Amor Eterno.

10 a.m. Nubes grises, grandes y amargas estaban aún azotando al reino Lumiouse. El frío en ese mismo, era soportable hasta un cierto grado, puesto que para los campesinos el frío era la muerte. Los sanatorios no dejaban de tener visitas para saber qué hacer con sus hijos, padres o hermanos, hasta en ocasiones Pokémon. Es así que nos ambientamos en palacio del reino.

La hora del desayuno ya había pasado y Serena había estado allí de muy buen modo. Secretamente guardaba cosas para llevarle algo bueno de comer y, no, no se trataba de Pikachu. Mirando por el pasillo negro, Serena logra ver que no hay guardias por el momento en la entrada de las mazmorras. Deja encargada con Korrina siempre mantenerla al tanto de lo que esté sucediendo y que por nada en el mundo, deje que se entere de que está viendo a Ash en secreto.

En camino por los corredores, Serena no dejaba de pensar en Ash. Con tranquilidad pudo ver a su novio recostado en aquellas cobijas que tiene por cama. Una vez estando allí solo toca los barrotes y despierta al herrero.

-Buenos días dormilón, ¿Cómo has dormido?-dijo ella despertando a su novio.

-Hola Serena, bueno solo puedo decirte que apenas me había vuelto a dormir, pero hay algo más importante y es ¿Cómo has dormido vos?-dijo el azabache sentándose sobre su cama.

-Yo he dormido muy bien, ya que he soñado con vosotros-lo dijo entrando a la celda junto a su novio quien había sido el que abrió la misma.

-Bueno pues dejadme deciros que yo también he tenido un hermoso sueño con usted-fue el comentario de Ash sentándose en la cama.

-A sí, bueno cuénteme como fue ese sueño.

-Vera, mi sueño era que estábamos nosotros dos, acostados en una misma cama junto a una pequeñita llamada Elle-respondió el azabache tomando la suave mejilla de su novia.

-Yo soñé algo idéntico, solo que en mi sueño en vez de una hembra, teníamos en nuestros brazos un varón de nombre Satoshi-dijo ella correspondiendo a los cariños de su novio.

-Satoshi eh, bueno eso no se oye mal-entonces le ofreció sus labios mientras que Serena lo besaba de mismo modo.

-Esperaba que dijeras eso. ¿Ya desayunaste?-le preguntó la peli-miel a su novio.

-Sí, solo que no fue algo tan destacado, lo mismo de siempre. Pan, queso y nada más, a veces creo que vuestro padre me quiere ver morir.

-No digas tonterías, son los caballeros quienes se comportan así contigo, pero como veo que no fue mucho lo que logras comer, ten-dijo Serena sacando de los interiores de su vestido, un poco de comida extra más sabrosa para el azabache.

-No te hubieras molestado Serena-comentó Ash tomando una de las cosas que le dio su novia.

-Pues si me moleste, vamos come que no te quiero ver débil-entonces siendo obediente, el herrero comenzó a comer de la comida que la princesa había traído.

Comió cada una de ellas mientras que Serena no paraba de verlo, no quitaba la sonrisa de su cara. Ella sabía perfectamente que era lo que más le gustaba de Serena y no sonreír era como no querer al herrero. Bastaron unos minutos para que Ash dejara de comer a falta de un poco de agua o leche en este caso:

-Serena no quiero sonar arrogante pero ¿No trajiste algo de beber?-su pregunta la sonrojo un poco porque sabía perfectamente en donde tenía la leche que le había llevado a su novio.

-Bueno Ash veras… yo… tendrás que sacarla de donde esta-dijo mirándose hacia el rebozo que llevaba puesto sobre su pecho.

-Por supuesto solo dime donde… oye eso es un juego sucio-comentó Ash mirando hacia qué posición estaba guardada la leche.

-No lo es, solo piensa que soy una vaquita y me debes ordeñar-dijo quitándose el reboso la princesa.

-Bueno solo sacare la leche, nunca dije que te iba a ordeñar-dijo el herrero acercándose hacia su novia, invadiendo su espacio personal.

