Que tal, he vuelto después de unas largas vacaciones. El día de hoy les presento el episodio número 11 de 'Mi Verdadero Amor'. Espero de verdad que el episodio sea de su agrado, sin embargo; hay una noticia que voy a dejar a lo último y déjenme decirles que no es nada buena.

Pero antes de eso, procederé a contestar a sus comentarios :3


'Episodio 10'

Roylando: Bueno, antes que nada, gracias por seguir la historia y que sea de tu agrado. Ahora el drama aún no comienza, puse un poco en este episodio, sin embargo, no es del tipo que quiero meter todavía. Pero mediante a las predicciones y la secuela, bueno, son otra historia. Creo que se darán una idea de que podría tratar la secuela, gracias a los episodios finales de la historia. Saludos y un fuerte abrazo.

Virginia Vir: De cierto modo, tienes razón, fue por el drama el SerenaxRed. Sin embargo, más lo puse por una razón más importante que en el futuro lo sabrán. Y bueno, si te conozco de Facebook, pero no te diré quién soy aún :3

Lizardon97: Antes que nada, gracias por seguir la historia y que sea de tu agrado. De hecho, lo que son Cinthya e Iris son una historia más vinculada a los Siete Pecados Capitales. No hablaré mucho al respecto, pero me gustaría más que se enfoquen en Gary. Recuerden que está mudo y sin abuelo. Ahí es donde realmente sufrirán. Un fuerte abrazo.

Azure Striker Gunvolt: Créeme amigo que eso no es nada comparado con lo que se viene. Un fuerte abrazo.

Lethal Tiger: En serio, no se metan tan a fondo con esos dos. Cuando termines de leer vas a suplicar piedad, se los aseguro. Un fuerte abrazo.

Sceptile: No lo meteré. Un fuerte abrazo.


Bien, con eso finalizan los reviews. Pero como comenté, lean hasta lo último del capítulo pues tengo una notificación para todos ustedes.

Los dejo y que tengan linda lectura.


La Cornucopia


La presencia del príncipe Alan, hacía sentir incómodas a las tres princesas, pero quien más extraño se sentía, era sin dudas el rey Lysson. Desde aquel día en que hablaron, ese lado tan oscuro de Alan hizo sentirse arrepentido de todo. Él no era un mal rey, mucho menos una mala persona, solo hace lo que creé conveniente para su reino, para su familia, para su vida.

No es egoísta, eso todos lo saben, pero si fuese necesario, con aquella actitud de Alan, podría llegar a considerar por primera vez ser egoísta. Pero recuerda a sus hijas, a su esposa, a todos sus seres queridos, y olvida esa remota idea.

Pero algo a lo que le teme aún más, es a que el rey de Kanto cumpla su promesa de regresar a reclamar Kalos. Eso le aterraba, lo dejaba sin palabras. Tanto era su miedo, que cada noche despertaba bañado en sudor, recordando sueños aterradores de como Giovanni se adueñaría de toda una nueva región.

Pensando en Giovanni, otro caso que viene a su mente era el herrero. Tanto tiempo que invirtió en buscar a su padre, ayudándolo para saldar su deuda, el solo hecho de recordar de cómo lo traicionó, le parte el corazón. Sin embargo, siempre recapacita cada noche en su solar, si realmente tuvo el cinismo de traicionarlo: a él, a su hija, a su reino. ¿Será posible que realmente es inocente? Tal vez, pero hasta que el pueblo no diga lo contrario, sus principios no serán olvidados.

- ¿En qué tanto piensas amor?

Era la reina, semi-desnuda en la cama del rey. Era de noche, ya casi a cumplir una semana de la que había hablado Alan, solo haciendo falta 2 días.

-En mi reino, en cómo mejorarlo, en como regresarlo a la normalidad.

-Tal vez regrese todo a su estado original el día en que el pueblo vea morir al herrero.

-Es un suponer. Pero cada noche me entra esa curiosidad de saber si realmente los hechos fueron como se pensaron. Si tan solo quizás; es la versión de Serena.

