Para celebrar el tráiler de Pokémon Sol y Luna, les traigo un episodio nuevo que espero y os guste. También quisiera decirles y espero me puedan acompañar en mis futuros One-Shots, en donde en uno de ellos serán basados en superhéroes, básicamente será de Marvel ya que Albe20 ha usado a DC (Batman para ser sinceros) yo usaré el contra verso, también uno será basado en el 007 y el ultimo es un crossover en donde lo dividiré en dos partes, pero bueno espero y los esperen.
El príncipe Alan.
Aunque los novios intentaban llevar una vida "normal" con Serena escabulléndose por las narices de su padre para ver al herrero, afuera en el reino todos anhelaban la cabeza del herrero pero el rey no quería asesinar a su gran amigo. El tiempo pasaba y el príncipe Alan no llegaba y habían transcurrido 29 días y el no daba señas para llegar.
Lysson al ver que no venía el muchacho mando a decir con su padre el motivo solo para tener la respuesta simple de "está de viaje".
En alguna parte de Kalos.
Nos situamos en un bosque a las 12 de la noche en donde en una pequeña tropa de soldados, un voceador y un escudero cenaban a la luz de la luna, pero dentro de la tienda de a campar se encontraba el príncipe Alan meditando cosas mientras sostenía una pantaletas de la princesa. Sus pensamientos eran impuros pero eso no lo detenía, el solo seguía con la prenda en sus manos y pensaba diciendo - tú debes ser mía y de nadie más - eso lo repetía una y otra vez provocando un sudor imparable en su cuerpo.
-Príncipe Alan ¿Se encuentra bien? -preguntó su escudero quien entró a la tienda muy preocupado por la salud de su príncipe.
-Vete de aquí eso no es de tu incumbencia -grito a todo pulmón al escudero.
El muchacho temeroso salió de la tienda mientras que Alan no dejaba de pensar en la princesa Serena.
-Porque, porque tenías que quitármela Lysson, tu sabias que ella era mía, mi destino y ahora se la regalaste a un sucio herrero quien ahora te ha traicionado. ¿Porque? ¡¿Porque?! -el conflicto dentro del príncipe no cesaba pues se mantenía terco a que la princesa es suya y de nadie más.
La tropa del príncipe alzó el estandarte del príncipe para que no se acercaran los rateros pues así los alejaban. De ese modo se adentraron a sus tiendas para proceder a dormir.
A la mañana siguiente, salieron de sus tiendas sorprendidos al ver al príncipe despierto, ya arreglado y sin mal humor.
-Que es lo que están esperando, la villa está a unas horas, será mejor darnos prisa si queremos desayunar algo antes del concurso -dijo alegremente el príncipe y muy contento a sus hombres.
Todos los hombres asintieron contentos al saber que su príncipe los quería demasiado. Salieron lo más rápido posible de ahí con sus corceles y desde el cielo se podía visualizar a un Charizard sobrevolar por encima de ellos. El ambiente era muy pacífico y Alan lo sabía mejor que nadie.
El escudero se acercó lentamente para hablar con el príncipe. Cuando llegó hizo una pregunta rápida para verificar si podía hablar con él.
-Príncipe ¿Puedo hablar con usted? -preguntó el muchacho.
-¿Hum? Ha Shouta, claro que podemos hablar, ven cabalga conmigo -respondió de manera cordial el príncipe.
-Gracias... Solo quería decir algo mi príncipe. ¿Por qué estaba así anoche? -fue la pregunta exclamada por el escudero de Alan.
-Oh eso, verás es algo que me sucede de vez en cuando pero no te preocupes que es solo una que otra vez, no es muy recurrente como para que te espantes tu o los demás -entonces le regalo una sonrisa al moreno.
Pasadas dos horas a lo lejos se podía observar como una pequeña villa estaba a lo lejos de sus vistas, también observaron que ya estaban listos todos los preparativos para llevar a cabo el concurso en donde participaría el príncipe Alan.
Al llegar a la villa nuestros héroes se hospedaron en una posada para desayunar y recobrar fuerzas antes de iniciar el entrenamiento para participar en el concurso.
A las afueras de la villa.
Nos situamos ahora en una cabaña chiquita en donde una mujer de tez morena vivía en paz con sus dos Meowstic, así es, estamos hablando de Olimpia quien ahora misma estaba sentada en una banca cepillando el pelo de sus pokémon. Su labor la hacía con gran delicadeza y paciencia para que el cabello de sus compañeros estuviera bien cuidado.