Asaltando sus labios, comenzó a viajar por todo su torso para así llegar hasta los senos y arrebatarle lo que tiene escondido entre esas dos joyas. Cuando creyó haber encontrado el bote de leche, se dio cuenta que lo que estaba agarrando con fuerza era el seno izquierdo de su novia:

-Perdóname esa no era mi intención-suplicó Ash alejándose del beso que mantenían ambos.

-No te preocupes, también fue mi culpa por no haber sacado el frasco antes… Toma-respondió a sus suplicas Serena entregándole el frasco de leche a su novio.

-Muy bien-entonces abrió el frasco y comenzó a beber del mismo.

Estos dos siguieron platicando por un buen rato para así después comenzar a darse uno que otro cariño. Eran básicamente besos ya sean en los labios, en las mejillas o hasta en la nariz. Todo eso mientras ambos estaban abrazados. Ellos ya habían formado una bonita relación, aunque llevaran muy poco de conocerse, pero de verdad que se quieren.

-Mientras tanto-

Las frías calles del reino estaban siendo manifestadas por demasiada gente que buscaba algun doctor o curandero, sabiendo que las enfermedades comenzaban a cundir en todo el reino. El mismísimo rey optó por mandar a buscar a alguien que supiera de verdad el arte de curar a los enfermos.

En un callejón muy recóndito que estaba apartado de la mirada de cualquier caballero, persona o pokémon, justamente ahí se encontraban 9 personas con ropa de pueblerinos, estaban conversando lejos de cualquiera que los pudiera oír.

-Ya saben el plan-dijo uno de ellos.

-Por supuesto, divulgar a todos en este estúpido reino, que el herrero es un vil traidor-respondió el otro.

-Exacto, ahora saben cómo deben decirlo ¿no es así?-preguntó lo que se podría decir que es el jefe de todos ellos.

-Por supuesto, solo hay que decir "el otro día vi al herrero con unas personas sospechosas y tenían los dos una capa que tenía el este emblema, por fortuna soy buen dibujante y pude recordar cómo era" y el otro debe de responder "pero si este es el emblema del reino Laverre" y de ese modo podremos cumplir nuestro objetivo-respondió otro de los extraños infiltrados.

-Muy bien, recuerden irse en grupo de dos, yo estaré vigilando que los rumores lleguen al palacio real-concluyó el mismo.

Separándose, salen de aquel pasillo y comienzan con su trabajo. Ocho de ellos empezaron a dividirse por todo el reino y el jefe de los mismos, se mantenía vagando por doquier para así saber que su trabajo está bien hecho.

-Oye no sabes que vi el otro día-dijo uno de ellos a las afueras de un pequeño mercado, en donde los chismes pueden nacer de inmediato.

-Dime que fue-respondió para así iniciar su teatro.

-El otro día por la noche, salí de paseo por aquel bosque, entonces escuche unas voces-estaban logrando su objetivo, ya había mujeres interesadas en lo que decían.

-Y quienes eran.

-Era el herrero-así fue que llamo la atención de muchos ahí.

-No te creo.

-Te lo puedo jurar por el nombre de dios. Estaba charlando con un hombre misterioso, algo acerca de la princesa Serena, no pude escuchar bien, pero lo más importante era que tenían puestas unas capas con este emblema-dijo sacando un pedazo de pergamino.

-¿De dónde sacaste esto?-preguntó sosteniendo el mismo.

-Pude visualizar perfectamente el emblema y se dibujar, de ese modo pude dibujar el emblema lo mejor que pude.

-Pero si este es el emblema del reino Laverre-con ese comentario sorprendió a todos ahí.

-Que osadía, como se atreven a hablar mal del herrero, él es una gran persona y jamás sería inculpado y jamás traicionaría al reino, esas son puras patrañas-exclamo un hombre que salió del mercado.

-Se lo juró que era él, llevaba consigo a un Pikachu-intento defender su palabra.

-Y eso que, no justifica nada, además no creo que sea el emblema del reino Laverre-dijo con el mismo tono aquel señor.