La reina salió de la cama, se acercó a su marido, le tomo de los hombros y lo abrazó por detrás.

-Las cosas son como tú lo piensas, si tú crees que es la versión de Serena, entonces lo es. Pero si crees que es la del pueblo, es la del pueblo. Un rey hace lo necesario para salvar lo que le importa.

¿Será cierto? Es que acaso deba confiar por tan solo un poco de su corazón y ver las cosas desde la versión de Serena. No lo sabía, pero debía intentar.

Erionés

El resplandor anaranjado del amanecer, cegaba un poco al rubio. Meliodas no podía dejar de pensar en aquella carta que tomó del Pidove que le llegó. Ya hace décadas que no tiene comunicación con Giovanni, era más que latente sentir después de tanto, puede verlo.

Sin embargo, su mente comienza a divagar cosas sobre el porqué de su petición. ¿Será acaso que quiere conquistar otra región? ¿Su mente se desvío de su camino? ¿Dejó de ser el de antes? No sabe con exactitud a que se deberá su reencuentro.

-Capitán, todo está listo.

King, su gran compañero de batalla, su leal amigo: sigue sorprendido del cuanto se ha ganado su respeto. El viaje a Kalos era muy largo: además de tan misterioso como para él, como para King. Pero no dejaba de sentirse afortunado de tener a un compañero que lo seguirá hasta nuevas tierras.

-Muy bien, no quiero que Elizabeth se despierte. Tenemos que hacer esto los más pronto posible.

-Sigo sin entender el 'porque' quieres dejar a Elizabeth aquí. Ella te fue muy útil en batalla contra Hendrickson, no veo el problema de que nos acompañe.

-La batalla contra Hendrickson era mutua. Estábamos involucrados ambos en esto: pero las islas Pokémon son otra cosa. Son cuentas únicas, no pienso involucrarla en algo que hasta yo desconozco.

-Creo que tienes razón, pero ella se enfadará con usted de cualquier modo.

-Es un precio que estoy dispuesto a pagar.

Ambos se brindaron una sonrisa y comenzaron a caminar hasta dónde los demás se encontraban.

Un momento más tarde, llegaron al sombrero del jabalí: lugar donde darían inicio a su jornada. Todos se encontraban ahí; Ban, Diana, Merlín y Gunther, esperando a que llegaran Meliodas y King.

-Capitán, estamos listos-dijo Merlín preparada a dar un salto.

-Bien-miró a todos sus compañeros y después tomó algo de aire-, comencemos el viaje hasta Kalos.

Kalos

De las mil y un maneras de demostrar sus emociones, no encontraba el número para ésta ocasión. Acostada, cubierta por sus sabanas y viendo al techo. ¿Que estará haciendo Ash? Se preguntaba. Nadie le podía decir con certeza, pero de algo si estaba segura: no aguantaba ni un segundo más a sus guardas espaldas.

Todo el día, todos los días detrás de ella, más que protectores, parecían acosadores. Ni siquiera al baño la dejaban ir sola. Eso era inaudito, un ultraje. Nadie le dijo que de eso se trataba ser protegida y, hasta donde llegan sus conocimientos, no es así.

Pero en su mente, estaba más presente Ash que cualquier otra cosa. Esperaba con todo corazón, que él pensara en ella tanto como ella en él.

Mientras que Ash, seguía ejercitándose. Solo que ahora, mientras hacía flexiones, recitaba unas palabras en voz baja. Era un tono tan bajo, que solo él podía escuchar.

-Serena, no sé qué vaya a suceder en el futuro, pero de algo estoy muy seguro. Nadie podrá arrebatarme el amor que siento por ti.

Fuera del castillo, justo en los prados verdes que hay en los alrededores: dos hombres vigilan. Esos dos hombres, eran Red y James. Sentados observando a los alrededores del castillo, discutían de temas muy importantes.

