca también ira el herrero no es así-dijo Grant mientras estos se detenían casi a terminar de bajar las escaleras.
-No, al herrero lo condenara el príncipe Alan, yo no puedo no tengo la fuerza para hacer esto.
-Muy bien señor entonces iré a las mazmorras para ir por ellos.
-Ok, solo decidme donde se encuentran los pokémon del herrero.
-Están en la explanada, los tienen atados para mayor seguridad-respondió indicando con el dedo índice el lugar.
-Muy bien-dijo el rey mientras terminaban de bajar las escaleras y Grant se dirigía hacia las mazmorras «Si eres un polluelo y no conoces la palabra Mazmorra yo te diré que es: Mazmorra se le dice a las prisiones que se encuentran con mayor seguridad, en el siglo xv en la época de los reyes y castillos, se usaban muchas de estas para encarcelar a todos aquellos ladrones, traidores, etc.»
El rey apresuro el paso para llegar hacia el patio central que se encuentra en la entrada del palacio, mientras que nuestra princesa corría derramando lagrimas hacia su cuarto, cada paso que dio era para ella muy lento pues el saber que su padre no la escucho para nada y por si fuera poco le pego algo que nunca había hecho en su vida. Paso por paso, segundo tras segundo, sin duda era eterno el camino hasta llegar a su habitación solo cuando pudo percatarse de que su puerta estaba a 30 metros de ella, cuando por fin llego puso su mano en la perilla y la giro para abrirla, una vez que hizo su acto empujo la puerta y se sorprendió de lo que habían visto sus ojos «No, no es el pervertido de Alan» era Aria quien estaba dormida en la cama de la princesa, solo se petrifico después de ver a su hermana, ella estaba acostada boca arriba con sus manos juntas en el estómago y pareciese que no tenía planeado despertar, inhalaba y exhalaba de manera normal sin duda no estaba muerta. Serena se acercó lentamente hasta su hermana, todo iba bien hasta que un trueno se dejó caer y el sonido fue tan fuerte que ella pego un grito, pensaba que su hermana despertaría pero no fue así ella estaba demasiado adentro en sus sueños, se sorprendió de tal acción y supo que algo andaba mal puesto que Aria era una mujer de sueño ligero, cualquier pequeño ruido la despertaba. Ya que ella llego con su hermana se sentó tomando lugar a su lado izquierdo de ella, con su mano derecha comenzó a darle pequeños empujones y con voz baja le decía.
-Aria, despierta, vamos debes levantarte.
La chica sin duda no despertaba, sin duda el cloroformo sigue haciendo efecto en ella cosa que Serena no sabía.
-Aria despierta-dijo con voz un poco más alta y haciendo más fuertes su empujones.
-Vamos Aria no es hora de dormir-decía sin que hubiese efecto alguno.
Dejo de moverla e hizo lo primero que se le vino a la mente, se levantó de su cama y fue directamente hasta su tocador en donde ella tenía una jarra de agua llena, la tomo y sin nada de sutileza le dejo caer agua sobre ella y haciendo que por fin despertara.
-¡Yo no hice nada!-grito Aria provocando una risa en Serena-¿Serena eres tú? Por qué estoy... Por qué me mojaste-reclamo la peli-rosa sujetando sus caderas con sus manos.
-Bueno yo no quería hacerlo pero estabas dormida en mi cama y no despertabas de ninguna forma-respondió Serena a su reclamo de su hermana.
-Ya veo pero ¿Que hago aquí?-se preguntó a sí misma.
-No lo sé, se supone que debéis saberlo-dijo la peli-miel aproximándose con su hermana.
-Pues... Bueno... No lo sé, solo recuerdo que te fuiste y ahora estoy aquí-respondió provocándose duda en ella misma.
-Bueno no sé qué halla pasado pero...-fue interrumpida por la entrada de un pequeño Pikachu por su ventana e Eevee quien estaba dormida en el armario despertó y vio al Pikachu y supo que era el pokémon de Ash, así también el mismo se fue hacia los brazos de Serena y ella sorprendida vio como Pikachu estaba temblando de miedo y muy mojado por la lluvia.
-Acaso no es un Pikachu hermana, vaya tienes suerte porque te quiere como si de su amo se tratase-comentó Aria mientras que Serena puso una mueca seria.
-No me trata como su entrenador, me trata como la novia de su entrenador-dijo mientras abrazaba al pequeño pokémon.
-Entonces es el Pikachu de vuestro novio hermanita-dijo señalando al pokémon con su dedo índice.
-Sí, pereciese que mi padre los está maltratando, ¿Pikachu cómo es que llegaste hasta aquí?-pregunto la princesa apartando un poco al pokémon de su pecho.
-Pika, pika pi-dijo el pokémon soltándose de los brazos y fue hasta la ventana y señalo su camino hasta allí.
-Ya veo Pikachu, y los demás están allá abajo con mi padre verdad-preguntó Serena poniendo su mano derecha en la cabeza de Pikachu.