-Si no me cree, véalo por usted mismo-le respondió entregándole el pedazo de pergamino.

Aquel señor se quedó sin habla después de haber visto el dibujo de aquel joven.

-No puede ser, si es el emblema del reino Laverre-las mujeres solo se llevaron la manos a la boca de la impresión.

-Oigan, me acabo de enterar que el día del entierro encontraron al herrero haciéndola de traidor intentado asesinar a la princesa Serena-era el detonante perfecto y el chismoso perfecto, ya que se trataba nada más y nada menos que del jefe de los infiltrados.

-Todo este tiempo siempre admire al joven Ash-dijo el señor dejándose caer de rodillas.

-¡Maldita sea!-grito el rey.

-Cálmate mi rey, seguramente tiene mucho trabajo que hacer-dijo la reina intentando tranquilizar a su marido.

-Cómo quieres que me relaje, el siempre responde a mis mensajes pero ahora nada, ni una pisca de su presencia ha habido en mis tierras-dijo caminando por el patío trasero.

-Bueno eso es algo raro de él pero no significa que no haya visto la carta-prosiguió Grace.

-Hola padre, madre-saludo a sus papás Aria, quien iba llegando de manera inesperada.

-Hola hija que tal-respondió a su saludo el rey.

-Hola querida, ¿Que se te ofrece?-preguntó Grace a su hija.

-No nada solamente iba caminando por estos rumbos y pues. Solo tengo una duda, ¿Porque estás enojado padre?-respondió y preguntó la peli-rosa.

-No es nada importante hija solo son asuntos del rey-respondió a la pregunta Lysson.

-Ya veo, pero sabes que si yo me llegase a casar estaría siendo la heredera del puesto de reina-dijo mientras el rey ocasionaba una pequeña risa.

-Lo se hija, pero también recuerda que eso solo es si te casas con algún Conde o Lord de por aquí, más si te llegases a casar con un hombre como el príncipe Alan, ese tipo de ascensión no se te sería otorgada hija mía-dialogo el rey ante el comentario de su hija.

-Con el príncipe Alan-en su cara se ve una cara ruborizada-no ni loca-con el comentario hizo reír a sus padres.

-Descuida hija, Alan está planeado para Serena, no para ti-dijo la reina tomando el hombro de su hija.

-Pero yo no quiero que Alan se case con mi hermana-comentó cabizbaja.

-Acaso es que te gusta el príncipe hija mía-especulo el rey.

-No es eso, solo que no quiero ver a Serena con alguien que no sea el herrero-el comentario de la princesa impacto al rey.

-Pero la decisión está tomada, Serena debe casarse con el príncipe, ademas que el herrero es un traidor-exclamo la reina recalcando ese punto.

-Eso nadie lo sabe madre, no hay rumores que aseguren su traición y mañana se cumplen los tres días, si en ese tiempo no hay pruebas, el herrero será libre madre-defendió su palabra Aria.

-Vaya que has madurado hija, sabes dar bien tu opinión y además tienes razón, mañana concluye el tiempo límite y sin pruebas...-fue interrumpido por su esposa.

-No hay castigo, creo tienes razón-dijo la reina aceptando la decisión.

-Si eso llegase a suceder, me ofrezco como la sustituta de mi hermana-sus palabras de Aria sorprendieron demasiado a su madre.

-Pero hija él no te haría caso-comentó Grace.

-Claro que si, tal vez al principio no, pero con el encanto de una mujer todo se puede-guiñando el ojo, su padre se molestó y a la vez se puso un poco sobre protector.

-Qué cosas dices hija, no te dejaría hacer tal cosa-intento parecer lomas normal posible.

-Vamos querido así somos las mujeres, gracias hija pero ese tema aun es complicado de manejar, los mensajes que vuestro padre ha mandado hasta el reino Fluxus, no han sido contestados, no tenemos idea de que sea del príncipe Alan-dialogo Grace dando a entender la situación.

-Ahora entiendo el enojo de mi padre-comentó Aria.