-Yo sin duda creo que el hijo del rey debe ser o al menos tener heredada, un poco de su habilidad con la espada. Pues dudo mucho que pueda herdar su forma de batalla Pokémon.

Decía James con gran entusiasmo por querer saber más.

-Pues, es un misterio, pero de lo que estoy seguro es que no tardaremos en averiguarlo.

-¿Por qué lo dices?

-El día en que el Rey Giovanni venga por su hijo, seguro lo veremos en acción.

-Esperaré el día con mucho entusiasmo.

Red miró de reojo a James y solo sonrió un poco. Era fascinante ver que tenga hombres tan leales el rey. Con la gran mayoría del personal de Giovanni, nota su gran lealtad hacía el rey, su rey.

Luego, a lo lejos la vio. Su belleza deslumbraba su vista. Dilataba sus pupilas cada vez que miraba su hermoso rostro. Serena, era sin dudas la mujer que más le ha interesado en toda su vida. Y James, logró notar ésta aura amorosa de Red y no puedo evitar lograr sacar una carcajada.

- ¿Que es tan gracioso?

-Que estés tan enamorado de la novia del príncipe.

-No es su novia. Si no está a conciencia del rey, no es su novia. Solo es su enamorada.

- ¿Tiene algo de diferencia?

-Pues... No importa, lo que me interesa es el bien de ambos.

James no quitó su vista de él, mientras que Red se avergonzaba un poco. Pero, no puede negar que si: en verdad está locamente enamorado de Serena. Solo que, como ha dicho James, las cosas no serán sencillas ya que es novia del príncipe.

-Ahora regreso.

Dijo Red mientras salía del arbusto y James quedaba confundido. No sabía a lo que se refería, solo lo vio correr. Mientras que el otro, miraba a sus alrededores asegurándose de que no hubiera ningún caballero del reino cerca.

Luego se detuvo, la observó y se escondió detrás de un árbol. La vigilaba de muy cerca: si belleza era más notable desde muy cerca. Aunque le fuese difícil de aceptarlo, tenía que aceptar que era novia del príncipe. Luego, Serena salió del castillo dirigiéndose al jardín trasero, eso le daba una ventaja. Corrió hasta la parte trasera del castillo para poder hablar con la princesa.

Sus guardias no la dejaban. Tenía que pensar en un plan. ¿Que debía hacer? Vio el perímetro completo y visualizó un laberinto. Serena por otra parte, se encontraba en los rosales. Entonces, decidido, se metió entre las ramas espinosas de los rosales para hablar con Serena.

-Princesa.

Dijo jadeando del dolor por las espinas.

- ¿Conde Red? - hablaba con voz baja para evitar que los guardias los escucharan -. Creí decirle que está en un gran riesgo si intenta hablar conmigo de ésta forma.

-Por usted, paso por cualquier riesgo mortal.

- ¡Conde!

-Lo lamento, pero en serio quisiera hablar con usted.

-Pero no se puede.

-Eso cree usted. ¿Ve el laberinto de allá?

- ¿Que tiene?

-Diríjase allá, ya veremos cómo deshacernos de estos brutos.

-Muy bien, pero será rápido.

Sonrió y salió de prisa de los arbustos. Luego revisó su traje: era su culpa, está muy arañado. Pero creyó que todo valdría la pena si lograba hablar con la princesa.

-Es todo un pillo.

Dijo satisfactoria mente James quien lo vigilaba aún.

- ¿Príncipe?

- ¿Que necesitas Shouta?

Ahora estamos situados con Alan: quien no podía ocultar su gran felicidad al saber que solo falta 1 día para asesinar al herrero.

-Bueno, hemos estado buscando información como ordenó y efectiva mente, al parecer hay un grupo que aún cree en el herrero.

- ¿Quiénes son esos criollos?

-Bueno, verá mi señor, ellos se ven todas las tardes en una posada muy reconocida.

-Estupendo, solo dime exactamente dónde está esa posada para poder saber que traman.

-Por supuesto señor.

-Su desayuno está aquí señor.