Mientras cepillaba el cabello veía el futuro, un futuro que no ha cambiado su rumbo en donde podemos apreciar a una Serena arrodillada tomando en brazos a un joven azabache asesinado. Un joven quien ya no tenía aliento alguno para seguir alado de su novia pero lo que nadie notó fue a un señor viendo a aquel muchacho y, frunciendo el ceño, dio media vuelta y se alejó de ahí.
La señora dejó de cepillar y comenzó a derramar lágrimas y con voz entre cortante dijo.
-Yo solo quería evitar una guerra, ahora solo me queda esperar como las cosas se caen lentamente pero como siempre digo; "un imperio que es derribado por enemigos, resurgirá, pero uno que se desmorona por dentro se extingue" -dijo la señora cuando escucho que algo se acercaba.
Al paso de los minutos, una carreta apareció y de ella bajaron dos mujeres quienes eran; Valerie y Diantha. Para Olimpia su llegada no era sorpresa pues ella ya sabía que iban a llegar en cualquier momento pero le desagrada su motivo.
-Venimos a hablar contigo -dijo Valerie con tono molesto.
-Por supuesto, vamos pasen ¿Gustan una taza de té? -preguntó la morena a las dos mujeres.
-No es momento de bromas, quiero que nos digas si algo de lo que hemos hecho ha rendido frutos o solo estoy desperdiciando mi tiempo -dijo sin rodeos la reina.
-Para no hacer la historia más larga... no, no ha cambiado nada, todo sigue su curso como siempre -respondió.
-Entonces que se supone que deba hacer, ya he hecho todo lo que pides y nada, no hay frutos de nada.
-¿Quieres cambiar las cosas?
-Por supuesto.
-Deberás seguir lo siguiente al paso de la letra. ¿Entendiste?
-Es que, ya no sé si creer en tus palabras.
-Las ocasiones pasadas no salió nada porque no hiciste las cosas bien, siempre cometiste errores, pero con esto podrás cambiar todo.
-Muy bien, ahora dime cuál es ese plan -dijo Valerie entrando a la casa de Olimpia para que de ese modo explicara el plan del que tanto hablaban.
En la villa.
El príncipe Alan estaba enfrentando a su rival para así poder ganar el concurso de espadas en donde estaba participando. En un momento impreciso Alan flaqueo y su oponente aprovecho el momento para que de ese modo intente ganar. Al ver como estaba en desventaja Alan no pudo evitar comparar al oponente con Ash, el saber que estaba perdiendo ante un estúpido herrero lo hacía hervir de furia y con velocidad regreso a la pelea y comenzó; derecho revés, fue su primer ataque que dirigía, revés, fue el segundo, pata y derecho, fue el tercero, arrebato y codazo, fue su último ataque para que así ganará la batalla.
Al ver lo destrozado que dejó al oponente Alan miró sus manos y se dijo así mismo.
-Pero qué clase de monstruo me estoy convirtiendo –de ese modo soltó la espada y salió corriendo.
-Príncipe regrese –gritó Shouta mientras iba tras él.
Sus demás lacayos del príncipe fueron de él mientras que el príncipe solo pasaba por su cabeza intentar hallar una cura pues desde que inició el viaje no era el mismo, lo único que pasaba por su cabeza era asesinar al herrero de la peor forma posible, de ese modo Alan quien ya se había alejado demasiado del pueblo donde estaban, se hincó para pedir misericordia.
-Dios, que más quieres de mí, por favor dímelo, yo, yo ya no puedo con esto, quiero regresar a la normalidad pero ya nada me deja ser lo que era antes –dijo el azabache mientras golpeaba la tierra con su puño pero de repente se despidió del suelo mientras veía todos los arboles desde un ángulo muy lejano.
Era Charizard quien lo había tomado con sus poderosas garras y le dio un rugido para avisarle que deje de comportarse como un idiota.
-Tienes razón pero, por más que intento ser normal no… un momento ahí a lo lejos –dijo Alan mientras apuntaba a algo en específico.
En la cabaña.
-Él está a punto de llegar aquí, desde este punto todo está en sus manos, y recuerden, sigan todo al pie de la letra –dijo Olimpia a las dos mujeres que estaban preparadas para algo.