-Vaya no es nada, ahora que recuerdo debo ir a inspeccionar la plaza, recuerdo que había peticiones de ayuda en la panadería, biblioteca y carpintería. Hablare con Serena, seguramente va a querer venir conmigo-dijo el rey poniéndose de pie.

Aria se puso algo nerviosa, ella ya sabía de lo que empezó a hacer su hermana, también sabía que ahora mismo estaba en las mazmorras con el herrero, no podía dejar que su padre se enterara de esa noticia, seguro la castigaría. Pensando en algo astuto dijo lo primero que se le vino a la mente.

-Yo quiero contigo padre-esas fueron sus palabras haciendo que este se detuviera.

-Bueno si eso quieres, vamos ya tendrá su oportunidad Serena.

Esas palabras la aliviaron demasiado a la peli-rosa. Mientras que Ash y Serena, siguen haciéndose múltiples cariños.

-No por favor todo menos eso...-comenzó a dar carcajadas el herrero al sentir que su novia le estaba haciendo cosquillas.

-Veo que te encantan las cosquillas-dijo Serena mientras esta continuaba castigándolo.

El rey y la princesa subieron a su carruaje y con ellos subió al característico Greninja, el pokémon perteneciente del herrero. Aria quedo asombrada y no pudo contener una pregunta.

-¿Por qué ese Greninja sube con nosotros?-fue la pregunta emanada por la princesa.

-Esto es debido a que es el pokémon del herrero, ya que él está bajo prisión, he hecho que estos ayudarán a los deberes del palacio-respondió a aquella pregunta el rey.

-Ya veo, pero porque el Pikachu sigue estando en los brazos de Serena-escupió otra pregunta Aria.

-Bueno eso es fácil hija mía, yo le he permitido a Serena que cuide del roedor amarillo-fue la respuesta que dio su padre.

-Ya entiendo, bueno eso era todo lo que quería saber.

Regalando una sonrisa, el rey toma a su hija del hombro derecho con su mano izquierda, sobre pasando su cuello, entonces la abrazo y la princesa solo pudo recostar su cabeza en el hombro de su padre.

El viaje es extenso, como habíamos explicado con anterioridad, pasaron 20 minutos y el rey junto a su hija ya habían llegado a dicho lugar. La plaza emanaba un aura muy rara que no se podía describir con palabras. Se sentían incomodos, pues los habitantes miraban raro al rey y a la princesa y la interrogante para Aria era el porqué.

La gente no paraba de murmurar y haciendo que el rey comience a enfadarse. Los habitantes continuaban murmurando de cosas que no podía entender el rey ni la princesa.

Llegando con el panadero, este al verlo parado solo lo atendió con satisfacción.

-Buenos días mi rey, en que os puedo ayudar-dijo con voz temerosa el panadero.

-A mí no, usted había solicitado de mi apoyo-esas palabras provenientes del rey, hicieron que el panadero recobrara la cordura.

-Tiene razón pero que distraído soy…-de mismo modo, el panadero dio paso a entrar a la panadería.

Pasaron buen rato ayudándolo con lo que quería, después de eso solo fueron a ayudar al carpintero y así sucesivamente.

-Carajo el rey está aquí-dijo uno de los impostores.

-No hay problema, es más, creo que nos beneficiará bastante porque mande con los otros rumores diferentes para que se creyera nuestra jugada-dijo el jefe de ellos.

Al llegar a la biblioteca ellos solo pasaron y comenzó a hablar el rey con el dueño de la misma. Aria por su parte comenzó a husmear los libros, ella no es amante de eso, pero posiblemente encontraría alguno que a su hermana le encantase. Todo estuvo de maravilla hasta que, por culpa del silencio que había, sonaron voces en el aire.

-"...también me dijeron que el herrero fue visto en el bosque con una capa del reino Laverre"-fueron las palabras que sonaron.

-"Imposible, eso es casi imposible"-respondió el otro.

-"Ya lo sé pero es verdad, además está en las mazmorras"-con esas palabras unidas, el rey se puso de pie y fue corriendo afuera hacía con ellos.