Nos encontramos ahora con Ash, quien ahora mismo estaba recibiendo el desayuno.

-Muchas gracias Dawn. Es estupendo saber que hay alguien que no me trata mal.

-Bueno, ya sabe que yo dudo que vos seáis un traidor.

Algo apenada, responde al herrero.

-Hablando de ello, ¿irás en la tarde con ellos?

-Si, por cierto. Hemos investigado y todo indica que sí, tenemos infiltrados en el reino. Tal vez, ellos saben toda la verdad.

-Estupendo, ahora solo falta que encontremos la forma de que pueda salir de ésta celda. Una vez solucionado ese problema, buscaré a esos malditos para que pueda limpiar mi nombre.

La chica peli azul asintió feliz. Ella es una mucama que trabaja en el castillo, principalmente con la princesa Aria. Pero, gracias a ello, ambas buscan la verdad tras el herrero, junto a sus amigos de Ash.

Salió de manera inmediata de las mazmorras, era casi hora de ir a la reunión diaria. Ahora solo tenía que ir por la princesa Aria para poder ir a dicha reunión.

Ya una vez con ella, salieron de la habitación y bajaron las escaleras para salir del castillo y dirigirse a la posada. Sin embargo, en su camino sr encontraron al príncipe Alan.

- ¿A dónde vas con tanta prisa?

Aria se sorprendió a tal magnitud de gritar un poco. Lo vio frente a ella: casi por lo regular, se para frente a ella y ya parece algo rutinario, pero le coquetea. No puede negar que no se siente atraída por él, pero en estos precisos momentos, no era tiempo para eso.

-Príncipe Alan, bueno yo... De hecho, debo salir en estos momentos al pueblo.

Ella intentaba evadirlo por un costado, sin embargo, puso su mano izquierda como obstáculo para que Aria no siguiera su camino.

-Es curioso, yo también debo salir al pueblo. Espero que no sea un inconveniente en que la acompañe.

Sabía que estaba pérdida: de alguna forma, sospechaba de ella. No sabe porque su actitud, pero de lo que no tenía dudas, es que no podría estar en la reunión con los demás.

-Por favor, diga que me ha llamado por algo de suma importancia conde.

Serena y Red ahora están en lo que es el laberinto trasero de su jardín. Ya habían eludido a los guardias, sin embargo, no tenían mucho tiempo antes de que los encontraran.

Por otro lado, Red tenía un plan para evitar que eso sucediese. De ese modo, se acerca a Serena lentamente para poder hablarle más cerca.

-Solo quería hablar con vos.

-Conde, cuantas veces debo replicar que no debe hacer esto. Es muy peligroso, no sabe que le sucederá el día de mañana solo por querer verme de cerca.

-Pero sabes que, por ti, todo vale la pena.

La peli-miel no pudo evitar sonrojarse. Red era muy dulce con ella, pero su amor por Ash siempre está presente.

-Red, ya lo hemos hablado.

-Pero no me cansaré de querer arriesgarme. Además, eres la novia del príncipe Ash, eso nadie te lo va a quitar, por ello es que sé que jamás tendré una oportunidad.

-Red, deja de ser pesimista.

-No quisiera serlo, pero tu me llevas hasta ese punto.

El joven desmotivado, toma asiento. Por otro lado, Serena se muerde un labio y comienza a pensar: Red siempre es muy bueno con ella. ¿Es justo hacerle esto? Por supuesto que no, pero ella no puede dejar atrás el amor por su novio. Pero ¿Que se supone que debía hacer?

-Red, ¿Qué puedo hacer para no verte de ese modo?

El chico miró la tierra. Pensó unos momentos y luego escupió algo.

-Tengo algo pensado, pero sé que no aceptarás.

-Dime, haré lo que me pidas.

Por un momento empezó a creer en serio, y si, se dejó guiar y se levanta para tenerla frente a él.

-Salga a dar un paseo conmigo princesa.

- ¿Donde?

-Al pueblo, a donde sea, pero algo lejos de aquí.