-Pika-respondió de manera afirmativa y ahí fue cuando Aria preguntó.
-¿Pero por qué vuestro padre le haría daño a los pokémon de tu novio?
-Por qué cuando me llamaron me llevaron hasta el bosque, una vez que llegamos muchos encapuchados llegaron y todo resulto siendo una trampa para matarme pero primero querían hacer conmigo sus deseos sexuales realidad hasta que Ash llegó para salvarme pero cuando terminó con los traidores los otros se posicionaron detrás de él y parecía como si me fueran a atacar y fue cuando llego Grant junto a sus hombres y lo creyeron conspirador-resolvió a su duda Serena.
-Pero debió de haberos escuchado el rey, él siempre nos escucha-dijo Aria poniéndose de pie y puso su brazo en el hombro de su hermana.
-No... Esta vez no fue así... El... El *comienza a llorar* solo me golpeo-su hermana quedo en shock al oír sus palabras de Serena.
No dudo dos veces y el abrazo mientras que Eevee fue a su lado de Pikachu quien tenía sus orejas caídas y muy tristes recordó.
Flash Back
Nos encontramos en el patio central, los cuatro pokémon de Ash estaban encadenados por precaución que ordenó Grant, de ese modo los cuatro estaban sufriendo y lo que eran Charizard y Sceptile, se mantenían con grandes bozales que les impedían hablar. Ellos estaban desesperados de no poder hablar pero era una precaución más porque los dos podrían haber aprendido ataques que provengan de sus hocicos. Pikachu estaba muy asustado el ya no aguantaba más y fue cuando Greninja lo miro y utilizó su legua y lentamente para poder sacarlo de sus cadenas y fue cuando paso. Un gran rayo cayó del cielo y pego en las cadenas soltando a Pikachu pero desgraciadamente Greninja por culpa del agua que es un conductor de electricidad, recibió un gran daño por ser tipo Agua. Él se encontraba demasiado débil llamo a Pikachu, este se acercó lentamente y se sorprendió que aun con sus manos encadenadas logro hacer el ataque corte y le destruyo por completo las cadenas que tenía alrededor de su cuerpo y fue cuando los caballeros se percataron de lo que estaban haciendo y los tres pokémon le dijeron a Pikachu que se fuera, él no quería hacerlo pero ellos insistieron, con grandes lagrimas se fue de ese lugar mirando hacia atrás por sus compañeros y vio como el rey había llegado pero el solo siguió su camino hasta que llego a la ventana de la princesa Serena.
Fin del Flash Back.
El rey vio como Pikachu se había ido pero decidió no darle importancia y fue hacia Greninja y con su pie izquierdo aplasto su cabeza y veía como sufría.
-¡Señor! ¿Qué debemos hacer con ellos?-preguntaron los caballeros que estaban ahí.
-Al Sceptile quiero que le den todo el trabajo duro de jardinería, al Charizard llévenlo con los cocineros ellos sabrán qué hacer con él, pero a Greninja lo dejan conmigo-respondió el rey mientras quitaba su pie de la cabeza de Greninja, des afortunadamente lo que sucedió fue que el rey con su mano izquierda en el cuello del mismo y lo alzo hasta que las cadenas no dieron más.
-Señor, creímos que vos les daría un castigo más severo-comento uno de los caballeros.
-No es la culpa de ellos que el entrenador sea un traidor, ahora vallan y alisten todo para ahorcar a los infiltrados-dijo dándoles una orden el rey y soltó a Greninja dejándolo de pie y comenzó a quitarle las cadenas a los tres pokémon.
Una vez terminada su labor, el rey se llevó consigo a Greninja y fueron a la explanada principal en donde se llevan a cabo estos juicios finales. La gente miraba a los caballeros como empezaban a preparar todo para la ceremonia que se iba a llevar a cabo, la gente no dudo y empezaron a murmurar entre todos e iban de boca en boca especulaciones.
-Mirad hermanito, pareciese que van a ahorcar a alguien el día de hoy-dijo la que parecía ser la pequeña Bonnie.
-No lo puedo creer, otra muerte en un día llena de muchas, espero y valgan la pena y no sean por placer-comentó el chico rubio tomando de la mano a su hermanita.
-Es increíble que en un día como hoy vayan a matar a alguien-dijo quién era nada más y nada menos que la costurera May.
Las voces seguían y seguían murmurando y especulando de quien se podría tratar, pero ya el reino no nos importa por el momento, ahora nos dirigimos al palacio donde Serena estaba secando con una toalla color rosa a Pikachu, este disfrutaba de las caricias de su "dueña", se simpatizo con la peli-miel de inmediato pero sin duda el quería ver a su entrenador, el quería ver a su amigo.
-Pikachu, dime ¿Quieres ir a Ash no es así?-pregunto la princesa dejando a un lado su toalla y justo al lado de él, se encontraba Eevee y cabe destacar que Aria ya se había retirado a su habitación.