-Por supuesto. Mi reina yo me encargaré de todo, usted solo cumpla con su parte –dijo la condesa hacia Valerie.
-Muy bien, ahora Olimpia, espero y no sea otra burla –dijo Valerie a la morena.
-No se preocupen, verán como a partir de ahora todo cambiará.
Con Alan.
Posicionándose en su lomo, Alan hace una seña para que su compañero descendiera muy rápido hacia la cabaña en donde se podía apreciar el estandarte de la reina Valerie, fue este el detonante para que el principe diera esas ordenes, mas sabiendo que ella es la enemiga en todo esto.
Con gran fuerza, Charizard cayó justo enfrente de la cabaña para que de ese modo, Alan, bajara del lomo de Charizard y corriera a la cabaña cuando unas voces lo detuvieron.
-¿A dónde crees que vas, niño bonito? -dijo un hombre muy alto que parecía ser guardaespaldas de la reina.
-No tengo tiempo para jugar, Charizard hasta cargo de...-fue interrumpido por la condesa.
-Calla. Lucios has hecho un gran trabajo pero deja que entre -dijo la condesa quien estaba en la entrada de la cabaña.
-Pero condesa...
-Ya dije algo y no reproches mis palabras -ordenó la condesa mientras le extendía la mano a Alan para que entrara.
-¿Qué es lo que traman? -preguntó Alan quien no estaba muy convencido de las acciones de Diantha.
-No te vamos a asesinar, solo te queremos ayudar -fue la respuesta de la condesa.
Alan con muchas dudas, accede y entra a la cabaña en donde, para su sorpresa, se topa inmediatamente con Valerie.
-Toma asiento chico, tenemos de que hablar -fueron las palabras de la reina mientras el otro accedía.
-Exijo saber por qué me quieren ayudar y en que -escupió Alan al ojo-morado.
-Sabes siempre has sido un muchacho impaciente, nunca sabes esperar las noticias y, eso no es sano pues te puedes meter en muchos líos -respondió Valerie quien acariciaba a su pequeño Sylveon.
-No me importa, solo exige respuestas ahora.
-Está bien. Sabemos que Ash Ketchum, alias "El Herrero", te ha arrebatado a tu amor incondicional, la princesa Serena.
-Y eso que, no es problema de ustedes.
-Pero si mío -dijo Diantha quien se posicionó detrás del príncipe para que de ese modo, pudiera lentamente tomar los hombros de Alan y haciendo que este se pusiera nervioso.
-Pero que tratas de hacerme -dijo Alan.
-Nada solo quiero relajarte un rato, un chico tan joven como tú no debe estar tan tenso. Dime ¿Has sentido que pierdes el juicio en algún momento? -preguntó Diantha al azabache.
-Bueno pues, si... Pero como saben eso.
-De donde lo sepa no importa, solo quiero ayudarte.
-Pero como.
-Te lo dirá si cumples con estas dos condiciones -dijo interviniendo Valerie.
-Dímelas -fue la respuesta pronta del príncipe.
-Muy bien así se habla: 1) Quiero que mates al herrero.
-Como sabes del herrero... -fue interrumpido Alan inmediatamente.
-Eso no importa, solo quiero que lo mates. 2) Cumple con el capricho de la condesa. -comentó mientras se ponía de pie.
-Y cuál es el capricho se vosotros -dijo el príncipe volviéndose con la condesa.
No respondió nada solo dio un guiño a la reina para que, rápidamente, esta procediera a salir de la cabaña.
-Mira chico, tu eres especial. Desde que vi el retrato que pude observar unos segundos en tu casa, puedo deciros que me habéis robado el corazón -dijo lentamente mientras ponía de pie al príncipe.
-Pero yo recuerdo que la última vez que vos visito mi casa fue hace más de 4 años, antes de que todo es te conflicto iniciara -respondió el azabache un poco sonrojado.
-Exacto, desde aquel entonces me robaste el corazón y si quieres saber cómo matar al herrero, tu solo debes darme al menos 15 minutos de vuestro amor -propuso la condesa al príncipe dejando en duda al otro.
-No sabría que decir... Yo... Acepto -respondió Alan correspondiendo la propuesta de la condesa.
-Muy bien sé que esta no debe ser tu primera vez... ¿O sí? -preguntó curiosa Diantha.