- ¿Y cómo lo haremos?

-No os preocupéis por ello, solo quería recibir la enhorabuena por parte de vosotros.

La princesa ruborizada, pasa un poco de su cabello suelto, por detrás de su oreja.

Red salió del laberinto para poder encontrar el modo de librar a la princesa de sus guardias. Cosa que no duro mucho, pues pensó en algo rápido.

Se acercó nuevamente a la princesa, pero ahora con James a su lado. Atacaron a los guardias y huyeron los tres. Escondieron bien a los eludidos y partieron a las afueras del pueblo.

Solo que algo que no tomaron en cuenta, es que uno de los guardias, no fue noqueado al 100.

Por lo tanto, en la taberna de Brock; aquellas personas que aún creen en el herrero, están reunidas para la junta de ese día.

May, Clemont, Brock están a la espera de la princesa Aria y Dawn. Pero por algún inconveniente, no llegan. ¿Qué les habrá pasado? ¿Tendrán nueva información? O ¿Será acaso que las han descubierto?

-Ellas normalmente son muy puntuales.

Comentó Brock caminando a la salida de su taberna.

-Mientras se encuentren bien, no hay ningún inconveniente.

Luego, vieron aproximarse a lo que era Dawn con mucha prisa. Se notaba agitada y asustada.

Casi a llegar con ellos, pierde el control de sus pies y tropieza con mucha torpeza en el lodo.

- ¡Dawn! -gritó Clemont al verla caer de dicho modo y se apresura a ir con ella-, Dawn, ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué vienes tan acelerada?

Intentando recobrar el aliento, Dawn se pone de pie e ignora lo que le hubiese sucedido.

-Es la princesa Aria. El príncipe Alan la tiene atada y no podrá quitárselo de encima.

Todo el grupo cayó la boca y dejaron un atemorizante silencio, mientras todos y cada uno de ellos se mira a la par.

-Red, no creo que esto vaya a funcionar.

Decía la princesa de cabellos miel sentada a un lado del conde en una banca en la plaza del pueblo, claro, con un atuendo distinto y una peluca para poder evitar que la reconozcan.

-Tranquila princesa, todo saldrá como lo planeamos.

Serena un poco apenada, se dispone a ponerse de pie junto a Red y caminar a su lado.

Después de un rato, logra notar que nadie sospecha de ellos, es más; saludaban a los pueblerinos con gran entusiasmo y corresponden a sus saludos.

El rato que estuvieron dando vueltas en la plaza, Serena se sentía de una forma que jamás se había sentido. Pero algo que no la dejaba de maravillar, era como todo su pueblo está muy en paz.

-Chicos, degustad vuestros ojos con la belleza de Kalos.

Los miembros honorarios del grupo; 'Siete Pecados Capitales' quedaron fascinados con gran majestuosidad frente a sus ojos. Es un lugar hermoso, algo que jamás imaginaron; pero Meliodas caminó a dirección nor/oeste, justo a las coordenadas que dejó Giovanni.

-Capitán, creo que es muy precipitado ir en este mismo instante.

Decía King tirado en el suelo.

-No creo que sea precipitado King-hablaba Merlín-, más bien el capitán trata de resolver sus dudas de una vez por todas.

-Exacto Merlín, quiero saber a qué nos estamos enfrentando antes de cualquier movimiento.

Todos vieron desconcertados, la gran magnitud de seriedad que maneja el rubio en estos momentos.

-Este no es el Meliodas que conozco.

Dijo Ban intrigado.

Por otro lado; Serena y Red seguían conviviendo juntos. Habían salido a jugar, no solo entre ellos, también con los niños del pueblo. En un momento, un pueblerino le comentó a Serena que se parecía mucho a la princesa. Acto seguido hizo verse muy alagada.

-Ves, todo saldrá bien.

-Creo que tienes mucha razón; no volveré a dudar de vuestras palabras.

Entonces brindó una sonrisa a Red.