-Pika, pika pi-dijo el pokémon en tono de afirmación y tristeza.
-Muy bien seguro lo han de haber llevado a las mazmorras, vamos Pikachu-dijo la princesa llevándose consigo a Pikachu-Eevee yo necesito que te quedes aquí por favor-suplico Serena y poniéndose de pie, ella solo salió de su cuarto y camino hasta las escaleras, por la mente de nuestra peli-miel pasaban muchas cosas y sobre todo "odio". Odio hacia su padre que nunca la quiso escuchar y odio a que le haya pegado sin razón alguna, sin darse cuenta por culpa de sus pensamientos, ella estuvo a punto de caerse de no ser por Pikachu, quien si bien estaba montado en el hombro de la princesa, le dio un pequeño grito en aviso a que se iban a tropezar y caer por las escaleras. Una vez que reacciono la princesa están bajo lenta y cuidadosamente las escaleras. No tardaron ni diez minutos cuando ella llego hasta la alfombra roja y busco el camino hasta las mazmorras cuales se encontraban hasta abajo del palacio, una vez que encontró la puerta camino hacia ella pero fue detenida por los guardias que cuidaban la entrada, prohibiéndole el paso con sus sables le dice uno de ellos.
-No tiene acceso a esta área.
-Pero si soy la princesa debo tener acceso donde sea-reclamo Serena al guardia.
-El rey le tiene prohibido bajar hasta las mazmorras y lo que diga el rey se debe cumplir mi princesa-respondió el guardia.
-Pero por qué no me daría acceso a las mazmorras-prosiguió con su reclamo la peli-miel.
-Por qué se le tiene prohibido ver al herrero-contestó el guardia mientras que Serena se enojó por la respuesta.
Esto era el colmo, primero lo inculpa sin pruebas y ahora no deja ver a la princesa a su novio, sin duda alguna estaba al borde de un puchero sin precedentes hasta que pudo observar que a lo lejos de la oscuridad se acercaban muchas personas. Sin duda eran los encapuchados una vez que les reflejo la luz de las antorchas que había en el pasillo fuera de la entrada de las mazmorras. Serena temía ver a su amado entre ellos porque no cabía duda alguna ella sabía que estos iban a ser asesinados por medio de la orca, por eso mismo tenía miedo el ver a Ash entre esa multitud hasta que por fin llegaron hasta el final de los diez infiltrados del reino Laverre y no había señas del herrero pero si de Grant quien llevaba a los prisioneros hacia su destino final. Serena no dudo y fue a reclamarle a Grant acerca de la injusticia que tenían tanto en el herrero como en ella.
-¡Grant! vos me debe una explicación acerca de lo que mi padre está haciendo con Ash-grito la peli-miel haciendo que el moreno se detuviera y al hacer esa acción Pikachu solo se escondió detrás de la gran y hermosa cabellera dorada de Serena.
-No hay nada que explicar solo cosas que hacer, pero si te quejas de no poder ver al herrero creo que con tan solo estar con su pokémon es más que suficiente-respondió Grant con gran seriedad dejando a la princesa callada por completo.
Sin nada más que decir este siguió con su camino hasta la explanada principal con los prisioneros. Todo ya estaba completamente arreglado, diez orcas para cada uno de los prisioneros y el pueblo sin duda ya estaba preparado para lo que venía y la lluvia comenzó a ser más y más fuerte. Cada uno de los prisioneros estaban parados en la calle que los conducía hasta la explanada esperando a que el rey llegara y no tardó mucho para que este mismo junto a toda su guardia que estaba formado por 4 caballeros y uno de ellos era Grant. El rey causo revuelo y como era de costumbre en este tipo de ceremonias, al ver llegar al rey todos empezaron a pisar el piso repetidamente con su pie izquierdo, con el agua encima el sonido que emanaban los pies de estos eran más fuertes y una vez que el rey llegó hasta la explanada el silencio se apodero del lugar. Lysson camino hasta una plataforma única para decir algún discurso, la misma tenia escalones los cuales el rey subió con gran facilidad y cabe destacar que la plataforma estaba posicionada justo en frente de la horca. Se puso de tras del atril cual estaba hecho de madera al igual que toda la plataforma.
-¡Mis queridos súbditos, el día de hoy se perfectamente que ya hemos visto demasiadas muertes pero estas no son cualquier muerte! ¡Hoy 14 infiltrados del reino Laverre querían hacer de las suyas aquí, pero gracias a nuestros caballeros se pudieron asesina uno escapo, *apunto directamente a Grant* ahora estos encapuchados serán castigados a la pena máxima, estos serán ASESINADOS!-grito con todas sus fuerzas el rey mientras causaba una conmoción entre el público-¡Ahora mis súbditos verán como es causar miedo ante nuestros enemigos... Pasad a los prisioneros!-ordenó con suma fuerza a sus guardias.