Aria quedo impactada y sin habla, por culpa de lo que había escuchado hace unos instantes. Se dejó tirar al suelo, puso sus manos sobre sus oídos y comenzó a intentar convencerse que todo era una maldita mentira.

-¿De dónde escucharon eso?-preguntó con voz firme el rey asustando a los otros.

-Es lo que se dice en todo el pueblo señor-fue la respuesta de uno de ellos.

-Si eso es cierto, ya hay pruebas para mantener encerrado al herrero-dijo en voz cortante.

Tanto Aria como él, se querían convencer de que era un mal entendido, pero ahora con estas evidencias, solo queda una cosa por hacer y esa es "dejar encerrado al herrero".

Llego lo más rápido posible para mantener dicho que no dejara entrar los rumores al palacio, no quiere que Serena los escuche por parte de otras personas, quiere decírselo el mismo cuando se la tope a solas. También dejo dicho a Aria que no le comentara nada a su hermana de lo que escucharon, quiere mantener el mayor sigilo de los rumores.

Llegando por fin la noche, Korrina estaba con Serena en su habitación acompañadas de Lucario. Ambas estaban sentadas en la cama conversando de tonterías al principio de la plática, también acariciaban al pequeño Pikachu junto a Eevee. Para ellas, eran las dos cositas más adorables que jamás hayan visto, puesto a que siempre que los dejaban solo, estos empezaban a darse un poco de cariño frotándose los cachetes. Ya después de las 10 de la noche decidieron dormir juntas y hablaron de otros asuntos.

-Bueno no me contaste acerca de lo que hiciste con vuestro amado-comentó Korrina tomando apoyo de su Lucario.

-Oh bueno, verás… él y yo… es complicado decirlo pero, el en un momento me… me…-dijo entre cortante la peli-miel.

-¿Él que?-preguntó Korrina tomando apoyo de su pokémon.

-Él me toco mi seno-sonrojada la princesa, se toca el mismo que le toco.

-Sorprendente y ¿Cómo se siente ser tocada por un hombre?-preguntó a la par de Lucario.

-Bueno no sabría decirlo pero, es algo muy bonito y más si lo amas de verdad-dijo mientras cerraba los ojos y se tocaba el pecho.

-Que hermoso, y de que más hablaron.

-Hablamos de nuestros sueños.

-¿Y qué sueños tuvieron?

-Los dos soñamos con estar acostados en una misma cama, en nuestra propia habitación, mientras en medio de ambos, una pequeña bebe, hija nuestra, de nombre Elle-dijo haciendo expresiones de encanto.

-Oh pero que tierno, ahora ambos se aman de verdad, y para cuando la boda.

-Tal vez para cuando salga de la prisión.

-Así que será mañana… un momento ¿no crees que es muy rápido?

-Yo no hablaba de ese mismo día, yo quisiese que fuera al menos dentro de 1 mes.

-Ahora si concuerdo vos.

-Bien es hora de dormir hermana-dijo Serena apagando las velas.

-Que aburrida eres hermana, yo no duermo tan temprano-reprocho Korrina a su hermana a la par de Lucario.

-No importa ya es hora de dormir-se mantuvo firme a su palabra la peli-miel.

Las dos procedieron a recostarse en la cama y cubriéndose con las sabanas, Serena se acostó de lado mirando a la parte derecha de la habitación, pero entonces sintió como los brazos de su hermana la rodeaban. La abrazo para dormir junto a ella, mientras que Lucario dormía cómodamente en el… piso.

A la mañana siguiente, justo a las 11 de la mañana, Serena se encontraba en las mazmorras, o al menos en la entrada de las mismas, esperando a que su padre llegue junto a todos los caballeros para liberar a su novio. Desesperada decide ir a donde se encuentre su padre.