Consumados por el momento, Red procede a tocar la mejilla de la princesa y acerca su cara. Serena no hizo nada en contra de ese movimiento; todo lo contrario. Olvidó por un momento a Ash y besó en los labios a Red.

¿Por qué hizo eso? No lo sabía, simplemente lo hizo y no sintió culpa por ello, pues sabían uno y otro que era la única ocasión que sucedería.

Pero nada dura para siempre.

-...eso es básicamente lo que sucedió señor.

Era uno de los guardaespaldas de Serena, él no había sido noqueado a la perfección y eso lo condujo a contar todo lo que había sucedido.

- ¡Maldición! Exijo saber dónde está mi hija en estos momentos.

Gritaba a tonos soberbios el rey, tirando también una mesa llena de platos.

Entonces con suma fuerza; la puerta del trono del rey se abre y deja apreciar al príncipe Alan quien lleva consigo a la princesa Aria.

-Lysson vuestra hija a hecho una legión donde apoyan mutuamente al herrero.

- ¿Cómo te habéis enterado de ello?

-Fue esta mañana, su hija salía a caminar junto a la mucama y fui con ellas. Me extraño que en un punto en específico la mucama se separara de vosotros; acto seguido mande a Shouta detrás de ella. Ahí fue cuando me enteré de toda esta revuelta.

-Si yo creo que el herrero es inocente, no es de vuestra incumbencia.

Con todo lo había sucedido, Lysson se acercó a Aria y sin pensarlo dos veces dio una bofetada en la mejilla izquierda de su hija.

-Pero padre...

-Callaos, que ya estoy harto de estas sectas conspirativas en mi contra, y más por parte de mis hijas. ¡Llevad al herrero a la cornucopia! Su momento ha llegado.

Una gran sorpresa se llevó el príncipe Alan al escuchar eso, pero se alegró saber que ahora todo giraba a favor suyo.

-Red, eres una persona muy especial. Creo que de no haber conocido a Ash, tu hubieses sido mi verdadero amor.

-No sabéis lo feliz que me haces diciéndome esas palabras. Pero desafortunadamente, tu corazón pertenece a otro hombre. Pero créeme Serena, que yo pelearé hasta el último de mis alientos, solo para ver esa hermosa sonrisa. No importa si debo dar mi vida por ello.

-Pero nada malo te sucederá, tenlo por seguro Red.

Entonces abrazó al aludido y ambos se recuestan en el pasto.

-Capitán, a lo lejos puedo ver un campamento.

Decía Diana quien tuvo que regresar a su tamaño original para buscar el campamento de Giovanni.

-Buen trabajo Diana, ahora vuelve a un tamaño más accesible, no queremos asustar a nuestros amigos.

Meliodas caminó rápido hacía la dirección que le había señalado Diana para llegar con Giovanni.

-"Quiero descubrir de una vez por todas, que es lo que quieres Giovanni".

Una vez aproximándose al campamento, un caballero da la bienvenida a todo pulmón a los famosos; 'Siete Pecados Capitales'.

Entonces Giovanni salió de su tienda y observó detalladamente a su viejo amigo.

-Giovanni.

-Meliodas.

-Quiero saber por qué me has llamado.

-Es por mi hijo. Corre un gran peligro y presiento a veces que no le queda mucho tiempo.

Meliodas quedó atónito cuándo escuchó la palabra 'hijo' salir de la boca de Giovanni. ¿Será cierto? Después de haber dicho que jamás tendría un hijo, ahora lo convoca para salvarlo.

-Sé que dije cosas acerca de tener un hijo en el pasado, pero si supieras todo lo que pasó...

Observaron todos como una lágrima caía de la cara de Giovanni.

Mientras que en el reino de Lumiouse, estrepitosamente, llevaban al herrero en un carruaje.

-"¿Será acaso que llegó mi hora?"

El pueblo gritaba con gran emoción el cómo llevaban a Ash en cadenado y sufriendo hasta la cornucopia.