Estos obedecieron inmediatamente y pasaron a los encapuchados hasta la plataforma de la horca y rápidamente entre todos arrebataron su capucha así dejando totalmente descubierto su rostro, el rey miro fijamente al que estaba enfrente de él y el otro también lo hacía. Su mirada de ambos jamás de despego hasta que la soga por fin rodeaba el cuello del infiltrado el rey dispuso de su poder y le permitió unas últimas palabras al otro.
-Antes de que termine todo, tenéis alguna última cosa que decir.
-Eres un completo estúpido rey-fueron sus últimas palabras cuando la palanca bajo y el piso que los sotnia con vida desapareció y dejándolos caer en el aire fueron detenidos por las sogas provocando así que estos pierdan la vida.
Todos quedaron perplejos por las palabras que dijo el otro antes de morir hasta el rey mismo no sabía de lo que hablaba este, solo dejo las cosas en el aire y toda la gente que estaba se empezó a desaparecer puesto que no había duda alguna, este día era una pesadilla y peor aún que la lluvia no cesaba es más cada momento esta obtenía más fuerza.
El día empezó a fluir más rápido y nuestra princesa estaba sentada en su habitación acariciando a aquel pequeño Pikachu de su novio y junto a Eevee hacían que el mismo no se pusiera triste por lo que estaba sucediendo con su entrenador. El día continuo y la lluvia también hasta que por fin se dejó caer la noche, el rey ya se encontraba cansado de todo lo que había sucedido y aun así no había dormido la noche anterior, una vez entrando observa como su esposa ya alistándose para dormir ya cambiando su vestido por una pijama, el rey solo observo un poco a su esposa quien estaba justo en el armario en la esquina del fondo a la derecha de la habitación justo al lado del tocador en donde ella se maquillaba. El rey solo camino hasta ella y cuando miro que ya no tenía ninguna prenda más que su faja que utilizaba como sostén y sus pantaletas que si bien al rey le encantaba. Lenta y cuidadosamente se posiciono detrás de ella y el abrazo asustando a la reina.
-Que es lo que te pasa, casi me os matas del susto mi rey-dijo la reina reprochando al acto de su marido.
-Bueno pues como te vi de este modo creí que tú y yo *empieza a lamer su oreja izquierda* podríamos divertimos un rato-comento el rey ruborizando a su esposa.
-Bueno no tengo nada en contra pero ya lo hicimos en la mañana y no creo que sea adecuado volverlo a hacer-respondió alejándose de su marido y despidiéndose de su faja dejando sus pechos descubiertos pero el rey solo se sienta en su cama.
-Lo que diga y mande la reina-comento Lysson despidiéndose de sus botas.
-Cierto quería preguntarte por qué encarcelaste al herrero, pensé que eran muy buenos amigos-dijo Grace mientras que el rey se petrifico por recordar la traición de su amigo.
-Yo también creí que él era mi amigo, pero todo cambio cuando nos traiciono-respondió Lysson a lo que por fuera de su habitación una jovencita iba pasando por ahí, sin duda alguna era Korrina quien paseaba de noche con su pijama a solas y esta se interesó por la charla de sus padres y los espió.
-Entonces todo es cierto, Ash conspiro en contra nuestra-comento Grace ya con su pijama.
-Si todo es cierto, no dude dos veces y le he prohibido a Serena el ver al herrero *comienza a derramar lágrimas* y sabes eso me partió el corazón, yo pensé por un momento que el sería un digno sucesor mío pero ahora veo que no, todo fue un engaño-dijo el rey demasiado triste.
-Mi rey sabemos los dos que fue lo correcto pero entonces aún existe la posibilidad de que el príncipe Alan se case con Serena-dijo la reina intentando reconfortar a su marido.
-Creo que tienes razón, por eso mismo lo mande a traer pero no ha contestado-respondió Lysson un poco más tranquilo y sin más lágrimas que derramar.
-No os preocupéis que de seguro está muy ocupado por ello mismo no ha respondido a la carta.
-Espero y tengas razón querida pero hasta que él llegue Ash estará en las mazmorras y sus pokémon servirán para el palacio además que el príncipe Alan será quien se encargue de poner el castigo al herrero porque yo no tengo la fuerza para hacerlo
-Sé que es difícil pero has hecho una buena elección mi rey además que ya me di cuenta al llevar a ese Charizard con los cocineros.
-Yo solo creí que serviría de ayuda extra.
-Pues sí que sabes pensar-dijo Grace dándole un pequeño beso y procediendo a quitar todas las almohadas de su cama para así por fin dormir.
-Creo que Serena debe saber esto-dijo Korrina dirigiéndose a la habitación de su hermana.
El trayecto hasta allá fue muy rápido puesto que no estaba muy lejos la habitación de Serena, cuando llego a su puerta solo toco la puerta hasta recibir permiso de entrar.
-Serena soy yo Korrina dejadme pasar.