Haciendo memoria, Serena se dirige hacia la habitación de estrategias, en donde mantenían una gran mesa, él y sus caballeros, donde daban ideas y opiniones para el bien estar del pueblo. Para su fortuna, él se encontraba solo pareciese que apenas había terminado alguna conferencia entre ellos. Tocando la puerta y recibiendo permiso de su padre, ella entra con algo de enfado hasta que el rey dio una orden.

-Cierren la puerta con la tranca-esa fue la orden que dio.

Haciéndole caso, estos comenzaron a cerrar la puerta y se escuchó el ruido de la cerradura para así mantenerlos a ellos dos solos, sin que nadie los interrumpa.

-Había estado esperando este momento desde el día de ayer, con muchas ansias querida hija-fue el comentario del rey aproximándose a su hija.

-Padre quiero que me digas porque no han liberado al herrero, ya pasaron los tres días-reclamo la princesa.

-Porque ya se encontraron pruebas-las palabras de su padre sorprendieron a la peli-miel, entonces la puerta se escuchó-métanlo.

Abriendo la puerta, se logra apreciar al herrero siendo arrastrado por los caballeros para así meterlo en la habitación. Lo dejaron hincado justo frente al rey.

-Hola preciosa-el rostro del herrero no mostraba ningún temor.

-Ya pueden retirarse-salieron de la habitación rápidamente mientras cerraban con la tranca la puerta.

-Padre que es lo que…-fue interrumpida por su padre.

-Lamento que veas esto hija-se acercó al herrero y lo tomo del cabello-maldito seas imbécil, dime que es esto-dijo sacando de por detrás una capa con el escudo del reino Laverre.

-No lo sé, jamás lo había visto-dijo mientras se retorcía del dolor, pero termino dándole un golpe con la misma el rey.

-No mientas pendejo, se bien que esto te pertenece-dijo gritándole a la cara.

-Ya te dije que no lo sé-se defendió con palabras el herrero.

-Padre basta por favor, eso no es de él-intentó protegerlo Serena.

-Tu guarda silencio hija si no quieres permanecer encerrada en un instituto para doncellas el resto del año-grito con furia hacia Serena-ahora me vas a decir el porqué. Dime para que quisieras asesinar a toda esa gente, ¡dímelo!

-Lysson ya te dije que eso no es mío y no sé de qué estás hablando.

-Ahora me vas a decir que no lo sabes, esto fue encontrado en tu casa el día de ayer, justo cuando empezamos a encontrar pruebas de tu traición.

-Yo no traicione a nadie, soy inocente lo juro.

-No te creo, todos ahí afuera ya quieren verte colgado del cuello, porque saben que tú fuiste el causante de todas estas muertes, y como sabes siempre respondo por mi gente, así que si ellos quieren verte muerto, te verán.

-Padre por favor no lo hagas-suplicó Serena poniéndose de rodillas.

-Ya ves lo que causas, jamás he visto a mi hija de esta forma y por tu culpa, su honor ha sido arrebatado, se está dejando ver como una miserable por ti, maldito traidor, por eso te voy a matar.

-¡Pues mátame!-grito con euforia el herrero.

-No te daré ese gusto imbécil, el que elegirá como ha de ser vuestra muerte no seré yo, será el príncipe Alan.

-Padre no lo hagas te lo ruego, apiádate de mi novio-dijo a cantaros de lágrimas.

-¡Él no es tu novio! Y ya nuca lo será-dijo el rey mientras dejaba en el suelo al herrero.

-Púdrete Lysson, no te hubiera salvado en esa ocasión-dijo en el suelo Ash.

-Él hubiera no existe, ahora estarás en tu celda hasta que llegue el príncipe Alan-dijo el rey mientras ponía su rodilla en su cara.

-Ash estás bien-dijo Serena arrastrándose hasta el herrero.

-Aléjate de esa inmunda rata de alcantarilla, el solo es un plebeyo más que no merece de tus caricias-alejándola de su novio, Serena solo quiere zafarse pero la gran fuerza de su padre se lo impide.

-Enserio que eres un idiota Lysson, tú me diste tu bendición y ahora me la arrebatas, es injusto Lysson, eso es injusto-reprocho el herrero, quien estaba inmóvil por culpa de las cuerdas que tenía en sus muñecas.