La cornucopia es un lugar donde llevan a cabo, en el centro de la ciudad; una gran tortura. Llevan ahí a los traidores a azotarlos hasta la muerte. De los cuales, Ash será el 5to en usarlo.

Todo esto, gracias al sistema de protección que han llevado a cabo la familia del rey Lysson durante décadas: solo hasta que él bajó la guardia.

-Mis queridos súbditos, dejadme mostrarles al detestado Ash Ketchum. Él ha osado en contra de vuestro pueblo y decidme ahora mismo, ¿qué es lo que se merece?

"La Muerte"

-Pues que inicie el azote.

-Estúpido herrero, al fin verás que nadie me reta y sale vivo para contarlo.

-Es Ash...

- ¿Que sucede Serena?

-No lo sé, solo creo que Ash está en demasiado peligro.

Ahora ambos corrieron hasta más no poder. Sin embargo, no veían a nadie a sus alrededores. ¿Qué les habrá pasado?

-Silencio -decía Red-, ¿escuchas eso?

Ambos se quedaron en pleno silencio y comenzaron a escuchar unos gritos, gritos que Serena reconoció.

-¡Es la cornucopia!

Sin detenerse a pensar un segundo más, corrieron directamente hacía donde estaba la cornucopia, mientras en el transcurso se encontraron a James.

-Señor Red, están azotando a muerte al príncipe.

Serena perdiendo el control, corrió más rápido y Red observó lo preocupada que estaba Serena, de ese modo creyó que era hora de pensar en grande y demostrar todo.

"Te lo mereces" "Muere sucia sabandija" Eran unos de los cuantos gritos que se lograban escuchar en la cornucopia. Esta misma está ubicada en el centro del pueblo y justo en medio de la plaza, se encuentra una viga, que era el lugar donde azotaban a los traidores.

Cuando al fin lograron llegar a la cornucopia, Serena miró por un momento el como hacían sufrir a Ash. Entonces no pudo soportarlo y dejó caer su peluca y Alan logró verla.

-No Alan, aún no.

Dijo Lysson esperando algo más. Pero Alan pensó a que se refería.

Por otro lado, Ash no dejaba de recibir azotes en su espalda. Cada latigazo era un infierno para él. La sangre no dejaba de caer por su espalda, pero lo que más le dolía era ver a Serena llorar. Ahí fue cuando entendió a lo que se refería Brock.

-Serena quiero que prometas que pase lo que pase, no interferirás.

Dijo Red volviéndola a él. Ella no entendió nada. Solo Red llamó a James y corrieron hasta el azotador y cortaron su cabeza.

Esa escena perturbó a más de uno. Luego aparecieron Pikachu e Eevee.

El Pyroar de Lysson estremeció y quiso atacar, pero el rey no dejó que hiciera nada. Mientras que todo el pueblo los abucheaba.

- ¡Mi nombre es Red, soy el conde de Pueblo Paleta! ¡Estoy aquí para proteger el heredero al trono de la región de Kanto! Y ese es ¡Ash Ketchum!

La gente se sorprendió por lo que dijo, sin embargo, no lo salvó de los 20 caballeros que se aproximaban a atacarlos.

-Conde Red, esto se pondrá interesante.

Dijo James cuando vio llegar a 10 Pokémon caballeros del reino.

-Hace mucho que no lo era.

Entonces atacaron con todas sus fuerzas a los caballeros del reino de Lumiouse. La batalla era intensa. Derecho y revés, adentro y afuera. Era algo que no presenciaba Red desde hace décadas.

Así como mataban caballeros, dos más llegaban a suplantarlos. Eso hizo emocionar más a Red. Pero Ash vio que necesitaban ayuda, entonces con todas sus fuerzas, forzó las cadenas hasta tensarlas a su punto más débil.

Red sostenía su espada, pero un momento a otro la perdió;

-Pikachu Atacktrueno ahora.

Entonces de un salto atacó a una gran cantidad de Pokémon y Ash atravesaba a tres caballeros al mismo tiempo con la espada de Red.

-Eres bueno.