-Ok pasa hermanita-respondió la princesa quien ya estaba en sus pijamas acostada en su cama jugando con Pikachu.
-Hola hermana-saludo Korrina a Serena.
-Hola buena noche-correspondió el saludo Serena mientras abrazaba a Pikachu e Eevee se abalanzaba hacia los brazos de la rubia.
-Realmente quieres a ese Pikachu no es cierto-dijo Korrina sentándose en la cama junto a su hermana.
-Sí así es, lo quiero tanto como a su entrenador *comienza abrazar fuerte al pokémon* aunque no pueda darle este afecto a Ash-comentó Serena un poco triste y evitando que respire a la pequeña rata amarilla.
-Acerca de eso, es verdad lo que dice vuestro padre acerca del herrero-preguntó Korrina a su hermana quien se percató de que el roedor ya no tenía color amarillo sino morado por la falta de aire.
-No, nada de lo que diga mi padre es cierto, Ash no es un traidor el me salvo *puso su mano en el pecho*, el me protegió de todos esos infiltrados y la verdad creí que mi padre lo entendería si supuestamente son amigos ellos dos-respondió Serena a lo que su hermana agrega.
-Acerca de eso...
-¿Que sucede hermana?
-Veras hace un rato escuche una conversación que tenían vuestros padres en sus aposentos y de hecho al rey le rompió el corazón haber encarcelado al herrero.
-Si le partió el corazón por qué lo encerró.
-Por qué según él es su deber.
-Sera su deber pero a mí me rompe el corazón que este ahí abajo encerrado en la oscuridad siendo maltratado por los caballeros.
-Si eso te rompe el corazón, que me dirías si te dijera que vuestra madre a retomado su idea de casarte con Alan.
-Debes estar bromeando.
-Me encantaría pero no y me gustaría decir que solo es eso pero dijo el rey que el príncipe será el encargado de elegir el castigo del herrero.
-Esto no puede ser posible, seguro ya ha de venir en camino para asesinar a Ash... Yo... Yo no lo permitiré.
-Relájate hermana porque el rey ha dicho que no ha respondido a la carta, eso ha de decir que debe estar muy ocupado o simplemente no tiene más interés en ti.
-Ja crees que ya no le importo, él siempre me ve con esos ojos de lujuria y siempre que visita mis aposentos es para intentar manosearme o hacerme suya.
-Eso es lo que no entiendo.
-¿Que no entiendes?
-No entiendo el porque te quiere, perdonad la palabra pero, porque te querrá coger a ti y no a nosotras.
-Créeme hermana yo me hago la misma pregunta, yo soy nada comparado a ustedes.
-Hermana no te menosprecies, nosotras podremos tener una silueta envidiable pero tu hermoso rostro me hace terneros mucha envidia, después de todo tienes orbes azules, cabello color miel y esa sonrisa que cualquiera quisiera proteger.
-Gracias hermana.
-Se perfectamente que Ash intentara mantener esa bella sonrisa sin importar donde este.
-Gracias de nuevo hermana-dijo la peli-miel estrechando sus frentes en seña de lo mucho que la quiere.
-Ya es hora de dormir hermana será mejor que no duermas tarde y no te preocupes yo te ayudare para que entres a las mazmorras a ver al herrero-comentó Korrina alegrando mucho a su hermana.
Haciendo caso a su hermana Serena apaga las velas y Korrina ya había salido de su habitación de ese modo se trasladó al mundo de los sueños pero por alguna extraña razón se sentía muy triste del saber que su novio estaba detrás de los barrotes abajo del castillo en la fría oscuridad. A la mañana siguiente, ya era hora de desayunar y lo mejor de todo es que la lluvia por fin había cesado pero las nubes seguían gobernando al reino entero, alistándose para ir a desayunar con su familia, Serena le ordena a Pikachu quedarse junto a Eevee en su habitación por qué si salía junto a ella y su padre lo veía le seria arrebatado al instante. Cuando cerró la puerta de su habitación camino hasta el gran comedor que cuando llego hasta allá toda su familia ya estaba preparada para el desayuno. Se acercó a la silla justo al lado izquierdo de su hermana Aria y le dio el buenos días al igual que a su madre, Korrina y padre aunque con este último dio el saludo de manera seca puesto a que sigue enojada con él. El desayuno fue rápido y en silencio ya que sabían que el momento no ameritaba hablar sobre otras cosas que si bien a Serena hubieran sacado de quicio y salir del comedor.
Ya terminado el desayuno Serena opto por tomar unos cuantos panecillos y comida que saco de la cocina para dárselos a Pikachu ya que si llevaba hasta el comedor a Pikachu corría el riesgo de que su padre lo maltratase y arrebatar de las manos de la joven. Fue directo a su cuarto y en el trayecto de subir las escaleras fue detenida por su padre.
-Serena no quisiese este tipo de peleas entre nosotros pero por favor rompe con este silencio entre nosotros-dijo el rey mientras sostenía del hombro izquierdo a su hija.