-Eso te pasa por pendejo, y no me cansare de decirlo gilipollas-fueron las palabras finales de Lysson para el herrero.

De ese modo, salió de la habitación mientras cargaba a su hija y se llevaba con un gran llanto que solo partía el corazón de ambos hombres.

-Lo lamento mi amor, pero te juro que jamás haría cosa de tal magnitud-fueron las palabras de Ash que cargaba para sí mismo.

-… también me dijeron que fue por su culpa que sucedió la matazón-eran palabras de otro chismoso.

Ahora nos situamos en el pueblo del reino donde, justamente estaba ahí, unos chismosos hablaban mal de Ash en una mesada, pero lo que no sabían era que el dueño de ese lugar era un gran amigo de Ash, hablamos de Brock. Si bien este ya estaba hasta la coronilla de tantos chismes y rumores del herrero, pero ahora que su paciencia llegó al máximo era hora de callar a aquellos chismosos.

-Ya me canse de parloteos, ustedes dos, el herrero es mi amigo y sé que esas son puras falacias por parte de otros engreídos que solo buscan joder al herrero hasta más no poder-fueron las palabras del moreno en defensa de su amigo.

-Si fuera cierto todo eso, porque está en prisión ahora mismo-las palabras del otro llegaron al corazón de Brock y decidió hacer fuerza bruta.

-Fuera de mi local ¡Ahora!-gritó con gran rabia el moreno.

Los otros dos salieron de inmediato dejando en que pensar a Brock, pero sabe que debe haber alguna explicación a todo lo que está sucediendo. La única forma de poder encontrar una explicación concreta de esto era llamar a Clemont acerca de lo sucedido.

Es misma noche, Clemont había ido a casa de Brock para platicar acerca del tema del herrero, era un asunto de gran seriedad, lo malo es que junto a Clemont, había sido acompañado por la costurera May, ya que por cuestiones de hogar, Clemont renta un cuarto en la casa de May, siendo aquí donde también vive su hermanita Bonnie.

-Solo puedo hacerte una pregunta amigo-dijo Brock tomando asiento en la mesa junto a Clemont.

-La que sea Brock, sabes que nunca me ofenderé-respondió el rubio.

-¿Porque viene contigo la costurera?, sé que rentas en casa de ella, pero esto es inaudito-fue la pregunta del moreno.

-Bueno esto es obra de mi hermanita Bonnie, ella quiso que salera con May-respondió un poco apenado el rubio.

-Pero si te molesta mi presencia, yo solo puedo salir de aquí si vos gustas-comentó May.

-No como cree que dejaré a una doncella como vos salir de noche sola, era esa una simple pregunta puesto a que es algo raro e inusual en Clemont-dijo con sencillez el moreno.

-Ahora sí, bueno en cuanto a Ash se trata, se bien él porque está en las rejas-dijo Clemont.

-Cierto eso es algo muy importante, pienso que todos esos rumores no son ciertos-comentó May agregándose a la charla.

-Bueno yo pienso lo mismo, dime que es lo que sabéis Clemont-dijo Brock.

-Lo que pasó fue un mal entendido acerca de que Ash estaba traicionando al reino, pero no es así, su novia me lo contó, ella me dijo que realmente la salvo de aquellos criminales que intentaban asesinarla-argumentó Clemont.

-Lo dices como si la novia de Ash fuese la princesa Serena, pues ella fue a la que intentaron matar-agrego Brock.

-Pues porque es ella, bueno ese no es el punto, hoy en la mañana ya fue sentenciado a estar encerrado en las mazmorras por mucho tiempo tal parece-volvió a argumentar el rubio.

-Y acaso no podéis saber por qué no lo han asesinado, la gente ya quiere su cuello y todos sabemos que el rey siempre os complace en todo, creo que esta no sería una excepción.

-Pues no lo es, solo que el rey no pondrá el castigo de muerte sino el príncipe Alan.

-¿El heredero del reino Laverre?-preguntó May.