-Vosotros igual, favor repetidme vuestro nombre.

-Red señor, a sus órdenes.

-Bien Red, a patear culos.

Entre ambos sostuvieron sus espadas y hacían equipo. Alan no soportó y atacó.

-Muere.

Pero Ash detuvo el ataque sorpresa de Alan con su mano, de ese modo, sangre caía de sus palmas y aun así atacó con su pierna y lo mandó lejos.

-Tengo cuentas pendientes con vosotros.

El rey solo observaba como se peleaban entre ellos. Nunca pensó ayudar a nadie.

-James, ataca más rápido.

Gritó Ash para que las cosas fuesen más eficientes. Entonces reaccionó Alan y se dijo así mismo; "soy una vergüenza".

Entonces se retiró de la batalla y fue el momento para que el rey entrase a luchar.

-Pikachu, usa cola de hierro.

Desprevenido, Pyroar atacó con un lanzallamas y manda lejos a Pikachu.

Regresa Ash su mirada y observa un puño acercarse y no pudo desviarlo y fue así que cayó rendido. Luego siguió James y para finalizar, Red.

Red seguía luchando contra los caballeros, pero nunca notó que el rey se acercaba.

Luego una corazonada le llegó al pecho a Serena e hizo que ésta gritara a Red.

Cuando quiso hacer caso, estaba en el suelo. Cuando quiso mover su mano izquierda, se dio cuenta que ya no la tenía. Solo salía sangre y vio su extremidad volar lejos de él.

Una última vez consciente, se vuelve a Serena y dice en voz baja: " Lo lamento".

Y fue ahí que su última imagen fue la de su amor prohibido quedó plasmada en sus ojos. Pero lenta mente su cabeza rodó hasta los pies del herrero.

Se levantó y vio la cabeza de Red. Aunque no lo llegó a conocer bien, sabía que era una gran persona.

Pero la persona que más sintió el dolor fue Giovanni. Entonces fue que cayó al suelo.

-Giovanni, vamos tío ¿Que vos te sucede?

-Red.

Meliodas lo conocía bien. Pero la forma en que lo dijo Giovanni, no le agradó del todo.

- ¿Hacia dónde queda Lumiouse?

Con su dedo índice, marca al sur/este.

-Merlín hazme el favor.

-Con todo gusto capitán.

Con un conjuro, lo mandó volando justo a la dirección de Lumiouse.

Ya llegando a la muralla de Lumiouse, los caballeros de ahí vieron como algo se aproximaba.

¿Qué era eso? No lo sabían, hasta que cayó y ya nadie volvió a ver más que el filo de una espada cruzar por sus cuellos.

-Muy bien Kalos, ha llegado Meliodas, capitán de los Siete Pecados Capitales y déjame decirte que estoy listo para lo que sea.


Chicos, seré breve. Abandonaré Fanfiction en este año. Si lo sé, suena descabellado, pero eso sí; todas mis historias serán finalizadas, además que haré una más. Motivos; bueno ciertamente ya quiero hacer algo original y por ello me mudaré al portal de WattPad. Ahí escribiré obras originales. 0 por ciento fan fic. Pero antes de eso; otro motivo del cual me voy es el siguiente.

Acabo de verme Max Steel, la adaptación de acción real más actual del héroe de acción de muchos, creado por mattel y la verdad quedé muy decepcionado. Todo lo que me imaginé que pudo ser la historia, terminó siendo un verdadero fiasco. Ahora quiero tomar una pequeña iniciativa haciendo un fan film basado en el pasado Max Steel y de ese modo, mostrarle al mundo de lo que está hecho este héroe. Que no simplemente tiene poderes y ya.

Y si, básicamente esas son las razones por las cuales me voy de Fanfiction; pero repito, no dejaré ningún fic a medias, todos serán finalizados como se deben, hasta este fic, con su secuela que aún estoy preparando.

Bueno chicos, espero y les vaya bien, un fuerte abrazo y nos vemos en el siguiente episodio.