-Por qué debería de romperlo, si tú no rompes tu decisión-respondió Serena quitando la mano de su padre de dicho hombro.
-Hija si vos seguiros con esa actitud tan osada, mandare a quitarte a ese Pikachu-dijo el rey impresionando a Serena y provocando que esta tirara los panecillos-si, ya sabía que tu tenías al pokémon del herrero y no mande a quitártelo por qué se perfectamente que no iba a estar con nadie que no conociese tan bien como a su entrenador.
-Padre tú lo supiste todo este tiempo-dijo Serena volviéndose con su padre.
-Lo dices como si hubieran pasado muchos años-respondió el rey recogiendo los panecillos que tiro su hija.
-Pero... Pero *abraza a su padre* por qué no me dejas ver al herrero-comento la peli-miel aferrándose al pecho de su padre.
-Creo que eso ya lo debes saber-dijo correspondiendo su abrazo.
-Pero padre yo lo amo por favor dejadme verlo en las mazmorras-suplico Serena dejando ver su rostro y ver a su padre.
-Yo sé que lo amas pero el decidió hacer esto y yo como siendo el rey tengo el deber de hacer lo correcto-respondió Lysson acariciando el cabello de su hija con su mano derecha.
-El no hizo lo que te dijeron, el me salvo-insistió Serena.
-Hay una regla entre todo esto, si para dentro de dos días no hay nada que comprobase la culpa del herrero lo dejare libre así regresando a tus brazos-comento el rey llenando de lágrimas de alegría a su hija.
-Gracias padre-respondió Serena aferrándose al pecho de su padre nuevamente.
-Vamos hija creo que ese Pikachu debe de estar muriendo de hambre-comentó el rey haciendo que su hija se aleje de él y limpie sus lágrimas.
La princesa tomo los panecillos de la mano de su padre y corrió hasta su cuarto para así darle de comer a sus compañeros, por lo tanto el rey debía de ir al cuarto de preparaciones en cruzadas y manufacturas de comida y recursos alimenticios para el pueblo junto a Grant quien estaba a la cabeza en estrategias de batalla. Cabe destacar que esa habitación no había sido visitada más que para los recursos alimenticios a excepción de batallas hasta ahora por culpa del reino Laverre.
Serena abrió su puerta y vio como los pokémon se acariciaban los cachetes el uno al otro en seña de amor a lo que Serena se sorprendió y enterneció demasiado el saber que su Eevee estaba enamorada de Pikachu, cuando se percataron de la presencia de la princesa el roedor amarillo corrió hacia Serena al ver que esta llevaba comida en sus manos. Serena no dudo dos veces y empezó a darles la comida y Pikachu parecía que no había comido en décadas sabiendo que el día anterior no comió absolutamente nada. El ambiente era agradable en esos momentos y todo cambió cuando sonó la puerta.
-Serena soy Korrina dejadme pasar-dijo la voz detrás de la puerta.
-Por supuesto hermana *abre la puerta* pasa... ¿Que se te ofrece Korrina?-preguntó Serena a su hermana mientras tomaban asiento.
-Veras ya es como hacer que puedas ver al herrero-respondió Korrina con entusiasmo.
-Dime no te quedes callada-dijo Serena emocionada.
«Les recomiendo escuchar esta canción /Pg6ODpfwLiQ les aseguro que se adentraran y reirán con esto»
POV Korrina.
El día del baile estuve bailando con un muchacho de cabello color rubio muy atractivo por cierto.
-Bueno y el que-preguntó mi hermana.
-No nada-respondí.
Ahora sí en que me quede... A cierto, se trataba del bufón de vuestro padre, él es una gran persona conversamos y me dijo que yo era bonita y yo le dije que gracias y él me dijo de nada y yo le dije quieres ponche y él me dijo si y yo le serví ponche aunque después el me detuvo y me dijo que él lo serbia y yo le dije está bien.
-Bueno si ve al grano-dijo mi hermana harta.
Bueno la cuestión fue que ayer lo vi que hacía de su trabajo justo con los guardias y en eso pensé que podría ser de ayuda para el atraco que realizaremos con las monjas en la catedral y de ese modo gobernarnos de ella y hacernos...
-Hermana no debéis de imaginar esas cosas ahora-me dijo mi hermana mientras yo dejaba mi imaginación aun lado.
Cierto, bueno pienso que si el bufón hace de su trabajo con los guardias de las mazmorras y nosotras no escabullimos por detrás suyo vamos a poder llegar por el tesoro escondido de Jack Sparrow...
-Hermana estas soñando otra vez-comento Serena mientras ponía su mano en la frente en seña de enfado.
Perdonadme, ahora sí, de ese modo podremos llegar con el herrero pero yo me quedare vigilando a que los guardias no nos vean allí, de esa forma podrás ver a tu novio cuantas veces quieras y sin que vuestro padre se entere. No crees que sea increíble mi plan.