-Si así es, no sé el porqué de esa situación pero en verdad que esto pone en peligro a nuestro amigo-dijo Clemont.

-Creo que vos tienes la razón, hay un gran misterio detrás de todo esto, no creo que porque si quieran inculpar al herrero, debe haber algo escondido, algo que ni siquiera es de este reino-argumentó el moreno.

Los tres amigos estuvieron platicando bastante rato, pero ahora no nos centraremos en ellos.

En la región de Kanto podemos observar a un Giovanni que está observando la luz de la luna, pensando, imaginando. En sus pensamientos solo viajaba la idea de volver a ver a su querida esposa.

-Me arrepiento de verdad, yo no quería lastimarte de esa manera-dijo el hombre volviéndose a una pintura de su esposa que estaba en la pared.

-Señor-era Red entrando a la habitación junto al rey-mis hombres ya están preparados, es hora de partir a Kalos. Sabe sigo creyendo que tuvimos que haber esperado un tiempo más-comentó el peli-negro.

-Pero si no vamos a ir al reino Lumiouse, solo iremos a ver cómo está la situación y, también investigaremos si es verdad la información de mi esposa. Además recuerda que Kalos no nos queda ni a un mes de distancia-dijo el rey acercándose a su aliado-sé que ella está ahí, no puedo des aprovechar está gran oportunidad.

-Lo se mi rey, ahora vámonos que Kalos nos está esperando Giovanni-dijo inclinándose el conde.

El rey no pudo hacer nada más que dar una pequeña sonrisa y mirar a la pintura de su esposa. Lo que haya sucedido en el pasado con el rey y Delia, tuvo que haber sido algo majestuoso.

-…con fulgor, si con fulgor, cielos me está costando demasiado-dijo un azabache sentado en su camilla escribiendo con un trozo de pergamino y un poco de tinta que le obsequió Grant para que pudiera contar cada día en el que está viviendo ahí.

El solo pensaba muchas palabras que estuvieran concordes a la faceta de Serena.

-Muy bien he terminado, espero que la canción le fascine. Vamos que bobadas pienso, se perfectamente que le gustará, después de todo es su canción es, solamente para ella-entonces guardó el pergamino para que nadie lo viera-el rey me cree un traidor y no lo soy, vaya que es un mal padre… padre, es cierto mi madre nunca mencionó nada acerca de mi padre, nada realmente, me preguntó que habrá sido de él, o más bien por qué mi madre nunca hablo de ello conmigo.

Esas palabras las dijo con mucho sentimiento y mirando fijamente al techo.

Bueno hasta aquí llegamos con el capítulo de hoy, saben en las vacaciones me puse a pensar en una dinámica que me permitiera poder comunicarme con ustedes, así que pensé en responder a sus comentarios. Si ya sé que esto ya se hace en otros autores pero pues, me encanta leer sus cometarios y quisiera responderles de alguna forma, también porque tengo a dos seguidores que comentan mucho. Bueno solo responderé a los comentarios del capítulo 5:

albe20: Créeme cuando te digo que las cosas se vienen muy cañones, además que qué la personalidad del rey está hecha para odiarlo, bueno en sí mi plan era que odiaran a la reina, pero veo que he invertido los papeles XD.

AndrickDa2: No te preocupes que no le pasara nada malo a Korrina y a Aria, bueno a Serena tampoco le pasará nada malo así que digamos, a la van a violar, pero si un pequeño sufrimiento. Espera un poco y verás que no querrás que terminé el fic. Igualmente cuídate.

María Fernanda365: Muchas gracias por el halago, espero y lo sigas leyendo y que los demás capítulos sean de tu agrado "MariFer" jijiji perdona es que leí tu perfil XD.

Bueno hasta aquí, cualquier duda o cabo suelto, hacédmelo decir en los reviews. Ahora si quieren leer más contenido mío (Tu no albe20, tú ya leíste todo) pueden entrar en mi perfil y ver mis One-Shots más recientes, créanme que les va a encantar.

Bueno sin más preámbulos, hasta la vista Baby.