-Por qué clase de niño inocente me tomas -respondió mientras tomaba de la cintura a la mujer de buen cuerpo.
Advertencia:
A partir de aquí habrá fuerte Lemmon.
Para las personas que no les guste este tipo
De situaciones, saltarse esta escena.
(Vamos que todos vendrán de curiosos).
Con fuerza, Diantha toma de la cara del príncipe y comienza a besarlo de manera abrupta y sin compasión alguna, esta se encontraba muy excitada pero Alan no se quedaba atrás. El azabache tomo de las caderas a la mujer y lentamente acariciaba los muslos de la misma para que así, obtuviera una erección y comenzará la verdadera acción.
Alejando los labios de Alan, la mujer con gran rapidez se desase del vestido que llevaba puesto y, de ese modo, el azabache igual. Mirando sus cuerpos se unen por un beso lleno de excitación mientras que Alan recargaba a la condesa en un comedor que había cerca y sin perder tiempo Alan toma uno de sus senos y comienza a jugar con el para que lentamente empezara a succionarlo.
Los gemidos de la mujer eran incontenibles pues ella estaba en la cima del placer, el solo hecho de sentir sus labios en su pezón la excitaba. Lentamente la mujer comenzó a escurrir flujos vaginales y esto no pasó desapercibido por Alan, con su mano izquierda y sus dedos; cordial y anular, empezó a frotar sus pliegues vaginales y así sentir en que momento era el preciso.
-Veo que si querías estar conmigo -dijo Alan en el oído de la condesa para mayor excitación.
-Pero lo que más quiero es que te entierres en mí -alentó Diantha.
Con una pequeña sonrisa, Alan toma su miembro y lo introduce con gran fuerza. Esperó unos segundos para que su vagina se adaptara y comenzó las embestidas.
El joven parecía tener experiencia con este tipo de cosas, cada embestida era más fuerte siendo estas más dolorosas y los jadeos de Diantha lo hacían notar.
-Eres la mejor Serena... -dijo sin pensar Alan y percatándose de sus palabras, miró a Diantha y detuvo las embestidas.
A partir de aquí termina el lemmon.
Miró a detalle a la mujer y sus ojos cambiaron de color, con asco y repugnancia quitó a la de encima de él.
-He cumplido ahora dime como matar al herrero -dijo Alan a la condesa.
-Tu no cumpliste... -fue interrumpida antes de terminar su frase.
-Yo he cumplido, me has pedido un poco de mi amor y eso he hecho -comentó el príncipe.
Impresionada por las palabras del azabache se pone de pie y mira a los ojos.
-Tienes razón. Lo que debes hacer primero es llegar al reino Lumiouse, después debes acceder a lo que te pida el rey. Será ahí cuando Serena vendrá a suplicarte y podrás tomar ventaja de ello -dijo a detalle la condesa.
-¿Es todo? -preguntó Alan extrañado.
-No, debes seguir perfectamente este plan y obtendrás la cabeza del herrero... -la condesa dijo un plan muy bien elaborado que hizo a Alan muy feliz.
Pasados 30 minutos, los lacayos de Alan habían dado con Charizard para que después se percataran de la presencia de la reina Valerie.
Al paso de un tiempo, Alan salió de la cabaña y miró feliz a todos sus caballeros reunidos.
-Príncipe que está haciendo con ellos, recuerde que son el... -fue interrumpido Shouta por Alan.
-Mi querido amigo, ellos me han ayudado. Ahora cambiamos el curso, nos dirigimos al reino Lumiouse -ordenó a todos.
-Pero señor Lumiouse queda a 1 mes de viaje -comentó Shouta.
-Es el tiempo preciso que necesito -dijo mirando a Charizard pero con una mirada fría.
Con Olimpia.
-Al fin, el futuro ha sido modificado. Al fin Valerie aprenderá y tendrá su castigo por haber atacado de esa manea Fluxus, el rey de Kanto la liquidará -dijo mientras miraba el futuro a un Ash peleando a la par de Alan y su padre Giovanni.
Próximo capitulo: La llegada del rey de Kanto, Lysson contra Giovanni.
Para terminar, justo para sus madres. Recuerden felicitarlas y decirles cuanto las quieren porque, de no ser por ellas, nosotros no estaríamos aquí. Así que ¡Feliz día de la madres! Y que la pasen bien en compañía de ellas.