-De cierto modo, si-respondió Serena alegre y ambas no perdimos tiempo y fuimos a buscar al bufón para pedirle ayuda.
Fin del POV.
De ese modo nuestras princesas salieron lo mas rápido posible de la habitación para ir a buscar al bufón y pedirle dicho favor, pasaron varios minutos y no lo hallaban, ya habían dado al menos 4 vueltas al interior del castillo y el correr tanto hacia que los caballeros creyeran que se estaban volviendo locas al igual que su madre y hermana Aria quienes solo observaban a las dos como corrían en círculos sin objetivo alguno. Transcurrió una hora y no encontraban al bufón y nuestras princesas ya cansadas deciden sentarse en una banca del jardín trasero, muy exhaustas se dejan caer en el asiento y disfrutan del aire fresco que corría puesto que ellas ya hasta estaban sudando y con aquellos vestidos hacían que el transpirar fuera lo peor que les haya sucedido en la vida. Ya sentándose decentemente empiezan una conversación entre las dos.
-Creo que el día de hoy no trabajo hermana-comentó Serena un poco triste.
-Tal parece que es cierto-respondió Korrina mientras que las dos apoyaban su cabeza con sus manos mientras que los hombros se sujetaban en sus piernas.
Un poco decepcionadas dan un suspiro hasta que de un salto salió un hombre vestido de payaso, si se trataba del bufón que tanto buscaban y este solo preguntó en un tono estúpido.
-¿Que les sucede princesas? Que no veis que nunca hay que poner esa cara, siempre hay que estar contentos-todo lo dijo con posiciones graciosas para intentar animar a las princesas.
Desconcertadas se dejan caer al piso estilo anime, después de una hora de búsqueda en las encuentra de esa forma, si de eso se trataba mejor hubieran iniciado desde esa manera. Dejando todo a un lado la princesa Korrina pide ayuda a Clemont para que Serena pueda ver a Ash.
-Bufón sé que no te conocemos bien pero me gustaría saber si vos quisiese ayudarnos en algo-dijo con una cara de ternura para llamar la atención del bufón.
-Por supuesto que os ayudaría pero solo decidme de que se trata-respondió Clemont.
-Veras, el rey le tiene prohibido ver a mi hermana a su novio y con tu ayuda podría entrar a verlo-explicó Korrina.
-Está bien, pero en donde es eso-comento el rubio.
-En las mazmorras-dijo sutilmente pero Clemont al oír esa palabra se puso tieso y blanco.
-Te refieres a las mazmorras de la prisión del rey-dijo muy temeroso.
-Aja-respondió la princesa.
-Entonces me retracto-dijo por último el bufón alejándose de las princesas.
-Espera... Recuerda que me ayudaras a ver a tu amigo el herrero-detuvo Serena a Clemont.
-Dices que Ash está en las mazmorras... Eso es imposible-dijo Clemont volviéndose con las princesas.
-Yo también lo creía imposible.
-Entonces hizo algo malo.
-¡Claro que no! El solo está siendo inculpado, él no ha hecho nada malo y jamás se atrevería a hacer algo malo.
-Tienes razón Ash jamás haría nada de eso.
-Entonces ¿Me ayudaras?
-Por supuesto-terminó de hablar el bufón.
Sin perder tiempo se encaminaron hacia el castillo, la entrada trasera estaba muy vigilada y curiosamente estaba la madre de las princesas junto a unas criadas, parece ser que ya se están preparando para hacer la comida pero no cabía duda que la reina ya se había percatado de lo que las princesas entraban al palacio con el bufón del rey. Sin perder tiempo alguno las siguió hasta lo último.
Serena iba por delante de los tres mientras que Korrina iba detrás suyo, seguido del bufón quien estaba muy nervioso por lo que está pasando y por lo que van a hacer. Caminaron lentamente hasta la entrada de las mazmorras justo donde la luz se perdía entre todos y a lo lejos solo se podía admirar esos pequeños reflejos de luz causados por las antorchas que hay en la entrada de la prisión justo terminando las escaleras. El momento se puso muy tenso en cuanto a los tres se trataba, así fue cuando Serena se acercó a los dos y comenzaron a hablar entre ellos.
-Muy bien, solo faltan unos cuantos escalones ¿Qué es lo que debemos hacer?-dijo iniciando el plan la princesa Serena.
-Bueno tengo planeado bajar yo primero y empezar a hacerlos reír y desviar su mirada de la entrada y aunque sea un pero deben entrar en ese momento preciso-respondió el bufón de manera táctica.
-Muy bien eso es un muy buen plan-dijo Serena apoyando la idea.
De ese modo Clemont fue el primero en bajar y comenzó un espectáculo caso que primero los guardias se extrañaron de la presencia del bufón y casi fueron a golpearlo, sin embargo eso no fue así, Clemont empezó a juguetear con ellos a modo de que ellos empezaran a carcajear. Consiguiendo su cometido, observó que la entrada estaba descubierta e informó de manera indirecta a Serena, ella no dudo dos veces y fue directo a la entrada y con gran rapidez lograron entrar las dos.
La reina quedo impactada al ver tal acto de rebeldía de parte de su hija, pero no le veía el caso por el momento de acusar o ir a por ella así que decidió retirarse de ahí, pero sin duda alguna ya estaba planeando un castigo para lo que estaba haciendo.
La oscuridad era más fuerte dentro de las mazmorras y para las dos princesas estar ahí era una experiencia nueva, caminaron un rato hasta que por fin lograron encontrar otra antorcha y Korrina optó por tomarla, no tardo mucho para toparse con una segunda y ahí fue cuando sucedió.
-Serena, será mejor que tu sigas a partir de aquí, yo vigilare que nadie llegue con vos-dijo Korrina tomando del hombro de Serena.
-Está bien, solo cuídate hermana-respondió Serena a lo que su hermana solo asintió con la cabeza.
Separándose de su hermana, el pasillo de la prisión parecía más tenebroso sin duda alguna temblaba ya del miedo y no solo por eso temblaba, era también por el frío que hacia allá abajo, era por mucho el lugar en donde más frío hacía en todo el castillo. Sus esperanzas de encontrar al herrero comenzaban a ser nulas, pues no hallaba su prisión, solo podía apreciar un montón de rejas de hierro a sus lados hasta que escucho a lo lejos.
-…mejor que nadie más, atraparlos mi prueba es, entrenarlos mi ideal…-ella conocía esa voz sin duda alguna era la del herrero.
Sin pensar dos veces corrió hacía la voz y así mismo pudo ver a lo lejos gracias a la antorcha que estaba en lo correcto, era Ash quien estaba cantando.
-¡Mi amor!-grito con gran fuerza Serena a lo que el otro interrumpió lo que cantaba y se volvió hacia ella.
Sus ojos comenzaron a llenarse de agua al igual que los de Serena, corrió lo más rápido posible y llegó por fin con su amado.
-Serena, pero… ¿Pero qué haces aquí?-preguntó el herrero quien tomaba desde el otro lado de los barrotes la cara de su novia.
-Yo he venido a verte, no es justo que te tengan aquí y yo… yo sé que tú…-fue interrumpida por Ash ya que empezaba a derramar lágrimas.
-SH, no importa, con que tu vengas a verme no puedo quejarme de nada cariño-dijo el herrero traspasando por los barrotes sus labios y uniéndolos con los de su amada.
-Por supuesto… pero es realmente injusto esto-prosiguió con su inconformidad Serena.
-Ya te dije que mientras tu vengas a verme, yo estaré feliz y campante de la vida, ahora será mejor que entres conmigo-dijo Ash e impresionando a Serena.
-¿Cómo quieres que entre mi amor?-preguntó Serena mirando a Ash.
-Simple, yo hice estas rejas y yo sé cómo hacer que entres-respondió el herrero cuando de momento abrió la cerradura de la reja, se nota a leguas que realmente conoce esas rejas.
-Pero como fue que… mejor no digo nada-dijo Serena sin palabras pero no dudo dos veces en lanzarse a los brazos de su novio y darle un gran y tierno beso.
-¿Por qué tardaste tanto en venir?
-Lo lamento pero mi padre ha estado muy en contra con vos.
-Lo sé, no debes decírmelo él cree que yo estoy del lado del reino Laverre, pero no es así y yo sé que pronto se dará cuenta de ello.
-Yo también lo se amado mío-le dijo mientras lo abrazaba.
-Con eso me conformo, mientras tú te encuentres a mi lado no me preocupare de nada-comentó el herrero tranquilizando a su novia y regalándole un cálido beso en los labios mientras ella solo correspondía ese afecto y rodeaba su cuello con los brazos.
Sin duda alguna ellos se la estaban pasando de maravilla y así fue por un gran rato y siguieron dándose gran cariño hasta que pasaron dos horas y era casi la hora de la comida y no tardaban en llevarle algo de comer al herrero y así los descubrirían. Cuando lograron salir con la ayuda del bufón, nuevamente, fueron hacia la explanada principal y sin duda alguna Serena se sentía contenta de haber visto a su novio una vez más.
El día paso volando y todos en el reino estaban mejor después del ataque de hace unos días, los adultos trabajaban y los pocos niños jugaban con ellos mismos. Así fue todo el día hasta que cayó la noche en el reino y a las afueras del mismo justo en las barreras que protegían al reino, hechas de piedra, los guardias del ala suroeste estaban siendo dormidos por integrante del reino Laverre y de ese modo 9 infiltrados entraron al reino con un solo objetivo y era difundir chismes diciendo que el herrero era un completo traidor, de ese modo los habitantes del reino estarían en contra del herrero y mandar a la horca al hombre que puede llevar a la ruina los planes de Valerie.
Espero les haya gustado, los dejo y esperen actualización.
